El Retorno de Anthony

Capítulo IX "El amor de Albert"

Anthony da vueltas en la cama soñando. En su sueño camina por un sendero atiborrado de rosas de diferentes especies, en un recodo del camino ve a una joven de cabellos rubios reclinada aspirando el aroma de una Dulce Candy……su corazón se alboroza, es ella. Grita su nombre al tiempo que corre en su dirección. -¡Candy!- ella se levanta y su ojos se llenan de alegría acercándose rápidamente hacia él. Ambos se abrazan emotivamente. Anthony puede sentir el perfume fresco de sus cabellos rizados, el golpeteo fuerte de los latidos del corazón de Candy mezclados con los suyos.

-¡ Candy! ¿Es esto un sueño?, puedo sentirte viva a mi lado!- Candy separa su rostro del pecho de Anthony y apoya su mentón en él -¡ Sí Anthony estoy a tu lado, tú no te das cuenta pero lo estoy.- Ambos se abrazan con más fuerza y se dejan embriagar en su propio amor. Anthony despierta llamándola. -¡Candy!, ¡Oh! Otra vez estos sueños……Sí, tienes razón Candy. …..sigues a mi lado muy a pesar de la muerte.- Anthony se sienta en la cama, despeina sus dorados cabellos con una mano y mira la hora -¡Pero si sólo hace una hora que me acosté!.- se recuesta nuevamente, su mente fija en los ojos verde esmeralda de su sueño y se queda plácidamente dormido.

Mientras tanto en la fuente de los enamorados Candy despierta de su sueño. Albert la sostiene en su regazo como a un bebé. -¡Albert! ¡Me quedé dormida! Lloré tanto……-

-Mi pequeña.- La voz dulce de Albert resuena en sus oídos tranquilizadoramente. Entonces Candy, aun en sus brazos, fija sus ojos en los de él, Albert la mira y ella se da cuenta que su mirada es diferente. La mira con ojos de hombre, algo que nunca hizo antes. Algo en el ambiente descoloca a Candy, pareciera que fuera transportada a otro mundo, la sensación de tiempo se desvanece. Albert se ve hermoso, imponente, como un príncipe elfo de bosques encantados. Un extraño magnetismo los rodea. Candy se siente muy atraída hacia él, algo que le había sucedido muchas veces antes, pero de lo cual nunca se había percatado, no comprende cómo no se dio cuenta en el pasado de lo que sentía por este hombre. -¿Qué es este sentimiento….. lo sentí tantas veces antes y nunca lo reconocí.- Albert puede sentir el amor de Candy fluyendo hacia él, se acerca lentamente, Candy lo observa maravillada y no se resiste, ella también lo desea…… entrecierra sus ojos y sus labios se aprestan en espera ferviente, sin saber en qué momento sucedió ni cómo ni porqué sus labios se funden en un exquisito beso.

Albert ve su secreto sueño hecho realidad por unos segundos… entrega en este beso el amor que siempre ha sentido por Candy, el amor que nunca antes se atrevió a confesarle. Candy está extasiada.. en estos segundos aparecen en su mente los hermosos recuerdos de su niñez. Sí Albert es el príncipe de la colina, el muchacho aquel del que se enamorara a la tierna edad de seis años y por el cual decidió dejar su bienamado Hogar de Pony en pos de una nueva vida, para alcanzar su sueño: llegar a él. Más memorias vienen a su mente, Albert en la cascada salvándole la vida, en la casona abandonada con sus animales, Albert en Londres tan guapo sin su barba. Albert acompañándola en Chicago y consolándola ante la ruptura con Terry. Sí, Albert siempre estuvo ahí con ella cuando lo necesitaba, brindando su compañía y protegiéndola con un amor que recién ahora ella comprende, ¡cómo no pudo verlo antes! ¡cómo no pudo ver que su corazón también latía con el mismo amor hacia él!. Albert su benefactor su compañero…..se sentía tan a gusto viviendo con él en el departamento de Chicago. Podría pasar el resto de su vida con este maravilloso hombre, compartiéndolo todo como lo hacían entonces y él la haría muy feliz. El podría ser un magnífico esposo y ella estaría encantada de que lo fuera. Candy siente que está en otro mundo… en un mundo con el príncipe de sus sueños….. mientras los recuerdos siguen apareciendo…. Albert sonriendo al presentarle a sus animales, Albert consolándola por la muerte de Anthony…. -¡Oh! ¡la muerte de Anthony!- ¡Anthony! Candy siente que este sueño se rompe en pedazos, su conciencia vuelve al presente. Lentamente Albert siente que una hoja en el libro de su corazón se completa….se cierra para siempre…. mientras percibe cómo ella se aleja, se aleja para no volver y siente que esta etapa ha concluido, que su corazón es libre de este sentimiento. Libre para volver a amar. Candy no fuerza la situación y no aparta sus labios de los de él, suaves y apasionados a la vez… finalmente Albert amorosamente culmina su beso y mira a Candy que lo ve con gran ternura y agradecimiento. Ella se da cuenta que en el fondo de su corazón siempre supo lo que sentía por él y con este beso ha cobrado conciencia y también ha podido satisfacer el anhelo de su príncipe. Albert la mira y le sonríe, retira a Candy de su regazo y la coloca sobre el borde de la fuente, levanta su ojos hacia la luna y se queda observándola, su cuerpo emana un iridiscente resplandor…. El contorno de su rostro parece enmarcado por la luna llena, permanece pensativo unos instantes hasta que baja su vista y la fija en la de Candy, sus ojos la miran como un tierno padre al tiempo que le dice – Con este beso Candy, dejo sellado este sentimiento por ti, desde ahora en adelante sólo sentirás de mí el amor de un tutor. Sé que harás feliz a Anthony porque sé cuánto lo amas y también sé que el corazón de mi sobrino sólo late por ti. El jamás amará a otra, en cambio yo……-

Candy lo interrumpe –Perdóname Albert por no haberlo visto antes, quizás tu y yo hubiéramos podido….- Albert no le permite continuar – No Candy, el destino ya estaba trazado y a estas alturas puedo verlo con claridad. Cuando quise decirte lo que sentía, tú estabas perdidamente enamorada de Terry y luego cuando rompieron, pues yo…. No pude hacerlo porque había recobrado la memoria y debía asumir mi responsabilidad como cabeza de los Andly. Como ves el camino ya estaba delineado pues fue entonces cuando me enteré de que Anthony estaba con vida y sabía lo que sucedería cuando te enteraras.

Candy baja su vista con tristeza y dice –Entiendo. Pero…..¿ porqué ahora Albert? ¿Porqué me lo confiesas ahora?.- Albert se pone serio - Mi dulce Candy, yo no he sido el único que ha cedido sus intenciones por ti en favor de Anthony.- Candy se sorprende -¿qué quieres decir Albert?- Albert explica -Candy, Archie también lo hizo en su momento.- Candy se sobresalta pero enseguida su mente se transporta al colegio San Pablo y evoca el encuentro en los jardines donde Archie trata de declararle sus verdaderos sentimientos y cómo ella se niega siquiera a oírlo, Annie también estaba en esa ocasión y comprende a lo que se refiere Albert. –Sí, es cierto él mismo intentó decírmelo en el colegio.- -Si, así es, pero antes de que Anthony muriera él no se interponía entre Uds como tampoco lo hizo Stear.- Candy da un salto de sorpresa -¿Stear? ¿El también estaba enamorado de mí?- -Sí, Archie me contó todo. Por eso fuiste la única de la cual intentó despedirse antes de partir a la guerra.- Los ojos de Candy se humedecen mientras piensa –Stear, yo nunca me dí cuenta de lo que guardaba tu corazón por mí. Lo siento tanto… nunca me dijiste nada Stear, siempre tan gracioso y tratando de alegrarme la vida con tus inventos.- Candy sonríe al recordarlos……. Por unos instantes parece perdida en sus memorias para de repente retomar la pregunta que no fue contestada -Pero, ¿Por qué me dices todo esto ahora, Albert?- él contesta - Porque nosotros hemos cedido en favor de Anthony, como te lo he dicho, pero hay una persona que no cederá a su favor, una persona que luchará por tu amor hasta las últimas consecuencias y sabes a quién me refiero, hablo de Terry.- -¿¿¡¡ Terry??!!- El cuerpo de Candy tiembla al escuchar su nombre y luego se calma y responde -Pero Terry se casó con Susana, él se decidió por ella.- Candy memora esa noche de crudo invierno cuando debieron separarse y siente una puntada en el corazón. Albert contesta -No Candy, él nunca se casó con Susana y me consta que aun guarda esperanzas de terminar con ella algún día para buscarte. El no se dio por vencido.- Candy se alegra al escuchar estas palabras pero en seguida cobra conciencia de la realidad y se asusta al pensar en una posible confrontación -¡¡Anthony, Terry!!! ¡No podría soportarlo!.- se toma el rostro con ambas manos. Albert toma sus diminutas manos con amor, la atrae hacia sí y la abraza tiernamente. –Candy, no quiero que te preocupes por eso ahora. Mira sólo estoy haciendo conjeturas ya que Anthony está haciendo progresos a pasos agigantados y pronto volverá a la vida pública, sabes que en nuestro círculo social nada queda oculto y Terry tarde o temprano se enterará.- Candy se deja tranquilizar pero agrega con algo de temor -Sabes Albert, en alguna parte de mi corazón yo también guardé el mismo deseo…. de que Terry terminara con Susana y viniera a buscarme….. te aseguro que sería demasiado doloroso para mí un enfrentamiento entre ellos por mi causa…. Además ¿qué haría? ¡Dios mío!.- Albert nota la turbación y piensa que Candy ha tenido demasiadas emociones fuertes por esa noche como para sumar otra más, de modo que le dice -¡Candy, estás helada!, ven vamos te escoltaré hasta tu habitación, ya es muy tarde y debes descansar. Mañana será otro día y ya verás que las cosas no son tan abrumadoras.-

Candy escucha a su tutor y asiente, se deja llevar por él que la conduce con su típica dulzura. –Sí Albert, mañana será un nuevo día.-