Disclaimer: JRR Tolkien, o Peter Jackson.


- Claro, em, ya me voy. Soy Bofur, por cierto, a su servicio.

- Fuera de mi cuarto, ahora - la mujer levanto otra flecha entre sus manos, acomodándola y fijándola al objetivo de enfrente con decisión - ¡Y deja de ver, fisgón libidinoso!

Bofur parpadeo, no darse cuenta que no había dejado de ver la figura semidesnuda antes de sudar cuando otro borrón se acerco, esta vez en dirección a sus partes intimas. Era evidente que la mujer apuntaba a un punto delicado al ver que el hombre era experto en evadir las flechas, y si la primera vez fue suerte, bueno... mala suerte.

- ¡Lo siento! - Él salió rápido del cuarto, con la cara roja, justo en el momento en que la flecha se clavo en la puerta.

Tal vez ella debería presentarles a Lobelia al fin de cuentas, no era muy tarde para escuchar a su más malvado.

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~Lo que Bilbo Bolsón más odia... ¿Y la hermana?~

Fidelia tarareó, mientras con el ritmo intentaba meter el vestido sobre su cintura. Por supuesto, todo sería más fácil si no tuviera que aguantar la respiración para lograrlo, o apretar su estomago hasta que ya no pudiera sentirlo solo porque la tela no quería subir unos centímetros más, dejándola en el limbo de estar medio vestido y casi desnuda. Tal vez debería comer menos pasteles, una cortesía de Bilbo muy difícil de rechazar, o hacer más caminatas para ver si podía quitar unos kilos que ahora le estaban molestando en su propósito, aunque a su hermano no le gustase la idea de que ella pasara tanto tiempo en el bosque. Todo sea para completar la simple tarea de encajar en el mismo espacio que el estúpido vestido, en una misma dimensión a pesar de que la lógica no aceptara el concepto. O simplemente solo debería buscarse a otro hermano, uno que no le diera vestidos como regalos.

Ella empezó a brincar, solo para ver si así podía lograr deslizar la tela sobre su piel, no le importaba si solo era un poco, siempre y cuando pudiera completar la tarea de verse en el. Al menso aún tenía paciencia, y el suficiente raciocinio de no terminar rompiendo el vestido con sus propias manos, cosa que lastimaría a su hermano y por eso era mejor no hacerlo. En serio, ¿qué tipo de nueva arma asesina era esto? Que con un solo roce lograba que tuviera pensamientos homicidas. Recordaba a todas las mujeres que tenían que usar ese tipo de ropas para poder alcanzar las expectativas de la sociedad, y como no se quejaban a pesar de que deben de sufrir para verse bien, tal vez no les importaban el dolor, solo mejorar su imagen y estatus para conseguir la mejor propuesta de matrimonio.

Y luego estaba ella, la hobbit que no le gustaba ponerse una ropa de tortura por más que el resto del mundo le apuntara con el dedo en la critica, la mujer que solo tenía un ejemplar entre todas sus telas humildes, y que no le gustaba usarlo incluso por un hombre.

¿Qué es lo que estaba haciendo? Ella ladeo la cabeza mientras pensaba. Oh si, sudar en el esfuerzo de encajar el estúpido vestido alrededor de su cuerpo, que por cierto, las mujeres tampoco debían transpirar, sin importar el motivo... en definitiva una tonta, estúpida creencia más.

Era curioso el como hasta ahora había logrado ignorar la cosa verde, de bordados florales, dejándolo estratégicamente en lo más profundo de su armario para no tener que recordar que lo tenia. Muchas veces le mintió a Bilbo con tantas escusas, solo para no tenerlo preguntando sobre la razón por la cual nunca la había visto usarlo, y muchas de ellas eran tan patéticas que ella se sorprendía que su hermano se las creyera, y es que siempre lograba crear el mejor momento para inutilizar el vestido, o al menos más de lo que ya era. ¿Cómo rayos iba a cazar con una tela tan gruesa y apretada, o correr para no tener que escuchar las burlas de otras mujeres sin tropezar con la larga falda? ¿Cómo demonios iba a ir al bosque y evitar ensuciar el vestido? Porque a su hermano le daría un ataque si viera una sola mancha en algo tan impecable, según él.

Que orgulloso estaría ahora su hermano al verla finalmente usarlo, y por voluntad propia además.

¿No debería estar haciendo algo más...? Ah claro, vestido estúpido. A pesar de que el condenado no quisiera cooperar.

Su hermano iba a estar muy triste cuando supiera lo inutil que su regalo había resultado, incluso cuando el tiempo debió de hacer parte de su trabajo, y su tardanza seguro sería un motivo de regaño... y ahora que lo pensaba mejor, estaba creyendo que fue una mala idea el querer usarlo con los enanos, sobre todo cuando ellos no eran muy conocidos por ser delicados y sutiles. Ahora estaba viendo el error en sus planes.

Sin contar con que su hermano iba a crearse toda una historia rara en su cabeza por la razón de que ella se vistiera así, ahora, por ellos.

Si, Fidelia iba a recibir el sermón de su vida si él lo descubría.

toc toc

- ¿Fidelia, estas ahí? - ella dejó de saltar, esta vez para quitarse el molesto vestido ante de que algo malo sucediese, cuando escuchó la único voz que no quería oír. Se congelo frente a su puerta, agradeciendo que estaba cerrada y que su hermano no estaría viendo su desastre. - Deberías de estar aquí, ya que hace tiempo que no te veo y no hay otro lado de la casa donde puedas estar... al menos que hayas huido, lo que también es posible, pero sé que tu no harías algo así.

Una risa nerviosa se escuchó, siendo amortiguado por la madera, pero ella estaba más ocupada en quitarse el vestido. Saltó desesperadamente varias veces, gruñendo cuando la tela había quedado atorada en sus cadera. ¿Y por qué precisamente su hermano decidía mencionar ese tema ahora? Ella ni siquiera había tenido una verdadera conversación sobre sus planes de mudarse, y él ya estaba afirmando su estadía permanente. - Y estaba pensando que si tu motivo para quedarte oculta es por... ellos, no debes de exigirte a enfrentarlos. Sé que esto es importante para ti, que seguramente ves esto como una oportunidad de conocerlos, pero tal vez no sea una buena idea. Ya vez, para mi eres una hobbit, sin importar lo que otros puedan decir, y en esta casa siempre tendrás un lugar, así que... ¿Puedes dejar pasar esta oportunidad? ¿Por mi?

Fidelia dejó de luchar con su ropa, pensando un momento en que decir para responder a las palabras de su hermano. ¿Estaría bien el decirle como se sentía, o solo debía seguir callada y esperar a otro momento para hablar? Ciertamente que llevaba mucho tiempo esperando por esta oportunidad, y la puerta entre los dos podía ser la mejor base para que su voz pueda ser escuchada, irónicamente, siendo que esta era la primera vez que Bilbo tocaba el tema sin que ella tuviera que hacer nada.

- ¿Fidelia ...?

- Si, si... ¿Podemos tener esta conversación en otro momento? Estoy algo ocupada aquí. - sin mencionar que estaba haciendo todo lo posible para que su hermano no se enterara de que ella había estado a punto de cometer el error de estrenar el caro regalo, y claro que sería castigada si eso pasara. Por suerte vio sus pobres beneficios no muy tarde. Suspiro cuando se dio cuenta que iba a perder la irremplazable momento de decir lo que pensaba, aunque fuera solo un poco. Lo iba a desperdiciar. - Yo... quiero decir, yo... Quisiera conocerlo.

Juró a la debilidad de su voz, maldiciendo que no saliera con la misma fuerza que sonaba en su mente. ¿Por qué le daba tanto miedo decirlo?

Ella rodó por el suelo en su lucha, y pateó la masa verde lejos de sus piernas cuando finalmente estuvieron libres. Por supuesto, ese era el lujo de la privacidad de su habitación, una que el tal Bofur no entendió... ¿Por qué tuvo que recodar eso?

A Fidelia le parecía extraño no oír respuesta de su hermano, sobre todo porque él sería la persona más ansiosa de terminar cualquier conversación para poder regresar a vigilar a los visitantes indeseados, pero ella sabía que él solo estaba reflexionando sobre sus palabras, ya que ambos estaban conscientes del profundo significado detrás de ellos.

- Esta bien, pero no tardes mucho. No quiero que te arrepientas luego de tus decisiones.

Si, era lógico, pensó ella con derrota, era evidente que Bilbo iba a molestarse, incluso cuando él entendía sus decisiones, y algunas veces los apoyaba, no podía pensar de la misma manera que ella. No esta vez, al menos, no en este caso.

- Por cierto, también vine a dejarte algo de comida, ya que no tenemos más en la despensa, y necesitamos obtener todas las energías que podamos conseguir. Dejare la bandeja aquí, no dejes que se desperdicie. - ella no lo podía ver, pero Bilbo casi dejaba caer el plato cuando buscaba desesperado un lugar en donde colocarlo. Fue unos minutos, y él sabía que no tenía mucho tiempo antes de que su querida hermana analizara sus palabras.

- Espera qué...

O lo descubriera ahora.

Bilbo Bolsón nunca corrió tan rápido en su vida como lo hiso en ese preciso momento, decidiendo que era mejor dejar la comida lo más cerca de Fidelia y así lograr obtener alguna distracción por si a ella se le ocurría perseguirlo enfurecida. Tal vez que le haya dejado sus pasteles favoritos sea suficiente para calmarla, y que no provocara otro problema.

- ¡¿Qué?!

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No, no, no y no. Ella no iba a permitir que eso sucediera, no iba a dejar que extraños, que ni siquiera eran invitados, debe aclarar, se acabaran con toda la comida que cuidadosamente habían recolectado ella y su hermano, incluso si eran hombres con un gran apetito, no podía creer que se hubieran terminado todo en el almacén. Ya no importaba que fueran enanos, y que fueran los que pudieran darles las respuestas que su curiosidad tan decididamente quería persistir.

No parecían malos hombres, eso lo podía ver, y además no hubiera dejado entrar a ese par si lo parecieran, pero una cosa era ser buenos chicos y otra muy distinta era que se metieran con su comida. Si fuera solo una porción, claro no le importaría, al final, era parte de lo que usaban para los invitados. ¿La mitad...? No, para empezar cómo es que ellos pudieron comerse todo eso. Ahí dentro había una cantidad más que suficiente como para satisfacer al menos a veinte hobbit, y ellos eran conocidos por comer mucho.

Más que furiosa, ella estaba sorprendida, o eso era lo que pensaba antes de encontrarse con ese espectáculo.

- El cubierto arruinó. Moler botellas, quemar corchos.

No, ahora Fidelia estaba completamente perdida aquí. - tiza vasos y rompe ollas… ¡Lo que Bilbo Bolsón más odia! – Un montón de enanos, que repasaban su expectativa inicial, saltaron en un gran grito.

- En el mesón, grasa botar, los cachos sobre la alfombra, - Platos, tazas y un montón de otros utensilios que no podía imaginar que estuviera lejos de su lugar, estaban volando de un lado a otro sin el menor cuidado. Por suerte los enanos tenían unos muy buenos reflejos, porque hasta ahora no había oído el ruido del rompimiento, o los chillidos de terror de su hermano, siendo poseídos por la angustia si perdía alguna reliquia familiar. Era aún más impresionante que todo se moviera al son de la canción, sobre todo cuando ella estaba casi segura de que ellos estaban improvisando. Sería raro que hubieran compuesto una canción para esta ocasión... genial, ahora ella también estaba rimando - Alce y Lubriche hay que derramar…

Y por si fuera poco, uno de los enanos que ella dejó entrar, se había encaramado en las paredes como araña y empezó a tirar otro plato más por el aire, como un maldito juego de dificultades. Al menos su hermano, Fili si recordaba bien, lo pudo atrapar antes de que tocara el suelo, para alivio de sus nervios.

Él muy arrogante aún así tuvo el descaro de guiñarle un ojo, cuando finalmente se dio cuenta que tenía un observador a sus sorprendentes movimientos.

- ¡Vino en puerta salpicar!

Fidelia se tensó al darse cuenta de las oscuras intenciones dentro de la canción, a pesar de que se las arreglaron en no crear tantos desastres como seguramente quisieran. Lo fueron las sonrisas socarronas de los jóvenes hermanos, quienes ahora estaban compartiendo un brillo escalofriante, al notar su mirada. Ni siquiera sus vecinos lograban ponerle la piel de gallina, y ellos le habían dado todo tipo de miradas como para tener pesadillas... las cuales tenía, y por eso no era un buen ejemplo.

- Vierte todo en un gran tazón, usa un palo para moler, - ella no debería apartar la mirada de su nuevo par molesto, ciertamente era algo que debería saber, pero una montaña de platos amontonados caminando frente a ella era mucho más llamativo como para prestar atención a Fili y Kili, y lo que sea que ellos pudieran tramar. ¡¿Acaso se volvieron locos?! No fue sino después que ella notó las temblorosas piernas bajo la pila, que a pasitos lograban transportar los platos... ¡Están dementes!¡¿Cómo se les ocurre poner tantos objetos rompibles en un mismo lugar?! Fidelia ya podía ver el primer plato caer, y terminar tumbando todos los demás. Para empezar, ¿de donde sacaron todo eso? - y si un entero al final quedó… va rodando al comedor.

- Debería de cerrar la boca, señorita Bolsón, o un insecto se le puede meter en ella. - no tuvo tiempo de fruncir el ceño cuando una callosa mano estaba tocando su barbilla, levantándola hasta que sus labios quedaran presionados. Ella dio dos pasos atrás, sorprendida de ver a Fili demasiado cerca de su cara para su gusto. - ¿Qué? ¿No quieres cantar con nosotros?

¿...Cantar con nosotros? Ella se repitió interiormente. ¿Cantar... con... nosotros? - ¡Por-por supuesto que no, tu...!

- ¡Lo que Bilbo Bolsón más odia!

Ella saltó de nuevo, olvidando lo que iba a decir, pero no ignorando las sonrisas cómplices que sus acompañantes tenían, sobre todo cuando habían quedado los tres solos en el pasillo. Eso definitivamente no podía pasarlo por alto.

- Oh vaya, parece que terminaron sin nosotros, Kili.

- Si, ¿deberíamos volver a empezar la canción? Esta vez con la señorita Fidelia como protagonista... - claro, y ella podría también bailar sobre piedras llameantes, mientras recitaba todas las reglas que Bilbo le impuso todos esos años, pensó sarcástica, y como sucedió a las lecciones de modales, ella le daría una patada antes de que eso pasara. Pero ninguno de los enanos parecían querer escuchar su opinión, preguntarle primero, antes de estar haciendo planes que la involucraran. ¿Y qué rayos era una Analcima? Pensó al oírlos. ¿Y por qué querían darle uno?

Por algún motivo se sentía ofendida de escuchar decírselo. Como si ella necesitara "analcima", o lo que eso fuera.

- ¿Fidelia, qué crees que haces?

- ¿Qué?

Bilbo apareció a su lado, levantando sus manos de manera muy extraña, mientras le daba una de esas miradas cuidadosas que tanto le molestaban. - Fidelia baja eso ahora.

Ella no entendía a lo que se refería, pero le bastó seguir su mirada, que descansaba en el jarrón que curiosamente estaba en su mano, por algún motivo. Se pregunto desde cuándo estaba sosteniéndolo, y por qué lo estaba haciendo, siendo que ella no recordaba mover su mano en ningún momento.

- Baja eso, Fidelia.

Hubo unos destellos tras sus ojos, y estaba bastante segura de que iba a perder la visión si el vórtice de luces borrosos era algún indicativo. Un segundo después ella miró a los hermanos, que ahora la veían con preocupación, aunque no dejó de notar las estúpidas sonrisas que nunca abandonaron sus rostros, y ella estaba casi segura de que ellos estaban más interesados en provocar su vena caliente que en darle su preciada paz.

Podía recordar la ultima vez que le sucedió eso, que en una perdida de sentidos ocasiono tantos accidentes hostiles. Tal vez que los demás hobbit se alejaran de ella no era tan extraño como parecía, sobre todo porque la llegada de las pesadillas, y las noches en desvelo, le habían convertido en alguien menos soportable de lo usual.

- Fidelia, por ultima vez, no rompas el jarrón de la abuela contra el suelo. Por fav...

toc toc

Y con eso se perdió. Ella volteo a ver a su hermano con la visión roja, o quizás era su cara la que estaba calentándose con la furia, y eso era muy peligroso. - primero, no andes reclamando a la persona equivocada... ¡Ellos lanzaron el doble de las reliquias que yo en mi vida e tocado!

Ya no se escuchaban las risas, algo que ella no había notado, y todo el mundo dejó de bromear cuando un aura amenazadora se sintió por toda la casa. Bilbo era el más asustado, porque sabía a la perfección lo que eso significaba; Fidelia había sido alterada más que suficiente. - ¡Y no quiero romper el estúpido jarrón contra el suelo...!

Ella trotó hasta la puerta antes de cualquiera pudiera reaccionar, antes de que pudieran entender. - ¡Se lo quiero romper en la cabeza al idiota que también se quiere unir a la diversión, joder!


Hey el primer Follows :). Espero disfruten el capitulo, estoy creando una Fidelia cada vez más testaruda (cara de horror). No estaba en mis planes, pero creo que es la mejor descripción para la personalidad de este OC. Espero que termine siendo un buen OC, tengo mis esperanzas, y por eso no deben desanimarse de terminar leyendo a alguien desagradable, espero... XD.

Perdón por la pobreza de este final, mi propia falta de sueño está sedando mi imaginación. En eso puedo simpatizar con Fidelia, y me hace más fácil escribir esta escena, quien lo diría. Vaya ironía.