Estaba intrigado del porqué del comportamiento en la humana Gaz. Desde que el día comenzó, esta había ignorado a Dib; no quería hablar con él y se comportaba muy indiferente; claro que a esas alturas Zim ya sabía que esa era su manera de actuar, pero aun así no dejaba de parecerle extraño ¿Acaso tendría algo que ver con que así se comportaban todos los hermanos en la tierra?

-¿Por qué la humana Gaz no te habla?-Recordó haberle preguntado a Dib esa mañana.

-No me extraña que este así. Veras, hay momentos en la vida de las chicas en los cuales será mejor no molestarlas porque se enojan por cualquier cosa, se vuelven muy sensibles. Es por eso que mejor no nos hablamos durante varios días.

-¿Y eso a que se debe?

-Es algo natural simplemente, pero ya verás que después volverá a ser la de antes.

Justo después de eso, esa misma mañana Dib se fue junto con Jaime a sus ya acostumbradas clases de manejo mientras Zim se quedaba obedientemente en casa. Al menos le levanto el ánimo observar que para los demás ahí ya no era tan incómodo convivir junto con él; actuaban tan normalmente como lo haría cualquier otra persona.

El ama de llaves se encontraba haciendo arreglos en el comedor después de que el desayuno se hubiera servido; colocaba un florero con rosas para darle un aspecto más bonito a la estancia.- ¿Qué son esas cosas?-Se atrevió a preguntarle.

-Son rosas.-Respondió la mujer.-Las saqué de allá afuera.

-Oh, ya veo.-A Zim le hubiera gustado saber si en aquel jardín había más de esas flores, pero el simple hecho de salirse de donde estaba le daba miedo.

-De hecho en el jardín hay más.-Le dijo.-Si quieres puedes ir a verlas.

-Es que…no sé…-Contesto inseguro.

-No hay nada de que temer, nadie quiere hacerte daño. Puedes salir y no pasara nada.-Con esas palabras Zim se entusiasmó un poco más y agarro el valor suficiente para aventurarse al jardín y así lo hizo. El salir al exterior era muy agradable, para nada peligroso como creyó que sería. Dio varias vueltas alrededor de la casa para explorar; cerca de ahí estaba un rosal con las bonitas flores que el ama de llaves trajo consigo; se acercó a mirarlas mejor; estaba tan concentrado en ello, que ni siquiera se do cuenta que Gaz estaba por detrás suyo.

-Zim.-Hablo seriamente.

-¡Gaz! ¿Cómo es que tú…?

-Oye necesito hablar contigo ¿Podemos?

-¿Estas enojada por algo?

-No.

-¿Entonces estas enojada con Zim?

-¡No! ¿Por qué tanto interés en saber si estoy enojada o no?

-Dib me dijo que las humanas pasan por una etapa en la que se enojan por todo y que será mejor no molestarlas durante varios días.

-¡No, esto no tiene nada que ver con eso!-Dijo un poco avergonzada.-Dib no sabe lo que dice. En fin…de lo que quería hablar es de lo que tú y él hicieron anoche.-Y no supo adivinar si Zim fingía incredulidad o realmente no conocía las consecuencias de sus actos.

-No hicimos nada extraño ¿A qué viene todo esto?

-Escuche ruidos…muchos ruidos…y lo peor es que no pude dormir por eso. ¿Qué era lo que hacían anoche?-Preguntó con enfado.

Zim tardo unos segundos en responder.-No tengo la menor idea.

Esta vez Gaz sabía que Zim dijo la verdad, no sabía absolutamente nada de lo que ocurrió.-Él te obligo ¿Cierto?

Y de nuevo Zim se quedó callado un tiempo, pensando.-Tal vez…en cierta forma, sí.

Eso no le agrado para nada a Gaz; le dolía…le dolía saber que Zim era aún muy crédulo en las costumbres humanas y demás, aprovecharse de él era sumamente fácil, ¿Y quien diría que el que se aprovecharía de la situación seria su propio hermano?-¡Dib…eres un grandísimo hijo de…!-Detuvo su blasfemia justo a tiempo, tampoco quería que Zim le oyera decir semejante cosa, aparte de que pudiera ser que algún jardinero estuviera cerca.-No, espera, yo nunca me atrevería a insultar así; aunque la situación lo amerita, no diré ninguna mala palabra.-El alíen la miraba con ojos confundidos y la chica dio un suspiro de resignación.-No tenía por qué haberte obligado a nada, eso no es correcto.

-Zim solo intentaba animarlo.-Contesto un poco triste.

-Sí, ten por seguro que lo animaste más de la cuenta.

-¿Acaso estuvo mal?

-Si tú no querías hacer eso realmente, podría considerarse como una violación, y las violaciones están mal. Pero en serio, esto ya fue demasiado lejos.-Dijo decidida y la vez muy molesta.- Voy a encontrar el reloj cueste lo que me cueste para deshacer todo esto, y tú me vas a ayudar.-Muy a pesar de Zim, pero ambos volvieron adentro de la casa porque Gaz lo obligaba a ir. No perdieron tiempo y se dirigieron a la habitación del chico, donde la adolescente comenzó a buscar con desespero en los posibles lugares en los que Dib pudo haber escondido el reloj.- ¿Qué esperas? ¡Ayúdame! Tú debes saber en dónde está.

Zim lo estaba dudando mucho. ¿En verdad le diría a Gaz en donde estaba el reloj? Dib le advirtió que no lo hiciera. Pero él lo…violo. Ahora ya tenía entendido que las violaciones eran malas; Dib le había hecho algo malo y eso hacía que en su interior ya no tuviera tanta confianza para con el humano; aunque en parte sentía que él mismo tuvo algo que ver en eso, después de todo no fue como si se hubiera resistido a lo que ocurrió anoche. Por un momento volteo su mirada hacia el guardarropa, cuyas puertas corredizas estaban abiertas, permitiendo ver aquel saco blanco en donde el reloj permanecía oculto. Nada le costaba decirle a Gaz que buscara ahí, pero simplemente se quedó en silencio. A lo lejos pudo escucharse el auto regresar y ser estacionado, por lo que Dib ya estaba en casa de nuevo.

-Bien, continuare buscando después.-Dijo Gaz, y salió de ahí para fingir que no hizo nada.

Cuando Zim salió al encuentro de Dib, ambos se sentaron cómodamente en el sofá de la sala para platicar. Pero no contaban con que Sebastián los interrumpiría.

-Disculpe joven Dibbers, acabo de recibir una llamada del presidente; dice que esta misma tarde él se encargara de organizar una ceremonia en honor al recuerdo de su padre.

-No gracias, no voy a ir.-Contesto con tono serio.

-Pero todos esperan verlo ahí; ¿No le gustaría dedicarle al señor Membrana unas palabras de despedida?

-Ya dije que no. Además Gaz puede ir en mi lugar.

-Se supone que ambos deben presentarse, no solo la señorita Gaz.

-Inventa alguna excusa para justificar mi ausencia y ya.-A esas alturas el mayordomo sabía que no haría cambiar a Dib de opinión, por lo que dejo de insistirle. -Y dile a los demás que tienen mi permiso para ir si quieren.-Concluyó el joven. Así pues, todos los demás partieron a la dichosa ceremonia, aunque a Gaz le deba temor dejar a Zim solo con Dib. Podría repetirse el suceso de ayer.

Pero finalmente la mansión quedo totalmente vacía a excepción de los dos únicos que estaban ahí.

-¿Qué es lo que has hecho esta mañana?-Le preguntó a Zim cuando volvieron a reanudar su plática.

-Pues…Zim ha hablado con tu hermana.

-¿Tú? ¿Hablando con Gaz? Eso me parece difícil de imaginar.

-Pero es cierto. Después de todo no estaba enojada como decías.

-Uff, menos mal.-Dijo aliviado.-Y bueno… ¿de qué tanto hablaron?

-Emm…sobre varias cosas. Pero nada importante.

-Y… ¿acaso estuviste pensando en mí?-Para esto utilizo una voz seductora, mientras le susurraba en las sensibles antenas del alíen, lo cual las hizo vibrar y a la vez le hizo aparecer un rubor violeta en sus mejillas.

-Yo…eh, sí. No hay ningún momento en que Zim no piense en Dib. Siempre que te vas, Zim piensa en donde podrías estar y que cosas haces y…todo eso.

-Yo también pienso mucho en ti, Zim. De hecho esta mañana mientras conducía, casi estuve a punto de arrollar un peatón por no estar muy concentrado. Y sobre todo he pensado mucho en lo de anoche.-Esas palabras hicieron a Zim estremecerse. Él mismo juraría que la voz de Dib se oyó un poco ronca, igual que ayer en su habitación.

-Tu….tu voz se escucha diferente.-Dijo algo nervioso.

-Estoy excitado. Habrá que hacer lo de anoche para que se me pase.

-¿Hacer eso ahora?

-Es que no creo resistir mucho.-Tomo por la nuca al alíen para besarlo en los labios, a lo cual este último quedo muy sorprendido.

-E-espera.-Dijo Zim cuando se separaron.-No puedo.

-¿Por qué no?

-Estoy nervioso. Además…me duele.-Confesó casi en un susurro.-Aun le duele a Zim ¿Entiendes?

-No fue mi intensión ser tan rudo. Perdóname.-Se disculpó el chico.

-Zim acepta tus disculpas humano Dib

-Tal vez merezca que ahora tú seas rudo conmigo ¿No te gustaría saber que se siente ir arriba?-Pregunto aun con un tono coqueto.

-¿A-arriba? Oh no, yo no…eh…está bien, no importa, no es para tanto.-Decía con nervios.

-Adelante, inténtalo. Veamos que tal lo haces.-Comenzó a quitarse toda la ropa lentamente justo frente a Zim hasta quedar totalmente desnudo, y este último no perdía detalle de nada. Al finalizar, Dib busco un buen lugar en el sofá para acomodarse y ponerse en cuatro para su alíen.-Puedes comenzar cuando quieras.

No pudo resistirse a la imagen que se presentaba ante él. Si Dib se estaba ofreciendo para comportarse sumiso entonces no desaprovecharía la oportunidad. Lo veía a la vez como ventaja, ya que ahora el humano sentiría también lo que es tener el trasero adolorido, y los dos quedarían a mano. Se bajó los pantalones lo más rápido que pudo y acaricio su vaina para que su miembro se apresurara a salir ya ben erguido. No tomo mucho tiempo para que Zim estuviera listo. Se colocó detrás de Dib y lo tomó entonces por las caderas para intentar meter su falo; no sin antes humedecer bien la entrada del humano con la ayuda de su lengua.

-Ahh Zim…-Dib no podía esperar mucho tiempo; si de esa forma se sentía la lengua de Zim, se sentiría mil veces mejor si fuera su pene.-Date prisa, te quiero dentro de mí.

-Paciencia Dib, estoy preparándote para lo que sigue.-Le respondió. Con cuidado acerco la punta de su falo a la entrada de Dib, sin entrar en él todavía.-Se ve muy estrecho, no creo que pueda…

-Debes de poder.-Le animó.

-Aquí vamos.-Y entro en él de una sola estocada.

-¡Oh…por…Mercurio!-Exclamo Dib pausadamente al verse invadido.

-¡Dib ¿Ahora qué?!-Dijo asustado.

-¡Muévete Zim…necesito que te muevas!-El alíen intentaba recordar como lo hizo Dib con él la vez pasada y empezó a imitar esos mismos movimientos con un ritmo ni muy lento ni muy rápido, solo el ideal.

-Esto se siente…hmm…muy bien.-Dijo Zim mientras se movía.-Prepárate para estar igual que Zim, humano.-Con eso su vaivén comenzó a tomar fuerza para ir más rápido y no le fue muy difícil ya que Dib se había humedecido y eso le daba más libertad para ser tan rudo como Zim quisiera. Y se sentía tan superior…sentía esa misma superioridad que igualmente hubiera tenido si tan solo hubiera logrado conquistar la tierra; teniendo a todos los humanos bajo su poder y comiendo de la palma de su mano, reconociéndolo como el dueño de todo… -Dime…ahh…dime ¿Quién es tu invasor Dib? ¿Quién?-Le ordenó.

-Ahh...hmm…eres tú Zim.-Contestó entre sus propios jadeos.

-Bien dicho.-Apremio el otro. Y como una clase de recompensa, dirigió su mano hacia el estómago de Dib y lo sobo lentamente haciendo círculos en él, para después ir yendo más abajo y sujetar su pene con firmeza, sintiendo como palpitaba al tacto.-Creo que incluso está más duro que ayer.

-¿Tú crees? Debes…hmm… tener razón.-Concordó.

-Pues claro que tengo razón ¡Yo soy…ahh… yo soy Zim!-En todo ese tiempo las embestidas nunca cesaron y justo después de elogiarse a sí mismo, Zim se vino dentro del humano; aun con eso, no dejo de masturbarlo, quería que Dib terminara también. Zim salió lentamente de la cálida cavidad que le envolvía y Dib intento hacerle espacio en el sofá para que se recostara.-Mira lo que has hecho Dib, ensuciaste el sofá.-Le dijo en broma con un tono aparentemente molesto.

-No hubiera sido así de no ser por ti,-Respondió divertido.- entonces también tienes la culpa de eso.

-Oye, tú dijiste primero que Zim fuera el rudo ahora, y solo obedecí.

-Uff, me siento muy cansado. Creo que me iré a dormir.

-Entonces duerme bien.

-No sé si pueda con este dolor en mi trasero, pero lo intentare.-Cogió su ropa tirada en el suelo, y aun desnudo subió las escaleras para irse a descansar. Zim se quedó aun encima del sofá, sintiéndose satisfecho consigo mismo por lo de hace rato; pero no conto con que de la nada su PAK empezara a emitir un brillo, una especie de alarma, lo cual indicaba que estaba recibiendo una llamada.

-¿Pero quién podrá ser?... ¿Mis Más Altos acaso?-Con esa idea en mente le avergonzaba contestar, si se enteraban de que no estaba cumpliendo con su misión podrían desterrarlo de Irk por considerarlo un traidor al imperio. Pero seguía siendo un invasor; y los invasores siempre responden a llamadas que provengan desde la nave insignia de sus líderes. Decidió responder a ese llamado; pero nunca espero que quien lo llamaba no fueran los Más Altos sino…-¿Skoodge?-Sintió una gran emoción al ver a su mejor amigo desde el otro lado del pequeño monitor que salió de su PAK, pero le extrañaba el motivo de por qué querría comunicarse con él.

-Hola Zim ¿Cómo has estado? Me alegra mucho verte.-Decía muy emocionado.- ¿Adivina qué? ¡Por fin he logrado mi cometido, he logrado conquistar Blorch!

-¡Skoodge, que buena noticia!

-¡Sí! Tal vez los Más Altos me recompensen por esto. Pero bueno, cuéntame de ti ¿Cómo vas con tu misión?

-Eh…yo…

-Espera, espera; antes de que me respondas déjame decirte que noto algo diferente en ti…mmm… ¿Creciste?... ¡Oh, por amor a Irk, si creciste! ¿Pero cómo?

-Skoodge baja la voz, no quiero que te oiga.-Le dijo en tono bajo.

-¿Qué no me oiga quién?

-Dib.

-¿Y quién es Dib?

-Un habitante terrícola, pero está durmiendo, y Zim no quiere que lo despiertes.

-¿Qué es eso de dormir? ¿Y por qué estas con un terrícola? Eso no debe de hacerse.

-Si te lo explicara, aun así no me entenderías.

-Claro que sí.

-Lo siento Skoodge, pero no. Te…te voy a colgar ya.

-Espera Zim no lo hagas…-Demasiado tarde, Zim ya había cortado conversación.- ¿Zim?... ¡Zim! Oye...-Por más que intentaba no logro volver a llamarlo.- ¿Qué está pasando? Me ha dejado con muchas dudas.-Se dijo.-Pero bien, ahora que ya conquiste Blorch, no tengo nada más que hacer…creo que estaría bien si le hago una visita a la tierra por mi amigo Zim para que me aclare todo...