CAP. 9 : EL JARDÍN DE LAS DELICIAS.
Ichigo había decidido pasar un rato con Inoue hasta que la chica se calmara y se sintiera mejor. La facilidad que tuvieron para comunicarse convirtió ese momento en un rato ameno y a la joven casi se le quitó el mal sabor de boca de verse rechazada.
Ante todo, Orihime era buena persona y no era egoísta ni orgullosa así que en seguida, supo reponerse y sacar temas de conversación e incluso hacer reír a Ichigo con sus tonterías varias veces. El joven la escuchaba atentamente fuera lo que fuera lo que en ese momento estuviera contandole y ella no pudo cuanto menos sonreir, pues a su adorado amigo parecía que se le iba a dar muy bien su nuevo rango de "hermano mayor".
Pronto Orihime sintió cómo le sacudía el hambre. Antes, con los nervios de que iba a declararse, no pudo probar bocado así que le pidió a Ichigo que volvieran con los demás.
Cuando se dirigían a la única entrada que daba al jardín para volver con sus amigos, Ichigo divisó a Rukia y a Renji sentados en el cesped, hablando. No pudo evitar fijarse en la cercanía física que su amigo mantenía con su enana y de nuevo los celos le invadieron y ésta vez, con razón. Su entrecejo se arrugó notoriamente y dudó si ir a interrumpirles o no, pero pronto recuperó la compostura; Él confiaba en Rukia...
-"Vamos chicos! Están a punto de encender los fuegos artificiales! Dónde os habías metido? Y qué hacíais tan solitos, eh?" les recibió Matsumoto, mirándolos sospechosamente y haciendo que Orihime se sonrojara.
-"Perdone que la interrumpa, señorita, pero el idiota de mi hijo ya tiene a su pequeña Rukia-chan para...AOUCHH!" de nuevo una buena patada decoraba la cara de Isshin.
-"Qué pesado eres, viejo! No tienes otro tema de conversación, eh?" le gruñó Ichigo mientras que pegaba su rostro al de su padre para iniciar otra de sus tan habituales charlas de padre a hijo.
Mientras duraba la pelea, Ishida se acercó a Inoue para comprobar cómo estaba. El espabilado quincy había sido el primero en descubrir los sentimientos que la muchacha sentía por Ichigo y también el último que creyó que podrían ser correspondidos. Esperaba de todo corazón que alguien tan bruto como Kurosaki no le hubiera roto el corazón a la pobre chica.
-"Inoue-san...ettoo...estas bien? Cómo...cómo ha ido? Si es que me permites preguntar..." le dijo el joven de pelo azulado, preocupado.
La joven lo miró con una extraña expresión de tranquilidad en el rostro. Tenía los ojos aún un poco hinchados de haber llorado, pero su actitud era mucho más calmada, como si se hubiese quitado un gran peso de encima. Entonces Orihime miró en ese momento a Ichigo, quien había salido victorioso en la pelea y ahora bebía algo de té sentado encima de la espalda de su padre, el cual se encontraba "grogi" de nuevo. El joven levantó la vista y la miró y al instante, ambos se sonrieron, de forma sincera y cálida.
-"Todo ha ido muy bien, Ishida-kun. Las cosas estan como deben estar" le respondió la joven, sonriendole.
Ishida suspiró aliviado. La respuesta de su amiga no le había hecho falta desde el mismo momento en el que la vió recibir esa cálida sonrisa de Ichigo. "Kurosaki, has madurado.." se dijo para sí mismo el Quincy.
A los pocos instantes, Renji volvió a unirse al grupo. A diferencia del de Inoue, el rostro del pelirrojo mostraba un semblante taciturno y una mirada de no querer saber nada del mundo. Matsumoto, Kira e Ikkaku se acercaron a él con una botella de sake bajo el brazo y se lo llevaron con ellos. Renji no sabía si la actitud de sus compañeros era porque sabían de su estado de ánimo o por si querían seguir celebrando con él, pero al pelirojo le vino como anillo al dedo su pequeño "secuestro".
Justo al pasar por el lado de Ichigo, sus ojos se encontraron. Ichigo lo miró algo inquieto, con un mezcla entre duda y preocupación en su mirada y Renji lo observó con resginación. Una extraña sonrisa en la cara de su amigo tatuado le hizo sentir que debía hablar con él, pero Renji le hizo un gesto negativo con la cabeza. Estaba bien que el pelinaranja se preocupara por él, pero en ese instante no tenía ganas de mirar a la cara al hombre que le había robado a Rukia...
Alentado por los ojos derrotados de Renji y por la -todavía- ausencia de Rukia, Ichigo decidió ir a buscarla al jardín para preguntarle qué habia pasado, pero no le fué necesario pues al girarse, la vió regresar.
Tan sólo llegar junto al grupo, Rukia se dirigió a Ichigo y sin dudarlo, se aferró a su mano. Se sentía triste por Renji y necesitaba la compañía de Ichigo para calmarla y hacerla sentir mejor. Era tanta su necesidad de consuelo que no dudó en agarrar la mano del pelinaranja delante de todos.
Ichigo reaccionó con una mezcla entre nerviosismo y felicidad y diisimulando, bajó su rostro cerca del oído de la muchacha y le preguntó en voz bajita:
-"oi, estás bien?", entrelazando sus dedos con los de ella.
-"ah..." le respondió ella, alzando su rostro para mirar aquellos ojos miel que llevaba ya un rato echando de menos, "sólo necesitaba un poco de tí..." y dicho ésto, soltó la mano de Ichigo para rodearlo por la cintura y abrazarlo.
La nueva faceta cariñosa de Rukia cogió a Ichigo por sorpresa. Se sonrojó de pies a cabeza y sonrió como un tonto. Estaba bién, si a ella ya no le importaba que los demás los vieran juntos, a él mucho menos. Así que, ignorando las murmullos que escuchaba a su alrededor, paso un brazo por el hombro de la chica y con la otra mano, le agarró de la barbilla para alzar su rostro. Sus intenciones eran escudriñar en los ojos de la enana, para ver en ellos si tenía que preocuparse por algo, pero Rukia lo interpretó de otra manera, o tal vez quiso interpretarlo de otra manera, porque sin dudarlo, se puso de puntitas y lo besó en los labios.
Después del breve pero dulce contacto, ambos se miraron a los ojos durante unos segundos. Lo que acababa de pasar era muy serio, puesto que ahora sí que habían hecho pública su relación en ese mismo momento. Quizás había sido porque ambos ya no tenían nada que esconder después de haber confesado ante terceras personas que estaban enamorados el uno del otro respectivamente...
-"Ya no te dá vergüenza que nos vean todos?" cuestionó Ichigo, sonriente mientras que alzando la vista, veía cómo Matsumoto e Isshin se abrazaban de felicidad, festejando lo que estaban viendo. Urahara y Yoruichi brindaban a su salud, numerosas chicas shinigamis les miraban enrojecidas y embobadas y Chad les daba su bendición levantandoles el pulgar. Ishida decidió llevarse a Inoue a dar un paseo tras la escenita y Kira e Ikkaku decidieron meterle en la boca otra botella de sake a Renji, el cual no vió nada porque estaba de espaldas en ese momento.
Rukia dirigió su mirada hacia donde la del pelinaranja y se ruborizó de pies a cabeza. Luego, observó la divertida cara de Ichigo, quien al parecer, le daba exactamente igual que sus amigos supieran que estaban juntos.
-"Bueno, tarde o temprano acabarían enterándose, no?" le contestó, de nuevo abrazando a su flamante pareja y sintiendo cómo él la rodeaba con sus brazos.
Durante el rato siguiente, disfrutaron en compañia de los demás. Tal y como ellos eran, estuvieron todo el tiempo el uno al lado del otro, pero sin ningún otro roce físico. Delante de sus amigos, se comportaban como siempre e incluso pelearon por tonterían un par de veces, como si nada hubiera cambiado entre ellos.
Quizá fué éste el motivo que provocó que Rukia se sintiera extraña. Observaba a su nakama mientras éste charlaba, bebía, comía, bromeaba o cualquier otra actittud de una persona normal cuando estaba relajada. Aún no se creía que era el mismo Ichigo de siempre el que ahora ocupaba por entero su corazón y menos aún se creía que él le hubiera dicho que estaba enamorado de ella...Pero afortunadamente, allí estaban, y ella se sentía dichosa por ello.
Pronto, Rukia sintió la necesidad de estar a solas con Ichigo. Lo conocía a la perfección como amigo, pero ahora estaba segura de que tendría más facetas de él por descubrir...
Sin dudarlo, se acercó a donde él estaba y volvió a tomarle de la mano. Al notarlo, Ichigo la miró dulcemente y entrelazó sus dedos con los de ella.
-"Creo que os dejaré sólos..." dijo Ren, quien en ese momento había aparecido para contarle a Ichigo que había notado algo raro en la atmósfera del sereitei.
-"Bueno...te lo estás pasando bien?" cuetionó Ichigo para romper un poco el hielo. A pesar de su "aparente pasotismo", lo cierto es que su enorme timidez comenzaba a hacerle estragos. En verdad, estuvo toda la noche deseando que Rukia se acercara a él y se recriminó mentalmente por no ser un poco más decidido con ella...
-"Seguro que ahora empiezo a pasarmelo mucho mejor..." le contestó ella, con una tierna expresión en el rostro. Ichigo se sonrojó de nuevo por el segundo cumplido de la noche que su enana le dedicaba.
-"Oi," la llamó, girando sobre sus talones y rodeando a la chica por la cintura, "te he visto antes con Renji...tienes algo que contarme?". Su expresión se tornó seria y frunció su ceño al recordar la cercanía del pelirrojo con ella.
Rukia soltó una pequeña carcajada al ver la cara de Ichigo. El joven, molesto, la soltó y se cruzó de brazos, frunciendo aún más sus cejas.
-"A mi no me hace ni puta gracia, enana! No llevamos ni un día juntos y ya me engañas con...hmmfffff!" y la sensación de los labios de Rukia sellando los suyos le impidió seguir protestando. Los besos fueron intermitentes y jugosos, dejando que ambos soltaran alguna que otra risilla mientras volvían a unir sus labios.
-"Adoro que te pongas celoso" le confesó ella, enganchada a su cuello y rodeada por la cintura por las manos del pelinaranja.
-"Bueno, si ésta va a ser siempre tu forma de recriminarme, entonces no veo nada de malo en que lo sea..." le respondió él, con el tono suave y juguetón.
Otro beso, más demantande y profundo unió sus bocas, haciendolos emitir gemiditos sordos contra los labios del otro. No fué hasta ese contacto cuando los chicos se dieron cuenta de lo que se habían echado de menos el uno al otro. Era extraño lo que ahora sentían, pues, aunque se habían visto durante días, parecía que no habían estado juntos durante años.
A cada beso, sus labios se volvían más adictivos el uno para el otro y un sentimiento de necesidad física comenzaba a apoderarse de ellos intensamente.
Al romper el beso, jadeantes, Rukia lo miraba de forma distinta. Sus ojos violáceos se habían vuelto más intensos. Sus pupilas, dilatadas, lo observaban con extrema dedicación y sus labios, rojos y húmedos, parecían llamarle con desespero.
-"Por qué no nos vamos a otro sítio?" le insinuó la chica, con las mejillas totalmente encendidas. Aunque Ichigo fuera inexperto, no era tonto y sabía lo que Rukia había querido comunicarle con esa frase. La timidez y el nerviosismo se apoderaron nuevamente de él. Se quedó medio en shock cuando procesó lo que un rato de intimidad con su enana podía llegar a ser y no pudo emitir palabra alguna.
Divertida al ver el rostro de Ichigo y a sabiendas de que no recibiría una negativa, Rukia tiró de su brazo para llevarselo de allí.
-"Masakiiii! nuestro hijo ya va por el buen caminooo!" lloraba de alegría Isshin mientras veía a la parejita alejarse.
Durante el trayecto, Ichigo reaccionó y andó a la par de Rukia, sonriente y sonrojado, apretando fuertemente su mano. Rukia lo llevó a la zona más apartada y oscura del jardín. Desde donde estaban, nadie los vería debido a la oscuridad y a la abundante vegetación que crecía en esa zona. Se escuchaba el suave ir de un pequeño arroyo y el canto de algunos grillos. La brisa nocturna era agradable, el cielo estaba estrellado y todo olía a flores y a noche fresca.
Sonrientes y ruborizados, ambos soltaron el agarre de sus manos para sentarse en la hierba. Aquella parte del jardín de las dependencias del escuadrón 6 resultaba idóneo para tener intimidad con tu pareja y eso era lo que estaba comenzando a poner nervioso a Ichigo, quien inevitablemente, a parte de ser un todo poderoso shinigami, era un chico con hormonas a flor de piel.
-"Bo...bonito sitio.." comentó el pelinaranja. Su timidez comenzaba a hacerle estragos y es que por mucho que fuera la enana la que le acompañaba, le era imposible verla como lo hacía antes. Ahora sólo veía a la chica preciosa de la que estaba enamorado y a la que se moría de ganas de besar una y otra vez.
Un cruce de miradas les hicieron sonreirse y Rukia decidió acercarse un poco más a él para apoyarse en su costado. Pronto la paz les volvió a inundar, transmitiendose tranquilidad el uno al otro.
-"Ichigo...aún se nos hace raro, verdad? Que tú y yo estemos así..." habló la joven, con la mirada centelleante y su cabeza reposando en el hombro del pelinaranja.
-"Si... es raro...pero igualmente me siento muy felíz de estar así contigo" le respondió Ichigo, agarrando de nuevo una de las manos de Rukia y entrelazando sus dedos.
-"En el mundo real, cuando estemos allí...qué se supone que seríamos?" le cuestionó, coqueta, haciendo circulitos con sus dedos en la palma de la mano de Ichigo.
-"Pues...seríamos no..nov...novios.." logró responderle él, con el rostro rojo como un tomate.
Rukia lo miró divertida, tanto le costaba decir que ella era su novia?
-"Es increíble lo valiente y decidido que eres para el resto de las cosas y sin embargo, conmigo, eres así.." le dijo ella, acercándose a su rostro y comenzando a plantarle sensuales besos por la mejilla y el cuello.
-"Ohh, quieres que sea más decidido, enana?" le preguntó desafiante, con un brillo distinto en sus ojos. Rukia sonrió satisfecha, pues había logrado provocarle.
Una nueva hilera de besos apasionados los mantuvo ocupados durante un rato. Perdieron la noción del tiempo. Estaban demasiado extasiados con el calor de cada contacto que cada vez, se volvía más vehemente y demandante.
Sin dudarlo y dejandose llevar por lo que estaba sintiendo, Rukia se subió sobre él, a horcajadas. Ichigo la rodeó por la cintura y rompió el beso para mirarla. Ya le era imposible disimular el deseo que se estaba apoderando de él. Aún no podía creerse lo que estaba sintiendo. Su mejor amiga se había convertido ahora en una mujer sexy y deseable que le rogaba, mediante su encendida mirada, que la siguiera devorando a besos.
-"Yo también te ví hablando con Inoue.." le dijo ella, muy cerca de su rostro y entrelazando sus manos en su cabello naranja. Aunque había tratado de no darle importancia, lo cierto es que le preocupaba un poco lo que Ichigo hubiera hablado con su bella amiga.
-"Podemos contarnoslo todo, si quieres. Lo de Inoue y lo de Renji...aunque ámbos sabemos de qué se trata y los dos sabemos el resultado..." le respondió él, con la voz ronca, besando dulcemente su cuello.
Como respuesta, la chica lo agarró por el rostro y comenzó a besarlo con pasión de nuevo. Entre besos, mordidas suaves en los labios y en el cuello, y algún que otro jadeo que se escapaban de sus bocas entre contacto y contacto, Rukia se armó de valor para cuestionarle a Ichigo lo que rondaba por su calenturienta cabecita.
-"Ichi..." le llamó entre suspiros ahogados por besos, "tú...tú también lo notas, verdad?" ante la mirada dudosa de Ichigo, le aclaró: "Me refiero a...a los latidos desaforados, al calor en el cuerpo.. al...al..."
-"Al deseo?" cuestionó él, con una sexy sonrisa sobre sus labios y acercándola más a él, rodeando su cintura fuertemente.
En ese momento, los fuegos artificiales empezaron a salir disparados hacia el cielo y a explotar en muchos colores. Rukia observó maravillada el perfecto rostro de Ichigo. Dios, desde cuándo era tan increiblemente guapo? los múltiples colores se reflejaban en su brillante cabello y sus almendrados ojos. Un cohete cuya explosión declinó en rojo y dorado le hicieron resaltar aún más sus perfectos atributos, que tan sólo se vieron eclipsados por la radiante sonrisa que, al verse obervado tan detenidamente, le dedicó a la embelesada Rukia.
-"Y ahora...cómo quieres que reaccione si me miras de esa manera?" le susurró, con la voz sensual y acercando su rostro peligrosamente al de ella.
-"Ohh, eres un pequeño pervertido..." le contestó ella, juguetona.
Entonces Rukia se aventuró a empujar a Ichigo hacia atrás, tumbandose sobre él a la vez que devoraba sus labios demandante. Satisfecho, el chico abrió la boca dejando que ella profundizara el beso y el suave y húmedo contacto hizo extremecerse al pelinaranja.
Rukia, sobre él, rompió el beso para devorarle le cuello y morderle el lóbulo de la oreja e Ichico no pudo evitar soltar un gemido. Sus manos la rodearon, acariciandole la espalda y fueron bajando hasta agarrar posesivamente el trasero de la joven. Ante la acción Rukia pegó un respingo y entre risas le dijo:
-"lo que te decía, eres un per-ver-ti-do..." susurró sobre sus labios, coqueteando.
-"no soy yo el que te ha llevado a la zona más oscura del jardín.." le respondió él, mordiendo suavemente el labio inferior de la chica y arrancandole un gemidito.
Nunca hubiesen imaginado que sentirían tanta atracción sexual el uno por el otro. Sus cuerpos reccionaban ante cualquier mínimo estímulo y la gran amistad que habían compartido hasta hace poco, no les había dejado dar rienda suelta a aquella pasión que -ahora descubrían- habían reprimido durante mucho tiempo. No podían parar de besarse ni de acariciarse, les era físicamente imposible.
Ahora era Ichigo el que se encontraba sobre ella, besando su cuello sensualmente mientras una de sus manos acariciaba con posesión uno de los muslos de Rukia. La chica abrió las piernas permitiendo que él se acomodara entre ellas y ambos jadearon cuando notaron la unión de sus zonas íntimas. Los dos estaban completamente excitados y después de dedicarle una mirada llena de fuego líquido, Ichigo volvió a devorar los labios de Rukia, invadiendo su boca con maestría.
Excitada y deseosa de sentír aún más el roce de sus cuerpos, Rukia alzó las caderas y agarró a Ichigo por las nalgas, haciendo que el cuerpo del pelinaranja bajara más y se apretara contra su intimidad. El chico soltó un gemido que fué ahogado por la boca de Rukia.
Llevados por el instinto, comenzaron un suave vaivén de caderas que al poco se convirtió en un cadencioso movimiento. Rukia podía sentir perfectamente la erección del peliranaja sobre ella, quien extasiado por el placer, se rozaba con ella una y otra vez, dándole en su punto sensible y provocando que abriera más las piernas.
Una mano lasciva acarició uno de sus pechos sobre la ropa y tras notar que la idea excitó aún más a su adorada shinigami, Ichigo metió su mano entre los pliegues hasta colarla por el yukata. Cuando alcanzó aquel suave y llamativo montículo, lo acarició con devoción y delicadeza, pasando su pulgar sobre el endurecido pezón y arrancando gemidos de la pelinegra, quien se derretía de pasión bajo aquel escultural cuerpo.
Ichigo decidió que debían parar en ese momento o la situación se les iría de las manos. Y no es que no estuviera loco por dejarse llevar y poseer a Rukia allí mismo, pero sabía que no hacían bien. No quería que su primera vez con ella fuera en un jardín, escondidos como si estuviesen haciendo algo malo y sobre todo no quería que ella se entregase a él sin saber todavía toda la verdad.
-"Ru...Rukia...ahhhhhh! es...esperaa..." pronunció entre besos y a duras penas al notar que la mano traviesa de la shinigami acariciaba sobre la ropa cierta parte de su anatomía.
-"Ichigoo, no quiero hablar de Renji ni de Orihime ahora..." le contestó ella, lamiendo su cuello mientras introducía hábilmente su mano por los pantalones de Ichigo. El joven notó cómo la mano de la muchacha envolvió su virilidad y comenzó a subir y bajar certeramente.
-"ahhhh!...joder...no, no es esoo..." respondió él, a duras penas. La deliciosa sensación de la mano de Rukia masturbándole le cegó por unos momentos. Se dejó hacer un poco más, demasiado excitado como para negarse a quella caricia.
Rukia no podía creer lo que estaba haciendo, desde cuándo ella era tan pervertida también? Maldijo a Ichigo y a su deseable físico, maldijo a aquello tan bien formado y vigoroso que ahora tenía rodeado con su mano, maldijo que el condenado gimiera y jadeara de una manera tan erótica y se maldijo a sí misma por estar tan locamente enamorada de él. No podía parar de disfrutar del cuerpo del muchacho y deseaba con toda su alma que Ichigo le hiciera el amor allí mismo.
Cuando Kurosaki por fín pudo recobrar un poco el control, retiró, con todo el dolor de su corazón, la mano de la chica de su intimidad para que ésta le prestara atención.
-"He hecho algo mal?" le cuestionó la joven al ver cómo él se separaba de ella y se incorporaba, acomodándose la ropa. "Lo.. lo siento...si crees que aún es demasiado pronto... yo... me he dejado llevar.."
Ichigo la miró enternecido, cómo podía disculparse la muy tonta por lo que acababa de pasar? Sin duda, Rukia le había regalado los momentos más felices y significativos de toda su existencia.
Con delicadeza, la ayudó a incorporarse tirando de sus manos suavemente y luego le dió un suave beso en los labios. Sus ojos le dedicaron luego una mirada tranquilizadora y le acarició la mejilla.
-"No seas tonta, nunca podría desagradarme nada de lo que me hagas" le consoló él al ver que ella se había preocupado. "Es solo que aún debo decirte algo muy importante, algo que no sabes de mi todavia."
Rukia lo miró intrigada y se sentó, dispuesta a escuchar lo que Ichigo tenía que decirle.
-"Querías saber por qué Byakuya me obedeció y por qué mi padre es un shinigami, verdad?"
Ella asintió y se preocupó al ver la expresión seria que se apoderó del rostro de Ichigo.
-"Isshin no es mi verdadero padre. Él se hizo cargo de mí y de mi madre después de que ella tuviera que huir de la sociedad de almas..."
-"Qué? Tu madre vivía en la sociedad de almas?" cuestionó la muchacha, con la mirada atenta.
-"Mi madre es una shinigami, Rukia y está aquí, viva.."
La noticia alegró a Rukia, quien había visto sufrir de primera mano a Ichigo cada verano al recordar la muerte de su madre.
-"Masaki está viva? Pero Ichigo! Eso es genial!" le alentó, sin comprender por qué el pelinaranja tenía esa expresión amarga en su rostro.
-"Rukia...mi madre me engañó. No puedo odiarla ni mucho menos, pero ella y mi padre me han estado ocultando la verdad todo éste tiempo. Hace 18 años que ellos llegaron a la tierra después de huir conmigo de palacio..."
Rukia abrió los ojos sorprendida:
-"De palacio? Has dicho...de palacio?"
-"Isshin era el ex-capitán de la Guardia Real, Rukia, y mi madre es una noble. Su verdadero nombre es Masaki Shiba. Ella vive en palacio. Mi madre es...la Reina de la sociedad de almas..." le comunicó el muchacho, notando cómo las manos de Rukia soltaban las suyas y su rostro se turbaba.
Rukia no saba crédito a lo que oía. Nerviosa y alterada, se levantó de golpe a lo que Ichigo la imitó. Shiba? Ichigo era familia de Kaien? Qué sucia treta del destino era esa? Y un momento, entonces Ichigo...?
-"Quién es tu verdadero padre, Ichigo?" le preguntó aterrada. Ella no quería oír la respuesta en realidad, pero una terrible sospecha se estaba formando es su cabeza. Recordó el haori dorado con el que Ichigo apareció y que el capitán de la división cero lo acompañaba a todas partes..
-"Yo...soy el Príncipe de la Sociedad de Almas. Mi verdadero padre era el Rey" confesó él, mirándola a los ojos.
Rukia soltó el agarre de sus manos y se apartó, llevandose las propias a la frente. Ahora todo encajaba! Que su hermano le hubiera obedecido, lo del haori, lo de Isshin, lo de Ren...
-"No puede ser, Ichigo! Dime que no es verdad!" levantó la voz, nerviosa.
-"Rukia.. cálmate, por qué reaccionas así? Soy YO, cálmate..." le dijo él, acercándose a ella y agarrando de nuevo sus manos.
-"Ichigo...no lo entiendes? Estoy enamorada del Príncipe! yo no...nosotros no...no podemos estar juntos!" y rompió a llorar, entendiendo ahora a lo que se había referido su hermano cuando le había dicho que no podría quedarse con él...
-"Y quién dice eso, eh? A mi me dá igual, yo quiero estar contigo!" le respondió él.
-"La ley impide a cualquier shinigami mezclarse con los miembros de la familia real. Sólo los nobles de más alta cuna pueden aspirar a verlos o a estar con ellos..." dijo ella, abatida y triste.
-"Tú eres una noble" le respondió él.
-"No soy noble de sangre y los Kuchiki no somos suficiente para la corona...No puedo estar contigo, Ichigo" y dicho ésto se derrumbó.
El joven la agarró de los hombros e hizo que reaccionara. Su rostro estaba crispado por la impotencia. Vió la duda en los ojos de Rukia y el miedo comenzó a apoderarse de él.
-"Al final sí va a ser verdad que mis sentimientos por tí son planeados..." le dijo ella, con lágrimas resbalando por su rostro. Acababa de clavarle una estaca en el corazón a Ichigo, pues, con esa frase, le había dado en la yaga y pronunciado lo que él más temía...
-"Qué? NO! no digas estupideces, enana! Mírame, soy YO!" se deseseperó.
-"Kaien es familia tuya y yo te salvé porque te parecías a Kaien. Le conocí para que luego albergara los sentimientos por tí que me llevarían a portegerte..."
-"Rukia, no...no sigas..." se derrumbó él también.
-"Te salvé porque el hogyoku quiso que salvara a la Llave y ahora deseo protegerte con mi vida porque eres el Príncipe..." le soltó, con la voz teñida de amargura y cegada por la desilusión.
-"Mentira! Deseas protegerme porque me amas, Rukia! No por quién soy, sino por lo que soy" le rebatió él, aferrandose a su fé en ella.
-"Aizen no te mintió...todo estaba planeado...yo, lo siento mucho..."
-"Rukia! No me jodas, reacciona joder! No hagas eso, no dudes de nosotros!" le insistió él.
Como respuesta, Rukia se soltó de su agarre y se arrodilló ante él.
-"Mis respetos, Kurosaki-dono. A partir de ahora sólo soy una subordinada más."
-"Qué mierda haces, Rukia? LEVÁNTATE!" le gritó él, alzando tanto la voz que atrajo la atención de los que por allí se encontraban.
-"No lo entiendes. Le debo lealtad a la familia real. Ante todo soy una shinigami y mi rango de noble me obliga a respetar la Ley más que nadie" le contestó ella, incorporándose y guardando las distancias.
-"He creido en tí hasta el último momento...creía que eras una leona cuando sólo eres un cordero..." le constestó Ichigo, con la mirada más fría y el tono de voz más distante que jamás hubiese utilizado con nadie.
-"Lo.. lo siento..." le respondió ella entre sollozos pero guardando la compostura.
Ichigo se quedó mirándola en silencio, esperando a que ella levantara el rostro y lo mirara desafiante, como siempre era con él, pero eso no llegó. Ella se quedó alli, esperando a que él le diera alguna orden de retirarse o que hiciera algo...No podía creerlo. Estaba dolido y abatido. La decepción lo recorria por todo su ser.
Entre la multitud, quienes comentaban intrigados el por qué una Kuckiki se había arrodillado ante un Ryoka, apareció Byakuya, quien con paso firme y expresión impenetrable, se acercó a ellos alertado por la cara desenacajada de su hermana.
-"Qué está pasando aquí, Kurosaki?" cuestionó al joven que aún taladraba a Rukia con su mirada ámbar, esperando alguna reacción de ella que lo salvara de su desespero.
-"Nada que en realidad, te desagrade, Comandante." respondió fríamente y con ironía Ichigo.
-"Es ésto lo que quieres?" le preguntó de nuevo a Rukia. Ella lo miró por fín sin decir una palabra. Al encontrarse con la fría mirada de Ichigo, sus ojos se volvieron a deslizar al suelo.
-"Sí" le respondió.
-"Pues entonces no hay nada más que hablar. A partir de ahora soy Kurosaki-dono para los dos. Si quieres que actúe como un Príncipe, eso haré..." y dicho ésto se retiró, dandoles la espalda a ellos y asustando a los presentes con la mirada furiosa que desbordaba sus ojos.
La multidud comenzó a abrise para dejarle pasar. Todos habían visto como el Comandante y su hermana le habían hecho una reverencia tras sus palabras y ahora todos observaban entre murmullos al joven de cabello naranja que iba custodiado de nuevo por el capitán de la división 0
-"Ésto se pone feo..." murmuró Urahara.
En ese momento, una enorme presión espiritual provocada por tres tremendos reiatsus obligaron a muchos a inclinarse. El cielo se resquebrajó mostrando así una garganta, que justo se había abierto encima de sus cabezas.
Byakuya reaccionó de inmediato ordenando a todos los tenientes y capitanes que se pusieran en posición de ataque y numerosas mariposas infernales volaron hacia el resto de los escuadrones para informar de la inminente invasión arrancar.
Ichigo liberó a Zangetsu, dispuesto a enfrentar al enemigo mientras que buscaba con la mirada a Rukia, para tenerla bien localizada en caso de que necesitase su ayuda. A pesar de su decepción y su dolor, él la amaba y la protegería de todas formas.
Tres bolas de luz aparecieron en el cielo, cada una con colores distintos. Una de reiatsu verde, otra de reiatsu turquesa y otra de celeste claro. Las tres esferas chocaron estrepitosamente contra el suelo provocando una explosión que levantó una trementa humareda de polvo.
Cuando éste desapareció, Ichigo abrió los ojos de forma desmesurada ante la sorpresa. La esfera de color turquesa había aterrizado justo donde él estaba, desvelando tras sí a una mujer de curvas despampanantes, rostro infantil, pelo lustroso y largo de color verde agua y un ojos redondos de tonalidad extraña. La chica corrió como loca lanzándose al cuello del pelinaranja y lo abrazó con una fuerza que le hizo crujir los huesos.
-"Ahhhhgg! Nell! qué haces aqui?" preguntó Ichigo mientras era victima del violeteo de la arrancar.
Mientras, en ese mismo momento, la bola verde, quien había aterrizado justo donde estaba Orihime, desveló la presencia de un hombre de ojos impenetrables y profundos.
-"Volvemos a vernos, Onna.."
-"Ul...Ulquiorra..." pronunció la joven, sin dar crédito a lo que veían sus ojos.
-"YO!" pronunció otra nueva voz detrás de la espalda de Ichigo. El pelinaranja, al voverse, vió a un arrancar con rostro felino y aires de guaperas macarra de pelo azul claro.
-"Grimmjow! Qué demonios haces aqui?" cuestionó ante la socarrona sonrisa de su ex-enemigo.
-"No tenemos tiempo que perder, Ichigo, ya vienen!" le respondió Nell, poniendose en guardia junto a él.
De nuevo otra enorme presión espiritual sacudió la garganta. Se escuchaba de lejos como una orda de arrancars se aproximaban y el grito de batalla que éstos proferían desde el interior del desgarro. El sereitei estaba apunto de ser invadido a gran escala...
-Continuará-
NOTAS DE LA AUTORA:
SALUDOS A TODS! qué tal estais?. Pues aqui os dejo la siguiente actualización, que espero que no haya desilusionado a nadie.
Siii... lo sé! me odiais todas ahora mismo! y también a Rukia! pobre mi Ichi, cómo ha podido dejarle así de necesitado y de traumatizado? Pero debo aclararos que cuando dije que habría amor carnal no me refería a que fuera a haber lemmon en éste capi...aunque claro, aún faltan más chapters, no? jejeje ^^ De todas formas, Ichi y ruki se han madregado de lo lindo hoy, no creen?
Dejando las bromas, he decidio que Rukia actúe así porque pienso que esa sería su forma de actuar si pasara de verdad en la historia de Bleach. Ella tiene el mismo sentimiento del deber que Byakuya y se auto-discriminaría de inmediado al saber que Ichi es de la realeza y ella una simple shinigami del Inuzuri. Por suerte, yo soy una ICHIRUKISTA A MUERTE y la estupidez de Rukia no durará mucho...^^
Bueno! pues ya conocéis a los 3 arrancars aliados, jejeje. Nell es adorable, Grimmjow carismático y Ulquiorra es demasiado interesante para dejarlo muerto, jajaja ! además, la pobre Inoue está ahora con el corazón libre...y a mi el Ulquihime como que me agrada y tal...jejejeje
He elegido tb a éstos personajes porque desarrollaron un extraño sentimiento para con Ichi durante sus peleas, como si él hubiera podido hacerles cambiar en algo...asiq en éste fic, me encargaré de borrar la fina línea que separan a los shinigamis de los arrancars.
Qué mas? ah! aclarar que "Grogi" significa "estar K.O" en España, por si alguno no conocíais la expresión y que Ulquiorra llama a Orihime igual que en el anime, "Onna", que significa mujer. No se si se transcribirá así del japones, pero estoy segura de que todos sabéis a qué me refiero ^^
Pues nada, me despido hasta la proxima actualización. MILES DE GRACIAS POR VUESTROS REVIEWS y por leer mi fic.
CUIDAOS MUCHO Y SED FELICES! ^^
