Hola! Gracias por su apoyo y no negare que me sorprendi al ver que la historia llego a los 147 Reviews.

Han hecho de esta autora una chica feliz Q3Q Gracias!

Tom: *asiente con la cabeza* Yo solamente puedo dar gracias a aquellos con el suficiente nivel intelectual como para ver lo obvio. MI querida madre y yo estamos destinados a estar juntos... ¿Verdad, Señorita Autora...? *la ve con un brillo asesino en sus ojos*

Autora:... Si...? *yo asiento nerviosamente*

Tom: Bien, entonces me voy, MI querida señora me espera. Mis apreciados partidarios, sigan apoyándome... o sino... ¡Avada Kedavra!

Autora *Lo esquiva por los pelos* ¡Tom!

Tom: Nos vemos después! Pero no lo olviden...* nos ve asesinamente y se va, sin no antes gritar de manera dulce y tierna* Mamá~! *Sale por la puerta*

Autora:... eso fue raro *sacude la cabeza* Nah, que importa. Por favor, disfruten la lectura... ahora, si me disculpan, iré a acusar a Tom. *risa malvada de fondo* Oh Harry~


La bella mujer se quedó con su hijo el resto del día. Y Fenrir no pudo evitar sentirse muy complacido por ello. Fue su idea después de todo.

En su mente, Harriet se los agradecido profundamente. Ya que se fueron antes de que se diera cuenta. Desde que la carta había llegado, una parte de él temía que se volviera como en su tiempo. Ser frio y cruel dispuesto a matar a quien sea para lograr su objetivo. Pero ella sabía que su Tom era muy diferente a ese Tom y al pasar lo que quedaba del día con él le ayudo a recordarlo. Este sería el comienzo para un mejor futuro.

No había nada que indicara lo contrario.

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Tal vez la carta de aceptación para Hogwarts era algo que todas las familias mágicas esperaban con ansias, pero ese no fue el caso de los Peverell.

Thomas Peverell no había sido exactamente un campista (aunque no sabía lo que significaba esa palabra, su madre lo usaba de vez en cuanto por lo que suponía no podía ser nada malo… ¿verdad?) feliz desde que su carta llego. Sus amigos lo entendieron fácilmente porque, con una madre como Lady Peverell a tu lado ¿Por qué alguien querría irse a un internado? Era tonto de solo pensarlo o considerarlo tan siquiera. El dolor se apodero de su corazón cuando su madre le pido que fuera, ¿es que acaso su madre deseaba que se fuera? Pensamientos parecidos y deprimentes estuvieron acompañando los pensamientos de Tom varios días, por no decir semanas, hasta que su madre le hizo ver lo importante de su asistencia.

Tenía que ir a Hogwarts para mostrarles la superioridad de la casa Peverell y que el heredero Peverell estaba listo para tomar el lugar que le correspondía como jefe de familia. Sin mencionar que su mayor y más importante labor era hacer saber al mundo (en concreto, a los hombres) que su madre no necesitaba a nadie más en su vida demás de él.

Pero primero debería de ir Hogwarts y, después, su madre seria todo suya.

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Harry tampoco había sido precisamente feliz, pero había algunas cosas que no podía cambiar aunque lo intentara. Tom debía de ir a Hogwarts, aunque el temor de que él mal se apoderara de él estuviera presente en todo momento. Y ella posiblemente pasaría varias noches en vela, temiendo que en cualquier momento le llegara una lechuza notificándole que su hijo, su Tom, habría abierto la cámara de los secretos y estuviera atacando a los nacidos de muggles que estuvieran en Hogwarts.

De solo pensar eso de daba un escalofrió.

No Harry, Harry malo. No tenía que ser tan pesimista.

O al menos debía de esperar algo mejor…

¿No?

"¡Mamá!" grito Tom desde el pasillo, "¿Me dejarías dormir contigo hoy también?"

"Estas bien, Tom" dijo Harry sin pensarlo. "Pero..." entonces Tom la vio con ojos suplicantes de cachorro abandonado deteniendo cualquier protesta de su parte. Tom, al verlo, rápidamente se acerco a la cama y comenzó arreglar su parte de la cama.

Harry suspiro, esa pregunta no había faltado presente desde que llego la dichosa carta. Y ella, siendo terriblemente débil, no podía decirle que no… aunque una parte de ella temía que el verdadero motivo por el que no le dijera que no fuera porque en el fondo, muy pero MUY en el fondo, le gustase que durmieran juntos... tal vez debería de conseguir alguna cita con alguien ahora que Tom se iba a Hogwarts...

"¿Ocurre algo mamá?" pregunto Tom con ojos brillantes mientras que se acomodaba debajo de las sabanas.

... Solo tal vez...

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Cuando llego el momento de ir al callejón Diagon, el dúo madre e hijo (con sus respectivos guardaespaldas) no se hizo al esperar como tampoco lo hizo la gente. Las personas los reconocieron tan pronto salieron de Gringotts.

Los pobres hombre lobos se la pasaron mal tratando de contener a tantos magos y brujas que deseaban acercarse a su señora, el mismo Tom no había sido feliz, pero si sintió cierta petulancia cuando su madre ignoraba a todos solamente por él. El deseo desesperado de los seres inferiores por tener las atenciones de su madre siempre era algo entretenido de ver.

Tom camino campante, sosteniendo la mano de su madre con firmeza, mientras pasaban entre las personas que trataban de acercarse a ellos y sus guardaespaldas, que eran su única defensa, hacia Flourish y Blotts. Había pasado tres meses para lo llevara a comprar sus materiales para Hogwarts, pero su madre, siendo tan sabia como siempre, creyó que sería mejor que fueran por lo menos una o dos semanas antes del inicio de clase, y Tom acepto fácilmente ante esa lógica (además, ¿Quién podía negarle algo a esos brillantes ojos verdes cuando pidieran algo), pero, eso sí, no se rindió sin antes de negociar por los libros. Llegando a un acuerdo de ir al día siguiente por ellos. Sobre todo porque debía de estar listo para todo. Ese todo era superar a los demás fácilmente.

Y al decir los demás, cierto rubio molesto llego a sus pensamientos. Lanzo un gruñido bajo al recordatorio.

Abraxas- alias- idiota- cabeza de chorlito- descerebrado, trato de sumarse a su excursión, junto con otros imbéciles que se hacían llamar sus amigos, pero su madre y las propias madres de ellos detuvieron sus planes recordándoles que aún no llegaban sus cartas y que ese viaje solamente debía de hacerse en familia.

Tom sintió como una sonrisa amenazaba con salir de sus labios mientras que recordaba los rostros traicionados de los jóvenes magos cuando sus propias madres le impidieron ir con ellos.

"Tom, ¿Por dónde deseas empezar?" pregunto su madre con dulzura.

El heredero Peverell parpadeo varias veces debía a la sorpresa y volteo a ver a su madre, quien lo veía expectante, esperando pacientemente su respuesta. Se obligó a sí mismo a salir de sus alegres recuerdos mientras que evaluaba sus opciones. Su madre se había mostrado prodiga con lo que se respecta a la Defensa y la Transfiguración, mientras que su padre, según le había contado su madre, era un genio en Encantos y Herbología, el invernadero que tenían detrás de su casa, y que su madre cuidaba con gran mimó, era prueba de ello… Mmn… si se iba por transfiguración, posiblemente su madre creería que le gustase y a la vez el estúpido profesor pelirrojo de Hogwarts vería la posibilidad de acercarse más a su madre usándolo de excusa, cosa que él no podía permitir, mientras si iba por la Defensa tendría más posibilidades de entrar en biblioteca de la familia y en salón especial para duelos, pero eso también significaría pasar menos tiempo con su madre que era algo que no quería ni en un millón de años, y con Herbología ocurría lo mismo y mientras con Encantos significarían muchas horas de concentración y poca interacción con la personas, incluyendo su madre….

….

No sabía por dónde empezar.

Una parte de él quería hacer orgullosa a su madre mostrándole que tenía los mismos gustos que ella y la otra quería sentir conexión con su padre… sí, es cierto que él nunca fue muy apegado a su padre. Cepheus siempre será su más grande rival en toda su existencia por el amor de Harriet, pero, no obstante, su madre se había casado con él, su madre lo había elegido sobre todos los demás e incluso había tenido un hijo con él y había formado una familia, también con él. Tom siempre cayó que si llegaba a parecerse a su padre, su madre terminaría enamorada de él y también lo querría igual o más que su padre.

Tal vez era solo una fantasía de un niño pequeño, pero Tom siempre tendrá fe a que se haga realidad.

"¡Vamos a los libros de encanto mamá!" grito alegremente, mientras que jalaba a la mujer de cabello negro a esa dirección.

Más le pasó desapercibido los ojos evaluadores de la mujer que llamaba mamá.

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Fenrir esperaba a su señora afuera de la vieja librería. Tenía a dos hombres lobos apostados en cada puerta y/o ventana de dicho local imposibilitando la entrada sin que ellos se enterasen. Mirando de reojo desde una ventana vio como Grey Kelly mantenía vigilancia constante en los dos últimos Peverell. Asintió complacido cuando notó que la belleza de su señora no lograba hacer que el joven guardaespaldas perdiera su concentración y lo hiciera olvidarse de su deber.

También una parte de él hubiera deseado que lo hiciera para que así podría relevarlo de su cargo y tomar su lugar.

Suspiro y volteó a ver a su compañero: "Iré a ver cómo están los otros"

Le informo, su compañero asintió y en seguida regreso su atención a los alrededores. Al momento que Fenrir comenzó alejarse sintió un extraño escalofrió le recorría la espalda, todos sus instintos se pusieron en alerta y una horrible sensación de muerte invadió sus sentidos, por un momento se sintió incapaz de moverse y, tan pronto volvió en sí, notó que su compañero también se hallaba igual o incluso peor.

Sin pensarlo dos veces corrió dentro del local.

"¡Mamá!" y el grito preocupado de Tom Peverell fue lo que le recibió al abrir la puerta.

Fenrir solamente pudo observar pasmado y aterrorizado como su señora caía en picada al suelo. Después solo sintió que el tiempo pasaba muy lento.

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Grey no sabía que había pasado.

Todo había sido muy rápido, a petición de su señora había ido detrás de su hijo mientras que este veía los estantes de libros sobre levitación y formulación de encantos con cuidado. El consideraba todas sus opciones, o al menos eso había pensado al verlo tardar más de veinte minutos viendo dos libros que trataban del mismo tema leyendo y analizando el índice y comparado los subtemas. Uno por uno. Grey decidió que nunca tendría hijos.

En eso había lanzado un suspiro cansado y volteo a ver a Lady Peverell sutilmente. La cual suministraba la lista de Hogwarts con los libro para el año al gerente el cual asentía y volteaba a verla de manera boba y exasperante…

¿Cómo era posible alguien tuviera tanta paciencia como para aguantar eso todos los días? Su admiración por ella crecía minuto a minuto. Sobre todo porque en cierta forma le recordaba a su difunta madre, tal vez no habría sido la más hermosa entre las hermosas como Lady Peverell, pero para su padre y para él mismo había sido la mujer más hermosa en todo mundo cariñosa y dulce. Igual que Lady Harriet Peverell.

La dulce, tierna, brillante y desmayada Lady Peverell…

… Espera…

¿¡Qué!?

"¡Mamá!" grito Thomas Peverell.

El niño había soltado los dos libros tan pronto vio cómo su madre se precipitaba al piso. El más joven de los Peverell trato de sostener a su madre, para evitar que cayera al suelo, y en el proceso había terminado por ser aplastado…

Para un niño de once años eso era sorprendente.

"¡Dejen de estar ahí parado como idiotas y vengan ayudar!"

Ante el tono enojado del joven heredero Grey se despabilo y se fue acercando solo para ser envestido por una gran fuerza. Fuerza perteneciente a Fenrir Greyback, quien parecía horrorizado al ver a la mujer que era prácticamente su diosa tirada en el suelo con el rostro pálido.

Los ojos de Grey crecieron un poco al notar que ella comenzaba a sudar frio, asustado se fue acercando poco a poco, Fenrir no tardo en lanzar un gruñido para que los otros hombres lobos afuera de la tienda entraran rápidamente.

Y así como en menos de dos minutos Flourish y Blotts se vio inundado de hombres lobos frenéticos que rodeaban a una hermosa mujer inconsciente a la vez que trataban de despertarla.

"¡No se mueve!" grito alguien aterrado.

El miedo se iba apoderando de todos mientras que el gerente se acercó a ellos, al principio temeroso, no solo por la mujer sino también por él mismo. No quería alterar de más a ya bastante nerviosos hombres lobos.

"Llévenla a San Mungo" pidió, casi suplicando. "Les he preparado los polvos Flu"

Fenrir respiro varias veces, posiblemente tratando de calmarse, para decir fuerte y claro: "Iremos a San Mungo en grupo de tres," dictamino "Sam y yo iremos primero con Lady Peverell, después vendrá el señorito Thomas con Grey y Dan y demás llegarán después de ellos."

Las órdenes salían de la boca de Fenrir a diestra y siniestra mientras que con cuidado levantaba a su señora del frio piso de madera. Tom parecía que iba a protestar pero al ver el estado de su madre rápidamente calló y siguió al hombre que sostenía a la persona más importante de su vida sin quitarle los ojos de encima.

"¡No te quedes ahí Grey! Muévete!"

Y él lo hizo. Aun sintiendo como el miedo continuaba en su interior.

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Harry no sabía dónde se encontraba.

Solo recordaba que hacía poco segundos había estado en Flourish y Blotts con Tom para conseguir los libros y después había estado demasiado mareada como para desmayarse. Recordaba vagamente los gritos de preocupados de Tom y sus hombres lobos que trataban de hacerla volver en sí…

¿Qué había pasado para que despertara en pasaje oscuro? No lo sabía pero no le gustaba en lo más mínimo.

Debería de estar preocupado, sí. Pero algo dentro de él no podía evitar estar emocionado, había olvidado esa adrenalina que surgía ante lo desconocido.

"Me alegra volver a verte señor Potter" dijo una voz ronca arrastrando las palabras. Los ojos de Harry se abrieron el doble de su tamaño ante al dueño de la voz delante de él.


ESPECIAL! De Harriet lo sacó Lord Voldemort!... espera… ¿¡QUÉ!?


"¡Jojojo! ¡Vamos mis queridos escla- ejem- quiero decir, ¡Vamos mis queridos niños, que tienen mucho que arreglar en poco tiempo!" grito una voz femenina llena de regocijo.

"¡ibas a decir esclavos!" jadeó otra voz (la de un hombre) incrédula para después chillar de manera muy aguda cuando una maldición fue lanzada hacia él provocando que comenzara a elaborar su trabajo más rápidamente.

La orden del Fénix (que parecía estar congelada en su lugar sin poder moverse) mantenían miradas en blanco en sus rostros mientras veían en la misma dirección de donde provenían las voces. Inclusive Sirius Black, que había parada de tomar fotografías para la posteridad (no antes de conseguir fotos exclusivas del Señor Oscuro siendo nalgueado por su madre, hasta que dicha mujer se hartara y lo hiciera desaparecer con un simple movimiento de su mano), se detuvo al ver, con los ojos hechos plato, lo que tenía delante de él.

Todos los mortífagos (sin excepción) se hallaban encadenados de tobillos y muñecas mientras que estaban acarreando carretas, las cuales estaban llenas de varios tipos de artículos y productos de reconstrucción de edificios, casas, escuelas, etc. No hacía falta mencionar que se encontraban furiosos, pero estaban demasiado asustados como para atacar a la persona que los obligaba hace tales humillaciones. Aunque eso no evitaba que se quejaran a lo alto…

"¡Acabo de romperme una uña!"

"¡Esta era mi mejor túnica!"

"¡Hey! Fíjate por donde llevas eso!"

"¡Quiero mi varita de vuelta!"

"¿¡Porque demonios estamos haciendo esto!?"

"¡Exijo saber mis derechos! Ni en Azkaban serían tan cruel!"

"¡Maldita sea!"

"¡Quiero a mi mamá!"

"¿¡De donde carajos consiguieron un jodido látigo!?" este último fue seguido rápidamente por el sonido que haría un látigo al ser blandido.

El rostro en blanco que mantenía toda la orden era imperturbable mientras que los mortífagos eran tratados como esclavos. Ni siquiera Lily Potter sabía qué hacer, Severus Snape había sido su mejor amigo de niña pera una parte de ella sabía que se merecía un castigo por su comportamiento terrorista. Empezó a buscarlo con la mirada y sintió como su mandíbula se aflojaba y caí en picada al suelo ante lo que vio.

A su lado, su esposo, James Potter la vio con tal curiosidad que pregunto: "¿Qué miras Lily-flor?"

La pregunta reúno la curiosidad de los demás miembros, que voltearon al unísono y la vieron igual de curiosos. La pelirroja, con dedo tembloroso, apunto hacia un gran trono (digno de cualquier reina malvada e inclusive se veían se podían ver de fondo una llamas, que parecían salidas del mismo infierno) donde Lady Peverell se encontraba sentada mientras que varios mortifagos (los mejor parecidos y más atractivos) se hallaban a su alrededor, con el rostro lleno de vergüenza, mientras…

¡Oh, por el gran Merlin!

¿Ese era Lucius Malfoy el que se encontraba al lado del gran trono mientras que sostenía la copa de Lady Peverell? Y, esos que se encontraban a sus lados ¿eran los hermanos Lestrange? Los cuales se hallaban sosteniendo una especie de abanicos gigantes, realizados con plumas, de forma semicircular y con largos palos que, si no se equivocaban, en tiempos más antiguos eran usados por los esclavos para dar aire a sus señores.

No muy lejos de ellos, un muy, pero MUY, avergonzado Bartemius ( Barty) Crouch Jr trataba de mantener la mejor de las composturas mientras que estaba sentado en el regazo de la peli negra y madre de su señor, mientras que ella lo traba como un niño de cinco años que había sido atrapado realizando una travesura… se notaba a lo lejos el esfuerzo del joven para no cubrir su rostro con las palmas de sus manos y al lado de Barty se encontraba….

James sintió que se le salían los ojos de las orbitas cuando vio a su némesis de la escuela con el rostro rojo y, para su sorpresa, sosteniendo un racimo de uvas mientras que las administraba a la mujer sentada en el trono…

….

Iba a necesitar terapia después de eso… ¿y qué demonios llevaban puesto, era un collar o qué? Pero antes de que pudiera preguntar, Lily le tapó la boca con su mano y dijo, con tranquila; "No es algo que quieras saber James…"

El Potter asintió, pero aun sin poder quitar la vista de ese extraño cuadro…

"¡Jojojojo~! Trabajen esclavos, trabajen! ¡Jojojojoojo~!" rio locamente. Lord Voldemort apareció vestido de mucama francesa con un plumero en mano al momento que comenzaba a arreglar todo lo que estaba a su alrededor con los demás mortifagos.

Si… definitivamente a terapia…

Pero, a la vez, le dio una idea de donde había sacado su locura el señor Oscuro.

*Flash*

Ante el repentino brillo que los cegó por unos segundos las miradas fueron a Sirius, quien sostenía la cámara en alto y les regreso la mirada con una ceja al arqueada.

"¿Qué?" pregunto indiferente. Y un silencio rodeo a la orden.


¡Gracias por leer!


Nota/Autora: Muchos me preguntan ¿Donde estaba? ¿Por qué tarde tanto en actualizar? en parecidos y la respuesta es...

La escuela, tan pura y simple.

Es por ella que tardo tanto, entre proyectos, exposiciones, exámenes y demás me mantiene ocupada y lamento por tardarme tanto.

Tom:¡Maldita Sangre SUCIA! *grita furioso*

Autora: Y esa es mi señal...¡Adios! *La autora se va dejando un rastro de humo*

Tom: ¡Te matare! *Maldiciones comienzan a salir de su varita*

Autora:¡Auxilio!*grito aterrorizada*