Con el mismo estilo que durante años la había caracterizado, la increíble Martha Rodgers podía tanto hacer el sencillo gesto de girar una cucharilla en la taza de café que su nuera le había ofrecido como hacer cualquier otra cosa rutinaria.

Pero en ese momento, estaba girando la cucharilla para mezclar la sacarina con el café.

Nada más que eso y parecía que una luz la iluminara como si estuviera haciendo algo más increíble, aun conservando el mismo estilo que la caracterizaba durante años y sobre todo, en su carrera como actriz de Broadway y en ocasiones off Broadway.

Pero hacía tiempo que no actuaba con asiduidad.

No.

Ahora se dedicaba más a vivir.

Sin embargo, su libro de ayuda y una mezcla de autobiografía titulada "Consejos no solicitados por Martha Rodgers" iba en camino de convertirse en una pequeña obra de teatro con monologo incluido y era ese motivo y también pasar acción de gracias en familia el que le había hecho regresar de sus vacaciones en el Caribe antes de tiempo.

-¿Y bien?

Kate hizo una mueca de confusión mientras, de pie, apoyada en la encimera miró a su suegra sin comprender que era lo que quería saber.

-¿Cómo os va todo?

-Oh…Oh, bien, Martha…Ya sabes como siempre…

-Claro…-carraspeó-Ok, Querida, a mi no me engañas. ¿Qué sucede?

Kate suspiró. Su suegra se enteraba siempre de todo. Era imposible engañarla. Y aunque la adoraba y agradecía el apoyo que siempre había tenido por su parte desde el primer minuto que la había conocido, aquella noche del gran temporal, a veces la exasperaba.

Antes de seguir, Kate tomó asiento al lado de ella, en una de las sillas de la enorme cocina de la que era su casa desde que Frankie había nacido.

-No…No sucede nada.

-Francesca está en su habitación encerrada. Mi hijo ha desaparecido en cuanto ha podido… ¡En domingo! Alexis me comentó que Sophia no tiene claro si vendrá a pasar las fiestas aquí y Thomas… ¿Dónde demonios está Tommy? Quedamos en que se pasaría a hacer una prueba para tocar en mi obra para la apertura del monologo… Ok, he vuelto hoy, pero mañana tengo que empezar con los preparativos finales y no contesta mis llamadas.

Kate suspiró.

-A mí tampoco me las contesta… Quiero creer que está ocupado estudiando…-miró sus uñas tratando de comenzar a hablar sin exponerse demasiado-. Lo de Francesca tiene que ver con las hormonas…

-Ajá-Martha sonrió sabiendo de lo que se trataba.

-¿Y tú, Katherine, querida, que ocurre?

-¿Yo?

-Me voy unas semanas…Y cuando vuelvo… Estáis peor de cómo os dejé-Martha se acomodó y bebió su café- ¿Qué os ocurre?

Kate no sabía si debía abrirse de esa forma con la madre de su marido… Si tan sólo su madre hubiera estado ahí para guiarla…

La situación era peliaguda…Habían establecido el por lo menos fingir delante de sus familiares para hacerles creer…O incluso hacerse creer a sí mismos que todo iba bien… Martha no había tardado ni 10 minutos en descubrir la verdad.

-Creo que…

-¿Hay alguien?-Martha abrió los ojos-¿Mi hijo te está engañando? –Martha se quedó seria-Pienso matarlo si es cierto…

-No, yo no…

-Es inaceptable, querida. Tú estás estupenda para tu edad-Kate hizo una mueca ante ese comentario que para su suegra fue insignificante- No puedo creer… ¿Es que no estáis teniendo relaciones?

-Martha…-Kate enrojeció violentamente y agachó la mirada.

-Oh señor…No os entiendo. Sois jóvenes… Dios santo, hablaré con él…

-No… Será mejor que…No. Es decir-Kate hablaba nerviosa- No es…Es solo que no se comunica, no sé lo que piensa…No sé con quién se está viendo pero el otro día le escuché hablar con una tal Regina.

Martha se calló y dejó su taza sobre la mesa.

-Francamente, querida… Mi primer marido como bien sabes, Me fue infiel y yo no críe a mi hijo para que se convirtiera en un hombre así-el móvil de la pelirroja sonó y tras leer el mensaje y sonreír, apuró su bebida y se levantó- Tengo que irme, tengo una cita…

Manejó su móvil, contratando un ubber que no tardaría más de 3 minutos en llegar.

Kate alzó las cejas. No quiso preguntar de que se trataba la cita y menos aun cuando prácticamente su suegra no llevaba más de dos horas en la ciudad y aun cargaba con las maletas y por supuesto un buen bronceado.

Beckett acompañó a la actriz hasta la puerta, quien se despidió con un abrazo.

-Intentaré veros antes del jueves-dijo recordándole a la capitana que el próximo jueves ya era el día de acción de gracias y estaban a domingo, tendría que adentrarse en los preparativos. Martha la señaló con el dedo- Arreglad esto…O lo haré yo.

Kate asintió, no muy convencida y con pánico sólo de pensar lo que Martha podría hacer para su matrimonio.

Aunque la adoraba y era la mejor abuela para sus hijos, a veces sus excentridades eran demasiado incluso para ella… Ella quien no hacía tanto tiempo había estado de gira con un grupo de música por estados unidos y se había enamorado de un motero.

Suspiró.

Hacia tanto tiempo de aquello…

De pronto sintió que su vida se le vino encima así como los casi veinte años que habían pasado sin darse cuenta.


Rafael rodó los ojos varias veces. Miró a Tommy y este sonrió sin poder evitarlo, más por ver la exasperación de su amigo que no por lo que ambos estaban presenciando. En ocasiones era curioso como Rafael se comportaba delante de Sophia cuando siempre recalcaba que la trataba como a uno más de sus hermanos. La diferencia era que Rafael sólo había vivido con chicos y no sabía cómo tratar a una chica como "hermana" y de vez en cuando le miraba el escote a la suya hasta que recordaba que "la hermana de un amigo es intocable".

Ese era uno de esos momentos en los que se sentía… ¿Celoso?

Tommy miró en dirección a Sophia y bufó poniendo los ojos en blanco como su mejor amigo.

-¡Venga Sophia!

Sophia alzó la mano. Ni siquiera tuvo la decencia de mirarlos o por lo menos separar su boca de la de su novio.

Allí estaban los dos… Despidiéndose.

No. Eso no era despedirse.

Eso era comerse la boca en pleno aeropuerto.

Michelle había aprovechado que tenía un trayecto largo en coche por trabajo, para acercarles al aeropuerto y despedirse de su chica.

De eso hacía casi treinta minutos.

Rafael bufó de nuevo y se cruzó de brazos.

-No sé qué le ve…-murmuró.

-¿Dinero?-contestó Tommy medio bromeando.

Raf enarcó una ceja.

-Sophia no se preocupa por el dinero…Además tu padre…

Tommy alzó una mano.

-Será que es mayor, es un artista reconocido en Europa…No… En el mundo… O su pelo…-se encogió de hombros-.

-Pues que quieres que te diga pero yo tengo mejor melena que él-contestó Rafael aprovechando para acompañar sus palabras por un movimiento de mano por su sedoso y largo cabello, recogido como casi siempre en un moñito y algún que otro mechón suelto que le daban un aspecto despreocupado… - Si no, pregúntaselo a las francesitas del otro día…

-Aun no te creo.

-Piensa lo que quieras. Me lo monté con ambas.

-¿Entonces por qué te preocupas por Sophia?

-¿Qué por qué…? Tio. Tú eres el que tendrías que estar preocupado… Mírala…Mira a tu hermana-Tommy dirigió su mirada a su hermana y entrecerró los ojos.

-Sophia es mayorcita-masculló viendo como su novio la agarraba del trasero alzándola mientras esta reía y seguían besándose y hablándose entre susurros.-Pero ese idiota francesito me cae fatal…

-Normal-Rafael apretó sus labios.

El altavoz del aeropuerto avisó la última llamada para el vuelo hacia Nueva York y Sophia sonrió dándole un par de besos más a Michelle y prometiendo que estarían en contacto y que se sería fiel el uno al otro.

Michelle acarició el cabello que ella misma se había cortado en aquella sesión privada de fotos y prueba de ello eran los trasquilones que se mezclaban en sus dedos y acarició la nariz de la chica con la suya propia.

-Dan repelús. Son demasiado empalagosos.

La risa de Sophia resonó bastante alto y ambos suspiraron viendo como se daban un par de besos más y un par de caricias y se separaron.

-Bueno ya está…Vamos…

Sophia se acercó a Rafael y le sonrió. A ella le encantaba provocarle siempre dentro de la broma. Apreciaba a Rafael como amigo de su hermano y si tenía que sincerarse admitía que estaba como un tren y que por supuesto las mayas de danza le hacían un trasero estupendo… Pero estaba demasiado enamorada de Michelle y sus ojos brillaban para ameritarlo.

La chica, en medio de su hermano y del amigo de éste, se colgó de los hombros de cada uno riendo.

-Caballeros…-gritó de emoción asustando a una viejecita que caminaba en dirección contraria a ella y no pudo evitar mirarla-Volvamos a casa…


Rick masajeó su frente mirando la entrada de la comisaria.

Después de la discusión con su hija y su mujer y tras el reencuentro con su madre, había recibido una llamada de Regina y sin dudarlo había acudido a su lugar de encuentro.

Tras aquello… Necesitaba pensar y había paseado por el cementerio, un sitio tranquilo para pasear con la única compañía que su soledad y sus pensamientos.

Había parado frente la lápida de Meredith y suspiró. Hacía años que no acudía allí… Aunque sabía que Alexis y Sophia habían ido alguna que otra vez en los últimos años. No sabía por qué sus pies le habían llevado hasta aquel lugar…

Era cierto que hacía años había perdonado a Meredith y así mismo, pero no sentía la necesidad de ir hasta aquel lugar y pararse frente aquella lápida y que todos sus recuerdos le asaltaran.

-Yo me habría incinerado…-había murmurado y había seguido su camino hasta sin saber cómo – o no siendo consciente de ello más bien- había acabado frente el edifico del trabajo de su mujer.

Sonrió al ver a una pelirroja salir de allí y pararse cuando alguien le llamó.

Martin se acercó a Alexis y la agarró de la cintura besándola.

Parecían felices.

Alexis sonrió besando a su novio y tomados de la mano desaparecieron calle abajo mientras su padre la observaba a lo lejos.

Juventud…Divino tesoro.

Aun recordaba sus primeros meses con Kate…O sus primeros años… Todo tan distinto a como era ahora…

Sin dudarlo más se acercó hasta el edifico y tras saludar a un par de conocidos subió al ascensor para ir al a cuarta planta, la de homicidios.


Beckett miró el informe una vez más. No podía concentrarse. Después de hablar con su suegra y almorzar tranquilamente con su pequeña, había recibido una llamada de Ryan informándole de varios asuntos del caso en el que seguían.

Pero y aunque llevaba toda la tarde encerrada allí, no podía concentrarse.

Sintió unas ganas irrefutables de llorar y se contuvo porque estaba reunida.

Miró de nuevo el informe.

-Así que…-su voz tembló- Sabemos que el cadáver de la grapadora…Blake Anderson estaba relacionado con Cody Summers.

Eric asintió.

-No damos con ella jefa… Pero Hannah está trabajando en ello… Creo que tenemos una pista clara en que esos dos y en compañía de otra persona están relacionados con las cuentas de 'Windsor and company'.

-¿Tú crees?

-Parece su sello… Todo hacker deja un rastro una forma de trabajar…

Kate hizo una mueca y suspiró.

'Windsor and company' era una de las empresas cooperantes con algo bastante turbio relacionado con gente en el negocio del petróleo en arabia y con bastante dinero de por medio. Y para más inri con amistades en los Westies. Mafia Irlandesa. Enfrentarse a ellos no era nada fácil. Además de eso tenían sospechas que alguien relacionado con la política estaba en contacto con esa gente.

Beckett cerró el folder.

-¿Crees que alguien de Windsor tiene algo que ver con la muerte de este chico?

-O Cody Summers…-tanteó Eric.

-Tenemos que seguir tirando del hilo…

Sanders asintió.

-Alguien está difundiendo cuentas y no está sentando bien a la gente…Gracias Eric.

El detective asintió y sonrió al ver la confianza que su jefa tenía en él sin siquiera llamarle por su apellido.

Se levantó y se quedó mirando a la mujer que también se levantó cabizbaja y con los ojos llorosos para ir a la sala de descanso a por un café.

El detective, de unos treinta y pocos, se detuvo antes de abrir la puerta sin poder evitarlo.

Beckett levantó la vista del suelo para encontrarse con la mirada penetrante de su detective.

-Capitana…-carraspeó- Yo… Sé que no tengo derecho pero… ¿Estás bien?

Kate se sorprendió.

-Si…Si, gracias por preocuparte.

Eric sonrió.

-Si quieres hablar…Ya sabes que los detectives estamos para lo que haga falta…

Beckett sonrió. Estuvo tentada a invitarlo a por un café y desahogarse con él, estuvo tentada sobre todo a confesarle que le agradaba sus halagos cada mañana o sus perfectas sonrisas que resaltaba su piel oscura y le dedicaba constantemente o sus brazos musculosos que le alegraban la vista… No es que él estuviera flirteando con ella… ¿Cómo demonios se iba a fijar un muchacho así en alguien como ella? No es que estuviera mal pero le sacaba bastantes años.

-Gracias Eric, eres muy amable.

El chico asintió.

-No es amabilidad, jefa.-sonrió- Es lo que siento. Gracias a ti por confiar en mí… Y si…-dudó- Si estás así por tu marido, créeme es un tonto…

-Yo no…

-En el trabajo no nos va tan mal, el otro tema que nos suele preocupar es el corazón…Se lo que es pasar por eso…

Kate alzó las cejas sorprendida.

Ambos se quedaron en silencio.

-Jefa… Todo el mundo que no se fije en ti debe estar ciego-le guiñó un ojo.

-¿Es que quieres un aumento?

-No…No… ¡Es verdad!

-¿Vacaciones?

-Oh venga ya…

Kate rió. Era la primera vez que reía en varios días… Y se sentía bien. Sin ser consciente de sus actos, acarició el antebrazo del chico mientras seguían la conversación ambos riendo, sin sobre todo, ser consciente de que estaba siendo observada por Castle desde el ascensor donde tenía una vista privilegiada de toda la planta de homicidios y sobre todo del despacho de su mujer quien en ese momento salía acompañada del detective Eric Sanders.

Nunca le había gustado ese tipo, mulato, de sonrisa de anuncio de dentífrico y de brazos fuertes que tenía la osadía de flirtear con su mujer…

Y Ella por lo visto le correspondía… ¿Por qué demonios Kate le sonreía tanto y le tocaba el brazo?

Rick apretó los labios a la par que pulsaba el botón del ascensor para cerrar las puertas, completamente molesto queriendo olvidar lo que acababa de ver.


1 REVIEW = Actualización más rápido y Saru más feliz que una perdiz ^^

Have a nice weekend and good luck to everyone hahahaha

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Espero que os haya gustado ;)