Nota de la autora: domingo, 02 de diciembre de 2007.
¡Hola!. Espero que estéis bien. Aquí os dejo el capítulo nueve, os aviso que es muy corto comparado con el ocho. Pero no quería hacerlo más grande, porque tal y como dije en la nota de autora del capítulo anterior...a veces para contar lo imprescindible no hace falta escribir la Biblia. Igualmente espero que lo disfrutéis. Un beso fuerte. RAkAoMi. ;-)
P.D.: Dedico este capítulo especialmente a mi amiga Sonia Granger Potter, a harryherms, NiicuyFlor, Daphne Potter, Yedra Phonenix y mucha otra gente que además de apoyarme tanto a mí como a la historia, lo hacen diciéndome sus opiniones (sean positivas o negativas) sin faltar al respeto en ningún momento. Olé por vosotros/as. Sois dignos/as de admiración. Muchísimas gracias. Os quiero.
"Cap.9. Te echo de menos."
Cuando Harry despertó, era mediodía. Almorzó y se fue directo a la enfermería donde vio la cama de Hermione vacía.
- ¿Dónde está?.- Preguntó a la señora Pomfrey en cuanto la vio entrar en la estancia.
- Supongo que en su habitación.
- ¿Cuándo le dio el alta?
- Hace dos horas. ¿Cómo se siente, Harry?
- Con las pilas cargadas.
- ¿Pilas?
- Es algo muggle. ¿Le ha dado el antídoto?
- Sí, y debo decir que jamás la había visto tan ella.
- ¿Y de ánimos cómo se siente?
- Mejor que nunca. Aunque le recomiendo que no vaya a verla ahora. Me dijo claramente que si usted preguntaba por ella le dijese que quería descansar de su presencia durante un rato.
- ¿Perdón?.
- Por la cara que ha puesto doy por hecho que le ha sorprendido la noticia. No me extraña. Se supone que era usted quien se sentía agobiado por Hermione pero justo después de que ella volvisese a la normalidad, tomó conciencia de todo lo ocurrido y lo que había hecho durante la Amortentia.
Se sintió tan mal y ridícula que incluso lloró por la vergüenza que sentía de sí misma. Pero yo le dije que no se preocupara porque usted la cuidó muy bien y supo llevarla de tal manera que no cometiese ninguna locura o acto verdaderamente bochornoso.
- ¿Y ella qué dijo?
- Lo sé, señora Pomfrey.
- ¿ Y aún así no quiere verme?
- Sí, porque ella cree que usted le echará en cara todo lo que le agobió con sus demostraciones de amor o con los besos que le daba y...bueno, supongo que todo se resume en que su mejor amiga no quiere verle porque se siente fuera de lugar y piensa que usted de alguna manera, no la soporta. Por eso mismo ha decidido alejarse y darle todo el espacio vital que usted necesitó y ella no le respetó durante toda la semana pasada.
- ¿Seguro que el cerebro no le ha quedado dañado?
- No, señor Potter. Si hay algo que distingue a su mejor amiga es la madurez y sabiduría. La decisión que ha tomado de no verle, demuestra mucha de esa sabiduría y bastante del sentido común que tanto la ha caracterizado siempre.
- Pues a mí me da igual la sabiduría, el sentido común o cualquier otra cosa que ella tenga y que le impida verme. Yo sí quiero verla, señora Pomfrey, y lo haré aunque para conseguirlo tenga que usar la magia.
- No haga eso, señor Potter. Le aconsejo que respete el deseo de la señorita Granger. Porque si no lo hace, ella se enfadará y eso la alejará de usted. ¿Comprende?
- Sí señora. Aún así necesito verla...Hay algo importante que quiero decirle...
- Y seguramente tiene mucha relación con lo que usted siente por ella. ¿Cierto?
- ¿Cómo lo sabe?
- Porque a su padre le ocurrió lo mismo con su madre. Quizás Hermione no le haya convertido en gusano como sí hizo Lily con James, pero hágame caso en esto, Harry. Deje a Hermione tranquila durante un tiempo. Estoy segura que cuando ella se sienta preparada, acudirá a usted enseguida.
- ¿Y mientras tanto qué hago, actuar como si ella no existiera en el castillo. Darme la vuelta cuando la vea, o no decirle hola cuando me la cruce por algún pasillo o coincidamos en clase?
- Por ejemplo.
- Me niego en rotundo a hacer eso. Una cosa es que me reprima igual que cuando estaba hechizada, otra muy distinta que la ignore como si fuese invisible para mí.
- No consiste en negar su existencia, sino en dejarla tranquila hasta que ella quiera.
- Pues menudo aburrimiento me espera...
- Siempre puede usted hacer las paces con el señor Weasley, así no se sentirá solo.
- Con todos mis respetos, señora. ¿Ha perdido usted el juicio?.
- No, sólo intento darle optativas.
- Pues piense en otras porque me niego en rotundo a recuperar a Ron. Quizás en el pasado fue mi mejor amigo pero después de pasar una semana sin hablarle, tengo que admitir que no le echo de menos. Eso es algo que me ha sorprendido pero también entiendo por qué. Él ya no representa nada para mí. Aún así no le deseo ningún mal, pero sí es verdad que no le quiero a mi lado.
Ronald Bilious Wealey se atrevió a pegar a mi mejor amiga y también a la única persona que quiero de verdad, y no estoy dispuesto a retomar la relación con semejante individuo.
- Lo entiendo, pero no es bueno que se quede solo, Harry.
- Créame señora, eso no representa ningún problema para mí. He pasado la mayor parte de mi vida sintiéndome solo.
He crecido en un hogar muggle donde se me daba un maltrato continuo.
El hecho de no tener con quién hablar o tener que pasar un tiempo sin compañía no va a producirme más traumas de los que ya me ocasionaron mis parientes. Aunque confieso que se me va a hacer duro no contar con Hermione. Pero si ella quiere que la deje sola, lo haré. ¿Cree usted que estará mucho tiempo en esa fase?
- No. Seguramente pasado unos días volverá a retomar la relación amistosa con usted.
- Así que yo tenía razón. Ha vuelto a verme como su mejor amigo...
- Yo no soy quién para aclarárselo, Harry. Lo único que puedo decirle es que tenga paciencia, todo saldrá bien.
- ¿Ah sí. Entonces puedo confiar en que cuando ella se sienta lista para estar conmigo, lo querrá como novia en vez de mejor amiga?
- Como dije antes, no está en mí confirmarle eso. Lo que sí puedo asegurarle es que Hermione le quiere de verdad. Aunque eso no es algo que le asombre. ¿Cierto?. Ella lleva años demostrándole un amor verdadero.
- Como amiga sí. Lo que yo necesito saber es si me quiere de otra manera más profunda. Pero voy a hacerle caso, señora Pomfrey. Dejaré tranquila a Hermione hasta que ella sienta que quiere hablar conmigo con la misma honestidad que lo ha hecho desde que la conozco.
- Es estupendo que quiera respetar sus deseos. Ahora si me disculpa, tengo que continuar mis quehaceres. Le veré en la cena. ¿De acuerdo?
- Sí señora. Muchas gracias por todo.
- De nada. Que pase una buena tarde.
En la soledad y tranquilidad de su habitación de prefecta, Hermione le daba vueltas a todo lo que la enfermera y ella habían hablado abiertamente de lo que sentía la castaña, y las dos habían llegado a la misma conclusión: lo mejor era dejar pasar el tiempo y después decidir lo que hacer una vez que tanto ella como Harry pudiesen pensar en lo ocurrido y lo que sentían claramente el uno por el otro.
La enfermera sabía perfectamente que el moreno estaba enamoradísimo de su mejor amiga pero no había querido decirle nada a Hermione pues consideraba que no era asunto suyo.
Hermione por su parte, tenía muy claro que le amaba, pero no se lo diría hasta que sintiese que era el momento perfecto de hacerlo.
Tenía muy fresca en la memoria todas las veces en que Harry había intentado evitar sus besos, o incluso cuando le admitió que le resultaba molesta y lo mucho que ella le agobiaba. Y aunque ahora ya no estuviese hechizada con la poción amorosa, seguía sintiendo un amor apasionado y ardiente por su mejor amigo, aunque con una diferencia en cuanto a la poción: ya no tenía deseos suicidas por el simple hecho de pensar que él no la amaba.
Después de darle muchas vueltas al tema, decidió salir a tomar el aire pues estaba harta de ese auto-enclaustramiento que ella misma se había impuesto para no coincidir con Harry por el castillo.
Sabiendo que sólo faltaban dos horas para la cena, decidió irse al lago antes de que cayera la noche y el frío intenso de febrero le impidiese quedarse al aire libre.
Caminó hasta el sitio deseado, justo el mismo donde había querido quitarse la vida. Sentándose en la orilla, contempló el suave movimiento del agua mientras le daba vueltas al único beso que le había dado Harry por voluntad propia tras haberle librado ella de sus dos acosadoras.
De repente, la voz suave y dulce de Luna, la hicieron comprender que la tenía detrás.
Hermione se giró para encarar a su amiga. La Ravenclaw tomó asiento delante de ella.
- ¿Cómo te encuentras?.- Preguntó la rubia de grandes ojos azules con una sonrisa bonita.- La señora Pomfrey me dijo que te había desechizado. ¿Te sientes bien ahora que has vuelto a ser tú misma?
-Todo lo bien que se puede teniendo en cuenta que recuerdo absolutamente todo lo que hice estando hechizada.
- Sabiendo como eres, estoy segura que sentirás mucha vergüenza pero no debes torturarte con eso. La gente entiende que lo que hiciste fue por culpa de la Amortentia. Además, a pesar de que para Harry resultases molesta o agobiante a mí me parecía muy divertido que le besaras un montón, o incluso que le dieses de comer los cereales...aunque sé que a él no le gustó pero tampoco creo que eso le originase un trauma.
- Pues yo tengo más de uno. Sobre todo el de mi intento de suicidio. Aún no puedo creer que quisiera ahogarme sólo por pensar que él no me amaba.
- La señora Pomfrey me lo ha contado todo. Y debo decir, que aunque Harry no lo provocase directamente, sí tuvo parte de la culpa. Le dije claramente que tuviese mucho cuidado los dos últimos días que faltaban para que ella terminase el antídoto, porque sería durante ese tiempo que el efecto de la Amortentia sería más intenso y peligroso en ti.
Sabiendo él eso, no debió aceptar besarse con July aunque fuese por una buena causa. Y desde luego, esa chica no debió mostrarte la foto. Sé que es una buena persona, pero debió pensar en lo mucho que sufrirías al verla.
- Yo no culpo a July por lo del beso. Si me pongo en su lugar admito que también lo haría si fuese la única opción de recuperar algo valioso para mí. Lo que me jode es...que Harry aceptó su beso cuando se tiró rechazando los míos una semana entera.
- Bueno, es normal que lo hiciera. Después de todo estabas hechizada y no eras tú misma. O al menos eso es lo que él y el resto del mundo piensa...
- ¿El qué, que me volví anormal con la Amortentia?
- Sí.
- No saben lo equivocados que están, Luna. Aunque yo no voy a aclárselo.
- Ni yo. ¿De verdad te encuentras bien?
- Sí. Sólo algo...avergonzada de mí misma pero...no pienso renegar de lo que hice, dije o cómo me comporté. Con Amortentia o sin ella seguía siendo yo y siempre he creído que renunciar o negar lo que uno hace es rechazarte a ti mismo y eso es lo mismo que perder tu identidad. Yo no negaré quién soy por muy hechizada que pudiera estar.
De todas maneras sí me gustaría disculparme con Harry por haberme convertido en su pesadilla particular durante una semana entera. Lo malo es...que todavía no me siento con el valor suficiente para hacerlo.
- ¿Por qué?. Tú siempre has sido más que sincera y honesta con él.
- Es que...me da mucha vergüenza estar con él a solas. Temo perder el control y volver a besarle o declararle mi amor aunque ahora no esté dominada por la poción amorosa.
- Entonces es cierto lo que tú creías. Le amas de verdad...
- Así es. Pero si se lo digo...lo más probable será que no me tome en serio, o que me diga que aún queda algo de poción en mi cuerpo...
- ¿Tú crees?
- La verdad es que no sé qué creer. Lo único que tengo claro es que quiero evitar a Harry todo lo posible hasta saber realmente cómo me siento y lo que debo hacer para acercarme a él y declararme sin que me ponga cara de susto o le entren ganas de salir corriendo. Después de todo, nunca he sido su tipo.
- ¿Porque no te pareces a Cho o Ginny?
- Son buenos ejemplos.
- Yo creo que te equivocas, Hermione. Harry no necesita fijarse siempre en el mismo tipo de chicas guapas y súper populares. Además, tú también gozas de popularidad después de haberle ayudado a vencer a Voldemort y también puedo decirte que no eres fea. Al menos a mí no me lo pareces.
- Gracias, Luna.
- De nada. ¿Puedo hacerte una sugerencia sobre lo que hacer con Harry?
- Por supuesto. Tú dirás...
- ¿Por qué no le devuelves la moneda?
- ¿Cómo, hechizándole también con la Amortentia para que así sienta todo lo que yo sentí y sufra cada vez que le rechace la chica que sea quien vea primero?
- Eso mismo iba a plantearte. Pero no digas "la chica", porque yo creo que lo mejor sería que tú le hechizaras para que se enamorase "ardientemente" de ti y que sufriera cada vez que tú le negaras algo. Estoy segura de que así, él se pensaría bastante volver a rechazarte sin pensar en lo que decirte.
- ¿Y no crees que eso sería demasiado maquiavélico?
- No para alguien como tú, Hermione. Todo el castillo sabe que cuando estás dolida o enfadada, eres bastante vengativa.
- ¿Y acaso soy la única?. Que yo sepa, todas las personas tenemos la venganza en nuestro interior, así como otros sentimientos desagradables. La cuestión es convivir con ellos sin dejar que te dominen.
- Yo también pienso así.
- Entonces...¿Debería pedirle a Snape la Amortentia?
- Sí, a menos que guardases algo de la que hiciste para él o que estés dispuesta a pedírsela a Bill.
- Al imbécil que tienes por compañero de casa no le pediría ni la hora. Sin embargo, sí me atrevería con Snape. Después de todo él me prometió ayuda en todo lo que pudiese necesitar durante el curso.
- Seguro que cuando escuche de tu boca que quieres hechizar al chico que más detesta, se le formará una sonrisa enorme en su piel cetrina.
Luna se rió un poco por lo bajo, Hermione miró al suelo de piedra mientras confesaba su deseo más oculto.
- La verdad es que quiero vengarme de Harry. Lo deseo muchísimo. Puede que él no se haya portado conmigo de manera cruel, pero sí es cierto que a veces me decía las cosas sin tacto ninguno. Aunque eso es algo que no me asombra. Él nunca ha sido famoso precisamente por ser diplomático. Por otra parte, no tengo por qué vengarme.
Sé que intentó cuidar de mí y protegerme todo lo que pudo. Y también sé que le costó mucho ser desagradable conmigo rechazándome cada vez que yo le pedía besos y ese tipo de cosas, yo lo notaba. Igualmente quiero hechizarle porque quiero que sienta todo lo bueno y malo que yo experimenté. Sobre todo el dolor. Por supuesto haré lo posible para evitar que quiera matarse, pero sí que quiero que pase por todo lo que yo sufrí.
- Pues si estás decidida a hacerlo de verdad, tengo aquí la suficiente Amortentia para que te ame con la misma intensidad que tú aparentabas sentir.
La rubia le pasó un frasquito que Hermione guardó enseguida en uno de los bolsillos de sus pantalones vaqueros.
- Se lo robé a Bill.- Confesó la Ravenclaw.- No quería que la usara en ninguna otra chica. Después de todo a él tampoco le pertenecía. La cogió del armario de Snape. Se lo escuché confesar a uno de sus amigos. De todas maneras, contando con lo que tú me contaste cuando le diste su merecido, no creo que tenga ganas de volver a usarla y por eso mismo tampoco creo que le sepa mal que se la hayan robado.
- Gracias otra vez, Luna, eres una buena amiga.
- ¿De verdad lo crees?
- Sí, de las mejores que he tenido.
- ¿Puedo darte un abrazo?
- Por supuesto.
Cuando se apartó de ella, Hermione le acarició un poco el pelo rubio. La rubia apoyó la cara en uno de los hombros de la castaña, sonriendo con dulzura. Entonces miró al cielo y lo vio.
- Harry viene hacia aquí, montado en la escoba. Y por la velocidad que trae, está claro que tiene prisa. Seguramente querrá hablar contigo, así que me esconderé detrás de un árbol para que puedas usar la Amortentia en él sin correr el riesgo de que se enamore de mí si por lo que sea me ve antes que a ti.
- Bien pensado.
- Nos veremos luego. ¿De acuerdo?
- Sí.
Justo cuando la rubia se había ocultado de la vista de Hermione, el moreno aterrizó a pocos pasos de su mejor amiga. Él dejó la escoba en el suelo y se acercó a Hermione dispuesto a hablar con ella, preguntarle cómo se sentía y confesarle que la quería de verdad aunque no estuviese seguro de si ella le creería después de haberse tirado una semana rechazándola.
Nada más tomar asiento delante de ella, la castaña abrió la boca para decirle algo, Harry optó por escucharla primero, ya tendría tiempo luego de decirle todo lo que pretendía.
- Supongo que has venido a buscarme para saber cómo me siento, pero yo le dije a la señora Pomfrey que te dijera que no quería verte durante un tiempo.
- Lo hizo. Y yo prometí respetar tu deseo, pero no podía esperar más para verte, Hermione. Tengo muchas cosas que decirte, pero una en especial.
- Pues no quiero escucharla, Harry. Sólo quiero que me dejes sola.
- No pienso hacerlo. Después de todo lo que ha ocurrido y junto con tu intento de suicidio de ayer, lo que menos me apetece es dejarte sin compañía. Quién sabe si aún queda algo de Amortentia en tu cuerpo y ella te lleva a cometer otra locura...
- Te aseguro, que ya no queda nada de la poción en mí, y que estoy tan perfectamente cuerda como lo estuve antes de la poción. Aún así, quiero dejar de verte durante un tiempo, pero antes...respóndeme algunas cosas.
- Tú dirás, Hermione.
- ¿De verdad...te sentías agobiado y acosado por todo lo que yo hacía?. Es decir...¿Te resulté igual de molesta o peligrosa que aquellas dos admiradoras que intentaron abusar de ti?
- Por supuesto que no. Tú eres mucho mejor que ellas. Pero sí es cierto que me agobiabas. Sobre todo porque las cosas que hacías y decías, no eran propias de ti. Al menos no de la Hermione que yo siempre había conocido. Lo que intento decir es que me resultabas una hechizada y otra muy distinta a la de toda la vida. ¿Entiendes?
- Sí, Harry. Supongo que debería disculparme por haberte incomodado tanto.
- No hace falta.
- Sí la hace. Lo siento mucho. De verdad que sí. Yo nunca...haría algo que pudiese molestarte sabiendo que lo haría. Tú sabes que siempre te he respetado mucho...
- Y yo a ti también.
- Por eso rechazabas mis besos y mis demostraciones de afecto.
Sé que te acusé de ser raro, y que también te dije que ojalá me hubiese hechizado mirando a Ron, pero la verdad es...que agradezco que me ocurriese contigo. Estoy segura que si hubiese sucedido con cualquier otro chico, habría intentado aprovecharse de mí. Tú no lo hiciste y por ello te doy las gracias.
- De nada. ¿Te encuentras bien del todo?
- Sí.
- ¿Te sientes completamente tú?
- Sí Harry.
- Entonces...¿Podría decirte algo que estoy deseando desde hace días?
- ¿A qué te refieres?
- A una cosa que descubrí la noche en que dormimos juntos.
- Ah, la famosa noche donde me porté como una "perfecta enamorada". Hablándote en tono meloso y regalándote mimos miles. Seguro que te agobié muchísimo...
- No yo...
- Por eso me diste la espalda...
- Después te agarré de la cintura. ¿Lo recuerdas?
- Sí, pero no lo considero como una muestra de amor sino más bien de afecto de un amigo a su mejor amiga. Supongo que si me quisieras de verdad, habrías hecho algo más que sujetarme. Aunque eso no me importa ahora.
- ¿Por qué?
- Tengo otras prioridades que me inquietan más.
- Entonces dímelas.
- Sé...- Comenzó mirando al suelo de piedra.- Que nunca he sido parecida a las chicas que siempre te han atraído pero...- Ella se tocó los índices antes de su pregunta.- ¿Podrías quererme aunque no sea súper guapa como Cho o popular como Ginny?
- Por supuesto que podría.- Contestó él agarrando sus manos. Pero antes de añadir "De hecho ya lo hago" Hermione se soltó y se giró dándole la espalda para que no le viese sacar el frasquito de la Amortentia. Ella lo destapó sin hacer ruido y ocultó sus emociones todo lo que pudo antes de volver a decirle algo.
- Espero que me perdones por lo que voy a hacer.- Comentó justo antes de volver a encararle.- Pero es necesario para que comprendas lo que yo pasé.- Hermione volvió a mirarle.- Quiero que sientas lo mismo que yo durante el efecto de la poción, y cuando hayas vuelto a la normalidad, pregúntame si me resultaste pesado o agobiante, o si creí que me acosabas, o incluso...- Añadió con lágrimas en los ojos.- Si aún sientes que nunca me amarás como algo distinto a tu mejor amiga.
Antes de que Harry pudiera impedírselo, ella se puso encima de él, abrió su boca y le vació el contenido del frasquito, empujando su mandíbula hacia arriba para hacérsela tragar a la fuerza.
El moreno sintió cómo el líquido descendía por su garganta. Él la miró con asombro cuando comprendió lo que había hecho.
Hermione liberó las lágrimas que había estado conteniendo y mientras esperaba que la Amortentia hiciese efecto lo único que pudo decirle fue...
- Lo siento, Harry. No vi otra opción.
De repente, los ojos de él se pusieron blancos y unos segundos más tarde recuperaron su verde natural.
Hermione notó que estaban un poco más brillantes que de costumbre. Ella quiso preguntarle si se encontraba bien, pero justo cuando abrió la boca para pronunciar la pregunta, él la besó en los labios con intensidad y luego le dijo...
- Te quiero, Hermione.
Con una voz tan sincera que hasta ella dudó de si la poción le había hecho efecto.
Continuará.
Nota de la autora:
Ya sé que queréis matarme por haberlo dejado ahí, pero es necesario para poder meter más cosas en el próximo capítulo, que estará enfocado en todo lo que experimentará Harry al estar hechizado. ¿Y por qué lo he hecho?. Para ponerle en las mismas condiciones que Hermione, porque normalmente, en mis otras historias, siempre suele ser ella quien más sufre. Pensé que si los ponía a los dos en la misma situación y sintiendo más o menos las mismas cosas (aunque de manera distinta claro), luego podrían decirse con sinceridad aquello de "comprendo cómo te sientes y lo que has sufrido" y eso podría propiciarles entre otras cosas que se dijesen abiertamente todo lo que tuvieran dentro.
Así que a partir de los próximos capítulos y hasta que Hermione o la señora Pomfrey (bajo órdenes de la castaña) decida devolver la normalidad a Harry, él también hará "demostraciones de amor" ridículas o cómicas para intentar conquistar el corazón de su mejor amiga. Lo irónico del asunto es que ya lo tenía conquistado pero como él no lo sabía...
Conclusión: Que a partir de los próximos capítulos, el fic volverá a tener comicidad. Si les resulta mucha o poca lo decidirá la persona que lea porque cada uno tiene su gusto y su forma de ver las cosas. Eso sí, absteneos de seguir dejándome insultos sean directos o camuflados bajo un review registrado en apariencia "educado", porque sólo es en apariencia y yo soy lo suficientemente vieja como para entender las ironías, los sarcasmos y los mensajes tanto directos como subliminales.
Además, añado otra cosa. Hay gente a la que le da mucho coraje que los/as autores/as borremos el review o les bloqueemos las id registradas para que no vuelvan a ponerse en contacto con nosotros/as. Bien, quiero dejar muy claro que lo hacemos porque podemos. Desde el momento en que eres miembro registrado tú tienes el poder de administrar tu cuenta como te de la real gana.
Y en la parte que me toca como autora registrada, admito que desde el instante en que recibo y leo un review o mensaje donde alguien recurre al insulto personal directo o indirecto tanto a mi persona como a mi profesión (que también se meten con ella diciéndome que no es verdad que yo sea maestra) o incluso con mi estilo de escritura (ni que fuese malo que cada autor/a tuviese su estilo propio), yo le bloqueo o le borro de la existencia de los reviews, simplemente porque en su mensaje no me está respetando y por lo tanto yo tengo todo el derecho a no respetarle tampoco y borrar o bloquear su existencia si me da la gana.
Y me quedo tan a gusto. Igual de a gusto que se quedan ellos/as intentando hacerme sentir como una mierda. Lo bueno para mí es que no lo consiguen. Porque tal y como os dije en otra historia... "L'Óreal porque yo lo valgo". Y a quien le joda que yo sea una persona con autoestima y dignidad, no es mi problema sino el suyo. Ahí queda eso. RAkAoMi. ;-)
