Capítulo 9
Celos
En la mansión Sims, Tyler se encontraba en su habitación bajo un Pogue que devoraba su cuello sin pausa ni tregua alguna. Dejaba escapar algunos resuellos cada vez que las manos del pelilargo recorrían con tanta delicadeza sus muslos bajando hasta la curvatura de su cintura.
El pelilargo no se había podido controlar muy bien en la sala cuando el menor lo besó de forma tan suave, incitándolo a más.
Todo ello había terminado en que los había mandado a ambos hasta la habitación que le correspondía al ojiazul y ahí quedaba claro que no habría marcha atrás para el desenfreno y las ganas de conocerse con total libertad.
Las cosas hubieran ido mejor si el celular de alguno de los dos no hubiera comenzado a sonar sin parar.
- Es el mío - susurró Tyler mientras Pogue se detenía de golpe y suspiraba -. Lo siento, tal vez sea mi madre. No tardo.
Tyler se puso de pie rápidamente y así, en boxers, tomó el celular que estaba en el bolsillo delantero de su pantalón -que estaba regado en el piso de su alcoba-.
- ¿Diga? Ah, hola, Ashley - saludó con una sonrisa.
"Suficiente", pensó Pogue, rodando los ojos mientras se ponía de pie y se acercaba a su pareja. Le abrazó por detrás y comenzó a besarlo de la forma en que volvía loco al menor. Tyler trataba de apartarse, lo cual le era imposible por las manos que le tenían firmemente sujeto por la cintura. El pelilargo mordió ligeramente el hombro de su chico y éste se mordió el labio inferior, cerrando los ojos para contenerse de, o una buena soltada de improperios o de un gemido que alertaría a la chica al otro lado de la línea.
- ¿Eh? No pasa nada, Ashley - dijo, estando ya más calmado -. ¿Te parece si te hablo en un rato? Mi madre acaba de llegar y quiere hablar conmigo. De acuerdo, yo te llamo.
Tyler dejó el celular en su escritorio y se giró a Pogue, con un brillo casi asesino en los ojos.
- ¿Qué pasa? - preguntó inocentemente el castaño.
- ¿Qué pasa? Te diré qué pasa. Estaba hablando con esta chica sobre un trabajo importante y ¡tú llegas a hacerme perder el control, haciendo que casi deje escapar un sonido que seguramente no me traería más que vergüenzas al ser conocido por la presidenta de mi club de fans!
- Pensé que no te gustaba que nos refiriéramos a ella como tal.
- ¡Oh, cállate, Pogue!
- No entiendo tu problema - dijo el chico, mirándolo de forma feroz -. Parece que te importa demasiado la chica y lo que piense. ¡Estábamos en un buen momento y tú lo arruinas respondiéndole la llamada!
- ¡No me iba a tomar más que un minuto!
- ¡Tiempo en el que las cosas se enfrían!
- Bueno, entonces ese habría sido tu problema porque yo hubiera estado en muy buenas condiciones para entonces. Ahora, sí me disculpas, me gustaría quedarme a solas para planear el trabajo que será mi calificación del mes en la materia.
- ¡Bien¡Quédate con tu trabajito y con la estúpida chica! Tal vez sean el uno para el otro.
Pogue se puso rápidamente su playera y salió de la habitación del ojiazul, dejándolo solo y bastante herido.
Tyler golpeó su escritorio y se sentó en la silla de éste, pasando una mano por su cabello.
- Sabía que lidiar con él era difícil, pero sus malditos celos son lo peor - resolvió, frustrado.
La mañana llegó deslumbrando sus ojos en cuanto fue capaz de abrirlos solo un poco… Que él recordara no había pasado la noche en el solario como para que tanta luz entrara…
Sintió un cuerpo cerca del suyo y estuvo a punto de darle un ataque al ver que además de no haber pasado la noche en su habitación tampoco la había pasado solo pero se relajó al recordar los sucesos de la noche anterior y sin ser consciente comenzó a acariciar la oscura cabellera del chico que seguía profundamente dormido contra su pecho abrazándolo con un brazo alrededor de su cintura.
Suspiró sin querer moverse de la cómoda posición en la que había despertado aun cuando la luz solar impactaba contra su cara de lleno se permitió cerrar los ojos y disfrutar de ese momento. Aunque fueron escasos cinco minutos.
Su celular comenzó a sonar desde el piso inferior donde había dejado su chaqueta y, al parecer, ya llevaba un buen rato haciéndolo. Sabía que Caleb s enfadaría si lo dejaba solo al despertar por ser del tipo romántico, pero se enfadaría todavía más si se atrevía a usar magia para algo de lo que era perfectamente capaz de hacer sin ella. Apartó con delicadeza el brazo que lo aprisionaba y dejó caer la cabeza de mayor sobre la almohada lentamente antes de correr como Dios lo trajo al mundo hasta el piso inferior. Ahí los contenedores de la noche pasada rebosaban en agua y su primer contacto con el piso fue el de un enorme charco.
- Me lleva el demonio - dijo con mal talante antes de acercarse a su chaqueta donde el celular volvía a sonar. Era Pogue -. ¿Qué pasa?
- ¿Cómo que qué pasa? Tu amiguito Mathews me acaba de preguntar si seguías bien, tienes examen en veinte minutos, inepto y más te vale que…
- Pogue, no puedo hablar ahora. Estoy con Caleb.
- Entonces pásamelo, quiero hablar con él.
- Está dormido.
- ¿Cómo que está… Oh - esas dos letras dichas en semejante tono de comprensión eran todo lo que Reed necesitaba para saber que Pogue ahora lo sabía todo -. Bien, creo que deberías falsificar una nota médica si quieres pasar el semestre… Yo te llamo luego.
El rubio suspiró pesadamente y volvió escaleras arriba.
Cuando Reed volvió a la habitación que había compartido con Caleb, se sorprendió de encontrarlo todavía dormido.
Con cuidado se adentró en las sábanas y se apoyó en su brazo derecho para observar a detalle al joven durmiente. Pensó en todos aquellos años de jugar a su lado, de observar el semblante triste cuando recordaba al padre que prefirió invertir su tiempo en la magia y también rememoró aquella tarde de lluvia en la que ambos se habían quedado bajo el hueco de un enorme árbol para poder protegerse de la tormenta, esa tarde en que Caleb le abrazó y él se permitió dejar de hacerse el niño rudo; todo a causa de su temor a los relámpagos. Pero si lo pensaba, en realidad¿cuándo se había enamorado de él?
Tal vez pasó en aquella primera noche cuando tenían cuatro años y Caleb le rescató justo cuando iba a caerse por las escaleras de la mansión de Tyler, o tal vez se había quedado prendado del mayor en un día a sus trece años cuando observó lo magnífico que Caleb lucía al usar con tanta elegancia sus recién descubiertos poderes. Como si lo divino fuera parte de él.
- No - se dijo el rubio con una sonrisa -, lo que aumentaban en mí sus acciones era la fascinación.
Entonces ¿cuándo se enamoró de Caleb? Ya sabía la respuesta a la pregunta y se sentía satisfecho con ella.
Se acomodó mejor al lado del pelinegro y volvió a tratar de sumergirse en el sueño.
Caleb, por su parte, se había despertado cuando sintió el frío en el lugar donde Reed debía estar. Sintió temor al pensar que éste se había marchado tan fácil, dejándolo solo sin ninguna consideración. Se levantó y estaba por bajar las escaleras cuando escuchó la voz del rubio, entonces volvió a meterse a su habitación para "hacerse el dormido" mientras esperaba a Garwin. Tuvo que quitarse la sonrisa que mantenía como tatuada en el rostro cuando escuchó los pasos del menor subiendo las escaleras de nuevo.
Pensó que debía "comenzar a despertar" cuando Reed se coló entre las sábanas de nuevo, pero desechó la idea en el momento en que se supo observado por ese par de brillantes zafiros. Y después aquella silenciosa confesión para finalizar en un acercamiento tan íntimo y tibio...
Cada cosa en Reed le hipnotizaba sin remedio y así era como poco a poquito se había dado cuenta de ese sentimiento que reinaba en su corazón de forma inocente cuando estaba a su lado para ayudarle o incluso protegerle, porque a sus ojos en aquellos días Reed parecía un ser tan frágil e idealizado... ahora era real y suyo. ¿Qué cosa podía ser mejor que ésa?
Tyler se encontró incapaz de concentrarse durante su segunda clase del día: Patología. Honestamente, por una vez le importaba un comino el cuadro clínico de un infarto al miocardio mientras seguía tan concentrado en la discusión de ayer que tuvo con Pogue y encima el suéter de cuello de tortuga que se había forzado a usar gracias a la "linda" marquita que el pelilargo había dejado en su cuello lo estaba sofocando… hacía demasiado calor como para ser soportable.
Pero eso no era todo, para complementar su madre no llegó mientras el estuvo despierto. No se tragó en lo más mínimo la excusa de la señora Danvers aunque no parecía que su madre tuviera nada fuera de lo común aquella mañana a excepción de los ojos llenos de nostalgia, probablemente por la conversación que tuvieron el día anterior.
- ¿… causa, señor Sims? - preguntó el profesor con clara intención de evidenciarlo frente al resto de la clase.
- ¿Disculpe? - preguntó respetuosamente el ojiazul despertando de sus ensoñaciones.
- ¿Es que acaso no estaba prestando atención? Bien, tal vez prefiera estar fuera de mi clase mientras ordena su perturbada cabeza y deja al resto de sus compañeros aprender.
Con un gesto derrotado y molesto el chico tomó sus cosas y salió del aula en espera de su siguiente clase. Se dirigió al baño donde pudo desprenderse de su suéter para poder respira con algo de normalidad mientras analizaba las marcas en su cuello.
- Idiota - dijo para si mismo antes de refrescar su cara con agua.
- Sims¿cierto?
La voz de un desconocido lo hizo girar su cabeza hasta la entrada conde miró a un chico con cabello castaño oscuro, cálidos ojos verdes, delgado y considerablemente alto. Sus facciones eran algo duras más su rostro reflejaba serenidad.
- ¿Quién quiere saberlo?
- Derek, Derek Callahad ¿No eres amigo de Caleb Danvers?
- Sí
- Me preguntaba si le pasa algo… lleva algunos días perdiendo clases y me preguntaba si…
- Alguien muy cercano a él falleció - explicó sencillamente -. ¿Eres compañero de su carrera?
- En efecto.
Tyler lo miró sin ver realmente, pues a quien sus ojos seguían era al castaño que justamente pasaba por ahí, le miró de soslayo y continuó su camino. Sims suspiró pesadamente aunque el hecho no pasó desapercibido para Derek.
- Tengo entendido que otros de sus amigos es Pogue Parry y Reed Garwin, todos estudiantes en esta universidad ¿cierto?
- Sí - respondió Tyler -¿gustas acompañarme a la cafetería?
- Claro, nunca viene mal un buen café a estas horas de la mañana - dijo el chico con una sonrisa por demás encantadora.
Tyler le devolvió la sonrisa y ambos se encaminaron a la cafetería de la escuela.
- ¿De dónde vienes, Derek? - le preguntó Tyler.
- De la preparatoria pública de Boston.
- Justo de donde venía una amiga - susurró Sims -, y a todo esto¿por qué entraste a arquitectura?
- Me gusta crear cosas nuevas, lugares que mejoren el paisaje que el hombre se encargó de "remodelar". Llegué aquí porque la ciudad me gustó bastante para sembrar bases de mis propios diseños.
- Ya veo¿y tienes hermanos?
- No, soy hijo único además vivo solo. Mis padres a estas alturas de su edad todavía viajan por el mundo, trabajando - dijo el chico, tomando un sorbo de su café -. Pero hemos estado hablando mucho por teléfono. Mi madre tiene esa idea loca de querer seguir al pendiente de mí.
- Eres hijo único, créeme... sé lo que es eso - señaló Tyler riendo -. Representas la herencia de la familia, si te pierdes todo lo demás desaparece también.
- Ni que lo digas. A veces me pregunto lo que harían si les dijese que soy gay, cosa que no es del todo cierta pero ya sabes...
- Bueno, si tu madre es como la mía, tal vez te apoyaría con todo y pancartas.
Ambos chicos rieron un rato, en realidad el ojiazul había encontrado muy agradable la compañía de Callahad. Aunque no supiera explicar exactamente por qué, era ameno y fluido.
- Bueno, hemos hablado mucho de mí y no se nada de ti todavía - le dijo Derek, guiñándole el ojo -. ¿Qué hay de Tyler Sims?
- Mhn... Soy del tipo misterioso - dijo el chico, endureciendo la mirada siendo contradicho por la sonrisa traviesa que se asomaba en sus labios -. No, en realidad sólo soy un chico que quiere ser médico a pesar de que todavía su estómago no es muy fuerte para soportar una cirugía. Hijo único y soltero, por si te interesa - dijo esto último en claro son de broma.
- En verdad tomaré en cuenta eso último - murmuró el otro de forma coqueta.
Tyler rió.
- Por lo que sé la gran mayoría de los que planean ser doctores tienen clase a esta hora¿no te apeteció ir?
- De hecho me sacaron de clase - dijo el ojiazul, frunciendo la nariz -. No comenzó siendo un buen día.
- Lo imagino, pero anímate, me conociste - aseveró el chico, pavoneándose con una sonrisa -. En verdad tienes una sonrisa hermosa¿qué puede arruinarte semejante don?
El ojiazul sólo rió con nerviosismo ante la evidente coquetería de Callahad.
- Y… ¿Qué tienes de planes a futuro?
- Bastantes cosas, podemos decir que soy muy ambicioso - respondió sencillamente el chico moreno con una sonrisa maquiavélica y eso dio por zanjado el tema.
Pogue no quiso pasar por la cafetería aquel día y en su lugar se acomodó en los jardines del campus tirado sobre el pasto con la vista fija en las ramas del árbol debajo del cual se había acomodado. Seguía enfadado.
Soltó el aire que no sabía que estaba conteniendo con algo de frustración recordando las muchas veces que sus celos habían sido motivo de pelea con Kate.
¿Eran en realidad sus celos un problema?
"No", pensó "La estúpida de Johns es el problema"
Después de todo ya había quedado más que claro que Tyler y él tenían algo muy cercano a una relación formal… ¿Es que acaso su niño no entendía que sus celos eran algo común con la gente que apreciaba¿no veía que la idea de perderlo ahora que lo tenía era tan intolerable que le quitaba el aliento?
Suspiró un poco apesadumbrado sin saber qué hacer o decir a Tyler de forma que volvieran a como habían estado ayer.
- ¿Y ahora que es lo que te pasa? - preguntó una voz en extremo conocida.
- Pensé que seguirías en confinamiento voluntario - respondió el pelilargo con una sonrisa algo forzada a su mejor amigo que se sentó a su lado.- ¿Ya estás mejor?
- ¿A que te refieres? - preguntó con ingenuidad el moreno.
- Bueno, cuando tú me llamaste dijiste que necesitabas un tiempo solo…
- Ya llegaremos a eso, entretanto me gustaría saber qué ha sido de Pogue Parry.
Pogue lo miró con dulzura una sonrisa encantadora que incluía cierto deje de travesura.
- Y a mi me gustaría saber por qué mantuviste ocupado a Reed toda la mañana. Incluso faltó a un examen…
Las mejillas de caleb se tiñeron de un color rojo y antes de darse cuenta su vista exploraba la reciente magnificencia del pasto.
- Amigo¿desde cuándo te volviste tan ligero de cascos¿Y por qué no me dijiste una palabra?
- No sabía cómo lo tomarías - respondió sinceramente el mayor.
- En ese caso somos más parecidos de lo que creí.
- ¿Por qué lo dices? - preguntó el mayor.
- Tyler, Tyler y más Tyler - dijo Pogue.
Caleb no necesitó de más explicaciones para entender el estado de su amigo. Hacía tiempo que había notado el ligero y poco normal comportamiento de su amigo hacia el menor, especialmente las miradas que de vez en cuando le lanzaba pensando que nadie más lo miraba.
- ¿Qué pasó exactamente para que estés tan deprimido?
- Para que me comprendas mejor, te lo platearé de esta forma - comenzó el castaño -: Digamos que hay una chica que está tremendamente loca por Reed, siempre lo sigue y le sonríe de forma asquerosamente coqueta mientras le habla de nimiedades.
- Eso no es tan grave - interrumpió el otro con una sonrisa.
- Espera - pidió Parry -, imagina que estás con Reed "demostrándole tu cariño" y de repente el celular suena y todo se interrumpe para que conteste, quien llama es la chica y lo que a Reed se le ocurre hacer es seguir escuchándola en vez de volver a ti no sin antes decirle que la llamará después.
Caleb trató de ponerse en la situación de Pogue, aunque también el asunto le daba risa.
- Bueno, no habría problema; después me cobraría cada minuto que pasase hablando con la chica.
- Hermano, en serio necesitas que te pase para que me entiendas - le dijo Pogue de forma trágica.
- Creo que tu problema es que no estás muy seguro de los sentimientos de Tyler hacia ti. ¿De casualidad han hablado de forma sincera y sin reservas?
Pogue guardó silencio un momento y se giró a ver a Caleb, intrigado.
- ¿A qué te refieres exactamente?
Caleb hizo una mueca sorprendida y sonrió.
- Me parece que, antes de que hagan otra cosa, deberían ser honestos el uno con el otro.
- Y ahora me dirás que Reed y tú ya se declararon - dijo de forma irónica el otro.
Caleb se quedó callado y eso bastó para que el pelilargo se sorprendiera todavía más.
- ¡No puede ser¿Ya le declaraste tu amor y todo eso¿Cómo fue?
- Pogue, estaría loco si alguna vez te cuento cómo fue todo - le dijo Caleb
Pogue bufó, indignado y se cruzó de brazos.
- ¿Ya le dijiste "te amo"? - preguntó al mayor.
Caleb rodó los ojos y no dijo nada.
- Porque, de ser así, entonces no necesitas preocuparte por ahora... - aseveró el pelilargo, mirando hacia el frente.
- ¿Por qué lo dices? - preguntó Caleb, viendo en la misma dirección que su amigo.
- Creo que Reed tiene compañía que invade su espacio personal.
Caleb entrecerró los ojos al ver a SU rubio siendo abrazado por otro varón que no era él, ante lo que SU Reed no hacía nada para quitárselo de encima.
- ¿Ves que no es tan fácil? - le dijo Pogue en son de broma e ironía.
Caleb continuó mirando la escena, en espera de que ese pelafustán soltase a SU niño. Pogue sonrió ante la imagen de su amigo viendo con ojos asesinos el brazo de Brian alrededor de Reed
- Creo que después de todo no le dijiste precisamente "Te amo" a Reed - le murmuró a Caleb.
Reed insistió toda la mañana en pasar a SU casa antes de regresar a la escuela ya que se negó rotundamente a ir a la escuela en las mismas ropas que el día anterior y, gracias a ser miércoles, su madre no estaría en toda la mañana para estar en el Spa.
El menor le ofreció ropa al moreno para sobrevivir a la posible humillación pública que podría sufrir al llevar la misma ropa dos días seguidos. El moreno rechazó amablemente al recordar los muy diferentes estilos de vestir que tenían los dos.
Al final el rubio se decidió por una playera negra con mangas largas acompañada de un par de jeans algo sueltos y un par de tenis blancos. Aunque muy casual Caleb no pudo evitar ceder ante la tentación de querer desvestirlo de nuevo. Lamentablemente por una vez en su vida Reed fue conciente del tiempo y se dio cuenta de que, apresurándose, tal vez llegarían minutos antes de las clases posteriores al almuerzo.
Caleb se apresuró a buscar a Pogue para hablar y el rubio hizo lo propio con Tyler aunque en su camino se entrometió Brian.
- Perdiste el examen
- No me sentía bien.
- Sí, claro - dijo Mathews con incredulidad -. Espero que tengas una buena excusa para la loca de Patterson, dijo que el examen sería el 20 de la nota final.
- Hablaré con ella.
- Parece que los polvos te sientan de maravilla, te ves mucho mejor que ayer - denotó el chico para luego abrazarlo con algo de sorpresa por parte del rubio -. ¿Quién logró semejante cambio de la noche a la mañana?
Reed solo rió y correspondió al abrazo, acercándose al oído de Brian diciendo:
- Se - cre - to.
- Oh, vamos - el más alto liberó a su amigo del abrazo pero acomodó su mano derecha en el hombro del rubio -. Siempre te pavoneas de quien quiera que acaba en tu cama.
- Esto es diferente - Reed consultó el reloj de su celular -, creo que está por comenzar la clase de Mayers y es suficiente con las dos clases que perdí en la mañana ¿Nos vamos?
- Claro. Oh, espera, creo que Danvers quiere hablar contigo - señaló Mathews al ver a Caleb aproximándose.
El mayor de los herederos tenía un andar un poco pesado, lo que siempre era presagio de tormenta. Tomó al rubio del brazo y sin mayor consideración prácticamente lo arrastró hasta un lugar lejano de Brian que miraba la escena con un tanto de escepticismo. Garwin le miró dándole a entender que todo estaba bien y luego dirigió una mirada interrogante al pelinegro.
- ¿Qué pasa¿Ni puedes esperar a que terminen las clases?
- ¿Qué estabas haciendo con ese tipo?
Reed comenzó por mirarlo con incredulidad, esbozó una sonrisa y en esta ocasión fue él quien llevó a Caleb hasta un salón vacío.
- ¿Estás celoso?
- No es eso
- No eres nada bueno mintiendo. Espera - lo miró de arriba abajo -, quiero recordar este día como EL día en que Caleb Danvers estuvo celoso.
- No me hace ninguna gracia, Garwin.
Reed le tomó de la nuca para plantar un apasionado beso en los labios del moreno que se resistió mas terminó por ceder y posar sus manos en las caderas del rubio.
- Piensa en eso cuando vuelvas a ver cosas que no son - le dijo con voz suave a su oído para dirigirse a su siguiente clase, dejando a Caleb con ganas de más que un pequeño beso de reconciliación.
Reed, mientras tanto, no podía ocultar su sonrisa, definitivamente lo había hecho feliz aquel ataque de celos de su pareja y, quién sabe, tal vez le encantaría ver un poco más seguido esa faceta en su chico...
Tyler, por su parte, estaba mucho más ocupado tratando de no quitar su atención del trabajo que se encontraba haciendo junto con Johns en la biblioteca.
- ...y por eso es que se le llama así a esta clase de efecto secundario de... - la chica hizo una pausa al notar la mirada pensativa del chico -. ¿Tyler?
- ¿Dime?
- ¿Me estabas escuchando?
Tyler entonces volvió su vista a la chica y le sonrió, apenado.
- Lo siento, Ashley, es sólo que no he tenido un buen día.
- Te noto muy pálido - le dijo la chica, preocupada al tiempo que tocaba su frente y mejillas -. ¿Por qué no te tomas este día? Le diré a los profesores que te marchaste a casa porque no te sentías bien y si quieres puedo pasar por la tarde a dejarte la tarea.
- ¿En verdad harías eso por mí? - le preguntó con una carita tiernísima.
Ashley sonrió y se sonrojó un poco, asintiendo.
- ¡Gracias, Ashley! De verdad te debo una.
- Descuida, Tyler¿te parece si paso a tu casa más o menos a las cinco?
- Me parece estupendo.
Tyler guardó sus cosas con rapidez y depositó un beso en la mejilla de la chica, saliendo de la biblioteca con una sonrisa en el rostro. Lo que más deseaba en ese momento era descansar y Ashley le había conseguido el premio...
Estaba a punto de llegar a su camioneta cuando en el camino chocó con Reed.
- ¿No deberías estar en otro lado? - Preguntó el rubio -. No importa, necesito hablar contigo ¿Vas a estar disponible o Pogue te va a acaparar toda la tarde?
- Nos vemos en mi casa - resolvió secamente el ojiazul, no quería tocar el tema del pelilargo por el momento.
- Es un gusto tenerte de vuelta, Danvers
- Es bueno estar de vuelta, Callahad -respondió Caleb estrechando la mano de su compañero.
- Por cierto, lamento lo de tu pérdida. Debe haber sido alguien muy especial para ti como para que perdieras días de clase - el moreno lo miraba con suspicacia cuando el otro chico aclaró -: Sims me dijo que esa era la razón por la que faltaste.
- ¿Hablaste con Tyler?
- Si y debo admitir que es un chico… interesante.
- No te hagas ilusiones -aclaró con una sonrisa -, no es soltero de momento.
- ¿En serio? Qué extraño, él dijo que lo era.
La clase de Matemáticas Aplicadas comenzó en ese momento y Danvers no pudo añadir nada más. Se acomodó en su asiento y esperó que el profesor no tuviera la loca idea de querer acribillarlo con preguntas, no estaba del mejor humor posible.
Las chicas siempre lo habían conocido como el tipo de chico que no es celoso, el dulce, lindo y divertido Caleb Danvers… ¿Qué había pasado esa mañana? Nunca recordó sentir su sangre hervir como entonces por el solo hecho de que su niño estuviera abrazado de un amigo.
Por que eso era¿verdad? Un amigo...
Giró su lápiz entre sus dedos con la mirada perdida en la pizarra blanca donde el profesor desarrollaba una ecuación.
El costado seguía molestándolo a ratos mientras estaba ahí sentado… ¿Qué era exactamente lo que Chase le había hecho¿Podían ser sus celos a causa de ese hechizo?
"No seas tonto" se reprendió mentalmente "Estás celoso porque estás estúpidamente enamorado"
No es que pensase de forma muy lúcida en ese momento, de hecho todavía sentía ganas de querer golpear a Brian con únicamente recordar "el acercamiento" que presenció.
- Señor Danvers¿podría bajar de su nube y hacernos el favor de poner atención?
La clase comenzó a dejar ir murmullos que el profesor no tardó en calmar, aunque Caleb seguía más o menos en su mundo... estaba decidido: debía averiguar más de ése tal Brian. Fue así como tomó de ejemplo a Brian en la ecuación de suma y resta en la que la variable y, a la que Matthews pertenecía, salía sobrando.
Pogue estaba más ocupado siguiendo a Ashley. La chica no le daba buena espina y se le hacía demasiado extraño el no verla casi pegada a su niño -lo seguía considerando así aunque todo estuviera en su contra. Ya no llegaría a su clase de Derecho Romano, así que pasaría su tiempo haciendo algo de más provecho; en este caso, encontrar el punto por el cual hacerle ver a Tyler que él tenía la razón con respecto a esa chica.
Ashley se encontraba más que sumida en sus pensamientos donde la imagen de Tyler sonriendo se aparecía muy a menudo, dejándole una sonrisa boba tatuada en el rostro.
Llegó a su casillero y lo abrió, sin fijarse en si alguien la veía y en el interior, Pogue pudo apreciar el montón de fotos pegadas a la puerta, unas cuantas flores secas y lo que parecía ser un portarretratos con la foto de Tyler y Ashley, juntos. Eso confirmaba su teoría...
- ¿No deberías estar con Tyler en vez de espiar a esta chica? - le preguntó Gualtier, tomándolo por sorpresa.
- ¿Qué demonios haces aquí?
- Llegué tarde - respondió con simpleza el otro.
Ashley se giró ligeramente y Pogue jaló a su italiano amigo hasta quedarse escondidos tras una de las columnas del lugar.
Cuando Parry vio que la chica se marchaba, se separó inmediatamente de Mozzati.
- ¿Y bien? - preguntó el otro, enarcando una ceja.
- Me has hecho perder mi oportunidad para descubrir a esa zorra...
El italiano se contuvo de soltar una risa poco disimulada y le dio una palmada en la espalda al castaño.
- Esos celos... apuesto a que es por eso que el niño bonito tenía esa cara triste...
- ¡¿Lo viste?! Te exijo que me digas dónde.
Gualtier sonrió y negó suavemente.
- Justo cuando venía hacia acá, él se iba en su hummer. Supongo que debía ir a su casa...
Pogue no pensó dos veces en salir corriendo rumbo al estacionamiento, debía alcanzar a Tyler y obligarlo a que hablasen, pero se detuvo un momento y se giró a ver al italiano.
- Por tu bien que no me entere que tratas algo con él - le advirtió finalmente, marchándose momentos después para diversión de Mozzati.
- Americanos...
El pelilargo corrió tan rápido como pudo siendo presa de las miradas de muchos de sus compañeros universitario, claro, en ese momento no le importaba un comino. Ubicó la Hummer a punto de salir del estacionamiento y con un leve despliegue de magia la camioneta se detuvo en seco cerca de la salida.
Se acercó con un poco más de tranquilidad mientras el ojiazul forzaba el motor.
- Necesitamos hablar.
- No tengo nada que hablar contigo - contestó Sims girando de nueva cuenta la llave para encender el auto -. Todo lo que quiero es llegar a casa.
- ¿Todavía no me perdonas? - preguntó con la cara más dulce que tenía.
Tyler estuvo a punto de explotar ante el cinismo del pelilargo, le dirigió una mirada cargada de furia mientras empujó la puerta para salir de la Hummer.
- ¿Qué si todavía no te perdono? Madura, por Dios santo. Estoy harto de que tus malditos celos sean la causa de nuestros problemas y luego intentes disculparte siendo tierno y dulce. Estoy harto de que te comportes como un mártir y asumas que cada persona con la que llevo una conversación de más de cinco minutos es más que un amigo o amiga - Pogue retrocedió un poco al ver tan enfadado a Tyler hasta que tropezó con una piedra y cayó irremediablemente al suelo -. Hasta que no dejes esos celos de lado no creo que tengamos nada más de qué hablar, Parry.
Tyler regresó hasta su camioneta y desplegó su magia para que el motor volviera a arrancar. Aceleró un poco y Pogue se puso justo frente al cofre.
- No te voy a dejar ir hasta que hablemos civilizadamente. Primero tendrás que pasar sobre mí.
Con esto último se sintió aliviado al ver como la camioneta iba en reversa. Aunque, pocos segundos después la mirada iracunda seguía ahí y el ojiazul comenzaba a acelerar en su dirección.
Le tomó dos milésimos de segundo arrojarse contra el suelo antes de convertirse en un estampado contra el piso. Su mirada se dirigió a la hummer negra que se alejaba a toda velocidad del estacionamiento mientras el conductor no miraba hacia atrás.
- ¿Qué tanto miran? - preguntó al montón de estudiantes que habían estado viendo la escena.
Procurando salvaguardar algo de dignidad, Pogue se puso de pie y limpió algunas manchas que quedaron en sus pantalones y camisa. Luego, con paso lento se dirigió hasta su casillero para tomar su casco y mochila. Ese asunto con Tyler iba a solucionarse ese mismo día.
En su motocicleta el viaje fue un poco más rápido de lo que esperaba, en cuestión de minutos estaba frente a la casa de los Sims. No ubicó el auto de Alice, por lo que supuso que había salido. Mas la Hummer estaba estacionada frente a la casa. Se adentró rápidamente, esperando no toparse con Paul. La casa parecía desierta y el único lugar desde donde parecía haber actividad era la alcoba de Tyler.
La música resonaba por el pasillo, Bittersweet Symphony, si no se equivocaba, esa era la canción favorita del menor...
Y la puerta estaba cerrada.
- Tyler, ábreme - dijo en un tono extrañamente autoritario. Más no hubo respuesta -. Tyler Sims, si no abres la puerta yo la abriré por mí mismo - otra vez nada -. Suficiente.
Sin siquiera pensar en usar magia el mayor azotó su hombro contra la puerta que se abrió de par en par
- Estuviste a punto de matarme - le recriminó Pogue al ojiazul mientras éste le devolvía una mirada de indiferencia.
- Te lo merecías...
Pogue bufó, indignado y se acercó al chico que parecía estar componiendo las cosas de su escritorio.
- Tyler, ya sé que he estado actuando de forma un tanto exagerada ¡pero tengo motivos!
Tyler le dirigió una mirada de "No me digas" y negó con incredulidad.
- ¿Y cuáles son¿Que sospechas que Ashley sea una terrorista y tenga hasta cámaras en mi casa para vigilarme y secuestrarme uno de éstos días?
Tyler se alejó para acomodar algunos libros en su librero y Pogue lo siguió de cerca.
- ¡No! Pero la chica está obsesionada contigo, creo que hasta debe tener un muñeco ritual con tu forma en su casillero.
- ¡Pogue, por Dios santo! Si quieres arreglar las cosas, éste no es el modo. Mejor vete y hablamos otro día.
- ¡No! No estuve a punto de ser aplastado por ti nada más porque sí, ahora me escuchas. ¡Lo merezco!
- ¡Entonces habla! - le gritó el ojiazul, mirándolo con enojo.
Bueno, no había comenzado bien las cosas gritándole, así que era mejor que cambiara de estrategia.
- Tyler, perdóname - le susurró una vez que el chico se giró de nuevo para ordenar sus cosas -. Ya sé que he estado actuando como idiota, pero no lo haría si no fuera porque me importaras.
- Ese es el problema, Pogue - le dijo el chico, mirándolo de soslayo -. Para ti pedir perdón cada vez que haces algo que no está bien te parece suficiente y te olvidas del daño que causas. ¿Sabes qué siento cada vez que actúas así? Pareciera que pensaras que yo soy Kate y que terminaré enamorándome de la persona nueva de la cuadra para engañarte y dejarte.
- No es esa mi in...
- Tal vez no lo sea para ti, pero eso me das a entender. Pogue, yo no soy Kate y tal vez sería mejor que dejásemos esto.
Pogue se quedó callado en tanto Tyler se sentaba sobre su cama.
- No - resolvió el castaño, hincándose a su lado para tomar el rostro del menor entre sus manos -. Ya sé que no eres Kate, ella nunca tomó tu lugar, siempre has sido lo más importante para mí y lo daría todo por ti, quizás tengas razón en que tengo miedo ¡pero no porque piense lo peor de ti! sino porque en verdad te amo...
Tyler lo miró muy sorprendido y Pogue se acercó aún más a su rostro.
- Simple y sencillamente te amo...
El castaño inició un beso suave mientras se alzaba para ir recostándolo en la cama y quedar encima de él.
- Ésa fue la mejor disculpa que he oído jamás - le susurró Tyler con una radiante sonrisa en los labios rojos.
Pogue correspondió a ella y Tyler se encargó de distraerlo con un nuevo beso.
- ¿Significa que me perdonas? - preguntó, repartiendo besos en la frente y mejillas del menor.
- No, significa que te pondré a prueba...
- Mentiroso - declaró el mayor.
Tyler sonrió y dejó escapar un gemido cuando Pogue se acomodó mejor sobre él, mas apartó las manos del pelilargo con suavidad.
- Quiero que me prometas que dejarás de molestarte por Ashley, ella es mi amiga.
- Pero… Tyler… - replicó Parry con tono suplicante y ojos dulces.
- Que yo recuerde a mi no me atacan los celos cada vez que tú pasas esas sesiones de estudio con Mozzati…
- Eso es muy diferente… - entonces una idea asaltó la mente del pelilargo -. Bien, lo dejaré siempre y cuando tú le digas a Johns de lo nuestro ¿De acuerdo?
Tyler selló aquel pacto con otro beso suave y se dejó hacer a los deseos de su compañero pelilargo que lo desprendía, con infinita ternura, de su suéter de cuello de tortuga que evidenciaba su linda marquita en el cuello, la cual besó desprendiendo aquella misma dulzura
Tyler gimió de nuevo al sentir los labios de Pogue sobre la sensible piel de su cuello con la vista ligeramente nublada enfocando, a medias, el techo de su alcoba. Tomó entre sus manos algunos mechones de cabello del chico sobre él que lo desprendía de su playera sin mangas y comenzaba un húmedo recorrido desde el cuello hasta su abdomen, repartiendo besos suaves que quedaban marcados a fuego en su piel.
Parry se desprendió de su chaqueta de piel ante el incremento de temperatura y desplegó magia para que la puerta de la habitación quedara cerrada de nuevo mientras la música llenaba la habitación aunque lo único que importaba en ese momento eran las palabras incomprensibles que salían de los labios de su chico al que no podía dejar de mirar con completa adoración.
- Déjame sentirte - dijo el pelinegro al tiempo que se deshacía de la camisa blanca que Pogue llevaba encima.
Sus dedos resbalaron suavemente por la piel bronceada del abdomen como quien lo hace por primera vez, Pogue se extrañó un poco al ver que sus manos temblaban suavemente cuando dirigió esas mismas manos hasta su cinturón.
- ¿Pasa algo?
- No es nada - Tyler sabía que en esos momentos todo lo que quería y podía querer era al pelilargo, pero eso no dejaba de lado su nerviosismo, mismo del cual había sido presa desde el momento en que aquellos sentimientos fueron confesados.
El mayor sonrió al darse cuenta de la situación y tomó las manos de Tyler entre las suyas para depositar un beso en cada una antes de sumergirlo en otro profundo beso.
Pogue le quitó el resto de la ropa a Tyler dejando a su paso un toque gentil y lleno de amor. Sus labios profanaron muchas zonas sensibles del cuerpo de su niño y sus manos no se quedaron quietas, recorrían cada centímetro de piel del menor y su mente sólo se dejaba llevar por los gemidos que el ojiazul intentaba callar.
Tyler gimió un poco más fuerte al sentir las manos de Pogue rozar la parte más erógena de su miembro y se mordió el labio inferior al tiempo que estrujaba las sábanas entre sus manos.
- Déjame escucharte - murmuró el castaño a su oído, mordiendo después y de forma ligera el lóbulo derecho de su oído.
Las manos expertas de Pogue llevaron un ritmo intenso sobre la masculinidad de Tyler y su boca se encargaba de probar el cuello y pecho que se ofrecía a él cada vez que el menor arqueaba la espalda.
El castaño lo veía todo, las mejillas enrojecidas y el cabello ligeramente humedecido que se movía al compás de los espasmos de su niño, la piel nívea y virginal. Tyler nunca se había dejado tocar por nadie, él sería el primero y el último en la vida de Tyler, lo tenía decidido. A partir de ese momento serían uno y jamás se separarían.
Cuando notó que Tyler terminaría, alejó sus manos y lo besó con delicadeza.
- Seamos uno - le susurró al menor que trataba de controlar su respiración.
El chico jadeaba y sentía que su mente era una completa nebulosa sin pies ni cabeza y no ayudaba el tacto placentero de Pogue, esas manos le recorrían sin ninguna inhibición y sus labios estaban sellados en medio de un beso que le hacía estremecerse por lo visceral del acto.
El pelilargo terminó por desprenderse de todo lo que todavía le cubría y Tyler dejó escapar el aire al darse cuenta de la posición tan vulnerable en la que se encontraba y se sorprendió al darse cuenta de lo cómodo de la situación, podía verse reflejado en las dilatadas pupilas de su amante y creyó que nada jamás podría ser mejor que aquello, nada.
Sonrió para atraer a su chico y besarlo mientras sus pieles se rozaban. Todo era calor, placer y amor, porque, aunque el menor no lo dijera, el ojimiel sabía muy bien que sus sentimientos eran más que correspondidos.
Se deshizo del contacto para acercar sus dedos índice y medio a los labios rojos de su niño que no tardó en adentrarlos en su boca en mientras Pogue intentaba acomodarse para lo que vendría.
Con suma lentitud alejó sus dedos de aquella boca la cual posesionó de nuevo con la suya mientras un gemido era ahogado cuando Tyler sintió esos dedos tan cerca de su entrada, girando en movimientos circulares para aflojar la recién creada tensión en su esfínter.
Un dedo se adentró profundamente dentro de sí y una corriente eléctrica se apoderó de su cuerpo, haciendo que su espalda se arqueara y su rostro quedara contra el pecho de su amante al tiempo que sus manos se aferraron fuertemente a los hombros del otro
- Todo está bien relájate.
Sims asintió, pero no dejó aquel seguro lugar que había encontrado para resguardarse mientras una lágrima de pasión escapaba por sus ojos. Volvió a tensarse al sentir otro dedo invasor dentro de su cuerpo y dejó escapar un gemido de mayor volumen que los anteriores sin darse cuenta.
Luego de unos minutos en los que Pogue procuró dilatar el pasaje de su amante retiró los dedos para acomodarse y empezar a adentrar su cuerpo en el del menor que se tensó por momentos e incluso dejó de respirar. El pelilargo lo dejó acostumbrarse a la invasión unos minutos y cuando sintió las piernas de Tyler enredarse en su cintura lo supo listo.
Consiguió hacer que Tyler dejara de apoyarse en su pecho para tomar su rostro con sus manos y repartir besos en este hasta que los orbes azules se revelaron detrás de los parpados que los tenían celosamente ocultos.
- Te amo - dijo Pogue en un susurro al tiempo que embestía dentro del cuerpo del ojiazul que en medio de un espasmo aferró sus manos y uñas en su espalda.
Tyler notó como la fricción entre sus cuerpos y las embestidas de su amante, que se enterraban profundamente en su cuerpo, acertaban certeramente sobre un punto que le hacía perder la razón.
Quiso sentirse completamente entregado al cuerpo del chico encima de sí por lo que abrió sus ojos y enfocó los del ojimiel que lo seguía mirando con aquella profunda adoración y pupilas dilatadas.
Un calor intenso se apoderó de la parte baja de su estómago y necesitaba liberarse de él ya. Con un grito, que seguramente se escuchó en toda la mansión, se dejó ir entre ese mar de placer, pocos segundos después el cuerpo de su amante colapsó sobre el suyo.
- ¿Pogue? - llamó inocentemente el ojiazul.
- ¿Si?
- Te amo...
El pelilargo dejó escapar una inmensa sonrisa y volvió a reclamar aquellos labios rojos como suyos, como sería de ahora en adelante.
Derek sentía que el aire comenzaba a hacerle falta y no podía dejar ir ningún sonido para indicarle al otro que se detuviera. Chase, por su parte, reía de forma insana y con un sólo movimiento mandó a volar al chico muy lejos de sí.
- Cuando quieras enamorarte de uno de mis enemigos, primero piensa en tu propio pellejo - advirtió, estando de frente al maltrecho chico en tan sólo un instante.
- ¡No me enamoré! Todo era parte de tu estúpido plan - reclamó, limpiándose el hilillo de sangre que salía de la comisura de sus labios.
Chase enarcó una ceja y lo tomó del cabello.
- Y por eso le coqueteabas de forma tan descarada¿o no?
Le soltó bruscamente y se alejó de él.
El anochecer ya había llegado y ahora se encontraba reprendiendo al vasallo que había osado a faltarle a la lealtad. No había nada que hiciera molestar más a Chase que el perder, en este caso un simple esclavo.
- ¿Qué averiguaste?
Derek se puso de pie con dificultad y lo miró, irritado.
- Nada muy relevante aún, sólo que Caleb parece estar demasiado bien dada su perdida.
- Era de suponerse, él tiene un nuevo amorcito - dijo de forma mordaz el mayor -. Tu próxima tarea es averiguar quién es y de paso ver si puedes obtener algo más con respecto al Caduceo.
Derek frunció el ceño y asintió.
- Y, por cierto, no es en broma eso de que te pienses bien de quién te vas a enamorar. De hecho, quería decir que siempre tuvieras bien presente quién es tu dueño - declaró Chase, apareciendo detrás de Derek en un segundo.
Lo tomó con una mano por el mentón y demandó un beso arrebatador.
Reed se encontraba observando los objetos de oro que se encontraban en la repisa de la chimenea en la sala de los Danvers. Era domingo y había decidido visitar a su novio de improviso para secuestrarlo y ver en qué podían invertir su tiempo.
- Llegas tarde, Reed, Caleb tenía un trabajo que hacer con un compañero de su clase - dijo Evelyn detrás de él.
Se giró, sorprendido, y se sintió avergonzado por la mirada de reproche que Evelyn le lanzaba, imaginaba la razón a la perfección.
- Buenos días, señora Danvers - saludó.
- Buen día, Reed. Creo que tú y yo tenemos una charla pendiente¿quieres desayunar en el jardín o en el comedor?
Reed se sintió tentado de denegar el ofrecimiento, pero suficiente grosería había sido el casi "desaparecerse" de la vista de la distinguida dama.
- En el jardín está bien - dijo.
Evelyn sonrió y llamó a una de las sirvientas para darle las indicaciones. Minutos después, ambos estaban sentados y con un montón de platillos ligeros y frescos para degustar.
- ¿Qué ha pasado entre Caleb y tú? - preguntó la señora, dando un sorbo a su café.
- No pienso que deba decírtelo yo del todo, ni siquiera he tocado el tema con Caleb...
- Entonces cambiaré de pregunta¿qué pasó con aquel plan que habíamos ideado¿Cómo es que, de repente, Caleb aparece con una enorme sonrisa en el rostro y sin mayor tristeza en el semblante?
Reed sonrió de forma encantadora ante las insinuantes palabras de la dama y tomó un sorbo de su jugo de naranja, quedándose callado.
- ¿Sabes algo, Reed? No es secreto para ninguno de ustedes que Caleb es lo que más quiero en este mundo y que me preocupo mucho por él, tanto que en este momento me veo tentada de pedirte que, por su bien, comiences a ser más consciente con respecto al uso que le das a la magia - Reed iba a replicar, pero Evelyn le instó con un ademán a que la escuchase por completo -. Sin embargo, no es eso lo que realmente siento que deba decirte.
La dama centró sus ojos en el rostro del rubio y suspiró.
- Yo sé que amas a mi hijo y viceversa, no necesito que me lo declaren para que me dé cuenta, pero lo que sí deseo saber es tu posición con respecto al poder que tienes y a Caleb¿qué es más importante para ti?
Reed entendía a Evelyn a la perfección, ninguna madre como ella desearía que el amor de su hijo no fuese correspondido o poco valorado, en este caso tan especial, entendía la relevancia de la pregunta.
- No te voy a mentir, Evelyn, todavía tengo ciertos problemas con el control de mi poder y que todavía soy un poco inmaduro con respecto a mis decisiones, y sé que tengo que mejorar en esos aspectos, pero me siento capaz de hacerlo todo si es por Caleb.
Evelyn sonrió de forma cariñosa y acarició la mejilla del muchacho con verdadero afecto.
- Nadie podría ser mejor para Caleb que tú - señaló -, aunque creo que eso Caleb lo tiene muy claro desde aquella noche. ¿En verdad no piensas contarme qué pasó?
Reed sintió que se ruborizaba ante la mirada pícara de la señora Danvers y tosió de forma fingida para tratar de calmarse.
Evelyn ensanchó su sonrisa y Reed tuvo muchas ganas de salir corriendo de ahí¡lo apenaba esa mirada que decía "Sé lo que pasó entre los dos"!
Procuró serenarse con un trago de su vaso de agua. Respiró profundamente y luchó contra el sonrojo que se apoderaba de sus mejillas.
- ¿Sabes lo que pasó? - preguntó inocentemente.
- Tengo mis suposiciones. Pero preferiría saberlo de ti… tú sabes que Caleb puede ser muy reservado en ese aspecto.
Otro silencio, esta vez todavía más inaguantable para el rubio que de verdad deseaba que la dama frente a él dejara de verlo con esa sonrisa pícara en los labios.
- Esa noche tu hijo me amó y yo hice lo mismo.
- Ése era el tipo de honestidad que esperaba de tu parte, querido. Ahora bien¿fue bueno?
Para entonces el rostro de Reed estaba tan rojo como playera que llevaba encima mientras evadía la mirada de la señora Danvers a toda costa.
- ¿De verdad es necesario tener esta conversación?
Evelyn rió de buena gana ante semejante muestra de pudor por parte del chico. Rió como no había hecho en mucho tiempo y luego dirigió la mirada, todavía divertida, al muchachito rubio que estaba tan sonrojado como una colegiala.
- Vamos, querido, que yo sepa no eres muy introvertido con respecto a estos asuntos - señaló la dama Danvers.
Reed enarcó una ceja y sonrió.
- Tiene razón, señora Danvers, pero definitivamente muchas cosas salieron a relucir desde aquella noche con Caleb.
- Me imagino - cedió la señora, dejando de momento el lado divertido -. Cambiando de tema¿qué tal les va con su investigación con respecto al Caduceo?
- Seguimos como siempre, sin la más remota idea de qué hacer para encontrarlo o el poder que desprende que Chase busca. Estamos técnicamente en ceros.
- En ese caso, creo que es momento de que yo les dé una pista.
- Tú... ¿puedes¿No se supone que habían hecho votos de silencio?
- Bueno, Reed, no es que precisamente te la diga de frente... ¿recuerdas a Romeo y Julieta?
- Trágica historia.
- Bueno, júntala con la mitología griega con respecto a Hermes y sabrán por dónde continuar.
Evelyn le guiñó un ojo y continuó degustando su cóctel de frutas.
- De improviso cuentan las palabras: Tragedia, Mensajero, Amor y Poder... supongo que investigando encontraré la relación entre las palabras¿cierto?
- Así es, cuando lo descubran... creo que todo el camino que falta será fácil.
Reed sonrió y después se quedó pensativo, aún había algo que le atormentaba a menudo.
- Evelyn... ¿qué hay de la historia de amor que no se realiza en los guardianes? - preguntó por fin.
Evelyn suspiró y miró su taza de café, a lo mismo con los malditos tabú...
- Es sólo una leyenda que ha sido respetada porque los guardianes no luchan por cambiar el "aparente destino" del que son objeto - aseguró -. Pero no les culpo, el poder del Caduceo cambia muchas cosas, Reed, es el poder en potencia de todos los iniciados de Ipswich, es normal que afecte tanto la vida de cada uno que simplemente la lucha diaria se torna difícil.
- Entiendo...
- Aunque no es momento para que te adelantes, primero debes informarte más...
Reed asintió y continuó comiendo, aunque todavía se sentía inquieto.
Entonces, alguien le cubrió los ojos y depositó un beso en su mejilla.
- ¿Quién soy? - preguntó la persona a su oído en un susurro.
- Caleb - respondió, sonriendo.
El mayor le quitó la mano de los ojos y lo besó en la frente.
- Ejem... - carraspeó la mujer, con una sonrisa más que satisfecha en los labios.
- Hola, mamá - saludó el chico, tomando asiento a lado del rubio.
- ¿No crees que debiste decirme antes? - preguntó Evelyn, con un tono de molestia fingida -. Reed ha sido el que pasó por el interrogatorio que debía ser para ti.
Caleb sonrió y le guiñó un ojo a su novio.
- Lo recompensaré - apuntó.
Reed casi se ahoga de la impresión¿desde cuándo Caleb era tan... "inmoral"¡Por Dios, hablaba con su madre!
- Y precisamente ahora me lo llevo, tengo muchos planes para este día - se puso de pie y lo tomó de la mano -. Vendré tarde.
Depositó un beso en la mejilla de su madre y se llevó a un shockeado rubio con rumbo a aquel lugar que había recordado hace poco...
El moreno abrió la puerta para darle paso a Reed en el interior del auto hasta el asiento del copiloto.
- ¿Qué? - preguntó cuando el menor no parecía tener la menor intención de entrar.
- Me tratas como una novia consentida.
- En lo más mínimo - se acercó para besarlo en los labios, apenas un roce entre ellos -. Te trato como el novio que provoca que tenga una estúpida sonrisa en mi rostro de manera permanente.
Reed frunció el ceño y se cruzó de brazos.
- Deja de hacerte del rogar, quiero llevarte a un lugar especial.
A regañadientes, el rubio accedió. Se internó en el auto para acomodarse en el asiento, poco después Caleb le hacía compañía. Arrancaron y dejaron la mansión Danvers atrás.
Continuará…
Yuki.- Hyo, hyo a todas de nuevo!
NMM.- hi!!!!!!!! Ya estamos de vuelta y con un gran cap x3
Yuki.- Justamente! Jo... el kalor aumenta... pero los misterios kada vez ven la puerta de salida más y más cerka o.o
NMM.- XD Nos gusta subir la temperatura x3 Y ojalá hayan dusfrutado con nuestro nuevo OC x ahí x3
Yuki.- Eso xD Ahm... partikularmente tuvimos problemas kon el título de este kapi, tanto así ke peka de cliché xD pero no me digan ke de todas formas no fue genial xD
NMM.- Claro q lo fue!!! x3 Bueno, ojalá hayan disfrutado x3
Yuki.- Dejen sus lindos reviews y nos seguimos leyendo x3
NMM.- Así es x3 Mientras, disfruten de el poco tiempo q les queda de vacaciones y feliz fin de semana x3
Yuki.- Ni me digas, no kiero entrar a la eskuela T-T Jane a todos u.u...
PD.- Les invitamos a nuestro foro de Yaoi y JMusic n.n la dire es (unan espacios):
yaoidays . foro . st
