¿Alguien quiere actualización? Realmente espero que sí porque me esforcé mucho en hacer este capítulo. Cada vez que escribo algo nuevo me pongo super nerviosa y no sé si será algo lo suficientemente bueno…Espero que sí. Debo agradecer a los hermosos reviews, debo haber contestado a todos, y si alguno por ahí me he olvidado, no me tomen de ingrata, a veces el tiempo no alcanza. T_T

Sin más, me queda agradecer a Kireiko Ami por haber sido una maravillosa beta, escribir temas de mafiosos no es lo mío, gracias amiga =)

¡A leer se ha dicho!


Ji Hoo's POV

Olvidando nuestra breve discusión y mi rabia, recogí mis cosas del suelo, llamé al secretario Park y llevé a Jan Di a casa.

—¿Sunbae? ¿Qué es lo que ha pasado? ¿Cómo es que Ga Eul…? —Jan Di era un paño de lágrimas.

—Aún no lo sé Jan Di, no he podido comunicarme con Woo Bin, pero después de dejarte iré a su casa.

—Quiero ir…

—No. Woo Bin indicó claramente en su mensaje que debías estar a salvo, no estaba completamente seguro de quién o quiénes habían sido y hasta que lo sepa es necesario asegurarlas primero a ustedes. Es más que sabido que para atacar a una persona y herirla gravemente no atacas al cuerpo…—la miré fijamente—si no al corazón…

Lo cierto era que yo sabía que Woo Bin quería a Ga Eul, no sabía hasta qué punto, pero era seguro que se preocupaba inmensamente por ella. Y, en mi caso, si algo así le sucediera a Jan Di estaría perdido…

—¿Sun…bae?

—Ya llegamos. Jan Di, no te atrevas a salir de la casa, ¿de acuerdo?

Observé que eso era lo último que quería hacer, pero lo aceptó teniendo en cuenta la gravedad de la situación. Me dio un breve abrazo y se dirigió al interior. Pude ver a varios hombres enternados dando vueltas alrededor de mi casa, seguridad de la familia Song sin duda.

—Secretario Park, indíquele a la Sra. Min que le dé un sedativo a Jan Di. Que se lo mezcle en el té o algo, no será capaz de calmarse sabiendo todo lo que está ocurriendo en este momento. Envíe al Sr. Choi a esperar a mi abuelo hasta que termine su labor en la clínica. Yo sacaré una chamarra y lo esperaré aquí.

—Sí, joven amo.

Teníamos que movernos rápidamente, la preocupación me zumbaba en los oídos. En el tiempo que Jan Di se había vuelto mi razón de vida, Ga Eul se había convertido en una gran amiga y aliada, era parte de nosotros, no del F4, simplemente de nosotros. Si algo le ocurría a alguien de nuestra pequeña "manada", el resto saldría a defenderlo.

Llegué a casa de Woo Bin y observé de inmediato el cambio en el ambiente, la seguridad estaba deambulando por todos lados, hombres vestidos de negro y con intercomunicadores parecían nerviosos e irascibles.

—Woo Bin…

MI amigo se hallaba colocándose sus guantes negros y volteó al escucharme mencionar su nombre.

Me estremecí.

A la única persona que había visto con una mirada así había sido a Jun Pyo, y eso fue en sus épocas más oscuras, en las que no le importaba a quién lastimaba y por qué con tal de divertirse. Podía incluso decir que estos ojos eran más fríos e indolentes.

—¿Qué averiguaste?

—Lee Chul Moo, hijo de Lee Dong Yul, jefe de los territorios del norte—su voz era ronca y monótona.

—¿Fue él?

—El malnacido me envió un mensaje.

Me enseñó su celular:

"Estimado principe Song, no es mi deseo lastimar a tu joven novia, por esto espero tu colaboración para obtener el dominio de los territorios sur. Espero una respuesta afirmativa de parte de tu padre; recuerda que ella deberá pagar por cualquier demora o movimiento en falso."

—Atajaron a Ga Eul a la salida de la universidad con el acto de un hombre enfermo. Cuando bajó la guardia intentaron meterla en un carro, mis guardaespaldas fueron en su ayuda pero fue una emboscada. Por cada uno de ellos había otros tres. Dicen que Ga Eul peleó hasta más no poder y eso me preocupa más…con esta gente no se juega.

—¿Qué es lo que estás esperando?

—A que localicen con exactitud su GPS. El del brazalete que le di por su cumpleaños está en su casa, pero si tenemos suerte, el de su mochila nos indicará en dónde se encuentra y entonces…

Observé cómo hacía tronar sus dedos antes de formar puños. Tanto Woo Bin como yo habíamos colocado dispositivos de GPS en las pertenencias de Ga Eul y Jan Di, una simple precaución que esperábamos jamás tener que utilizar.

—¿Qué puedo hacer?

—Te necesito como mi consciencia, porque en este momento lo único que quiero es matarlo—volteó a mirarme por primera vez—No estoy bromeando, Ji Hoo. Quiero matarlo, hundir mi puño en sus entrañas y retorcerlas mientras lo veo gemir de dolor…Necesito que sufra por todo lo que le está haciendo pasar. Y lo disfrutaría, estoy seguro de que lo disfrutaría, ver correr su sangre y escuchar sus gritos…

—Estaré contigo—Lo corté en seco. Sabía que Woo Bin no era así, y no era saludable que su mente estuviera vagando con pensamientos tan oscuros.

—¿Jan Di?

—En casa, segura, tus hombres están allí.

—Bien.

—Joven amo, localizamos el dispositivo de la Srta. Cha. Está en una fábrica de papel en las afueras de la ciudad. Según averiguaciones, hace 5 años que cerró, está abandonada. Nuestra mejor oportunidad es ir y verificar que esté allí.

—Tengan todo listo, partiremos de inmediato.

—¿Quién lo dice?

—Padre…

—¿Y bien Woo Bin? ¿Estás pensando en ir y disparar por allí y por allá para rescatar a tu amiga?

—Lo deseo mucho, pero no lo haré. En realidad estaba por ir a pedirle que fuera conmigo. Confíe en mí, padre. El orgullo de la familia Song está latente en mi mente, pero entienda que el bienestar de Ga Eul también.

Su padre lo miró durante varios segundos antes de acceder a su petición. Estuvimos en camino en menos de 2 minutos.

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Woo Bin's POV

Cada minuto que pasaba en lo único en lo que podía pensar era en Ga Eul…herida, desmayada…muerta…Esa sola idea me hacía temblar de pies a cabeza por las náuseas que nacían en mi estómago.

Sabía el motivo por el que estaba haciendo esto. El mocoso sabía que su padre estaba enfermo y planeaba hacerlo suceder el poder de la familia Lee en poco tiempo y como mi padre y yo les habíamos negado la manera en la que querían apoderarse de parte del territorio de la familia del sur, había optado por tomar el asunto en sus manos amenazándome directamente. ¿Mi única ventaja? El hecho de que el imbécil no supiera que tenía una pista de dónde estaba, el elemento sorpresa…

Tenía que agradecer que Ji Hoo estuviera conmigo, estaba seguro que ante cualquier eventualidad ni mi padre sería capaz de frenarme, pero él podría, sabía que él podría…

—Hemos llegado. Jefe, hemos hecho un reconocimiento previo y no cabe duda, aquí deben estar.

—Bien, yo no haré nada, será Woo Bin el que dirija esta vez.

—Sí, padre. ¿Ji Hoo?

—Detrás de ti.

Tomé una gran bocanada de aire e intenté controlarme.

—Escuchen. Necesito que neutralicen a toda la guardia externa de manera silenciosa, intenten no matarlos, pero hagan todo lo necesario. Luego de eso entraremos, el hecho de que crea que no sabemos en dónde está nos asegura que no debe tener seguridad por dentro. Esto será rápido, señores.

En pocos segundos observé la eficacia de mis hombres al verlos acabar con unos cuantos mequetrefes, la supuesta seguridad del niñato que adentro me esperaba no se acercaba ni a los talones de la mía. Escogimos al que parecía el más débil y lo quebramos en un abrir y cerrar de ojos, adentro sólo estaban Chul Moo y tres hombres más…

Perfecto…

—Ji Hoo, intenta mantenerte atrás hasta que sepamos que tenemos todo cubierto, no quiero que algo te pase a ti también—lo vi asentir hacia mí—Moo Kyul, Jung In…

—Señor…

—Conmigo.

Entramos rápidamente, pero de manera silenciosa. La fábrica era inmensa, no se oía nada. Decidimos empezar por el lado más obvio, el sótano…Si alguien decidiera ocultar a una persona para que no se le escuchara, ese era el sitio.

Pasamos el primer sótano escuchando nada, pero al llegar al segundo, música llegó a nuestros oídos y algo de conversación. Avanzamos hasta una puerta y el sonido se hizo más fuerte.

—Encárguense.

Mi orden fue más que suficiente. Rápidamente pude oír a la distancia los gritos y la pelea…No duró mucho. Moo Kyul salió a verme.

—Señor, todo listo.

Entré a una habitación que parecía un gran depósito con varios otros cuartos, había una mesa, un televisor y en el suelo, Chul Moo con la nariz sangrante y reducido por uno de mis hombres. Otros dos estaban inconscientes en una esquina y lo que más me hizo temblar fue la puerta abierta de uno de los cuartos, Jung In estaba sacando a un tipo a medio vestir…

—Señor…creo que lo mejor será que entre aquí primero. Tal vez…necesite ayuda médica.

—Ji Hoo

—Aquí estoy. ¿Quieres que vaya contigo?

Asentí rápidamente y entré al cuarto.

Nada en la vida podrá borrar esa imagen de mi cabeza.

Ga Eul estaba sobre una cama, esposas en cada una de sus muñecas contra la cabecera, los labios ensangrentados, su blusa estaba abierta, sus jeans en el suelo…inconsciente.

—Ga Eul…Ga Eul, despierta…

Me di cuenta que Ji Hoo se había acercado y la había cubierto con una sábana mientras intentaba hacer que reaccionara, incluso Jung In había regresado con la llave para las esposas. Simplemente no había reaccionado aún, mi cerebro no lograba hacerse a la idea de verla así. Tuve que forzarme a articular palabras.

—Jung In, sigue con el plan y trae aquí a mi padre.

Por primera vez, me acerqué a la cama.

—Ji Hoo, dime que no fue…

—No, parece que llegamos en el segundo preciso. Pero, ha sido drogada—me enseñó las pastillas que estaban en el suelo—no reaccionará. Por el momento te puedo decir que se defendió con uñas y dientes, literalmente: sus muñecas están cortadas por el forcejeo, fue golpeada en la cara y en las costillas, los arañazos en sus piernas me dicen que no se dejó quitar los jeans fácilmente, lo mismo que la blusa, le faltan varios botones…

Los siguientes segundos pasaron demasiado rápido y a la vez, demasiado lento. Fue como si estuviera poseso por toda la furia que sentía dentro y no dudé al sacar la pistola que tenía en el cinto y armarla dispuesto a colocar una bala entre los ojos a ese maldito. Sin embargo, antes de que me diera cuenta sentí mi cuerpo en el suelo. Nunca había visto a Ji Hoo moverse tan rápido, o golpear tan duro. Fiel a las enseñanzas del F4, que no le gustara mancharse las manos no significaba que no supiera cómo usarlas.

—¡Reacciona! Podrás vengarte después…Es necesario llevarla a un hospital…

Tenía razón, esto no se acabaría tan rápido para ellos, no si en mi mano estaba, esto debía pensarlo en frío…Yo era Song Woo Bin, y haría que recordaran ese hecho por el resto de sus miserables vidas.

—La llevaremos a mi casa, el médico de la familia instalará una sala estéril de ser necesario. No quiero que tenga más estrés del que ya recibió.

—Bien.

—Joven amo, llegó su padre y también el Señor Lee

Había hecho que llamaran al Dong Yul desde que llegamos al lugar, necesitaba que estuviera allí si de alguna manera esperaba que Chul Moo saliera con vida. Volví al gran depósito y pude observar el instante preciso en el que Dong Yul le propinó un solo golpe a su hijo, pero fue más que suficiente para lanzarlo al suelo. Mi padre se mantenía con una expresión inescrutable.

—Señor Lee.

—…Joven Song…—la voz le tembló.

—Creo que no hace falta explicar el motivo por el que hice que lo trajeran. Lamento si fue algo brusco o de último momento.

—No hubiera podido ser de otra manera. ¡No creí que fueras tan estúpido! —Nuevo golpe a Chul Moo.

—Cálmese, por favor. No haré nada en contra de su hijo. Sin embargo, es mi deber hacerle saber que aquí no he sido yo el afectado ¿Ji Hoo? —Salió del cuarto con Ga Eul en brazos apenas lo llamé—Ella…no tenía absolutamente nada que ver en todo este asunto.

Vi cómo el Señor Lee palidecía al entender la verdadera gravedad del error que su hijo había cometido, no sólo había intentado sobornar al hijo del jefe de la mafia de Corea, había lastimado a su novia. Por primera vez lo vi preocupado.

—Creo que el asunto no llegó a mayores y podemos dejarlo allí, sin embargo Señor Lee, no deseo escuchar nada más acerca de la obtención de los territorios del sur.

Tener que aceptar esta condición era obligatorio y él lo sabía, sin embargo no era una píldora sencilla de digerir. Había estado a pasos de lograr cierta concesión con mi padre y ahora era su propia sangre la que había arruinado tan jugoso negocio.

—Todo se quedará como estaba…

—Bien, no tengo deseos de alargar este asunto más tiempo. Chul Moo—me acuclillé a su lado viéndolo intentar contener la sangre que le brotaba de la nariz con su manga, me miraba con puro odio en los ojos—lo de hoy fue sólo una advertencia. Vuélvete a meter con mi novia y te sacaré las entrañas por la nariz…—Sentí muy poca satisfacción al verlo temblar en su sitio.

—Le aseguro que esto no pasará por alto Joven Song…Dé por seguro que no lo será. Y confío en que este altercado no embarre las relaciones de la familia Lee con la vuestra—Se notaba que cada palabra salía teñida de humillación, un hombre como Lee Dong Yul no se rebajaba ante nadie.

—Padre, creo que hemos terminado aquí—no le contesté a propósito. No estaba mal que se retorciera desesperadamente durante un tiempo.

—Esta es tu fiesta, Woo Bin…

—Entonces…Señor Lee, ¿espero poder pedirle un favor?

—Usted dirá, joven Song…

—Ese tipo—señalé al otro consciente en el depósito aparte del Chul Moo, al que aún tenía la cremallera de su pantalón abierta—¿me lo prestaría unas horas?

Dong Yul observó al hombre y sólo bastaba un par de miradas para entender cuál había sido su papel en toda esa obra.

—Nadie es imprescindible—¿Traducción? No le importaba si terminaba matándolo.

—Bien, entonces—hice mi mejor esfuerzo en sonreír, y luego me acerqué y le ofrecí mi mano—estoy seguro que lo que sucedió el día de hoy jamás volverá a pasar ¿cierto?

—Puede estar seguro—se acercó tentativamente a mi padre—Kwan Suk-ssi, debo disculparme por la ineptitud de mi hijo, veré que sea castigado—Le ofreció la mano pero mi padre no hizo ademán alguno de reconocer el gesto.

—No esperes que te sea tan generoso como mi hijo, Dong Yul. Sabes cómo hubiera terminado esto en nuestros días. Ve, llévate a tu hijo y agradece lo que se te ha brindado.

Dong Yul se puso rojo y mandó a dos de sus hombres que se llevaran a los tipos que estaban aún desmayados. Hizo una profunda reverencia y obligó a que Chul Moo lo hiciera también antes de retirarse.

—Padre…—me saqué los guantes y me acerqué al malnacido que ahora estaba escurriéndose como una rata asustada—puede que tarde un poco.

—Me quedaré, por si te cansas—me dijo con una mirada algo desafiante y una sonrisa conocedora. Le devolví el gesto y levanté mi puño por primera vez…

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Jan Di's POV

Me levanté sin saber exactamente en qué momento me había quedado dormida. Vi en mi reloj que eran las 7 de la noche, lo que significaba que hacía más o menos cuatro horas se había ido Ji Hoo. Revisé mi celular y había un mensaje nuevo:

Rescatamos a Ga Eul, por el momento está inconsciente. No te preocupes, la estamos atendiendo, me quedaré con Woo Bin hoy. Hazle saber al abuelo.

Ji Hoo

Solté un pesado suspiro que ni siquiera sabía que estaba reteniendo, al menos ya estaba a salvo, sabía que Woo Bin podría hallarla. Quise llamar pero preferí hacerlo luego, tal vez estaban ocupados intentando despertar a Ga Eul, llamaría a sunbae antes de ir a dormir.

Me levanté de la cama y me estiré, salí de mi habitación y vi que había alguien en el cuarto de Ji Hoo. Me acerqué lentamente y vi a nada más y nada menos que a Ju Mi sosteniendo lo que parecía ser una caja de zapatos.

—¿Ju Mi?

Poco le faltó para saltar hasta el techo mientras dejaba caer la caja.

—¿Ja-Ja-Jan Di? ¿Qué-Qué haces aquí?

—¿Qué haces tú aquí?

—Vine a…a… ¡a dejar tus cosas!, saliste corriendo y cuando intenté darles el alcance vi que ambos salían corriendo hacia el estacionamiento…al llegar vi la moto pero ustedes no estaban. Y como no sé dónde vives…

—Sí…bueno, gracias. Hubo un problema con una amiga y…Espera ¿qué es lo que estás haciendo aquí? Me refiero a en el cuarto de Ji Hoo.

Me miró culpablemente.

—Jan Diiiii…por favor no digas nada. Cuando llegué había un montón de guardias, sólo me dejaron pasar porque vieron que tenía tus cosas, lo cierto era que pensé que con ellas tendría la excusa perfecta para ver a sunbae, tú sabes, pasar tiempo con él…pero había nadie, y me dejaron esperando en la sala, y pues…me dio curiosidad. Te juro que no he tomado nada, sólo quería conocer algo más de él y ya ves…

—Ju Mi, ¿te gustaría que alguien se metiera a revisar tus cosas? Por mucho que te guste una persona eso no te da el derecho a invadir su privacidad.

—Te juro que fue sin mala intención, por favor, por favor, no le digas nada a sunbae, esto es lo único que saqué, estaba en la parte de abajo del armario—señaló la caja en el suelo a la que por primera vez le presté atención. ¿Acaso era…?

—Bien, no diré nada, pero debes irte Ju Mi, el abuelo no llegará hasta dentro de 2 horas y sunbae no llegará el día de hoy.

—Está bien, sí, claro…Entonces…—recogió la caja que había caído al suelo. Ni siquiera se había abierto la tapa, simplemente había caído así que la volvió a dejar donde la había encontrado, según lo que me dijo. Dos minutos después Ju Mi no estaba.

Lo cierto era que le hubiera reclamado mucho más el hecho de estar metiendo las narices en donde no le correspondía, pero la caja me llamó la atención. Volví a la habitación de Ji Hoo y abrí el armario. No me había equivocado, reconocería esa caja donde fuera, era la que contuvo los zapatos que me regaló en Macao. Me pareció raro: todos los zapatos estaban alineados uno al lado del otro sin caja…me dio curiosidad. Tenía que admitir que no era mejor que Ju Mi.

—¿Por qué tienes esto aún?

Le di mil vueltas al asunto antes de decidirme a tomar la caja, tenía algo de peso. Sentí que estaba haciendo algo tan malo que fui con ella corriendo a mi cuarto en donde di dos mil vueltas más para abrir la tapa. Lo que encontré allí me impresionó más allá de lo que podía imaginar.

Todo lo que veía…era mío, o al menos tenía que ver conmigo. Estaba la sombrilla que había dejado sobre el violín de Ji Hoo ese día que nevó, al igual que el pañuelo con el que envolví su dedo herido. Encontré unos guantes que pensaba que había perdido hacía años atrás, fue sólo en ese momento que recordé que los dejé en casa de Ji Hoo cuando terminamos nuestra "cita". Una de las cosas que más me llamó la atención fue encontrar las fotos que nos tomamos ese día en el parque, las fotos de la "boda", ¿cómo había conseguido eso? Me sonrojé al verlas, habíamos estado tan cerca…observé cada una lentamente, recordando esos días…

¿Habré estado enamorada de él entonces?

Me preguntaba eso con cada artículo que sacaba. Estaban los papeles de mis exámenes en el hospital cuando diagnosticaron que mi hombro no me dejaría nadar profesionalmente nunca más, aún recordaba los dedos de Ji Hoo limpiando mis mejillas llorosas; los boletos de regreso de Macao a Seúl, el ticket de compra de los zapatos…su voz y su sonrisa parecían resonar en mi cabeza…

"Siempre quise comprarte algo con el primer dinero que ganara…"

¿En qué momento habría comprado los zapatos? Estaba la foto que nos habíamos tomado con la estatua humana comiendo helado y, con Yi Jung y Woo Bin usando máscaras en Macao, fotos de mi graduación y también había otras más de diferentes ocasiones de los últimos dos años. También estaba la postal de Van Gogh en la que había dibujado su rostro. No podía creer que todo estuviese aquí.

Lo último que había era un USB pequeño…

Ya llegaste hasta aquí—me dije al prender la laptop e introducir el USB en el slot indicado.

Al abrirlo me encontré con tres carpetas: Fotos, Videos, Canciones. La primera carpeta tenía infinidad de fotos desde antes que me mudara a casa de Ji Hoo, ni siquiera recordaba la mayoría de ellas, pero allí estaban. En algunas estaba con Ga Eul, en otras con el F3, en otras con el abuelo, en otras en la universidad, en varias durmiendo y también en las que estábamos juntos…esas eran hermosas…

La segunda carpeta tenía los videos de varias salidas que habíamos tenido con el abuelo, al parque, al zoológico, días en la clínica, experimentos en la universidad, cumpleaños, navidades, años nuevos…Todo estaba cuidadosamente archivado.

Mi corazón estaba latiendo rápidamente, ya no por el miedo a que me descubrieran revisando las cosas de Ji Hoo, pero de emoción al notar que él tenía varias cosas de mí, de nosotros…No estaba segura de cómo tomar todo esto puesto que no quería asumir nada si alimentar mis esperanzas cuando hacía apenas unas semanas había admitido mis verdaderos sentimientos por él.

Intenté calmarme y me dispuse a abrir la última carpeta, Canciones. Había varios archivos, algunos eran de partituras en un programa especial que Ji Hoo tenía en su computadora, decía que así podía borrar si se equivocaba y no gastar tanto papel. Luego habían numerosos archivos MP3, pero me llamó la atención una subcarpeta en especial llamada "Para ella". La abrí y los nombres de los archivos me llamaron la atención: Panic, Porque soy un tonto, Aquí esto yo, Pero nunca lo sabrás…y habían varias más.

Le di doble click a la primera y escuché los acordes de guitarra que había oído una noche en Macao, la canción que le había pedido que me cantara el día que casi me ahogué en el hotel de Jae Kyung. Era la primera vez que realmente me sentaba a escuchar la letra:

Si tu corazón me llama,

no dudes en regresar a mis brazos,

te abrazaré como en los viejos tiempos…

Él dijo haberla escrito, era tan hermosa. Tal vez la había escrito para Seo Hyun, estando en una carpeta con ese nombre, fue lo primero que se me ocurrió. Escuché la siguiente.

Solo porque soy un tonto,

yo sólo tengo ojos para ti

Te amo, pero tú amas a alguien más

Y no puedes saber el dolor que siento…

Probablemente en tus días, no estoy

Solo estoy en el amor y solo te veo a ti.

Pero tú prefieres a quien te hace llorar

Sin embargo por hacerte feliz, yo daría el cielo…

Sólo era un piano y su voz…la canción era triste, y también la había escrito él, lo decía la partitura, en realidad, vi que todas las partituras tenían su firma…

¿Estaba pensando en mí?

Me horroricé de ser tan presuntuosa al pensar algo así…pero lo sentía de esa manera, de algún modo sabía que así era…o tal vez era que quería que así fuera. Mi primer instinto fue pensar en Seo Hyun, era obvio, su primer amor, pero en esta caja sólo habían cosas que se relacionaban conmigo o nosotros, ¿por qué esto no podría ser también para mí? Luego de escuchar de nuevo "Panic" me convencí de esa "ella" era yo. Me apresuré a abrir la tercera canción.

Aquí estoy yo

abriéndote mi corazón,

llenando tu falta de amor,

cerrándole el paso al dolor,

no temas yo te cuidaré

solo acéptame…

Estaba al borde de las lágrimas al terminar de escuchar esa canción. ¿Podría ser? ¿De verdad podría ser? ¿Existía acaso alguna posibilidad de que Ji Hoo sintiera lo mismo por mí?

Tal vez estas son cosas de antes, cosas antiguas. Después de todo, alguna vez me besó así que algo debo de haberle gustado, aunque todo fue muy rápido y no volvió a pasar…no te hagas esperanzas, no te hagas esperanzas…—Y por más que repetía en mi cabeza la última frase, igual fui y abrí la última canción en la carpeta.

Pero nunca lo sabrás

Nunca lo sospecharás

Me tendrás en un rincón

Disimulando mi dolor

Y tú estarás con él

Besándote con él

Y no adivinarás este amor jamás…

Finalmente estaba llorando…¿Era esto lo que él había sentido todo este tiempo? ¿Había sufrido durante mi noviazgo con Jun Pyo? ¿Podría ser que Ji Hoo también estuviera enamorado de mí?

Y si era así, ¿desde cuándo? ¿Cómo es que no me había dado cuenta? Tenía que ver esto objetivamente. Cabía la posibilidad de que le hubiese gustado en algún momento y por eso guardó todas estas cosas…Entonces, tal vez yo tenía una oportunidad si podía hacer que volviese a sentir eso. Hasta hacía poco le había dicho a Kyung Mi por qué no quería decirle nada a Ji Hoo, odiaría ver que nuestra relación especial, así como estaba, se arruinara si él no sentía lo mismo. Pero ahora, rodeada en mi cama por todas estas cosas, cada una de ellas era un recuerdo importante para mí de un momento con él…

Suspiré…otra vez quería lanzarme por el barranco por no haber abierto los ojos con tiempo.

No hubiera significado ninguna diferencia, tampoco hubiera estado segura de si me quería o no. Lo único que ha cambiado es que ahora sé que tengo una parte especial en su corazón, tal vez más de la que yo creía ¿O estaré equivocada? ¡Dios! ¿Qué hago ahora? Ji Hoo…de verdad te amo…¿Sientes lo mismo?

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Woo Bin's POV

Era poco más de las 8 de la noche, yo estaba al lado de la cama esperando a que Ga Eul abriera los ojos, Ji Hoo dormía en otra silla al lado de la puerta y ella seguía inconsciente con un suero inyectado a su brazo. Había reaccionado en algún momento de la tarde, pero había gritado al ver al doctor y había querido golpearlo para separarse de él, sólo se calmó al ver que yo estaba allí también. Se le dieron varios sedantes para que pudiera descansar, lo único que podía desear era que cuando la veía fruncir el ceño en sueños, no fueran pesadillas.

De pronto sentí que mi amigo se levantaba sobresaltado.

—Hey… ¿estás bien? —mostraba una expresión preocupada y su mano estaba sobre su pecho.

—Sí…eso creo, es sólo que…

—…que ¿qué?

—Olvídalo, no sé si me tomarías en serio.

—Pruébame.

—Es Jan Di.

—¿Qué cosa?

—Esto, no estoy seguro de cómo explicarlo. Creo que está algo inquieta o preocupada.

—¿Estás intentando decirme que te despertaste porque tuviste un presentimiento acerca de Jan Di?

—Sí.

Me quedé en silencio unos minutos sopesando las posibilidades.

—¿Por qué no la llamas?

—¿No crees que estoy loco?

—No. Tal vez la sientes. Si los gemelos pueden hacerlo, ¿por qué no dos personas que se quieren? Jan Di y tú comparten una especie de vínculo extraño, y en esa extrañeza, se entienden.

Ji Hoo me sonrió, sabía que jamás lo juzgaría por sus sentimientos hacia Jan Di. A estas alturas del partido, ¿quién sería capaz de decirle algo? Él había sido su protector durante años, pero aún no se atrevía a decirle lo que sentía.

—La llamaré, si ya despertó, debe de estar al pendiente por noticias de Ga Eul—se estiró un poco—Estaré en el cuarto de al lado, si necesitas algo, me llamas.

—Gracias, bro.

Ji Hoo había ofrecido quedarse para seguir de cerca la evolución de Ga Eul, además dijo que una cara familiar la asustaría menos. Él no sabía cuánto significaba para mí que estuviese conmigo en ese momento, Ji Hoo y yo nos habíamos vuelto más cercanos luego de la partida de Jun Pyo y Yi Jung. Tal vez era porque nuestros hermanos estaban lejos y necesitábamos alguna manera de llenar el vacío, o tal vez porque simplemente, él y yo también éramos hermanos.

Estaba cansado, pero no quería ir a dormir, estaba demasiado preocupado como para hacerlo. Lo único que podía preguntarme en mi cabeza era si Ga Eul volvería a despertarse con la sonrisa de siempre, con esos ojos vivos, con esa personalidad que tanto había cambiado con los años y que se había llenado de sorpresas.

Las palabras que le había dicho a Chul Moo habían sido ciertas, si volvía a tocarla lo mataría, pero yo había dicho "mi novia". No había notado cuánto quería que eso fuera verdad hasta que las palabras habían salido de mi boca. Todas las mujeres que había dejado de ver, todas esas clases particulares, los helados, las llamadas, los mensajes…Como si hubiera ingerido un veneno que te invade lentamente sin que te des cuenta, me había enamorado de Ga Eul.

—Mmm…mmm…

—¿Ga Eul? ¿Me escuchas? ¿Cómo te sientes?

Abrió los ojos de golpe y se retrocedió hasta la cabecera de la cama ocasionándose dolor al no haber notado la aguja que salía de la parte anterior de su codo.

—Ga Eul, está bien, todo está bien, aquí estoy… ¿ves?

—Woo…¿Woo Bin? ¿Cómo es que…?

—Sí…aquí estoy, tranquila, no pasa nada…

Pude ver como sus ojos se llenaron de lágrimas antes de que se lanzara a mis brazos. Quería siempre mantenerla allí, cerca de mí, segura…

—¡Woo Bin!—la abracé con fuerza conteniendo sus sollozos.

—Todo está bien ahora, lamento haber dejado que algo así te pasara—la separé de mi un momento y tomé su lloroso rostro con mis manos— te juro que nunca más te pondré en peligro…nunca más.

Y sin saber cómo…nos estábamos besando.

Fue un beso desesperado, podía escuchar claramente lo pesado que era para ambos respirar, los dos luchando de una extraña manera por controlar la situación pero sin ningún éxito al notar que el beso simplemente se volvía más y más hambriento cada vez. Podía probar lo salado de sus lágrimas cuando mi lengua se encontró con la de ella y eso sólo ayudó a que quisiera sostenerla más fuerte, lentamente me di cuenta que mi cuerpo estaba con el de ella en la cama, arrodillados y abrazados en un beso que parecía no tener fin, hasta que…

—¡Aau!

—¿Estás bien? —mi voz salía en jadeos

—Mi brazo…

Notamos entonces que todo ese trajín desde que se había levantado había ocasionado daño al hacer que la aguja se moviera y ahora estaba sangrando. Me bajé de la cama y me dirigí a la puerta.

—Espera, llamaré a Ji Hoo.

—¿Woo Bin?

Volteé a verla y noté que sus ojos estaban llenos de preguntas, su respiración era acelerada y sus mejillas estaban bellamente coloreadas de rosado. Pero ¿qué se suponía que le dijese? Lo más probable era que Ga Eul se hubiese dejado llevar por el momento y no quería darle la carga de tener que aceptar mis sentimientos de esa manera…estaba seguro que ella no se sentía así.

—Tranquila, no tardo…

Y con eso, salí de la habitación.

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Ga Eul's POV

Todo había sido confuso desde que me habían obligado a subir a un carro negro. Había tenido una capucha todo el tiempo así que lo primero que vi al despertar fue una especie de depósito y al chico que había estado en casa de Woo Bin unas semanas atrás. Me dijo que todo estaría bien, que lo único que quería era que "mi novio" le hiciera un favor, que debía portarme bien si no quería que algo malo me pasara.

Había otros tres tipos con él, si conseguía soltarme de las amarras de las manos tal vez pudiese defenderme. Recordé las clases que había tenido con Jung In y me concentré en intentar liberarme. Milagrosamente y luego de mucho esfuerzo lo había logrado, pero pronto noté mi error. Uno de los tres tipos me había estado observando y me dio una bofetada tomándome bruscamente del cabello.

—¿Acaso creíste que no me había dado cuenta de lo que intentabas hacer? ¿Qué pensabas niña? ¿Salir corriendo?

Le di una patada en la canilla y sus otros dos amigos vinieron a auxiliarle, era hora de probar si las enseñanzas de Jung In habían dado fruto. Sin poder creérmelo logré luchar con los tres a duras penas, pero estaba segura que no habría aguantar ese ritmo por mucho más tiempo. Fue en ese instante que se oyó un disparo.

—Compórtate ¿quieres? —Chul Moo sostenía su arma y la apuntaba hacia mí—Lo último que quiero son problemas. ¿Acaso crees que tus ridículos ataques pueden hacer algo contra mis hombres? Piénsalo dos veces.

—Jefe, ¿no puedo tomarla? Después de todo nadie lo sabrá, prometo no dejar marcas…—le preguntó el que me había golpeado. Chul Moo pareció pensarlo unos segundos mientras su mirada paseaba por mi persona.

—Está bien, pero no hagas escándalo ¿oíste? Y sé cuidadoso, no quiero que se repita lo de la última vez.

—Eso fue de casualidad, jefe.

—No fue casual que le dejaras reventado el rostro a esa chica, imbécil. Si la novia del Príncipe Song regresa de esa manera, puedes darnos por muertos

—Entiendo, entiendo, intentaré ser amable.

A punta de pistola fui arrastrada a una habitación que estaba en ese depósito. El tipo era un bruto, me arrojó sobre una cama y esposó mis muñecas a la cabecera.

—No te preocupes, lo disfrutarás.

Grité a todo lo que me dieron los pulmones, pateé, me retorcí e hice cuanto pude para que no se me acercara. Cuando una de mis patadas le dio de lleno en el estómago, me propinó otra bofetada mientras me insultaba, se levantó y pensé que me dejaría tranquila cuando salió de allí, pero lo vi volver con unas pastillas y una botella de agua. Tapándome la nariz y la boca me forzó a tomar esa cosa y volvió a dejarme sola.

No sabía qué demonios había tomado, pero no era tan tonta como para no deducir que era alguna clase de droga. Por más que intentaba sacar mis muñecas de las esposas no había manera, seguía gritando pero no parecía que esto estuviera muy cerca del suelo, no había ventanas o teléfonos.

No estaba segura de cuántos minutos pasaron hasta que el idiota ese volvió, yo me sentía algo mareada pero igual logré luchar cuando noté que estaba sacándome los pantalones, sin embargo, mi fuerza no era la de antes. Luego paso a desabrochar mi blusa y con mi rodilla me impulsé logrando darle un buen golpe en donde más le dolía; no obstante, mi acto de valentía me valdrían diversos fuertes y pesados golpes a la boca, estómago y costillas. A este tipo no le importaba que yo fuera mujer.

—Aún no lo sabes, pero pronto estarás jadeando y pidiéndome que te dé todo lo que tengo, perra…

Pude sentir que arrancó lo que faltaba de botones en mi blusa y empezó a desabrocharse los pantalones. Mi visión se había puesto más borrosa y estaba más mareada…Las lágrimas comenzaron a correr al notar que no podía hacer nada por defenderme de ser violada.

¿Por qué así? ¿Por qué? Si hubiese podido elegir con quién tener mi primera vez hubiera sido con…

Lo último de mi consciencia se sorprendió al saber que la persona que había aparecido en mi mente había sido Woo Bin. Luego de eso, todo se volvió negro.

Y ahora estaba de rodillas, con un brazo sangrante y un corazón galopante después de haber besado al mismo hombre en el que había pensado antes de desmayarme. ¿Cómo había pasado? No lo sabía, pero había sido reconfortante y salvaje a la vez. Lo último que debía querer era que algún hombre se me acercara pero resultaba que Woo Bin, no era sólo un hombre. Toda la atracción que había sentido durante tantos meses, me encontraba preguntándome en qué momento se habían vuelto un sentimiento tan fuerte y especial…

Esto me daba miedo, estábamos hablando de Song Woo Bin, Casanova del F4, uno de los chicos más guapos de Corea y heredero al grupo de la mafia que controlaba el país. Era cierto que nos habíamos vuelto más cercanos en los últimos años, pero tal vez justamente por eso había ocurrido algo como lo que había pasado segundos atrás… ¿Qué pasaría con nosotros si Woo Bin descubría lo que sentía por él?

—¿Ga Eul?

—Sí…. —lo vi entrar nuevamente junto con Ji Hoo

—Ga Eul, es bueno que estás despierta. Déjame ver ese brazo antes de que te lastimes más.

Dejé que Ji Hoo hiciera lo necesario y lo escuché a medias cuando dijo que todo el éxtasis había dejado mi cuerpo, mi mirada se hallaban en Woo Bin pero la de él estaba fija en Ji Hoo.

Tal vez para él fue algo del momento, el rescate, la preocupación… ¿qué fue para ti ese beso Woo Bin?

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Ji Hoo's POV

Me había quedado toda la noche con Ga Eul, ella nos relató todo lo que había ocurrido y nosotros le dijimos cómo fue que llegamos a rescatarla. Fue suerte que Woo Bin lograra convencerla de que también peleó para salvarla, los vendajes que tenía en los nudillos difícilmente pasaban desapercibidos; al menos el tipo que envió al hospital viviría, su cara no volvería a ser la misma y tal vez necesitase muchos meses de recuperación, pero no era tan grave…la verdad a ni a él ni a mi nos importaba.

Llegué a casa y tomé una ducha, Jan Di ya no estaba, obviamente debía estar ya en la universidad. Relajándome bajo el agua caliente pude pensar nuevamente en lo ocurrido el día anterior: Jung seonsaengnim, Jan Di, su sonrisa, el anillo… ¿cómo es que no me había dado cuenta antes de que le gustaba? Ella jamás dijo una palabra y yo nunca había visto algo raro entre esos dos. O tal vez, Ju Mi tenía razón y querían mantenerlo en secreto por que él era un profesor y sería mal visto, sobre todo en una universidad como Shinwa.

Di un golpe contra la cerámica…

¿Qué haría ahora? Desde que me había prometido protegerla, lo había hecho, había intentado demostrarle mi amor durante los años que habíamos vivido juntos, incluso nuestra manera de ser el uno con el otro llegaba a un grado de confianza mayor al que muchas parejas reales tenían…¿Eso no significaba nada para ella? ¿Había sido un estúpido al no decirle antes lo que sentía? Ahora que ella estaba enamorada de alguien ¿tendría yo alguna oportunidad?

No te engañes…ya tuviste una oportunidad y la echaste a perder, y ahora que tuviste una segunda, volviste a hacerlo…

No quería verla, pero era necesario para contarle cómo estaba Ga Eul, la noche anterior que la llamé me cortó rápidamente diciendo que no se sentía bien…Por más que estaba enojado con ella, conmigo y con el mundo, me seguía preocupando. Salí y monté mi moto –que el secretario Park se había encargado de dejar en la cochera- hacia la universidad.

Al llegar revisé en mi celular la clase en la que Jan Di debería estar: salón 608. Como nunca, tomé el ascensor…lo último que quería era pasar por escaleras de cualquier tipo.

Mi tiempo era preciso, su clase terminaría en pocos minutos, sin embargo, al dar un vistazo a través de la luna noté que la clase era con Jung seonsaengnim…

Maldita mi suerte…aunque pensándolo bien, no debo de tener algo así…

Pasaron menos de 5 minutos y el timbre sonó, los alumnos comenzaron a salir y esperé a una distancia prudencial ver a Jan Di, pero jamás salió del salón. A quien sí vi fue al profesor de cuarta ese que estaba cerrando la puerta.

—Oh, Yoon Ji Hoo.

—Jung seonsaengnim…—mi saludo salió más forzado de lo que planeé.

—Si buscas a Jan Di, está en la enfermería.

—¿Qué? ¿Por qué?

—Se notaba que estaba cansada, ven, te acompaño allí, tengo que encontrarme con unos alumnos de último ciclo.

Obviamente, no podía rehusarme sin ningún buen motivo, además, él era el que sabía por qué demonios Jan Di estaba en la enfermería. Mientras caminábamos me puse a pensar si Woo Bin no estaría dispuesto a devolverme el favor del día anterior y conseguir una cama más en el hospital.

—Jan Di llegó a clases a hora pero la vi rara, a los quince minutos noté que estaba pálida y le pedí que fuera a la enfermería. En la puerta del salón me explicó que había ocurrido un accidente con una amiga de ella y estaba muy preocupada, que no había dormido lo suficiente y tal vez por eso estaba así… ¿Está todo bien ahora? ¿Su amiga…-Ga eul creo que dijo se llamaba- está bien ahora?

—Más que bien, gracias por preguntar. Veo que Jan Di le confía varias cosas, Jung seonsaengnim.

—Es raro compartir esas cosas con un maestro ¿cierto? Jaja, pero Jan Di es buena chica.

—Es más raro que una alumna salga con un maestro…

Se detuvo al instante y me quedó mirando, no había planeado decirle algo así, pero me hervía tanto la sangre que no me hubiera sorprendido ver humo saliendo de mis poros.

—¿Jan Di…te lo dijo?

—No exactamente…

—Bueno, no, claro que no, prometió no decírselo a nadie, pero imagino que siendo tú Ji Hoo…no debe haber problemas. Es cierto, es raro que un maestro salga con una alumna, pero créeme, fue algo que no pude evitar.

—¿¡Qué no pudo evitar!? Ni siquiera se supone que esté mirando de esa manera a las alumnas.

—Comprendo tu negativa, cualquier persona pensaría de esa manera, pero el corazón no elige, es algo que simplemente pasa… ¿Nunca has estado enamorado?

Este tipo en definitiva quería un golpe y yo estaba más que dispuesto a dárselo, pero primero quería escucharlo, si notaba la más mínima mala intención para con Jan Di lo que haría con él…Dios, no quería imaginar lo que haría con él…

—Claro que he estado enamorado…

—Entonces entenderás que fue algo que no planeé…Aunque ella sea una alumna, la amo con toda mi alma y estoy dispuesto a esperar hasta su graduación para comenzar a salir con ella formalmente y frente a todo el mundo. Lo último que deseo es que tenga problemas con su familia o con la universidad. Ji Hoo, luché con todas mis fuerzas por callar y matar lo que sentía, pero fue imposible.

Mientras hablaba, veía cómo sonreía y sus ojos se llenaban de luz. No había duda, ya que yo también había llevado ese rostro hasta hace un día atrás, todo lo que decía sentir era verdadero, pero eso no lo hacía menos detestable a mis ojos, o aminoraba mi ira.

—Entiendo…—Tomé aire antes de preguntar algo que no quería— ¿La protegerá?

—Con mi vida de ser necesario.

Mantuvo mi mirada con seriedad. Este hombre estaba profunda y completamente enamorado de Jan Di, lo veía…No sería fácil dejarla ir, ni siquiera estaba seguro de que yo fuera capaz de hacer algo así, pero no era como si pudiese quitarle la libertad y guardarla en una caja para que nadie más que yo la cuidara.

—Es bueno saberlo…es bueno saber que la ama así.

—Jan Di tenía razón…eres un gran hombre Ji Hoo, no me siento incómodo hablando contigo.

—Me gustaría que el sentimiento fuera mutuo.

—No te preocupes, sé lo que debes estar pensando de mí, pero aunque lo sepa, no me avergüenzo de lo que logré—Me sonrió y me dio una palmada en el hombro antes de ir a reunirse con un grupo de alumnos que lo esperaban al final del pasillo.

Entré a la enfermería y después de saludar al doctor de turno me acerqué a la camilla en la que descansaba Jan Di. Más de una vez me había quedado mirándola dormir, sus largas pestañas, sus labios rosados, su pausada respiración…No sabía cuánto tiempo más podría robar esos momentos.

—Jan Di, despierta…Jan Di

—¿Mmm?...Oh, ¡Ji Hoo sunbae!

Me sorprendió verla abrir los ojos, sonreírme y sentarse hasta abrazarme fuertemente.

—Hola…¿por qué el abrazo?

—Porque también estaba preocupada por ti ¿Cómo está Ga Eul?

—Completamente recuperada, estuvimos con ella casi toda la noche y me imagino que debe de estar aún en casa de Woo Bin, no queremos que su familia se alarme, tiene un par de golpes en el rostro, así que nosotros somos la coartada, si alguien pregunta, Ga Eul está contigo.

—Bien… ¿cuándo puedo llamarla?

—Ahora si quieres.

Le di mi celular para que llamara a Woo Bin y me quedé con ella mientras conversaba con Ga Eul casi al borde de las lágrimas diciéndole que era una tonta por dejarse raptar, que la quería y que jamás la preocupase de esa manera.

Luego de unos minutos más, recogimos sus cosas y regresamos al ritmo habitual de siempre, aunque con una ligera diferencia: Jan Di había vuelto a ser la de antes. Parecía como si las mesas se hubieran invertido, ahora ella yo quien la evitaba. Tal vez Jung seonsaengnim le había dicho que había hablado con él y por eso ella ahora estaba más tranquila. ¿Acaso pensaba que nuestra relación podía regresar a lo que era? Tal vez fuera sencillo para ella, pero no para mí.

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Jan Di's POV

Había procurado dejar en orden todo lo que había encontrado en la caja y devolverla a su sitio. Intenté incluso regresar a mi rutina habitual con Ji Hoo, pero notaba que él estaba algo raro. ¿Tendría que ver con Ju Mi? Ella por otro lado estaba tan contenta que no le hubiese dicho lo que pasó que estaba más convencida de su confesión a fin de ciclo, cosa que sucedería en una semana.

—Los exámenes empiezan mañana…

—Sí, y aún no puedo creer que no le hayas dicho nada.

—¿Cómo se supone que lo haga?

—Ciertamente Jan Di, luego de haber visto todo eso que me contaste ¿te queda alguna duda de que te ama?

—¿Y qué si son cosas de antes Kyung Mi?

—¡Jamás lo sabrás si sigues callada! Jan Di, haz caso a tu corazón, toda la universidad tiene la "idea equivocada" sobre ustedes ¿no crees que es por algún motivo? ¿no habrá algo de verdad en ello?

—Pero Ji Hoo ha estado raro conmigo esta última semana…

—Tienes el nombre de "hierba" pero no veo que estés haciendo nada por hacerle honor.

Kyung Mi tenía razón, tenía que decírselo, no estaba segura de cómo y me moría de miedo de pensar que podría rechazarme. El pensar que Ji Hoo terminara junto a Ju Mi me hacía sentir unos celos inimaginables, no cabía en mi cabeza que él pudiera estar con alguien más…y entonces empezaba a castigarme mentalmente por ser egoísta otra vez.

Ese día llegué a casa en la noche y tuve mi cena con el abuelo, Ji Hoo había ido a acostarse temprano y no había tenido oportunidad de hablar con él, como ya había ocurrido repetidas veces en esos días.

Bien, Jan Di, es hora de decir las cosas que importan. Ten fe en que todo saldrá bien, mañana, luego del primer examen lo buscarás, lo llevarás a la escalera de emergencia y…le dirás lo que sientes.

Toda la noche me estuve dando ánimos mientras estudiaba y eso no ayudaba a mi concentración, pero también estaba feliz porque en verdad no pensaba que algún día podía volver a sentirme así. Mejor dicho, era la primera vez que me sentía así…Había estado enamorada de Jun Pyo, pero el sentimiento que albergaba ahora en mi pecho era tan distinto que no podía empezar a compararlo y tampoco quería hacerlo. El amor que ahora guardaba era tan grande que se desbordaba.

—¡Qué cursi suenas! Deja de soñar despierta y estudia. Jan Di ¡Hwaiting!

Me quedé estudiando hasta cerca de las 2 de la mañana y luego separé la ropa que usaría al día siguiente más un accesorio muy importante que esperaba, me diera el coraje que me faltaba.

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Ji Hoo's POV

Me levanté un jueves muy temprano, había una reunión de negocios en la oficina y luego tendría que ir a un par de exámenes en la universidad. Salí listo de mi cuarto y me encontré con Jan Di saliendo del suyo.

—Buenos días.

—Buenos días.

Nos sentamos a desayunar, algo que era bastante raro. Desde ese día tuve que amargamente dejar de hacer todo lo que estaba acostumbrado a hacer tan seguido: hacer tareas con ella, tomar el té con ella, ver televisión con ella, cenar con ella…Si tenía que dejarla ir para cuando el tiempo en la universidad se terminara, lo mejor era dejar de hacer todo. Incluso había pensado si a mi abuelo le molestaría que me mudase con la excusa de buscar independencia.

—¿Estarás hoy en la universidad?

—Tengo dos exámenes en la tarde.

—¿Puedo verte entonces? Cuando acabes…

Me parecía extraña su petición…Lo último que quería era que quisiera sincerarse conmigo respecto a su relación con Jung seonsaengnim.

—No estoy seguro de si pueda.

—¡Será rápido! Lo prometo.

Sus ojos seguían dejándome sin palabras, y aunque sabía que me arrepentiría luego, acepté.

—¿No harás que el secretario Park te lleve?

—No, ya contrató un servicio de taxi para mí. No es como si no pudiera en bus también ¿sabes?

—Ni se te ocurra—no queríamos tomar ningún riesgo luego de lo que le había pasado a Ga Eul—¿Qué hay del Sr. Choi?

—Se reportó enfermo el día de ayer y está con descanso médico. No te preocupes, es mejor que tú vayas con el secretario Park, él sabe de los negocios.

—Srta. Jan Di, el taxi la espera.

—Oh, gracias secretario Park. Bueno, entonces me voy.

Jan Di arregló el cuello de su blusa al ponerse su saco azul y pude notar el collar que llevaba: era el de la flor de loto que le regalé para su graduación. Hacía tiempo no lo veía, ella decía no ponérselo por temor a perderlo, pero ahora lo tenía a vista y paciencia de todo el mundo.

Notó que la estaba mirando y sólo me sonrió.

—Te espero en la tarde.

—Sí…claro.

Le respondí sin ganas, no podía seguir sintiéndome como me sentía, pero ¿de qué manera aprendías a olvidar algo que habías llevado contigo durante tantos años?

—Joven amo, todo está listo.

—Bien, vámonos.

Llovía, en el carro me puse a revisar los papeles de la reunión para intentar despejar mi mente. No habían pasado ni cinco minutos cuando sentí que el secretario Park detenía el auto. Al levantar la vista noté que había una gran conmoción en la parte de adelante.

—¿Qué sucede?

—Al parecer es un choque, bastante feo, hay un auto hecho pedazos. No creo que podamos salir por aquí.

—Bueno, intenta retroceder o busca otra ruta, por favor.

—Sí, claro, sólo debo…Oh por Dios…

Las últimas palabras que dejaron la boca del secretario Park fueron dichas con tal lentitud que me sorprendió la rapidez con la que salió del auto corriendo hacia la zona del accidente. En pocos segundos regresó completamente empapado.

—¿Qué es lo que te sucede?

—Joven amo, ese auto que está allí, destruido en la pista…la placa es la del taxi en el que iba la Srta. Jan Di.

Mi cuerpo reaccionó antes que mi cerebro ante esas palabras y corrí hasta donde estaba ese auto, un grupo de policías impedían el paso a curiosos y mirones para dejar trabajar a los paramédicos que ya estaban llegando.

—Déjeme pasar

—¡Por favor retrocedan!

—¡Déjeme pasar…!

—¿No ven que están trabajando aquí? ¡Joven tenga la amabilidad!

—¡QUE ME DEJE PASAR!—Lo empujé con todas mis fuerzas.

—¡Joven amo! —el secretario Park vino a sujetarme evitando una pelea entre el policía y yo.

—¡Suéltame! ¡Jan Di puede estar allí! ¡Jan Di! ¡Geum Jan Di! ¡JAN DI!

Mis gritos se perdían entre los de la multitud y sólo podía recordar lo último que había visto de ella esa mañana: su sonrisa, su invitación, su cuello vistiendo el collar que había pasado semanas escogiendo. Los últimos días la había tratado fatal, esa mañana ni siquiera me despedí de ella correctamente.

Forcejeé contra el secretario Park mientras sentía que mis mejillas estaban mojadas de lágrimas en vez de lluvia y sólo pude caer en el suelo maldiciendo a quien fuera que me estuviese haciendo esto.

¿Era justo que algo así hubiera ocurrido? No sólo mis padres ¿acaso también ella me dejaría así?