El retorno de los Gundam
Por Noriko Ukai
Disclaimer: Los personajes de la serie Gundam Wing no me pertenecen pero lo que respecta a todos los demás sí
Parejas: 1 x 2, 3 x 4, 5 x S, 6 x 9, Sei x Van, Jean x Saki, Adler x ...
Géneros: Shonen ai, Shoujo
Categoría: Romance, Acción, Drama, Angustia
Clasificación: Mayores de 16 años
Advertencia: Este fic no contiene escenas de sexo o violencia explícitas pero hay situaciones que pueden herir la sensibilidad del lector, si crees que no estas apto para leer mejor regrésate
Capítulo 9. El nacimiento de Sei – Parte 2- ¿Sigue ahí? - pregunta Trowa a un Quatre que veía a Duo sentado en el jardín de la casa de Quatre, se encontraba pensativo mirando hacia la nada, con las piernas encogidas y la cabeza sobre las rodillas
- Sí, no ha comido y la verdad estoy muy preocupado - contesta Quatre notoriamente preocupado, Duo tenía sentado afuera de la casa desde muy temprano, apenas si había desayunado, ya había pasado una semana desde que Heero le había confesado su infidelidad y dándole espacio para pensar había decidido abandonar la casa de Quatre para volver a ella cuando Duo estuviera listo
- Ve con él - dice Trowa a Quatre y él acepta moviendo la cabeza en afirmación, voltea hacia él y le da un beso en los labios antes de ir hacia donde Duo estaba sentado, Trowa se retira y Quatre se sienta a un lado de su amigo mientras lo observa, Duo suspira y voltea hacia él
- Ya no puedo más, no sé que voy hacer - expresa Duo con tristeza agachando su cabeza hasta apoyarla sobre sus rodillas nuevamente y Quatre le consuela colocando su mano izquierda sobre el hombro de Duo
- Piensa en lo que hablamos, Heero cometió un error pero está arrepentido - trata de explicar Quatre pero Duo niega insistentemente con la cabeza observando a Quatre y en sus ojos se aprecia el hecho de que quiere llorar
- No estoy seguro de ello... - explica Duo pero Quatre no entiende porque su amigo dice eso pero espera a que él mismo lo aclare - Siempre sentí que vivía a la sombra de ella, cuando él me dijo que yo le gustaba realmente no lo podía creer, yo realmente creía que para él ella era lo más importante - concluye Duo
- Estas equivocado, él te ama a ti - dice Quatre mostrándole a Duo una sonrisa pero él se mantiene firme en su aseveración
- No Quatre, si a pesar de todo lo que vivimos él sin reflexionar ni nada se acostó con ella es porque realmente la quiere ¿entiendes? Por mí tal vez solo siente afecto - expone Duo completamente triste y a la vez enojado pero Quatre insiste en que para Heero solo existe él
- Si te pidió perdón y se fue para darte tiempo en pensar las cosas y está dispuesto a luchar por ti es porque es a ti a quien ama, no seas necio - explica Quatre comenzándose a desesperar, cada vez que hablaban del tema terminaban sin conclusión alguna y ya habían pasado muchos días como para que Duo se hubiera decidido
- Supongamos que es verdad y me ama... - comienza a explicar haciendo una pequeña pausa al voltear hacia Quatre - ¿Cómo hago yo para estar con él sin pensar en lo que hizo? ¿cómo le hago para perdonarlo completamente? No es fácil Quatre, te juro que no lo es - explica más firmemente Duo a Quatre que solo niega con la cabeza, Duo era bastante cabezota como para entenderlo fácilmente y él ya se estaba cansando de insistir así que se pone de pie y entra a la casa dejando a Duo sentado mirando hacia el frente, por más que le daba vueltas al asunto no podía decidirse, y en ese momento a su lado se sienta Wufei, durante la mañana se había ido a atender unos asuntos pero ya de tarde había regresado a la casa de Quatre
- Hola - saluda Wufei y Duo le contesta igual pero sin voltear a verlo, seguía mirando hacia el frente, estaba a punto de anochecer y el sol ya comenzaba a ocultarse - ¿Ya sabes que hacer? - cuestiona volteándolo a ver y Duo sin hablar niega con la cabeza, Wufei sonríe y acerca su mano al hombro de Duo abrazándolo y atrayéndolo hacia él, Duo recarga su cabeza en el hombro de su amigo y cierra los ojos
- ¿Crees que deba perdonarlo? - pregunta Duo con voz bajita
- Lo amas ¿no? - contesta Wufei con otra pregunta para no comprometerse con la respuesta
- Si, mucho - responde Duo sin titubear
- Entonces ya sabes la respuesta... - afirma Wufei a su amigo que levanta la cabeza de su hombro y lo mira a los ojos, era cierto lo que le trataba de decir Wufei, que si realmente amaba a Heero entonces debía perdonarlo - Lo único importante es que seas feliz - le dice Wufei a Duo acariciándole la mejilla con el costado de la mano y él sonríe, no había más dudas, para Duo era difícil estar sin Heero porque lo quería mucho así que no tenía más dudas, iba a perdonar a Heero y tratarían nuevamente de recuperar la confianza mutuamente. Trowa y Quatre observaban a Wufei y Duo desde la ventana de la sala que daba al jardín y sonríen, todo apuntaba a que Wufei había convencido a Duo después que Quatre había insistido bastante, Trowa no había ayudado mucho pero es que él era hombre de pocas palabras.
- No puede ser ¿ahora que haré? - se preguntaba Relena muy preocupada mientras veía el color que la prueba de embarazo había adquirido pues según el instructivo era positiva, hacía varios días que tenía aquella sospecha y estaba al cien por ciento segura de que el único y verdadero padre del hijo que esperaba era Heero, pero el ex soldado perfecto ahora estaba con Duo y mantenía con él una relación bastante sólida, realmente iba a estar difícil que él quisiera casarse con ella o llegar a un mutuo acuerdo pero ¿acuerdo? ¿de qué estaba hablando? Si Heero iba a ser padre más valía que lo fuera completamente, ella no iba a ser la madre de un bastardo así que mejor era hacerle saber a Heero las condiciones cuanto antes aunque aquello implicara que tuviera que dejar a Duo
Heero es llamado por Quatre para que vaya a su casa esa misma noche ya que Duo deseaba hablar con él, ya tenía la respuesta a todas sus dudas y entonces el antiguo piloto del zero sin dudarlo se dirige a la casa de Quatre, Heero no había abandonado L4 pero se encontraba alojado en un Hotel listo para cuando recibiera aquella llamada
- Pasa, te está esperando en la habitación - dice Quatre a Heero cuando Rashid abre la puerta dejándolo pasar y entonces Heero corre hacia donde sabía estaba la habitación que siempre Quatre les asignaba cuando le visitaban y al llegar abre la puerta encontrándose Duo sentado en la cama de frente a la puerta de la habitación, ambos se miran a los ojos y Heero cierra enseguida la puerta acercándose a Duo quien le mira seriamente
- Ven, siéntate - dice Duo palmeando la porción de cama junto a él y Heero sin decir palabra se sienta al lado del chico, Duo lleva su mano con pulso tembloroso hacia la mano de Heero y la toma entre la suya, los dos se giran levemente para estar más cerca y mirándose a los ojos
- ¿Qué decidiste? - pregunta Heero apretando la mano de Duo y él se queda callado por mucho tiempo pues a pesar de que había decidido perdonarlo para él era difícil hablarle a Heero e incluso tocarlo pero aún así necesitaba la mano de Heero para armarse de valor
- Yo, te perdono Heero, no podemos tirar esto tan fácilmente a la basura, no vale la pena perderte - responde por fin Duo haciendo que Heero se sienta enormemente aliviado, por momentos había creído que no iba a perdonarlo y que además iba a odiarlo por el resto de sus días ya que conocía el carácter frenético de su trenzado pero para su sorpresa eso no había sucedido y Duo había decidido perdonarlo
- Gracias Duo - expresa Heero tomando a Duo de los hombros con fuerza y abrazándolo con la misma intensidad, Duo se sorprende al principio pero poco a poco le contesta el abrazo comenzando a salir de sus ojos un par de lágrimas que ruedan por sus mejillas, también Heero se alegra por aquella reconciliación y sonríe como pocas veces lo hacía, y al cabo de un par de minutos por fin se sueltan, Heero coloca su mano sobre la mejilla de Duo y le acerca el rostro para darle un beso pero Duo cierra sus ojos y baja un poco su cabeza apoyando su frente sobre la frente de Heero evitando ese beso, el ex soldado perfecto no entiende porque Duo no quiere que lo bese y le suelta la mejilla para colocar su mano sobre su barbilla y levantarle el rostro, Duo abre los ojos y ambos se miran fijamente - ¿Qué sucede? - pregunta completamente confundido pero para Duo todo estaba claro
- Dame un poco de tiempo ¿si? No me puedo sacar de la cabeza que estuviste con ella - explica Duo pero Heero no queda satisfecho con la respuesta pero si esa era la decisión de Duo entonces debía de respetarla, después de todo era él quien había insistido en que lo perdonara, había sido él quien había cometido un error y debía de pagar por ello
- Esta bien, no te preocupes - responde comprensivo regalándole a Duo una sonrisa misma que el corresponde, aunque las cosas estaban aún frágiles por lo menos la parte difícil había pasado, lograr el perdón de Duo era lo primordial y ya lo había logrado.
Trowa, Quatre y Wufei son los únicos que se presentan a cenar ya que ni Heero ni Duo habían querido cenar, necesitaban tiempo a solas para seguir conversando, tenían aún muchas cosas de que hablar y ellos no se oponen a eso, ya sabían que Duo había perdonado a Heero y les apoyaban
- Me siento mucho mejor después de esto ¿ustedes no? - pregunta muy animoso Quatre a sus compañeros de mesa pero ninguno contesta, Trowa voltea a ver unos segundos a Wufei y después continúa comiendo, Quatre entiende aquella mirada y también voltea a ver a su amigo - ¿Tú estas bien Wufei? - cuestiona Quatre a su amigo, Wufei sonríe y afirma con un movimiento de cabeza, Quatre sonríe y también continúa comiendo
- Gracias a ti Duo abrió los ojos - repone Trowa mirando a Wufei quien voltea enseguida a verlo sonriendo con un poco de falsedad
- Lo sé, solo espero no arrepentirme - contesta Wufei sinceramente, Trowa y Quatre voltean a verse y después miran a Wufei
- Sé que no lo harás - responde Quatre con su optimismo de siempre
- Yo creo lo mismo, tú siempre has sabido guardar la compostura - dice Trowa con un pequeño tono de sarcasmo pero por culpa de su seriedad de siempre no se nota aquel
- Sí, Heero lo sabe y no le importa porque confía en ti, además Duo lo ama a él - finaliza Quatre sin dejar de ver a Wufei quien solo mira a sus amigos y afirma sonriendo nuevamente, los tres retoman el consumo de sus alimentos permaneciendo el resto de la cena sin hablar.
Al día siguiente Heero y Duo se van de casa de Quatre despidiéndose de sus amigos, necesitaban estar esos días a solas, tenían que hacer que la confianza volviera día a día, cosa que le costaba mucho trabajo a Duo, se estaba haciendo un poco inseguro, cada vez que Heero salía de la casa incluso si era a la tienda Duo le cuestionaba a donde iba, Heero se molestaba un poco por esa situación pero debía de comprender a su trenzado, le había hecho añicos el corazón con la noticia de Relena pero se fiaba en que con el paso del tiempo Duo iba a recuperar su confianza y esa situación iba a desaparecer. Tres semanas pasan desde el día que Duo había perdonado a Heero, los dos visitan el orfanato donde tenían pensado adoptar, ya Duo había recuperado su hermosa sonrisa y sus ganas por convertirse en papá junto con Heero aunque obviamente éste no iba a ser consanguíneamente de ellos, ahí el encargado de las adopciones les atiende muy bien, en esos tiempos la adopción a personas del mismo sexo era más fácil, sobretodo considerando los tiempos pos guerra en que muchos niños habían quedado huérfanos. El encargado les proporciona un listado de niños con sus características principales, nombre, edad, sexo, rasgos faciales, color de cabello, tipo de sangre entre otras cosas y Heero observa atento lo feliz que Duo se veía observando la lista, él no era afectivo a los niños y nunca había concebido la idea de ser padre pero ver a Duo tan entusiasmado con la idea también él se sentía feliz con ese hecho
- Bien ¿Ya se decidió? - pregunta el encargado a Duo, él deja de mirar la lista y niega con la cabeza volviendo su atención a ella
- Es que no sé... pero eso sí, debe tener los ojos azul cobalto - Duo sonríe ampliamente mientras que Heero se pone completamente rojo, Duo estaba buscando a un niño o niña que tuviera los ojos como Heero, eso era lo primordial pues aunque no fuera su hijo de verdad debía de parecerse un poco a Heero, de esa forma también iba a amarlo más, el encargado por su parte ríe por lo bajo cuando escucha el comentario de Duo y Heero le lanza una mirada fulminante pero Duo le da un codazo, no debía de ver el encargado que Heero era un poco malhumorado... - ¡Lo tengo! - dice Duo emocionado mostrándole la lista a Heero, él se asoma a leer encontrándose con que la descripción del niño era muy parecida a la de él, en realidad se trataba de una niña, tres años, ojos azul cobalto, cabello castaño oscuro cortado abajo de las orejas y piel morena, sí, ella era la indicada, si alguien la veía junto a Heero de seguro pasaba bien por su hija
- Una niña ¿eh? - comenta Heero dejando de ver la lista y fijando su mirada en Duo quien le sonríe ampliamente y afirma con la cabeza, Heero también le sonríe y acaricia con ternura su mejilla, Duo había recuperado por completo su sonrisa, eso le tranquilizaba
- ¿La niña entonces? - cuestiona el encargado, Heero y Duo voltean con él y afirman al mismo tiempo, ya estaba hecho, los trámites preliminares ya estaban hechos, escoger al niño también ya estaba hecho, ahora solo faltaba el papeleo final para que la niña se pudiera ir con ellos al fin. Heero y Duo salen del lugar y se van a casa, la pequeña casa que compartían juntos desde el principio de su relación y ahora nuevamente podían disfrutarla aunque aún en el corazón de Duo se sentía una pequeña sombra negra, Heero lo sabía pero ninguno hablaba del tema. Al llegar la noche Heero toma un baño mientras que Duo observaba la televisión viendo las noticias, él ya antes que Heero se había bañado y hace más de media hora que habían cenado; en el noticiero hacen mención de Relena Darlian y su nueva imposición para impedir que los civiles porten armas de fuego, Duo niega muchas veces con la cabeza y cambia el canal, esa ley que Relena había dictado de que los civiles no portaran ninguna clase de arma de fuego ni siquiera en casa para protección le parecía una tontería, en ese momento sale Heero del baño secándose el cabello, traía solo unos shorts color negro, Duo voltea a verle y le sonríe volteando nuevamente al televisor cambiando nuevamente el canal, ya no había nada, lo único interesante eran las noticias y en ese momento solo estaban hablando de esa chica pero aún así no apaga la televisión, Heero arroja la toalla al pequeño sofá que tenían en la habitación y se sienta junto con Duo en la cama, Duo finge estar interesado en la televisión y no le despega la vista pero Heero estaba seguro de que no le interesaba por lo que coloca su mano sobre la mano de Duo que sostenía el control y aprieta el botón para apagarla quitándoselo lentamente, Duo se comienza a poner nervioso y ni él mismo sabía porque, había estado muchas veces con Heero pero por alguna extraña razón no podía tenerlo tan cerca; los labios de Heero se colocan sobre la blanca piel de Duo que cubría su cuello y lo comienza a besar
- Heero - suspira Duo casi audiblemente cerrando sus ojos y la mano derecha de Heero comienza a desabrochar uno a uno los botones de la camisa de dormir de Duo dejando su pecho al descubierto y pasando lentamente sus manos hasta el pecho el cual acaricia también con lentitud, ante la caricia Duo emite un pequeño gemido y Heero sonriendo pasa sus labios poco a poco hasta su pecho bajando a su vez su mano hasta su cintura y bajándola más hasta las caderas intentando después meter la mano al pantalón y poder quitarlo pero se detiene al sentir la mano de Duo que sujeta la suya y la separa de sus caderas, Heero alza la mirada y sus ojos chocan con los de Duo que a su vez le sonríe tiernamente y subiendo después la mano de Heero hasta colocarla sobre su mejilla cerrando nuevamente los ojos, Heero se extraña de que Duo le haya quitado la mano de su cadera para subirla a su mejilla pero más se extraña de ver que las lágrimas comienzan a salir de sus ojos, Duo aprieta con fuerza la mano de Heero y abre los ojos mirándolo fijamente, también Heero lo miraba a los ojos notando la tristeza que se albergaba en ellos
- ¿Así la tocabas a ella? - pregunta Duo haciendo que Heero abra sus ojos completamente sorprendido, sabía que Duo aún pensaba en su engaño pero no sabía del dolor que le provocaba con cada caricia, con cada beso, ahora entendía porque desde que habían dejado la casa de Quatre ellos no habían tenido intimidad, Duo estaba aun destrozado a pesar de su sonrisa, a pesar de todo, su infidelidad seguía siendo una sombra. Heero abraza con fuerza el cuerpo de Duo al escucharlo preguntar y siente deseos de llorar junto con él pero no podía, siempre que algo le hacía sentir deseos de llorar automáticamente y sin pedirlo lograba reprimir sus emociones
- No pienses en eso Duo, te amo a ti, jamás podría tocar a alguien como te toco a ti - responde sinceramente y Duo sonríe alejándose un poco de Heero y ambos comparten miradas, Duo suelta la mano de Heero que aún estaba en su mejilla y se acerca para rozar ligeramente sus labios con los de él volviendo a abrazarse después... – Duo, tenemos que superar esto – repone Heero apretando el cuerpo de Duo más con el suyo y poco después lo separa, él sonríe y se quita enseguida la camisa que le había sido desabrochada antes y la avienta al suelo, toma la mano de Heero de nuevo y la lleva hasta su pecho sin dejarse de ver a los ojos
- Tócame... tócame solo a mí - Heero voltea hacia el pecho de Duo y comienza a acariciarlo siendo su mano guiada por la de Duo que cierra con fuerza sus ojos mientras derrama lágrimas llenas de angustia... – Solo bésame a mí – la mano de Duo guía la de Heero hasta su rostro y él lo acaricia acercándose a él para darle un beso en los labios mismo que le es correspondido con ternura, se separan y abren sus ojos al mismo tiempo... – Haz el amor solo conmigo, siempre conmigo – Heero sonríe a Duo y lentamente lo acuesta en la cama intentando besarlo pero retractándose, ahora solo quería mirarlo, tratar de curar su herida tan profunda
- Yo solo quiero estar contigo - responde Heero a las peticiones de Duo robándole ahora sí un profundo y apasionado beso mientras baja su mano lentamente hasta el pantalón de la pijama comenzándolo a bajar y las manos de Duo se aprietan con fuerza a su espalda sintiendo la profunda entrega de los dos, la más pura y sincera entrega de amor, una entrega que solo se podían dar entre sí
En el reconstruido reino de Sanc, Relena no podía concentrarse en sus deberes, nadie sabía aún de su embarazo y no tenía deseos de contárselo a nadie hasta que Heero accediera a casarse con ella, de otro modo no quería ni necesitaba a esa criatura, lo sentía por Duo, no tenía nada en contra de él, lamentablemente había sido el ex piloto del 02 de quien Heero se había enamorado, por quien su Heero la había cambiado, porque estaba segura que antes del chico era ella quien ocupaba el corazón del ex soldado perfecto, pero estaba equivocada, era cierto que Heero la quería, de algún modo pero la quería, aún así hablar de amor es otra cosa y amor es precisamente lo que Heero nunca había sentido por ella
- ¿Te sientes bien? - pregunta Noin a Relena pero ella no alcanza a oírle ya que se encontraba sumamente pensativa, no sabía aún como decirle a Heero la noticia, tal vez la iba a recibir con alegría o con enojo, podía ser cualquiera de las dos, por eso debía de tener mucho tacto al decirlo... – La Tierra llamando a la Ministro – dice Noin cantando y con una amplia sonrisa en sus labios, Relena ésta vez la escucha y voltea a verla sonriéndole
- Perdóname Noin - Relena vuelve a ver los papeles que tenía sobre su escritorio y Noin coloca su mano sobre ellos haciendo que la chica vuelva a verla
- ¿En qué quedamos? ¿no me llamarías Lucrecia? - la líder del escuadrón 12 de la Preventer sonríe y Relena le responde con otra sonrisa afirmando a la petición. En ese momento por la puerta entra Milliardo y tanto Relena como Noin voltean a verle
- Hola chicas - saluda el hermano mayor de la Ministro y ellas les responden el saludo, Noin lo mira unos segundos y desvía su mirada, aún seguía enamorada de él pero Milliardo era más bruto que nada no solo porque no se daba cuenta de los sentimientos de su amiga sino porque no se daba cuenta de los propios
- Hermano, gracias por venir - dice sonriendo Relena a su hermano y él también le sonríe en respuesta, Relena lo había invitado a comer aprovechando que Noin estaba ahí, hacía tiempo que los dos no se veían y quería ayudar un poco a la causa así que se pone de pie y argumentando que pedirá sirvan la mesa sale de la oficina que tenía en casa
- Noin, que gusto verte - Milliardo se acerca a su amiga y le coloca la mano sobre el hombro regalándole una sonrisa pero ella le agarra la mano y la quita
- ¿De verdad te da gusto verme, Zechs? - cuestiona sonriendo sarcásticamente y al igual que Relena se retira para ayudar con la mesa, le daba mucho gusto ver a Milliardo después de tantos meses pero no podía parecer demasiado obvia.
La comida es servida por los encargados de la cocina y los tres presentes en la mesa comen en silencio, eventualmente las miradas de Noin se fijaban en Milliardo y el chico por su parte estaba distraído, Relena estaba muy rara y se le notaba a leguas, se veía preocupada y eso a él también le preocupaba. La cena termina y Relena propone tomen el té pero Milliardo no tenía el tiempo suficiente para hacerlo, en esos tiempos trabajaba en la unidad de servicios internos, era el director, un puesto no muy llamativo pero en esos tiempos de paz no se le requería en cuanto a sus conocimientos bélicos por lo que el puesto estaba muy bien para él, Noin también tenía cosas que hacer así que ninguno acepta la invitación de la Ministro por lo que Relena se tiene que resignar a perder a sus invitados
- Que lástima que se van, me gustaría que otro día me aceptaran la invitación - comenta Relena sonriendo, le encantaban las visitas sociales
- Te prometo hermana que otro día será con gusto - responde Milliardo acercándose a su hermana y dándole un abrazo, ella sonríe y su hermano la suelta, Noin también se acerca a la chica y se despiden con un beso en la mejilla
- Los acompaño - los tres se van hacia la puerta de la residencia, Milliardo había ofrecido a Noin un aventón y ella acepta a pesar de que tenía su transporte estacionado en la mansión pero esa sería una buena oportunidad con Zechs, la Ministro los despide de nuevo en la puerta y ellos comienzan a caminar pero antes de que Relena cierre la puerta escuchan un fuerte golpe que los hace voltear encontrándose a Relena en el suelo, estaba desmayada
- ¡Relena! - apurado Milliardo corre hacia su hermana y la toma entre sus brazos siendo seguido por Noin quien cierra la puerta y acompaña a su amigo a la sala que es a donde lleva a su hermana acostándola en el sillón más amplio y se apura a pedir un vaso de agua para la chica que comienza a abrir sus ojos
- ¿Qué pasó? - pregunta desconcertada abriendo por completo sus ojos
- Te desmayaste - contesta preocupado... - ¿acaso estas enferma? - vuelve a preguntar sintiéndose intranquilo pero Relena niega moviendo la cabeza
- Es el trabajo, no he dormido bien en días y me duele la cabeza - responde tratando de sonreír pero de nuevo se siente mal tocándose la frente, a Milliardo no le convence eso, a Noin tampoco y mientras le da el vaso con agua la mira fijamente, Relena nota que la está mirando pero se hace la desentendida
- Zechs ¿por qué no le traes una pastilla a Relena? - Noin hace el comentario malintencionado y pronto la chica se niega argumentando que ya se siente mejor, su hermano le cree y más tranquilo reitera que se tiene que marchar pero se queda tranquilo cuando Noin se ofrece a quedarse con Relena. Milliardo se va despidiéndose de ambas y las chicas se quedan en silencio un par de segundos, Noin no quitaba la mirada de Relena
- ¿Qué pasa? - pregunta Relena sintiéndose incómoda pero Noin no contesta, solo mueve su cabeza a los lados agarrando después el vaso que ya se encontraba vacío
- ¿Segura que es el trabajo? - pregunta aún sabiendo que no se trataba de eso, Relena solo baja su mirada y aprieta con fuerza la tela de su falda larga, Noin la mira un tiempo y sonríe
- Voy a tener un hijo de Heero - confiesa levantando su mirada y sin soltar su falda mira fijamente a Noin a los ojos, ella por su parte no podía creer lo que oía ¿qué Heero iba a tener un hijo con Relena? Pero si él estaba con Duo, eso era sabido por todos, incluso por Relena, era casi imposible que Heero fuera a tener un hijo con ella pero no podía creer que la Ministro estuviera mintiendo, sus ojos mostraban que decía la verdad
- No entiendo - es todo lo que Noin puede decir ante el impacto de la confesión
- Heero y yo estuvimos juntos, solo una vez pero... - los ojos de Relena comienzan a llenarse de lágrimas y Noin apoya su mano en el hombro de la chica animándola a que continúe hablando... – Te juro que no se que hacer, Heero ama a Duo y no va a querer que nazca, estoy casi segura – dice mortificada, no se imaginaba a ella sola criando un bebé
- No digas eso, Heero no es así - responde Noin tratando de animar a la chica pero sus palabras no la convencen por lo que niega moviendo la cabeza numerosas veces
- Yo sé que sí, lo prefiere a él y sería capaz de cumplir su promesa de matarme para que yo no tenga a su hijo - explica encaprichada y hasta Noin se sorprende, Relena no era muy humilde pero no esperaba de ella ese tipo de comentarios
- Llegarán a un acuerdo Relena, Heero se hará carga de su hijo pero a la vez no tiene porque dejar a Duo, son cosas aparte - expone con lógica pero Relena sigue sin convencerse, ella quería a Heero para ella no para que solo le diera un nombre a su hijo
- ¡No quiero! - Relena grita enojada y Noin se sorprende por su actitud... – Tu no entiendes, sin Heero no me interesa tenerlo – la propia Relena se sorprende de sus palabras mientras que Noin no comprende esa actitud tan posesiva, hasta el momento no había visto ese tipo de actitud en la rubia y le preocupaba
- No digas eso Relena, comprende que... - Noin es interrumpida abruptamente por Relena que ya había dejado de llorar
- El tiene que dejar a Duo, tiene que estar a mi lado - una sonrisa se asoma en los labios de la chica y Noin se aleja un poco de ella, nunca la había oído hablar así, definitivamente estaba muy cambiada
- Creo que deberías hablar con Heero cuanto antes, es el único consejo que te puedo dar - expresa seriamente la morena poniéndose de pie y mirando a la chica, Relena sonríe nuevamente y se pone de pie trastabillando un poco, Noin se acerca a ella y la sostiene
- Gracias pero puedo sola... Noin, digo, Lucrecia debes ayudarme - la mirada de Relena denotaba completa preocupación, realmente estaba enamorada de Heero y más que eso, estaba aferrada, Noin sabía por parte de la chica que había decidido hacerse a un lado en la relación que Heero tenía con Duo porque sabía que no tenía esperanzas con el chico de ojos azul cobalto pero ahora que tenía esa gran oportunidad de hacerlo padre las cosas habían cambiado, ahora sabía que existía una pequeña esperanza y la iba a aprovechar
- Le diré a Heero que venga, es en todo lo que te puedo ayudar - responde Noin y Relena sonriendo afirma con un movimiento de cabeza, cualquier cosa que hiciera la chica por ella debía de ser útil y no estaba mal que fuera ella la que llamara a Heero porque si lo hacía la propia Relena lo más seguro es que Heero no quisiera contestarle.
Noin sale de la casa de Relena al cabo de unos segundos y aún no podía creer de lo que acababa de enterarse, Heero y Relena iban a tener un hijo y la chica no iba a echar en saco roto esa situación, sentía afecto por la chica pero no estaba en nada de acuerdo con lo que planeaba, sentía que algo iba a suceder que les iba a cambiar las vidas a todos
---- Continuará flash back ----
En la vieja escuela Adler aún esperaba impaciente la nave que Wufei le había prometido para ir a ver a su tío en L3 mientras que tanto Jean como Saki trataban de que Adler no se enterara antes de tiempo, si lo hacía era capaz de tomar su Gundam e ir a enfrentar a los rebeldes frente a frente y sin estrategia alguna, si hacía eso perdería sin duda la vida
- Ya es tarde y Wufei no ha llamado - comenta el rubio a la chica, ella voltea a verlo y afirma moviendo su cabeza solo una vez y Jean le sonríe haciéndola sonrojar y voltearse a otro lado, ya la chica no era tan fría y distante con él, eso le hacía muy bien
- ¿Por qué tarda tanto Wufei? - pregunta Adler cuando se acerca a los chicos, Saki cierra sus ojos evitando contestar a la pregunta y dejándole a Jean la tarea de responderle a su compañero
- No lo sé pero debe de estar por venir - contesta agitando sus brazos al frente y con una gota de agua en su cabeza, las miradas de Adler eran fulminantes cuando se ponía en ese plan, era mejor tratar de calmarlo pero para su suerte en ese momento llega Wufei entrando a prisa a la sala de descanso donde estaban los muchachos, Adler deja de prestarle atención a Jean y desesperado se acerca a su antiguo instructor
- ¡ ¿Dónde demonios estabas! - cuestiona molesto pero Wufei solo cierra sus ojos y no le responde, Adler se aleja un poco de él... - ¿qué pasa? - pregunta preocupado, Wufei abre sus ojos y le coloca una mano sobre el hombro al chico
- Le sucedió algo a Trowa - dice con la voz bajita y un tono triste, los ojos de Adler se abren considerablemente y su corazón se acelera, una fuerte opresión en el pecho le hace sentir un escalofrío y completamente desesperado sujeta a Wufei de la camisa con fuerza pero él ni siquiera se inmuta, solo lo mira firmemente... – Vamos a verle – concluye y calmándose un poco Adler le suelta la camisa
- Perdón - pide Adler mientras Wufei se acomoda el cuello de la camisa pero aunque se veía calmado se sentía completamente abatido, algo muy malo le había pasado a su tío como para que hasta Wufei se mostrara triste
- ¿Les acompañamos? - pregunta Jean a Wufei acercándose a donde está junto con Adler pero Wufei niega con la cabeza
- Esperen aquí y descansen, el lunes nos espera un día largo - argumenta Wufei y acto seguido él y Adler se marchan de la escuela subiéndose a la nave de Wufei que estaba afuera de la misma y en el trayecto Wufei cuenta a Adler lo que le sucedió a L3 y escucha completamente aterrado, no solo su tío estaba mal sino también la gente del circo de quienes no se tenía un solo registro de que habían sobrevivido, las lagrimas del chico no se hacen esperar, no solo lloraba de tristeza, lloraba de coraje, un coraje que le hacía hervir la sangre y pronto una sed de matar comienza a nacer en él, ahora sí tenía un verdadero motivo para participar en la guerra, ahora sí tenía razones para matar y justificarse.
Wufei y Adler llegan al hospital y sin esperarlo el sobrino de Trowa corre por los pasillos buscando la habitación que le habían dicho era de su tío pero Wufei lo sigue a prisa, cuando Adler llegara a la habitación de su tío de seguro iba a entrar haciendo un escándalo y él debía de impedírselo pero es interceptado por un doctor
- Señor Chang espere - al escuchar que le llaman Wufei se detiene y voltea con el doctor que lo había llamado quien se acerca al chino cuando ve que se ha detenido... – ya no tiene que preocuparse por el lugar del señor Barton, recibimos ordenes de la propia Ministro para que se le diera el mejor de los tratos - explica sonriendo el doctor pero a pesar de ser buena noticia Wufei no se podía alegrar del todo, debía seguir a Adler y no perder su tiempo con el doctor
- Después me platica bien - dice Wufei antes de darse media vuelta y seguir su camino pero de nuevo es detenido por el doctor haciéndolo voltear de nuevo... - ¿ahora qué? - pregunta un poco molesto, no tenía tiempo para charlas
- No tiene que apurarse, el señor Barton está siendo cuidado ya - comenta el doctor creyendo que Wufei estaba enterado pero al no saber de quien se trata se acerca al doctor tomándolo del cuello de la camisa y atrayéndolo un poco hacia él, no podía permitir que personas ajenas quisieran cuidar a Trowa, podía tratarse de alguien que deseara que muriera
- ¿Quién demonios te autorizó? - cuestiona más molesto que antes apretando con más fuerza el cuello de la camisa
- Creí que no había problema, me dijo que era un amigo - explica el doctor comenzando a sentir asfixia, en cambio Wufei al oír que se trataba de un amigo abre con consideración sus ojos, tal vez ese amigo podía ser Duo así que con más insistencia jalonea al doctor
- ¿Cómo se llama? ¡contesta! - Wufei ya estaba muy alterado pero el doctor comenzaba a ponerse un poco morado porque el chino apretaba mucho el cuello de su camisa
- No sé pero... es rubio, solo... solo un poco más alto que usted - es todo lo que responde el doctor y Wufei lo suelta poco a poco quedándose completamente sorprendido, seguro ese era Quatre, el doctor se agarra el cuello y comienza a jalar aire mientras Wufei continúa su camino corriendo por los pasillos en busca de Adler, a esas alturas de seguro ya había visto a su tío en su actual estado pero no era así, Adler seguía buscando la habitación, estaba tan desesperado que no podía concentrarse y pensar con claridad
- "Tío" - pensaba angustiado mirando una a una las puertas de ese pasillo, por el consecutivo sabía que estaba cerca, la habitación de Trowa era la 307 y él estaba por la 286, podía estar en ese piso o al siguiente, por eso debía de ver puerta en puerta, Adler da vuelta en otro de los pasillos y cuando se dispone a caminar por ese mismo pasillo algo lo hace detenerse completamente, sus ojos veían la figura de un hombre a tan solo ocho metros de él, el sobrino de Trowa estaba como en shock observando fijamente a esa persona y sin esperárselo unas lágrimas comienzan a rodar por sus mejillas mientras empuña las manos a sus costados, esa persona siente las miradas encima y voltea hacia donde está Adler llevándose también una gran sorpresa, poco a poco se pone de pie y ambos quedan frente a frente aunque a 8 metros separados
- Pa... papá - Adler se muerde el labio inferior intentando no llorar con más fuerza y sus pies sin darles la orden se comienzan a mover lentamente, uno después de otro mientras que Quatre se queda completamente inmóvil, ambos no se despegaban las miradas de los ojos y habiendo avanzado solo unos centímetros con lentitud comienza a correr al encuentro del rubio quien extiende sus brazos recibiendo el cuerpo de Adler que se aferra con fuerza a su cuerpo y entonces sus brazos se cierran en la espalda del muchacho que esconde en el pecho de Quatre su cabeza, una de las manos de Quatre se colocan en el cabello del muchacho y acariciándolos le deposita un beso en la cabeza
- Mi niño - Quatre también comienza a derramar lágrimas de felicidad por volver a ver a Adler y en ese momento llega Wufei hasta donde están los dos y se sorprende de ver que efectivamente quien está ahí es Quatre, el chino se acerca hacia ellos sin despegarle la vista a Quatre quien a su vez voltea a ver a Wufei sonriéndole, el chino le responde la sonrisa y ambos se miran por segundos a los ojos
- Bienvenido de nuevo - dice Wufei colocándole una mano sobre el hombro a su amigo y él solo asiente volviendo su mirada al chico que tan necesitadamente lo abrazaba, de pronto Adler recuerda a que ha ido allá y suelta abruptamente a Quatre que se sorprende un poco
- ¿Dónde está mi tío? - pregunta desesperado a Wufei y él señala la habitación donde estaba Trowa pero cuando el chico intenta entrar Wufei se lo impide extendiendo sus brazos
- No lo hagas - dice Wufei casi en una orden pero en lugar de acatarla Adler empuja a su antiguo instructor para que se quite de su camino, el chino se molesta de que el chico lo haya empujado y vuelve a interponerse... – verlo será para ti muy fuerte, no lo hagas – explica Wufei pero a Adler no le importan sus comentarios, él quería ver a su tío y punto, en eso Quatre se acerca al chico y le coloca una mano sobre el hombro
- Trowa está bastante mal, no lo resistirás - dice Quatre bastante preocupado pero Adler se queda en silencio unos segundos mirándolo fijamente a los ojos
- En todo caso... es por tú culpa - a pesar de verdad sentirlo Adler se siente mal de decirle eso a Quatre, él lo quería bastante, era como su padre al igual que Trowa pero no podía dejar de sentir que él tenía la culpa, Quatre en cambio solo baja la mirada
- ¡Adler! - regaña Wufei al chico por el comentario pero Quatre mueve su cabeza a los lados mientras sonríe
- Déjalo, es verdad... si Trowa muere yo... - las lágrimas se apoderan de Quatre evitando que pueda seguir hablando, Wufei se preocupa al ver ese dolor en el rostro de su amigo y se acerca para abrazarlo mientras que Adler aprieta con fuerza sus dientes y empuña sus manos, había sido duro lo que le había dicho a Quatre pero debía ser firme, el rubio tenía en gran parte la culpa por la situación. Adler otra vez recuerda a su tío y camina hacia la habitación, Wufei intenta impedírselo de nuevo pero Quatre le sostiene el brazo, el chino voltea con su amigo y éste niega repetidas veces moviendo la cabeza y entonces Adler logra entrar a la habitación, a simple vista no estaba Trowa, solo se veía una cama al fondo cubierta con las cortinas y se podía escuchar claramente los sonidos de los aparatos a los que su tío estaba conectado, Adler mira fijamente y suspira antes de seguir caminando, a paso lento se acerca a esa cama y retira lentamente y dudando la cortina encontrándose de frente con su tío, o mejor dicho lo que quedaba de él, los ojos se le abren desmesuradamente y sus pupilas se dilatan completamente, pronto su cuerpo experimenta un estremecimiento que no podía describir y su corazón se acelera palpitando exaltado
- No... él no... ¡ ¡Waaaaa! - completamente horrorizado Adler se sujeta la cabeza con ambas manos mientras niega repetidas veces con la cabeza y sin emitir ningún sonido pero sus lágrimas comienzan a correr por sus mejillas, al oír el grito Wufei y Quatre entran corriendo a la habitación y ven sorprendidos como Adler se sujetaba con fuerza la cabeza y sus ojos completamente abiertos derramaban lágrimas sin control mientras se encontraba tirado de rodillas en el suelo - ¿Dónde está? - pregunta despacito
- ¿Quién? - pregunta Wufei al chico y él voltea a verle fijamente
- Mi tío ¿dónde está?... ¡ ¿dónde! - molesto y exaltado Adler agarra el cuello de la camisa de Wufei que se encontraba de cuclillas a su lado y lo aprieta con fuerza sorprendiendo al chino, el chico era mucho más fuerte de lo que tenía entendido
- Ahí - contesta señalando al antiguo piloto del 03 pero Adler lo mira fríamente
- No, ese no es mí tío - extrañados Wufei y Quatre voltean a verse y después ambos miran a Adler que apresurado se pone de pie y sale corriendo de la habitación siendo seguido por los dos... – díganme donde está ¿dónde? – Adler comienza a caminar volteando a ver todos los números de las habitaciones, solamente se estaba evadiendo, sabía a la perfección que ese sujeto tirado en una cama a medio vivir era su tío pero una gran parte de él se negaba a que fuera cierto, Wufei apurado se acerca más a Adler y lo sujeta con fuerza de la cintura para evitar que camine, se encontraba atrás de él pero aún así el chico continúa caminando hasta que Wufei pone más fuerza haciendo que se detenga pero poniendo resistencia
- Tranquilízate - pide el chino pero Adler patalea poniendo un poco más de fuerza
- ¡Suéltame! Quiero ver a mí tío - grita desesperado moviéndose con más exasperación pero aunque le cuesta trabajo Wufei no lo suelta hasta que ambos caen sentados al suelo, Adler encima de Wufei que estaba en el suelo con las piernas un poco abiertas y flexionadas, el sobrino de Trowa comienza a llorar amargamente aferrándose de la camisa de Wufei y girándose para quedar frente a él y recargar su cabeza en su pecho, Wufei por su parte cierra los ojos y con una mano sujeta la espalda del chico y con la otra le sujeta la cabeza removiendo un poco sus cabellos, Quatre completamente triste y sintiéndose enormemente culpable también comienza a llorar volteándose a otra parte, no soportaba ver a su niño con tanto dolor, además de que era su adoración, por culpa de su don no solo sentía su dolor sino también el del chico, una carga muy pesada para una sola persona. Pasados un par de minutos Adler deja de llorar y levanta su cabeza del pecho de Wufei y él le suelta tanto la espalda como la cabeza, el chico de ojos azules se pone de pie y voltea a ver a Quatre quien a su vez le miraba, en los ojos de Adler había fuego, estaba furioso, completamente enojado, por sus venas ya no corría sangre, el fuego también se había apoderado de ella y por primera vez en su vida sentía tan firmemente un objetivo, cobrar venganza
- No vuelvas a abandonarle... - Quatre se asombra por las palabras de Adler, parecían dichas con frialdad pero realmente estaban llenas de sentimientos ¿acaso se estaba despidiendo? – realmente... me alegró volver a verte papá – ahora sí no cabía duda para Quatre, el chico se estaba despidiendo y sin darle tiempo a hablar o hacer algo Adler se va corriendo de ese lugar, Wufei intenta seguirle llegando hasta donde doblaba la esquina pero la chica encargada de llevar las medicinas a la bodega se interpone en su camino y el chino no puede continuar pues cuando la encargada se quita ya Adler llevaba mucho camino de ventaja, Wufei maldice y regresa de nuevo a donde está Quatre y al verlo baja su mirada sintiéndose también mal, Quatre lloraba tristemente con una mano sobre el corazón que le latía a prisa y sus ojos parecían perdidos, Adler se había despedido de él para entregarse a los brazos de la muerte, no podía sentir pena más grande que esa
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En la vieja escuela Jean había recibido una llamada por parte de Wufei donde le daba órdenes de impedirle a Adler tomar a su Gundam y sacarlo de la escuela, si el chico en el estado que se encontraba subía a su Gundam y atacaba al enemigo no podía esperar mejor suerte que la muerte, él y Saki debían de impedirlo a como diera lugar, incluso enfrentándolo de ser posible. Adler llega a la escuela por su Gundam como Wufei lo había previsto pero cuando entra al hangar está Jean frente al Gundam con los brazos cruzados, Adler lo mira fríamente
- A un lado De Gaulle - dice Adler moviendo su brazo hacia un lado indicándole que se quitara de su camino pero el rubio solo sonríe
- Tengo instrucciones de no dejarte llevar a Almagesto - responde alegre, sabía que Adler pasaba por una situación difícil y que estaba sufriendo pero esa sería una buena oportunidad de encararlo, desde el principio había sentido una especie de rivalidad con él
- Quítate o no respondo - amenaza Adler pero Jean sonriendo se agarra la mano derecha con la izquierda y se truena los dedos, acto seguido se acerca a su compañero con paso veloz y soltándose la mano le intenta dar un golpe cerrando el puño pero el sobrino de Trowa lo detiene sin que logre tocarle, Jean sonríe y arrebata su mano al chico dando un salto hacia atrás sin dejar de verlo, los dos se miran fijamente, Jean esboza una sonrisa y de nuevo se acerca a Adler pero ésta vez es una patada la que lanza contra él recibiendo ésta vez el golpe cayendo al suelo sobre su costado y entonces Jean aprovecha para acercarse a él que está en el suelo pero con velocidad Adler se pone de pie y da una maroma hacia atrás con gran habilidad, ésta vez sin pausas ambos se acercan al otro y ahora es Adler quien le da una patada pero Jean pone sus manos a la altura de su cuello y agarra el pie de su compañero lanzándolo con fuerza hacia otro lado haciendo que Adler vuele un metro y caiga al suelo dándose un fuerte golpe pero aún así se pone de pie e insiste acercándose a Jean pero ésta vez logra darle un rodillazo en el estómago con mucha fuerza haciendo que al rubio se le salten los ojos por el impacto y caiga de rodillas al suelo sujetándose el estómago, Adler sonríe ligeramente y agarra a Jean del cuello de la camisa, lo pone de pie y le da una patada giratoria en el rostro con el talón y lanzándolo a metro y medio de él ganando así el pequeño combate, Adler sonríe porque ya puede llevarse su Gundam pero para su sorpresa cuando camina hacia Almagesto ahora es Saki quien se interpone, la chica había estado escondida tras una de las patas del mobile suit
- No estorbes, quítate y te dejaré en paz por ser mujer - dice arrogante Adler pero su comentario no le agrada a Saki, ella era una guerrera y por ser mujer no debía de tener ninguna clase de consideraciones así que sin contestar al comentario la chica se pone en posición de ataque, sabía de diversas artes marciales y no pensaba dejarse de nadie... – con que ruda ¿eh? – pregunta más para sí mismo sonriendo ligeramente y también adopta posición de ataque, Adler sabía de karate y aunque no sabía de tantas artes marciales como su compañera no pensaba dejarse así que sin dar aviso se acerca a la chica y le lanza una patada a la cara pero ella la esquiva con facilidad, Adler se sorprende por la habilidad y entonces hace una secuencia de golpes con puños y patadas pero ella los elude con gran facilidad, su cabello se movía graciosamente junto con los movimientos y aún así no se muestra esforzada por lo que sorprende al chico, sobre todo cuando en el ínter de uno de esos golpes es ella quien logra darle una patada al rostro seguido de un golpe con ambas manos en el estómago haciendo que Adler se aleje más de dos metros siendo así derrotado por la chica, Saki sonríe victoriosa, era muy difícil que mostrara una sonrisa así pero solía hacerlo siempre que peleaba pues era ahí cuando se transformaba convirtiéndose en una maquina de matar, la chica se acerca a Adler que está en el suelo quejándose y se pone de cuclillas junto a él observándolo fijamente
- Ve por tu maldito Gundam... hazlos papilla - al oír las palabras tanto Adler como Jean se sorprenden, el sobrino de Trowa logra sentarse y observa detenidamente a la chica
- Gracias - a duras penas se levanta y camina hacia su Gundam mientras que Jean intenta ponerse de pie pero aún se sentía sin aire
- ¿Por qué... lo haces? - alcanza a preguntar Jean a Saki pero ella solo cierra sus ojos y se pone de pie para irse, no tenía intenciones de explicar sus actos y mientras camina hacia fuera del hangar se recuerda así misma siendo aún una niña con las manos manchadas de sangre al igual que el rostro que está cubierto con parte de su cabello mostrando una expresión entre triste y satisfecha
- Porque tiene derecho a obtener venganza - dice Saki una vez salida del hangar cuando ya nadie la escucha mientras Adler sube a su Gundam y Jean grita a su compañero que no lo haga pero éste no le hace caso entrando por fin a la cabina del piloto y saliendo junto a Almagesto a la que sería su primera y tal vez última misión
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- ¿Seguirás ahí como tonto? - Van se dirigía a Sei molesto, el chico no había dicho nada desde que había entrado en la habitación que se le había sido asignada por Jinx y la verdad es que ni el propio Sei sabía que decir, sentía una sensación extraña de coraje, angustia y felicidad, se sentía molesto por haber visto salir a Jinx de la habitación de Van acomodándose la camisa y sonriendo triunfante; sentía angustia solo de pensar que el chico de ojos miel aún estuviera enamorado de su ex novio y sentía a la vez mucha felicidad por sentirse enamorado por primera vez en la vida, dolía, amar dolía profundamente pero también le embargaba una gran felicidad... – Sei, ya dime algo – suplica Van, su tono de voz se había suavizado mucho aunque aún se sentía impaciente, Sei llevaba mucho rato en su habitación y ni siquiera le hablaba o dirigía una mirada, el hijo de Heero estaba de espaldas a Van en medio de la habitación y el de ojos miel estaba cerca de la pared al fondo de la habitación, entre los dos había muchísima tensión
- ¿Qué pasó entre Jinx y tú? - pregunta al fin con voz baja que apenas es audible para Van y que a la vez se sorprende por la pregunta
- Nada ¿de qué me hablas? - Van no entendía a que se refería Sei, o más bien si sabía a que se refería con "pasar" entre él y Jinx, lo que no era claro para el chico de ojos miel era porque Sei se mostraba así. El corazón de Van se estremece cuando Sei por fin le da la cara volteando hacia él porque en sus ojos había una profunda angustia, la angustia que se tiene cuando se enfrenta a un sentimiento que se desconoce, en cambio Sei le regala a Van la más sincera de las sonrisas mientras comienza a caminar hacia él, Van aprieta sus puños y sin apartar su mirada de Sei retrocede hasta toparse con la pared, también Sei llega hasta donde está Van quedándose a tan solo un par de centímetros de distancia
- ¿De verdad no sabes de qué hablo? - pregunta con tono suave mientras lleva su mano hacia la mejilla de Van acariciándola suavemente, él cierra sus ojos un instante y cuando los abre su mirada se cruza con la de Sei que le miraba de forma tierna
- No... yo no... lo sé - los nervios le impedían poder hablar firmemente, su corazón latía a mil, cerca, muy cerca de él estaba la persona a la que tanto amaba y le hablaba con voz suave y tierna, su aliento chocaba contra el suyo y sus miradas se perdían en la otra ¿acaso también Sei sentía algo por él? ¿por qué actuaba de ese modo? Sus manos temblorosas se elevan hacia el pecho de Sei y las coloca ambas sobre el tratando de guardar un poco más de distancia entre los dos pero al contrario de eso Sei se acerca un poco más atrapando las manos de Van entre el pecho de los dos y logrando colocar un poco su rodilla entre las piernas del chico de ojos miel, las mejillas de Van se tornan de un rojo tenue al igual que las de Sei mientras aún se miraban... – Sei – suspira Van al sentir completamente el cuerpo de Sei sobre el suyo quedando atrapado entre la pared y ese cuerpo hermoso que adoraba
- Estoy enamorado de ti Van - confiesa al fin después de haber reprimido durante tanto tiempo ese sentimiento dentro de su corazón, dentro de su cuerpo, dentro de todo su ser y la reacción de Van no es contraria a lo que él mismo esperaba al oír esas palabras, su corazón estaba lleno de una gran felicidad, no podía describirlo con palabras, por primera vez en su vida sentía calor en el pecho
- También te amo Sei - responde casi al instante después de asimilar las palabras dichas por el chico y ambos sonríen con timidez, el sonrojo en sus mejillas aún no desaparecía y el latir rápido del corazón tampoco, la mano de Sei en la mejilla de Van se dirige a la barbilla del chico y elevándola ligeramente hace la cabeza del chico hacia arriba, dudándolo un poco acerca su rostro al suyo lentamente y al mismo tiempo cierran sus ojos, los labios de Sei tocan tímidamente y por primera vez los de Van, un instante, solo instante sus labios logran unirse, ambos se habían separado al sentir un extraño choque eléctrico pero sin que antes abran sus ojos nuevamente se acercan separando ligeramente sus labios mientras la lengua de Sei entra lentamente y su mano izquierda baja hasta tomar con pasión la cintura del chico ojos miel y su otra mano la coloca sobre la pared mientras que las de Van se aprietan y cierran con fuerza en el cuello de Sei profundizando el beso, convirtiendo de ese primer beso en algo apasionado y tierno a la vez. El aire comienza a faltar pero aún así el deseo de permanecer juntos es mayor logrando que esa falta de aire comience a parecer inverosímil aunque sus jadeos y la respiración agitada se hacía mayor pero eso que importaba si podían seguir estando juntos, como si ese pequeño momento fuera el último, debía de vivirse al máximo, hasta ya no poder más y es Sei quien no aguanta más separando sus labios de los labios de Van, aún respiraban con dificultad y mantenían sus ojos cerrados abriéndolos lentamente al mismo tiempo regalándose una mirada profunda, las mejillas de Van estaban más rojas que antes y sus manos en el cuello de Sei comienzan a bajar pero antes de bajarlas por completo Sei las toma con las suyas
- ¿Ya no sientes nada por Jinx? - a pesar de que Van le había dicho que se había enamorado de él, Sei necesitaba escuchar directamente de los labios de Van que su ex novio ya no significaba nada para él pero ante la pregunta Van sonríe ampliamente volviendo a acercarse a Sei para darle un beso en la nariz
- Claro que no, te amo a ti Sei - ahora era Sei quien sonreía ampliamente y contento por la respuesta, nada podía romper ahora ese momento mágico entre los dos pero a pesar de la felicidad que sentía Van no podía dejar de sentirse intranquilo, recordaba claramente las palabras de Wufei cuando le había dicho que se convertiría en piloto Gundam, "tu misión es matar a Relena Peacecraft y acabar con su régimen absurdo de paz", esas palabras no dejaban de atormentarlo día y noche clavándose en su cabeza como una fiera estaca y por primera vez en su vida diferenciar lo correcto de lo incorrecto le parecía tan abstracto y confuso que no podía evitar sentirse infinitamente angustiado
- No sabes lo bien que me haces con decirme eso - responde feliz ante la confesión y Van se lanza a sus brazos, estaba bastante feliz porque al fin podían estar juntos pero también se sentía abatido por su misión, debía de matar a Relena, la madre del hombre a quien amaba y no solo por ordenes de Wufei sino porque sabía de antemano que por su culpa no solo mucha gente moría por su causa sino porque habían muerto su madre y sus hermanos cuando su colonia natal había sido completamente destruida
- Sei... por favor pase lo que pase nunca dejes de amarme - suplica sollozando y ante sus palabras Sei se queda confuso, no podía entender que podía pasar para que él dejara de amarlo y porque Van lo pedía de ese modo pero en ese momento no podía hacer más que abrazarle fuertemente.
Solo un par de minutos después Sei deja de abrazar a Van que ya estaba bastante calmado y ambos se miran a los ojos sonriéndose... – Ya es tarde, debo irme – comenta Sei tomando ambas manos de Van y da un paso hacia atrás tratando de soltar sus manos pero él las sujeta con más fuerza mirándolo fijamente a los ojos
- No quiero dormir solo - la petición de Van tiñe el rostro de Sei por completo de un rojo intenso y sus orejas ardían como el fuego, Van le pedía que se quedara esa noche, cosa que le ocasionaba un extraño cosquilleo por todo el cuerpo pero no podía negarse a la petición, no podía negarse a esos ojos hermosos que le miraban con miedo y que le pedían, le suplicaban que no se alejara de él esa noche así que pasando saliva duramente afirma con la cabeza, no podía siquiera hablar y Van completamente feliz nuevamente se lanza a los brazos de Sei
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En el hospital donde estaba internado Trowa aún se encontraban tanto Wufei como Quatre, el chino estaba muy molesto porque Jean y Saki habían dejado escapar a Adler llevándose su Gundam hacia una misión suicida y por esa causa el rubio estaba muy angustiado, no podía dejar de sentir una profunda culpa por todo lo que les estaba pasando tanto a Trowa como a su pequeño Adler, él que tanto lo amaba y ahora estaba sufriendo demasiado, una vida no bastaba para dejar de culparse por todo y aunque Wufei intentara animarle nada podía hacer para que sucediera, Quatre solo lograría su propia paz cuando nuevamente los tres volvieran a ser una familia
- Yo sé que éste no es el momento pero ¿por qué te fuiste? - ante el incómodo silencio que había entre los dos después de la partida de Adler el chino no puede aguantarse más y le pregunta a su amigo aquello que desde hace tiempo sentía ganas de preguntar, Quatre al oír sonríe tristemente y alza su mirada dirigiéndola hacia Wufei, los dos se encontraban sentados afuera de la habitación
- Para protegerlos... y mira - responde con voz baja y entrecortada, sentía deseos de volver a llorar pero no debía mostrarse débil ante las circunstancias, la vida le había enseñado a ser fuerte y ahora era cuando debía de aplicar lo aprendido en todos esos años lejos de lo que más amaba en el mundo
- ¿Para protegerlos? - pregunta dudoso, no sabía exactamente a que se refería su viejo amigo con eso pero para Quatre todo era bastante claro
- Yo sabía que el régimen de Relena no servía para nada y que tarde o temprano iba a estallar una cruel bomba entre las naciones mundiales, nuestra batalla más cruel iba a desatarse y aunque no sabía cuando sí sabía que ellos estarían involucrados, por eso me aleje y decidí hacer mis investigaciones lejos de ellos, para que nada malo les pasara - explica lento pero sin pausas, su voz no se entrecortaba pero estaba cargada de una gran tristeza, él se había alejado para proteger a Trowa y Adler de la inminente guerra, pero sus esfuerzos habían sido en vano y Wufei seguía sin entender
- ¿Desde hace años sabías que esto pasaría? - cuestiona viéndolo directamente a los ojos y su amigo rubio afirma moviendo la cabeza, el chino lo mira extrañado de todo pero de pronto comienza a mostrar un rostro lleno de preocupación, una horrible sospecha le embargaba todo el cuerpo
- O sea que tú... - Wufei no lo podía creer, estaba completamente sorprendido y sus ojos así lo demostraban, Quatre levanta al fin su mirada y la cruza con Wufei
- Sí, sé todo - responde triste volviendo después a bajar su mirada mientras que Wufei se levanta poco a poco de la silla y da un par de pasos hacia atrás
- Ya veo, entonces supongo... que somos enemigos - dice Wufei mostrándose serio y a la vez triste, ante la afirmación Quatre voltea nuevamente a verlo y le sonríe ampliamente, Wufei no entiende el porque de su reacción
- Yo jamás podría considerarte mi enemigo Wufei - contesta solemnemente y sosteniéndole una firme mirada la cual tranquiliza a Wufei
- ¿Me estas diciendo que no harás nada? - pregunta capciosamente, debía saber en ese instante y en ese preciso momento si podía o no, seguir confiando en Quatre pero él se limita a no contestar, solo sonríe más ampliamente y se pone de pie para ir a la habitación de Trowa y estar un podo cerca de él mientras que Wufei solo lo mira marcharse sintiéndose completamente confuso ¿estaba o no Quatre de su parte?
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- ¡No tienes porque ser tan ruda! - se quejaba Jean mientras Saki le curaba el rostro de la patada que Adler le había dado con mucha fuerza, tenía la mejilla completamente inflamada y un diente flojo por el impacto, el sobrino de Trowa era bastante fuerte
- Deja de quejarte - le dice la chica apretando un poco más fuerte el algodón contra la piel de Jean haciéndolo quejarse del dolor
- Realmente eres mala conmigo - dice Jean cerrando un ojo y colocando sus dedos sobre la mano de la chica que sostenía el algodón haciéndola sonrojarse, Saki lo mira tímidamente y enseguida desvía su mirada de la mirada azul de Jean mientras que él quita el algodón de la mano de Saki y lo tira al suelo sujetando después la mano de la chica cuyo corazón se comienza a acelerar
- No - dice la chica soltando su mano del agarre y poniéndose enseguida de pie, Jean no comprende del todo la reacción de la chica, sabía que no era muy afectiva pero en ésta ocasión parecía asustada ¿cómo podía una chica con nervios de acero como los suyos ponerse de ese modo ante un simple agarre?
- Saki, me gustas mucho - Jean no sentía pena por ser tan directo, le gustaba no irse con rodeos y así le gustaba que las personas fueran con él... - ¿yo te gusto a ti? - pregunta después y las mejillas de Saki se tornan de un ligero rojo pero sin contestar la muchacha se va corriendo a su habitación dejando a Jean la tarea de curación para él solo, el rubio no comprende porque la chica lo ha evadido y se desanima un poco mientras que Saki completamente alterada al llegar a su habitación cierra con fuerza la puerta y se acerca al tocador tirando un par de cosas al suelo y apoyando ambas manos sobre el mueble se mira al espejo
- No puedo... yo no puedo volver a amar... no puedo volver a confiar en nadie, en nadie - después de años de no haberlo hecho Saki estaba llorando y lo hacía completamente desolada, la verdad es que Jean le gustaba, no solo eso, realmente se estaba enamorando de él pero era completamente irracional, había sido entrenada por los mejores en el arte del combate, había peleado con los hombres más viles y fuertes pero ahora le perdía una batalla al amor, eso hería su orgullo profundamente, además hace años había sufrido la peor de las tragedias que le habían sucedido en su vida y por ese motivo volver a amar resultaba enormemente doloroso
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La Jaula resultaba ser el lugar más repudiado en el planeta Tierra, lo peor de lo peor se encontraba ahí y aunque Policías y Preventer vigilaban todo el día nunca faltaba quienes se les escapaban y realizaban los negocios más sucios, es en esa ciudad donde se reunían la mayor de las veces los Rebeldes que planeaban el más grande atentado no solo a la embajada de paz intergaláctica sino a la Alianza en general, el odio no era solamente a Relena y su loca idea de hacer pelear nuevamente a los Gundam sino a todo lo que tenía que ver con la vida que se llevaba, se había prometido una paz absoluta, patrañas mal fundadas, los políticos no eran más que sucios perversos con miles de sueños utópicos para enredar a la gente en sus revueltas, el concepto de paz no era más que la absurda batalla por conflictos de intereses, luchar por el poder atacando con más poder, nada bueno podía resultar de todo eso y ellos iban a erradicar todo rastro de ideas fascistas e incongruentes
- Todo está listo Capitán - comentaba Nigel a Hamit quien leía un fascinante libro acerca de la gloria de la guerra, una exquisita recopilación de las estrategias más maravillosas de reconocidos guerreros a través de la historia, desde Alejandro Magno hasta Treize Kushrenada, todos ellos aportaban una deliciosa danza de guerra y muerte a su alrededor, que diferencia de esa tonta de Relena Peacecraft a quien se le hacía demasiado fácil solo hablar de paz como si supiera lo que realmente significaba, si solo hablaba pestes de la guerra quitándole lo espléndida de su existencia, la muerte nunca le había parecido algo hermoso fuera la causa por la que fuera pero el pensar a un grupo de hombres y mujeres luchar por un bien común en contra de todo le parecía lo más vigoroso y espléndido del mundo, personas capaces de dar sus vidas por otras que ni siquiera conocían pero todo por contribuir a la causa, esa era la verdadera gloria de la guerra, la voluntad unida de gente diferente por lograr un fin en común y no la muerte en sí pero también necesaria para llevar a cabo eso y más
- Maravilloso - contesta a su lacayo mirándolo a los ojos completamente satisfecho y él haciendo una reverencia se aleja de su jefe... – ahora sí podré volver a verte, amado Jean – una amplia sonrisa se formaba en los labios de Hamit y totalmente complacido por el rumbo que estaban tomando las cosas prende un cigarrillo dirigiendo enseguida su mirada al mapa que colgaba en la pared, el próximo objetivo era la vieja escuela, a tan solo unos minutos de camino de la Jaula, las personas de ese poblado no sabían la que les esperaba porque ahí si iba haber una gran revuelta pero a su vez en otras partes de la Tierra y de las colonias sucederían situaciones semejantes
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- ¿Puedo hacerte una pregunta Sei? - cuestiona Van a su nueva pareja, los dos estaban acostados en la cama completamente vestidos, solamente no tenían puestos los zapatos, Sei abrazaba protectoramente a Van colocándole una mano sobre el hombro misma que pasaba por su espalda y Van estaba casi encima de él con su mano abrazándole la cintura
- Claro - responde sereno depositando en la frente de Van un beso
- ¿Por qué odias tanto a tu padre? - la pregunta sorprende un poco a Sei, no demasiado porque estaba seguro de que tarde o temprano Van iba a hacer esa pregunta, mejor era contestarla sinceramente, después de todo ahora era su pareja
- Porque nos odiaba a mi madre y a mí, nunca fue un padre para mí - responde sin la más mínima pizca de remordimiento, podía hablar horrores de su padre todo el tiempo y no cansarse, realmente estaba mal por todo lo que había pasado en la infancia, soportar los desplantes y las indiferencias de Heero era algo realmente traumático pero Van no comprendía porque lo que él sabía de Heero gracias a Wufei es que había sido una buena persona a quien él siempre había admirado
- ¿Tan malo era contigo? - pregunta curioso y Sei duda en contestar alborotando un poco los cabellos cobrizos de Van
- Cada vez que me miraba yo sentía que me decía cuanto me odiaba - Sei empuña con fuerza sus dientes y Van voltea a verle sintiéndose completamente triste y acercándose a sus labios le regala un beso sonriéndole después, Sei se acerca también y le da otro beso
- ¿Y no crees que tal vez te equivocas? - Sei se sorprende más con esa pregunta ¿cómo podía equivocarse con algo así? Su padre había sido duro y frío, jamás que él recordara había sentido un cálido abrazo de su parte, no le había nunca felicitado por un cumpleaños, por Navidad, de él no había recibido ni una frase de apoyo, de consuelo, estaba realmente resentido con él... - ¿acaso era así con tu madre también? -
- No me equivoco, él fue despreciable... me alegro de que haya muerto - aquellas palabras tan fuertes sorprenden a Van ¿cómo podía alguien alegrarse por la muerte de su padre? Lo que ese tal Heero Yuy había hecho a Sei debió de ser muy fuerte para que lo hubiese odiado a ese grado
- No digas eso - reprende Van a Sei pero él no le contesta nada, el de ojos miel quita su mano de la cintura del de ojos azul y se levanta un poco para verlo mejor
- Yo tenía seis años... - comienza a hablar Sei haciendo una larga pausa antes de continuar para poderle platicar a Van aquella anécdota que tan arraigada estaba dentro de su memoria
---- Flash back ----
- Yo realmente ya no lo soporto Heero - la voz de Relena sonaba angustiada y caprichosa, Heero ni siquiera la volteaba a ver, desde que se habían casado no la había tocado, dormían en cuartos separados, Heero se abstenía por completo de hablarle o de topársela por la casa, no sabía cuanto tiempo iba a poder resistir estar cerca de ella y no estrangularla, sabía por medio de sus amigos que Duo estaba en el fango completamente, que estaba destrozado en el alma, que pasaba la peor de sus crisis y todo por culpa de su abandono, de su cobarde manera de actuar
- Déjame tranquilo - le responde fríamente y mirándola con ojos de asesino, esa mujer frente a él era la peor de todas, ya no lo soportaba, la quería muerta, lejos de Sei, de su hijo, de su querido hijo que no tenía la culpa por tenerla de madre pero ella insistía con él y de que abandonara su indiferencia pero era inútil, Heero la odiaba profundamente
- Deberías ya haberte olvidado de él - dice la chica molesta, no soportaba que Heero estuviera enamorado de Duo y no de ella ¿pero como podía amar a un hombre? Le resultaba además asqueroso... - ¡Ojalá se muera ese maldito! - grita enojada haciendo que su voz retumbe por la casa y Sei la alcanza a escuchar asustándose por completo pero aún con miedo se dirige a donde se había oído aquel grito y cuando llega a la sala donde discutían ella y Heero se sorprende completamente abriendo sus pequeños ojitos completamente viendo muerto de miedo como el cuello de Relena era fuertemente apretado por las manos de Heero, la mujer estaba aún de pie pero con las piernas flexionadas viendo fijamente a Heero a los ojos mostrándose completamente victoriosa y con sus manos sobre los brazos de Heero quien estaba de pie mirándola con furia, con rencor
- Ma... mátame - ordena Relena dibujándose una sonrisa torcida en sus labios y Heero aprieta un poco más su cuello dispuesto a matarla de una vez, de pronto los ojos de Relena se desvían y ve a su hijo de pie frente a ellos temblando completamente asustado, de sus ojitos salían numerosas lágrimas sin emitir sonido alguno y ambos sostienen miradas... – Mátame... frente a tu... propio hijo – Heero abre los ojos con sorpresa y sin soltar el cuello de Relena observa a Sei que los había estado mirando y rápidamente suelta a la mujer quien cae al suelo agarrándose con fuerza el cuello y tratando de tomar aire por la asfixia, por segundos había creído que moriría
- ¿Por qué papi? ¿por qué le haces daño a mamá? - Heero se queda mudo ante la pregunta sintiendo una fuerte opresión en el pecho, lo que menos quería era hacerle daño a su hijo, a esa criatura por la que había dejado todo, la persona más importante en su vida, su hijo, pero ahora Sei había visto lo peor que podía ver de él y cuando trata de acercarse al niño éste lo evade comenzando a correr hacia su mamá que lloraba tirada en el suelo... – Mami, ya no llores – el pequeño abraza a su mamá con ternura y Relena eleva su mirada observando fijamente a Heero y completamente seria pero por algunos breves segundos sonríe, ahora Sei iba a distanciarse con él y eso le producía una cierta alegría, el desprecio de su hijo era el castigo por haberla despreciado a ella por culpa de su absurdo y asqueroso amor a Duo Maxwell, los ojos de Heero ahora eran más fríos que nunca, si esa mujer no fuera la madre de su hijo, él la hubiera matado hace mucho tiempo
---- Fin del Flash back ----
El rostro de Van mostraba tristeza y la mirada de Sei era más dura que antes, recordar aquello siempre le producía un odio infinito contra Heero, pero Sei solo conocía esa historia a medias, él no conocía acerca de Duo salvo lo referente a que había sido piloto Gundam, pero lejos de eso desconocía lo que había sido ese hombre para su padre y también desconocía la verdadera posición de su madre dentro de esa historia, Relena para él era la mejor de las mujeres y la mejor de las madres, sin duda la amaba profundamente, en cambio Van conocía la historia casi por completo gracias a Wufei, pero no era él a quien le correspondía decirla a Sei, el chico debía conseguir saber la verdad por sí mismo. El chico de cabellos cobrizos vuelve a acostarse abrazando a Sei por la cintura y cierra sus ojos, entre los dos había un profundo silencio, las palabras en ese momento salían sobrando, no era bueno arruinarse esa noche juntos con historias que ponían triste a Sei cuya mirada aún parecía hundirse en ese horrible recuerdo
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Adler manejaba su Gundam a gran velocidad, debía buscar a Milliardo Peacrecraft y exigirle que le dijera donde podía localizar al maldito de Hamit Kentle porque iba a matarlo personalmente y también a todo su maldito equipo, su tío estaba entre la vida y la muerte por su culpa, nunca antes había sentido tanto odio y mientras piloteaba su Gundam los recuerdos inundaban su mente viajando a aquel tiempo en que Trowa, Quatre y él eran felices, recordaba las lindas tardes en que solían ir a pasear al parque y mientras Trowa y Quatre se sentaban en la banca él corría divertido por todo el césped mientras los saludaba y reía divertido, la sonrisa hermosa de Quatre dibujada en su rostro y la satisfacción en el rostro serio y calmado de Trowa, como adoraba ese tiempo en que podía ver a ese par de ojos juntos que lo amaban y cuidaban, eran tan felices los tres y ahora, ahora no había más que un rastro de dolor tras ellos, la soledad se había apoderado de los tres al ya no estar juntos, Trowa había cambiado mucho con él, ya no le permitía decirle padre como antes, cuando Quatre les había dejado sin avisar Trowa había caído en el hoyo, lo único que lo mantenía de pie era la promesa echa a Catherine de cuidar con su vida a su hijo, su sobrino
- Ahora me toca a mí, cuidar de ustedes - Adler acelera más el paso del Gundam y pronto estaba ya en la colonia donde Milliardo y su equipo de Preventers y soldados llevaban a cabo las estrategias de guerra, era una colonia con camuflaje de espejo para no ser descubierta por el enemigo, solo algunos tenían las coordenadas para poder llegar ahí y Adler las tenía entrando enseguida por la entrada para las naves autorizadas, los Gundam ya habían sido registrados antes por lo que no había problema
- Señor, tenemos el registro de un Gundam - informa uno de los encargados del monitor que conectaba con el registro de entrada a Milliardo que se encontraba frente a una computadora portátil observando los últimos datos enviados por su esposa desde la colonia L3 donde aún se encontraban rescatando cuerpos
- ¿Un Gundam? Los esperaba hasta el lunes - comenta extrañado Milliardo dejando su portátil y poniéndose de pie... – llévame al hangar – ordena bajando la tapa de su computadora y caminando atrás del hombre
- Sí señor - los dos caminan hacia el hangar... – se trata del Gundam G-218-3, solo es uno – explica mientras ambos caminan y Milliardo frunce el ceño, realmente estaba intrigado de que ese Gundam hubiera llegado antes de tiempo, tal vez algo grave había pasado, al llegar esa idea a su cabeza comienza a acelerar el paso quedando ahora a un lado del soldado pero ambos se detienen cuando escuchan unas voces
- Necesita autorización para pasar - dos hombres seguían a Adler tratando de detenerlo pero la fuerza del chico era mayor por lo que ellos no representaban más que una simple molestia y sigue caminando hasta que por fin se topa con Milliardo y el encargado del hangar de recepción, las miradas de ambos se cruzan por largos segundos... – señor Milliardo, nosotros... - intenta explicar el soldado... -
- Esta bien, déjenle pasar - interrumpe con semblante serio sin dejar de mirar al chico
- Pero... -
- ¡Es una orden! - grita Milliardo mientras que el soldado se encoge de hombros unos segundos y después toma la postura y coloca su mano sobre la frente en señal de que ha acatado la orden y se va junto con su compañero
- Tú también vete - ordena al otro que iba a llevarlo al hangar y él sin chistar también alza su mano sobre su frente y se va... – Sígueme – dice a Adler y él camina atrás de Milliardo observándolo fríamente, el hermano de Relena mira hacia atrás sin girar su cabeza y gruñe un poco, esa visita inesperada le daba desconfianza. Los dos llegan al privado de Milliardo y él se sienta en la silla tras el escritorio indicándole con la mano a Adler de que se siente frente a él pero Adler se queda parado cruzándose de brazos
- Antes de que lo preguntes te lo digo - comienza a hablar acercándose más al escritorio - ¡Te exijo me digas donde está Hamit Kentle! - concluye golpeando ambas manos contra el escritorio y apoyándose ahí mientras mira con determinación al rubio pero Milliardo solo le sostiene la mirada sonriendo ligeramente, Adler se desconcierta de esa reacción pero mantiene su postura
- Déjame adivinar... - Milliardo se cruza de brazos mientras se recarga en el asiento – quieres venganza por lo que le sucedió a tu tío y a L3 ¿cierto? – dice sonriendo más ampliamente, ese tipo de cuestiones eran frecuentes en una guerra
- Sí... ¡dame los datos de una maldita vez! - grita enojado, la sonrisa de Milliardo no le gustaba para nada pero él enseguida la borra dejando el respaldo de la silla y haciéndose al frente colocando ambos brazos sobre el escritorio sin dejar de mirarle
- ¿Estas loco? El lunes que vengan tus otros compañeros se les darán las instrucciones ¿o acaso quieres morir? Tú solo no sirves de nada, deja de pensar como un niño con complejos de superhéroe - dice enojado, Wufei había escogido a una bola de niños sin experiencia, eso pasaba por su mente pero el comentario solo enfurece más a Adler que apretando los dientes se para firme y se acerca a Milliardo por un lado del escritorio, el rubio gira su asiento topándose de nuevo con la mirada fulminante de Adler quien se agacha un poco y sujeta el cuello de la camisa de Milliardo y él a su vez sujeta los brazos de Adler quien al sentirlos cierra uno de sus ojos, el rubio lo sujetaba con mucha fuerza pero aún así él no desiste, solo afloja un poco su agarre
- ¿Por qué? - pregunta molesto pero también triste ¿qué acaso ese hombre no sabía lo que era pasar por su situación? ¿por qué tenía ese corazón de piedra? Pero Milliardo no lo hacía por hacerle mal a Adler, lo hacía porque también al igual que Wufei estaba seguro que ir él solo sería entregarse directamente a los brazos de la muerte, Hamit contaba con un equipo de expertos en aviación, explosivos y en otras áreas lo que convertía a ese chico en una arma difícil de vencer, Adler solo no iba a ser de mucha ayuda
- Si realmente quieres vengar a Trowa así no lo conseguirás ¡entiéndelo! - los brazos de Adler son soltados y él a su vez suelta a Milliardo dándole enseguida la espalda quedándose en silencio por varios segundos, Milliardo sobreentiende que el chico por fin ha captado y se confía pero Adler súbitamente se gira de nuevo y le da a Milliardo un empujón con fuerza haciéndolo caer al asiento el cual se hace hacia atrás por las llantas haciendo que después el rubio caiga al suelo y entonces Adler aprovecha para salir corriendo de esa oficina mientras que Milliardo se queda en el suelo unos segundos reaccionando casi enseguida para seguir al chico aunque éste era mucho más rápido, a pesar de su edad Milliardo seguía teniendo una condición física envidiable pero gracias a su experiencia en el circo Adler era mucho mejor así que el chico llega rápido al lugar donde antes estaba Milliardo y donde se planeaban todas las estrategias, para entrar se necesitaba de código y estar autorizado pero para suerte de Adler alguien iba saliendo por lo que le es fácil entrar aprovechándose de ese hecho
- ¡Quiero información de Hamit Kentle! - exige Adler en tono poco amable, el segundo a cargo después de Milliardo se pone enseguida de pie, un hombre robusto y alto entre los 30 y 35 años quien se coloca al frente del chico imponiendo su presencia pero a Adler no le importa y se acerca un poco más... - ¡dame la información ahora! - dice nuevamente pero el hombre solo se cruza de brazos y lo mira hacia abajo sin bajar su cabeza
- No - responde firme, Adler empuña sus manos y sin pensar en consecuencias levanta su puño estrellándolo contra la cara del hombre haciéndolo trastabillar un poco pero se pone enseguida firme, un par de soldados se acercan para agarrar a Adler pero él los detiene levantando su mano... - ¡Atrás! - les ordena después y ellos obedecen enseguida, en ese momento entra Milliardo observando a ambos... – si me ganas, te daré toda la información que quieras – reta el hombre pero enseguida Milliardo se opone
- ¿Estas loco? No le daremos esa información - repone el rubio pero el hombre solo se comienza a reír lo cual desconcierta a Milliardo quien eleva ambas cejas
- Nadie me ha derribado nunca, si éste niño tonto lo logra es porque realmente vale la pena como soldado - explica el hombre con su gruesa voz volviendo a reír después, Milliardo suspira colocando ambas manos sobre su cintura y moviendo la cabeza en negación varias veces
- Solo no seas tan rudo con él - pide Milliardo... – lo necesitamos completo para el lunes – termina de decir abriendo nuevamente la puerta para que fueran al cuarto de entrenamientos, ese lugar era ideal para su enfrentamiento, los dos junto con Milliardo y un par de curiosos van al susodicho cuarto, un lugar amplio donde los soldados entrenaban el cuerpo y la mente
- Te advierto que soy campeón de Judo - presume el sujeto volviendo a reír, Adler estaba molesto, él debía ir a partirle su cara a Hamit y no tenía tiempo que perder en tonterías, al menos con eso iba a conseguir información de ese sujeto
- Ya déjate de tonterías y comencemos - Adler se quita los zapatos y sube a la arena, el sujeto se quita también los zapatos y la camisa dejando ver su cuerpo fuerte y musculoso, Adler traga un poco saliva, había lograr derribar a Jean quien era muy bueno en el combate pero éste hombre se veía realmente imponente
- Dense prisa, tenemos trabajo - como todo buen jefe Milliardo ordena que se den prisa, estaban en guerra y ellos como niños se divertían viendo peleas, algunos apostaban mientras que otros solo echaban porras, la mayoría apostaba a favor del segundo al mando mientras que unos cuantos apostaban a Adler
- Te estoy esperando niño - reta el sujeto volviendo a reír, para tener su aspecto era un hombre muy risueño, un monigote, pensaba Adler. Al no haber respuesta el hombre decide empezar acercándose rápidamente al chico pero antes de que pueda llegar completamente hacia él Adler salta hacia atrás quedando arriba de una de las esquinas de la arena cruzándose de brazos sin despegar la vista del hombre quien gruñe al ver que el chico era bastante ágil mientras que los presentes se sorprenden por su habilidad
- ¿Me buscabas? - se mofa Adler emitiendo una media sonrisa pero al hombre no le causa gracia y nuevamente camina hacia el chico pero antes de que llegue nuevamente Adler salta, ésta vez hacia delante plantándole en su camino una patada al hombre en la cara haciéndolo tambalearse hacia el frente pero sin caer al suelo, Adler cae de pie atrás de él y se cruza de brazos esperando a que el tipo le de nuevamente la cara pero sin esperárselo el hombre es más rápido que él y le da un fuerte puñetazo en el rostro sin darle tiempo a reaccionar, el sobrino de Trowa cae al suelo arrastrándose unos centímetros por el impacto y cerrando sus ojos, el hombre se acerca lentamente a él y cuando Adler abre sus ojos ve el puño del hombre acercarse nuevamente pero ésta vez lo esquiva girándose hacia un lado haciendo que el puño del sujeto se estrelle contra la arena y acto seguido se pone de pie, el hombre también se pone bien de pie e intenta acercarse nuevamente al chico pero él con gran habilidad se agacha y estira su pierna derecha hacia los pies del hombre haciendo un rápido medio giro logrando hacerlo caer al suelo y aprovechando para sentarse sobre su estómago y darle dos golpes en la cara, uno con cada puño pero estos no hacen mucho daño al hombre quien apoya su pie izquierdo en el estómago del chico y agarrándolo de los hombros lo avienta hacia arriba y hacia atrás a la vez estampándolo contra la arena poniéndose enseguida de pie mientras se escuchan gritos de apoyo por parte de sus seguidores mientras que los que estaban a favor de Adler lo apoyan pidiendo que se ponga de pie, Milliardo miraba atento la pelea, por primera vez veía un digno rival para su camarada pero ¿podía Adler ganarle? El sobrino de Trowa se quejaba en el suelo, se sentía un poco débil y la vista se le nublaba un poco, los golpes del sujeto eran muy fuertes, su labio inferior y su nariz sangraban, sentía que debía de rendirse pero la sola imagen de su tío tirado en una cama y cubierto de vendajes le daban el ánimo para seguir adelante así que se pone de pie dando un pequeño salto al frente apoyándose de sus manos, el segundo a cargo ya comenzaba a festejar dándole la espalda a Adler pero uno de los presentes le hace la seña de que el chico se ha puesto de pie, el hombre voltea lentamente hacia atrás y se topa con los puños de Adler que se estrellan uno a uno sobre su rostro y sin darle tiempo a reaccionar, Adler continúa con su secuencia terminándola con dos patadas giratorias en el rostro derribándolo por fin ante los atónitos ojos de todos pero al cabo de unos segundos los que estaban a su favor comienzan a festejar cobrando enseguida lo de la apuesta mientras Milliardo aún no salía de su asombro, después de todo Wufei no había escogido tan mal
- He ganado - dice Adler con la respiración agitada
- ¿Eso crees? - pregunta Milliardo al chico haciéndole una seña con el dedo índice, Adler voltea hacia atrás donde apuntaba Milliardo y ve asombrado al hombre que se estaba poniendo de pie mientras los que supuestamente habían perdido arrebatan nuevamente el dinero de las manos de los que supuestamente habían ganado
- No puede ser - se queja el chico cerrando unos instantes los ojos pero abriéndolos cuando escucha el ruido del fornido cuerpo caer nuevamente quedando enseguida inconsciente, otra vez los ganadores quitan el dinero de las manos de los perdedores y festejando salen de la habitación de entrenamientos para regresar a sus trabajos siendo seguidos por los perdedores que se marchaban a sus puestos lamentándose por haber apostado al hombre dejando ahí solos a Milliardo y a Adler junto al hombre que yacía inconsciente
- Dame la información - exige Adler y el rubio no tiene más remedio que resignarse, debía darle a Adler la información de donde encontrar a Hamit y sus secuaces, cuando Relena se enterara iba a enojarse bastante, pero promesas eran promesas
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Al día siguiente temprano se despierta Van estirándose sobre la cama y después dándose masajes en el cuello, se había quedado dormido en una posición un poco incómoda, las marcas de la camisa de Sei adornaban la piel sobre su mejilla izquierda y poco a poco abre sus ojos viendo a Sei aún dormir, Van sonríe ampliamente y se acerca al chico dándole un beso en la mejilla y sentándose enseguida sobre la cama, nuevamente se estira y después sale de la cama entrando al baño, poco después se despierta Sei con un extraño hormigueo en el brazo derecho, lo tenía entumido ya que Van había dormido sobre su brazo
- Duele - se queja Sei pero pronto sonríe ampliamente, por fin había dejado de engañarse así mismo y había aceptado que estaba enamorado, y de un hombre, pero que hombre tan maravilloso, si bien al principio no le había caído nada bien había aprendido a tratarlo y se había enamorado de su forma de ser y de su belleza también, sin duda Van era la persona con la que quería pasar el resto de su vida aunque eran muy jóvenes para pensar en la eternidad pero realmente estaba enamorado de ese chico
- Buenos días - saluda Van al salir del baño y ver que Sei ya había despertado
- Buenos días - contesta Sei sonriendo y moviendo sus dedos tratando de desentumirse, Van se da cuenta que Sei tiene el brazo dormido y se sonroja un poco, por estarlo abrazando toda la noche su brazo había asumido las consecuencias
- Lo siento - dice Van acercándose a Sei quien estaba sentado en la cama con los pies colgando y entonces toma su brazo comenzando a darle masajes para tratar de que la sangre circulara mejor, el hijo de Heero sonríe mientras mira el hermoso rostro de Van y él al percatarse nuevamente se sonroja pero continúa con sus masajes, de pronto la otra mano de Sei se coloca sobre la mano de Van y lo detiene, ya había conseguido que su brazo volviera a tener buena circulación y sin aviso jala al chico hacia con él cayendo Van sobre Sei pero aún de pie, las manos de Sei sujetan la cintura de Van y él agachándose un poco atrapa los labios de Sei con los suyos colocando ambas manos sobre el rostro del joven Peacecraft, en ese momento la puerta de la habitación de Van se abre y con asombro la persona recién llegada los mira besarse, de pronto Van y Sei se separan cuando escuchan a Jinx aclararse la garganta y ambos voltean hacia la puerta, el capitán los observaba con el rostro lleno de enojo, no soportaba ver a Van en brazos de otro y sin embargo al verlo Sei aprieta más la cintura del chico contra sus brazos pero Van por instinto se aleja rápidamente de Sei, el hijo de Heero se molesta por lo que Van hizo y se pone de pie entrando enseguida al baño
- Lamento interrumpir - dice serio y enojado dándole después la espalda a Van... – se les espera para desayunar, ya sabes donde – sin decir más Jinx sale de la habitación y Van se entristece por la indiferencia del chico, después de todo eran amigos y sentía por él un cariño especial, en cambio Jinx estaba muy molesto, se había propuesto recuperar a Van pero ahora él estaba con ese chico que de solo verlo le daban ganas de golpearlo, esa mirada y esa arrogancia ¿se creía superior solo por ser hijo de la Ministro? Jinx se detiene en los pasillos y deja ir su puño contra una de las paredes... - ¡Malditos! - grita mientras cierra sus ojos, en ese momento realmente que estaba molesto, pero también Sei lo estaba, frente a Jinx, Van había decidido alejarse de él ¿acaso aún sentía algo por su ex novio? ¿aún cuando la noche anterior le había dicho que no? eso si lo tenía bastante molesto y a pesar de que Van le pedía desde afuera que le abriera la puerta del baño él seguía sin hacerle caso
- Sei, para mí fue incómodo, no es por otra cosa, créeme - suplica el chico colocándose una mano sobre el pecho pero Sei no le responde, Van baja su mirada y le da la espalda a la puerta del baño, ya no podía seguir insistiendo, Sei estaba bastante enojado con él pero cuando menos lo espera siente unos brazos que le rodean el cuerpo
- Perdóname, es que no... - intenta explicar Sei pero Van enseguida coloca ambas manos en los brazos de Sei y los separa girándose hacia él enseguida dándole un fuerte abrazo colocando sus manos sobre el cuello de Sei y él corresponde con los suyos en su cintura
- Perdóname tú, no es que aún ame a Jinx, sentí pena por la situación, es todo - explica nuevamente Van y acto seguido es callado por Sei quien le da un tierno beso en los labios
- Olvidemos eso - dice después soltando poco a poco a Van quien sonríe contento
- Vamos a desayunar - propone Van dándose media vuelta y comenzando a caminar pero es detenido por la mano de Sei sobre su muñeca, el de cabellos cobrizos se gira nuevamente hacia él y nota en las mejillas de Sei un color carmesí, al verlo también Van se sonroja
- ¿No te quieres dar un baño antes? - ante la pregunta el rostro de Van se enciende por completo y mirando a Sei a los ojos mueve la cabeza en afirmación, su corazón se acelera ante los nervios que sentía, tal vez se estaban tomando las cosas demasiado rápido pero ante una propuesta tal por parte de Sei no podía decir que no por lo que ambos entran al baño, ya habría mucho tiempo para desayunar
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El Gundam de Adler ya había logrado destruir unas cuantas bases pequeñas antes de poder encontrarse con Hamit aunque en ese sentido la información de Milliardo estaba errónea, el equipo de Relena desconocía completamente que era La Jaula el lugar donde estaba Hamit ya que ellos mismos se habían valido de un señuelo para que cayeran en él creyendo que Hamit se encontraba en otra de las bases simples mientras que él y sus mejores hombres estaban en La Jaula donde estaban también sus mejores mobiles suits y pronto atacarían a la vieja escuela donde sabían que estaban todos los Gundam sin saber que Sei y Van se movían por otra parte y que Adler había pasado toda la noche sin dormir destruyendo una a una las bases más pequeñas pero a razón de las diez de la mañana comienza a recibir reportes de que un mobile suit bastante poderoso se había encargado de destruir algunas de sus bases, Hamit se molesta bastante, tenía entendido gracias a sus contactos de que la estrategia del enemigo comenzaba a implementarse hasta el día siguiente y no ese tranquilo domingo, eso lo había puesto de muy mal humor
- ¿Dónde demonios está ahora? - pregunta a uno de los secuaces
- Acaba de destruir nuestra base en XS-601, la colonia más cercana donde tenemos base es XS-605, creemos que irá para allá - explica apurado, Hamit sonríe y ordena que llamen a Nigel, el soldado rápidamente sale para llamar a Nigel que estaba muy cerca de esa habitación y el chico entra rápidamente
- A tus órdenes Hamit - dice serio y observando fijamente a Hamit quien se acerca a él quedando ambos frente a frente cruzándose sus miradas
- Dirígete rápidamente a XS-605, un Gundam nos esta dando problemas, aniquílalo - ordena sin demoras y Nigel afirma moviendo la cabeza, rápidamente se dirige a la puerta pero antes de abrirla le dirige otra mirada
- Acabará con todos antes de que llegue ¿no lo crees? Mejor será ir a la siguiente base en XS- 611 - propone el chico pero Hamit solo sonríe y mueve su cabeza hacia los lados
- En XS-605 tenemos a Zoe ¿lo olvidas? Él lo entretendrá un tiempo - dice Hamit completamente complacido, en pocas bases tenía grandes guerreros y en XS-605 él contaba con Zoe, un chico de tan solo 14 años de edad, huérfano desde los 2 años y entrenado para ser un piloto desde los cinco, era uno de sus mejores hombres y bastante maduro para su edad, en él tenía depositada mucha confianza, Nigel sonríe al recordar al chico y entonces ya sale corriendo de la habitación rumbo a su Mobile suit para dirigirse a XS-605 y auxiliarlo aunque muy seguramente cuando llegara el Gundam intruso habría sido destruido por Zoe para entonces. Hamit se sienta mirando hacia la ventana y sonríe pero su mirada estaba sombría, había un vacío en sus ojos... – A pesar de todos, sigues siendo mi mejor guerrero, Jean, deseo tanto verte – los ojos de Hamit se llenan de lágrimas y con esfuerzo logra contenerlas en sus ojos, esperaba por el día en que volviera a ver al rubio, se sentía enormemente culpable, por culpa de sus descuidos había sido atrapado por los malditos preventivos y cuando él había intentado salvarlo haciendo un atraco a la cárcel donde sabía que estaba, Jean ya se había ido, tal vez lo habían asesinado o había escapado, lo único cierto es que desde entonces el chico había desaparecido de su vida aunque aún se encontraba en su corazón, lo que había comenzado como una simple amistad se había convertido en algo mucho más fuerte y cuando sentía que lo quería como hermano se había dado cuenta que ocupaba otro lugar en su corazón, el amor de Hamit por Jean iba mucho más allá de una amistad o de una hermandad, lamentablemente para él, el corazón del rubio había sido robado por Saki
Fin del capítulo 9
N/A: Hola después de tanto tiempo, lo siento por la espera pero estuve un poco ausente de los fanfics pero ya he retomado los dos que tenía pendientes y hasta escribí un par nuevos, espero no volverme a estancar aunque para éste fic tengo muchas ideas así que lo único que me va a impedir escribir es el tiempo porque inspiración sin tengo jeje, pero bueno, pasando a los comentarios del capítulo, creo que me estoy excediendo un poco, he sido muy cruel con todos y lo seguiré siendo, lo lamento pero espero que les haya gustado el capítulo, estuvo un poco largo pero tanto tiempo tardé en actualizar que no podía hacer un capítulo corto ¿no creen? Y bueno, la guerra ya comenzó de lleno, no soy muy buena describiendo acción pero trataré de hacerlo lo mejor que pueda, cuando escribí la pelea de Jean y Adler pensaba hacerla más larga pero no tenía ningún sentido aunque fue emocionante imaginarlos pelear, tuve que acordarme de cuando jugaba videojuegos para poderme inspirar jeje, se los dije, no soy buena para la acción y como habrán notado tampoco lo soy para las cuestiones románticas, sentí feo por el pobre de Duo pero cuando escribí la declaración de Sei y Van se me subió un poco la moral, por lo menos ellos si están siendo felices y lo serán a pesar de todo, yo se los prometo, en cuanto a los flash back seguirá habiendo, no quiero dejar lagunas en el pasado de los personajes, me he estado enfocando mucho en Jean y su pasado con Hamit pero pronto me enfocaré en Saki y en los demás, aún no me olvido del Zechs x Noin o del Wufei x Sally pero como no quiero atiborrarlos de tantos recuerdos y quiero también avanzar la historia pues no puedo enfocarme solo a los flash back, espero que lo entiendan, y pues como último les digo que no se vayan a desesperar, en el próximo capítulo saldrá Duo, si por alguna razón no alcanzo a meterlo entonces será en el otro pero de dos capítulos no pasa, tengan mi palabra y bueno, gracias por leer el fic y ésta nota de autora tan larga pero es que tanto tiempo pues tenía que ofrecer mis disculpas y pues como último les pongo la ficha de otro personaje, ahora le toca a Saki, me despido y hasta pronto, espero sus comentarios, buenos o malos son recibidos y si tienen dudas también háganmelas saber que yo las responderé mientras no cause spoiler a mi propio fic, hasta el próximo episodio
FICHAS:
Nombre: Saki Blame
Edad: 16 años
Color de ojos: Verde mate
Color de cabello: Negro, lacio y largo hasta media espalda
Estatura: 1.55
Peso: 50 kg
Tipo de sangre: O
Signo Zodiacal: Capricornio
Origen: Americano-Japonés
Cuando idee éste fic no tenía planeado meter a una chica como piloto pero creí después que sería buena idea y pues obviamente no podía tratarse de una dulce jovencita, entonces se me ocurrió que ella debía de ser una chica fuerte y seria hasta parecer fría pero Saki no lo es del todo y para ello tenía que haber una buena razón por lo que imaginé su pasado y entonces ya tenía una razón para ser así, físicamente me imaginé a dos personajes del anime para crearla, una de ella es Arashi de X-1999 y la otra la protagonista de Blood: The last vampire, tal vez no se parezca mucho pero en ellas pensé por su carácter y otras cosas más, Saki es uno de los personajes en los que más pensé antes de crearlo, hasta parece la protagonista, aguas Sei que te roban el protagónico jejeje, pero bueno, eso es lo básico en ella, de los otros personajes a los que no dije en que me basaba pues la verdad es porque no existe una base tan concreta como con Jean jeje, bueno, para Sei fue obviamente Heero (pero peinado) aunque él no iba a ser tan frío como nuestro soldado perfecto, Sei se crió en otro ambiente pero aún así es un poco serio, en Adler pues me basé con Trowa, cada vez que lo imagino lo imagino como Trowa, eso me causa mucha gracia aunque él no tiene un cabello tan particular pero realmente nunca he pensado en como se peina, y bueno, Adler es un poco arrogante a diferencia de Trowa, en cuanto a Van no tengo ninguna base, solo pensé que un chico ojos color miel y cabello cobrizo se vería lindo aunque su personalidad se parece un poco a la de Duo, no sé, nunca lo pensé hasta que mi amiga Laura me lo hizo reflexionar y pensé en ellos como contraparte de los otros pero nunca fue la idea inicial jeje, bueno, eso es todo lo que puedo decirles en cuanto a los personajes, espero haber aclarado un poco sus dudas, a partir del próximo capítulo comenzarán los personajes secundarios, no todos pero si la mayoría, hasta la próxima
Reviews: Akuma Akai, gracias por tu review del capítulo anterior, es una lástima que no puedas seguir mi fic como quisieras pero te felicito, estudias una carrera muy bonito, te deseo la mejor de las suertes y espero seguir contando contigo como mi lectora, gracias de verdad y cuidate mucho, bye
Forfirith. Amiga, tu review te lo voy a contestar en tu correo, es de verdad muy lindo pero como es largo y yo ya me excedí pues te lo contesto aparte, me hace muy feliz leer tus reviews, me hacen reír y reflexionar, gracias nuevamente por leer y ser mi amiga, te mando un abrazote de oso, bye
