Y el silencio placentero volvió a aparecerse. Sebastian había aceptado la propuesta de Kurt, y no era necesario que se lo dijera, tenía cierta convicción en sus ojos, la misma que podían notar todos los que lo rodeaban antes de una presentación o incluso antes de un examen. Kurt le había prohibido rendirse, y no lo iba a defraudar. Ahora... solo quería hacerle prometer lo mismo a Kurt, y prometerle que iba a estar a su lado.

En mi soledad.

Capítulo IX

Otra vez, en la silla del café

Segunda parte.

Kurt, estaba muy a gusto con ese silencio. Era un silencio en el que no necesitaba decirse nada para expresar todo lo que debía ser expresado. Un silencio que se volví placentero para sus oídos cuando no escuchaban más que el murmullo de la tienda, ignorándolo a tal punto que paracía música de fondo para el sonido de sus respiraciones. Kurt, cautivado, decidió romper el silencio. Tenía muchas cosas que arreglar con Sebastian Smythe todavía.

-¿Sabes? Es extraño que estemos hablando sin atacarnos el uno al otro- dijo el chico, poniendo el vaso de café sobre sus labios, sin beber nada.

-Kurt, creo que lo que pasó ayer, nuestra plática nocturna, yo saliendo contigo, todo- haciendo mucho énfasis en "TODO"- TODO lo que hemos pasado ha cambiado completamente nuestra relación. Hablarnos cordialmente no pasa a ser algo extraño.

-Como sea, Sebastian... Eres la única persona con la que he podido hablar desde ayer- Decía el ojiazul, sin saber exactamente como llegar a donde quería llegar.

-Oh, vamos Kurt, puedes hablar conmigo siempre que quieras, ya me haz despertado a las dos de la mañana, ¿recuerdas?- dijo el chico más alto, en un tono de voz tan suave que podía derretir los tímpanos de Kurt, pero con ese toque de sarcasmo que, aunque ésta vez amistoso, resultaba familiar para Kurt. Ahora mismo, quería aferrarse al pasado, antes de cruzar la puerta del aeropuerto, cuando su padre se despedía de él. Quería estar en Lima más tiempo, aferrarse a su padre lo más que podía. Se sintió un poco aturdido cuando Sebastian lo sacó de sus pensamientos- ¿Kurt?

-Oh si, claro Sebastian, gracias, eso creo- dijo Kurt, dándose cuenta que su vaso de café estaba por terminarse.- Es solo que, el Sebastian que conocía antes de mis últimas Regionales habría contestado "Vete a la mierda" y colgado si me atrevía a textearte en la madrugada. Aunque pensándolo bien, quizá ese Sebastian estaría en algún revolcón o algo, no se, quizá fue estúpido hacer eso...- Sebastian volvió a sacarlo de sus pensamientos, que esta vez eran en voz alta. Sebastian no estaba seguro de que decir ni de que manera, pero era algo que Kurt debía saber.

-Kurt...Kurt...Kurt... Quizá el Sebastian que conocías antes podría haber hecho eso. Pero yo ya no soy ese Sebastian. Ahora Kurt, estoy dispuesto a todo por- "por ti" estaba a punto de decir, pero no estaba seguro de hacer eso, así que cambió su frase.- por ser mejor persona. Esto me sienta bien, ¿Sabes?

-Oh...

-Si, y Kurt, tu eres de las personas a las que mas pude haber hecho daño, y juro que te lo voy a compensar. Así que Kurt Hummel, yo, Sebastian Smythe, desde ahora seré tu sombra.

-Sebastian...

-Deja que termine, por favor. Kurt, en esta ya casi un año entero, he cambiado. Ya no soy el Sebastian que iba todos los viernes a Scandals y despertaba al medio día del sábado con resaca, oliendo a cigarrillos, alcohol y en el mejor de los casos a sudor mezclado con colonia , ahora ya no soy el Sebastian que estaba dispuesto a acostarse con sus profesores por una D, ya no soy el Sebastian que pelea con su madre sobre sus decisiones, ya no soy el Sebastian que estaba dispuesto a sacarle un ojo al Kurt Hummel que está frente a mi, si eso le daba una oportunidad de acostarse y botar a su entonces novio- Kurt hizo la mirada hacia abajo y mordió su labio inferior con su incisivo izquierdo- Kurt, he cambiado. Si nunca hubiera cambiado, si siguiera siendo el estúpido Sebastian que lleva una vida promiscua jodiéndole la existencia a las personas, quizá nunca me podría haber atrevido a aceptar el café americano de ayer. O nunca habría contestado el teléfono a las dos de la mañana, ni hubiera aceptado venirte a ver aquí. Kurt, ya no soy ese Sebastian, y si me lo permites, voy a demostrártelo de la mejor manera posible, y voy a demostrarte también que puedo ser este Sebastian por mucho tiempo más.

-Sebastian...

-Kurt, vamos, dí algo que no sea mi nombre.

-Yo... yo solo... me gusta el Sebastian que está sentado frente a mi justo ahora.

Nota del Autor: Se que es muy corto, pero en unas horas subiré la siguiente parte.