Iniciando la Cuenta Regresiva
Hola, pido perdón y miles de disculpas por mi demora en actualizar; agosto fue un mes malísimo para mi (como dicen por aquí en Chile casi no pase agosto), estuve muy enferma con una lesión que comprometía mi espalda y parte de mi brazo derecho, tuve que hacer reposo y usar analgésicos muy potentes que me tenían aplastada; actualmente aun estoy con molestias pero ya no estoy usando analgesia, mi nivel de delirio es el habitual.
Este capitulo lo tenia prácticamente listo a inicios de agosto solo faltaba corregir la redacción y la ortografía, pero desafortunadamente como estaba muy afectada por los analgésicos en extremo potentes (derivados de la morfina, andaba tipo Michael Jackson jeje) lo eche a perder; escribí cosas incoherentes en medio de las ya escritas y borre partes del capitulo, pero que esos delirios me servirán al menos de base para hacer dos fics mas (o incluso tres) en cuanto termine con esta historia y los pendientes que tengo.
Al final termine reescribiendo este capitulo y quedo diferente de la idea original, espero les guste. Como comentario al margen hoy no habra lemon, en cambio sobraran las malas intenciones.
No doy mas lata, mejor vayan a leer. Les recuerdo que Naruto y sus personajes son obra y gracia de Kishimoto-Sama. Para el digamos un HURRA!
SE ASOMA TIMIDAMENTE LA VERDAD
Temari miraba embobada a su sobrino dormido en sus brazos. La vida sin lugar a dudas era muy absurda y problemática como diría Shikamaru. En esos momentos necesitaba del consejo siempre oportuno del vago de su esposo, quien sabría como dar solución a semejante embrollo.
Por lo pronto contemplaba a su sobrino durmiendo plácidamente, algo imposible de conseguir con Gaara a la misma edad. Eran tan parecidos; solo los diferenciaba su mirada dulce y sus cabellos castaños rojizos, en lugar de ser rojo sangre como los de su hermano (ignoraba habían sido deliberadamente oscurecidos). Sintió pena por Gaara, todo lo que se había perdido y se estaba perdiendo de su hijito, iba a ser un duro golpe el hacerle saber la verdad, pero era mejor hacerlo pronto, que seguir dilatando el que padre e hijo conociesen la verdad. Sumida en sus reflexiones y disfrutando el calor de su sobrino no escucho los pasos de alguien que se acercaba a la cocina.
-¡Temari!- exclamo Sari ahogando un grito. Al verle con el niño dormido en sus brazos, no dudo ni por un segundo que su cuñada había descubierto la verdad.
-¡Shh!, lo vas a despertar y me costo mucho lograr dormirlo- le dijo Temari haciéndole señas para que hablase bajito.
Sari le hizo señas que la siguiera y fueron en silencio hasta una habitación de invitados que estaba desocupada. Temari con cuidado deposito en una cama a Rasa que se encontraba profundamente dormido y se fue con Sari a conversar afuera. Su cuñada tenia muchas cosas por aclararle.
-Estoy por perder el control, mejor explícame rápido Sari- le exigió a su cuñada.
-No sabes el alivio que siento al poder hablar de eso con libertad. El secreto me tiene aplastada, Matsuri me hizo jurar que no diría nada de nada a nadie. Ella quiere que Gaara descubra por si solo que el niño es hijo suyo. Quiere que lo acepte por amor y no como una obligación impuesta, yo creo que es absurdo debería decirle que es suyo y ya. Dejar de lado el orgullo y las dudas- respondió Sari de un tirón casi sin respirar. Meses guardando el secreto la tenia abrumada.
-Es ilógico. Cuando Gaara se entere que tiene un hijo va a enloquecer de amor por el. Si fue capaz de amar a un hijo que no fue producto de una imposición y no del amor y que nació enfermo y al que aun llora, imagina si no va a ser capaz de amarlo a el, fruto del amor que se tienen con Matsuri. Mi hermano no es un monstruo y eso Matsuri lo sabe y en vez de estar los tres juntos están desperdiciando un tiempo precioso- dijo Temari con tristeza.
- Yo se lo he explicado de todas las maneras posibles pero ella es muy terca. Quiere que Gaara lo conozca como a un niño que solo es hijo de ella, que de el salga la curiosidad por conocerlo. Hasta ahora lo único que ha conseguido es ponerlo muy celoso y no ha dado muestras de interés en conocerlo, por el contrario evita al niño, posponiendo el encuentro. Y tu hermano es tan necio que ni siquiera es capaz de ponerse a pensar un rato y sacar cuentas; la edad del niño, su fecha de nacimiento y la ultima vez que estuvieron juntos con Matsuri. Todo calza perfecto, menos en su cabeza- respondió Sari tomándose la sien derecha que le palpitaba.
-Es verdad, mi hermano es muy problemático, esos dos son muy problemáticos- dijo Temari recordando que su inteligente pero vago esposo aun debía estarle siendo infiel con Morfeo.
Ambas sonrieron y entraron a velar el sueño de Rasa que se agitaba dormido buscando en sus sueños el contacto con su madre. Temari lo alzo y lo atrajo hacia ella, el se dejo acunar y continuo su sueño. Ella se contagio de su modorra y pronto se quedo dormida junto a su sobrino. Al poco rato llego Shikamaru quien la detecto rápidamente por su chakra, al verle durmiendo junto al niño no necesito explicaciones…solo pensó "esto es muy problemático" pero de momento al verla durmiendo tan plácidamente decidió tomar una siesta junto a su mujer y su sobrino. Se hizo un lugar junto a ellos y se dispuso a hacer lo que mejor sabia: dormir. Sari los miraba divertida desde la puerta y por supuesto les tomo una fotografía para inmortalizar el momento.
Shikamaru convenció a Temari que de momento era mejor no presionar a Matsuri y a Gaara, que era necesario dejarles espacio para resolver sus asuntos familiares. Ella se tuvo que regresar a Konoha con el corazón apretado, elevando plegarias para que su hermano pudiese recobrar lo mas pronto posible a su familia y comenzar a ser feliz junto a su mujer y su hijo.
ODIO
Shijima despertó con la luz del sol dándole en pleno rostro. Ya había pasado el efecto del jutsu y había recobrado movilidad, pero aun le faltaba quitarse las ataduras. Después de muchos esfuerzos logro deshacerlas y ponerse en pie. Tenia todo el cuerpo entumecido por lo prolongado e incomodo de la posición mantenida por tantas horas.
Se miro en el espejo del tocador donde horas atrás Gaara y Matsuri habían protagonizado un fogoso encuentro en sus propias narices, se vio toda maltratada y desgreñada, no pudo evitar llorar de rabia y pena; sentía que había perdido definitivamente toda posibilidad de estar junto a Gaara, sin ser capaz de asumir que el nunca había sido suyo mas allá del papel. Frente al espejo se prometió que no dejaría en paz a Matsuri; si ya la odiaba por ser un fantasma omnipresente en su relación con Gaara, ahora después de la humillación que le había hecho sufrir, no dejaría ocasión sin hacerle la vida imposible y sabia bien que su hijo era su debilidad, de modo que no dejaría de atormentar de todas las maneras posibles a su pequeño bastardo y para eso había que echar a andar cuanto antes su macabro plan.
Cuando llego hasta su hogar, el padre de Shijima se puso furioso de verla en tan lamentable estado; su bella y amada hija estaba convertida en un guiñapo humano toda golpeada, un ojo cerrado, sus cabellos revueltos y sus costosas extensiones las que no habían sido arrancadas estaban a medio camino de caer, su ropa hecha jirones, sus manos y pies con marcas de ataduras. No parecía obra de una mujer y menos de una tan menuda e insignificante como Matsuri.
El hombre sintió estallaba como un globo de la rabia, cuando su hija le narro omitiendo detalles escandalosos, como la zorra desvergonzada de esa mujerzuela había seducido al Kazekage en sus narices y le había obligado a ser participe involuntario de tan inmundo y obsceno acto. Esa asquerosa mujer debía de ser castigada severamente por su audacia.
Casi seis años de destierro en el desierto no le había hecho escarmiento, al parecer solo había servido para transformarla en un animal violento, sediento de venganza y lujuria. Le haría pagar con lo que mas le dolería sin duda alguna: el bastardo de su hijo, poniendo en evidencia su origen de padre desconocido y exponiendo su pasado licencioso de mujerzuela fácil. Era absurdo pensar que una ramera como ella pasaría un año lejos de Suna, hundida en el país del arroz y sin tener sexo. Disfrutaría mucho cuando la prueba de ADN probase que era hijo de un desconocido, sin ninguna compatibilidad paterna en Suna.
También buscaría sacarla del consejo a como fuese lugar y para eso idearía un plan junto con los consejeros aliados suyos, para no solo demostrar su ineptitud como consejera sino que también exponer de la forma mas vergonzosa posible sus actos licenciosos mientras estuvo cumpliendo su misión en el País del Arroz y que redundaron en el nacimiento del pequeño bastardo.
Y en cuanto al mocoso, buscaría formas de atormentarle directamente y hacerle enterarse del pasado escandaloso de su madre para humillarla a ella de la peor forma: haciendo sufrir a su hijo para cobrarse en el todo lo que estaba sufriendo su amada hijita.
En cuanto al pecho frio del Kazekage ya había comenzado a pagar, el rumor de su homosexualidad ya era vox populi, hasta el mas sencillo de los aldeanos se le quedaba mirando raro y circulaban historias cada vez mas increíbles acerca de su extraña por no decir nula vida marital mientras estuvo casado con Shijima, poniéndole a ella como victima de un marido frio y asexuado. Pero ese era solo el principio, su venganza solo estaría completa el día que Gaara perdiese su investidura.
RECETA PARA EL DESASTRE: CUANDO TODOS LOS INGREDIENTES SE COMIENZAN A MEZCLAR PARA CREAR UN CALDO TOXICO
El tiempo había transcurrido muy rápido desde que Matsuri había comenzado a trabajar con Gaara, los entrenamientos con Sari y las demás Kunoichis iban con progresos muy alentadores, tanto que un par de ellas había regresado al servicio activo, hasta Sari se estaba planteando tomar un trabajo de medio tiempo para recuperar algo de su individualidad, relegada a la casa precozmente por su sorpresiva y prolífica maternidad.
Solo estaba le estaba quedando pendiente poder obtener la documentación de Shasha que acreditase que era su hijo y un genuino habitante de Suna. Había conseguido prorrogas sucesivas que le habían permitido prolongar en 3 meses el tiempo para acreditar la identidad de su hijo, sin tener que tomarle la infame prueba de ADN, sabia ya no podría seguir dilatando más el tramite, esta era la ultima postergación que podría conseguir.
Solo le quedaba poco mas de una semana a Matsuri, tiempo durante el cual esperaba poder convencer a Baki de dar su testimonio. Gaara aun no había conocido a Rasa, si bien había asumido la totalidad de los gastos de su manutención y cuidados (aliviando de una gran presión económica a Matsuri), seguía dilatando el encuentro con el niño. Era un marido puertas afuera con Matsuri, estaban todo el día juntos, toda su vida era en común, excepto por el niño y las noches que en su mayoría no compartían. El tenia muy claro que tan pronto estuviese listo su apartamento en la torre donde vivirían los tres, seria una vida familiar plena, el encuentro con el niño no podría seguirlo retrasando por mucho tiempo, pero en su fuero interno a pesar de todas las indirectas que le hacia Matsuri, quien pasaba charlando de su niño buena parte del día (lo que le hacia sentir que ya le conocía en cierto modo) a pesar que el olor del niño no se le hacia desagradable por estar tan mezclado con el de ella, inclusive sin tener ningún vinculo sanguíneo, tenían gustos e intereses muy similares; a pesar de todo eso no se sentía listo para presentarse frente a el, como tampoco sabia que tipo de relación deberían tener. Para alguien que creció tan solo rodeado de sus hermanos, sin otros modelos cercanos de familia, todo eso se le hacia casi de otro planeta.
Gaara se sintió muy orgulloso de Matsuri, el día en que la felicitaron junto a Kankuro por su pequeños; los niños habían asistido a su primer campamento de supervivencia en el desierto que estaba previsto recorriesen en el espacio de una semana, era una competencia en parejas; Shinky y Rasa lo habían logrado en solo tres días. Todo un record nunca antes visto, mas si se consideraba que eran solo alumnos de primer año, pasando por lejos a alumnos de niveles superiores, habían logrado tanta ventaja de los otros equipos, inclusive una vez que consiguieron llegar a la meta, regresaron para ayudar a las hermanas de Shinky y escoltarlas hasta destino.
Para la travesía se les entregaba un mapa, una brújula y una cantidad restringida de litros de agua diarios que debían administrar celosamente. Alimentos, abrigo y armas corrían por cuenta de los participantes: además de sobrevivir al desierto debían detectar equipos enemigos y "eliminarlos" con sus armas: papeles explosivos, que en lugar de bombas tenían pintura que podían utilizar como mejor les pareciese para conseguir sus objetivos; no estaba permitido matar y si alguien salía accidentado solo era circunstancial, no la consecuencia de un acto deliberado, ya que solo era un simulacro que buscaba medir las habilidades de los futuros Shinobis y Kunoichis de Suna.
Solo una cosa le incomodo en sobremanera a Gaara: cuando le señalaron a Matsuri que ambos Shinky y Rasa estaban empatados en el primer lugar, pero que Rasa había sido penalizado porque a pesar de tener la prueba superada, había continuado "matando" a miembros de equipos contrincantes solo por diversión, inclusive había regresado al desierto con esa finalidad (fue inevitable para el rememorar recuerdos poco felices de su infancia y de paso no pudo evitar el pensamiento que el mocoso hasta en eso tenia inclinaciones muy parecidas a las suyas…). Matsuri visiblemente incomoda, le bajo el perfil a la "travesura" como la llamo, señalando que solo era inmadurez de su hijo, un "exceso de entusiasmo". De todas maneras, independiente del desliz del niño, Gaara se sintió muy orgulloso de lo que había logrado Matsuri sin ayuda de nadie con su hijo, pero también tomo conciencia que un mocoso tan talentoso, con las capacidades que tenia para llegar a ser precozmente un Jouning, sin duda alguna necesitaría de su dirección, ya que claramente Matsuri pronto se vería sobrepasada por su poder (si que ya no la había sobrepasado) y si no era guiado de forma apropiada podría meterse en mas de un buen lio; para eso llegado el momento, le pediría consejo a Kankuro que tenia amplia experiencia en el tema crianza con todos sus mocosos, ya que seria un poco extraño por no decir sospechoso (claramente mas de alguien en el consejo lo interpretaría como favoritismo antes que un acto de responsabilidad) el tomarlo oficialmente como alumno, ya que fuera de Matsuri jamás tomo a otro alumno; además de ser más que obvio que el mocoso era de un carácter muy difícil y sin duda con el no funcionaria la enseñanza tradicional y tendría que ocupar con el otras estrategias.
Gaara tuvo que viajar a una reunión de los cinco Kages que se celebraría en Kumogakure, programada con meses de anticipación. Matsuri no pudo acompañarle como era su deseo, debido a que el pequeño Rasa se encontraba en periodo de exámenes de final de semestre y debía dar lo mejor de si; para eso la presencia de su madre era fundamental para brindarle guía y apoyo. Gaara partió con el corazón apretado, no sabia el porque, pero sentía que algo malo podría sucederle a Matsuri y al mocoso en su ausencia.
La vida definitivamente no es lineal y cuando parece estar todo en calma comienzan a surgir inconvenientes; pocos días después de la partida de Gaara un acuerdo minero en el desierto infernal (que había sido conseguido tras laboriosas negociaciones entre una compañía minera y los lugareños, gestionadas dos años antes por Matsuri) que permitía explotar oro, plata y cobre, se vino estrepitosamente abajo, el día que unos mineros irrumpieron borrachos en el caserío e intentaron propasarse con unas jovencitas.
Eso detono una revuelta en el caserío y sus alrededores, dejando como saldo a lugareños y mineros heridos, además de detener las faenas mineras que se llevaban a cabo en el yacimiento cercano al caserío: los lugareños les cortaron el suministro de agua en un intento de expulsar a los mineros del lugar ya que los veían como un peligro para su seguridad sobretodo de niñas y mujeres. Se celebro una reunión extraordinaria del consejo, sin la presencia del Kazekage que se encontraba de viaje, se acordó que siendo Matsuri quien consiguió en su momento el contrato y la representante de la zona, era la persona indicada para ir a negociar con lugareños y mineros, poniendo paños fríos al asunto.
Ella no mas opción que aceptar partir al desierto con el corazón en la mano; no sabia cuanto podría demorar, ni que peligros podría correr allá; mineros y lugareños podían ser muy violentos y tener reacciones irracionales y viscerales. Para colmo, la ultima prorroga del salvoconducto de su niño estaba casi por expirar, esperaba poder regresar pronto porque de vencerse antes de su retorno, podía ser muy peligroso si su hijo era presionado por extraños y mas aun si se le revelaban verdades muy dolorosas de forma inadecuada.
Lo ultimo que le preocupaba a Matsuri, era el final del semestre; sabia que su hijo haría un buen papel incluso si no estudiaba; mas le preocupaba que se descontrolase en su ausencia poniendo en evidencia su verdadera naturaleza violenta y sanguinaria, como el cuarto Jinchuriki del Shukaku de la Arena.
Por su parte Shasha estaba cada día mas independiente; había participado de su primer campamento en el desierto de una semana de duración y que contra todos los pronósticos de su mamá, no mojo la cama, no tuvo crisis de insomnio o rabietas. Se comporto como todo un Shinobi, lo que ignoraba su mamá es que si tuvo insomnio y que hizo una gran rabieta…Claro que cuando regreso, olvido que era un Shinobi; lo primero que hizo fue colgarse de los senos de su mamá y alimentarse con gula, para después dormirse profundamente por casi catorce horas. A pesar de todo su entrenamiento y de ser un Jinchuriki, no dejaba de ser tan solo un niño pequeño muy dependiente de su mamá.
El niño sabia que su mamá estaba trabajando con el Kazekage; cada mañana después de dejarlo en la escuela ella partía a su trabajo en la torre, lo que no interfería con su rutina: a la hora que el regresaba por la tarde después de la escuela y estudiar con Shinky su mamá ya estaba en casa, el único cambio importante fue que ahora ella cocinaba para ellos y también para el Kazekage al que le gustaba la misma comida que a el y descubrió conversando con su mamá que tenían muchas cosas y gustos en común, como el cultivo de suculentas (cactus) entre muchas otras cosas. Una vez por semana su mamá preparaba un arreglo floral, que el líder de la aldea le llevaba a su hijo fallecido al nacer, incluso una vez que fueron al cementerio a visitar a los padres de su mamá, ella le llevo flores a la tumba del niño donde solo rezaba su nombre: Yashamaru. Estaba adornada no solo con flores, sino que también con lindos y caros juguetes y un enorme oso de peluche (hasta ese momento ignoraba que existían juguetes tan hermosos que evidentemente su mamá no le podía comprar).
Le causo lastima saber que hubiese nacido débil y enfermo solo para morir; el había nacido en medio de una duna, su madre y la gente del caserío le habían contado con detalles la historia desde que tenia memoria: nació sin ayuda, solo eran el y su mamá en medio de la arena, sin nada con que cubrirlo, pero era un niño absolutamente fuerte y logro sobrevivir; el Shukaku lo había elegido como su contenedor y gracias a ese don sabia muy bien se encontraba vivo, lo que para el era un tremendo honor (aunque últimamente a veces le daban ganas de arrancarle la lengua por las cosas feas que le decía y sus comentarios de mal gusto) se sabia mas fuerte que los demás niños e incluso que la mayoría de los adultos y eso le llenaba de orgullo, sabia que era diferente al resto; los demás no cargaban con un poderoso demonio dentro suyo capaz de destruirlo todo en un abrir y cerrar de ojos si se descuidaba.
Lo único que envidió en el cementerio del débil Yashamaru, fue que el tenia un papá que lo recordaba y aun después de muerto lo cuidaba, el suyo al igual que Yashamaru estaba muerto, había tenido que crecer solo con su mamá y muchas veces especialmente desde que habían llegado a Suna le pesaba su ausencia cuando tenia que soportar preguntas incomodas y comentarios de que quizás no estaba muerto solo lo había abandonado (acoso que había ido en aumento en las ultimas semanas). Ignoraba en donde estaba sepultado su padre, se lo había preguntado en esa ocasión a su madre ya que sintió la necesidad de ir a verle, pero ella le había respondido con evasivas, de modo que adopto en secreto ir a ver a Yashamaru como una forma de honrar la memoria de su papá ausente. Al menos un par de veces por semana se escapaba al cementerio a charlar, claro que el único que le respondía era Shukaku y sus contestaciones muchas veces solo le dejaban mas intrigado; últimamente el parlanchín decía indirectas, cosas a medias. Le daban ganas de darse de cabezazos para machacarlo y obligarle que soltara la lengua de una buena vez.
Shasha comprobó con asombro, que el líder de la aldea olía exactamente igual, al aroma a hombre que había quedado impregnado en su madre cuando recién habían llegado a Suna y el otro aroma que no podía descifrar, también lo había vuelto a sentir junto con el olor a hombre casi a diario, incluso los había percibido en su cama en más de una ocasión (en realidad era la cama de su mamá, pero primero muerto antes que salir de ahí) encontrándolos muy acentuados en ella cuando regreso del campamento, parecía que el Kazekage había ocupado su lugar por toda la semana en que estuvo ausente, pero era absurdo pensar que el líder de la aldea dormiría en su cama con su mamá, cuando sin duda debía tener una cama muy cómoda para el solito en su casa. Si bien el aroma le llamaba la atención por estar tan mezclado con el olor de su mamá, a diferencia del olor de otras personas que en la mayor parte de las veces se le hacían repugnantes, no se le hacia desagradable, sino que al contrario había algo en su esencia que se le hacia muy familiar, tanto que podría definirla como cálida y agradable.
No podía evitar preguntarse que grado de cercanía había entre ellos dos, para que hubiese esa transferencia de esencias. Por más que le preguntaba a Shukaku este guardaba silencio y se hacia el sordo o respondía contestándole tonterías; sin duda que el chismoso del Bijou sabia algo y no le quería decir, pero el lo averiguaría cuando tuviese sus vacaciones escolares, ya era un hecho que haría algo que obligase al Ichibi a charlar cara a cara, estaba harto de sus evasivas e insinuaciones, pero para eso necesitaba alejarse bastante de la aldea para poder liberar chakra sin temor de causar desastres (o ser sorprendido) y obligar a salir a Shukaku. Estaba en época de exámenes y tenia mucho que estudiar para poder rendir bien, de lo contrario su madre se pondría furiosa y lo castigaría por toda la eternidad; con Shinky y las chicas tenían planes maravillosos para las vacaciones que no quería arruinar por culpa de unos estúpidos exámenes.
El día en que su mamá le dijo que debía viajar con urgencia al desierto porque tenia problemas graves que solucionar en el caserío y como no tenia una fecha clara de cuando regresaría, debería ir a alojar en casa de su tía Sari (el le llamaba tía por ser hermana adoptiva de su mamá) se sintió muy desolado. No estaba habituado a alejarse por mucho tiempo de su mamá, menos sin una fecha de retorno. Acompaño a su mamá hasta el desfiladero que marcaba el limite de la aldea. Allí Matsuri se quito el collar con el pendiente (regalos de Gaara) y se los puso a Rasa en el cuello. Lo abrazo y le dijo al oído:
-Si sientes que estas saliendo de control y no puedes con Shukaku, busca a Kazekage- Sama. El sabrá que hacer, si yo no estoy, es el único que te puede ayudar. Prométeme que serás bueno, que no mataras a nadie, que no harás nada que puede perjudicarte o poner en evidencia tu poder- le dijo Matsuri con preocupación. Si no quedaba mas alternativa en caso de una emergencia, el niño debía recurrir a Gaara; en caso de perder el control sobre Shukaku seria el único que podría detenerle y evitar el caos en la aldea.
-No te preocupes Mami, seré bueno. No pasara nada malo- le dijo el niño a su mamá, a quien notaba muy nerviosa. El se sentía muy entristecido por verla partir, pero sabia que si quería ser un Shinobi debía de aprender a estar lejos de ella, por doloroso que fuese.
-Y algo mas hijito. Prométeme que le obedecerás a Kazekage-Sama como si fuese a mi, sin preguntar, sin desobedecer, sin reclamos ni berrinches. Quiero que entiendas que el tiene la misma autoridad que yo hacia a ti, le debes todo el respeto y todo el amor del mundo como si el fuera yo ¿escuchaste?. Y también prométeme que serás un niño bueno donde tus tíos, también les obedecerás sin reclamos, ¿me escuchaste?- dijo Matsuri con tono dulce pero sin dejar de ser severa con su hijito.
-Si Mami. Todo estará bien, te estaré esperando- le respondió Shasha ya sin poder contener las lagrimas. Se quedo quieto mirando a su mamá caminar hasta ser solo un pequeño punto en el horizonte.
Sari le abrazo y lo llevo hasta su casa. Le preparo una cama en la habitación junto con Shinky. Ceno en la cocina junto a todos los niños, su tía le preparo su comida tal como a el le gustaba. Kankuro llegaría tarde; estando Gaara ausente de la aldea, se había visto desbordado de trabajo, no solo debía hacer el suyo, sino debía asumir el puesto de Kazekage en su reemplazo.
Después de charlar de muchísimos temas Shinky se quedo profundamente dormido, Rasa no podía pegar un ojo preguntándose donde estaría su mamita y sin poder evitarlo termino llorando, la extrañaba demasiado y se sentía solo con mucho miedo. Para cuando Kankuro llego a su hogar, ya era pasada media noche, toda su casa estaba oscura y en silencio, solo un suave sollozo le puso en alerta erizándole los vellos de la nuca; se oía exactamente igual al llanto de Gaara cuando era pequeño; en alerta máxima se dirigió hacia donde provenía el llanto y abrió la puerta de la habitación de Shinky para encontrarse de lleno con Rasa llorando en la cama. Kankuro sabia que el hijo de Matsuri que era el mejor amigo de Shinky y de sus niñas se quedaría a dormir en su casa mientras ella estuviese fuera de la aldea. Con solo verle supo la verdad tan celosamente oculta. Todas las piezas encajaron con exactitud en su mente. Se quedo estupefacto viéndolo, apoyado en el borde de la puerta para no caerse de la impresión, era ver una mini copia de Gaara.
-Perdón Señor, no quería molestar haciendo ruido- dijo Rasa hipando sin poder evitar el seguir llorando.
EL ARTIFICE DEL MAL
En un mullido sillón de la oficina que tenia el padre de Shijima en su casa, se encontraba el hombre disfrutando de la copa de un carísimo vino que había abierto especialmente para la ocasión: había logrado poner todas las piezas en su lugar y estaba a solo un paso de dar inicio a su venganza:
El Kazekage estaba fuera de la aldea con su reputación en el piso, la zorra de Matsuri en el desierto tratando de solucionar una "muy oportuna" revuelta en su territorio y quizás (solo quizás) podría sufrir un "percance" durante su estadía en tan apartado lugar.
Ahora era momento para echarle el guante al mocoso que se encontraba solo y desvalido, había averiguado que cuando la arpía viajaba lo dejaba solo en su hogar. Era el momento preciso para "visitarlo" y jugarle un par de "bromas"; estaba pagándole desde hace un mes aproximadamente a unos niños muy poco astutos para que le amargasen la vida en la escuela. Sin duda su plan era hacerle sufrir de las mas variadas maneras mientras su madre estuviese fuera.
Y por ultimo tenia la jugada del año, la cereza del pastel: quedaban exactamente veinticuatro horas del salvoconducto del pequeño bastardo, era el momento preciso de dar inicio a su venganza. Su plan era muy simple; denunciar al niño que estaba de manera ilegal en Suna, conseguir una orden de incautación para que quedase retenido en un orfanato mientras que se corroboraba su identidad (serviría para humillarlos de la peor forma a madre e hijo) el objetivo final era que cuando la zorra llegara de regreso a la aldea se encontrase con que todos inclusive su hijo sabia su sucio secreto. Nada le haría mas feliz que ver la cara al mocoso cuando le dijese que su madre solo era una pobre trepadora, un mujer libertina. Y cuando el niño furioso la viese llegar y la encarase por sus mentiras, eso sin duda alguna, seria alcanzar el cielo con las manos. Y ese solo era el comienzo del fin de esos infelices que le habían desgraciado la vida a su hija.
Todos esos grandes planes, sin duda merecían un brindis con un vino de calidad.
Ojala que les haya gustado la entrega, lamento no tuviese lemon, será para la próxima entrega (PROMESA). Espero que disfrutaran del capitulo. Espero leer sus comentarios, tomates y saludos varios son bien recibidos.
RECUERDEN QUE TODO NOS IMPULSA ADELANTE, INCLUSO UNA PATADA EN EL TRASERO.
