TRÔGIUM

Cap.9

Blackthorn…

Muchos hombres llegan a la rama más alta,

Para encontrar el fruto amargo, para encontrar el fruto amargo,

Cuando cerca al alcance de su mano, está la más dulce baya

En la rama más baja, en la rama más baja.

La nieve cae sobre la montaña de Sliabh Uí Fhloinn

Y nuestro amor es como flores de baya con espinos negros…

(Canción celta del grupo Anúna)

Calles de Londres, tres días después.

Esa mañana iba en el bus que lleva de Chelsea hasta Shaftersbury Avenue, leyendo mi libro de Svetlana Alexievich y oyendo música para hacer menos largo el camino. Había leído en el diario de una vacante de trabajo como empleada de la librería "Foyles" y aunque sin duda no era lo mejor para una lingüista, ya era algo, al menos me permitiría tener ingresos y salir adelante. Aunque no pagar renta aligeraba mi carga, ya que el departamento era mío, se estaban agotando de prisa mis ahorros y definitivamente trabajo en mi área era muy difícil, todos los puestos como profesora a nivel superior estaban muy competidos y decir que tenía master obligaba a los directores de las universidades a pagarme más, así que optaban por mandarme al diablo, por ser sobre-cualificada para el trabajo y contratar a alguien menos capaz y con menos sueldo.

Definitivamente el empleo en la librería era una buena opción, medio turno, salario mínimo, pero me permitiría tener dinero y seguirme moviendo para buscar algo mejor, eso siempre y cuando no acabara por gastarme el salario allí mismo comprando libros… ¡Por la joroba de Afgadu! Sí que ser bibliófilo es un vicio caro.

Por la ventanilla del bus, iba mirando a la gente que subía mientras escuchaba mi música celta, cuando vi a una pareja de novios en la parada del bus despedirse con un beso, antes de que el chico abordara, y sonreí. Apenas el martes había pasado todo con Robert, habíamos hecho el amor cuando fue a comer la pasta, todo fue muy espontáneo y natural, comimos, coqueteamos mientras tomábamos helado de trufa, y solo empezamos a besarnos un poco más intenso y apasionado que antes, hasta que ni él ni yo quisimos detenernos.

No sé si fue muy rápido el salto que dimos en la relación ese día, pero había sido increíble, Robert era apasionado, intenso y amoroso a la vez, me trató muy bien y me hizo sentir cómoda y segura todo el tiempo, también me dijo que me ama y yo se lo dije igual, sin complicaciones ni cuestionamientos, solo lo dije, y no fue tan malo.

Cierto que no todo había ido bien en la semana, ya que él prometió volver a casa luego de su junta y no lo hizo, yo me quedé dormida como tronco en cuanto él se fue, nunca me había agotado tanto en mi vida, y desperté con el sonido de mi móvil, Robbie me llamó para decirme que se había complicado el caso del divorcio del famoso empresario Fred Gutenberg, que él llevaba, y que la mujer del cliente había demandado al bufet de Allemant por difamación, así que todos estaban concentrados en salir del embrollo, no querían perder el caso ni al cliente, así que a Robbie le quedaba mejor ir a su casa, que está más cerca del bufet y los juzgados, que hasta mi apartamento en Chelsea hasta que todo acabara.

La verdad me decepcionó un poco esta situación. Había planeado un rico baño de burbujas para cuando él volviera, y comer la pizza que dijo que llevaría, pero no se lo hice notar, ya que bastantes problemas tenía él con el trabajo, y lo escuchaba muy preocupado, así que le dije que estaba bien y que no se preocupara. Al día siguiente vi algo del caso en las noticias locales y parecía complicado, mucho dinero y propiedades en juego, así que no nos habíamos visto en toda la semana, sólo por la noche me llegaba mensaje de texto de Robert, diciéndome que me extrañaba y que esperaba el fin de semana desocuparse para ir a verme, cosa que no pasó, ni el domingo se pudo escapar un poco a casa.

Hasta aquí todo normal ¿Verdad? Después de todo soy una novia comprensiva que entiende que su novio tiene trabajo y no le va a exigir atención absoluta, yo no soy así, el problema fue que ayer en la mañana, como a las siete, calculando que aún no salía a su oficina, llamé a su móvil para saber si estaba bien, y me contestó nada más y nada menos que "Miss Silicón", con su inconfundible voz chillante; cuando supo que era yo me dijo que Robbie no podía atenderme porque se estaba bañando, yo la escuché y no sé por qué maldito impulso, colgué… ¡Bien! No quería hacerme ideas con eso, no podía darle crédito a una tipa que anda tras mi novio y además esas no eran horas para que ella estuviera en su departamento y menos que Robbie se estuviera bañando… ¿O sí?

¡AGHSGHSHHHH! La verdad era que me había estado dando vueltas en la cabeza la maldita llamada todo el día y no sé por qué no volví a llamar a Robbie, aunque por la tarde recibí su mismo mensaje de texto de cada día, diciendo que estaría en los juzgados hasta las seis, que si podía llevar a East a su apartamento porque ya le tocaba servicio de veterinario esa semana, que el conserje lo subiría y que me extrañaba mucho.

Justamente eso hice hoy por la mañana, tomé al pequeño y fuimos hasta el apartamento de Robert, donde lo dejé con Mr. Keaton, el conserje, este, que ya me conoce, me saludó con amabilidad cuando recibió a East, y yo, no sé por qué impulso bobo, acabé por peguntarle si el día anterior Robert había estado allí por la mañana solo. Él me dijo que no, que había venido a buscarlo una señora alta y pelirroja de su trabajo y que se fueron luego muy de prisa… ¡Bien! sí había estado con "Miss Silicón" pero solo poco tiempo y se habían ido… ¡Maldita sea! ¿Acaso me estaba convirtiendo en una novia celosa e insegura como las de las novelas mexicanas? ¿Por qué lo pregunté? ¿No podía confiar en mi novio?... esto era muy complicado.

Molesta conmigo misma por toda la situación, me quito los audífonos y los enredo porque debo bajar en la próxima parada, y mientras preparaba mis cosas, escuché sin querer la charla de dos chicas que iban en los asientos de atrás.

—…te estoy diciendo que es así, Maya, los chicos de ahora solo quieren una cosa, sexo, si no se los das van a buscarse a otra, porque no les gustan las complicaciones, y si se los das, debes ser creativa para mantener su interés o igual se buscará a otra con más atributos y experiencia que tú.

— ¡Pero no Tommy! Él me ama solo a mí, por eso accedí.

— ¿Con o sin protección?

—Con protección, claro, estoy enamorada pero no soy estúpida.

—Entonces te haré la prueba de fuego para que te convenzas que Tommy se acuesta con más chicas, no solo contigo ¿Dónde traía el preservativo?

—En la billetera.

— ¡Ahí lo tienes! ¿Para qué supones que un chico que no tiene sexo con regularidad lleva condones en la billetera? Entre hombres es normal, Maya, no seas ingenua, claro que tu noviecito cuando tiene ganas y alguna mujer a la mano, no se hace del rogar, aunque seas tú su novia, sino son tontos, quieren una segura pero no es para ellos problema desfogar sus ganas con quien se preste, créeme, preservativo en la billetera, igual a intensa vida sexual, punto, eso lo sabe toda mujer con experiencia.

¡Muy bien! No necesitaba escuchar más, no iba a ser tan Gobshite como para dar crédito a la experiencia sexual de dos adolescentes, mi Robbie no era como el tal Tommy, de ninguna manera, él me amaba, así que para evitar seguir calentándome la cabeza con cosas que no me hacían bien, me levanté y timbré para bajar, justo en la esquina de Charing Cross Road, donde estaba la librería.

Una vez abajo, me dirigí hacia la entrada de "Foyles" y pregunté al joven de la caja dónde debía pasar para dejar solicitud de empleo. Él me indicó unas escaleras laterales arriba de las cuales estaba la oficina de la gerencia, así que subí y la secretaria me pidió esperar a que el jefe de recursos humanos me recibiera, ya estaba entrevistando a otro aspirante, así que le dejé mi carpeta y me senté en la sala de recepción, donde comencé a hojea algunas revistas de espectáculos que estaban sobre la mesa de centro. La verdad estaba con muchas cosas en la cabeza desde la llamada de Evanna y la ausencia de Robert estos días y lo que escuché en el bus no ayudaba mucho, necesitaba algo en que pensar, así fueran las noticias mal redactadas de los tabloides, aunque fuera por corregirles la escritura, eso me iba a despejar.

Pero para mi maldita mala suerte, la primera vez que abro la revista, me topo con el encabezado de un test: "¿CÓMO SABER SI ÉL TIENE MÁS PAREJAS SEXUALES? SIGNOS DE QUE TU PAREJA ES SEX-FREE" ¡No por favor! Eso No… veamos… algo de los artistas, algo de los programas de TV, ¡Lo que sea! "La voraz vida sexual de Mick Jagger (que será padre de su octavo hijo a los 73) Tríos con David Bowie, intercambios de pareja con Rod Stewart, líos con las novias de sus colegas... El biógrafo de Mick asegura que el rockero ha practicado el sexo con más de 4.000 mujeres (y algún señor)" ¡ASFGHHGHS! Tampoco, ¡Me lleva una legión de leprechauns! ¿Es que no puede haber algo en esta condenada revista que no hable de sexo?

Molesta, dejo de lado los tabloides y mejor tomo un ejemplar de "History Magazine" con Marie Curie en la portada, al menos estoy segura de que aquí no habrá temas que me hagan ruido en la cabeza, así que la abro donde sea, esperando encontrar un artículo científico interesante:

"La monogamia: un invento del hombre moderno. El ser humano no es monógamo por naturaleza, de hecho, en la naturaleza la monogamia tampoco se da profusamente, miremos a nuestro alrededor. ¿Cuantas parejas conocemos que estén plenamente satisfechas con su relación? Si descartamos a las que son recientes, a las que viven sus primeros momentos de pasión y arrebato, pocas. ¿Cuantas historias conocemos de personas que estando en pareja han tenido flirteos o directamente se han acostado con terceras personas? Solo este último dato ya revela algo importante, que hay una pulsión interna que escapa a la moral impuesta por la sociedad, una pulsión que nace de las entrañas y que por tanto, es natural…."

Muy bien, estoy oficialmente frita, todo el universo conspira en mi contra, así que mejor, renuncio a estas tonterías de lecturas para despejar la mente y me concentro en algo más, leeré en mi móvil o veré un video musical, pero justo en ese momento un chico con rasgos asiáticos sale de la oficina de recursos humanos con rostro desalentado, seguro no le fue bien en la entrevista, y la secretaria me llama.

— ¿Miss Griffiths? Es su turno, puede pasar. —Me indica ella, y yo asiento, agradeciendo a todos mis ancestros celtas y rogando que la entrevista me ayude a no pensar estupideces.

Luego de quince minutos, salgo de la entrevista de trabajo, no me fue mal del todo, porque impresioné un poco con mi master, pero al ver la montaña de expedientes donde pusieron el mío al terminar y la lacónica frase de "Nosotros la llamamos", creo que matemáticamente tengo pocas posibilidades de quedarme con el empleo, así que salgo a la calle de nuevo para volver a casa, aunque al hacerlo, me topo justo con un anuncio en la parada el bus, nada más y nada menos que de lencería femenina, y anunciado por una modelo que me resulta muy conocida: Minka Kelly, la ex novia de Robert.

¡Por los cuervos de Mórrigan! ¿Me la tenía que encontrar justo ahora? Sí, claro, sabía que ella modelaba, hacía campañas publicitarias y era muy guapa, pero justo en este momento de mi vida no tenía muchas ganas de recordarla, menos luego del incidente en el pub de Dublín la última vez, así que, decidida a no hacerle mucho caso. Le doy la espalda a la publicidad de la parada y saco mi móvil, mientras espero mi bus.

Por desgracia no puedo evitar que mi traicionera memoria me repita algunas de las frases que Miss Kelly me dijo ese día y que no sé por qué tengo que recordar justo ahora con asombrosa exactitud:

"¡Ay mujer! ¿Por qué ponerte así por algo tan simple como tener sexo? Robert no es la primera vez que lo hace, seguro dentro de poco va a romper todo tipo de distancia y acostarse contigo como ha hecho con varias por aquí, incluso estando conmigo, ¿Por qué crees que lo terminé? Porque enseguida que te conocí supe que eras la siguiente de la lista…"

Sí, ella había dicho justo eso, y claro que no le creí, Robert no era ese tipo de chico… no podía serlo… no él… yo tenía que confiar en mi novio y no dejar lugar en mi mente para este tipo de dudas, y menos venidas de su ex celosa.

"Escucha, Rei, te doy un consejo, aléjate de él, no te conviene, no es un buen hombre, solo le interesan las mujeres para una sola cosa: Sexo. Y en cuanto lo consiga contigo, se irá de tu lado, te botará y te dará mil excusas para ya no verse, porque dejarás de interesarle, tal como hizo con muchas de nuestras conocidas; eres una chica inteligente, date cuenta de las señales, analiza sus comportamientos y verás que tengo razón".

—Me botará, me dará mil escusas para no vernos, dejaré de interesarle… —repito como tonta. Ya sé que quizá exagero, pero lo que describió Miss Kelly era justo lo que sentía que pasaba con nosotros ahora mismo, ¿Será que de verdad lo único que le interesaba a Robert de conquistarme era el sexo? ¿Por eso llevaba ese preservativo en la cartera? Y ahora que ya pasó ¿qué?... ¿Siempre sería así? ¿Se iría alejando poco a poco porque ya no le interesaba? ¡MALDITA SEA! ¿Por qué yo, que soy una mujer racional y sensata, me hago nudos en la cabeza?

Porque estoy estresada y agotada mentalmente por esto del desempleo y no coordino bien las ideas.

Porque la falta de comida me está haciendo alucinar.

Por imbécil…

¡OUCH!... esa última dolió, pero creo que sí, era la mejor explicación, tenía que dejar de pensar tanta bazofia, ya son casi las tres de la tarde y no he comido nada, muero de hambre, pero ya que estoy por esta zona, veré dónde está Sere, con algo de suerte tiene hora libre y comemos juntas, quizá hablando con ella deje de pensar tontería y media, así que tomo mi móvil y busco su número pero antes de marcar escucho una voz a mis espaldas…

— ¿Rei? ¿Rei Griffiths? ¿Qué haces aquí? —giro la cabeza y me encuentro con un rostro conocidísimo por mí…

— ¡JOHN! ¡John eres tú! —me emociono al ver a mi antiguo compañero y amigo de la maestría, con la misma sonrisa bondadosa de siempre, sus gafas y sus proverbiales chalecos, tal como lo recordaba en Dublín. Ambos nos damos un abrazo, encantados de vernos. No lo veía desde que se fue a Alemania en tercer semestre de la master.

—Jamás imaginé encontrarte aquí, te hacía en Edimburgo. —Dice él cuando nos separamos, tomando mis manos.

—Y yo a ti te hacía trabajando en Munich ¿Qué pasó? ¿Cuándo volviste de Alemania? Ni siquiera nos graduamos juntos, solo Gabrielle y Beni. —Le pegunto sorprendida.

—Hubo algunas complicaciones en Alemania, y acabé por volver a Dublín, me gradué casi al final, el 31 de Enero, por poco y no lo hago, pero para ese tiempo ustedes ya se habían graduado y ya no las vi ni supe nada, luego volví un tiempo a Gales, a casa de mis padres y ahora vivo y trabajo aquí en Londres, pero dime… ¿Qué pasó con el doctorado?

—La tontería más grande que te imagines, John, se equivocaron en mi kilométrico nombre en los papeles y no alcancé a meter mi solicitud, así que, a esperar a que se abra otra convocatoria. —Me quejo con John y él sonríe.

—Lo lamento, Rei, estabas muy entusiasmada, pero igual no te viene mal unos años de descanso, no sabes la alegría que me da verte de nuevo, es un encuentro maravilloso… por cierto, sigues igual de bonita que siempre. —Suspira John y entonces me acuerdo de un pequeño detalle: yo le gusté a John toda la master, incluso antes de irse de intercambio a Alemania me pidió ser novios y lo rechacé. Por suerte, como es un hombre inteligentísimo y maduro, eso no afectó nuestra relación de amigos.

—Gracias, John, tu tan educado como siempre… ¡Pero dime que haces aquí en Londres!

—Trabajo aquí, en la Universidad de Warwick, fue una de las que presenté papeles y me llamaron hace un mes para un puesto en la Escuela de Letras Inglesas, y, aunque no tenía pensado dedicarme a docencia, no me quejo, encontrar trabajo en nuestra área está muy complicado. —Responde John.

—Dímelo a mí, llevo casi cinco meses buscando trabajo y nada. —Me quejo con mi amigo.

—Rei… ¿No me digas que estabas postulando para trabajar aquí? Tú, la alumna más brillante del Trinity. —Se asombra mi amigo y yo asiento.

—Como dices, es muy difícil encontrar algo en nuestra área, así que de momento y mientras consigo algo más, no me viene mal trabajar en una librería.

—Escucha, creo que ya sé por qué nos encontramos, justo me acaban de asignar como director académico de la carrera de Letras Inglesas porque el director quiere abrir una terminal en lingüística, pues solo la tienen en literatura, y estaba pensando en llamar a algunos de nuestros ex compañeros a ver quién se interesaría en algunas horas de clase, diseñé un programa con las materias base, fonología, semántica, morfología, sintaxis, pragmática, ¿Te interesa? —me pegunta entusiasmado John… ¡ALABADA SEA LA SEÑORA DE LA FORJA! ¡Al fin un poco de suerte!

— ¡Claro que sí, John! Trabajar en Universidad me vendría de maravilla, llegas caído del cielo… pero, ¿Crees que me contratarían? Así sin más antecedente. —Indago dudosa.

—Estoy seguro que sí, déjame llamar al Doctor Lutz, concertamos una cita y si nos dice que sí, vamos ahora mismo ¿O tienes planes?

—Ninguno, estoy a tu completa disposición. —Acepto emocionada, John sonríe y toma mi mano.

—No me digas eso porque soy capaz de secuestrarte un poco, ¿Ya comiste?

—No, y muero de hambre.

—Genial, entonces te invito a comer, nos ponemos al día de las novedades y te acompaño a la cita con Lutz, si todo marcha bien, hoy mismo puedes tener empleo. —Asegura él.

— ¡Merci, mon ami! —le digo en francés y lo abrazo, ya que con John, que lo habla a la perfección, casi siempre nos hablábamos así en la master para practicar.

De rien, ma belle amie. —Me responde John y besa mi mejilla. —Entonces ¿Pizza o hamburguesas?

—Hamburguesas, me comeré cuatro de seguro. —Le respondo y los dos reímos.

—Permítame escoltarla entonces, miss Griffiths. —Me contesta John y me ofrece su brazo, el cual yo tomo enseguida.

—Encantada, míster Argall. —Le sigo el juego de sus típicas galanterías, las cuales conozco bien luego de dos años de amistad y ambos caminamos juntos por la calle, charlando de mil cosas en francés. Realmente fue una suerte encontrar a John, creo que mi vida acababa de dar un giro muy bueno… ¡Profesora de Universidad! Y trabajando en mi área, ¡Qué maravilla! Si me iba bien en la entrevista con el director de Warwick, les pondría un mensaje a Sere y a Robert para avisarles.

Edificio 2879, Tryon Street. Departamento 3 B. mismo día por la noche.

Esa tarde camino por el pasillo del edificio del apartamento de mi novia, sonriendo feliz y con una caja de chocolates en la mano. A las cinco de la tarde había recibido un mensaje en mi móvil de ella, diciéndome que ya tenía empleo, así que, a pesar de que estábamos hasta el demonio de trabajo en el bufet con el caso Gutenberg, inventé una cita con el dentista para que Allemant me dejara salir antes.

Había valido la pena la mentira, no veía a Rei desde ese glorioso martes de tormenta cuando hicimos el amor, y la extrañaba con locura. Detestaba que justo cuando nuestra relación había pasado tan naturalmente al siguiente nivel, las cosas en el trabajo se hubieran puesto tan pesadas con la contrademanda millonaria de la horrible ex esposa de Gutenberg, pero ahora mismo no podía dejar pasar esta oportunidad de celebrar con ella, luego de tanto buscar trabajo, al fin había tenido suerte, así que le puse mensaje diciéndole que me esperara para cenar y aquí estaba, llamando a la puerta como colegial enamorado y con mi corazón latiendo como loco.

Dentro del departamento escucho algunas voces y risas… ¿Estaba con alguien? Quizá Serena, pero no parecía voz y risa de mujer, más bien de hombre. Finalmente, mi bello torbellino demente abre la puerta y me mira sonriente, con sus ojos amatista deslumbrantes de alegría y esa belleza natural y espontánea tan suya.

— ¡Robert! ¡Viniste! —me grita emocionada, yo le abro los brazos, y aunque no suelto su regalo, la abrazo con fuerza, besando su cabeza.

—No podía dejar pasar este acontecimiento, cariño, así que me escapé como pude… te he extrañado horrores. —Le confieso cuando la abrazo.

—Y yo a ti, mucho. —Asegura ella y besa mi mejilla.

—Toma, un obsequio para ti, felicidades por tu nuevo trabajo. —Le alargo la caja de chocolates, que toma encantada y sonríe.

—Muchas gracias, abogado, siempre sabes qué regalarme. Aceptado el obsequio y merecido, pero pasa ya, tengo mucho que contarte. —Rei toma los chocolates y me toma del brazo para que entre. —No te conté más en el mensaje para no interrumpirte pero no vas a creer como fue todo.

Yo camino con ella entro el apartamento y pongo mis manos en su cintura, por detrás, besando su mejilla.

—Pues quiero saberlo a detalle, me alegra que ya tengas trabajo, en serio y esto te servirá como te dije siempre, para poder asentar los conocimientos de tu maestría.

—Así es, como siempre me dijeron Sere y tú, que no corriera, que tuviera paciencia, creo que ahora tiene sentido. —Me explica ella y ambos llegamos a la cocina, donde puedo ver, sentado en un banco del desayunador, a un muchacho alto y delgado, que usa pantalón blanco, camisa gris y chaleco tejido, con gafas; la típica imagen de un chico Hippster y al vernos llegar se pone de pie enseguida. Tanto él como yo nos miramos uno a otro con una mezcla de curiosidad e incomodidad. —Robbie, quiero presentarte a alguien que ya conocías por mis charlas y las de Beni pero no en persona, mi amigo John Argall; John, Robert de Burgh. —hace ella la breve presentación y yo me acerco al chico Hippster, estirándole mi mano.

—Un gusto. —digo simplemente. Ahora estaba empezando a recordar cuál John Argall era este espécimen de laboratorio, ese compañero de la maestría que Beni me contó que estaba enamoradísimo de mi Blowsabella y que incluso se le declaró aunque ella, gracias a Dios, lo rechazó. No me la imagino con un tipo así, francamente. Menos mal que me eligió a mí.

—Igual para mí, mucho gusto, tenía ganas de conocerte, Rei habla mucho de ti. —Me responde el tal John, saludándome con amabilidad.

—Qué maravilla, lástima que no pueda decir lo mismo, porque de ti nunca habla, más bien supe de tu existencia por las chalas de Beni, pero Reindert jamás te menciona. —Le digo con tono casual, para que le quede claro a quién tiene en la cabeza mi chica.

—Ven, siéntate, estábamos comiendo galletas y tomando chocolate mientras llegabas, para decidir a done iríamos a cenar y celebrar el encuentro afortunado con John, que me abrió las puertas de mi nuevo empleo. —Me jala Rei y yo me siento en el banco a su lado.

—Fue realmente cosa del destino encontrarnos hoy, justo de eso nos estábamos riendo, ¿verdad ma chérie?— ¡vaya! Habla francés el chico Hippster, y apuesto a que debe ser también un cerebro con patas.

—Pues soy todo oídos, me encantará saber cómo es que le ayudaste a conseguir trabajo a la mujer de mi vida. —Contraataco yo, dejándole claras las cosas. Más vale, porque no me gusta nada como mira entre sus gafas a mi novia.

—Bueno... es una verdadera... verdadera coincidencia... ¿Verdad Rei? —Dice entrecortado Mr. Hippster, aclarando su garganta. Estoy seguro de que recibió el mensaje de que Rei es MI NOVIA y creo que no le gustó mucho saberlo.

—Así mismo, una coincidencia. —Reindert me sirve una taza de chocolate y sigue hablando. —Encontré a John al salir de la librería donde fui a pedir trabajo hoy en la tarde, y que por cierto no me lo dieron, y cuando esperaba el bus para volver, él me habló, ¡No lo podíamos creerlo! yo pensaba que estaba en Alemania.

—Estaba, pero volví, y cuando me dieron este trabajo en la universidad de Warwick, pensé: En cuanto me instale busco a Rei, con algo de suerte aún no se ha ido a Edimburgo y podré verla de nuevo. —Interrumpe el tal John, mirando a mi chica con esos ojos de gato de Shrek que no me gustan para nada, pero ella, tan despistada como siempre, no le hace mucho caso por beber su chocolate.

—En resumen, John me contó que trabaja en Warwick donde están iniciando con una terminal de lingüística para la carrera de letras, se enteró que no tenía trabajo y me convenció de ir con su jefe, el Dr. Lutz ¿Puedes creer que así como estoy vestida fuimos a la entrevista?—pregunta entusiasmada mi novia. Yo iba a decirle algo al respecto, pero el desagradable Hippster se me adelanta.

— ¿Y qué tiene de malo? Tú siempre te ves bellísima con lo que sea, dime sino porque el Dr. Lutz acabó deslumbrado por ti.

—No sé si deslumbrado, John, pero sí me dio el trabajo, aunque mañana debo ir a llevar todos los papeles, ya es oficial ¿Qué te parece, Robbie? ¡Trabajaré en universidad! Daré clases de fonética, morfología y Adquisición de la lengua. —dice ella muy feliz y toma mi mano. Yo, que estaba callado hasta ese momento, observando atento la interacción del Hippster con mi chica, sonrío y beso el dorso de su mano.

—No tengo nada más que decir, te felicito por haberlo logrado, ahora sí podrás comenzar a demostrar de lo que eres capaz. —Le digo, sonriente.

—Creo que me dieron el trabajo gracias a la recomendación de John…

—No, nada de eso, yo no hice nada para que te ganaras ese puesto, necesitábamos lingüistas profesionales y justamente para esa área de adquisición de la lengua y solo le dije a Lutz que si podía hacerte la entrevista, tú te ganaste el puesto por completo con tu talento, pues eres brillante, tan brillante como siempre. —Elogia John.

—Gracias pero de todas formas me salvaste, tenía meses sin trabajo, así que te debo una. —Le contesta Rei

—Yo encantado de que trabajemos en la misma universidad, al menos seremos dos lingüistas funcionales contra el mundo de estructuralistas. —Explica Mr. Hippster, y me empiezo a sentí algo incómodo de esa forma de hablar de los dos que no comprendo del todo.

—Sí señor, ¡Viva el funcionalismo! —recalca ella, y choca su taza de chocolate con la de John, bebiendo ambos. Yo me quedo en silencio, ahora sí, molesto, y lanzo mi ataque frontal.

— ¿Y ya tienes novia, John? porque Beni me contó primero y luego mi novia, hace mucho tiempo, claro, que te le declaraste y te rechazó. —Le suelto directo y sin rebuscar palabras. Si iba a trabajar a su lado toda la semana, más valía dejarle todo claro, y a los de Burgh ningún Hippster nos sacaba del terreno.

—Intenté algo con una chica durante mi intercambio en Munich pero no resultó...

Oui, eso me contaba cuando llegaste. —Afirma Reindert y yo levanto una ceja.

— ¡Oh, que linda tú, hablando en francés! —le digo con tono burlón.

—Con John lo hablábamos los dos casi siempre en Dublín por practicar, de hecho él habla francés, alemán, catalán, italiano... —enumera mi novia ¡Vaya con Mr. Hippster! Resultó políglota.

—Bueno, espero que ese "No resultó" no signifique que intentes algo con mi chica ahora que trabajen juntos, y solo sean buenos amigos, de tu parte, claro. —Remarco a John con toda honestidad mis motivos. Él me mira primero asombrado y luego se sonroja ¡Vaya! No contestó con palabras pero sí con acciones, evidentemente le seguía gustando Rei, y si tuvo así fuera una vez esa idea en su cerebro superdotado, más valía que la desechara.

—Robert, John es mi amigo, no creo que esa pregunta haya sido muy pertinente ahora. —Me reclama mi novia, muy molesta, pero yo me encojo de hombros y tomo una galleta.

—Solo aclaro las cosas, más vale así, que sepa que eres mi novia y que yo cuido lo mío. —Aseguro con tono firme, comiendo la galleta.

—Está bien, ma cherié, no tiene nada de malo, si yo fuera Robert y tú fueras mi novia, también lo dejaría aclarado, no te preocupes. A mí me quedan claras las cosas desde hace tiempo con Reindert, y ambos somos únicamente excelentes amigos, como ella siempre quiso. —Explica John con un tono melancólico que me indica que, en efecto, solo está resignado pero sigue sintiendo algo por mi novia, quien, por cierto, tiene el ceño fruncido. Seguro no le gustó nada mi intervención, pero no me importa, prefiero que se enoje conmigo a dejar cabos sueltos con Mr. Hippster. —Supongo que tú y yo nos veremos con frecuencia, Robert, así que es mejor que aclaremos todo, porque me caes bien y quiero demasiado a Reindert como para causarle problemas.

—Igualmente, John, igualmente, supongo que sí, que nos veremos seguido ahora que trabajen juntos, así que también quiero llevar la fiesta en paz, es bueno que tengas claro que ella es mi novia. —Aseguro con firmeza y termino mi taza de chocolate.

—Ella ya me había dicho que tenía novio, y me alegra que Reindert se encontrara contigo, porque sé que alguien como ella, con su mente brillante, pero algo despistada a nivel emocional, necesita a alguien que la ayude a abrirse más y a sentirse amada y completa. —Concede el tal John. Yo sonrío y paso mi brazo por la cintura de mi novia, acercándola a mí y besando su mejilla.

—Ahora ya lo tiene, porque yo la amo muchísimo, y la apoyo en todo, así que, ¿A dónde vamos para celebrar tu logro, cariño? —le pegunto a Rei, que sigue molesta y seria, evidentemente no le gustó como aclaré todo a Mr. Hippster, y no responde.

—Bien... creo que me retiro, veo que tienen planes y no quiero arruinarlos más. —Dice con un resto de sensatez el tal John… ¡Al fin comprendió! Ahora que se vaya y me deje celebrar con mi chica.

—Buena decisión, además amenaza lluvia. —afirmo a sus palabras.

—No arruinas nada John… no es necesario que te vayas. —le responde Rei, pero yo lo miro con la ceja levantada indicándole que sí, que para visita ya fue mucho de su parte, así que se levanta del banco y sonríe.

—Ya estuvimos juntos todo el día y eso para mí es bastante, te veo mañana a las diez en la universidad para ayudarte con los trámites laborales. —John se acerca primero a me alarga la mano. —Un gusto en conocerte, Robert, espero que seamos buenos amigos. —solo si mantienes distancias con mi novia, pienso antes.

—Lo seremos, seguro que sí. —le respondo estrechando su mano. — la cuidas, que nadie le ponga un ojo encima, menos ese tal Doctor Lutz, si no tendré que revisar ese contrato laboral. —le especifico y ambos reímos disminuyendo la tensión inicial.

—Tranquilo, claro que la cuido de los tipos que la rondan, igual que cuando hacíamos la maestría.

— ¡Pero no tan cerca, ah! con un mínimo de 30 cm de distancia. —le advierto y él asiente. Luego se acerca a mi novia, toma su mano y besa su dorso. Vale, eso puedo pasarlo, caballerosidad solamente.

—Me encantó verte otra vez, de verdad, y más haber sido de ayuda para ti.

—Merci, John, nos vemos mañana y disculpa todo esto… — ¡Hey! ¿De qué se disculpa Rei?

—No te preocupes, no me molesta, él hace bien en cuidarte, yo también lo haría, quédate con tu novio, sé el camino para salir, buenas noches a los dos. —concede Mr. Hippster y sale de la cocina, hasta que escucho la puerta es que sonrío más aliviado. Al fin tenía a mi chica para mí solo luego de tantos días, así que, aunque sigue con el ceño fruncido y evidentemente molesta, tomo su barbilla y besos sus labios un poco.

—Al fin solos, cariño… ¿Qué hacemos para celebrar? —le pregunto, pero ella pone su mano en mi pecho y me mira con rostro serio.

— ¿No te parece que fuiste algo descortés y perspicaz con tus comentarios con John? El hizo mucho por mi hoy y lo hiciste sentir incómodo. —me reclama ofendida. Yo me encojo de hombros.

—No, no lo hice sentir incómodo, si tú te sentiste incómoda es tu problema, bonita, pero él no, él y yo hablamos el mismo lenguaje sin lío alguno. —aseguro acariciando su cabello un poco.

—Pues a mí me pareció que lo incomodaste, por eso se fue, y me sentí muy mal por la forma como le insinuaste las cosas ¿Cómo crees que John puede acercarse a mí por algo más que ayuda y amistad? Lo que él sentía por mí fue hace más de un año y no me gusta que reclames como si fuera yo de tu propiedad…

— ¡EH! aguanta tu coche, parece que hoy no has entendido nada. —le aclaro, mirándola a los ojos y cortando su reclamo. Ella se cruza de brazos.

— ¿Qué se supone que tengo que entender? me moría de vergüenza con John por lo que insinuabas de nosotros.

—No insinúe nada, nunca creí eso, ¿Ok? él puede tener todas las intenciones buenas de ayudarte, y está bien, es bueno eso, pero lo que le estoy dejando en claro es que aunque siga sintiendo algo por ti, mantenga sus distancias porque tienes un novio que te ama y te cuida, es todo, y si te mueres de vergüenza por eso, es quizá porque la que no tiene claro lo que siente por él o por mí, eres tú. —afirmo ya también molesto. Me está empezando a fastidiar que a ella le indigne tanto que yo ponga límites al Hippster ese.

— ¿Cómo dices eso? ¡Claro que no! John ya no siente nada por mí, ni yo por él sentí nunca nada, es mi amigo y sí me moría de vergüenza porque no me pareció la mejor forma de decirlo ni tampoco el momento. —ella se levanta a lavar las tazas vacías de chocolate.

—Bueno, ya me dijo que no siente nada por ti, seguro le sigues gustando y seguro tenía la ilusión de conquistarte en el trabajo, un proceso muy normal, lo haría yo también de estar en su lugar pero da la casualidad que yo solo cuido mis terrenos, si te molesta, lo siento... —aseguro y me acerco a ella por su espalda, dejando mis manos en sus hombros y besando su mejilla.

—Es que no tienes nada que cuidar, Robert, me sentí mal por la forma como lo hiciste, pudiste ser menos suspicaz, él se iba a quedar, le dije para cenar los tres juntos, y se fue porque sintió que te incomodaba y eso me preocupa, luego de todo lo que acaba de hacer por mí, todavía que tú lo hagas sentir mal… ¿Y de dónde sale eso de distancia de 30 centímetros? — sigue necia mi chica.

—Yo no le dije que se fuera, se fue él porque quiso, además... yo me reí con lo de los 30 centímetros, es obvio que era broma y él también se rió. —le aclaro, y la hago que gire para mirarme cuando cierra el agua del grifo y acaba de lavar. —creo que te dejé clarísimo las cosas en Irlanda y mucho más con lo que acaba de pasar entre nosotros, ¿Verdad? Eres más que mi novia, eres mi mujer y yo cuido lo mío, te guste o no.

— ¿Lo tuyo? ¿Lo que pasó entre nosotros me hace automáticamente de tu propiedad? ¿Sabes? con cosas como esta solo me haces recordar por qué no quiero relaciones a este nivel, quizá todavía no estoy lista para nada de esto, ni para sentir este tipo de cosas complicadas. —intenta ella empujarme, con su sentido Blowsabella encendido al mil. Muy bien, hora de replegar velas, ya no me gusta a dónde lleva la charla, así que la abrazo.

—No te molestes... por favor... no lo hagas, no compliques las cosas cuando van avanzando tan bien. —le suplico y beso su cabeza. —dejemos el tema del tal John de lado y concentrémonos en nosotros, no te veo en más de una semana y he deseado como loco volver a estar contigo. —aseguro y bajo mis labios a los suyos besándola un poco, tratando de relajar la tensión de hace un momento.

—También yo pero… no sé, Robert, quizá… quizá si nos apresuramos… con todo esto… quizá aún no estábamos listos para llevar las cosas a este nivel… no me gusta sentir que complico las cosas, suelo ser despistada para lo emocional y… quizá estábamos mejor solo como amigos... no más besos, Robert, no quiero… —gira ella su rostro, pero no voy a perder lo que hemos ganado hasta ahora, así que beso su mejilla y hablo cerca de sus oído.

— ¿De verdad no quieres? pues eso no dice el estremecimiento de tu cuerpo, Reindert... dime que no has esperado tanto como yo para volver a estar juntos, para volver a hacer el amor. —digo en su oreja y beso su mejilla, sintiéndola temblar enseguida con mi contacto, aunque pone sus manos en mi pecho e intenta separarme.

—No quiero que me beses, no… No me gusta que te pongas así de posesivo, así que vamos a olvidar lo de ser novios, vamos a olvidar lo que pasó y volvamos a ser los amigos de antes… —lanza ella sin mucha convicción en la voz, y algo dentro de mí se enciende de inmediato. No la voy a dejar retroceder, no ahora, así que la llevo a la pared de la cocina, pegando su cuerpo con el mío y la miro a los ojos.

—Sabes que soy posesivo y que tengo celos porque te amo, más que únicamente encantarme o gustarme, y no quiero que otros hombres te alejen de mí, y lo que acabas de decir solo es por berrinche momentáneo, sé que me amas, sentí como te abrías a mí el día que hicimos el amor, Reindert… dime que no sientes lo mismo que yo por ti... atrévete a decirlo... hazlo… y me largo de aquí y te doy ese espacio que tanto pides… —la reto yo, seguro de que no podría negar que me ama, que me desea tanto como yo.

—No lo siento... no lo siento, Robert... —balbucea ella sin gota de convicción y yo sonrío, ¿Hasta dónde puede llevar su berrinche por lo del amigo Hippster? Pero claro que no me lo creo, así que comienzo a besar su cuello con besos húmedos y lentos, el resultado es inmediato, ella se estremece de nuevo. — ¿Qué?... ¿Qué haces?... —balbucea de nuevo.

—Dilo con convicción, Reindert... dilo… di que no me amas y que no quieres ser mi novia. —la reto susurrando en su cuello y la miro a los ojos luego, acorralándola con mis brazos en la pared porque veo algo en esos ojos que me descontrolan bastante. — ¡DILO Y RUEGA A DIOS QUE TE CREA! —le advierto con fuerza en mi voz.

— ¡Si haces estas cosas qué esperas que diga! —Me pega ella en el pecho con sus brazos hechos puño. — ¡Parece que de verdad solo te importaba como a todos llegar al punto del sexo y ahora serás un posesivo y un celoso de lo peor! ¡Así no quiero una relación contigo! ¿Conforme?

— ¡MÍRAME! —le grito yo, ya enfadado de que esté acusándome de que solo me importa llevarla a la cama, y tomo su barbilla, quizá con algo más de fuerza. — ¿De dónde sacas semejantes ideas? ¿Es que acaso te he demostrado con mis acciones y palabras que únicamente te quiero llevar a la cama? ¿¡No te queda claro que te amo, maldita sea!? —me doy cuenta que estoy muy, muy molesto, y ya estoy levantando la voz y presionando mucho su rostro con mis manos. Reindert me mira y tiene sus ojos una centella desafiante y aleja su cara de mis manos.

— ¡Ya no me queda claro! Fue un error haberlo permitido, un error… —lanza furiosa intentando empujarme.

—Entonces dime que quieres terminar con todo, ¡Dilo y que te crea! te juro que si me lo creo, me largo de tu vida, porque yo no quiero ni puedo ser solo tu amigo y no voy a mentir con eso. —le exijo, y veo sus ojos cristalinos pero no llora, solo me mira furiosa.

—No quiero... —dice ella con voz ronca y poco convencida.

—Reindert… pon atención a lo que vas a decir, porque si lo dices de verdad... me largo de tu vida por siempre... —le advierto con dureza pero también dolido por su inseguridad y sus suposiciones.

—No quiero... no quiero sentir nada que haga complicada mi vida... no sé cómo manejar nuestra relación en este punto, y no estoy lista para tener novio… ¡¿TE QUEDA CLARO?! —me grita ella con furia que me enciende de nuevo.

— ¡MALDITA SEA! ¡ESO NO QUIERO ESCUCHAR!— le grito tomando sus muñecas con mis manos con fuerza y dejándolas en la pared. — ¡DIME QUE NO SIENTES LO MISMO QUE YO SIENTO POR TI! ¡SOLO DI ESO, NO QUIERO ESCUCHAR TUS MOTIVOS POR EL CUAL NO ESTARÍAS CONMIGO! ¡SOLO QUIERO QUE ME DIGAS QUE NO ME AMAS COMO YO A TI! —grito por completo lastimado y desesperado. Esto se me estaba yendo de las manos.

—No, lo siento, Robert... No siento lo mismo… Fue un error… Nunca debió pasar, debimos quedarnos como amigos, ya me di cuenta que no siento las cosas al nivel que lo haces tú y que no tengo la experiencia ni la forma de amar que necesitas para ser feliz, no funcionamos así… nunca va a resultar. —asegura con voz ausente, sin sentimiento alguno, fría, extraña, como jamás la sentí, así que la suelto de las muñecas y me alejo de ella.

—Vale... que convincente sonaste... —me calmo un poco, aunque sigo dolido y herido por sus palabras. La veo pasar su mano por sus ojos, y limpiar las lágrimas que se formaban en ellos. Sé que odia llorar y sé que lo que dijo no es real, sé que bajo ese berrinche y esa negación, me ama, pero no logro entender de dónde le han venido esas inseguridades y esas dudas sobre lo nuestro cuando el martes fue tan libre y abierta conmigo. — ¿Entonces se acabó?

—Sí, es lo mejor para los dos… —aclara con voz ausente y cortante, y justo entonces suena mi móvil, yo lo tomo y veo la llamada de Richard, así que la tomo.

— ¿Sí?

Hermano, ya estoy fuera de los juzgados, hay novedades importantes que debes saber sobre la contrademanda, pensé que estarías en la oficina pero me dijeron que saliste, ¿Estas ocupado o puedes ir al "STAIRS"? Te invito una copa y hablamos.

—No estoy ocupado, no te preocupes, nos vemos allí, sí... creo que ahora sí te acepto la copa, me hace falta unas cuantas... —acepto y cuelgo el móvil, luego miro a Reindert que ha caminado hacia la ventana del departamento con los brazos cruzados y dándome la espalda, así que, sin tocarla ni acercarme, solo le digo: —Escucha bien, yo no quiero terminar, voy a darte unos días para que pienses mejor las cosas, creo que sí, te abrumó mucho el salto que dio la relación y necesitas asentar tus sentimientos, si quieres hablar al respecto, sabes donde vivo, sino asumiré que de vedad esto quieres. Adiós.

Ella no contesta nada, y aunque la veo mover los hombros como si sollozara, me controlo para no ir a abrazarla, a pesar de sentir ese impulso, ya le he dejado claro cómo será todo, si quiere arreglarlo y esto puede más que su berrinche, adelante, si no, mejor que todo quede ahí, así que, decidido, me doy media vuelta y salgo del apartamento dando un muy fuerte portazo… ¡Maldita sea! ¿Cuándo fue que esto se nos salió de las manos? Justo pasó lo que no quería, lo que luché tanto por evitar, vaya que me caería bien hablar con Rick y desahogarme un poco, solo espero que no tarde mucho en buscarme porque yo no iba a hacerlo, necesitaba una señal de que ella en serio va a tomar la relación como debe ser, y este era el momento, o seguíamos o se acababa, punto.

Universidad de Warwick, tres semanas después.

Era la hora del receso en la universidad, y había salido de la clase de Fonología, iba platicando con mis alumnos y discutiendo con dos de ellos por los pasillos, Tommy y Amanda, sobre el grado de transparencia de las lenguas.

—Lo que jamás he comprendido del todo es por qué en muchas lenguas como francés o inglés hay tanta distancia entre la pronunciación y la escritura y en otras no, Miss Griffiths. —me pregunta la chica.

—Justo para aclarar eso, vamos a hacer las dos lecturas de Benveniste sobre oralidad y escrituralidad y la semana que viene ese va a ser el tema de debate, Tommy, semejanzas y diferencias entre los dos tipos de registros de la lengua, vamos a dividir el salón a la mitad y buscar sus características para luego ponerlas en cuestión. —le explico al muchacho.

— ¡Genial! Por eso adoramos su clase, Miss Griffiths. —concede Amanda.

—Por eso y porque es la profesora más guapa de Warwick. —responde Tommy y los tres reímos.

—Vale, me sentiré elogiada cuando además de ese título digan que también soy la profesora que mejor enseña, mientas tanto, a seguir con las clases, aquí los dejo, chicos, voy a la sala de profesores a tomar el desayuno. —me despido de beso de ambos.

—Claro, usted desayuna con el profesor Argall ¿Verdad? —comenta con un tono algo extraño Amanda. Tanto ella y Tommy sonríen.

—Con él y todos los profesores del área, cariño, así que sin hacer bulla, porque solo somos amigos, ya los conozco a dónde van. —les doy a cada uno un golpecito en la cabeza y ambos ríen. —vayan a la cafetería o la encontrarán llena, nos vemos más tarde en el aula.

Mis alumnos se despiden y se alejan. Yo entro en la sala de profesores y saludo a todos, con amabilidad, pero enseguida John, que estaba en una mesa del fondo comiendo un sándwich, se levanta y se acerca a saludarme de beso en la mejilla.

—Hola Rei, ¿Cómo estás? ¿Qué tal las clases? No te había visto hoy. —me comenta mi amigo, sonriente.

—Me tocó fonología desde las siete, así que hoy es día de desayunar aquí, compré leche con chocolate en cajita y unos croissants, te traje uno de fresa. —le explico a John y ambos caminamos a la mesa junto a la ventana.

—Y yo te traje sándwich de pavo, así que comeremos ambas cosas y me cuentas como va todo. —ofrece él y nos sentamos juntos. Yo saco de mi bolso las cajitas de cartón de leche con chocolate y los croissants.

—Va de maravilla, John, estoy muy feliz con el trabajo, retomar los cursos de la master, hacer el plan de clases, seleccionar las lecturas y ya iniciar de lleno con los chicos es maravilloso, me siento genial, poder aplicar lo que aprendimos y que además te paguen es lo mejor del mundo, estoy descubriendo que me gusta también enseña a jóvenes, y todo te lo debo a ti. —le sonrío a mi amigo, dejándole su croissant delante.

—Se nota que te está gustando, los chicos se expresan muy bien de tus cursos, Lutz me dijo que entró a observar tu clase de adquisición y salió muy impresionado y satisfecho, así que creo que vas por buen camino aquí, como no podía ser distinto siendo quien eres. —John deja el sándwich a mi lado y yo sonrió y le quito la envoltura.

—Estoy muy contenta, John, de verdad…—afirmo.

— ¿De verdad?... porque aunque lo dices tan entusiasmada, no sé… hay algo que no cuadra, dime… ¿Estas durmiendo bien? Te siento algo agotada e la voz, y se ven ojeras y tus ojos algo apagados, no con el brillo de siempre. —lanza John y yo casi me atraganto cuando tomo la leche… ¡POR TODOS LOS FOMORES DEL AVERNO! ¿Cómo se dio cuenta John de que no duermo bien desde que discutí con Robbie? ¿Qué hago? Justo ahora odio no maquíllame para cubrir esas inconvenientes del rostro.

Le confieso que me paso las tardes y noches en estado depresivo lamentable mirando el móvil que no suena para nada ni manda un solo mensaje y que muchas veces lloro como idiota porque lo extraño demasiado… No, eso es patético.

Le invento que no me he sentido bien de salud, es mentira, pero menos vergonzoso que confesarle que muero de tristeza por la falta de mi novio.

—He estado algo mal del estómago, algo me cayó mal y no he dormido bien. —miento un poco y como mi sándwich.

— ¿Del estómago? Qué raro, tu jamás te enfermas del estómago, me consta que comes de todo y mucho y jamás has padecido de eso. — ¡ASGHHGHSHF! ¿Por qué demonios John me conoce tan bien?

—Pues siempre hay una primera vez, me cayó mal un hot-dog que compré en el parque la semana pasada. —mantengo la mentira y John sonríe y baja un poco sus gafas mirándome sobre estas con ojos inquisitivos.

— ¿Y ese malestar estomacal no tendrá algo que ver con que no menciones a Robert más, ni te llame, ni haya venido por ti ningún día? —lanza él y yo siento que me sonrojo horrible.

—No, para nada, Robert no tiene nada que ver…

—Vale, no digo más, solo espero que hagas algo por "curar" ese malestar, Rei, porque me parece que no es del estómago sino del corazón, y no me gusta verte triste, él es un buen muchacho y se nota que te ama y te cuida mucho, no pierdas lo más importante por lo menos trascendente, ¿Oui, mon amie? —toma mi mano John, y yo asiento y le sonrío.

Oui, bien sûr, merci pour ton conseil. —le respondo en francés y ambos continuamos desayunando, pero debo aceptar que aunque le mienta a John no puedo mentirme a mí misma, y por más que quiera negarlo y ocuparme en mil cosas para no pensar, siempre ay un momento del día, cuando estoy sola conmigo misma, que pienso en él y lo extraño horriblemente, a él y al pequeño… ¿Qué hará?... ¿Me echará de menos? ¿No le importaré mucho?... la verdad cada día que pasaba y no me llamaba se volvía un día peor y más negro para mí, mi vida ya no era la misma sin la presencia de mi abogaducho sexy y mi East en ella… ¡Brighid Bendita! ¿Qué hago?... no sé cuánto aguante así…

Bar "STAIRS", Cuatro semanas después…

Esa noche estábamos en el bar Richard y yo, tomando whisky para festejar el exitoso final del desgastante y terrible caso Gutenberg. Eran más de las diez, y ambos estábamos discutiendo sobre como terminó nuestro caso y mirando de vez en vez un partido de rugby. Mi amigo sirve las dos copas y los dos brindamos.

—Salud, hermano, por la feliz resolución del caso Gutenberg. —digo yo.

—Salud por eso, y por tu ascenso. —Yo sonrió un poco ante esa mención y bebo el licor en silencio sin comentar más. — ¡Hey! ¿Qué pasa? Ganaste un caso muy pesado, le ahorraste a Allemant millones, ya tendrás oficina propia y eres encargado del área familiar, ¿Por qué no te veo tan feliz como esperaba?

—Lo estoy, créeme, esperé mucho el ascenso, pero estoy algo agotado, lo de la contrademanda de Gutenberg fue pesado, y he estado bajo mucha presión, solo…

—Ya, no digas más… sigue sin llamar, ¿Verdad? —Adivina Richard. Yo frunzo el ceño.

—Sí, en unos días se cumple el mes y no llama… no sé qué hacer, Rick, cada día la extraño más, he estado a punto de llamarla siete veces, desde que todo pasó, pero no lo he hecho. —Aseguro furioso y me sirvo otra copa.

— ¿Y por qué no? Si se nota que toda tu vida está de cabeza sin ella, y que mueres por hablarle y arreglar las cosas, después de todo no fue grave, un malentendido, y me has repetido mil veces que sabes que sí te ama y que no le creíste sus palabras. —Opina Richard, que todo este tiempo había sido mi oreja y apoyo, así que estaba enterado perfectamente de como pasaron las cosas.

—Claro que no le creí, sé que me ama, pero me lastimó su desconfianza y su duda, y quiero que sea ella quien que me busque, la que acepte lo que siente y la que se quite esas telarañas emocionales que no la dejan ser feliz, si no acepta ella misma las implicaciones de estar enamorada, no creo que nos vaya bien en el futuro. —bebo mi segunda copa.

— Comprendo, ¿E East? Finalmente qué te dijo el veterinario que tiene. —Me pregunta mi amigo. Yo le sirvo más whisky y sonrió irónico.

— ¿Me prometes que no te da risa? —Indago antes de contarle.

—Lo juro.

—Está deprimido, eso tiene, aunque East es muy flojo por naturaleza y muy dormilón, el hecho de que rechace comer, no acuda a mis llamados, no quiera jugar cuando llego y lloriqueé no es buena señal, le expliqué a la veterinaria que he tenido mucho trabajo y llego muy tarde y que solo lo he sacado el fin de semana y ella supone que es por eso, pero en verdad sé que es porque también la extraña porque cuando no pasaba tiempo conmigo lo pasaba con ella, la quiere mucho. —le explico a Richard y él asiente.

—Igual que el padre. —asegura él.

—Alguna vez llegué a pensar en llamarla, usando lo de East como pretexto, pero mejor no, sería patético, ya tomé mi decisión, yo no hice nada malo, yo no quise terminar, le toca a ella decidir si me quiere o no en su vida.—bebo el resto de mi copa y me sirvo otra más.

—Oye, aunque ahora no me hayas pedido mi opinión te la daré, arriesgándome a ser entrometido, solo porque te aprecio y a Rei igual: No dejes pasar mucho tiempo, dale una semana más y luego al menos háblale para verse, quizá ya delante de ti ella misma pida disculpas y se arreglen, aunque sé lo que te duele lo que dijo, a veces el orgullo es mal consejero y no vas a encontrar otra chica como ella con facilidad. —Me aconseja Rick. Sólo asiento con la cabeza, triste.

—Ya veremos. Salud, Rick, y gracias por el apoyo.

—Salud, para eso estamos los amigos… pero creo que ya nos detenemos, para celebración estuvo bien, mejor que no se nos suba. —Aconseja preocupado mi amigo y ambos bebemos otra copa.

Si esto fuera un día normal, en este momento ella estaría aquí, a mi lado, con su sexy blusa azul del Leinster, comiendo alitas de pollo como demente y maldiciendo porque su equipo va perdiendo; seguramente yo le habría hecho alguna apuesta divertida y este partido y esta noche serían muy diferentes… ¡Maldita sea! ¿Por qué tienes que ser tan caprichosa, complicada y orgullosa, torbellino demente? ¿Vas a arruinar todo lo que somos juntos?... No es justo.

—Hola chicos, ¿Viendo el partido? ¿Me invitan a celebrar? —saluda de pronto Evanna, llegando a nosotros, con un tarro de cerveza en la mano. Rick me mira como buscando mi aprobación y yo me encojo de hombros.

—Adelante, eres libre de quedarte si quieres. —le digo sin mucho ánimo, bebiendo ya mi cuarta copa. Ella sonríe y se sienta a mi lado.

—Felicidades por tu ascenso, cariño. —lanza la pelirroja y me besa en el mejilla, cerca de la comisura de mis labios. En otro momento la alejaría o algo, pero honestamente hoy no tengo ánimos. —Ganaste un caso muy difícil y con él la admiración de Allemant, y créeme, yo que lo conozco, sé que este es el inicio de tu despunte, te irá de maravilla. ¡Salud! —Me sonríe. Yo no respondo nada y me sirvo una copa más.

—Robert, creo que para mí ya fue bastante, tengo que conducir, así que mejor me retiro ¿Vienes conmigo? Pregunta Rick.

— ¡NO! Rick, que aguafiestas, justo cuando acabo de llegar, quédate un poco, Robbie, anda, yo te llevo más tarde a casa… —Suplica la pelirroja y deja su mano en mi pierna, yo sigo la dirección de su mano y la miro a los ojos, y luego veo a Rick.

—Me voy con Evanna, gracias Rick, creo que sí necesito unas copas más.

— ¿Seguro? —Duda él.

—Ya dijo que sí, Richard, no te preocupes, yo lo llevo a casa. —Afirma Evanna, y yo no hago nada por contradecirla, solo bebo hasta el fondo la otra copa, desganado y amargado como pocas veces en mi vida.

—Vale, que sigan divirtiéndose, buenas noches. —Veo alejarse a Rick.

—Al fin solos, cariño, ahora si a celebrar como merece el mejor abogado de Allemant, ¿No me invitas un poco de whisky? —Pregunta ella y acerca mi copa a sus labios, y entonces es que me queda claro que pasará, y ahora sí, francamente me da igual.

—Adelante… —le respondo y acerco la copa a su muy pintada boca… finalmente, ya no estaba con Rei, y era porque ella así lo quería, por su orgullo y temores, de modo que no estaba mal, era libre, porque ella me dejó libre y no hacía nada por intentar acercarse, a pesar de todo lo que yo sí para poder demostrarle lo mucho que me importaba, lo mucho que me había enamorado de ella desde casi el inicio. No iba a volver, su orgullo era más grande que el mío ¿verdad?

Edificio 2879, Tryon Street. Departamento 3 B. Cinco semanas después…

Hoy, luego de mucho tiempo, al fin habían coincidido los horarios de Sere y míos, y nos habíamos dado un respiro para vernos: Pasé por ella al departamento de Frich por la mañana y salimos a tomar desayuno; fuimos a los bolos, platicamos mucho, y por la tarde salimos a comprar libros. Nos divertíamos como hacía meses no lo hacíamos, platicamos de nuevo, pero ahora de los libros de boga y que dábamos nuestros puntos de parecer. Pasamos al súper de compras para la noche; ella prometió cocinar tortilla de papa en casa para la cena, y se quedaría conmigo a dormir, aunque por la mañana se iría a clases desde allí. Tendríamos una pijamada con película incluida, que era una de las muchas actividades que habíamos dejado de hacer por la distancia y horarios horribles; para mí ese había sido un día inusualmente alegre, luego de mis semanas depresivas sin mi Robbie, creo que venía acumulando mucha tristeza por la falta de él, de East y de Sere. Al menos ahora tenía a mi Anam Cara en casa y eso ayudaba un poco.

Yo estaba sirviendo los vasos con jugo de arándano, y Serena ponía los platos en la mesa y servía las tortillas de papa rellenas de jamón y queso, con deliciosas cebollitas gratinadas que olían a gloria.

—Espero que me hayan salido bien, hace como dos años que no las preparo. —Comenta mi amiga.

—Sere, a ti todo te sale delicioso, además extraño mucho tu comida, y celebro como día de fiesta cuando te puedes escapar a consentir a tu amix, o sea yo. —Le respondo y me siento en el banco del desayunador dispuesta a comer la deliciosa tortilla.

—Yo siempre te voy a consentir, amiga, eso tenlo por seguro, pero es más fácil que te dejes engreír por el abogaducho sexy que por mí, así que, con atención personalizada de semejante hombre dudo que me extrañes tanto. —Asegura ella con su típico tono de broma, ese que usa siempre para referirse a mí y a Robert, solo que ahora mismo Sere no tiene ni idea de cuánto ha cambiado mi relación con él, desde que volvimos de Dublín, y creo que si se lo digo ahora y sabe que no le conté se enojará mucho, así que mejor sigo con la misma línea, no quiero perder, además de mi novio, a mi mejor amiga.

—Eso no tiene nada que ver, Robert es mi amigo, pero tú eres mi Anam Cara, y además cocinas más rico que él así que le ganas por mucho. —Aseguro comiendo al fin… ¡Vaya que era el cielo esta tortilla de papas!

—No, Rei, sabes bien que desde que él llegó a tu vida, me has cambiado, pero sería diferente que me dijeras que me has cambiado para hacerlo tu novio, eso justifica tus preferencias, y así no me pongo celosa.

— ¡Y regresas al mismo tema!... Robert es solo mi amigo, creo que en este mundo nadie cree en la amistad simple entre chico y chica, ese es el problema. —Le reclamo y me levanto del desayunador a la alacena a buscar la salsa cátsup… ¡Por los cuernos de Cernnunos! ¿De dónde saco tanta cara para decir mentiras?

—Dime lo que quieras, pero Robert no oculta lo que siente por ti, no sé entonces cómo lo condenas a ser solo tu amigo, en tal caso dile que no quieres nada con él para que él vea qué es lo mejor que hará, aunque no sé, si no fueras tan cabezotas, estarías teniendo el mejor momento de tu vida porque sé que tú sientes por él algo, aunque sea chiquito, pero especial y diferente. —Afirma Sere.

—No me he detenido a pensar en eso, y además sabes que no quiero complicar mi vida con relaciones que después se van al diablo, te ponen mal, te decepcionan y te vuelven la vida gris, yo no tengo necesidad de eso, menos en este momento de mi vida. —Aseguro con convicción y le pongo cátsup a mi tortilla.

—Vale, si tú lo dices… —duda Sere, comiendo también.

— ¿Yo lo digo? lo dicen las estadísticas, dime que persona en una relación amorosa no vive horribles momentos, complicados y difíciles, aquí está tu caso por ejemplo, con los momentos horribles que pasaste con "El innombrable". —Desvío el tema.

—No lo niego, pero también se pasan momentos deliciosos, momentos que uno añora y recuerda, ninguna relación es perfecta, Rei, pero tampoco es necesariamente todo malo, incluso recuerdo los momentos lindos con "El innombrable" y no me molesta, fueron momentos únicos. —Argumenta ella.

—Muy contados y nada comparables a lo mucho que te hizo sufrir, el muy Eejit… las relaciones amorosas son así, y no he conocido ni creo conocer a la excepción de la regla. Por cierto, hablando de excepción a la regla y de hombres dedicados y decentes... ¿Cómo te va con Frich? ¿Cómo es vivir con alguien en pareja por completo? ¿Cómo te has sentido? —Pregunto y ella se alza de hombros con una resignación que no me gusta nada.

—Bueno, como bien me dijo mi mamá, no es novedad para mí el vivir con alguien, solo es hacer cosas, deberes. Mi mamá dice que esos deberes es el pago que le doy por haberme ido a vivir con él, pero ni modo, ya está hecho, pero no me va mal, Frich me ha cedido una habitación y por el momento estoy ahí hasta que me termine de adecuar, como me dice él "como ama y dueña del hogar". —Cuenta ella imitando la correcta voz de nuestro amigo, y bebe su jugo. ¡Vaya! Ya salió la verdad que yo sospechaba.

—Habitación aparte... entonces quiere decir que tú y él nada de nada como pareja todavía. —Pregunto interesada.

—No, nada, él sí quiere y lo espera y hace sus intentos pero todavía nada. —Serena habla con tranquilidad, comiendo.

—¡Vaya, Sere! lo dices demasiado tranquila, y si te digo la verdad, eso no me agrada mucho, es como si... te fuera indiferente si pasa o no, siendo algo tan importante, especial, único y trascendente como hacer el amor con tu pareja. —Cuando menos pienso ya lo dije, ¡Diablos! Espero que Sere no note mi exceso de detalle en esa descripción. La miro y noto que no responde, solo se sirve más jugo. — Sere, vamos, no me vas a decir que ahora te da vergüenza hablar de eso conmigo, soy tu mejor amiga, y las dos prometimos tenernos siempre confianza; además algo me dice que ese tema te preocupa particularmente, aunque lo intentes tomar como si nada o creerte las ideas puritanas de tía Sylvia. Yo sé quién es mi amix y se todo lo que crees y piensas sobre ese tema en especial que es muy parecido a lo que creo y siento yo: Solo con el correcto... Aunque luego no resulte tan correcto el muy maldito pero, hasta estar seguras, no cederíamos. ¿Qué pasa con eso que tú has creído? ¿O es que supones que Frich puede ser lindo, decente, bueno, pero no del todo el correcto? —lanzo toda esa carga de cuestionamientos a mi amiga, y creo que luego de esto me iré directo al Averno, en las piernas de Satanás, ¿Le estoy pidiendo a Sere que me cuente todo y yo no le he contado que ya hice el amor con Robert y hasta nos peleamos?

—Frich… es el correcto, pero fíjate… Cuando "El innombrable" me dejó por la otra, ya teníamos meses de peleas y dificultades, y claro, sin sexo, sin nada... Saca las cuentas, casi dos años sin tener nada de nada, solo es nerviosismo... Como tener que volver a empezar; cuando pase, seguramente todo marchará bien en mi relación, incluso el lado sexual.

— ¿De verdad?... Pues creo que no me satisface del todo la respuesta, Sere, no es como esperaba encontrarte si estuvieras segura o al contrario, insegura, esta nueva resignación es una actitud tuya que me preocupa, no sueles ser así. —Le digo y me levanto por otra tortilla de papas a la estufa, mientas ella ríe.

—No te preocupes por mí, estoy bien, mejor que nunca.

—Eso es imposible, cabeza de panqueque, y lo sabes, siempre me voy a preocupar por ti, más cuando hay mucho que no me convence de tu decisión y ya te lo dije, no es esta actitud más bien resignada la que espero ver en mi amix cuando es feliz, menos en algo que siempre ha sido importante y delicado para ti como el sexo... Y perdona que regrese al tema pero, no me creo eso de que solo por estar en abstinencia dos años ahora estés tan indecisa. —Aseguro yo y lleno cátsup mi segunda tortilla, notando que Sere no lleva ni la mitad de la suya. Soy un ogro, de verdad.

— ¿Sabes que Frich cuando me habla me da la sensación que él lo toma como si fuera primeriza en esto? y no, no es que él no lo sepa, sabe del innombrable, pero a pesar de eso lo dice de un modo que me da esa sensación; ya no le digo nada... ya me tocará estar encandilada y me acostaré con él. Si lo hace como besa, me sentiré satisfecha. —asegura queriendo bromear, pero la conozco demasiado como para darme cuenta que no es precisamente algo divertido lo que dijo.

— ¿De verdad Sere? no creo que esa sea la actitud de alguien que espera que ese momento especial llegue, ya sé que no soy quien para decirlo pero supongo... solo supongo… —aclaro para que ella no sospeche que hablo porque ya pasé por eso. —… que cuando hay una persona por la que sientes algo especial, algo fuerte, y luego se va dando la situación, y pierdes un poco el control entonces no importa porque quieres que pase, pero lo deseas, lo necesitas y lo esperas no solo esperas SENTIRTE SATISFECHA o ESTAR ENCANDILADA. —añado y miro a mi amiga con una ceja levantada. —Sere, anda, sabes que yo no te reprocharé nada ni diré nada de lo que me cuentes y aunque me queda claro que hay un tema que me suplicaste no tocar más, en este momento me da de que pensar al ver tu actitud con Frich y su vida juntos.

—Es que es obvio que pasará, no me puedo poner exquisita toda la vida ¿verdad? además, no te creo, serías capaz de contarle tu parecer a Robert y este a Owen, eso me queda claro. —lanza Sere un poco fastidiada.

— ¿De verdad crees eso? pues estás muy equivocada, yo no le cuento a Robert nada de lo tuyo, al menos nada que me hayas compartido de forma personal, somos amigas, y pensé que sabías que puedo guardar nuestros secretos, además ahora menos que nunca debes tener ese miedo, no hay forma de que él lo sepa, Sere... en serio a veces creo que no me tienes confianza como mejor amiga y eso duele. —aseguro y tomo su mano.

—Vale, lo lamento, no debí decir eso, disculpa, estoy un poco abrumada con el tema, pero quizá tengas razón y dejando salir todo piense mejor, tú ganas, habla de una vez ¿Qué es lo que quieres saber? —ofrece Serena. Muy bien, aquí tengo mi oportunidad.

Me lanzo con todo y aprovecho, es mi momento de despejar la gran duda que tengo un mes arrastrando, una que no habría podido decir a nadie, solo a Serena, la duda sobre Robert, aún con riesgo de que descubra algo en mi interés por el tema.

Me hago la tonta y cambio de tema aunque me quede con la maldita duda de lo del preservativo… ¡NOOO! Esta no, mejo la "A".

—Bueno... ¿Cómo sabes que Frich o cualquier chico te quiere solo para sexo o quiere algo más? ¿Cambia algo en su forma de intentarlo, de insinuarlo? Se porta diferente contigo, no sé... —Lanzo al fin orando a todos mis ancestros celtas para que la analítica mente de mi amiga no me descubra.

— ¿Puedo saber a qué viene eso? Porque no tiene nada que ver conmigo ni con Frich. —Comenta Sere y termina su tortilla… ¡POR EL CALDERO DE CERRIWEN! ¿Ahora qué hago?

—Solo curiosidad, ya sé que en mí no es común tener ese tipo de curiosidades pero quería saber, ya que el tema tuyo con Frich no me lo quieres contar porque no confías en mí, al menos esas preguntas generales sí me podrías responder, si quieres claro, tampoco es a fuerza, si no, cambiamos de tema

—Veamos, mi pequeña e inocente amiga, te diré lo que quieres saber, desde tu pregunta y lo que crees que no te cuento de Frich. —Sere sonríe. —con Frich funcionará porque él no quiere solo sexo, loados sean los dioses, él es bueno y me da tranquilidad, estabilidad... Por eso hacer el amor con él es un paso natural, que llegará cuando yo esté lista, y seguramente será genial y asentará mucho nuestra relación. —Asegura mi amiga, tornándose un poco roja. —Y bueno... con respecto a tu pregunta... Eso no lo sé... No soy la clase de chicas que se haya topado con un hombre que solo haya querido tener sexo conmigo, sabes que durante la secundaria y bachillerato, lo que menos tuve a mi alrededor fueron hombres, la popular siempre fuiste tú.

—Sí, lo sé Sere, pero no me servía de nada ser popular porque nunca aceptaba nada de nadie, además tú me llevas bastante ventaja con este tema y eres la única a quien puedo preguntarle, solo me da curiosidad saber si hay alguna manera de saberlo, señales, cambios en la dinámica de la relación, no sé…

—Compra "Cosmopolitan", es la revista de sexo. —ríe ella y yo sólo sonrío recodando mis malas experiencias con las revistas, aunque ahora puedo recordar que la que tomé en la sala de espera para la entrevista en la librería era una revista "Cosmopolitan". — Y bueno, acabas de decir una estupidez muy grande, agradece que soy tu amiga y sé que metes la pata con las palabras a pesar de ser lingüista, porque eso de "llevarte bastante ventaja" es casi como decirme que soy una mujer con un catálogo de experiencias sexuales, y experiencias no creo que sea haberte acostado con tu único novio y/o prometido de la vida.

— ¡NOOO! Sere, disculpa no quise decir eso. ¡Demonios! odio mi lengua a lo Jo March, nunca quise decir eso, si alguien sabe cómo ha sido tu vida amorosa soy yo, no a detalle porque sé que eres reservada, pero sí en general porque siempre me cuentas, o contabas... todo, solo… —añado preocupada frotando mi sien. —Perdóname, como siempre no me supe expresar.

—Pues no, aunque ni tú ni mi mamá lo crean, el tener únicamente una pareja no te hace experta. —Serena juega un poco con sus dedos, unos con otros. —Nunca tuve sexo fetichista, nunca fue un sexo diferente, ni como para experimentar algo nuevo fuera del misionero y él fue el único hombre de mi vida por mucho tiempo, no he tenido hombres detrás de mí, siempre les he parecido muy rara para novia, así que tampoco sé distinguir cuando un hombre va en serio o solo busca sexo.

—Vale, dejamos el tema. —Opino y termino mi tortilla. Creo que fue mala idea preguntar.

—Aunque no creo que sea difícil saberlo, somos mujeres y somos perceptivas, si el hombre que se te ha acercado desde el inicio te insinúa que quiere hacerlo, ya sabes que eso es lo único que quiere, y si un hombre no respeta tu espacio personal y tu negativa, tampoco va a querer respetar otras cosas de ti. —Comenta Sere y yo asiento, pensado que en efecto, tengo aserrín en la cabeza para tener esas dudas idiotas, porque Robbie siempre respetó cuando le decía que no estaba lista o lo detenía en momentos muy apasionados y no insistía, siempre fue comprensivo, debo aceptar que lo de ese día, cuando hicimos el amor, fue porque yo también lo quise.

—Sí, es verdad, seguro esa es una señal; ahora, una última cosa... juro que es la última y ya hablamos de dioses celtas o libros como siempre. —Suplico a mi amiga, ansiosa por saber su opinión sobre lo del preservativo.

—Habla… —Acepta Sere y toma una manzana del frutero.

—Supongo que, como era su vida en Lyon, y con las intenciones que tú y el innombrable tuvieron para trabajar y juntar dinero para su boda, seguro se cuidaban... solo... quiero saber... ¿El llevaba preservativos en su billetera? o en su bolsillo o algo, porque claro, a no ser que fuera aniversario o algo así, esas cosas no se planean ¿no? solo surgen en el momento.

—Pues... — Serena se pone muy roja y muerde la manzana. —Obvio que me tenía que cuidar, Reindert, ellos no tienen muchas opciones, nosotras sí, yo me cuidaba para evitar embarazos que arruinaran nuestros planes antes de tiempo, así que hablé con mi ginecóloga y preferí hacerlo así, y bueno... este... — ella se hace atrás de la oreja el cabello varias veces. —Al inicio no nos cuidábamos mucho, sólo con preservativo, hasta que yo tomé la posta yendo con la ginecóloga y tomé un plan para cuidarme de embarazos no deseados, luego él dejó cuidarse y no lo tomé a mal, porque se suponía que sólo éramos él y yo y no una tercera en discordia, pero la cosa cambió cuando sospeché que me engañaba y obvio que le dije la vida, me pudo haber pegado cualquier cosa, fue un pleito feo porque no se protegía conmigo y siempre me quedó la duda si se protegía con ella mientras me engañaba.—Apenada Sere tamborilea sus dedos en la mesa del desayunador. —Una vez, Caroline dijo que un hombre que se amaba a sí mismo se cuidaba; que un hombre que nos amaba y respetaba, nos protegía; pero que el ego del hombre es tan grande y quiere aparentar muchas conquistas sexuales y… por eso siempre un hombre tiene preservativos, y porque el compañerismo es parte del código masculino, ya sabes…

—No entiendo eso del compañerismo... ¿Por compañerismo llevan un preservativo en el bolsillo o la billetera? —Pregunto y miro atenta a Serena.

—Se supone que el tener un preservativo es parte de su hombría, pueden usarlo como nunca pueden usarlo, pero lo tienen ahí, y claro, si uno de ellos necesita un poco de acción y se le acabó, puede pedírselo al amigo que tiene al lado. —Me guiña un ojo Sere.

—Ya veo... Raro pensamiento masculino… ¿Entonces el que traigan uno no es necesariamente signo de que anda con muchas o solo busca oportunidad de sexo? —Insisto para acabar de despejar mi duda al fin.

—No, no lo es, puede que algunos sí, obvio, sabemos que abundan los promiscuos, pero en realidad el llevar un preservativo no es sinónimo de que sea un sexo-adicto, llevar un preservativo consigo es, en otras palabras, sinónimo de que es precavido, es todo. Incluso yo tengo uno en el bolso…

— ¡¿QUÉÉÉ?! ¡¿Llevas un preservativo?! ¡¿Y para qué?! —salto asombrada, y la veo ir por su bolso y buscar algo dentro.

—No será para ponerlo de decoración, ¡Para usarlo! Reindert, a veces me asombra como puedes ser de ingenua… Mira, aquí lo tengo. —Y ella, en efecto, me enseña el paquetito y lo deja sobre la mesa.

—Pero si dijiste que tú y Frich… que Frich y tú todavía no…

—Claro, pero eso no implica que nunca vaya a pasar, nunca se sabe, y mujer precavida vale por mil, así que, espero que no juzgues a tu amix de ninfómana solo por cargar uno, es lo mismo con los chicos, solo precaución, en el mundo actual y como están las cosas, protegerse es un signo de responsabilidad, no de promiscuidad, ¿Te queda claro? —Acaba Sere y sigue comiendo su manzana. Yo suspiro hondo.

—Sí, muy claro… ¡Que complicado! ¿Ya ves por qué no quiero una relación? —Bebo de golpe mi jugo y golpeo el vaso algo fuerte en el desayunador, ganando una risa de mi amiga.

—Mira, yo lo tomaría como una prueba de amor el que se preocupe tanto para ponerse eso aún en el momento del punto más álgido de pasión… verás, no es fácil, te puede cortar un poco el ambiente o la inspiración para detenerte a ponerlo y que no se rompa o se convierta en una amenaza por la premura de colocarlo; es una prueba de que el hombre se cuida y se protege para evitar contagiarte cualquier cosa, claro, y porque te ama y no quiere arriesgarte tampoco a un embarazo, me refiero cuando estás en pareja... yo lo tomaría así, como un acto de responsabilidad y cuidado de él hacia su pareja, no porque sea necesariamente un promiscuo, y bueno, en caso de ser un promiscuo pero que se cuida con un preservativo, también es de aplaudir, porque significa que es responsable ante todo.

—Ya veo, eso es algo que no había pensando, mi idea de que un hombre trajera preservativos en la cartera era muy diferente, en fin... creo que ya basta de hablar de sexo, es un tema que de verdad no debía ocupar nuestro tiempo ni nuestras ahora más escasas charlas de amigas. —corto por lo sano y me levanto llevando los platos sucios a lavar.

—Sí, por favor, además ya te tocará experimentarlo con el abogado y me contarás si lo prefieres o no, ya sabes... piel con piel o piel con látex, te lo dejaré en tu bolso, recuerda, mujer precavida… —insinúa Sere con voz burlona, y yo la mojo con el agua desde donde lavo.

— ¡Hey! Sin insinuaciones, cabeza de panqueque. —las dos reímos y Sere en efecto camina hacia mi bolso y guarda ahí el preservativo, mientras termino de lavar, y al volver me alarga una toalla para secar mis manos. —Gracias por darte tiempo de venir, te extraño mucho.

—Yo también, pero no me alejaré del todo, lo prometo. —responde Sere y yo la abrazo.

—Más te vale, aunque ahora tengas novio y vivas con él, tu amix siempre te va a necesitar, mas ahora... —se me escapa un poco la tristeza de estos días, y ella se separa de mi abrazo, mirándome inquisitiva.

— ¿Te sucede algo?

—No, nada. —miento.

— ¡Reindert! Te conozco, y ya que me hiciste contarte todo lo mío, ahora te toca a ti, así que se honesta, ya dime… Te peleaste con Robbie ¿Verdad? — ¡Malita sea! ¿Cómo hace Serena para dase cuenta de todo? —ya, no lo niegues, el chancho ya no está contigo, no te llama, no te pone mensajes y no paras de aquí para allá con él, además estas tiste y apagada, no era difícil adivinarlo, ¿Qué pasó? ¿Te dijo que te ama y lo rechazaste?

—No, una tontería, discutimos por puntos de vista diferentes sobre uno de sus casos, un divorcio, se puso pesado, ni él ni yo somos de ceder, y nos distanciamos, es todo. Tenemos casi cinco semanas sin hablarnos. —miento un poco, esperando no indague mucho y se trague eso de que solo fue "pelea de amigos". Las dos caminamos a mi habitación tomadas del brazo.

—Vale, sé que es normal que discutan, pero te voy a decir algo, ayer me encontré con Robert, yo estaba haciendo compras con Frich en el súper, nos saludamos y Robert y Frich conversaron un poco de no sé qué cosa cuando una mujer pelirroja de ojos casi verdes, maquillaje espectacular, tacos altos, vestida como toda una ejecutiva, se le abalanzó encima, con sus manos acariciando los hombros de Robert, me miró de arriba a abajo, con amenaza evidente y le dijo a Robert que cuánto le faltaba porque el Green Garden cerraría ya, y la tipa esa horrible lo besuqueó delante de nosotros, y Robert parecía muy incómodo… es una mujer muy elegante y hermosa, pero un tanto estúpida, como dijo Frich, igual él se separó de esa tipa de manera no muy educada, y sin presentárnosla, se despidió de nosotros y se fueron a otra caja a pagar.

En ese momento yo dejo de ver el móvil… ¿Qué dijo Sere? ¿En menos de un mes Robert ya anda con Miss Silicón? ¿Entonces era verdad lo que decían las revistas esas? ¿Él es como todos?... un dolor agudo y horrible se forma en mi pecho y debo contenerme mucho delante de Serena para no delatarme… ¡Calma! ¡Calma! ¡No puedo darme el lujo de derrumbarme así porque Sere no sabe nada!

—Ya sé quién es, esa mujer trabaja con él, es abogada, dice Richard que esa mujer es así de insinuante con todos los abogados jóvenes del bufete, hasta con él, ya la conozco, al menos me la presentaron y comprendo el tipo de mirada que dices, a mí me miró como la rubia a la morena de LORD OF THE DANCE. —aseguro y busco mi pijama en mi cajón.

—No sé, pero Frich dice que esa mujer no tiene nada de prudencia, y que espera que Robert no se haya vuelto novio de esa chica, por más hermosa que esté. —opina Sere mientras saca la suya de su maleta.

—Es verdad que es muy guapa, finalmente quizá esos son los gustos de Robert… —insinúo tratando de no parecer celosa, aunque estoy a punto de morir de rabia, mientas me desvisto para ponerme la pijama.

—No creo que esa clase de mujer sea el tipo de mujeres que a él le gustan, solo espero que él no se atreva a estar con ella ni por necesidades masculinas, porque le regalaría, si tuviera dinero, una muñeca inflable. ¡Me cayó muy pesada! ¡Por dios! qué forma de querer poseerlo y marcar territorio cuando lo abrazó, como si fuera un perrito. —comenta Sere, que también se está poniendo la pijama y de nuevo ese dolor en el estómago y unas ganas enormes de hacer asado de "Miss Silicón", me carcomen.

— Quizá tenga motivos para hacerlo...

—Lo dudo, Robert no nos la presentó de nada como te dije antes, así que eso indica que esa mujer no es nada para él, pero igual, se nota que estaba avergonzado por cómo me trató a mí y por ese beso tan fuera de lugar. —responde Serena.

—No tiene de que apenarse, finalmente son sus gustos y sus decisiones. —aseguro yo, intentado parecer casual, pero en el fondo muy molesta.

—Dudo que sea así, porque yo no vi que él respondiera, al contrario, la separó de él con cierta brusquedad contenida, no sé, pero me cayó de la patada.

—A mí igual, algo en ella no me agrada, a pesar de que parezca chica de anuncio de perfume caro. —aseguro, ¡Claro que no me agrada que se quiera comer a mi Robbie! Un momento, ¿Mi Robbie? ¿Qué no lo terminé yo misma?

—Bueno, solo te comento, pensé que no la conocías y no sabías que andaba tras él, porque yo creo que si aceptaras a Robbie y fueras su novia, muchas de esas tipejas se tomarían su distancia, ya que estando él soltero y con lo guapo que es, el día que te decidas a darte oportunidad con el sexy Robbie abogaducho, puede que sea tarde. —Explica mi amiga, y comienza a buscar la película en el estante donde las guardo.

—Oye, recuerda que dijimos que sin insinuaciones, aunque me caiga de la patada Miss Jenkins, no me debo meter en los gustos de Robert ni en su vida privada siendo amigos, así que deja el tema, por favor, iré a lavarme los dientes, ya vengo, y por cierto, prohibido de nuevo TRISTA E ISOLDA, van 54 veces que la veo contigo. —me quejo molesta y pateo un almohadón de mi cama que se había caído.

—Vale, vemos "300", creo que alguien aquí tiene mucha agresividad contenida, pero igual creo que deberías llamarlo, preguntarle como está, por lo general y por lo que te conozco como te conozco, casi puedo jurar que tú eres quien ha estallado por algo, que seguro ni sentido ha tenido, y por tu estúpido orgullo, ni siquiera te interesa limar asperezas y volver a ser amigos. —Sere sigue buscando el DVD. —Yo creo que dejando de lado si son novios o no, sí te puede estar necesitando como amigos que son, pero seguro esta vez ya se hartó de ser él quien te busque, a lo mejor ya se hartó de insistir lo que sea contigo y por eso tampoco te llama, te escribe o da a entender que desea verte, y si fueras menos orgullosa y estúpida en esas cosas, tomarías el fono para llamarlo y preguntarle de manera casual si todo está bien, o irlo a buscar y hacer lo mismo, pero claro, supongo que nada que tenga que ver con el quiebre de tu orgullo será posible, así que no te preocupes, no volveré a decirte nada. —asegura Serena sin mirarme, con voz bastante dura que raramente usa conmigo y toma la película encendiendo la TV y el DVD, hincada en el suelo.

Yo sonrío, y suspiro antes e ir al baño a lavarme. De verdad necesitaba escuchar algo sensato de alguien ante toda esa situación horrible que, siendo honestos, yo misma me había fabricado; tenía que aceptar que me estaba muriendo de celos de saber que Robert estaba ahora con Evanna, pero también debía ser justa y aceptar que yo misma tuve la culpa de eso, ¿Por qué lo terminé?... por insegura, y justamente por hacerme ideas idiotas con esa mujer horrible, y yo misma lo había mandado directo a sus brazos. Sere acababa de darme un golpe al orgullo que necesitaba mucho, y sin saber la verdad, yo era quien no lo buscaba, él me dejo claro que no lo haría, y no quería perder a mi Robbie, no iba a dejárselo en bandeja a Miss Silicón, Sere tenía razón, aún no era tarde para intentarlo. Suspirando hondo, me acerco a mi amiga y la abrazo con fuerza.

—Oye, gracias por decirme como siempre con honestidad lo que crees de mí, no sabes cómo me ayudaste. —le confieso y ella sonríe.

— ¿Vas a buscar a Robbie y a arreglar las cosas?

—Sí, mañana mismo, no vale la pena perder lo que tenemos por un berrinche mío.

— ¡Esa es mi amix! Muy bien hecho, y cuando te diga que te ama quiero saberlo, ¿Vale?

—Ya, detente hasta ahí, tampoco alucines, pon la película y ya vengo… te quiero mucho, Sere.

—Y yo a ti más, aunque seas una obstinada de lo peor. ¡Anda! Tenemos muchos musculosos sexys que ver en pantalla. —Sere me empuja con el brazo, chocando conmigo, yo sonrío y voy al baño a lavar mis dientes y cuando me miro en el espejo me digo a mi misma que ya fue bastante de estupideces e inseguridades idiotas, de telarañas mentales y de negaciones, tengo que asumir que amo a Robert con todo lo que implica amarlo y que no quiero perderlo, así que mañana, al llegar del trabajo, iré a buscarlo y le pediré disculpas, puede que ya no quiera que seamos novios por mis estupideces pero al menos le diré que lo siento, y que pase lo que deba pasar ¡He dicho!

NOTAS FINALES:

Igual que siempre digo, no estaba muerta, únicamente ocupada enmil cosas, pero amo demasiado mis historias como para dejarlas, y esta no es la excepción, así que, el camino se empieza a tornar algo difícil y pedregoso para el abogado y la Blowsabella, como siempre pasa en las relaciones alguna vez, ya veremos si salen de esta y salvan lo que sienten o una peligrosa víbora pelirroja llena de silicón le come el mandado a la lingüista demente… ¡He dicho! Prometo no demorar tanto en actualizar y seguimos adelante con esta historia par la que tengo toda´via muy buenos planes =)

¡Gracias por asomarse a mi imaginación!

Y Amix, ya sabes que no dejo jamás esta historia alterna a BIFURCACIÓN y que los planes siguen, vamos a ver a dónde lleva el camino a este par de chicos, y qué pasa con Sere, que sigue Rei sin decirle la verdad… (¡OUCH!) ¡TQM! Ya ves que yo también actualizo lo que te debo, como tú mi bella historia de ADAGIO. TQM!

ATTE: EBOLI.

"Cuanto más complicado, mejor, cuanto más imposible, más bello".