Disclaimer: Solo los personajes pertenecen a N. Takeushi. Esta historia es totalmente mía. Dile NO al plagio.

La historia es Rated M, por lo que contiene Lemmon. Así que ya están advertidas. ¡Disfruten! ATT: angelesoscuros13.

Nota: Son varios personajes, en total cinco, así que será una serie llamada: "Serie Bestias Genéticas".

Capítulo beteado por Manue Peralta, Betas FFAD; www facebook com / groups / betasffaddiction.

.

Burning Zeal

.

Capítulo 8

POV Sere

Las nubes empezaron a cubrir el cielo que antes iluminaba el sol. Darien iba a paso lento solo por mí, ya que más rápido no podía caminar a menos que corriera, lo que no era necesario puesto que los cazadores estaban lo suficiente lejos de nosotros por el momento. Estaba nublado y, a pesar de que la brisa era agradable, esperaba que la noche no llegara antes de estar cerca de nuestro destino. Darien tenía la mirada seria y el ceño fruncido, caminaba decidido, tanto que parecía un rey entre tanta jungla. Me empezaba a calentar con solo verle. Sacudí la cabeza, no era momento de distraerme.

Miré a nuestro alrededor, una gran cantidad de árboles nos rodeaba. A veces extrañaba un poco la civilización. Es decir, amaba mi trabajo, pero a veces añoraba el calor de las personas. Sin embrago, mientras esté con Darien, todo queda en un segundo plano porque con él está mi futuro.

Darien giró su cabeza y me regaló una de esas sonrisas mojabragas que tanto me gustaban, me sujetó por la mano y mi corazón latió tan fuerte que pensé que podría salirse de mi pecho, empezaba a ponerme nerviosa. Me sentía como una colegiada; Darien continúa poniéndome nerviosa a pesar que él ya me conoce muy bien, así como yo a él. Desvié mi pensamiento sobre lo bien que nos conocemos antes de que Darien lo note.

Mi vida no fue color de rosa en mi infancia y, por primera vez en mi vida, desde que lo conocí sé que Darien es el indicado, lo amo más que a nada en este mundo y si algo le pasara mi corazón se rompería en pedazos. Tropecé con una rama salida de un árbol, así que me sostuve de su brazo como si la vida se me fuera en ello; su calor corporal era tan cálido, más que el de un humano normal.

Me estaba empezando a dar mucho sueño, y la brisa agradable no ayudaba mucho. Me sentía a gusto con él. Mis ojos estaban a punto de cerrarse, me grité mentalmente que no podía ser débil o caprichosa y dormir donde sea.

—Yo te llevo. —Antes de que pudiera responder, Darien me alzó en sus brazos como si no pesara nada. Él sonrió ladino—. Pensé que serías más pesada, pero eres un pluma entre mis manos. Duerme un poco, sé que lo necesitas, mi hermosa Sere.

Asentí mientras me acurrucaba más entre sus brazos.

Una sonrisa se formó en mis labios, Darien siempre estaba pendiente de mis necesidades, tal y como me dijo alguna vez, no importa si no le digo nada, él siempre se da cuenta y eso es algo que amo de él.

.

.

POV Darien

Mi dulce Sere dormía plácidamente entre mis brazos y eso me daba un sentimiento de calor en mi pecho. Ella era todo para mí, mi compañera, mi amiga, mi razón de vivir. Debía cuidarla como una flor en el desierto, yo la amaba con todo mí ser. Los ruidos de los pasos de los cazadores estaban a kilómetros de nosotros, al parecer se habían dado cuenta que estaban yendo en sentido contrario, aunque eso no significaba que nos encontraran con facilidad alguna, no mientras yo esté para proteger lo que es mío.

Su hermosa cara mientras dormía me hacía desearla, pero no estaba para follar en estos momentos tan críticos, un paso en falso y todo podía acabar; su respiración era lenta y acompasada, por lo visto ella no despertaría dentro de un buen rato. Solo faltaba una hora más y llegaríamos a nuestro destino, si no fuera por Bella hubiéramos llegado mucho antes pero no podía esforzarla más allá de su fuerza.

La dejé recostada en un árbol para que durmiera un rato mientras me disponía a ir a toda velocidad y ver qué estaban tramando esos humanos, ya estaban empezando a colmar mi paciencia, los hubiera matado desde hace mucho si no hubiese sido por Sere y su corazón compasible.

Corrí la mayor parte hasta que de un salto me subí a los árboles con gran agilidad y sigilo, no debía alertar a esos machos humanos por nada, solo debía seguirlos un tiempo antes de que Sere despertara. Los animales habían detectado su presencia y se alejaban corriendo junto a sus crías, visualicé al pequeño oso con su nueva madre que huían de los cazadores, si ellos seguían haciendo más daño tendría que romper mi promesa y matarlos.

Los observé mientras ellos en una fogata comían lo que parecía ser una iguana y algo de pescado, todavía seguían algo lejos de donde se encontraba Bella descansando. El líder de los cazadores humanos estaba atento a todo, observaba hasta el más mínimo movimiento de sus compañeros. Estaba recostado en una piedra con un rifle entre su brazo izquierdo, frunció el ceño, se veía frustrado. Noté que faltaban algunos hombres, dos de ellos, por lo que con mis sentidos auditivos me concentré para poder localizarlos. Uno se hallaba muerto por el ataque de un oso, las panteras se estaban comiendo sus entrañas. El otro estaba río abajo, muerto luego de caer de una cascada; al menos se reduce el número de humanos y no he tenido que matar a nadie, la naturaleza se ha ido encargando de ellos.

Un grito se escuchó a lo lejos, pero ellos no se percataron ya que no tienen la misma audición que yo. Se trataba de otro de sus hombres, quien estaba siendo atacado por jabalíes furiosos, al parecer estaba buscado frutas y se topó con su nido.

Otro muerto más y sigue reduciendo el número.

¿Por qué buscarnos ahora? Después de tantos años quieren volver a experimentar con nosotros. Pues yo no estoy dispuesto a volver a ese horrible lugar para ratas de laboratorio y mucho menos dejar que Sere regrese y le hagan daño. Mis garras crecieron un poco por la rabia que sentía al pensar en Sere lastimada o como un experimento, sabía que ella no aguantaría mucho los electroshock cerebrales o las constante muestras de sangres, ella moriría en poco tiempo. Aún sigo preguntándome cómo es que yo pude sobrevivir tantos años. Mis hermanos deben estar vivos en algún lugar del mundo, sé que ellos no morirían con algo tan superficial, somos resistentes a todo, por no decir inmortales.

Esfumé todo recuerdo doloroso que me acuchillaba la mente y enfoqué mi vista en los hombres, notaron que su compañero no había regresado todavía. El líder se levantó e hizo señales para que los buscaran y, si en media hora no regresaban, los daban por muertos y seguirían en marcha. Los grupos se fueron dividiendo en dos y emprendieron camino, adentrándose y perdiéndose entre los enormes árboles, apuntando con sus rifles todo lo que se movía pero sin disparar.

No podía apartar la vista de esos miserables. Una idea surgió en mi mente, no los mataría, pero eso no quería decir que no les colocara algunas trampas para que se fueran de una vez por todas. Una diversión pequeña de vez en cuando no cae mal; además, nunca había hecho travesuras hasta ahora.

Salté de rama en rama sonriendo mientras buscaba algunas lianas y cocos y quizás también piedras para armar la trampa, ellos jamás sabrán qué los atacó.

¡Joder! Sere estaba a punto de despertarse. Coloqué la trampa en su lugar y salí rumbo hasta mi compañera que si despertaba y no me veía, se asustaría mucho.

.

.

POV Sere

Desperté de mi plácido sueño, ya no me sentía cansada, mis energías por fin estaban al máximo; solo que había dos cosas que no estaban bien, la primera era que tenía mucha hambre y la segunda ¿dónde estaba Darien? Observé por toda el área y no lo visualicé por ningún lado, a lo mejor fue a dar una vuelta y está por volver.

—Darien —llamé, pero no hubo respuesta alguna.

No estaba asustada, solo que cuando no estoy con él mi cuerpo se empieza a sentir muy extraño, calentándose tanto que creo que explotaré en cualquier momento. Mi centro estaba algo caliente y mi ropa interior empezó a humedecerse. ¡Oh mi Dios! Una corriente eléctrica de placer me recorrió el cuerpo cuando unos fuertes brazos me aprisionaron desde atrás, disparando mi excitación a un nivel más alto.

—¿Pensaste que te dejaría sola, y más cuando estás que arde? —susurró en mi oído, lamiendo el lóbulo de mi oreja mientras su polla dura era presionada en mi trasero—. Te follaré tan duro y rápido que gritarás muy alto mi nombre.

Me bajó con delicadeza mis shorts y las bragas tirándolas al piso, ¡al diablo la delicadeza! Yo lo quería en mí de una vez por todas y sentirlo llenarme completamente. Y, como si me leyera el pensamiento, de una sola estocada me penetró, haciendo que ahogara un grito de placer en sus labios, eso me regresó a la realidad de que no podía ser tan escandalosa si nos perseguían, mucho hacía él con follarme en esta situación, y todo porque mi cuerpo no podía aguantar un solo día sin sexo.

Sus embestidas eran cada vez más rápidas, podía sentir que chocaba con mi útero y se sentía tan bien ser penetrada de esa manera. Los besos nunca pararon, no podía creer el ritmo que llevábamos para poder aun siquiera darnos esos besos tan fogosos. Darien me recostó en un árbol, mientras que con una mano agarraba mi cintura y con la otra pellizcaba uno de mis pezones bajo la camisa, todo él me hacía temblar de placer, estaba cerca y lo podía sentir.

El éxtasis se estaba apoderando de nosotros, Darien se encargó de acallar mis gritos con sus labios, lo que le agradecía. Mis paredes vaginales empezaron a contraerse, ordeñando su polla, tratando de que me diera toda su semilla y me llenara con ella. Darien aumentó la intensidad de nuestros besos me besos cuando el orgasmo me travesó tan violentamente que pensé que perdería la conciencia, podía sentir su caliente semen en mí llenándome, nuestras respiraciones estaban agitadas y nuestros corazones latiendo al mismo ritmo como si fueran uno solo.

Nos miramos un largo rato antes de volver a besarnos una vez más, pero esta vez con más calma que al principio.

—Te amo, Sere —declaró.

—Y tu sabes de sobra que yo te amo aún más, Darien —le dije sonriendo.

—Lamento decir esto, pero mejor nos vestimos porque ellos, a pesar de que están lejos, no sabemos en qué momento puedan alcanzarnos. —Me pasó mi ropa, sonriendo pícaro—. Aunque no me molestaría que estuvieras desnuda para mí en todo el trayecto.

—¡Darien! —le grité ruborizada—. Sigue soñando, porque eso jamás pasará.

—Soñar no cuesta nada. —Se rio entre dientes.

Yo le saqué la lengua infantilmente y él empezó a carcajease, contagiándome a mí. Me encantaba esa faceta de chico relajado y ver que se divertía conmigo.

Darien es muy atento conmigo y me hace reír cuando puede, siempre se preocupa por mí y me da todo lo que le pido sin chistar, un amor como el de Darien lo cuidaré siempre.

—¿Cuántos nos falta para llegar? —pregunté al darme la vuelta después de vestirme.

Ya estábamos "decentes" para seguir nuestro camino. Darien miraba al cielo algo extrañado y frunciendo el ceño, lo que me preocupaba un poco. ¿Acaso ya estaban cerca los cazadores y él no los había sentido?

—Darien, ¿pasa algo? ¿Los cazadores están cerca? —Le toqué el hombro y él me miró.

—Pasa algo extraño, Bella. Los humanos están muertos, a excepción de dos —dijo al fin.

Lo miré sorprendida. ¿Cómo que muertos? Eso no puede ser posible, confío en Darien y sé que jamás los mataría porque él lo prometió, no quiero que él tenga más sangre en sus manos de las necesarias.

—¿Cómo puede ser eso posible? —le cuestioné.

—Ni yo mismo sé, pero su muerte no fue causada por humanos, sino por…un animal…

—No entiendo, un animal no sería capaz de matar a tantos cazadores por sí mismo, Darien. Esto está muy extraño —comenté preocupada.

—Esa misma pregunta me la hago yo, pero es mejor seguir andando, solo faltan veinte minutos para llegar. Ven. —Me tendió su mano—. Te cargaré para que sea más rápido, solo sujétate muy fuerte, Sere.

Asentí. Darien me cargó sobre su espalda y, cuando dio el primer salto, no pude contener un gemido, yo confiaba en él, pero siempre le he tenido miedo a las alturas. Él sonrió arrogante cuando lo apreté más fuerte, haciendo que mi busto se apretara contra su espalda; menudo pervertido, y lo peor es que ya no lo puedo corregir. Con un salto perfecto llegamos a nuestro destino, era tal y como Darien lo había descrito, me indicó que lo siguiera y nos adentramos un poco más hasta llegar a la cueva.

—No tengas miedo, conozco esto como la palma de mi mano. No te preocupes, mi hermosa Sere. —Me besó la mejilla—. Continuemos.

Le seguí hasta llegar donde había un gravado. La piedra se notaba que era vieja, Darien no me permitió leer mucho, más bien me tomó de la mano y me volvió a insistir que me subiera a su espalda, cosa que hice sin dudar, él tendría sus razones para llevarme así.

Caminó un buen rato sin detenerse, algunas trampas habían salido como flechas disparadas desde las paredes y casi una me da sino hubiese sido porque Darien se dio la vuelta, apenas si tenía un rasguño cuando la flecha impactó entre su pecho. Él comentó que daba algo de picazón cuando lo apuntaban con esas cosas tan insignificantes.

No era mentira cuando me dijo que había muchas trampas. Aunque, pensándolo bien, ¿en qué excavación o aventuras nunca ha habido trampas? Porque en todas, si no mal recuerdo, siempre me topaba con miles de ellas a pesar que era muy cuidadosa donde tocaba o pisaba, pero uno de los idiotas que insistía en acompañarme hacía una tontería como tocar algo que no debía, sentarse, etc.

—Ya casi llegamos —me informó.

Nos detuvimos tras una pared de piedra. Alcé una ceja mirándole, él solo sonrió burlón cuando empujó la pared, mientras ésta se giraba dándonos acceso a una cámara repleta de oro. En el centro de la misma se encontraba el bello tesoro Maya.

A pesar de las mil y una riquezas que había en ese sitio lo único que me preocupaba era el tesoro Maya.

Nos adentramos más, la pared se cerró detrás de nosotros.

—¡Esto es increíble, Darien! —exclamé emocionada girando en mi lugar—. Ahora solo debemos tener cuidado al sacar el tesoro Maya, puede que hayan más trampas.

—Por eso no te preocupes, hace tiempo la desactivé. ¿Creías que te traería a este lugar sin estar preparado? —Me miró con superioridad.

Busqué mi mochila y guardé con mucho cuidado el pequeño tesoro envuelto en una manta, el museo nacional de New York lo custodiaría como una de sus reliquias invaluables. Tenía que llegar a salvo a su destino, ya que, después de tanto pensar, lo más correcto es darlo al museo, aquí corre el peligro de ser robado y vendido al mejor postor.

Miré a Darien que recogía unos diamantes del suelo que podría comprar una nación entera si los vendía, me quitó la mochila guardando varios de ellos, joyas y demás. ¡Por los dioses! ¿Se ha vuelto loco? ¿Qué vamos hacer con tanto dinero?

—Estaba pensado usarlo para abrir una empresa de Software, se me da muy bien. No creas que solo aprendimos a matar en todos estos años, tenemos inteligencia más allá de lo que imaginas. También deseo comprarte una mansión para que podamos vivir, y donaré algunos diamantes a la fundaciones de esas que he escuchado hablar —me dijo al ver mi cara duda.

—Una mansión es demasiado grande solo para los dos —repliqué.

—¿Quién dijo que solo seremos tu y yo? —Sonrió pícaro—. Nuestros cachorros también vivirán allí.

—¿Cachorros? —pregunté, y después comprendí todo—. ¿Hijos? ¿Quieres hijos, Darien?

—Sí, quiero tener tantos como pueda y mimarlos como a mi adorada compañera. —Me besó en la cara por todas partes haciéndome reír.

—Ay, por favor no sean tan melosos, me harán vomitar.

Esa voz nos sacó de nuestra burbuja. Ahí, enfrente de nosotros, estaba parado el cazador junto otro hombre apuntándonos con sus rifles.

—¿Cómo llegaron hasta aquí? —interrogué.

—Solo es cuestión de observar, intuir y esperar —mencionó con una sonrisa tétrica—. Venga conmigo, doctora Serena.

—Ella no ira a ningún lado —rugió Darien.

—Quédate atrás, hombre, o disparo —dijo confiado—. Wish, recoge lo que puedas de joyas y mételas en la mochila.

El hombre asintió y empezó a recoger las joyas apresurado.

—Luego de que mataras a mis hombres no puedo dejarte con vida —bramó.

—Yo no maté a nadie —dijo Darien poniéndome detrás de él.

—Eso ya no importa, más riquezas para mí. —Rio con locura—. Te mataré, y antes de llevarme a la doctora me deleitaré con su divino cuerpo. Después de años en seguirte por fin podré tenerte para mí y hundirme en tu dulce carne.

—No permitiré que toques una sola parte de su cuerpo, ella es ¡mía! —gritó enfurecido Darien.

Darien estaba por saltarle encima al hombre cuando se escuchó el estruendo sonido de un disparo, mi rostro empezó a perder color, en eso otro rugido que no pertenecía al de Darien resonó haciendo gritar a Wish del susto, donde fue aventado a una pared. Creo haber escuchado cómo su columna vertebral los huesos del cráneo se quebraban.

Yo estaba inmóvil, sin poder hacer nada. Darien aprovechó ese momento y se abalanzó contra nuestro atacante, quitándole el arma y rompiendo su muñeca, un grito de dolor salió de sus labios y Darien, con un gesto de su cabeza, me indicó que saliera de allí. Tomé nuestras cosas y escapé lo más rápido posible hasta estar afuera. Solo esperaba que él estuviera a salvo y nada le pasara, me preocupaba más quién era el otro hombre.

Un grito salió de mis labios cuando Darien tocó mi hombro, me le colgué del cuello por instinto y lloré.

—Estaba tan asustada por ti. —Sollocé más fuerte.

—Ya todo pasó, mi Sere. —Acarició mi cabello—. Además, tengo que presentarte a alguien.

Sonrió al ver mi cara de confusión.

—Serena, este es mi hermano Rubeus —anunció cuando el hombre terminó de salir de la cueva, limpiándose las manos con su pantalón.

Tenía los rasgos parecidos a los de Darien, pero su cabello y ojos eran diferentes, era muy hermoso y se veía fuerte. Su pelo era corto y llevaba una pequeña barba que le daba su atractivo.

—Gusto en conocerte, Serena. —Sonrió mostrando sus dientes blancos—. Ahora eres mi nueva hermana.

—Eso creo. —Sonreí tímida apretándome más al cuerpo de Darien—. Espero nos llevemos bien.

.

.

Continuará…

N/a: disculpen en verdad la tardanza ladys, espero les alla gustado el cap y dejen sus rews girls. Saludos. Besos :D