CAPÍTULO 9

Ese viernes, las chicas habían quedado con sus antiguos amigos a cenar y a tomar alguna copa después. Lo estaban pasando bien, pero ya no era lo mismo.

Elena no prestaba atención a nada a su alrededor, su cabeza no dejaba de recordar el momento en el que todo se estropeó, tampoco podía dejar de pensar en varias semanas atrás, cuando Damon y ella volvían a intentar hacerlo… Si se hubiera quedado callada, a lo mejor ahora estaría con él. Le dio un nuevo sorbo a su copa, la música le retumbaba en los oídos y la gente a su alrededor le agobiaba, pero bebía una copa tras otra, intentando evadirse de todo, intentando que su corazón y su cabeza dejara de recordarle a Damon.

-¡Viva la fieeeeeeeesta!

-Te estás pasando, ¿no crees?.- Le dijo Caroline, quitándole la copa de las manos. Elena le puso morritos, le dio un beso al aire y se fue entre saltos a la pista de baile.

Elena bailaba siguiendo el ritmo de la música. Los chicos la rodeaban y bailaban con ella, Elena era consciente de ello, pero se sentía bien, se sentía deseada.

Caroline ahogó un grito cuando vio a su amiga moviendo sus caderas pegadas a la cintura de un desconocido, muy pegadas a la cintura de un desconocido, y otro chico bailaba delante de ella, entre sus piernas. Ella reía, se cogía del pelo, se juntaba más a cada chico. Sus movimientos se descontrolaban, volviéndose más bruscos y más sexuales. El chico que tenía tras ella, le dio la vuelta para ponerla frente a él y la cogió fuerte de la nuca atrayéndola hacia sí, mordiéndole el labio y besándola con fiereza.

-¿Estás loca?.- Caroline llegó hasta ella y la tiró del brazo fuertemente para sacarla de las garras de aquel desconocido.

-No, tú estás loca.- le respondió incoherentemente, cogiendo la copa de su amiga y dando un largo trago hasta acabársela.

Elena dejó a una confusa Caroline sola y se subió a la barra de la discoteca, dándole un beso en la mejilla al camarero, con el pie apartó algunos vasos vacíos para hacerse un hueco al lado de una pequeña columna y se puso a bailar de nuevo, bajo la atenta mirada de todo el mundo, sobre todo de todos los hombre que allí se encontraban, que la rodeaban mientras bailaba enrollando sus perfectas piernas en la columna sensualmente mientras movía sus caderas.

Desesperada, sin comprender por qué Elena se comportaba así y por no conseguir que le hiciese caso, Caroline utilizó su último recurso, uno que no fallaría. Llamar a Damon.

Cuando Damon colgó, salió como una estampida hacia la discoteca en la que las chicas se encontraban, enfadado, arrancó el motor del coche y condujo todo lo rápido que pudo, saltándose semáforos y stops. Se encontró con Caroline en la entrada, esperándolo.

-¿Dónde está?.- Preguntó furioso. Con un gesto, la chica señaló hacia la barra. Damon observó a Elena, bajando suavemente con la columna de espaldas a ésta, sus ojos y los de ella se encontraron y ella sonrió ampliamente cuando Damon entrecerró los ojos y frunció el ceño con fuerza, viendo como un chico le acariciaba la pierna despacio hacia arriba. Caroline se tapaba la cara con las manos, sabiendo lo que Damon era capaz de hacer.

Damon llegó hasta Elena, que seguía moviéndose sensualmente entre los hombres y con toda la fuerza de la que era capaz, empujó al desconocido que la estaba acariciando. Otro hombre se lanzó contra él y Damon le dio un puñetazo en la nariz, empujándolo después. Cogió de la mano a Elena y sin ningún cuidado tiró de ella hacia él, Elena cayó en sus brazos.

-¿No puedes dejar de ser el centro de atención?.- Le dijo. Ella le sonrió y se agarró a su cuello con fuerza, frotó su nariz por el cuello de él y sonrió contra él, haciendo que su aroma inundara por sus fosas nasales. Depositó un suave mordisco.

Damon salió a la calle portando a Elena en sus brazos y con Caroline detrás de él.

-Que estoy bien.- Consiguió decir tras algunos intentos e intentando librarse de los brazos de su hermano.

-¿Qué estás bien?.- Reprochó mientras apoyaba sus pies en el suelo y sujetándola después para que no se cayera en sus vamos intentos de hacer equilibrio.

-Seeehh.- Respondió ella volviendo a mirar a su amiga, mientras se sujetaba del brazo de Damon para no caerse.- ¿Por qué le has llamado?.- Preguntó enfurecida.

-Para que te sacara de ahí, ya que tú no querías hacerme caso.

-Aguafiestas.- Elena cruzó los brazos sobre el pecho y se tambaleó. Damon volvió a tomarla en brazos.- ¿Qué haces estúpido? Suéltame.- Intentó en vano meterla en el coche, pero ella no dejaba de dar patadas al aire.

-Estate quieta.- Le ordenó.

-No quiero.- Contestó mientras daba patadas más fuertes y le sacaba la lengua.

-Elena, voy a llevarte a casa ¿vale?

-Que me lo estaba pasando bieeeeeeeeeeeeeeeeeenn.-Le dijo con un puchero, rindiéndose ante la insistencia de meterla en el asiento del copiloto. Damon le abrochó el cinturón y ella volvió a cruzarse de brazos y puso los pies en el salpicadero del coche.

-Baja los pies de ahí.- Le ordenó mirándola seriamente.

-¿Y si no quiero?.- Contestó desafiándolo.

-Si no quieres lo haré yo.

-Te estoy esperáaaaaando…- Volvió a desafiarle, mientras miraba sus uñas y las soplaba, imitando el aburrimiento. Damon ante eso, cogió los tobillos de Elena y los puso sobre el suelo del coche, a lo que Elena respondió volviendo a ponerlos encima, mientras volvía a sacarle la lengua. Damon se frotó el pelo y después cerró los ojos unos segundos, inspirando y espirando varias veces.

-Al menos quítate los zapatos.- Como una niña buena, Elena obedeció, se recostó contra el asiento y apoyó los pies desnudos en el cristal del coche, dejando sus huellas. Y le dedicó a su hermano una sonrisa dulce y encantadora.- ¿Te llevo algún sitio?.- Preguntó Damon a Caroline, habiendo cerrado la puerta que mantenía a Elena dentro del coche de un golpe seco, haciéndola caso omiso.

-No, no te preocupes, he llamado a Klaus… No creo que tarde mucho en llegar.

-Entonces me quedo hasta que llegue.- Damon se apoyó contra el capó, dándole la espalda a una Elena muy juguetona, mientras Caroline a su lado, no dejaba de mirarla. Por la cara que ésta ponía y con la risa floja que le estaba dando, Damon no tuvo otra cosa que hacer que seguir su mirada, encontrándose con que Elena se había desabrochado el cinturón del coche, les había dado la espalda, se había subido la falda y les enseñaba su bonito culo, pegado al cristal. Damon exasperado se tapó la cara con las manos y gruñó desesperado, por lo que la risa de Caroline aumentó.

-Nunca la había visto así.- Dijo entre carcajadas. Ahora Elena se había vuelto a sentar y les ponía caras de burla.- Lleva unos días un poco raros… desde que lo dejó con Stefan…

-Quizá sea eso… Stefan.

-No creo, Damon. Elena no lo amaba… y tú lo sabes.

-Ni se te ocurra salir.- Ordenó Damon a Elena, cuando vio como intentaba abrir la puerta del coche. Caroline volvió a reír.

-Me encantaría verla mañana. Va a tener una resaca de tres pares de cojones.

-Eso si no se tira durmiendo la mona todo el día.- Un pitido y la luz de unos faros les hicieron voltearse, Klaus acababa de llegar.

-Oh, es un valiente y apuesto caballero que viene a lomos de su corcel para sacarme de esta prisión.- Gritó Elena, haciéndose oír tras el cristal. Tras ver que no tenía respuesta siguió.- Custodiada por un mandón y feo dragón.- Caroline se acercó hasta ella y abrió la puerta para despedirse.

-No cariño, tú ya estás sobre el corcel de tu caballero. Cuando mañana tengas conciencia de quien eres y de todo lo que has dicho y hecho me llamas.- Le dijo cariñosamente mientras le daba un beso en la frente.

-No me dejes sola con él.- Le rogó ahora una seria Elena, mientras sujetaba su mano para que no se marchara.- Por favor.

-Cierra los ojos y duérmete, Elena.- Caroline se marchó, ahora comprendiendo por qué Elena se había comportado así. Por Damon.- Cuídala.- Le dijo a él, antes de subirse al coche de Klaus y cerrar la puerta tras de sí.

Damon se quedó mirando como el coche desaparecía en la noche, incapaz de volver a enfrentarse a Elena en ese estado. Cuando entró, Elena volvía a estar recostada sobre el asiento y volvía a dejar huellas en el cristal con sus pequeños dedos de los pies.

-Ponte el cinturón.- Elena miró hacia la ventana pasando de él.

Damon soltó un gruñido exasperado y se acercó a ella, tomó el cinturón y lo pasó por su pecho, Elena se giró para enfrentarse a él, haciendo que sus miradas chocaran perdiéndose unos segundos en los ojos del otro. Elena soltó un suspiro, inclinándose para que su nariz rozara la de Damon. Sus bocas estaban solo a unos centímetros.

El sentimiento de deseo inundó a Damon por completo, olvidándose de nuevo del mundo y concentrándose solo en ella, deseaba perderse en un nuevo beso, cerró los ojos y acercó sus labios a los de Elena unos milímetros más, pero al inhalar su aliento se echó hacia atrás, sabiendo que si la besaba, se estaría aprovechando de ella y no se lo perdonaría a sí mismo. Volvió a abrir los ojos al notar como Elena apoyaba su frente en la de él.

Lentamente se apartó de ella y giró la llave en el contacto del coche, arrancando así el motor y conduciendo hasta su casa.

Elena giró su cuerpo para contemplar a Damon, que concentrado en la carretera, sujetaba tenso la palanca de marchas. Los dedos de Elena revolotearon sobre los de él, deteniéndose a acariciarlo, Damon apretó fuerte la palanca e hizo caso omiso a la corriente eléctrica que su cuerpo estaba sintiendo con su contacto.

-¿Sabes? Me encanta mirarte cuando conduces, estás muy sexi.- Le dijo, posando su mano definitivamente sobre la de él.

-Duérmete, Elena.

-Me encanta cuando entre abres los labios y respiras por la boca.- Damon quitó su mano de debajo de la de Elena y la fijó en el volante, mientras que con la otra se frotaba la cabeza, resopló suavemente e intentó no hacerla caso.

-También me encanta eso.- Damon la miró un breve lapso de tiempo, dios como la deseaba en ese momento, sus piernas parecían aún más largas al tener la minifalda subida, parte de su estómago plano estaba visible y su cara dulce no dejaba de mirarlo. Resopló una vez más y volvió a fijar los ojos en la carretera.- Ya sabes… que te revuelvas el pelo.- La mano de Elena volvió a revolotear, posándose ésta vez en el muslo de Damon. Él movió su pierna bruscamente, al no esperar ese contacto.- Tranquilo.- Le dijo divertida y con una sonrisa en los labios, acariciándole la pierna de arriba abajo.- No vamos a hacer nada que tú no quieras hacer…- Soltó una limpia carcajada y retiró su mano, dejando así a Damon relajarse por fin contra el asiento.

Minutos después Damon entraba por las verjas del jardín hacia la mansión. Elena, que no le había dejado de mirar en todo el trayecto, se quitó el cinturón incorporándose, poniéndose de rodillas sobre el asiento y acercándose a Damon, que aparcaba lo más rápido y cerca de la casa posible, mientras que ella hundía sus dedos por el pelo ya revuelto de él.

-Estate quieta, Elena.- Le dijo mientras la cogía por las muñecas y le apartaba de si.

-Joder, Damon.- Se quejó ella, se cruzó de brazos refunfuñada y se tiró contra el asiento recostándose de nuevo en él.- Que estoy cachonda.

Eso era más de lo que él podía soportar, salió del coche, lo cruzó por delante hasta llegar a la puerta de Elena y la abrió.

-Venga sal.- Le ordenó sin prestar atención a sus anteriores palabras.

-¿Y qué me das a cambio?

-Una cama calentita en la que dormir la mona, sal.

-¿La tuya?.- Preguntó mientras volvía a incorporarse con una sonrisa traviesa.

-No, la tuya. Venga, o te sacaré yo.- Elena imitó una cara de decepción mientras una idea cruzaba su cabeza.

-¿Quieres llevarme a la cama, Damon?.- Le preguntó, ahora con voz sensual, mordiéndose el labio inferior e incorporándose para tener su cuerpo más cerca al de él. Todo eso no pasó desapercibido para Damon, que luchaba contra su impulso de besarla.

-Si, venga, no te lo diré otra vez.- E intentó parecer serio.

-Está bien… dejaré que me lleves a la cama.- Puso sus pies descalzos en el suelo y de un empujón se puso de pie, arreglándose la falda cuidadosa y lentamente.- Pero…- Dijo y echó a correr.- Tendrás que pillarme primero.- Terminó de decir a voces.

Damon salió segundos después corriendo tras ella, todavía perplejo por su petición, alcanzándola en el patio trasero. Elena estaba en el borde de la piscina, de cuclillas, observando su reflejo en el agua.

-¿Qué haces? Venga, aléjate del agua y ven conmigo.- Elena se levantó y metió la punta del pie en el agua, estirando su larga y preciosa pierna después, ante la atenta mirada de Damon.

-Báñate conmigo.- Le pidió mientras agarraba su camiseta y se la sacaba por la cabeza.- Por favor.- decía, mientras volvía a morderse el labio.

-Elena…- Damon no sabía donde meterse, verla así y notando a flor de piel todos aquellos sentimientos y sensaciones…- Venga, vamos a la cama.

-Solo si vamos a la tuya.- Ante la no respuesta de Damon, Elena siguió hablando.- ¿no? Entonces me daré un bañito.- Sensualmente se bajó la falda, enrollándola en su pie y con él, lanzándosela a la mano. Ella se la tiró después a Damon, que seguía perplejo y sin lograr moverse al otro lado de la piscina. Él la agarró y después la soltó en el suelo.

-Por favor… Elena, te prometo que mañana cuando te levantes me bañaré contigo. Ahora estás borracha y cansada.

-Y cachonda, no te olvides de eso. O te metes conmigo o me seguiré quitando ropa… Y no me queda mucha más puesta.- Le dijo esbozando su preciosa sonrisa.

-Dios mío, ayúdame.- Susurró desesperado.- Vale, vamos a hacer una cosa, voy hasta donde tú estás y luego te vienes conmigo.

-¿Nada de bañito nocturno?.- Preguntó con un puchero.

-Nada de bañito nocturno.- Coincidió él, aunque pensó que no le vendría mal refrescarse. Necesitaba una ducha de agua fría.

-Está bien…- Cedió Elena derrotada. Despacio, Damon llegó hasta ella, acerándose lentamente, como si fuera una demente con un arma cargada en medio de un supermercado lleno de gente.- Qué te lo has creído.- se burló, al tiempo que se tiraba al agua y empujaba a su hermano a hacerlo también, pero él no cayó.- Oh, está genial.- Elena se sumergió y nadó hasta quedarse sin respiración.

-Joder Elena, sal del agua.

-Si tú te metes y te das ese bañito nocturno conmigo, salgo y dejaré que me acuestes. Lo prometo.

-Deja de joderme y sal de una maldita vez, o me iré y te dejaré aquí.

-Vale, vete.- Contestó ella retándolo con la mirada y luego tumbándose sobre el agua y cerrando los ojos.

-Estúpida niñata.- Ella lo miró victoriosa observando como se desabrochaba los pantalones y se sacaba la camiseta.- Mañana me las vas a pagar, Elena.- Y se tiró al agua.

Cuando Damon salió a la superficie sintió el cuerpo de Elena pegado al suyo, había enrollado con las piernas su cintura y había pasado sus brazos alrededor de su cuello, quedando así frente a él, muy cerca de su cara. Damon no pudo reaccionar, pero otra cosa lo hizo por él muy vivazmente.

-Oh, ¿Qué es eso, Damon?, ¿Te has metido con el teléfono móvil? Se te va a estropear…- Se burló ella. Elena cerró los ojos y con su nariz acarició la de Damon.

-Elena…- Susurró él, intentando recuperar el control de su cuerpo y su mente. Elena se acercó más a él, mirándolo intensamente a los ojos. Y le besó, un beso casto, suave y corto.- Basta, por favor.- Rogó, mientras volvía a intentar deshacerse de su abrazo.

-¿Por qué? Si tú también me deseas. Admítelo, Damon. Estás deseando follarme hasta morirte.

-N… no… no sabes lo que dices, estás borracha. Has hecho una promesa.

-Tú quieres romperla tanto como yo. Venga Damon, hagámoslo. Aquí y ahora.

-Ya vale, Elena. Ya está bien, estoy cansado.- Recuperando por fin el control, se deshizo del agarre de Elena, caminando lejos de ella hasta la escalerilla de la piscina.- Vamos.- Le dijo ofreciéndole su mano.- Lo has prometido.- Y ella refunfuñando la aceptó y subió con él.

Damon agarró una toalla que descansaba sobre una de las tumbonas y envolvió a Elena con ella, abrazándola después para darle más calor.

-Lo deseas tanto como yo.- Le dijo ella mirándole directamente a sus hermosos ojos azules. Damon no contestó, abrazándola más fuerte y apoyó su barbilla sobre la cabeza de Elena.

Por fin pudo meterla dentro de la casa, le acompañó a su habitación escaleras arriba y una vez allí, la dejó sola para que se cambiase de ropa, yendo a su cuarto y haciendo él lo mismo.

-Tienes que volver.- Elena se puso seria.- Dijiste que me acostarías.- Él le guiñó un ojo y salió de la habitación dejándola sola. Minutos después, ya habiéndose cambiado, Damon tocó despacio a la puerta y ella le abrió sonriente. Él al verla, casi se arrepiente de haber vuelto, ya que solo llevaba puesto unas braguitas y una camiseta de tirantes. No se libraría de la ducha fría después de todo.- ¿Dormirás conmigo?.- Le preguntó cuando ya estuvo metida en su cama, tumbada y arropada por Damon. Él se sentó y se tapó la cara con las manos, esbozando un largo suspiro.- Por favor.- Pidió incorporándose y cogiendo una de las manos de Damon entre las suyas.

Él no dijo nada, pero siguiendo el sentimiento absolutamente loco que sentía por su hermana pequeña se metió en la cama y la abrazó con amor. Elena apoyó la cabeza en el pecho de Damon y le rodeó con su brazo, poniendo también sobre él una de sus piernas. Él besó su frente y cerró los ojos intentando dormir. Unos minutos después en los que ninguno de los dos tenía conciencia ya de sí mismo, Elena susurró entre incoherencias "Te quiero, Damon", él lo escuchó, pero no dijo nada, ya que el sueño acababa de ganar la batalla


-Mmmmmmmmmmmmm... tres horitas más…- Elena se escondía bajo la almohada, mientras Damon abría la ventana de un tirón dejando pasar la luz.- Hay no… joo.

-Venga, arriba, ya es tarde.

-¿Y qué más da? No tengo nada que hacer… ale, vete.- Le dijo echándose las sábanas sobre la cabeza.

-Ah, ¿Ahora si quieres que me vaya, eh? Tienes que comer. Arriba, Elena.

-Prefiero seguir durmiendo.- Le dijo asomando un poco la cabeza, para después volver a esconderla con más fuerza. Damon destapaba su cabeza, tiraba del pelo que se había escapado de su escondite, le retiraba la almohada. Ella se quejaba, pero él no paraba, divertido ante la escena.- Déjameeeeeee.

-Venga Elena a comer.- Respondió el entre carcajadas.

-¿Si como algo luego me dejarás en paz?

-Si.

-Está bien…- Elena se incorporó destapándose, dejando colgar las piernas en la cama. Y lo miró fulminándolo unos segundos y frunciendo el entrecejo.

-Venga no te enfades…- Le pidió con una sonrisa torcida.

-No me enf… au.- Elena se cogió el estómago fuertemente.

-¿Au? ¿Qué ocurre?.- Preguntó preocupado, agachándose para cogerle la mano.

-Me duele mucho el estómago.- Y salió corriendo hacia el baño. Damon la siguió y la encontró inclinada en el váter, agarrándose con fuerza la barriga. Elena intentó unas arcadas para sacarse el alcohol del estómago, pero no lo logró. Él la miraba divertido, le estaba bien empleado.

-Si no tienes nada aquí.- Explicó, señalándose el estómago.- No puedes echar nada.

-Me duele mucho…- Volvió a decir, aovillándose a un lado del lavabo.

-Venga, ven.- Le dijo Damon, poniéndose de cuclillas frente a ella.- Cuando comas algo te sentirás mejor.

-Ahora no me entra nada.- Puso una mueca con los labios.

-Oh, anoche te entraba de todo.- Respondió, ahuecando los ojos.

-¿Qué quieres decir?.- Preguntó, tomando su mano y levantándose. Él rio.

-¿No te acuerdas?

-Bueno yo eh…- Se quedó callada y pensativa unos segundo, mientras salía del baño y volvía a meterse en la cama, Damon la miraba desde el marco de la puerta expectante y de brazos cruzados.- Dios… no… no… por favor. Ay Damon yo… - Intentó disculparse al recordar todo lo sucedido, incómoda y avergonzada.

-Te traeré algo de comer.- Dijo Damon, entre risas.

Damon se pasó toda la tarde cuidando de Elena, viendo alguna película, leyendo, chinchándose o simplemente disfrutando de la compañía del otro.

-Tengo que irme, Elena.- Le dijo mirando al reloj.

-¿Por qué?.- Preguntó decepcionada.- No quiero que te vayas.- Él sonrió ante el puchero que Elena le acaba de esbozar.

-Yo tampoco quiero irme, pero he quedado y ya llego tarde.

-¿Con quién?.- Se separó de él y se cruzó de brazos.- Él rio fuertemente.

-¿Qué más da?

-Nada, por supuesto…- Respondió dándole la espalda y tapándose con la sábana hasta la cabeza.

-¿Estás celosa?.- Preguntó divertido. Ella no respondió.- Mira eh… luego volveré a dormir contigo, ¿vale?

-¿Lo prometes?.- Se dio la vuelta y le miró con un nuevo puchero.

-Lo prometo.- Dijo definitivamente, mientras le daba un beso en la frente. Elena se quedó enfurruñada unos minutos, pero después decidió llamar a Caroline y darle las gracias por cuidarla la noche anterior.

-Pero si es la desaparecida.- Escuchó la voz de Caroline tras el teléfono.

-Lo siento… por todo.- Le dijo ella arrepentida y avergonzada.

-No te preocupes, créeme que me divertí como nunca…

-Te creo.- Respondió recordando todo lo que había hecho.- Pero… todo eso no fue lo peor…

-¿Hubo más?.- Preguntó una interesada Caroline.

-Mucho más... No sé como Damon sigue aguantándome.

-¿Damon? ¡Cuéntamelo todo!.- Elena espiró un suspiro y le contó a su amiga todo lo que recordaba de la noche anterior. Ella escuchó atenta, mientras se reía con ganas en los momentos más oportunos.

-Pues eso… lo que me jode es que haya quedado con alguien.- Le dijo, finalizando su monólogo.

-Bueno quizá ha quedado con alguno de sus amigos.- Intentó sin éxito animarla.

-¿Klaus?.- Preguntó esperanzada.

-En realidad él ha quedado conmigo en un rato…- Elena no respondió.- Pero si quieres cuando le vea puedo preguntarle si sabe algo…

-¿Y si ha quedado con alguna chica?

-No creo Elena.

-Si hubiese quedado con algunos de sus amigos no hubiera tenido reparos en decírmelo, ¿no?

-O a lo mejor quería que te pusieras celosa…- Le dijo divertida. Elena bufó.

-Tampoco tendría por qué ponerme, ¿verdad?.- El tono de decepción de su voz alarmó a Caroline,

-No Elena, no pienses eso. Sabes que Damon sigue enamorado de ti.

-¿Y por qué se ha ido?.- Ante esa pregunta, Caroline decidió darle un toque de atención a su amiga.

-Tampoco puede esperarte siempre, Elena.- Ella no dijo nada.- Venga, no te pongas así, piensa que has pasado todo el día con él y que luego te ha prometido que volverá.


Damon aparcó junto a la casa y esperó a que se bajara del coche.

-¿Entonces no vas a quedarte?.- Preguntó ella, mientras con su dedo índice le acariciaba la mejilla.

-No.- Respondió tajante, al tiempo que le agarraba la mano y la apartaba de su cara.

-Venga, será divertido. No hace falta que luego te quedes si no quieres… y estoy sola.

-Andie, te he dicho que no, asique no insistas.

-Te veo muy tenso, ¿Seguro que no quieres subir?.- Él se frotó el pelo.

-No, adiós.

-Joder Damon, qué borde estás.- La mano de la chica se deslizó por su pierna, recorriendo al completo su muslo y llegando hasta el paquete. Damon recordó a Elena, lo juguetona y preciosa que estaba el día anterior y que ahora estaría esperándolo en casa.

-Andie, deja de joderme y bájate de una puta vez del coche.- Le dijo apartando la mano bruscamente de él.

Cuando por fin llegó a su casa, casi corrió a su habitación, se puso un pijama y llegó hasta la habitación de Elena. Abrió la puerta despacio y entró. La observó y sin poder evitarlo sonrió, Elena dormía boca abajo, con la cabeza ladeada y los labios entreabiertos. Su pelo estaba esparcido por la almohada, la sábana le llegaba hasta la cintura y la camiseta que llevaba la tenía enrollada descuidadamente bajo su pecho. Se veía adorable.

Damon se metió en la cama con cuidado de no despertarla, Elena al notar su cuerpo se enrolló a él abrazándolo. Minutos después, no lograba coger el sueño y se revolvía incómodo, ya que a su cabeza no dejaba de llegar la última escena que había tenido con Elena antes de irse y lo destrozada que se veía al ver como la dejaba sola.

El próximo capítulo comenzará con el FB que Damon está recordando en ese momento :)