Capítulo 9: Conclusiones de una cita.

-¡Ahhhh!

El grito de Sonoko fue tan fuerte que Ran se sorprendió de que ningún vecino viniera a quejarse.

-Sonoko ¿quieres bajar la voz? No son horas de estar dando gritos - reprendió la morena a su amiga.

-Lo siento Ran, pero es que es tan… tan… Bueno, no encuentro la palabra, pero lo que está claro es que a Kudo le gustas.

-Por favor Sonoko, sólo hemos ido a cenar.

-Y te ha besado - le recordó.

-Sí, en la mejilla. Era un beso de amigos Sonoko, nada más.

-Un beso de amigos ¿eh? Sois amigos desde que erais unos mocosos, ¿te había besado alguna vez antes?

-No - contestó Ran -. Pero tú lo has dicho Sonoko, éramos unos mocosos, y nos daba vergüenza, pero los dos tenemos ya veinte años y por eso entendemos que un beso en la mejilla es sólo una muestra de afecto entre amigos.

Sonoko suspiró ante la testarudez de su amiga. No entendía por qué Ran se negaba a ver lo que para la castaña era tan claro: que Kudo había estado loco por ella cuando iban al instituto, y que seguía estándolo.

-De todos modos - dijo Ran con aire soñador -, me lo he pasado muy bien esta noche. Espero volver a ver a Shinichi pronto.

En la cara de Sonoko se formó una sonrisa diabólica.

-Si tantas ganas tienes de repetirlo, ¿por qué no le llamas y le propones tú una cita?

-¡¿QUÉ?

-Shhh, ¿no fuiste tú la que me regañó antes por gritar tanto?

-Lo siento, ¿pero cómo se te ocurre? ¿Pedirle yo una cita a Shinichi? Me moriría de vergüenza, y más si me dice que no.

-No te va a decir que no Ran, sobre todo si él te propuso una ya.

-Yo… - dudó Ran - no puedo Sonoko, soy incapaz. Me da demasiado miedo.

Sonoko resopló pero pronto volvió a sonreír.

-¿Y si le mandas un mensaje al móvil? Así no tendrás que hablarle ni mirarle para preguntárselo.

Ran se quedó pensativa.

Shinichi atravesó la puerta de la mansión Kudo con una sonrisa de oreja a oreja, la cena había sido inmejorable y salvo por el incidente de la camarera ambos lo habían pasado muy bien.

Suspiró, tal vez estaba corriendo demasiado, pero no podía evitar emocionarse al pensar en una posible relación con Ran. No obstante debía ir despacio, tampoco quería asustar a la chica.

Estaba tan metido en sus pensamientos que tropezó sin querer con una de las alfombras, cayéndose al suelo. Se levantó con una mano en la cabeza, seguramente mañana tendría un chichón.

-Podrías hacer menos ruido ¿no? Estaba durmiendo - dijo una voz a sus espaldas.

-Lo siento - se disculpó -, iba distraído y he tropezado con la alfombra.

-En qué estarías tú pensando…

El chico se rió suavemente.

-Creo que es evidente.

Shiho negó con la cabeza.

-Será mejor que te vayas a la cama antes de que te abras la cabeza Romeo.

-Sí, será lo mejor - contestó el chico.

En ese momento sonó el móvil del chico, que lo cogió extrañado. Aunque la expresión de su cara cambió en el instante en que leyó el mensaje. ¿Quieres venir conmigo al parque de atracciones mañana?

-¿Buenas noticias Romeo?

-Muy buenas - dijo él con una sonrisa, mientras guardaba de nuevo su móvil tras enviar la respuesta -. Me voy a la cama, buenas noches Shiho, y perdona por haberte despertado.

El chico entró en su habitación y ella, tras suspirar sonoramente, subió también. Una vez en su cama, Shinichi no pudo evitar sonreír. El parque de atracciones, en el fondo Ran seguía siendo una niña, y esa era una de las cosas que más le gustaban de ella.

En otra parte de la ciudad Ran y Sonoko esperaban la respuesta del detective. Al fin, tras unos tensos minutos, una melodía les indicó que había llegado un mensaje al móvil de la chica.

Ran dudó un momento, pero ella había mandado el mensaje así que tenía que saber qué había respondido Shinichi, tanto si le gustaba como si no.

Cogió aire, cerró los ojos y pulsó la tecla de abrir mensaje. Abrió un ojo y comenzó a leer.

-Bueno, ¿qué dice? - preguntó Sonoko.

Ran se limitó a enseñarle el mensaje mientras sonreía. Me encantaría. Pasaré a recogerte a las 10, no te duermas ¿vale?

-Muy romántico - ironizó. Aunque en el fondo se alegraba por su amiga.

Al día siguiente, Ran llamó temprano a sus padres para decirles que recogería a Natsuki alrededor de las cuatro. Su madre le preguntó sobre su cita, pero ella evadió el tema diciendo que en realidad no había sido una cita y que no se hiciera muchas ilusiones.

Lo que Ran no sabía es que la noche anterior Sonoko había llamado Eri nada más llegar a su apartamento, y es que la abogada estaba muy interesada en la relación de su hija con el joven detective.

Según su amiga, Ran estaba muy ilusionada a pesar de no querer admitirlo, y ella sólo quería ver feliz a su hija con un buen chico, pues tras la desilusión con el padre de Natsuki, Ran no había vuelto a ser la misma.

Eri le deseó suerte a Ran y ella colgó después de darle las gracias. Cogió el bolso y bajó al portal, a pesar de que aún faltaban diez minutos no quería hacer esperar a Shinichi.

En esta ocasión Ran llevaba una camiseta amarilla de sisa, un poco por debajo del ombligo y pantalones vaqueros. Al principio se había puesto una falda pero después pensó que tal vez se levantaría al subir a las atracciones, y no tenía ganas de enseñar la ropa interior.

Shinichi llegó exactamente a las diez en punto, y le dirigió una sonrisa a Ran mientras salía del coche.

"Siempre tan puntual" pensó ella.

-Buenos días Ran, ¿estás lista para irnos?

-Buenos días Shinichi, y sí, estoy lista.

Subieron al coche mientras hablaban.

-Y dime Ran, ¿cómo es que tu padre no ha bajado a interrogarme? Después de haberte llevado a cenar anoche pensé que esta mañana bajaría a someterme al tercer grado por salir por ahí con su niña.

Ella se rió.

-Seguramente lo habría hecho si siguiera viviendo aquí - el chico la miró interrogante -. Mis padres volvieron juntos hace un par de años y ahora viven en el apartamento de mi madre.

-¡Vaya! No me lo esperaba, ¿qué más cosas no me has contado? - bromeó y ella le sonrió, un poco tensa.

Aunque el chico no lo había dicho en serio, Ran sintió de pronto un nudo en el estómago. ¿Qué más no le había dicho? Que tenía una hija, por ejemplo.