Esta historia es solo producto de mi imaginación, cualquier parecido a algún otra historia es mera coincidencia. Lo escribo con fines de entretenimiento, del mío como del que lo pudiera leer.

LOS PERSONAJES NO ME PERTENECEN, ES DECIR, DIGIMON NO ME PERTENECE

(TOMO SUS PERSONAJES PARA MOTIVOS DE ENTRETENIMIENTO PERSONAL)


:: MEDIANOCHE ::

CHAPTER 8

Tregua

- Oye, Sora necesitas tranquilizarte,- le repetía Yamato mientras que seguía sujetándola.

- Sabes que…yo... nunca me rindo.

- Lo ce, se ve que eres una chica ruda, eso me gusta,- le empezaba a susurrar Yamato.

- ¿Que tal una tregua?, los dos tenemos lo suficiente para matarnos, ¿Por qué no enterarnos de todo antes de hacerlo?,- le decía Sora aun tratando se zafarse del agarre del chico.

- Tienes razón, pero si tratas hacer otra cosa estúpida, juro que esta vez conocerás a Yamato Ishida, puedo ser dulce contigo pero también puedo ser tu peor pesadilla.

- Yo puedo ser tu peor pesadilla,- le respondía Sora con amenaza.

- No, no eres mi pesadilla, puede que así te sientas, pero en realidad eres un dulce sueño hecho realidad,- le contestaba Yamato sacando completamente de jugada a Sora,- ahora te soltare pero prometes que nos tranquilizaremos, ¿Sí?

- Si lo que digas, pero ya suéltame,- le decía Sora.

Ya por fin Yamato libero a Sora de su agarre y ella rápidamente se paro y se le quedo viendo a Yamato con cautela a lo que él solo se paro y siguió observándola como si lo que hubiera pasado hace unos minutos no hubiera sucedido.

- Ahora que estamos más calmados podemos hablar,- le decía Sora.

- Si, creo que si,- le respondía mientras él seguía estudiándola cuidadosamente,- ¿Qué eres exactamente?

- Una Bruja, si así lo quieres llamar, yo en lo personal prefiero hechicera,- le respondía Sora con naturalidad.- Y, me habías dicho que tú eras un ...

- Vampiro, pero eso no es tan sorprendente como lo que tú eres,- continuaba Yamato.

- Jamás había conocido uno, pensé que solo eran cuentos, historias para asustar a los niños,- Sora le respondía con algo de sarcasmo.

- Pues no, ¿No me tienes miedo?,- le preguntaba Yamato volviendo a sonreírle.

- ¿Debería?, O si, debería puesto a que me atacaste,- le decía Sora aun desconfiada de él.

- Oye, no era cierto que iba a matarte, solo quería probarte,- le respondía el rubio con naturalidad.

- ¿Y para que, si se puede saber?,- contraatacaba Sora.

- Solo para estar seguro…

-¿Seguro de que?,- le preguntaba Sora enojada, interrumpiéndolo.

- De que no me mataras, tu reacción fue de escapar y usaste tus poderes como defensa y no para atacar,- le terminaba de decir Yamato mientras se sentaba en unos de los asientos de un sofá.

- ¿Nada más para eso hicimos este desorden?,- le preguntaba Sora al joven de ojos azules mientras se sentaba en el sofá pero del otro extremo, manteniendo la mirada en el chico.

- Fue divertido,- le decía mientras se acomodaba la chaqueta.

- Eres un idiota,- terminaba de decir mientras se levantaba y se dirigía a la salida.

- Oye, No, espera un momento. Lo siento,- decía Yamato mientras alcanzaba a Sora con una velocidad impresionante impidiéndole el paso a ella.

- ¿Algo más?,- le preguntaba fastidiada.

- Sí, que tal si nos vamos juntos a la casa, acuérdate que vamos a vivir juntos, seremos muy buenos compañeros de cuarto- le decía seductoramente.

- Prefiero irme arrastrando por todo el bosque, a ir contigo,- le contestaba mientras lo rodeaba y salía del desordenado lugar.

Yamato no podía creer que aquella chica lo haya rechazado, a lo mejor se lo merece por el gran circo que hizo Yamato en la pequeña sala.

- Oye, ¡Sora!,- la alcanzaba Yamato otra vez impidiéndole el paso.

- ¿Qué?,- contestaba ya más tranquila.

- No te puedes ir caminando, te llevara mucho tiempo si no conoces el camino, vamos yo te llevo, los demás chicos ya deben de estar haya, solo faltamos tu y yo,- le explicaba lo más corto y preciso posible para que ella pudiera acceder.

- ¿Si voy contigo dejaras de taparme el paso cada vez que camine?,- le decía con una pregunta estúpida para ella, porque Sora sabía de sobra que si se iba caminando se tardaría mucho y no hay nadie que la llevara, a excepción de él.

- Claro y así sirve que conversamos en el camino,- le decía mientras de su bolsillo sacaba unas llaves,- Tengo mucha curiosidad acerca de las brujas.

Sora veia al rubio sin comprender a lo que se refería pero acepto.

- Después de ti,- dijo el chico para que la chica siguiera con su camino.


- Sora está tardando mucho,- decía Miyako mientras se encontraba afuera de la casa junto con todos los demás de sus compañeros.

- Sí, eso me preocupa también,- la apoyaba Kari que estaba sentada en una de sus maletas.

- ¿Cuánto creen que tarde Yamato en llegar?, no se por que le dimos las llaves de la casa,- mencionaba Taichi a todos los presentes, ya cansados de esperar.

-No mucho,- contestaba Mimi mientras colgaba su teléfono celular,- estaba hablando con Sora, me dice que ya viene y que Yamato la acompaña, apenas están saliendo de la escuela.

- No es cierto…,- repetía Taichi llevándose las manos a la cabeza y sentándose en la entrada de la casa ya desesperado

- Así que tenemos que esperarlo hasta que lleguen,- afirmaba Koushiro mientras cerraba su computadora ya que se le había acabado la batería.

- ¿Siempre estás en la computadora?,- le pregunto Miyako a Koushiro.

- Si no hay nada mas interesante, si,- le decía mientras se acercaba mas a donde ella.

- Se ve que aquí es aburrido,- afirmaba Mimi mientras se unía a una recién empezada plática.

- Solo a veces,- le respondía Takeru.

- ¿Qué hacen para divertirse?,- pregunto la pequeña castaña a Takeru desde su lugar.

- Bueno, digamos que salimos a dar paseos,- contestaba Joe.

- ¡SI!, grandes y extenuantes paseos,- hablaba Taichi que se había recostado en algún lugar.

- ¿Paseos?, interesante, por no decir aburrido,- contestaba Miyako.

- Te sorprendería,- le contestaba Ken.

- Ken es el más aburrido de todos,- empezaba a decir Taichi,- de él le sigue Joe y Koushiro.

- ¡CALLATE TAI!,- le gritaban los tres.

- Lo siento era solo una broma,- jugo el chico sonriendo por el comportamiento de sus amigos.

Miyako, Mimi y Kari no pudieron evitar reírse por tal comentario.

- Que tal si abrimos la puerta,- dijo Mimi ya cansada de esperar, sabiendo que tienen muchas cosas que meter y desempacar.

- Yamato tiene las llaves,- expreso Ken.

- Yo puedo abrirla,- expreso Mimi, acercándose a la puerta de la casa.

Miyako al escuchar eso, rápidamente se apuro a bloquearle el camino a la castaña.

- No creo que sea buena idea, la ultima vez quemaste la puerta.

- ¿Quemo?,- pregunto el único chico de lentes.

- No la queme, sola se prendió fuego cuando la abrí.

- ¿Que no es lo mismo?,- intervino un rubio.

- Y por que no la abren ustedes entonces, son vampiros, que no tienen una super fuerza,- se defendió Mimi.

- Si pero no podemos,- menciono un pelirrojo.

- ¿Como que no pueden?.

- Es una casa que nunca hemos entrado y esta cerrada con llave, si no tenemos la llave o hay alguien dentro, no podemos entrar. Tienen que invitarnos a pasar o llamarnos.

- ¿Invitarlos a pasar?, si no van a tomar el té,- dijo Mimi al pelirrojo ante tal explicación.

- Se que suena tonto pero así es, no podemos entrar a la fuerza a lugares,- explico Takeru.

- Son las ventajas de ser un vampiro, tenemos reglas de etiqueta que seguir,- dijo Joe orgulloso.

- Entonces por que en películas los pintan entrando a lugares para matar y morder damiselas en sus alcobas.

- Mimi, esas son películas,- intervino Hikari.

- Lo hacemos, pero tienen que invitarnos, las mujeres nos invitan a sus alcobas, pero también tenemos un santuario donde van las mujeres, a ellas les encanta- dijo Koushiro sonriendo y acercándose a Miyako, haciendo que esta se alejara sonrojada.

- ¿y lo de ajo es cierto?,- pregunto ahora Hikari.

- Claro, lo es para mi, odio el ajo,- dijo Taichi, asqueado.

- Que estafa,- expreso ahora Mimi cruzando sus brazos.

- Y que me dicen ustedes, es cierto que comen niños y viven en casas hechas de dulces.

Mimi se rio ante el comentario.

- No todas comemos niños,- contesto la chica divertida, haciendo dudar a Taichi.

- Mimi,- regaño Hikari.

- Bueno ya, abriré la puerta,- dijo la castaña acercándose a la puerta a lo que las demás chicas, dieron pasos para alejarse de la puerta a una distancia prudente, haciendo que los demás chicos hicieran lo mismo.

- ¿Si lo ha hecho antes, verdad?,- pregunto Ken a Miyako, un poco preocupado.

- Pues lo ha hecho pero no siempre funciona.

- "Puerta destrábate, no bloquees la magia.",- dijo la chica castaña, a lo que la puerta solo se sacudió pero no se abrió.

- No funciono,- dijo Hikari acercándose a donde Mimi, después de esperar unos minutos.

- Esa rima es para abrir puertas,- expreso Miyako igual acercándose.

- Wow, se ve que las brujas son como en los cuentos,- dijo sarcásticamente Taichi, igual acercándose donde las chicas.

- ¿Tienen que usar rimas?,- pregunto el pelirrojo yendo con la castaña mayor y posteriormente seguirle los demás chicos.

- Si y debió de funcionar, funciono cuando vivíamos en otro lado,- contesto Mimi al ver la gran puerta vieja.

- Tal vez era diferente y no te acuerdas,- intervino Hikari.

Todos se habían acercado a la entrada del lugar, viendo como la puerta no se abría.

- No puede ser, y si tal vez tratamos de abrirla ya debe de estar...,- no pudo terminar de decir Mimi ya que al tocar la manija de la puerta, esta se abrió de par en par, haciendo que todos los presentes volar por el aire, cayendo a metros de distancia, cada uno en diferentes direcciones.

- ¡Auch!,- grito Mimi al tratar de levantarse.

- ¿Que fue eso?, pense que sabían lo que hacían,- menciono Koushiro molesto pero se tranquilizo al ver quien había caído encima de el.

- Lo siento,- expreso Miyako al separase.

- Wow, hagámoslo otra vez,- grito emocionado Taichi, al acercase a la puerta pero esta ya no hizo nada.

- Talvez se acumulo la magia, es común,- explico Hikari igual levantándose con ayuda de Ken que había caído a una corta distancia de el.

- Procuremos que no vuelva a pasar,- sugirió Joe al igual levantarse y limpiar sus ropas.

- Vieron la fuerza que nos lanzo, y eso que somos muy fuertes,- dijo Takeru, aun sentado en el piso, observando a todos que se levantaban.

- Al principio teníamos que usar protección y casco,- expreso Miyako en son de disculpa.

- ¿Teniamos?, pense que aun tenemos...

- Miren ya esta abierto, entremos,- dijo Mimi, tomando a Hikari del brazo e interrumpirla para que los chicos no escucharan.

Al acercase, Taichi fue el primero en poner un pie dentro de la casa, con cierto miedo de salir volando nuevamente pero al ver que no pasaba nada se tranquilizo.

- No pasa nada, creo que es seguro.

- Claro que es seguro,- menciono Mimi siguiendole,- wow, es muy...

- ¿Rustico?,- pregunto Miyako entrando a la casa, seguido de los demás.

- Iba a decir viejo, pero creo que suena mejor rústico, será divertido hacer una que otra remodelación,- menciono contenta Mimi.

- Bueno, metamos las cosas,- indico Joe.

- Esperen, no creen que sea mejor entrar a investigar primero,- sugirió Ken.

- ¿Podemos escoger primero las habitaciones?,- pregunto tímidamente Hikari al mayor del grupo.

- Si, subamos todos a ver las habitaciones,- le sonrío gentilmente el peli azulado de lentes a la pequeña.

- Chicos, sabían que hay un lago,- dijo Miyako, viendo el gran salón y las puertas y ventas de vidrio que daban a un patio extenso con vista a un lago.

- Que tal, la casa estaba cerca del lago,- expreso Koushiro igual acercándose a la puerta trasera.

- En verano sera estupendo,- expuso Hikari, mientras se quitaba su abrigo,- la casa se siente caliente, eso es bueno.

- ¿No tienen frio ustedes?,- pregunto Mimi al ver que los chicos tenían chaquetas muy livianas aun y cuando estuviera frío afuera.

- Nuestro cuerpo es diferente a los de los mortales, podemos resistir a extremas temperaturas, no sentimos frío ni calor,- le contestaba Ken a la castaña.

- Salvo en ocaciones especiales,- agrego Taichi con una sonrisa traviesa, subiendo las escaleras.

- ¿Como en cuales?,- pregunto Hikari sin comprender.

- Sera mejor no saber,- le dijo Takeru, poniéndole su bufanda en el cuello de la chica.


- Puedes escoger cualquier estación que tú quieras,- le decía Yamato a Sora mientras esta estaba viendo el paisaje del bosque.

- Estoy bien, gracias, - le respondía sin despegar la vista de la ventana.

- ¿No te gusta la música?, se me hace extraño puesto que te había gustado la presentación de Jun en la cena, ademas que bailas muy bien,- comentaba el aun concentrado en manejar.

- ¿Disculpa?,- le preguntaba Sora mirándolo por primera vez.

- Sí, la noche anterior, en la cena bailamos juntos, ¿recuerdas?,- le insistía al ver que su comentario había sido efectivo en cuestión de la reacción de ella.

- Si lo recuerdo, tarde un poco en recordar, pensé que te referías a la fiesta de aquel sujeto, Nick,- contestaba Sora.

- Odio ese tipo,- le respondía con un instinto propio al escuchar su nombre.

- Parecía agradable…,- contestaba ella pero fue interrumpida por Yamato.

- ¿Agradable?, ¿Esa cosa?, por Dios, si que nuestra pelea te dejo confundida y mal.

- Oye, no dije que lo fuera, solo dije que "parecía", ¿Tienes la mala costumbre de interrumpir a las personas?, Tus papás no te enseñaron modales.

- No tengo padres que me hayan enseñado algo,- escupía amargamente.

Sora se quedo en shock por lo que dijo, no, más bien el tono el que lo dijo.

- Yo lo siento, no fue mi intención...,- Sora rápidamente cambio de actitud pero el la volvió a interrumpir.

- Olvídalo.

Siguieron así unos minutos mas hasta que Sora decidió esta vez empezar la platica.

- Mis papás murieron cuando tenía 12 años, mi tía me tuvo a su tutela después de eso pero nunca la veo,- le decía mientras veía perdidamente la ventana.

Yamato se saco mucho de onda cuando ella le contaba eso y el también decidió continuar la plática.

- Mi madre murió cuando tenia 6, mi hermano tenia 2. Hace muchos años.

- ¿Llevas mucho viviendo aquí?,- le preguntaba Sora.

Yamato se rio ante el comentario.

- Llevo muchos años viviendo, y si, algún tiempo aquí,- le respondía Yamato cargando un ambiente mas tranquilo entre los dos.

- ¿Qué edad tienes?

- 19,- respondía Yamato riéndose.

- ¿Enserio?, Bueno en ese caso yo tengo 17.

- ¿Enserio?,- riéndose todavia.

- Ya, dime tu edad Yamato,- volvía a insistir Sora.

- En primera, ¿Para que quisieras saber? y en segunda, gracias por decirme por mi nombre, ya no siento tanto tu odio y me gusta eso.

- Eres un vampiro, curiosidad simplemente,- terminaba de decir Sora, ruborizándose y desviar su mirada de la de el.

- Nací alrededor de 1640, tu has la cuenta,- le decía divertido por la reacción de Sora.

- ¿Siglo XVI?,- pregunto.

- No estás tan perdida.

- No puedo creerlo,- le decía Sora todavía sin salir de su asombro.

- ¿Y tú?.

- ¿Qué edad crees que tengo?,- le pregunto Sora.

- Te ves de 11 años, una pequeña niña.

- Que chistosito me saliste,- le decía ofendida.

- ¿Qué edad tienes?,- le pregunto cordialmente.

- María Antonieta,- le decía Sora divertida al ver la cara de interrogación de Yamato.

- ¿Qué?,- le preguntaba sin entender.

- Las brujas podemos vivir muchos años, casualmente naci el mismo día que la gran reina de Francia, quiero ver que tanto sabes de historia,- le decía Sora.

- Déjame me acuerdo, ¿María Antonieta?, creo que fue por 1700 ¿No?,- le preguntaba sin estar seguro.

- 1755 para ser exactos,- le decía Sora.

- Tan vieja eres, eso lo explica todo,- comentaba Yamato haciéndola enojar.

- ¿Por qué eres así de horrible?,- le preguntaba ofendida nuevamente Sora.

- Era una broma, no sabía que las brujas vivían tanto.

- No lo hacen, digamos que soy especial.

- ¿Qué tan especial?,- le preguntaba.

- Muchas brujas pueden llegar a vivir muchos años si se les da un regalo de vida, pero nunca es bonito recibirlo, sacrificas mucho.

- Lo lamento, y tus amigas, las otras chicas, ¿también pueden vivir muchos años como tú?,- le pregunta Yamato.

- Pues no exactamente, la vida en promedio de una bruja que es de 300 años pero yo viviré mucho mas que eso, igual que las demás, tuvimos la misma mala suerte,- le decía Sora.

- ¿Enserio?, que especial deben de sentirse.

- La verdad es que no, hay más brujas cómo yo y mis amigas, y no suelen ser muy buenas la gran mayoría pero otras si hacen la diferencia, ademas, sabias que la memoria de una bruja es tan mala, enserio, a veces no ce donde dejo las llaves.

- Los vampiros tenemos muy en cuenta todos los años que vivimos, no creerás todo lo que he visto y vivido.

- ¿Tu padre también es vampiro verdad?,- le preguntaba Sora.

- Sí, una maldición que viene de familia, tu como quieras tuviste la suerte de poder nacer como un ser humano normal.

Sora no contesto nada, desconocía por completo la existencia de los vampiros y era algo que no le había importado, no podía imaginarse como pudiera ser la vida de uno.

- El chico de ayer, Nick.

- ¿Que tiene el?

- ¿El es un hombre lobo?

- Eres muy perspicaz, si es un licántropo y uno muy peligroso.

- ¿Como tu?

Yamato rio ante la pregunta pero no la contesto.

- Si pude contigo, estoy segura que podré con el,- dijo directa y sin miedo,- me he enfrentando a criaturas y monstruos de verdad.

El rubio no dijo mas, Sora podía ocultar muchos secretos que él estaba dispuesto a encontrar.

- Llegamos a nuestro destino.

Sora ni siquiera se había dado cuenta de cuánto tiempo había pasado pero Yamato tenía razón, habían llegado a su nuevo "hogar".

Cuando llegaron, bajaron del carro y se percataron que nadie de sus amigos estaban cerca. La gran Van que se encontraba estacionada estaba totalmente vacía, esto hizo que se pusiera alerta los recién llegados.

- Espera aquí,- le decía Yamato a Sora que instintivamente puso su brazo al frente de ella.

- ¡No!, Dios enserio crees que te voy a hacer caso.

- ¡Ah!,- Se escucho un fuerte grito atrás de la casa a lo que Yamato corrió lo más rápido que su cuerpo le permitió a la parte trasera de la casa.

- ¡Tai!,- Corrió gritando Yamato mientras se detenía presenciar bien lo que sucedía.

- ¡TIEMPO FUERA!,- Gritaba Tai mientras sostenía un pequeño balón de fútbol en sus manos.

- Otra vez, a este paso jamás terminaremos el juego,- decía Kari mientras se acercaba a Tai.

- Sí, ¿Quién fue otra vez?, ¿Mimi?,- preguntaba Koushiro acercándose otra vez a Tai.

- ¿Disculpa?, la primera vez se me rompió mi uña, y ya las otras fue porque nada más me quitaban el balón.

-Creo que de eso se trata Mimi,- decía Sora que apenas iba llegando al lugar.

- ¡Sora!, tardaste mucho,- le decía Miyako abrazándola.

- Si, culpa mía,- se disculpa la pelirroja.

- ¿Que estaban haciendo?,- pregunto Yamato serio nuevamente, viendo a todos afuera.

- Metimos todas las cosas a la casa y no queríamos desempacar todavía, así que se me ocurrió jugar algo,- agrego Taichi.

- A la otra jugamos cartas,- sugirió Mimi cansada,- me duelen los pies, estoy toda sucia por jugar trotbol y necesito un baño urgente.

- Mimi, es fútbol,- le decía Kari.

- ¡Lo que sea!, entremos,- decía mientras se dirigía a la entrada.

Después de eso todos los chicos se dirigieron a la entrada de la gran casa.

- Yo tengo la llave, como abrieron la puerta,- pregunto Yamato al grupo.

- Bueno, Mimi abrió la puerta,- expreso Hikari al rubio.

- ¿Mimi hizo que?,- ahora fue Sora.

- No fue para tanto, fue divertido de hecho,- dijo Taichi.

- Si, funciono hasta que salimos volando todos,- explico sin mas Takeru, haciendo que Sora volteara con las chicas.

- ¡Eiit!, chicos que esperan, entre, ya medio acomodamos las cosas,- dijo nerviosa la castaña invitando a Yamato y a Sora a pasar a la casa.

La casa era antigua como habían pensando, era una cabaña sencilla, con toques minimalistas, tenia una amplia cocina completamente equipada, era de tres pisos y había suficientes habitaciones para que todos estuvieran cómodos.

Atras de la cabaña había un lago junto con una gran espacio para correr.

- Si que es bella la casa,- susurro Sora mientras entraba con una maleta.

- Y lo que veo, en esta casa lo que sobran son cuartos,- susurraba Yamato.

-Gracias a Dios,- decía Sora mientras trataba de subir la maleta por las escaleras.

- Aunque, siempre podemos hacer una excepción, ¿No crees?,- le decía Yamato mientras levantaba la maleta de Sora con una facilidad.

- Sigue soñando Ishida,- le contestaba Sora.

- Por que regresas nuevamente a la hostilidad Sora, tan bien que íbamos, llamándome Yamato o Matt, lo que se te haga más placentero,-Le susurro Yamato.

- Eres un cerdo,- le terminaba de decir para dejarlo en las escaleras con su maleta.

Yamato no pudo más que dejar a la vista una pequeña sonrisa de satisfacción para así subir las cosas de Sora.

- Sora, mira,- le gritaba Kari con Miyako que se encontraban saltando en una habitación con dos camas.

- Me alegran que hayan encontrado su cuarto, ahora, ¡Suban sus cosas!,- les regañaba Sora.

- Sora te preocupas mucho, necesitas relajarte,- mencionaba Mimi mientras pasaba por el pasillo y entraba a una habitación personal.

- ¿Ya escogiste habitación Mimi?,- le pregunto Miyako a su amiga.

- Sí es la primera puerta que está pegada al baño, ¿Sabían que solo hay un baño en este piso?

- ¿UN SOLO BAÑO?, una casa tan grande y solo tiene un baño en este piso,- cascarrabía Sora mientras seguía el camino del largo pasillo con enormes puertas a los costados que obviamente eran los cuartos.

- Esto va a ser fácil,- susurro Yamato al pasar por donde Sora.

Sora no dijo nada, solo vio que el chico pasaba, con sus cosas aun cargando como si fueran simples plumas, subió las escalones, haciendo un gesto que indicaba que lo siguiera la pelirroja.

- Los cuartos en este piso están ocupados, querida Sora, queda el tercero piso donde están las ultimas dos habitaciones disponibles y una es completamente tuya,- le decía ahora Taichi, con una sonrisa.

Sora volteo para ver como el castaño seguía igual al rubio por los escalones.

- Genial, compartire piso con aquellos dos,- susurro Sora al seguirlos,- No puedo creer que ya hayan ocupado todos los cuartos, que aprovechados todos, mira que dejarme el último cuarto del pasillo, y en el tercer piso. Lo bueno es que tendrá una vista preciosa del lago pero su mente dejo de pensar, ya que sus ideas internas fueron bloqueadas por un rubio de ojos azules que la saludaba desde el pasillo donde estaban las ultimas dos habitaciones.

- Vecina,- saludo sensualmente, parado desde el marco de la puerta.

- No me hagan esto,- susurraba internamente para que no fuera real lo que estaba viviendo.

- Mira a quien tenemos aquí,- recalcaba Tai mientras también metía cajas rellenas de cosas deportivas al cuarto.

- Lindos, ¿Dormirán juntos?.

- Bueno, dormir juntos suena muy feo,- me dijo Tai acercándose otra vez con aquella sonrisa que hacia sonrojar a la pelirroja.

Desde la puerta del otro cuarto Yamato los veía pero no decía nada, solo estaba pendiente de los movimientos de Taichi.

- Alégrate, dos hermosos guardianes custodiaran tus dulces sueños,- le confesaba Taichi poniendo su brazo en el marco de la puerta cerrándole el paso a la chica pelirroja.

- Que amables caballeros,- confesaba la pelirroja, siguiendo el juego de Tai.

- Me caes bien Takenouchi,- mencionaba Taichi riéndose.

- Taichi, tenemos que subir las demás cosas,- le decía Yamato mientras se alejaba serio del pequeño pasillo.

- Voy,- le gritaba Tai para volver a dirigirse a Sora,- Si necesitas algo ya sabes donde duermo,- decía el castaño en forma de invitación.

- Claro, lo que digas,- terminaba de decir la chica al entrar al cuarto vacío y cerrar la puerta atrás suyo.

Se recargo en la puerta y no pudo evitar sonrojarse después de la pequeña escena que había pasado hace tan solo unos momentos.

- Taichi,- Apenas pudo pronunciar su nombre después de haber cerrado la puerta.

A Sora le agradaba aquel chico, pero algo le decía que también tenía que tener cuidado con él.

Después de un tiempo veía con atención su nueva habitación y le resultaba gratificantemente espaciosa, con un toque elegante que le recordó a sus antiguas prisiones, que tenía en los internados del extranjero, mientras caminaba y analizaba cada detalle de aquel lugar no pudo evitar sentir, nostalgia.

Sora sentía que ya había estado en aquel sitio, pero no sabía cómo explicarlo.

El cuarto de un color grisáceo, adornaba las paredes. Tenia un enorme ventanal que daba al lago, así como una vista a un hermoso paisaje de arboles.

- Genial, el enorme y oscuro bosque,- dijo la chica, viendo toda la vista desde el tercer piso,- si no fuera que compartiría el pequeño piso con aquellos dos vampiros, le agradaba el cuarto.

Volteo nuevamente hacia la ventana y vio como sus dos nuevos compañeros de piso pasaban por el jardín, empujandose mutuamente en forma de broma, parecían niños. Todo estuvo bien hasta que Taichi corrió por el balón de futbol para empezar a jugar con el.

- Así que eres un deportista innato,- volvió a decir la pelirroja al ver como Taichi corría por el balón,- Si que tienes músculos,- susurro al ver los brazos fuertes y marcados del chico, y sin saber como, pareció que Taichi escucho el comentario y volteo al cuarto de Sora.

La pelirroja al ver eso, no hizo mas que agacharse de inmediato, evitando el contacto con el castaño.

- Que demonios, ¿Me habrá escuchado?,- se regaño Sora asustada, en el suelo de su habitación, se sonrojo de la vergüenza, rezando para que solo haya sido una coincidencia,- malditos vampiros, pueden tener super odio, tengo que preguntarle a Miyako.

Volteo y vio la cama individual en su habitación y con cuidado se levanto del suelo, para acostarse en ella. La cama estaba pegada a la pared, cerca a la gran ventana del cuarto.

- Que bueno que no tenemos vecinos porque si no, estos me verían dormir y que horror,- dijo sin mas.

Después de estar acostada un rato, se levanto y comenzó a abrir los cajones del pequeño tocador que estaba en la habitación, vio que había libros viejos con títulos ilegible, llenos de polvo, seguido de cosas muy antiguas que al verlas pensaba que le habían pertenecido a una mujer, como un cepillo para el cabello, diferentes espejos, botes y pinceles para maquillarse.

- Debió de vivir una mujer aquí pero me imagino que desde épocas muy antiguas,- susurro Sora al dejar las cosas en su lugar,- lo mejor es lo guarde todo en una caja.

Alguien le toco a la puerta y Sora fue a abrir para encontrarse a un castaño con unas cajas en manos.


CONTINUED...