Canción: Canta/ VI-EM
-*El fin de la diversión*-
Intentó en vano empujarlo, golpearle el pecho y apartarlo, Sai tenía mucha más fuerza que ella. Aunque el joven no había tomado esta notable violencia como tal; por alguna razón estaba convencido de que la rubia disfrutaba de su beso, así que continuó. La había notado tensa en su presencia más de una vez, en un principio él había creído que le tenía miedo pero luego de que le sonriera varias veces y notara que ella seguía tensa comenzó a creer que tal vez esa hermosa chica rubia de ojos azules estaba sintiendo cosas por él. Cosas buenas. Cosas tiernas, sentimientos de afecto. Tanto había sido así que al oírla reír con ese otro muchacho castaño aquel día de calor en la cafetería le había dado un ataque por dentro. Se había sentido mal, el corazón le había latido rápido y se había sentido muy enojado. Nunca antes había estado celoso hasta ese momento, se sintió con la extraña necesidad de interrumpir su conversación, y por suerte, ese día había funcionado. Inuzuka Kiba se había alejado de su dulce Ino lo que le dejaba el camino libre a él nuevamente. Ahora, en plena fiesta, le había depositado su beso sobre los labios rosados de ella y había sentido sus puñitos debiluchos cerrarse sobre su pecho. Deseaba con todas sus fuerzas dejar de besarla, sonreírle, ver su sonrisa y que bailaran toda la noche sin descanso. Aunque a él no se le daba bien bailar pero estaba seguro de que a esa rubia alegre le gustaba mucho hacerlo.
Lo había tomado por sorpresa verla sin sus amiguitas siguiéndola y había pensado que era obra del destino. Por fin podría acercársele sin ningún inconveniente.
Se alejó de ella intentando ser lo más dulce posible. Nunca había estado tan cerca de ninguna chica como ella, tampoco era que ella le gustara muchísimo ya que ni siquiera la conocía bien, pero le parecía la chica más bella que había visto en toda su vida. Aún la sostenía por la cintura, ella lo miraba con la boca y ojos bien abiertos, la había tomado por sorpresa y se veía muy hermosa. Él no pudo evitar sonreírle con ganas conteniendo una risa.
—Pe… pero… —Ino había perdido el habla. Él sabía su nombre, se había pasado la última semana visitando la cafetería para conocerla más desde la distancia. Aunque estaba consciente de que seguramente ella no sabría quién era él. Debía presentarse.
—Mi nombre es Sai. Lo siento, debí habértelo dicho antes ¿no? —Él no dejaba de sonreír y a Ino eso le molestaba mucho.
—¡Eres un grosero! —Le gritó ella enojada mientras se alejaba de él varios pasos hacia atrás. Sai parecía no comprender por qué se había enojado tanto.
—¿Tal vez no me reconoces? —No entendía qué otra opción podía ser, él estaba seguro de que ella sentía atracción por él. La había visto mirándolo siempre que iba a su negocio. La había observado huyéndole mientras escondía su cara ruborizada detrás del mostrador o de sus amigas. Todas las señales indicaban que él le gustaba igual que ella a él—. Soy… Sai, he ido varias veces al Refugio con unos amigos… para verte.
—¿Estás desquiciado?— Preguntó ella muy alterada. Aún tenía los ojos muy abiertos y respiraba de manera entrecortada, apretaba los puños con ira y parecía querer estamparlos contra lo primero que se le cruzara por el camino. Sai mantuvo distancias.
—¿Sucede algo aquí? —Un muchacho se había acercado al percatarse de que algo andaba mal. Era un chico alto, apuesto y de cabello negro y largo. Ino lo miró dejando de lado su iracunda posición, un Uchiha hermoso había llegado como por arte de magia a salvarla de ese rufián asqueroso que se la pasaba acosándola sin descanso. Ése joven terco y repugnante que la había estado siguiendo, mirando, pensando y que le había sonreído de mala manera, ahora también la había besado contra su voluntad y se había animado a sonreírle después como si él mismo fuera Brad Pitt y nada malo hubiera pasado.
—No, todo está bien —Dijo Sai sonriéndole al recién llegado, como si de verdad se lo creyera. Itachi lo miró un poco confundido y luego a Ino que se había refugiado detrás de su espalda.
—¿Qué pasa, Ino? —Le preguntó Itachi directamente a ella con total confianza pero menos descarado que Sai y por mucho.
—Nada… nada, no es tan grave… Me besó a la fuerza —Sai la miraba como si estuviera muy preocupado e hizo caso omiso a la mirada de repulsión que Itachi le lanzó.
—A mí sí me parece grave —Admitió Uchiha sin dejar de clavar la vista en el chico pero Sai no le devolvía la mirada, miraba con suma preocupación a Ino que evitaba las miradas de los dos jóvenes pelinegros que la rondaban—. No se le debería faltar el respeto a ninguna mujer de esa manera —A Ino le dio un vuelco el corazón y su respiración se agitó un poco. Era como su caballero de brillante armadura que la defendía a escudo y espada contra ese monstruo pálido de negras vestiduras y perversa sonrisa. Ino no tenía idea de cuáles eran sus intenciones pero le parecía demasiado el hecho de que la esperara de noche a la salida del trabajo, que la persiguiera, que la mirara. Eso era acoso y se le enfriaba la piel cuando él aparecía cerca de ella. Le temía, le tenía terror—. Ven conmigo Ino, te invito un trago. —Ino le dedicó una última mirada fulminante a Sai antes de tomar el brazo de Itachi y largarse de allí. Sai se los quedó mirando en silencio, frustrado y decepcionado de sí mismo.
Un aire frío recorrió la noche. Kiba, muy impaciente y bastante molesto se acercó a Naruto que seguía hablando muy animado con Hinata, más animado de lo que cualquiera podría soportar. Apretando los dientes de manera que rechinaban Inuzuka se posó entre ambos chicos que reían con ganas, casi parecía que les dolía de tanto que carcajeaban. Kiba volvió a sentir odio, nunca había logrado que Hinata se riera demasiado y menos de manera abierta y en un lugar abarrotado de gente. Hinata era demasiado tímida, la mayoría de las veces temía hacer el ridículo incluso por estupideces, a Hinata le aterraba reír si había gente a su alrededor por miedo a que la juzgaran por el estruendoso sonido de su voz angelical al pronunciar el habitual «ja ja ja» Ahora parecía no interesarle eso, con Naruto ella estaba en su mundo y eso lo destrozaba. Inuzuka sentía ganas de agarrar a Naruto por esos rubios y desordenados cabellos y estamparle la cara contra el borde del escenario que tenía al lado.
—¡Ey Naruto, Hinata! De nuevo los encuentro —Les sonrió con la sonrisa más hipócrita que pudo hacer.
—Kiba también viniste —Se sorprendió Hinata que ya había terminado de reír y le dedicaba al recién llegado una sonrisa tierna y amable.
—Sí… llegué con Shino pero ahora se me perdió —No era del todo cierto, Shino le había dicho que si quería encontrar a sus chicas era mejor buscar por separado para cubrir un perímetro más amplio y Kiba simplemente aceptó. De eso hacía varios minutos y ahora ya no sabía en dónde estaba su amigo.
—Es genial, ¿Pudiste ver el espectáculo de Naruto? —Preguntó la joven de blancos ojos brillantes mientras se acomodaba sobre los hombros varios mechones de rebelde y llovido cabello negro azulado que se le habían volado por una brisa de aire.
—Sí, algo… —Se molestó nuevamente. Le disgustaba mucho que ella le hablara de ése tipo así como así.
—Fue fabuloso.
—¿Te gusta el rap, Hinata? —Preguntó Naruto con esa confianza que emanaba su ser. Sonriéndole de manera gatuna, con sus dientes blancos resplandecientes y perfectos. Ella le sonrió de la manera más tierna que pudo y sus ojos destellaron como estrellas fugaces en la noche oscura. Kiba no pudo contener una carcajada forzada, sí, era forzada pero incontenible. No podía seguir cruzado de brazos mientras la chica que le había gustado durante los últimos años coqueteaba con el chico al que había detestado durante toda la escuela secundaria.
—A Hinata no le gusta para nada el rap —Dijo Kiba malicioso. Aunque en realidad no era un mal chico, simplemente los celos le brotaban como flores en primavera.
—Bueno… La verdad… —Empezó ella, titubeando y Naruto la observó un poco decepcionado— No es mi género favorito —Ella seguía sonriendo aunque se mostraba más incómoda.
—Todos tenemos diferentes gustos ¿verdad? —Sonrió Naruto intentando volver a su conversación de antes, aunque su sonrisa ya no mostraba la misma alegría que antes. Kiba sonrió satisfecho, sabía perfectamente cómo evitar que siguieran hablando y de paso dar su golpe maestro.
—Hinata ¿No dijiste una vez que no se necesita saber cantar para rapear? —Comentó Kiba haciéndose el tonto, como si fuera una broma y de inmediato continuó hablando, justo al momento en que veía cómo Hinata se ruborizaba más de la cuenta y escondía su cabeza entre mechones de cabello, mirando hacia sus pies, abochornada. Naruto la miraba un poco apenado—. En fin, estaba buscando a Ino ¿Alguien la vio? —Ninguno de sus dos interlocutores le contestó de inmediato, Hinata miraba al suelo vergonzosa y Naruto a ella con pesar.
—¿Ino Yamanaka? —Preguntó Naruto al cabo de un rato volviendo la vista hacia Kiba. Éste se metió las manos en los bolsillos pretendiendo ser indiferente.
—Sí, rubia, bonita, de largas piernas… ¿Alguien la vio? —Hinata lo miró un poco confundida entre mechones de cabello negro cayéndole como cortinas por el rostro.
—Ni idea… Ayudó un poco a acomodar todo en el escenario pero luego se fue a trabajar y no volví a verla —A Naruto no le importaba que Kiba preguntara por ella pero Hinata se sentía un poco curiosa, o eso le había parecido a Inuzuka que se marchó de allí un poco mejor. Con el ego curado.
—Así que… —Naruto comenzó a hablar nuevamente, miraba a Hinata intentando retomar la conversación divertida que estaban teniendo antes de que el idiota de Kiba llegara. Nunca lo había soportado, era un muchacho egocéntrico y caprichoso y no soportaba perder ante nadie— ¿Kiba y tú se llevan muy bien? —Hinata negó con la cabeza rápidamente, aún se miraba los pies y estaba muy roja, Naruto podía notarlo a pesar de que ella no levantaba la vista— ¿Sabes? A mí no me interesa si no te gusta el rap.
Hinata lo miró con alivio marcado, aunque no dejaba de estar sonrojada y apenada.
—¿Por qué Kiba siempre te busca si no se llevan bien? —Volvió a preguntar Naruto mirando a su nueva amiga directamente a los ojos, intentando que no despegara la vista de él. Aunque eso para Hinata era una tortura, no podía evitar ponerse más y más roja.
—No me busca mucho —Respondió ella casi en automático, con voz nerviosa y temblorosa—. Es un chico atento y me llama si hay alguna reunión para invitarme o si se van a hacer juntas estudiantiles para que asista, creo que lo hace por compasión —Terminó. ¿Compasión? Esa chica no entendía nada de nada, Kiba no era del tipo compasivo, Kiba no se interesaba en otras personas que no fueran él y a lo sumo su raro compañero Shino, Inuzuka estaba notablemente interesado en esa chica dulce y amable, Naruto lo sabía. Casi se podía olfatear el deseo que desprendía ese tonto moreno cada vez que estaba cerca de esa pura muchacha.
—¿Y por qué sentiría compasión por ti, Hina, si eres fantástica? —Naruto volvió a verla enrojecer tras su cumplido y se sintió muy bien con ello. Infló el pecho orgulloso.
—Soy muy solitaria —Comentó ella como única respuesta.
—Bueno, eso ya no más —Él se adelantó para abrazarla con un solo brazo y hacerla avanzar a trompicones hacia la pista de baile, donde una bella melodía divertida y movediza invadía a todos los que bailaban.
Canta que la vida es una fiesta, no hay mal que por bien no venga. Ni pena que no se cure cuando cantas mi canción.
Naruto depositó uno de sus brazos en la cadera ancha de Hinata que resopló nerviosa. Nunca había tenido tanta proximidad con un chico, nunca había bailado con nadie y nunca había tenido esa cercanía. Naruto la hacía acelerar su cuerpo de maneras extrañas, le hacía sentir sensaciones que nunca antes había experimentado, se sentía tan rara y asustada. No hacía tanto que lo conocía no podía permitirse enamorarse.
Que la vida es una sola, no dejes pasar la hora y pinta de colores ese corazón. La vida es una fiesta.
Con la mano libre, Naruto tomó una mano suave de Hinata que estaba temblorosa y acalorada, y la posó sobre su pecho delicadamente, mirando con cuidado cada uno de sus gestos y reacciones temiendo asustarla. Nunca había conocido a una chica así, era tan dulce, inocente y tierna. No podía negarlo, se moría de ganas de acostarse con ella, aunque por otro lado no podía permitirlo, le parecía una chica tan tierna y pura que no podía ultrajarla de esa manera. Él era demasiado sucio para una chica como ella.
Si esa chica dice que no quiere verte si piensas que todo acabó para siempre. Deja el pasado atrás sonríe que ya es hora de bailar. Si empezó tu día con el pie izquierdo y vives ahogado en los recuerdos. Nada puede estar tan mal, no.
Una vez posicionados, comenzaron a bailar, Naruto mucho más alegre y metido en la música que Hinata que sólo podía pensar en esa cercana y tibia presencia de ese chico guapo, alto, rubio y armonioso.
Deja que la música te envuelva y sane tus heridas con esta melodía. No existe otra medicina que devuelva la alegría (La alegría) Canta que la vida es una fiesta, no hay mal que por bien no venga. Ni pena que no se cure cuando cantas mi canción. Que la vida es una sola, no dejes pasar la hora y pinta de colores ese corazón. La vida es una fiesta.
Ino bebía un daiquiri de frutilla acompañada por el más guapo, sobreprotector e imponente chico que había en toda la fiesta, tal vez a excepción de su hermano menor. Itachi Uchiha la miraba galante. Podía conquistar a quien quisiera con una sola mirada pero había ido por ella, por Ino, la rubia no podía estar más contenta. Podría presumirles a sus amigas la increíble y fructuosa cacería de chicos que había tenido. Su presa, Itachi, la miraba deseoso y eso encendía la lujuria de Ino que, con las piernas cruzadas en un asiento de una barra que la gente de Konoha's Rock había puesto, se había empezado a sentir realmente divertida. Tal vez por el alcohol (era el tercer trago que probaba) o tal vez por ese adonis que tenía sentado al lado. No importaba realmente, sólo quería pasarlo bien con él y poder recordarlo por el resto de su vida de soltera.
—Bien, Ino… ¿Cómo estás pasando la noche? —Preguntó Itachi que todavía no se había terminado su primer trago de ron con gaseosa.
—Muy bien —Ino rio bajito—, pensé que sería peor.
—¿Vas a quedarte esta noche en algún hotel o volverás a casa en micro? —Preguntó sacando conversación el muchacho y después bebió un trago. Ino lo imitó con su daiquiri.
—Sí, con mis amigas alquilamos una habitación.
—Eso es genial —Dijo él animado—. También yo. Tengo una habitación preparada, al lado está la de mi hermano y también las de mis amigos. Pedimos habitaciones individuales —Ino sonrió pícara. El chico no tenía intención de hacer las cosas más lentas.
—¿Ah sí? ¿Y por qué?
—No lo sé —Él le sonrió divertido viendo los ojos azules destellantes de la joven.
—¿No crees que hay mucha gente aquí? No se puede hablar bien —Le dijo ella animándolo. Él rio.
—Me leíste la mente —Se apresuró a pagar los tragos y la tomó del brazo con una delicadeza exageradamente caballerosa. Ino se sintió como una princesa todo el camino hasta el hotel, y cuando ya estuvo en el cuarto de Itachi envió un WhatsApp al grupo que compartía con sus tres compañeras de trabajo. «No me esperen esta noche. Itachi Uchiha es mío» carita feliz, carita feliz.
Sakura recibió el mensaje justo cuando llegaba a la barra en la que minutos antes había estado sentada su amiga muy bien acompañada. Sonrió por Ino, así era ella, y se sintió feliz. Aunque tenía un toque de envidia dentro suyo. Ella no era una persona para nada envidiosa, ni celosa, pero los Uchiha eran tan guapos… Sakura no era del tipo de chica que se iba con cualquiera después de una fiesta, ni que prefería tener sexo a ver una buena película en compañía de un chico dulce y caballeroso, pero había momentos en los que su cuerpo le pedía un poco de… Bueno, un poco de acción. Intentó quitar estos pensamientos dejando llevar su mente con la música que sonaba fuerte. Canta que la vida es una fiesta, no hay mal que por bien no venga. Ni pena que no se cure cuando cantas mi canción. Ella se sentó en la barra y pidió un trago fuerte ¿Tequila tal vez? Nunca había bebido mucho pero quería divertirse por una vez, siempre la habían tratado de una chica seria y demasiado responsable, todos siempre le decían que tenía que ser más alocada, fiestera, divertida. Ella no podía serlo mientras todos esos pensamientos invadían su cabeza. Que Ino estaba siendo irresponsable por ahí con algún chico demasiado apuesto para este mundo, que Tenten y Karin estaban teniendo problemas en el servicio de damas, o que un pelirrojo no dejaba de mirarla de manera extraña sentado a su lado. Suspiró y dejó caer sus brazos sobre la barra tocándose las sienes con los índices y masajeándolas un poco. Sentía ese fuerte dolor de cabeza que sabía que no se iría hasta que la fiesta terminase. Acabó por decidirse por ese tequila y el barman se lo entregó casi inmediatamente.
Karin y Tenten se habían quedado charlando con una chica rubia que había pasado más de la mitad de la noche acompañada de Shikamaru, y al quedarse sola se había puesto a entablar una conversación divertida y alocada con sus amigas, y como Sakura no era ni tan divertida ni tan alocada decidió que era mejor salir a bailar en solitario, lo que había estado haciendo hasta ese preciso momento.
—¿Por qué estás tan sola? —Preguntó el pelirrojo a su lado mirándola con unos ojos de color extraño y unas pestañas arqueadas y perfectas.
—Así lo decidí —No estaba de humor para cortejos estúpidos. El muchacho sonrió divertido, tenía una sonrisa muy hermosa llena de dientes perfectos.
—¿Y se puede saber por qué? Opino que todos necesitamos un compañero de tragos…
—¿Y tú por qué estás solo? —Preguntó ella bebiendo con más cuidado del usual su trago de tequila. Todos los jovencitos se tomaban el pequeño vasito de un solo trago, ella no podía permitirse perder el control y emborracharse.
—Touché —El pelirrojo volvió a sonreír y a beber su trago—. Mis amigos se fueron por ahí con diferentes mujeres. No comparto sus aficiones así que vine a beber algo.
—¿Qué aficiones? Todos los que asisten a una fiesta lo hacen para ligar, ¿O me equivoco? —Él rio divertido, Sakura no consideraba divertido su comentario.
—Sí, te equivocas… Me gusta bailar, beber y pasar el rato con amigos. Y si es en la playa mejor. Tenemos una enorme superficie de suave arena pálida, un mar lleno de espuma ¿No es perfecto? —Sakura volteó para ver el paisaje. No le parecía nada perfecto, había gente peleando, otros besándose descaradamente y otros bailando muy amontonados, transpirados y sucios. El paisaje no podía verse bien, estaba muy oscuro, el mar estaba frío, la arena llena de envases vacíos, papeles y basura.
—No. No lo es —El joven volvió a reír.
—Tienes razón, se ve horrible —Volvió a beber, Sakura también lo hizo—. Soy Akasuna no Sasori ¿Tú eres? —Canta, con alegría. Canta, las manos arriba. Canta, que de amor no ha muerto nadie, siempre que llovió paró. Canta, siempre que llovió paró. Canta, siempre que llovió paró. Canta. Canta. Antes de que la canción terminara ya había empezado otra.
—Haruno Sakura.
—Bonito nombre.
—Gracias —La conversación quedó en nada durante unos momentos. El ruido de la música, la gente, las olas rompiéndose y demás cosas llegaban a los oídos de ambos jóvenes que seguían bebiendo en silencio. De repente, el compañero de tragos de Sakura fue sacudido por unas manos blancas pálidas de largos dedos firmes y fue empujado levemente hacia atrás. A la vista de ambos quedó Sasuke Uchiha con un rostro contorsionado, que aun así le quedaba perfecto, parecía ofendido o traicionado.
—¿Qué haces Sasori? —Confrontó al pelirrojo que no comprendía absolutamente nada. Manteniendo la calma el muchacho contestó.
—Nada. Bebiendo…
—Hola, Sakura, lamento si éste baboso se estuvo propasando contigo —Volteó Sasuke a hablarle a ella que se tomó con completa sorpresa ese comentario. Esos ojos negros y penetrantes se clavaron en los suyos verde esperanza. Los ojos de Sasuke brillaban, parecían desearla, Sakura no pudo creerlo así que de inmediato se dijo a sí misma que sólo era su imaginación.
—No te preocupes, Sasuke… Él sólo me hizo compañía un rato.— Sasuke se sentó entre medio de ambos chicos mirando de manera fulminante al pelirrojo que comenzaba a comprender en qué se había metido. Sasori pagó sus bebidas y se marchó sin más con una sonrisa pícara que no pudo ocultar. Sasuke no habló, estaba rígido en su asiento, tan serio como siempre, con ese aspecto genial que tenía. Sakura lo miró por unos segundos, era tan perfecto, se sonrojó y volteó a ver sus manos que sujetaban con exagerada firmeza el vaso de tequila.
Naruto había perdido de vista a Hinata que después de esa canción había puesto una excusa patética mientras se sonrojaba y temblaba y se había marchado con su primo Neji. Naruto nunca había visto una escena más divertida y tierna en toda su vida. Ahora, se había encontrado con Karui que estaba bebiendo cantidades obscenas de alcohol y bailaba sola abrazada a una botella de cerveza negra.
—¿Quieres bailar conmigo? —Le preguntó el rubio a su amiga que sólo hizo una seña con la mano para que se marchara de allí, Naruto entre risas se marchó haciéndole caso a Karui. Él siguió su camino topándose con Shikamaru y Chouji que lo felicitaron por su show. Mientras Naruto se quedaba conversando con un soñoliento Shikamaru, Chouji se acercó a la pelirroja de piel morena que estaba a espaldas del rubio bailando sola.
—Ey… Buen show —Le dijo el gordito con una sonrisa, la joven dejó de bailar y lo miró de pies a cabeza, Chouji se mostró incómodo con esa acción, aunque su incomodidad se fue casi por completo cuando ella le sonrió abiertamente… Una sonrisa extraña y azul, por su labial color eléctrico.
—Gracias, qué amable —Hasta Naruto se sorprendió de que estando tan ebria no le hubiese gritado o insultado.
Un grito los sacó de sí. Un grito de mujer agudo y punzante. Aterrado. Horrorizado. Seguido a ese grito, un gran revuelo por parte de muchas personas, movidas, corridas, saltos, gritos, alaridos de horror, de disgusto. Naruto se puso en puntitas de pie para ver a través de la multitud que se amontonaba. La música se había apagado y varios paramédicos y guardias de seguridad se acercaban al tumulto e intentaban pasar entre la gente.
—¿Qué pasó? —Preguntó Shikamaru con su tono de vago un poco más encendido. Naruto negó con la cabeza sin saber, pero siguió poniéndose en puntitas. Varias personas, asustadas, comenzaron a correr hacia las salidas.
Karui y Chouji se reunieron con sus dos amigos y vieron salir del tumulto a Omoi completamente espantado mascando su chupetín con más ganas de lo usual. Detrás de él corría Atsui con la misma cara de terror. Eso sí era nuevo.
—Atsui, ¿Qué pasó? —Se apresuró a preguntar Naruto. El rubio de corte He-Man le dedicó una mirada de horror.
—¿Dónde está mi hermana? Tenemos que salir de aquí cuanto antes.
—Antes de que llegue la policía —Acotó Omoi impaciente mirando hacia todos lados.
—Explíquense…
—Una chica…. Está muerta… —Omoi estaba destilando pánico— Sobredosis eso dijo el paramédico… Llegará la policía en cualquier momento… Ya sabes por….
—Te lo haré más rápido —Interrumpió Atsui que mantenía un poco más de calma que su compañero de piel oscura y cabello alvino—. Una chica murió de sobredosis y llamaron a la policía por protocolo y demás… Van a llegar en cualquier momento para revisar que no se estén vendiendo ni consumiendo más drogas en la fiesta —Dijo más brevemente Atsui que no dejaba de mirar inquieto a su alrededor en busca de su pechugona hermana que no aparecía—. Si nos quedamos aquí existen muchas posibilidades de que nos lleven para interrogarnos. Ya sabes cómo son los malditos, van a tenernos todo el día en la comisaría «por si acaso» —Naruto comprendió la gravedad del asunto de inmediato, tenían que salir de allí cuanto antes. Shikamaru y Chouji se miraron con complicidad y tiraron de la camiseta del rubio que se tomó por sorpresa aquello.
—Nos vamos ¡Ya! —Omoi y Karui los siguieron entre trotes dispersos y nerviosos pero Atsui se quedó entre la gente buscando a su hermana melliza.
Atsui no tardó en encontrar a su hermana que venía corriendo con sus rebosantes pechos rebotando a un lado de Darui que tenía cara de cansado y aspecto de estar bastante sobrepasado con la bebida. Los tres se fueron corriendo también del lugar aunque quedaron separados de sus compañeros de banda.
Sakura se había espantado tanto al oír los gritos y los pasos apresurados del tumulto de gente que no podía creer que se tratara de algo real, se sentía en una película de suspenso. Ahora le habían llegado rumores de que una chica había muerto y de que todos debían marcharse cuanto antes de allí. Sasuke estaba a su lado, había volcado su trago de alcohol sobre la barra accidentalmente al levantarse de su asiento. Miraba sobre las cabezas de la gente en busca de sus acompañantes pero no parecía querer apartarse mucho de Sakura que continuaba sentada en su lugar atónita.
—Será mejor que te marches de aquí si no quieres tener problemas —Sakura se quedó pensativa al oír la voz de ése chico, le parecía distante, como si hablara en otro sitio o fuera una persona diferente, era difícil de explicar. Tenten llegó en ese momento acompañada de Karin y detrás Sasori, Mangetsu y Kisame llegaron en busca de Sasuke.
—Tu hermano se fue antes, vámonos —Le dijo Kisame al joven arrastrándolo de la camisa, Sasuke y Sasori le dedicaron una mirada extraña a Sakura antes de desaparecer entre la multitud.
—Vámonos de aquí —Apuró Karin con nerviosismo marcado. Tenten asintió con la cabeza. La rubia chica que había estado charlando con ellas también se encontraba allí pero se mostraba incómoda y preocupada.
—Tengo que ir a buscar a mis hermanos…—Anunció asustada— Estoy segura de que la policía los agarraría a ellos antes que a cualquiera— Y probablemente estaba en lo cierto con esa declaración, Temari salió corriendo del lugar dejando a sus nuevas amigas en ausencia de su compañía.
—Vamos, vámonos Sakura —Continuó gritando Tenten alterada. Sakura tardó unos segundos en ponerse de pie, no sabía si era el tequila, el miedo o qué, pero se sentía extrañamente débil. Tenía el estómago revuelto y estaba a punto de vomitar. Estaba segura de que su cara tenía un tono blanco pálido horrendo, y sus ojos verdes habían perdido esa esperanza y se encontraban muy aterrados. No sabía si se había sentido más aterrada en toda su vida. Tenten la arrastraba entre la gente de un brazo y Karin las seguía detrás. Una multitud de gente las chocó a las tres en su huida.
