Naomi: NO MATEN A NAOMI, NAOMI ES BUENA, NAOMI NO MERECE MORIR. :'c

Siento no haber actualizado, voy perdiendo hasta el descanso en materias, enserio :c

Yendo al fic xD un poco del pasado de Kuroko, se que me pase de chiflada con eso xDD pero me pareció cute

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—Akashi-kun. —Aferro un poco el agarre que ejercía su mano en la de su contrario, llamándolo de una forma singular, que antes no había usado en él.

—Linda forma de llamarme. ¿Pasa algo?

— ¿Te iras solo? —Le dijo, recordando que el pelirrojo no vivía, ni más ni menos, que en una mansión — ¿Hasta la mansión?

—Le diré a mi chofer que venga por mí. —Dijo con un tono algo engreído, o como escucho Tetsuya. ¿Acaso era normal eso? A duras penas su madre podía ir a recogerlo, eso si no estaba en el trabajo, en esos casos debía volver solo a su casa.

—Claro, es que eso es tan normal. — Su tono sarcástico enojo un poco a Akashi, ocasionando que una de sus mejillas fuera atrapada por la mano, moviendo esta.

— ¿Algún día volverás a mi mansión? Se siente solo sin ti. —Su forma de decirlo era, obviamente, con la intensión de ruborizar al contrario; pero Kuroko también tenía su orgullo, y le seguiría el juego sin avergonzarse de forma física.

—Cuando quieras. —Dijo formando en sus belfos una minúscula sonrisa pícara, que provoco una sorpresa y a la vez igual sonrisa del rostro contrario.

— ¿Podrás dormir solo? —Su tono, nuevamente, era el menos indicado para la ocasión, haciendo ver como Kuroko se ruborizaba por la pregunta tan vergonzosa y al igual le enfurecía que lo preguntase de esa forma tan simple e indiferente a las personas que pasaban por sus lados.

— ¡Si! —Le dijo un poco alto.

Aproximándose a ellos, el auto de su madre, que al lado de la misma traía a su —ahora expuesta— novia; freno al lado de ambos, señalando con el claxon del auto que se despidiese, que ya debían irse.

—Mañana nos vemos, Tetsuya. —Pasó uno de sus brazos por la cintura de Kuroko, esperando una respuesta algo agresiva de parte de este; pero no, fue todo lo contrario: el peli celeste pasó sus brazos por su cuello, atrayendo un poco más el cuerpo del mismo, y a la vez acariciando los cabellos rojizos que caían por la nuca.

—Igual. —Se acercó a los labios contrarios, posando los suyos encima de ellos. —Sei.~ —Al final, dejándolo desconcertado, le dio un beso, casto y con solo roce de labios, como acostumbraba al no ser muy experimentado en aquella forma de expresar amor, o gusto. Sin muchos segundos en el nexo, se separó, entrando de forma ágil al auto, y dedicándole una sonrisa de las pocas que a veces daba, esas que parecían pintadas por ángeles, o que se la diera el mismo ángel.

El auto arrancó, dejando desconcertado a Akashi con lo que recién había ocurrido.

—Siempre me sorprendes… —Susurro para sí mismo, con una mano encima de sus labios, y de forma continua llegar su limusina, para, en ella, dirigirse a su mansión.

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Al llegar a su casa, no dejaba de sentir como su celular convulsionaba de tantos textos que llegaban a la vez, no sabía de quien, normalmente eso era tan poco común como que se conectara a alguna red social, que creo solamente cuando hablaba con Kagami y Aomine.

—Deberías contestar. —Le dijo su madre, al llegar a su lecho, luego de dejar a su acompañante en su respectiva casa.

—Seguramente son promociones. —No le había dado mucho interés al montón de mensajes que llegaban a su celular, yendo directamente a su baño privado, sin siquiera volver a ver su celular, dejando este en la cama, junto a su ropa.

Se distrajo un momento mientras encendía su computadora portátil, para colocar música, y no sentirse tan solo en su casa; claro, estaba su madre, no podía decir que no, pero ella llegaba igual de cansada que él, o peor, e iba a su cuarto, a encender de igual manera su computadora, y continuar con su trabajo, imaginaba era mucho, ya que ese día lo tomo de descanso. Entro a la música, colocándola en un volumen debido, para así no irrumpir a su madre.

Fue a su baño, para así entrar y proceder a bañarse, con la puerta abierta, para así poder escuchar la música que había colocado hace un momento. Sus manos pasaban por su esbelto cuerpo, junto al jabón de baño, para así deshacerse del sudor humedad y saliva, si, saliva, que había dejado Seijuuro en su cuerpo. ¿Qué tenía de interesante marcarlo?, es decir, ¿Qué clase de fetiche tan raro era el marcar su cuello?, y para colmo, mientras estaban en la película de terror, y en el baño, y en la entrada del cinema, y en el restaurante, en fin, en todos lados. No entendía que le atraía de su piel, ¿acaso era interesante? Pero está bien, no importaba, si las marcas quien las dejaba era Akashi, no le interesaba cuanto doliesen y demorasen en volver a teñirse de mármol, como su piel.

Se percató que ya estaba sonando la tercera canción de su lista de reproducción, sabiendo que las anteriores eran de mínimo cinco minutos; cogería un resfriado si no salía de una vez del baño.

Al ya salir, se dedicó a ponerse su pijama, y proseguir a entrar en su computadora, que permanecía en una pantalla de descanso: tuberías. Al mover el mouse, esta desapareció, y proseguido un aviso en la parte inferior-derecha de la pantalla; era de una de las redes que mantenía abiertas por alguna razón: Skype. Dio clic encima de la notificación, abriendo la ventana de su perfil, y con ella, saliendo variedad de mensajes de una persona de la cual no decía nombre.

— ¿Quién es? —Se preguntó, tecleando el mismo pensamiento para enviarlo, y momentáneamente llegando la respuesta.

«—Soy yo, Tetsuya. ¿Cómo llegaste? ¿Por qué no respondes a tu celular?—» Juraba que su tono era algo agresivo, y agradecía de igual manera que no lo tuviese al frente.

—No sabía que eras tú. —Tecleo rápidamente, yendo a su pantalón, donde se encontraba su celular con variedad de mensajes, del mismo contacto, exceptuando dos que no eran de la propiedad de Akashi.

«— ¿Puedo llamarte desde acá? —»

—Si. —Respondió mirando cada uno de los mensajes, y sonriendo para sí mismo por ellos. Estaba preocupado por el, y lo decía en cada uno de sus mensajes, además que lo consolaba por la película que habían visto; en realidad era bastante adorable esa parte de él.

Inmediatamente en su pantalla se formó un signo de llamada: "contestar" con un teléfono verde, y "colgar" con un teléfono rojo.

—Tetsuya. —Había contestado, apareciendo de manera inmediata Akashi en su pantalla.

—Lamento no haber visto los mensajes. — Le dijo, dejando el celular a un lado, sin ver los otros dos mensajes que no pertenecían a Seijuuro.

—Está bien. ¿Cómo te sientes?

— ¿A qué viene la pregunta? — Cuestiono, sentándose en la silla donde estaba su portátil, cruzando sus piernas encima de ella, en forma de una mariposa, y que a los ojos de Akashi, era realmente seductor.

—La película, Tetsuya. Supongo ya la olvidaste. —Mientras que Kuroko permanecía en su cuarto, el pelirrojo mantenía su cuerpo recostado en el mueble de su biblioteca, donde ambos pasaron su primer día juntos, hablando de cosas triviales, y discutiendo de libros entre besos.

—Ah, no del todo. — Paso su mano hasta su oído, donde acaricio un poco suave su lóbulo, recordando la horrible escena que "actuó" Akashi en su cuerpo:

En la pantalla grande mostraban una escena sexual —no muy explícita— haciendo que el momento se volviera incomodo entre varias parejas que asistían a la película, Akashi jugándole una bromita, algo pesada, a Kuroko, comenzó a recorrer sus caderas, hasta bajar a sus glúteos, donde apretó con su mano —tal como lo hacían los protagonistas— y de igual forma, subiendo bajo su playera. En un repentino momento la escena paro, mostrando como el mismo protagonista arrancaba la oreja de la mujer con la que iba a tener actos sexuales. Su cuerpo se había estremecido, y sintió el morder de la pareja de la mujer en su propia oreja. ¿Lo sintió? ¡¿Cómo?! Volvió de forma veloz a ver a su lado, observando al pelirrojo morder su lóbulo, y así ocasionarle un grito que despisto a una parte del cinema de la película. A la vez, ruborizándose de forma anormal.

—Sería imposible olvidarla. —Sintió que en su rostro se pintaban líneas, como un personaje anime algo atemorizado e in-entendido. Escucho la risita de Akashi, dando una mirada algo efusiva en la pantalla, así dirigiéndola al pelirrojo. Seguro si estuviera a su lado, le tiraría una almohada.

—Lo siento, mi Tetsuya. —Dejando la risa de Seijuuro a un lado, Kuroko no pudo evitar abrir sus ojos como platos debido al "mi" que expresaba cariño que, por cierto, le había dirigido. —Hablaba del mie-…

¿Mi? —Pregunto antes de que este lograse terminar su frase.

— ¿Sucede algo?

—Sí, ¿por qué usas "mi"?

—Ah, fue por instinto. Supondría. —Se encogió de hombros, removiéndose un poco en el mueble de su biblioteca. —Ya te lo dije, me gustas.

—Y tú a mí. —Dijo con sinceridad, sin doble sentido, ni sarcasmo en sus palabras. —Pero debes recordar que no somos NADA. —Hizo un gran énfasis en "nada" molestando un poco a Akashi.

— ¿Te cuesta tanto aceptar que te gusto y que te mueres por ser mi pareja? —Su tono, además de molesto, egocéntrico, molesto de igual manera a Tetsuya, frunciendo este su seño, para responder.

—Me gustas, me gustas demasiado, nunca pensé que le gustaría a alguien como tú. Pero, sigo teniendo mis dudas sobre ti. — Su voz era desafiante, algo que no solía usar mucho.

Akashi sintió un leve espasmo en su columna vertebral, era verdad lo que Tetsuya había resaltado al final, pero se había tanto fijado en otras cualidades del mismo, que su mente olvido por completo de la apuesta, separando sus emociones y sentimientos de su cerebro y mentalidad. ¿Por qué con un impopular en primer lugar? ¿Qué sacaría de esa apuesta? Tal vez aproveche un poco su cuerpo; preguntas como esas habían invadido su cabeza al estrechar la mano de su "amigo", aunque ya no estaba del todo seguro de eso, si lo era, ¿por qué lo pondría a hacer algo tan bajo? Pero sus pensamientos se habían alejado, solo dejándolo en el razonamiento de emociones, del que sentía por Kuroko, del por qué y desde cuándo, ¿acaso uno podía enamorarse de alguien en tan poco tiempo?

—Yo… —Se había quedado así unos minutos, sin decir nada, intento formular algo, decirle a Kuroko todo, que fue una mentira, para así… ¿Qué? ¿Continuar con su vacía vida?, Tetsuya ahora era la causa de no estar tan aburrido con su monótona vida, intentando salir de ella por medio de estúpidas apuestas… Pero si le decía, le dolería, no sería capaz de ver a Kuroko llorar, y menos por su causa… Está bien, díganle loco si quieren, se enamoró en poco tiempo, de una persona que jamás imagino. No le rompería el corazón, y… Nunca se iba a enterar de esa apuesta, si eso era lo mejor…

— ¿Huh? ¿En realidad sientes algo por mí? —Se había quedado esperando la respuesta contraria, que no había salido en ya cinco minutos, llegando a pensar que la señal estaba mala por la lluvia de afuera.

—Sí, te quiero. No sabes cuánto, no podría explicarlo. Siento celos, muchos. Cuando esos dos deportistas te tratan con tanta familiaridad me dan ganas de quitarte de sus manos, agarrarte solo para mí, y encerrarte en este lugar, para tratarte como te lo mereces y no dejar que nadie te toque, solo yo… —Tenia tanto que decir, pero no era internet la forma correcta de hacerlo, no, mejor real, viéndose cara a cara. —Te amo. —Sin darse cuenta había sacado una palabra demasiado poderosa de sus labios, corriendo inmediatamente la pantalla de su portátil, para así cubrir su rostro. Genial, nunca se había sonrojado en todo el tiempo que salió con mujeres, pero llega el primer muchacho y se pone como colegiala, enserio le resultaba incómodo.

Luego de haberse calmado un poco, cogió nuevamente su laptop, para así ver la cara que traía Tetsuya por lo que recién le había dicho. Estaba sonrojado, mucho mas que él, con su cabeza en el escritorio cubierta por sus brazos.

—Ak…a…— No podía siquiera formular palabra, estaba demasiado avergonzado para ello. Inmediatamente corto la llamada por video, para así, escribirle.

« ¿Estás seguro de ello?»

Sus palabras… Son las de mi padre…

Estaba llorando.

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Estúpido, se sentía estúpido con tan molesto sentimiento de amor hacia una persona a la cual no sabía que era correspondida. Ah, si, ya la mayoría lo sabían, a ese bello jugador: Aomine Daiki. Si, estaba loco por gustar de un hombre, aunque su madre nunca le había dicho que estaba mal, por lo contrario, estaba acostumbrado por completo a ese ambiente homosexual que vivía y vivió durante años.

Su vida había sido demasiado extraña para cualquiera que no estuviese acostumbrado: Su madre, una empresaria atareada, era bisexual; mientras que su padre, un hombre de casa que parecía más su "madre", era de su misma orientación: bisexual. Era extraña su relación, ya que parecían ser más amigos que pareja, lo decía porque, ambos lo amaban y cuidaban, pero cada uno tenía pareja por separado a pesar de haber tenido ambos a Tetsuya. Era como si ambos tuviesen deseo de tener un hijo, mas no de estar con su pareja; igualmente ambos eran unos grandes amigos, pero a la hora de tener actos carnales, como que… Bueno no funcionaba para ambos, así que decidieron solo criar a su hijo como pareja, cada uno teniendo la propia. Su madre era algo más rebelde, la pasaba en fiestas, y llegaba a veces tarde a casa, siendo así regañada de forma algo graciosa por su padre, como ya aclarado, parecía más bien la madre. Su papa, Kail Kuroko, era más de casa, era más cariñoso, más estricto, era una buena persona y dedicado por completo a criarlo de la mejor forma; un padre ejemplar, que siempre amo con el cariño que nunca pudo, más que el que tenía a su madre, no es porque fuese mala, ella era muy divertida (parecía su padre, o como debería ser) pero su papa… Su papa fue su todo, pero por desgracia lo había abandonado a la edad de siete, debido a una enfermedad pulmonar, de la que nunca había avisado a su hijo… Así, Kuroko Tetsuya, tuvo que aprender a sobrevivir, por sí solo, de alguna forma.