Había tratado de peinarse un poco pero el resultado no le convenció, se revolvió el cabello y renunció a sus intentos, se veía mejor con el cabello alborotado, o al menos eso le parecía a él.
Tomó el primer taxi que vio para llegar a la escuela, había perdido media jornada de clases pero podría llegar antes del almuerzo; Sherlock miró por la ventana y sonrió, estaba más que decidido a ganarse el corazón de John Watson, aunque para eso tuviera que pedir disculpas, cosa que no hacía muy a menudo.
Le había comprado una caja de chocolates suizos, de esos que Mycroft tanto adoraba, por supuesto que el caprichito había salido carísimo pero no importaba; no planeaba dejarse vencer por el cara de imbécil de Morstan.
Pagó el viaje y corrió al salón, el timbre ya había sonado y todos estaban en sus respectivos asientos, sonrió tan amable como pudo a John.
- Hola- le saludó, sin quitar la sonrisa.
- Oh, hola- correspondió John, sorprendido –pensé que no vendrías hoy, ¿estás bien?-
- Claro que lo estoy- respondió Sherlock, su sonrisa se amplió al ver el sonrojo de John – escucha, tengo algo importante que decirte-
- Te escucho-
- John, yo…-
- Buenos días, muchachos-
La maestra Hudson les sonrió y ocupó el escritorio, Sherlock contuvo un bufido, genial, de nuevo le interrumpían.
- ¿Leyeron la obra?- preguntó la maestra, sonriente
Se escuchó un "sí" general, la maestra asintió, satisfecha, entonces alguien entró al salón, y Sherlock quiso morirse ahí mismo, no podía estar pasando, simplemente no podía estar pasando…
- Chicos, quiero presentarles al profesor Mark, está por graduarse en literatura en la facultad y será pasante de nuestra escuela, me ayudará con algunas clases, por favor sean buenos chicos con él, ¿sí?-
De nuevo un "sí" a coro, por supuesto que Sherlock no participó, apretó los puños, temblando de furia, ¿es que ese imbécil planeaba arruinarlo todo?
- Bien, la maestra me comentaba que leyeron El tartufo para la clase- comenzó Mark, sonriente - ¿qué pueden decirme de la obra?, vamos, no tengan miedo-
Los compañeros se miraron en silencio, las chicas tenían sonrisitas tontas, John sonrió como tarado y Mark le correspondió, Sherlock sintió náuseas.
- Es una obra del neoclásico- comentó Sherlock.
- ¿Qué características…?-
- Se realiza en una sola jornada y en un mismo espacio, conservando los principios de unidad de tiempo, espacio y acción de Aristóteles, además, como las obras clásicas cómicas, está compuesta de cinco actos, sumando la figura del Rey como sustituto del Deus ex machina-
Mark lo miró con las cejas alzadas.
- Muy bien, Sherlock, pero aún no preguntaba…-
- Tu pregunta era demasiado obvia- continuó Sherlock.
- Bien, Sherlock ya nos dio un gran inicio, ahora quiero escucharlos a ustedes-
La clase continuó pero Sherlock ya no podía prestar atención, lo único que podía ver eran las sonrisitas coquetas que intercambiaban John y Mark, ¿qué acaso nadie más se daba cuenta?, Dios, el salón apestaba a feromonas, ¡todos eran tan malditamente obtusos!
Cuando sonó el timbre del almuerzo se sintió aliviado, salió del salón directo a la cafetería donde se encontró a su hermano, Lestrade, Molly e Irene.
- ¿Hoy sí nos honrarás con tu presencia?- preguntó Irene, frunciendo el ceño.
- Ya, perdón- respondió Sherlock, sorprendiéndolos a todos – me porté como imbécil, discúlpenme-
- Vaya…- comentó Molly, sonriendo – no hay rencores, Sherlock-
- Disculpado- agregó Lestrade.
- Lo mismo por acá- siguió Irene.
- Ok- murmuró Mycroft.
- Bien- dijo Sherlock, suspirando – compre esto hace rato, tomen los que quieran-
Puso la caja de chocolates en la mesa, dejándose caer en una silla, observó a sus amigos tomar chocolates y continuar con sus charlas, Mycroft parecía escéptico.
- ¿Por esto perdiste media mañana de clases?- preguntó su hermano.
- Entre otras cosas…- respondió Sherlock.
Lo cierto es que había estado reuniendo el coraje para doblegar su orgullo y pedir disculpas, además trazó un "plan de acción" para recuperar a John Watson, pero claro, nunca contempló la posibilidad de tener a Mark Morstan tan cerca, eso dificultaba las cosas, por el momento el paso uno, o sea disculparse, se había ido a la mierda.
Y claro, ahí estaba John con Mark y la idiota de Mary, llegaron como si cualquier cosa y se sentaron con ellos, lo que faltaba.
- ¿Entonces tú eres Mark?, tenía ganas de conocerte, mucho gusto, Greg Lestrade- se presentó el muchacho, tendiéndole la mano al Morstan – John me ha contado de ti-
- Me siento halagado- dijo Mark, sonriendo, el muy imbécil se creía tan encantador… - estaré realizando mi servicio social aquí, así que nos veremos seguido-
- Genial- bufó Sherlock – si me disculpan…-
Salió sin agregar nada, no estaba de humor, en las canchas encontró a Trevor y a Wilkies, también fumando.
- Hola, amigo- le saludó Victor – ¿qué tal?-
- Hola- correspondió Sherlock.
Escuchó a los otros muchachos hablar de chicas y contarse chistes obscenos, él se limitó a fumar, contemplando el humo, disfrutando el sabor del tabaco.
Definitivamente algo estaba conspirando en su contra, de todas las escuelas posibles, ¿por qué la suya?, ¿por qué tenía que ir Mark ahí?, tiró la colilla y la pisó con rabia, apenas se percató de que Wilkies se había marchado.
- ¿Te sucede algo, Holmes?- preguntó Victor –pareces tenso-
- Bueno, es que…- Sherlock meditó un momento antes de seguir – verás, hay…alguien-
- Oh, ya entiendo, ¿qué pasa con él?-
- Está…saliendo con alguien más y…-
- ¿Tú le gustas?-
- Pues sí-
- Hm, entonces sale con el otro tipo para ponerte celoso- concluyó Trevor, sonriendo – lo que deberías hacer es invitarlo a salir, si te dice que sí…-
- Es lo que pensaba hacer, pero con este tipo en medio…-
- Hazlo- dijo Victor – no lo pienses mucho-
Bueno, eso era algo nuevo, Sherlock lo pensaba mucho siempre, sin embargo juzgó que esta vez era necesario dejarse ir, por más cursi que sonara.
Así que volvió a la cafetería, encontrándose con que Mark había ido a la sala de maestros a no sé qué demonios, tampoco es que importara mucho, se acercó a John.
- Aún quiero hablar contigo- le dijo.
- Claro-
Se apartaron argumentando que se adelantarían a buscar algunos libros.
- Bien, ¿qué es lo que quieres decirme?-
- Primero que nada, pedirte una disculpa, ya sabes, por la manera que te traté el otro día-
- Oh, Sherlock…gracias por disculparte, todo está bien, no estoy molesto contigo-
- ¿Entonces aceptas mis disculpas?-
- Aceptadas-
Sonrieron, John de nuevo estaba un poco sonrojado.
- Lo segundo, ¿saldrías conmigo?-
- ¿Qué?-
- A donde tú quieras, no importa mucho el lugar…-
- Ahm, bueno, es que…estoy…justo ahora Mark y yo…-
- John…-
Tomó el rostro de John entre sus manos, un rostro enrojecido y tímido.
- Me quieres a mí, ¿no es cierto?-
- Sí…-
- Entonces sal conmigo, olvida a Mark-
- Yo…-
- Sólo dime que sí, John-
Lo besó, al demonio el plan, al demonio pensar demasiado, sólo besó a John Watson hasta casi sacarle el alma, sintiendo el cuerpo del otro reaccionar, con sus respiraciones mezcladas en una, con el sabor del tabaco y la saliva llenándole la boca, con el suspiro tremendamente sexy de John cuando le mordió el labio.
- Sí- cedió John, recargando la frente en el pecho de Sherlock – Dios, sí, saldré contigo-
- Excelente-
- Terminaré con Mark-
- Bien-
Se sonrieron otra vez, John no pudo evitar acariciar los rizos negros de su Sherlock, Dios, ahora era SU Sherlock, "y de nadie más", pensó con satisfacción.
Las clases se fueron volando, John sentía que flotaba en una nube, estaba feliz, Sherlock y él estarían juntos como había deseado, tenía que agradecerle a Mark por su ayuda, le envió un mensaje antes de terminar las clases.
" ¿Podemos vernos?
Quiero contarte algo
- JW"
"Claro, búscame al salir
- MM"
Sherlock le dirigió una mirada interesada, John correspondió encogiéndose de hombros y sonriendo, ya le explicaría más tarde.
Mark lo esperaba afuera, lo saludó y subió al auto.
- ¿Te apetece una hamburguesa o preferirías otra cosa?, podemos ir al restaurante japonés que…-
- Hm, en realidad sólo quería decirte algo que… Dios, Mark, ¡funcionó!-
- ¿Qué cosa?-
- Sherlock me pidió que saliera con él- dijo John, sonriendo de oreja a oreja – incluso me besó, no podía creérmelo-
Mark no dijo nada, aparcó en el primer sitio libre que vio y se giró hacia John, parecía muy serio.
- ¿Es lo que quieres?- preguntó Mark - ¿estás seguro?-
- Pues sí, por eso hicimos esto de fingir ser novios, te agradezco infinitamente lo que has hecho por mí, Mark, de verdad que…-
- John- cortó Mark, sin dejar de mirarlo de esa forma tan… - escucha, yo…sólo déjame…-
Lo besó, John no podía creerlo, sin embargo no pudo reaccionar, los labios de Mark se presionaron contra los suyos suavemente, sintió la humedad de la boca ajena y abrió un poco los labios, sin corresponder del todo, entonces recordó esos ojos azules de Sherlock Holmes y no pudo más, apartó a Mar de un empujón.
- No, Mark, no puedo-
- Tú me gustas, John- siguió Morstan – me gustas y mucho, sé que no debió pasar pero pasó, creo que tengo mucho que ofrecerte, por favor, piénsalo-
- No tengo nada que pensar- concluyó Watson – por favor no vuelvas a llamarme-
Se bajó del auto y no miró atrás, de repente ya no estaba seguro de nada.
Menciones especiales a simsfans que me dio la idea de meter a Mark en la escuela, gracias!
ok, estos capítulos han sido cortos, intentaré que el próximo sea más largo.
en fin, felices fiestas y todo eso.
