¡Buenas! Espero que disfruten mucho esta entrega de "Portal a lo desconocido: la versión madura de una historia inicial de Poshito". Gracias a Kary y a Yui Asakura por sus comentarios! Por cierto... la frase de la leche es de Hyoga (en el doblaje latino); es simpatiquisimo cuando la dice porque no tiene ningún sentido (interesados, buscar en youtube "que dijo? saint seiya) ... En fin...
CAPITULO 9: Tokio.
Los apaches anunciaron la llegada a Tokio y Lyserg aprovechó para asomarse por la ventana. Desde su perspectiva, la ciudad parecía más una maqueta que una ciudad real, ya que no se alcanzaba a ver a una sola persona en ningún lugar. El avión pasó volando por los edificios hasta llegar a las afueras de la ciudad, cerca de las aguas termales Funbari.
Al bajar del avión ya los esperaban Yoh y Anna. Hao los saludó muy afectuosamente y juntos se dirigieron hasta la posada. De inmediato se reunieron en un cuarto para discutir la situación, por lo que Lyserg se vio relegado del equipo shaman King. A pesar de que estuviera tomando té tranquilamente con Tamao, su corazón se sentía sumamente inquieto; se preocupaba sobre la reacción que tendía Hao cuando le abandonará, cuando descubriera el engaño y cuando fuera finalmente derrotado por los rebeldes. Por una extraña razón, estos pensamientos ya no le generaban la misma dicha que hacía tres días.
Después de una hora, todos salieron de la junta y se dirigieron directamente a la puerta.
-¿Qué sucede?- Tamao se levantó de su lugar. El equipo de Hao no se molestó en contestar, sin embargo, Anna llegó y apartó a la pelirosa para explicarle todo. Lyserg permaneció sentado viendo salir a todos. Finalmente, el shaman de fuego se acercó a donde estaba y le hizo un gesto para que se levantara.
-Hao-sama.-Llamó su atención Luchist.
-Adelántense, ya voy.- Todos dejaron la habitación y Hao acercó a Lyserg y le abrazó cariñosamente.- Te quedaras aquí con Anna y Tamao.
-Pero…- Hao le tomó sorpresivamente con un beso y el inglés se dejo llevar.
-No quiero que te expongas. Además, ya los tenemos localizados, es cuestión de ir a quemarlos y regresar. –Hao tomó su rostro entre sus manos.- Cuídate, ¿de acuerdo?
Por un momento, Lyserg quedó clavado en los ojos del rey shaman. Había algo muy diferente en la manera en que lo trataba en ese momento, era como sí se portara tierno, sabiendo que algo muy malo estaba por pasar. Sus piernas comenzaron a temblar, pero no podía dejar de mantener la mirada del otro.
-Tú también, ¿de acuerdo?- Hao le sonrió y le dio un beso en la frente.
Lyserg se quedó pasmado mientras veía como el shaman de fuego abandonaba la habitación. Su corazón latía con mucha fuerza, sin poder evitarlo.
Sin embargo, el sentimiento no le duró mucho, ya que Anna (bajo el pretexto de que estaba embarazada y había muchas cosas que hacer en la posada) le puso a trabajar de inmediato. Lo peor, es que ni Tamao ni Anna se apartaban de él en un solo instante, por lo que no podía ir a buscar a los rebeldes por su cuenta.
Estaba cortando una col en la cocina cuando se escuchó un ruido fuertísimo fuera de la posada. Ambas chicas y Lyserg corrieron a ver lo que pasaba, sin imaginarse que estaban rodeados por un grupo impresionante de demonios.
-No se muevan.- dijo Anna impasible.
El péndulo de Lyserg se agitó indicando un grave peligro. De entre todos los demonios, se asomó una joven de cabello corto y rosa magenta.
-Les pido que me acompañen.
-¿Y si nos negamos?
-En ese caso, tendré que hablar con los Oni para que las convenzan.- la joven parecía hablar sin ninguna clase de emoción.- Y ellos no son tan pacientes como yo.
Anna quedó en silencio, como analizando la situación. Lyserg estaba listo para atacar si era necesario.
-Bien, iremos.
-¡¿Qué?!- Lyserg no podía creer la facilidad con la que Anna había accedido.
-Este tipo de demonios son de una naturaleza muy fuerte, ya que son creados a partir del sufrimiento humano. No pienso poner en peligro a mi bebe.- Anna tocó su vientre y avanzó hacia donde se encontraba la shaman. Tamao le imitó y a Lyserg no le quedó más remedio que seguir su ejemplo, sin embargo, permaneció alerta, esperando lo peor.
La chica de cabello corto les indicó que subieran a un auto viejo pero funcional. Todos abordaron y de inmediato se pusieron en marcha para llegar a la ciudad. Los demonios seguían muy de cerca el vehículo, manteniendo las cosas bajo control. Los reos viajaban en el asiento trasero del auto, todos se mantenían en silencio y Lyserg aprovechaba para ver por la ventana. Después de cruzar por una gran avenida, Anna tomó su mano.
-Calma, se que Yoh vendrá a tiempo.- Lyserg asistió y la chica retiró la mano.
Después de diez minutos, la shaman introdujo el auto en un estacionamiento subterráneo situado bajo un gran edificio de cristal. La construcción resultó ser un centro comercial, que debido a la desaparición de los humanos, parecía totalmente abandonado. Anna, Tamao y Lyserg seguían a la desconocida por los pasillos vacios, viendo de reojo las tiendas completamente a su disposición. Finalmente, llegaron a una cafetería de mesas de madera y poca iluminación. La chica se dirigió a un joven de aspecto sombrío que estaba sentado en una de las mesas, jugando con una baraja.
-He traído a la carnada.- El joven le echó una mirada a los prisioneros.
-¿Quién es ella?- preguntó señalando a Lyserg.
-No lo sé, pero estaba con Jeanne el día del festival. –Lyserg se asombró ante la respuesta de la joven. Si podían saber eso significaba que le tenían vigilado desde que regresó y que por lo tanto, también tendrían mucha información sobre Hao.
-Espera con ellas, iré a decirle a Oyamada.- Tamao y Anna se dirigieron una mirada extraña. Después de cinco minutos, el joven regresó. –Lleva a ellas dos a donde habíamos acordado, el jefe quiere hablar con ésta otra.
Lyserg comenzó a sentirse nervioso al ver como se llevaban a Anna y a Tamao hacia otra parte, sin embargo, recordó las palabras de la itako y trató de tranquilizarse.
-Sígueme.- dijo el joven guiándole hacia adentro de la tienda.
Pasando por un pasillo llegaron hasta la puerta de una pequeña oficina. El shaman le indicó a Lyserg que entrará. Detrás de un escritorio de madera se encontraba un chico de aspecto infantil, muy pequeño para su edad y de cabellos castaño claro. Al inglés le resultó familiar.
-Espera… ¿qué tú no eres… el amigo de Yoh?- le parecía haberlo visto en el torneo a lado del grupo de las aguas termales funbari.
-Entonces mis sospechas son ciertas, tú eres Lyserg Diethel.- Lyserg se quedó pasmado ante el descubrimiento. -¿Qué haces usando un vestido?
-¿Tu eres el líder de los rebeldes?; ¿por qué no estás del lado de Yoh?
-Creo que yo te pregunte primero, Lyserg Diethel.- Parecía que el joven había cambiado en esos dos años.- ¿Por qué estabas con Hao, cuáles son tus intenciones?
-Mi objetivo sigue siendo el mismo, quiero acabar con Hao Asakura, el asesino de sus padres.- ¿Por qué ahora que lo decía parecía tan descabellado y ajeno a él? Era casi como si estuviese diciendo una mentira.
-Entonces parece que estamos del mismo bando.- Manta Oyamada sonrió con malicia.
-Explícate.- pidió Lyserg sin entender lo que pasaba.
-El día de la victoria fue un día trágico para todos los humanos: aquellos que tenían el don de ver espíritus (aun aunque no lo supiera) se vieron obligados a ver como todas las almas de las personas que amaban eran arrancadas por el portal de babilonia. Las ciudades quedaron repletas de cuerpos sin alma e incluso de fantasmas. Nos vimos en la necesidad de desarrollar poderes como los shamanes y ahora estamos dispuestos a castigar a todos los responsables.
-Es ilógico. ¿Cómo un grupo de novatos podía hacerle frente a Hao y todos sus seguidores?
-Podríamos ser un grupo de novatos, pero tenemos toda la información que necesitamos para sacar a Hao de éste mundo.- Manta le miró con superioridad.- Crearemos un nuevo portal de babilonia.
CONTINUARA...
¡Manta malvado, ahora si que se ha visto de todo en este fic!
