¡He vuelto!

¡Muchas gracias por seguir leyendo!

-D&G-

IX. La primera prueba.

Lucius Malfoy le contó algunos detalles de la prueba que pronto tendría lugar a su hija. Lo que se esperaba de ella, era que anduviera por los pasillos presumiendo que sabía algo que los otros no. De ninguna forma habría podido Lucius suponer que aquella información sólo le serviría a Dziban para generar ansiedad.

Porque Dziban pensaba en Cedric, enfrentado con aquellas criaturas y en Henry que no tendría que pasar por ello, al final lo de ser campeón no parecía el honor que habían creído hasta ese momento.

Dziban hubiera querido advertirle, esperar por su reacción y prometerle que estaría en la grada, apoyándolo. Pero incluso esa fantasía le fue negada. Porque ese malparido Potter se lo advirtió primero a Cedric.

Para rematar su suerte, vio a Potter y a Granger por un pasillo… y la provocaron, no se necesitó mucho en realidad, el mal humor de la Slytherin se irradiaba por donde iba. Dziban y Granger estaban a punto de cobrar revancha por su último encuentro. Y entonces se escuchó aquel ¡Bum!

¡Ese loco malparido de Moody! Dziban siempre había sido consciente de que le profesaba un odio desmedido e inadecuado, pero aquello estaba mucho más arriba del más alto límite.

¡La había convertido en una hurona!

¡Delante de todo el maldito colegio!

¡Una hurona, por todos los ancestros!

Ojalá que la profesora McGonagall no se hubiera apresurado tanto a devolverla a su forma, que para ese momento ya era la de una chica con el cabello revuelto, los ojos anegados de lágrimas y una expresión de terror que nunca antes hubiera coincidido con ella. Ojalá la hubieran dejado irse corriendo, desaparecer.

Ojalá su padre nunca hubiera permitido que ese loco fuera su profesor.

Ojalá no se hubiera encontrado con Potter y Granger precisamente ese día.

Ojalá no hubiera sido Henry el primero en acercarse a ella. Y ojalá no la hubiera tomado en brazos de aquella manera, como si la hubiera rescatado de un dragón ¡Cómo si fuera él quien iba a enfrentarse a uno! Y ojalá ella no hubiera llorado de esa forma ya en sus brazos, porque delante de todo el colegio, ese comportamiento de parte de ambos, lo denotaba todo.

-D&G-

A la mañana siguiente era la prueba, no fue hasta que Lucius Malfoy se acomodó en la grada, que Dziban comprendió que, a pesar de su frustración y llanto, debió haber hecho un esfuerzo por escribirle a su padre lo que había pasado, de esa forma sabría su versión y hubiera tenido posibilidades de que se pusiera de su lado.

En cambio, Lucius tenía solo la versión de Henry, a saber cuál era. Lucius se disculpó a su nombre con Henry, por la falta de decoro demostrada el día anterior. Como sí ella hubiera tenido la culpa de algo.

Mareada por la falta de sueño, la rabia y la conversación de aquellos hombres, Dziban abandonó su asiento, no sabía a donde se dirigía, pero ya no podía quedarse allí.

Se cruzó con las personas que apenas ingresaban al estadio, muchos de sus compañeros de Slytherin incluidos. Y entonces llamó su atención un pelirrojo que claramente estaba fuera de lugar.

No era muy alto, pero su complexión era atlética, llevaba una túnica ligera y una capa sujeta con una insignia con forma de dragón, como si fuera encargado de las criaturas o algo; como si esa manera de vestir fuera la adecuada para devolver los dragones al estadio si se salían de control ¿en serio?

Era llamativo, por no decir atractivo, todas las chicas que se cruzaron con él le sonrieron, aún si fingía no darse cuenta, era obvio que se daba cuenta.

Hasta que por fin se dignó a corresponder a una sonrisa y extenderle sus brazos a alguien. Al principio, Dziban pensó que se trataba de alguna de las chicas de Beauxbatons que se acercaban desde el carruaje-casa de su colegio; hasta que de entre ellas surgió su pelirrojo-mascota, corriendo por el campo hasta los brazos de pelirrojo-atractivo.

Entonces pelirrojo atractivo era un Weasley…

-D&G-

Un parpadeo después, Dziban estaba en la enfermería. Y por alguna razón, aquel pelirrojo-mascota tenía el rostro delante del suyo.

-¡Al fin despiertas! –dijo alegre y separándose de ella como si la situación fuera la más normal del mundo.

-¿Qué? –Dziban apenas y atrapo su manga mientras se incorporaba, totalmente descolocada-. ¿Qué está pasando? ¿Por qué estoy…?

-Te desmayaste fuera del estadio, mi hermano te trajo, me dijo que tenía que quedarme hasta que despertaras, ya despertaste… pues ya me voy.

-¡El estadio! ¡La prueba!

-¡Sí! ¡Y ya debe ir por la mitad! –apremió el chico-. Así que si me soltaras…

Como si de pronto su tacto fuera desagradable, Dziban lo soltó con cara de desagrado. Acto seguido, el pelirrojo salió corriendo de la enfermería.

Unos segundos más tarde, con el cabello apenas en orden, Dziban también corría por los terrenos hacia el estadio.

Llegó demasiado tarde para ver a Cedric, supo que le había ido bien, pero lamentó no haber podido apoyarlo, aunque sentada entre Henry y su padre, tal vez tampoco lo hubiera logrado. En cambio, compuso su mejor cara de aburrimiento para ver a Harry Potter enfrentar a su dragón.

-D&G-

Al día siguiente, Dziban se daría cuenta de que no recordaba gran cosa de la prueba de Potter, incluso con lo mucho que se hablaba de ello por todos lados. En cambio, la imagen de Gawain Weasley a su lado había vuelto a su mente de golpe, mirándola con curiosidad mientras su hermano mayor la tomaba en brazos, medio adormilada, medio consciente… esperando a que despertara ¡esperando! Mientras afuera tenía lugar el evento más emocionante de la vida, ese pelirrojo-mascota se había dedicado a esperar que ella despertara, sin moverla, sin arrojarle agua o pellizcarla. ¿Por qué le agobiaba tanto esa idea? ¡Sí él así lo había querido! ¿Por qué habría de importarle a ella?

-D&G-

¡Hasta aquí! :D ¡Muchas gracias por leer! ;)

De nuevo, les recuerdo que esta historia es sobre Draco-chica= Dziban y Ginny-chico=Gawain, ¡ya viene el romance! Y unos cuantos corazones rotos... pero también romance!

¡Qué no muera el Drinny! ¡Qué no muera nunca! ;P ¡Y que vivan los mundos al revés!