Harry Potter es propiedad de J. K. Rowling.
Reto: tirar un dado tres veces, el número de tres dígitos resultante es el número de palabras que debes escribir.
El total de palabras es 534.
Después de la selección
Ha sido completamente traicionado por su prima quien ha sido enviada a la casa de Rowena.
¿Una Ravenclaw en la familia? ¿Una Smith en una casa que no sea Hufflepuff? ¿Es eso posible? Zacharias rechina los dientes mientras ignora el discurso del profesor Dumbledore, sólo observando cómo Sally parece que está más cómoda y, probablemente, a un par de segundos de conseguirse una amiga. Odia a Sally; por abandonarle justamente por ser más inteligente que él, por ser la primera Smith en romper la tradición, por ser quien hará amigos antes que culmine la semana y porque él tendrá que andar vagabundeando y perdiéndose por los pasillos de Hogwarts sin la compañía de nadie más.
—Oye, Smith.
Susan Bones se encuentra a la par de él: tiene la cabellera roja atada en una coleta y está sirviéndose la cena, lo que le da la pauta a Zach que Dumbledore ya ha terminado de hablar. Susan ha notado lo enojado que se ha puesto y ha decido indagar, es predecible que a lo mejor Zach la mande a freír espárragos por entrometerse en sus asuntos pero eso no la va a detener.
—Come y calla, Bones. No estoy de ánimos para conversar ni contigo ni con nadie —espeta Zach confirmándole las sospechas a Susan. No aparta los ojos de Sally, por cierto—. ¿Tu amiga dónde está? Se veían muy unidas antes de la selección.
—¿Hannah? —pregunta Susan, extraña. Zach asiente—. Ella me preguntó si soy pariente del chico de allá (Weasley, creo) y le expliqué que no por tener el mismo color de pelo quiere decir que somos de la misma familia.
—Quien no supiera tu apellido, te emparentaría con él también, Bones.
Susan le fulmina con la mirada.
—Detesto que me junten con gente que no conozco sólo por la absurda razón que soy pelirroja —se queja la niña—. Como sea, no seas tan borde.
Zach entorna los ojos.
—Fuiste tú la que me comenzó a hablar —debate él.
—Sé qué es que tu familia te deje; de cierta manera eso te ha pasado a ti.
Zach se tensa y deja caer el cubierto sobre la mesa, sin saber cómo responder a Susan; los ojos de ella muestran una profunda tristeza ya que está pensando en lo que pudo haber sido y no fue. Susan sabe que la situación ni es remotamente parecida, que Sally y Zach pueden verse cuando quieran sin embargo, por lo que ella ha visto en el vagón, Zach posee una postura firme y no se encuentra nada dispuesto a cambiar de opinión tan fácilmente.
Susan sacude la cabeza de un lado a otro.
Sally le parece simpática aunque ha notado cierto instinto de protección hacia su primo, quien no se halla nada a gusto con las actitudes de su prima y quiere demostrarle que es apto para hacerlo por sí mismo. O algo así, no puede sacarse una conclusión sin llegar a conocer cómo son realmente; ya sea que acierte o que falle, al menos no resultará que no es igual a como lo ha creído.
—Eso no es de tu incumbencia, Bones.
Susan suspira antes de decir:
—Puedes engañarme a mí pero no a ti.
