Disclaimer: Victorious y sus personajes no me pertenecen.
Eran las dos de la mañana y estaba en una casa extraña, sin poder dormir. Cat se levantó y agarró una sudadera del armario de Gaby, encaminándose a la sala y se sentó en el suelo junto a la ventana, mirando al enorme jardín exterior.
La idea de mudarse la inquietaba y todas las alternativas parecían imposibles. Pasó por lo menos una hora ahí, llorando, tratando de pensar qué hacer, cuando alguien apareció a sus espaldas.
—¿Cat, cariño? ¿Estás bien?— preguntó Nikki, tratando de no asustarla.
—Oh, lo siento. Yo no quería despertar a nadie… Yo solo, no podía dormir —dijo la chica ocultando sus lágrimas.
—Cat, sé que seguramente no quieres hablar, pero tal vez podamos encontrar alguna solución a lo que te aqueja. Quizá pueda ayudarte con tus padres en la mañana —ofreció Nikki mientras se sentaba a su lado.
—No hay nada que hacer, ellos lo han intentado todo y yo también, pero no hay manera. —La pequeña hundió la cara en el hombro de la mujer, llorando desconsoladamente, ella solo pudo poner sus brazos a su alrededor, consolándola.
—Siempre hay algo que hacer, por favor, solo dime lo que está pasando —sostuvo su rostro con ambas manos mientras limpiaba sus lágrimas.
Cat empezó entonces a contarle que su hermano mayor había tenido un accidente hace unos años y había quedado con un traumatismo craneoencefálico, por el cual necesitaba una serie de tratamientos periódicamente. La verdad es que todo procedimiento médico en Los Ángeles era demasiado costoso y por eso sus padres habían decidido mudar a la familia a Idaho, el hospital en Boise era uno de los mejores en el país. Además, sería difícil viajar con frecuencia para ver cómo sigue él allá y regresar por ella.
—No me quiero ir, tengo sueños, me he esforzado tanto en mi escuela para mantener mi media beca. Pero no puedo quedarme. Tengo 17 años y ellos tienen mi custodia, aunque consiga un trabajo para mantenerme, no me dejarán. No quieren que esté aquí sola y sin supervisión.
—Oh Cat, lo entiendo. Mira, cuando yo tenía tu edad, algo similar me pasó a mí —dijo la mujer, todavía acurrucándola en su pecho—. Estaba estudiando en una escuela privada con una beca y quería ir a Stanford y estudiar negocios, lo que esta escuela facilitaba. Pero mis padres decidieron mudarse a Michigan por un mejor trabajo.
—¿Y qué hizo usted? —La chica preguntó con curiosidad.
—Bueno, cariño me emancipé. Conseguí un trabajo en un estudio de cine y mi jefe decidió patrocinar mis estudios, básicamente apoyarme hasta que pudiera valerme por mi misma. Tuve suerte —dijo Nikki—. ¿Has pensado en esa opción?
Cat sacudió la cabeza preguntando cómo funcionaba lo de la emancipación a lo que la mamá de Gaby explicó que debía cumplir con ciertos requisitos. En primer lugar, debía estar casada o servir en el ejército o en un caso extremo un juez podía concederla después de determinar que era lo mejor para el menor de edad.
—Ahora, tienes diecisiete años y en unos meses cumplirás los dieciocho, es muy probable que un juez te considere capaz de emanciparte. Únicamente necesitas demostrar que puedes mantenerte, podrías conseguir un trabajo o, como yo, encontrar a alguien que esté dispuesto a apoyarte como tu tutor legal.
La pelirroja regresó a verla con un hilo de esperanza. Esto podría funcionar, aunque tenía muy poco tiempo.
Nikki entonces le contó que el jefe que la ayudó cuando era joven, terminó convirtiéndose en su suegro y que ella sabía lo importante que es tener a alguien que crea ciegamente en ti, incluso sin conocerte del todo.
—Así que, si necesitas nuestro apoyo, estaremos aquí para ti, ¿entendido? Si no encuentras otra salida y debes tomar esta decisión, seremos tus tutores.
La chica no sabía qué decir, de la nada esta familia estaba abriéndole sus brazos. Era un riesgo enorme y una gran responsabilidad para ellos.
—No podría pedirles esto. Ustedes no me conocen, Hollywood Arts es un colegio caro e incluso si tuviera un trabajo no podría ser capaz de pagar el resto de la colegiatura y tener dinero para la renta y la comida. Es una carga que no puedo imponerles.
—Yo no tenía nada que no sea mi emancipación y una habitación cuando tenía 17 años, no se podría llamar a ese lugar un apartamento —rió la mujer—. Víctor me ofreció un mejor trabajo que el que tenía en una cafetería y, en una semana, pasé de vivir en un cuarto a un apartamento y a trabajar solo unas horas al día, lo que me permitió estudiar. Un mes después, Víctor me dio todo su apoyó incluso me ayudó pagando la universidad. —Le sonrió—. ¿Ves? Él me dio todo sin pedir nada a cambio, Él no me conocía Cat, tenía fe en que, una chica de diecisiete años, podría lograr cualquier cosa si él depositaba un poco de confianza y apoyo en ella, y tenía razón. Lo logré porque siempre supe cuál era mi sueño —dijo la mujer apretando a Cat en un fuerte abrazo y le pidió que se fuera a la cama y pensar sobre lo que le estaba ofreciendo. Sus padres irían por ella en la mañana y si ella decidía embarcarse en este tren, ellos apoyarían su decisión y convencerían a sus padres para que la dejaran quedarse en su casa. No tomarían un no por respuesta.
—Nikki, pero usted ni siquiera ha hablado con el padre de Gaby todavía.
—Bueno, él está de acuerdo con su bella esposa en esto. —El hombre dijo a sus espaldas—. Nikki y yo prometimos, cuando nos casamos, que íbamos a hacer por alguien más lo que mi padre hizo por ella. Es la mejor manera de honrarlo. Vamos a luchar por esto, si es lo que quieres. Así que ve a la cama, descansa un poco y luego, cuando estés lista, nos dejas saber tu respuesta, ¿de acuerdo? —dijo ayudando a su esposa a levantarse del suelo y le dio una mano a la chica.
—Kay, Kay y… gracias — Cat dijo y se dirigió nuveamente a la habitación de Gaby.
A las seis de la mañana, en punto, se levantó y se dio una ducha rápida. Estaba segura de lo que quería hacer, todavía sorprendida de lo mucho que las cosas pueden cambiar en un par de días.
Bajó las escaleras, anticipando todo lo que estaba a punto de suceder, la lucha que sus padres seguramente pondrían cuando les dijera acerca de la tutela, y cómo, si no estaban de acuerdo, tendría que luchar contra ellos delante de un juez. Todo era demasiado intenso, así que dio un respiro y entró en la cocina, supuso que no iría a la escuela ese día.
—Hey pequeña, ¿pudiste dormir? Si es que acaso dormiste en absoluto —dijo el padre de Gaby.
—Buenos días, señor Evans.
—Oh, Cat, soy Jensen por favor. El Sr. Evans es mi suegro —dijo dejando Cat un poco confundida y le sonrió.
—Déjame que te cuente una historia. Cuando nacieron Tyler y Gaby, Nikki y yo decidimos que mi apellido no sería una carga para ellos. Verás, yo soy un Cunningham, hijo del famoso escritor Victor Cunningham —la pequeña abrió los ojos porque ese nombre era muy reconocido en el medio y nunca se imaginó que Gaby era la nieta de tal personalidad—. Yo crecí en medio de mucha presión en la escuela y frente al mundo, la gente me conectaba con mi padre y su fama, y siempre quisieron aprovecharse de todo lo que podían. Nosotros quisimos una vida normal para nuestros hijos, donde no importara que su abuelo sea un famoso escritor y su papá, un productor muy conocido. Si eligen nuestro camino, podrán poner sus reglas. Así que llevan el apellido de Nikki en lugar del mío. Esta, es ahora, la casa de los Evans —explicó, tomando unas tostadas y se las entregó en un plato para que empiece a desayunar.
—Vaya, no lo sabía.
—Ese es el punto —dijo, vertiendo un poco de jugo en los vasos y le sonrió a su esposa que estaba entrando en la cocina en ese momento.
—Buenos días —dijo robándose el jugo de su esposo y volvió a Cat preguntándole—: ¿Tomaste una decisión?
—Sí, me gustaría tomar su oferta, pero con la condición de que yo los ayudaré consiguiendo un trabajo y, con el tiempo, les pagaré cada centavo.
—Cariño, esa es una gran condición, tu trabajo consistirá en ser la mejor estudiante que puedas, nada de malas notas, y nos pagarás un día haciendo exactamente lo mismo con alguien que te necesite —dijo Jensen, extendiendo su mano esperando una respuesta—. ¿Tenemos un trato?
—Está bien —Cat hizo lo mismo y ha añadido—: Es un trato.
Eran las 6:15 AM cuando Gaby despertó al escuchar voces en la planta baja. Se apresuró preparándose para la escuela después de darse cuenta de que su compañera de clase ya no estaba en la habitación. Si no salía, en no más de quince minutos, retrasaría su ritual y de ninguna manera podía permitírselo. Gaby bajó escaleras viendo a Cat conversando con sus padres mientras desayunaban y los saludó.
—Buenos días bebé, te quedaste dormida— dijo su mamá.
—Supongo que todo el sueño que no pude conciliar en días, se acumuló. Es tan tarde, tengo que correr —dijo recogiendo su bolso y el cuaderno que yacía sobre la mesa y antes de salir recordó—: Oh, lo siento, Cat. ¿Necesitas que regrese por ti para ir a la escuela?
—No, cariño, Cat, tu papá y yo tenemos que hablar con sus padres, así que no va a ir hoy. Ve a buscar "tu café" y después directo a la escuela —dijo Nikki citando con los dedos.
—¡Oh mamá! No de nuevo, ¿quieres? Voy allá por el café y para evitar tus insinuaciones matutinas —la rubia respondió, cogiendo una manzana del recipiente.
—Sí, cariño, sabemos que "no" es por eso que vas a la cafetería —su papá bromeó.
—¡Ella no es la razón por la que voy!… Me tengo que ir —dijo rodando los ojos.
—¡Claro bebé! Salúdanos a Maggie —Jensen gritó para que su hija pudiera oírle desde la distancia.
Gaby tenía que tener su café temprano y no podía creer que se había quedado dormida, ahora todo su horario era un desorden.
«¡Buenos días, preciosa! ¿Tienes noticias de Cat? ¿Cómo está?», Beck le envió un mensaje de texto.
«Estoy en la cafetería cerca de Nozu. ¿Te invito un chocolate? Necesito hablar contigo y no, no sé nada sobre Cat todavía».
«Estaré allí en diez minutos».
—Hey Maggie, ¿me das un chocolate caliente y un expreso, por favor? —dijo la chica al llegar al mostrador.
—Hola Gaby, ¿tienes compañía hoy? —ella respondió, tan alegre como siempre.
—Sí, un viejo amigo —dijo extendiendo su dinero para pagar.
—¡Genial! Espero que tengas un buen día, Gaby, y buena suerte en la escuela hoy —Maggie le dio el cambio y el recibo y se despidió de la rubia que salió a su habitual mesa, para encender su cigarrillo.
—No sabía que fumabas —dijo Beck mientras se sentaba.
—Vaya, vaya, tú y tu ex ciertamente tienen grandes poderes de observación —la rubia señaló, entregándole su taza de chocolate—. Ella dijo lo mismo ayer por la mañana, cuando nos cruzamos en esta misma mesa.
—¡Oh! —dijo riendo—. Es una horrible costumbre, Gaby. ¿Desde cuándo?
—Alrededor de un año y medio… no lo sé. Me ayuda con el estrés aunque, pronto, debo empezar a admitir que me gusta.
—Realmente espero que deje de gustarte —dijo él con una cara muy seria y una decepcionada mirada—. Pero bueno, ¿de qué querías hablar? ¿Qué ocurrió ayer con Cat?
—Bien, mejor cambiemos el tema de mis malos hábitos —dijo ella, burlándose de su amigo—. Ayer, fui a recoger la comida del restaurante asiático y la vi caminando sola, llorando. Así que me acerqué y la convencí para que venga a casa conmigo. Parecía completamente destruida, Beck. —La chica explicó y le habló de la charla que sus padres tendrían con los Valentine esa mañana.
—Me sorprende que no haya llamado a Jade o a Tori.
—Lo sé, pero no quería que nadie lo supiera.
Gaby solo esperaba que fuera lo que fuera, lo arreglaran pronto. Beck estaba, obviamente, muy preocupado también, perdido en su taza de chocolate.
—Y… en otras noticias… Cat ya lo sabe —la chica mencionó rompiendo el silencio.
—¿Sabe…, sabe? —preguntó él.
—Sí, se quedó a dormir en mi habitación y me olvidé totalmente de que tenía fotos de los tres colgadas en mi pared.
—¡Oh!, fotos de tú y Ash… ya sabes… ¡ya sabes!— Beck hizo un gesto de pequeños besos con sus manos.
—Sí, hay un par de esas —ella respondió sacándole la lengua—. Las vio, pero no le importó, lo que me sorprendió, mostró mucha compasión cuando le dije que terminamos… —mencionó viendo de reojo el reloj de la cafetería—. Tenemos que correr o llegaremos tarde.
Ambos recogieron sus cosas y se fueron a la escuela apurados. Para entonces, Jade estaba empezando a desesperarse. Cat siempre contestaba su teléfono, pero ya era la treintava llamada que iba directo al correo de voz. También había llamado a su casa, pero nadie respondió.
—Hey, Vega, Andre, ¿han visto a Cat?
—¿A la rojita? No esta mañana —dijo Andre volviéndose hacia Tori quien les dijo que no sabía nada de ella tampoco.
—Estoy preocupada, la he llamando sin parar desde ayer por la noche.
—Hey, chicos —Beck y Gaby los saludaron al encontrarse con ellos frente a los casilleros.
—¿Han visto Cat? —preguntó la gótica sin siquiera decir un hola.
—Sí, está en mi casa ahora mismo, con sus padres —Gaby contestó rápidamente.
—¿Por qué iba a estar en tu casa? ¿Está bien?— Jade preguntó sorprendida, según lo que sabía, a Cat ni siquiera le agradaba la nueva.
—La encontré caminando sin rumbo ayer y la llevé a casa. Me pidió que no los llame. Supongo que ella necesitaba un poco de espacio —explicó la joven—. Está bien, bueno, en una sola pieza, no sé lo que pasó, no me dijo.
"¿He sido tan egocéntrica estos últimos días que no me di cuenta de que Cat estaba en problemas?", pensó Jade.
—Pensándolo bien, ella estaba muy enojada ayer —Tori mencionó mirando a la rubia—. Especialmente contigo.
—Lo sé, me lo dejó claro cuando me acerqué a ella anoche. Pero debe haber estado realmente cansada que aceptó mi propuesta —dijo mirando a Jade dar un suspiro, parecía preocupada por su amiga. Definitivamente se sentía culpable.
Por el resto del día, no pudo concentrarse en nada, preguntándose si alguien le había hecho daño y ella había ignorado las señales. Tenía que verla, hablar con ella.
"¿Y si Gaby no la encontraba a tiempo? ¿Qué pasaba si…? No, no quiero pensar. Si algo le sucede a Cat no me lo perdonaría".
—Hey —Jade se acercó a Gaby en su casillero al final del día—. Necesito que hagas algo por mí.
—Claro, ¿qué? —contestó ella sin mucho afán de cumplir lo que estaba por solicitarle.
—Necesito que llames a tus padres y les preguntes sobre Cat… y me lo digas —Jade exigió.
—Ya lo hice, pero no quisieron decir nada por teléfono. Me están esperando en casa para hablar —Gaby le comunicó mientras tomaba algunos libros de su casillero y lo cerró rápidamente.
—Bien, voy contigo.
—Em… No puedo llevarte Jade. Esto suena serio y lo discutiremos como familia, así que no, lo siento. —Gaby dijo dirigiéndose al estacionamiento.
—¡Oh, no! No vas a dejarme hablando sola. Voy contigo y punto. No te pregunté si podía ir, dije que iría. —Jade corrió a su lado y apenas la rubia desbloqueó el auto, la gótica abrió la puerta del copiloto y se subió.
—Es algo de familia, ni siquiera sé si Cat está todavía en mi casa —le explicó Gaby mientras entraba en su coche y observaba a una Jade que no tenía la más mínima intensión de bajarse.
—No me importa. Cat es "mi familia", ¿de acuerdo? —Se colocó el cinturón de seguridad y miró hacia adelante a la espera de que la otra chica arrancara.
—¿Y qué con tu coche?— Gaby le preguntó antes de poner la llave en la ignición.
—Puede quedarse aquí hasta mañana. Realmente no me importa. —Jade le indicó con cierta desesperación.
Gaby se alzó de hombros y aceptó, saliendo del estacionamiento. En el primer semáforo encendió la radio y comenzó a tararear la letra de la canción que estaba tocando, inconscientemente bailando un poco.
—No tienes un terrible gusto musical —Jade señaló, tratando de hacer conversación y relajarse, la preocupación la estaba consumiendo.
—¿Gracias?
—Mira, yo solo… estoy muy angustiada por Cat. No sé por qué no se contactó conmigo ayer.
—Jade, si Cat es tan importante para ti, pienso que debes estar ahí. Es lo correcto —la rubia respondió posando su brazo izquierdo sobre el marco de la ventana abierta y apoyó la cabeza sobre su puño.
"Vaya, se ve tan tranquila y hermosa… Espera, ¿qué? ¡Deja de mirarla, Jade, cielos! ¿Hermosa? ¿Qué, eres gay? ¡Detente! No, yo… no… Ella solo se ve linda. Es natural que las chicas se den cuenta de eso en otras chicas, ¿no?".
—No estés tan incómoda, Jade. Sé conducir, no nos voy a matar —Gaby rió cuando notó el nerviosismo de su pasajera, quien solo resolvió quitarle le mirada de encima y concentrarla en su propia ventana el resto del recorrido.
En pocos minutos entraron por las puertas de su casa. Lo primero que Jade notó es que el lugar era enorme y que no veía el coche de los papás de Cat.
"Tal vez ya se fue a su casa. ¡Genial! Y yo no tengo auto para irme a la mía".
—Vamos, ¿no vas a salir de ahí? Tú eras la que quería venir. —La rubia le hizo un gesto para que la siguiera.
—Es un bonito lugar.
Gaby caminaba delante de ella y abrió la puerta dejando a su invitada pasar primero.
—Hola, bebé ¿cómo estuvo la escuela? —dijo su madre—. ¿Trajiste a otra amiga?
—Yo no soy su amiga —Jade soltó y se arrepintió de inmediato, era un reflejo que tenía con la gente nueva.
—Es bueno saberlo —Nikki se rió un poco, mientras le daba un beso rápido su hija.
—En realidad, mamá, es Jade. La mejor amiga de Cat. Vino a ver lo que pasaba, estaba algo inquieta —dijo casi sacando humo de la chica de ojos azules.
—Lo hablaremos durante el almuerzo, por lo tanto, pondré otro plato. Tu papá estará de regreso con Cat en aproximadamente una hora. Pueden ir a tu alcoba, las llamaré cuando todos estén aquí.
—Vamos —dijo rubia emprendiendo camino a su habitación, guiando a Jade que analizaba su entorno con cuidado, el ambiente era muy moderno y fresco, con mucha luz y un silencio apacible.
—Espera aquí un minuto —Gaby exigió entrando en su habitación y cerrando rápidamente la puerta en la cara de su compañera—. Está bien, adelante.
La gótica estaba lista para burlarse de las paredes de color rosa y ponis que ella pensaba que encontraría, pero fue un gran error.
Por su izquierda había una pequeña sala de estar. Dos sofás y una mesa de centro. A su derecha, una pared cubierta de cuadernos que continuaba en frente.
—¿Esta es tu habitación? ¿Dónde duermes? No veo una cama.
—Por aquí —Gaby dijo subiendo un par de escaleras en la parte frontal izquierda de la sala. Jade la siguió y descubrió que, detrás de ese muro de cuadernos, había otra pequeña sala de estar con almohadones en el piso sobre una frondosa alfombra blanca, lindo. Enormes ventanas que cubrían la pared entera de arriba a abajo, desde la esquina hasta la zona de la cama y el armario en el fondo de la habitación.
Justo en frente de la cama colgaba un televisor grande y había una puerta que conducía al cuarto de baño.
—Entonces tienes tu propio apartamento dentro de tu casa —Jade dijo bromeando, viéndola sonrojarse.
—Solía ser nuestra sala de estar, me mudé y la reclamé como mía.
—¿Y Cat durmió aquí anoche?—Jade tomó asiento en la cama mientras la veía quitarse la chaqueta y cambiarla por una sudadera con capucha.
—No creo que durmió en absoluto. Lloró durante horas antes de que yo me quedara dormida, entonces la sentí bajar a eso de las dos de la mañana. —dijo sentándose a su lado—. Regresó como a las cuatro, pero la oí llorar probablemente una hora más. Cuando me levanté, ya estaba desayunando con mis padres.
—No entiendo que es lo que puede estar pasando. Cat siempre está feliz. No creo la he visto llorar más de un par de veces y eso sería mucho —dijo Jade bajando la mirada—. Le fallé.
—No lo hiciste, si ella hubiese querido que lo supieras te lo hubiera dicho —Gaby tomó su mano acariciándola delicadamente como un consuelo, y un escalofrío corrió por el cuerpo de Jade tan pronto como la tocó, obligándola a encontrar su mirada con sus increíbles ojos verdes.
"¿Qué cree que está haciendo? No, ¿qué es lo que yo estoy haciendo? Primero pienso que es bonita, no, no bonita, se veía hermosa, sexy y ¿ahora esto? Por Dios Jade, decídete, apenas ayer odiabas sus entrañas y ahora es linda y sexy".
—Vamos a saberlo pronto, no te preocupes —dijo la rubia liberando su mano y se levantó para llegar a su mochila y sacar su cuaderno y un bolígrafo, sentándose nuevamente, recostándose en el cabezal de la cama.
—Entonces, ¿te gusta escribir?—Jade pregunta señalando la pared que tiene detrás, una increíble cantidad de cuadernos.
—Cat preguntó lo mismo ayer. No pensé que era gran cosa.
—No me malinterpretes, me encanta escribir, demasiado, pero esto parece un poco compulsivo. ¿Has ido a un psicólogo? —preguntó riendo sin ánimo de ofender.
—En realidad, fue ella la que me sugirió que empiece a escribir. Tenía doce años —respondió ella, mirándola y levantando las cejas, luego se relajó y sonrió—. Puedes preguntar si quieres, está bien, sé que Beck te contó sobre los abusos.
—Sí, él me contó. Me alegra que tengas ayuda para lidiar con eso. —Jade no sabía qué más decir. Era una situación incómoda, pero afortunadamente fueron interrumpidas.
—¡Hola mequetrefe! Estás aquí —se escuchó la voz de un chico del otro lado de la habitación.
—Aquí, Ty.
—Hola —dice un muchacho de unos veinte años de edad, con el rostro perfectamente definido, una barbilla adorable con un pequeño hoyuelo en el medio, ojos verdes y cabello castaño claro desordenado, pero en el buen sentido. Era alto y delgado, pero Jade podía ver que su cuerpo era definido, no había duda que se ejercitaba.
"Simpático, definitivamente encantador y guapo", pensó Jade.
—Ty, esta es Jade, de la escuela. Jade este es mi hermano Tyler —Gaby los presentó sin ni siquiera mirarnos.
—Bueno, es un placer, Jade —dijo inclinándose para besar su mejilla, después se dirigió hasta donde se encontraba su hermana y le regaló un beso también.
—Así que, ¿sabes de qué se trata todo esto? Nina y yo vinimos tan pronto como mamá nos llamó con ese tono de esto es un asunto para discutir en familia —dice Tyler imitando la voz de su madre.
—No, lo siento, ni idea, ¿dónde está Nina?
—Ayudando a mamá con el almuerzo —responde su hermano.
—En realidad, estoy aquí para pedirles que bajen sus traseros al comedor, la comida está lista y su papá acaba de llegar con Cat —escucharon a una chica decir mientras se acercaba. Hermosa, de cabello largo castaño oscuro, ojos color chocolate y un cuerpo bronceado como para morirse, al menos eso pensó Jade.
—Hola, soy Nina, tú debes ser Jade —dijo asintiendo un saludo y volteó en dirección a la otra chica—. Hola pequeña, ¿cómo estás? —le dijo a Gaby quien se levantó para darle un abrazo.
—Extrañándote… ¿Vamos a ver que sucede?
Todos salieron de la habitación y bajaron hasta donde estaban sus padres. Nina y Tyler entrelazaron sus dedos justo en frente de Jade quién pensó:
"Es una pena, los dos son demasiado atractivos. ¡Basta Jade! ¿Qué pasa contigo y las chicas lindas hoy?"
Al ver a su amiga, rápidamente fue hacia ella para darle un abrazo.
—¡Kitty Cat!
—Hey, siento no haberte llamado —dijo Cat con una media sonrisa.
—Hablaremos de eso más tarde —respondió Jade.
Tyler se acercó a Cat para saludarla y presentarse, así como Jensen lo hizo con Jade, ayudándola con la silla al sentarse. Nikki invitó al resto de la familia a unirse en la mesa y servirse la comida, mientras conversaban.
—Chicos, como ustedes saben, las decisiones en esta familia las tomamos siempre juntos. Sin embargo, esta vez, tuvimos que hacer las cosas un poco diferente debido a las circunstancias… Pero estoy seguro de que habríamos llegado al mismo resultado —Jensen dijo dirigiéndose a su esposa.
—Cat, es ahora una parte de esta familia. Ella va a vivir con nosotros a partir hoy y queremos que sepan que esta decisión fue tomada con el mayor de los cuidados y la mejor de las intenciones.
Jade no entendía nada y su cara lo gritaba, parecía haberse perdido en la conversación, "¿por qué Cat se mudaría con ellos?" Pero antes de emitir cualquier criterio prefirió no inmiscuirse más de lo que ya había hecho y decidió esperar para hablar con Cat más tarde, quién por alguna razón se veía muy feliz.
—Cat, ¿te gustaría que les explique el porqué? —ofreció la madre.
—Está bien Nikki, me gustaría hacerlo yo misma —dijo Cat mirando a Jade—. Mis padres decidieron mudarnos a Idaho por el tratamiento de mi hermano. Debíamos viajar mañana, pero Jensen y Nikki lograron convencerlos de darles mi tutela hasta mis dieciocho y así poder quedarme en Los Ángeles. Ellos viajarán a Idaho mañana por la mañana —Cat dijo un poco triste pero muy calmada.
—Creo que la que los convenció fuiste tú. Estoy muy orgulloso de que presentaras tus puntos y de que te escucharan. Tus padres, claramente, solo quieren lo mejor para ti —dijo Jensen con un pequeño guiño.
Cat sonrió y los miró diciendo:
—Yo… estaba perdida ayer, no sabía qué hacer. Ahora estoy aquí y estoy muy agradecida por la forma en que acaban de abrir sus puertas para mí. Nunca podré pagarles. Voy a ser la mejor hija que pueda, lo prometo —dijo Cat con los ojos llorosos.
—¡Nada de eso! Tú eres una de nosotros, tienes que estropearlo todo al igual que el resto y después, podemos culpar a Gaby —dijo Tyler con una gran sonrisa mirando a su hermana.
—¡Gracias Ty! Bienvenida a la familia, Cat —dijo ella regresando el gesto.
Nina levantó su copa y dijo:
—Me gustaría brindar por el nuevo miembro de la familia, que una vez también me dio la bienvenida con los brazos abiertos. Créeme, Cat, tienes suerte de haberte encontrado con esta tarea de locos.
Todos levantaron sus copas brindaron juntos. Jade seguía muy confundida, tanto que Cat tuvo que levantar su vaso y dárselo para el brindis.
—Jade, entiendo que eres la mejor amiga de Cat —dijo Jensen.
—¡Sí! —respondiendo a secas. Estaba nerviosa con toda la situación.
—Dado que este es ahora su hogar, eres bienvenida en cualquier momento que desees o necesites. De día o de noche, esta casa es ahora tu casa también, ¿de acuerdo? —aclaró el hombre. Jade podía ver donde Gaby y Tyler heredaron sus hermosos ojos verdes, asintió y siguió comiendo.
Una hora después Gaby y su hermano, junto su novia, limpiaban la mesa y lavaban los platos mientras su madre le pedía que ayude a arreglar su vieja alcoba que sería la nueva habitación de Cat, mientras ella y Jade tomaban un paseo en el jardín para hablar.
—Cat, ¿por qué no me llamaste ayer? Estaba preocupada como loca. ¿Sabes que me hubiera encantado que vengas a vivir conmigo, no?— Jade dijo con tristeza y un poco de resentimiento.
—Lo sé, les dije a mis padres que estaba segura de que podía quedarme contigo, pero dejaron muy claro que no me era una alternativa —Cat dijo mirando hacia abajo—. No tienes idea de lo difícil que fue para Jensen y Nikki para tratar de convencerlos de que me quede aquí.
—Los papás de Gaby parecen agradables —dijo Jade.
—Sí, pero mamá y papá no estaban convencidos incluso Lane vino a ofrecer su ayuda así como los papás de Beck —Cat le cuenta—. Por suerte, mis padres han conocido a los Oliver desde hace tiempo, y ya que ellos han sido amigos con los Evans más de quince años, se quedaron más tranquilos y accedieron, de lo contrario todo se habría complicado con juicios y abogados y el tratamiento de mi hermano hubiese demorado.
—Fuiste muy valiente Cat, sé que tus padres no te habrían dejado quedarte si no hubieses puesto resistencia.
—Lo sé, me lo dijeron. Especialmente que insistí mucho y que ellos quieren que cumpla mis sueños.
—Cat, pero… apenas los conocemos, ¿no tienes un poco de miedo? Podrían ser una familia de psicópatas.
—Creo que si la familia de Beck da tan buenas referencias de ellos no pueden ser malas personas. Además, ayer Gaby se me acercó y aunque le grité que se alejara ella insistió hasta saber que estaba segura con ella —continuó Cat—. ¿Sabes? solo me ofreció un lugar para pasar la noche, sin exigirme una explicación y respetó mis deseos cuando le pedí que no les hablara.
—¿Les pediste a los Evans quedarte aquí? —Jade preguntó con curiosidad.
—No, la mamá de Gaby me encontró sentada en el piso de la sala en la mañana, y después de contarle todo ellos se ofrecieron y se han portado muy bien conmigo —dijo Cat sonriente.
—Tú sabes que si hay alguien por quién puedo estar feliz es por ti. Sólo espero que sepas que estoy siempre aquí y que puedes confiar en mí —le aclaró su amiga.
—Lo sé, Jade. Eres mi mejor amiga y ayer estaba perdida, lo siento.
—No te disculpes, lo entiendo. Vamos, te ayudaré a instalarte —Jade ayudó a su amiga con la mano para ponerse de pie y entraron en la casa dirigiéndose directamente a la nueva habitación de Cat.
Nota de autor:
Qué capítulo tan difícil de traducir, y es que tuve que acortarlo mucho porque en el original repetía todo tantas veces XD. Me sigue dando gracia la manera en la que escribía en un principio, más aún en inglés, pero bueno, por algún lado se empieza.
Ya empezamos con Jade sintiendo algo por Gaby, veamos como le va en el siguiente capítulo que debo subir mañana, ojalá pueda, ya que operan a mi mamá temprano y seguro me pasaré todo el día en el hospital. Sino el sábado publicaré. Perdón por la demora en este, no fue con intensión, todavía tengo algunas cosas personales que me quitan mucho tiempo.
Ya saben, si les gustó pueden dejarme una simple ":)" o si no ":(", también sus opiniones de como va o sus teorías, siempre es divertido leerlos.
¡Suerte y adior!
