Hola de nuevo, Faye-fanáticos. Espero puedan perdonarme por el retraso, pero aparte del virus tuve una cantidad de trabajo inmensa en la escuela. Bueno, las escusas no valen. Espero disfruten de este capítulo


Capítulo 9

"Fase 1: Buscar una cita"

La entrada en el Gran Comedor del joven Gryffindor con la cicatriz en forma de rayo señaló a Faye la posibilidad de dar inicio al plan.

Había considerado la posibilidad de ir directamente con Harry y convencerlo de cortejas al joven heredero de la casa Malfoy, pero después había optado por otro plan. Quería que fuera Draco el que diera el primer paso.

Después de haber pasado buena parte de la noche leyendo el diario del chico Faye se había dado cuenta de que el Slytherin no parecía creer minímamente en la posibilidad de ser correspondido por el Gryffindor, y por esta razón parecía estar inseguro. Draco sabía que amaba al bello moreno, pero no lograba reunir el valor para declararse y esto representaba un problema.

Si Draco hubiera sido un Gryffindor todo habría sido más fácil para Faye, ya que se sabe que los Gryffindor son valientes. Pero lástima, porque el querido rayo de sol era un Slytherin y en él prevalecían la ambición y la astucia.

Para el hada las cosas estaban resultando ser más difíciles de lo previsto, pero la pequeña y dulce Faye era una de las hadas más testarudas del universo entero, y no tiene la menor idea del significado de rendirse.

El plan original, que el hada había comenzado a proyectar cuando había leído el diario por vez primera, preveía que Draco se levantase y fuese hacia el Gryffindor para declararse o al menos le mandase unas flores o unos chocolates de la forma más banal que existe. Sin embargo la inseguridad del joven Slytherin obstaculizaba el plan y Faye había decidido resolver el problema por las buenas o por las malas.

El hada había considerado la posibilidad de recurrir a alguna poción o a algún encantamiento para resolver el problema, pero después se había dado cuenta de que en cuanto Draco lo supiera, comenzaría a gritar y a lanzarle encantamientos no muy lindos; y dicho francamente, ella no tenía nada de ganas de romperse los tímpanos mientras intentaba evitar varios tipos de maldiciones.

Considerando todo esto el hada había logrado idear un nuevo plan aunque en la práctica se había visto obligada a improvisarlo en pocas horas. Para empezar, debía lograr organizar una cita entre el príncipe verde-plata y el joven rojo-oro, y ¿quién mejor que el director de la prestigiosa escuela de magia y hechicería para ayudarla?

Aquel vejete a pesar de las apariencias era un hábil manipulador y por otro lado había dicho claramente que nunca haría nada en contra de ella. Era el cómplice perfecto. ¿Quién osaría alguna vez ir en contra del gran director de Hogwarts?

Si Dumbledore no bastaba, siempre podía recurrir a la ayuda de Minnie, después de todo en el pasado había cumplido uno de sus deseos, y a pesar de las apariencias, la profesora sentía un gran cariño por el hada.

Faye, por segunda vez en el transcurso de pocos minutos, se levantó en vuelo y se dirigió hacia la mesa de los profesores.

-¿Todavía aquí? -preguntó Snape claramente molesto.

-Quédese tranquilo pipistrelo, que no estoy aquí por usted. Debo hablar con el director -dijo Faye para después comenzar a discutir con Dumbledore que parecía bastante interesado en lo que el hada estaba diciendo.

Algunos minutos después Faye se fue, pero antes de regresar a la mesa de Slytherin, se detuvo un momento en la mesa de Gryffindor para hablar un momento con Harry.

Mientras tanto, Draco seguía con la mirada cada movimiento del hada. Había visto claramente como brillaban los ojos de Dumbledore cuando Faye habló con él, y solo eso le bastó para hacerle entender que estaban por llegar un montón de problemas aunque no supiera todavía para quién. Sin embargo, cuando vio que Faye se dirigió hacia Harry casi se atragantó. Si sus sospechas eran ciertas, los problemas eran para él y de algún modo relacionados con el Gryffindor.

Al poco rato el hada aterrizó enfrente de él y le regaló una de sus esplendorosas sonrisas.

-¿Puedo saber para qué has ido de nuevo con Dumbledore? -preguntó Draco.

-Lo descubrirás pronto -respondió Faye mientras Dumbledore se levantaba y pedía un momento de atención. Debía hacer un anuncio.

-¡Gracias por su atención! Quisiera hacer un anuncio. Como ustedes bien saben, el sábado es Halloween y por esto he decidido organizar un baile de antifaces. El baile será el sábado en la noche a las veintiún horas. Sé que hoy es martes y me disculpo por haberles dado el anuncio con tan poco tiempo de anticipación, pero ha sido una decisión improvisada. Ahora pueden regresar a su desayuno -dijo el viejo director mientras entre los estudiantes había murmullos de aprobación. Poco después de sentarse Dumbledore hablo de nuevo: -Casi lo olvidaba, para poder ir al baile deben tener una compañera o compañero. Cualquiera que se presente solo será juntado con alguno de los profesores. ¡Buen apetito!

Y dicho esto, volvió a sentarse para comer.

-¿Es obra tuya? -preguntó Draco al hada.

-Sí, es obra mía. Ahora lo que debes hacer es levantarte y dirigirte fuera del Gran Comedor. Encontrarás a Harry esperándote. Le he dicho que querías hablar con él y ha sido tan gentil que aceptó. Una vez que estés solo con Harry quiero que lo invites al baile. Te prometo que si te dijera que no, aunque lo creo casi imposible, yo misma haré que se arrepienta de haber venido al mundo -dijo Faye mientras hojeaba un periódico.

-¡¿Qué?! -exclamó Draco anonadado.

-Muévete y no te hagas del rogar. Harry acaba de salir -dijo el hada.

-No puedo -contestó Draco.

-Claro que puedes -rebatió Faye convencida.

-No puedo. Me dirá que no y será la peor humillación de mi vida -dijo Draco preocupado.

-Escucha, hagamos esto: si te dice que no, les borró la memoria tanto a él como a ti, de manera que ninguno recuerde lo que sucedió. ¿Okey? -dijo el hada intentando convencer al Slytherin.

-No -respondió Draco.

-Draco, sé que me conoces desde hace solo un día, pero te pido que te fíes de mí. Sé lo que hago, soy una especialista en este campo -dijo Faye mirando al chico directamente a los ojos.

Draco no supo que contestar. Conocía al hada desde hace solo un día, pero aquella única jornada le había bastado a la criatura mágica para hacer que el rubio se fiara de ella.

¿Qué le costaba hacer lo que le había pedido el hada? Nada, ya que el hada había prometido resolver ella misma la situación en caso de que fuera mal.

-Okey -dijo finalmente Draco.

-Entonces ¡levántate y ve a invitarlo al baile! -dijo Faye sonriendo.

Draco se levantó lentamente y luego salió del comedor.

-¿Cómo lo has logrado? -inquirió Pansy.

-Que quede entre nosotros: le he puesto una poción en el vaso, y él, por fortuna, la ha bebido mientras decidía si levantarse o maldecirme. Ahora, si me disculpan, debo ir a ver que todo marche bien -dijo Faye mientras seguía a Draco sin que éste la viese.

El Slytherin encontró a Harry esperándolo apenas salió del comedor.

-Malfoy, Faye me ha dicho que quería hablar conmigo -dijo Harry en tono neutral.

-Sí. ¿Te molesta si vamos a otro lugar? Quisiera hablarte en privado -dijo Draco intentando permanecer en calma.

-Como quieras -respondió Harry para después seguir al otro chico que se dirigía hacia el lago.

Llegado a cierto punto Draco se detuvo y se volteó hacia Harry para después ponerse rojo en cuanto ambos intercambiaron miradas.

-Entonces ¿qué quieres decirme? -inquirió Harry.

-¡Eh…! Este… yo… yo quería… -empezó Draco.

-Malfoy, ¿puedes terminar la frase? No tengo la más mínima intención de agarrarte a golpes -dijo Harry sonriendo.

-¿Quieresveniralbaileconmigo? -acabó diciendo Draco a una velocidad impresionante mientras alcanzaba un color más allá de cualquier rojo imaginable, diciéndose mentalmente idiota porque estaba casi seguro que el Gryffindor no le había entendido absolutamente nada de lo que le acababa de decir. Pero ¿de dónde había sacado el valor para pedirle al moreno que fuera al baile con él? Draco no se sentía capaz.

En los siguientes segundos Draco sintió claramente como los latidos de su corazón aceleraban. Parecía casi como si el corazón fuera a salírsele del pecho. El rubio inhaló aire profundamente y mirando el piso empezó a decir: "¿Quieres venir…?", pero no logró terminar la frase porque el moreno lo interrumpió.

-Con mucho gusto iré al baile contigo Draco -respondió Harry más que sonriente para después agregar: -Si no me lo hubieras pedido tú probablemente lo hubiera hecho yo.

Draco estaba listo para todo excepto para aquello. No esperaba que el moreno aceptase, y sobre todo, que hubiera entendido lo que le había dicho, y la respuesta positiva lo dejó en shock. Su corazón latió fuertemente cuando entendió lo que le había dicho el otro chico, y Draco no pudo hacer menos que sonreír felizmente como nunca lo había hecho antes. Había dejado caer la máscara y nunca se había sentido tan bien.

-¿En serio? -inquirió Draco aún incrédulo.

-En serio -respondió Harry.

-¿No es una broma? -preguntó Draco.

-No Draco, no es una broma -le contestó Harry.

-¿De verdad? -cuestionó de nuevo el Slytherin que no lograba creerlo.

-Sí Draco, de verdad -dijo Harry sonriendo.

Draco abrió la boca para preguntar algo más por el estilo, pero fue interrumpido por Faye, quien observando la escena no logró contenerse más.

El hada viendo lo lindos que se veían aquellos dos juntos, pensó en mejorar un poco más el cuadro alegre y por esto tronó los dedos. En el transcurso de pocos segundos, sin siquiera darse cuenta, Draco se encontró entre los brazos del fascinante Gryffindor que no hizo absolutamente nada para alejar al rubio.

El rostro de Draco adquirió un bello rojo intenso. No le habría sorprendido que el moreno lo lanzara lejos de un momento a otro, pero por otro lado entre los brazos de Harry se estaba tan bien. Daban una sensación de calor y seguridad.

Después de algunos instantes, el cerebro tomó el control sobre el corazón, y Draco se alejó de Harry sin mirarlo siquiera a los ojos.

-Disculpa. No sé que ha sucedido -dijo Draco.

-No importa. Quédate tranquilo -respondió Harry.

-No, en realidad perdóname. Lo siento tanto. Disculpa -dijo Draco para después ser interrumpido por una voz femenina bastante desesperada.

-Basta Draco. ¡Se veían tan lindos! ¿No podías esperar para pedir todas esas disculpas otro poco? Si continúas así terminaras por hacerlo escapar -dijo el hada.

-No creo que escape -aseguró Harry al rubio.

-Lo sé, pero de este modo he logrado hacerlo parar -dijo Faye sonriente desencadenando la risa del moreno.

-¡Eh, yo sigo aquí! -protestó Draco.

-Lo veo, rayo de sol. Todavía conservo el don de la vista -dijo Faye.

-No lo trates tan mal. Tienen razón. Lo estábamos ignorando -dijo Harry regalando una sonrisa a Draco, quien en aquel momento creía haber muerto y estar en el paraíso. Harry le estaba sonriendo y lo estaba defendiendo de Faye.

-No, definitivamente no estoy en el paraíso si Faye sigue aquí -dijo Draco en voz baja.

-¿Qué intentas decir con eso? -inquirió el hada que lo había oído.

-Que tu presencia indica que aún estoy en la tierra o tal vez en el infierno, pero siendo también aquí él es más probable la primera -dijo Draco.

-Tú lo defiendes pero velo, él me trata peor a mí -dijo el hada a Harry para después volverse hacia Draco y decir: -¿Has visto cómo no te ha mandado al diablo?

-Tenías razón -dijo el Slytherin poniéndose rojo de nuevo.

-¿Sobre qué? -inquirió Harry curioso.

-Nada en particular. Es una cosa entre Draco y yo -dijo el hada mientras el Slytherin la miraba sorprendido, ya que estaba casi seguro que el hada le contaría todo al Gryffindor.

-Está bien. Ya se está haciendo tarde. Debemos ir a clases. ¿Regresamos dentro? -dijo Harry.

-Sí, debo ir a Encantamientos -dijo Malfoy.

-Yo a Herbología -dijo Harry.

El terceto regresó al Gran Comedor donde Harry se despidió de Draco diciendo:

-Nos vemos después en Defensa.

Draco se dirigió hacia Blaise y Pansy, quienes habiéndolo visto entrar junto al Gryffindor, estaban listos para atestarlo de preguntas.

-Gracias Faye -dijo Draco en un susurro.

-No hay de qué -respondió el hada para después agregar cuando el Slytherin ya no pudo oírla: -Esto es solo el inicio. Si supieras que tengo en mente Draco, si supieras…