Naruto no es mío si no de Masashi Kishimoto.
Advertencias de este capitulo:
-OoC
-Crack
-Pareja principal: Gaara/ Hinata.
La historia contiene:
-Shikamaru/Temari (Leve)
Gracias por adelantado por los reviews.
Lalalala - pensamientos.
Lalalala - diálogos y narración.
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Temari y Kankuro estaban en la cocina preparando el desayuno mientras esperaban a su hermano pequeño para desayunar juntos.
Pero el pelirrojo no salía de su habitación, lo cual extrañó a sus hermanos porque siempre era él el primero en despertarse, pero esa mañana no daba signos de haberse despertado ni de vida.
Comieron tranquilos, sin prisa, disfrutando de la comida y limpiándolo todo al terminar. En todo este tiempo no había ni rastro de Gaara y eso ya los puso un poco nerviosos por su tardanza.
-¿No crees que esta tardando mucho? Lo normal es que al levantarnos nosotros y entrar en la cocina nos estuviera esperando para luego regañarnos por tardar tanto.
-A mi también me extraña, sino se levanta ahora llegará tarde a la oficina, no creo que le agrade una nueva bronca con el consejo.
-Si… suficiente tuvo cuando estaba de mal humor por no ver a Hinata, tal vez deberíamos despertarlos nosotros.
-Yo me encargo de levantarlo, tengo que preguntarle una cosa de todos modos.
Tras terminar la conversación Temari subió al piso de arriba hacia la habitación de su hermano.
Cuando estuvo frente a ella llamó a la puerta pero no obtuvo ninguna respuesta, como le ocurrió la noche anterior. Decidió intentarlo una vez más pero obtuvo la misma respuesta. El silencio.
Asqueada por no recibir respuesta alguna decidió entra sin más a la habitación, encontrándolo todo en penumbras.
Al girar su cabeza y fijar la vista en la cama de su hermano se dirigió hacia ella. La cama tenía un gran bulto, lo que dedujo seria Gaara, y efectivamente fue así.
Estaba hecho un ovillo bajo las mantas, pero su rostro no mostraba comodidad sino un profundo malestar.
-Gaara… Gaara levántate se te hace tarde… ¡¿Me estas escuchando!? -Le escuchó revolverse entre las mantas y abrir pesadamente los parpados.
Algo no andaba bien.
-No me…. No me encuentro bien… -Apenas pudo pronunciar palabra. Temari notó que su voz era más ronca de lo habitual y sus constantes temblores la horrorizaron.
Se sentó junto a él en la cama y acercó su mano a su frente.
-¡Dios mío Gaara! Estas ardiendo… ¿Como no has avisado antes de que te encontrabas mal?
-No le di importancia… creí que era normal tener frió…. Estamos en invierno después de todo.
-Tonto, con la salud no se juega, le diré a Kankuro que valla a por un medico mientras descansa, iré y diré que no te encuentras capacitado para ir a trabajar unos días…no tardaré.
Salió por la puerta y bajó las escaleras lo más rápido que pudo hasta entrar al salón y ver a Kankuro esperándola sentado en el sofá.
Por la expresión en la cara de Temari supo que algo malo ocurría.
-¿Qué ha pasado? Estas muy sobresaltada.
-¡Kankuro trae a un medico! Gaara esta enfermo y no puede apenas hablar ni abrir los ojos, por no decir nada de la fiebre, yo iré a la oficina para decirles que no podrá por un tiempo.
No falto decirle más, antes de que terminara su hermana la frase ya esta en la calle.
-No puedo ir al hospital, esta demasiado lejos y podría empeorar su estado… ¡Claro Hinata es medico y vive muy cerca de aquí! Ella nos podrá ayudar.
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La peliazul cantaba alegremente mientras lavaba los platos del desayuno, parecía otra mañana normal, pero sentía que algo malo estaba por ocurrir, y lo reafirmó al quebrarse una taza que tenia entre sus manos.
-Esto es señal de mal augurio…
Unos fuertes golpes en la puerta la hicieron volver en si, tras secarse las manos se dirigió rápidamente a la puerta, pues a este paso los golpes la destrozarían por completo.
Tras abrir la se sorprendió al ver a Kankuro.
Su expresión angustiosa le hizo pensar en el vaso roto de antes.
-Gaara… -Pensó inconscientemente.
-Hinata necesitamos que vengas a casa es Gaara…
-¿Que le ocurre?
-Pues no lo sabemos, no puede apenas moverse de la cama.
-Iré a por unas cosas a mi habitación, seré rápida. -Salió disparada hacia su cuarto despertando a Sayu por el repentino portazo y abrió su armario para coger una especie de maletín.
Llegó junto a Kankuro cerrando la puerta con llave y se encaminaron a la casa del Kazekage.
-.-.-.-.-
Llegaron rápidamente, la suerte de ser Ninjas y vivir a unos cuentos metros de distancia.
Entraron sin más al vestíbulo, para encaminarse al piso superior con la Hyuga terriblemente mas preocupada, eso no pasó desapercibido por el marionetista, que sonrío levemente al ver el cariño que siente la ojiblanco hacia su hermano.
Una vez subido el ultimo escalón y doblar el pasillo poco falto para que Hinata soltara un grito, la expresión horrorizada de ella hizo que Kankuro mirara en la misma dirección. También se asustó.
El pelirrojo estaba tirado en mitad del pasillo con la ropa de Kage puesta, claros signos de que de disponía a ir a trabajar y se desmayó nada más salir de su cuarto.
-¡Gaara no seas imprudente, no estas en condiciones para salir de la cama!
-Quería detener…a Temari, no puedo faltar… soy el Kazekage…
-¡A la mierda el trabajo lo importante eres tú en este momento! Y hasta que no te mejores no saldrás de bajo las mantas. Tomó al pelirrojo del suelo y empezó a andar. –Hinata abre la puerta negra, no puedo con el en brazos.
-S…Si.
Depositaron a Gaara en su cama para que a la Hyuga le fuera más fácil el poder examinarle.
Hinata miró por un momento a Kankuro, para ver como este se levantaba después de haber tumbado a su hermano y se dispuso a marcharse.
-¡Espera!
-Tranquila voy ha hacer un poco de té para que se me pasen los nervios…
-Pero me gustaría que Gaara tuviera su pijama puesto, así estará más cómodo.
-Cámbialo tú de ropa, yo con estos nervios no creo que fuera muy suave.
Cerró la puerta tras él al marcharse, dejando a la peliazul de los nervios. Miró al pelirrojo y le agitó débilmente el brazo para ver si estaba consciente para así poder intentar que se vistiera por si mismo. Pero parecía que la suerte no estaba con ella, por que Gaara no respondía.
Cogió el pijama que estaba colocado en su silla y le quitó la capa blanca y azul que tenia, le siguió el chaleco con correas dejándolo sobre la silla. Tiró de la cremallera de su gabardina hasta que esta se abrió dejando paso a una camiseta de rejilla que no duro mucho puesta.
-Si las chicas supieran esto o peor aun Neji o mi padre, que pensarían si se enteraran de que yo Hinata Hyuga estoy desnudando al Kazekage. -Solo le quedaba por quitarle los pantalones, lo que más le avergonzaba de todo este asunto.
Llevó su mano hasta los pantalones y desabrochó el botón para después bajar la cremallera. -¡Dios mío voy a morir de vergüenza!
Para evitar más bochorno del que ya sentía decidió quitarle lo más rápido que pudo sus pantalones. Los bajó de golpe con los ojos cerrados pero escuchó algo que la dejó anonada.
-Ahhh…
¿Un gemido? ¿Gaara ha gemido? Abrió sus blanquecinos ojos y miró al pelirrojo el cual seguía inconsciente, pero sonrojado, entonces… ¿Por qué ha gemido? Esa pregunta le hizo mirar hacia abajo, fijándose en sus calzoncillos negros, ladeó la cabeza curiosa al ver que estaba un poco abultado y comprendió que el gemido fue por el roce de los pantalones con esa delicada zona.
Sonrío ajena a lo que ocurría de verdad, pues el pelirrojo si que estaba consciente y el abultamiento no era nada mas que una leve excitación de su parte al ser desnudado por ella.
Quería decirle que estaba despierto pero le dolía tanto la garganta y le pesaban tanto los parpados y el cuerpo que no pudo hacer, decir ni hacer nada.
-Bueno con esto estamos en paz, yo la vi a ella y ella me esta viendo a mi en ropa interior.
Inocente a todo aquello ella siguió con su tarea de vestirlo y tras terminar lo arropó en su cama.
Tocaron a la puerta y entraron Kankuro con una bandeja con tazas llenas de té y Temari que acababa de llagar de la torre del Kazekage.
Se saludaron y la Hyuga se dispuso a hacerle el chequeo al pelirrojo, activó su byakugan para ver como se encontraba internamente para ver si Gaara se habría contagiado de esos extraños sucesos de chakra, pero lo encontró más o menos en buen estado. Siguió con su temperatura, -Demasiado elevada para una persona normal. -Pensó ella cuando abrió de nuevo sus ojos y despegó su frente de la de Gaara, este la miraba con la cara completamente roja pasando su rubor desapercibió a causa de la fiebre.
-¡Gaara! Menos mal que te has despertado, necesito que abras la boca y saques la lengua. -El pelirrojo así lo hizo y la Hyuaga examino su garganta. –No me extraña que le cueste tanto hablar, tiene la garganta muy inflamada.
-¿Pero que es lo que tiene?
-En un principio creí que era un resfriado, pero cuando lo encontramos desmayado en el pasillo, la idea de un simple resfriado quedo descartada rotundamente. Así que al juzgar su elevada fiebre y la dificultad que tiene para respirar, son síntomas de una gripe y eso aquí en el desierto es bastante preocupante…
-¿Por qué? -Pregunto alarmada la rubia.
-Pues veras, el clima es crucial en cualquier enfermedad y en un desierto es más complicado, elevadas temperaturas durante el día y congeladas noches, el cuerpo humano necesita tener una temperatura estable y en Suna eso el algo difícil de conseguir…
-¿En cuanto tiempo estará estable?
-Eso no lo se, porque también tiene la garganta inflamada, si eso se complica puede estar su vida en riesgo, muchas personas mueren cada año por culpa de una complicación mientras padecían la gripe y el que tu hermano tenga así la garganta no le ayudara mucho en su recuperación.
-Dios mío….-Sus hermanos palidecieron al escuchar eso, ya lo perdieron una vez y no querían que volviese a suceder. - ¿Cuál es su tratamiento?
-Para la inflamación de su garganta se deberá de tomar esto cada ocho horas. -Sacó de su maletín unas botellitas. -Una entera cada vez, tenéis que estar pendientes a las dosis, ahora son las diez que es cuando se tomara la primera, la siguiente sin falta tendrá que ser a las seis de la tarde... para la fiebre y los problemas respiratorias, un paño que siempre este húmedo sobre su frente y que respire el vapor de una infusión.
-Gracias Hina, la verdad es que no nos habíamos dado cuenta, como se a puesto así de un día para otro no sabíamos que hacer.
-No hace falta que pasen varios días para enfermarse, puede que Gaara hubiera pillado algo pero su cuerpo lo mantenía a raya y que luego sufriera un cambio brusco de temperatura en su cuerpo, y que ese cambio fuera la detonante para que incubara el virus.
Cuando Hinata dijo eso Gaara que en ese momento se estaba tomando la medicina, se atragantó. Ya supo el porque había pillado la gripe, fue cuando se metió en la bañera congelada el día anterior…-Una erección ha sido la culpable de que este así… genial.- Pensó sarcástico.
-Con calma Gaara…., bueno yo me voy al hospital, vendré esta tarde para ver como sigue, mientras le queda terminantemente prohibido levantase de esta cama.
-¡Gracias Hina! ¡Hasta luego!
La Hyuga salió de la casa y los hermanos de la arena obligaron al pelirrojo a tumbarse como Hinata les dijo, le pusieron un paño húmedo sobre la frente ganando un suspiro de confort de Gaara y se fueron para que descansara.
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Hinata estuvo todo ese día trabajando duramente para poder terminar cuento antes con los pacientes de esa jornada y poder hacer un seguimiento al pelirrojo.
Semejante rapidez y eficiencia no pasó por alto al jefe de Hospital.
-Hyuga… ¿Todo va bien? Hoy te veo con prisa… ¿Ha ocurrido algo?
-Si….No… más o menos….
-Puedes contármelo si quieres… sabes que no diré nada.
-Lo se. -Le sonrió. -Es solo que, estoy preocupada…
-¿De tu novio tal vez? -Le preguntó divertido.
-¡N…No es mi no…novio!
-Pero no negaras que a ti si te gusta él, tus ojos gritan que lo quieres. Cuéntame que ha pasado, te quitaras un peso de encima.
-Vera… esta mañana antes de venir a trabajar vino su hermano muy agitado para decirme que él estaba enfermo, asíque no dudé en ir a ayudarlo, pero al encontrarlo inconsciente y ardiendo me asuste tanto que por un momento me quede en blanco y no supe que hacer…lo tiene difícil para curarse y yo cada vez estoy más asustada por su estado…
Una mano en su cabeza la hizo alzar la vista, su jefe le sonreía con ternura, como un padre a su hija. Cuando frotó su mano por su cabello la relajó.
-Teniéndote a ti de enfermera estoy más que seguro de que no le pasara nada, es más, estará encantado de que tú le mimes… Vete tranquila, puede encargarse otro de tus pacientes.
-¡¿En serio?! Gracias doctor. -Su rostro se iluminó.
-De nada… -Se acercó al oído de Hinata.- Suerte con tu Kazekage, mímale mucho, apuesto a que le gustara. -Se dio la vuelta y hecho a andar por el pasillo.
¿Como sabia que se trataba de Gaara? ¿Tan obvios eran sus sentimientos que hasta su jefe se había dado cuenta de cuanto amaba al pelirrojo? Y más importante aun ¿Lo sabría alguien más?
Odiaba ser como un libro abierto la mayoría de las veces.
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No supo cuando llegó a la casa de Gaara tan deprisa, solo que ya estaba frente a la puerta principal. Le abrió Temari sorprendida de ver a la Hyuga que normalmente salía cuando anochecía de su jornada laboral.
Se echó a un lado para que Hinata pasara y recuperara el aliento. Pero agradeció enormemente que la peliazul estuviera en casa.
-Me alegro de que estés aquí, tenemos un problema con Gaara.
-¿Le ha subido la fiebre?
-No, pero tampoco le ha bajado y para colmo se niega a probar bocado, por lo menos ha estado durmiendo desde que te fuiste sobre unas cuatro horas.
-Esta bien que descanse, pero lo de comer no,…yo me encargare de que coma.
-Lo dudo. -Pensó Temari.
Entraron en la habitación del pelirrojo que estaba tumbado de lado, dándole la espalda a la comida que estaba sobre su mesita de noche.
Gaara al escuchar abrir la puerta descubrió un poco su rostro para ver quien era y aunque no lo pareciera contento de ver a Hinata. Poco duro su momento de felicidad al ver que esta no tenía una expresión muy agradable.
Estaba enfadada.
-Sabaku no Gaara… ¿Qué es eso de que te niegas a comer? Necesitas estar bien nutrido para que hagan efecto las medicinas.
-Pero…
-¡Nada de peros! ¿Quién es el medico aquí?
-Tú…
-Efectivamente, y como medica que soy te digo que comas.
-….
-Hinata no conseguirás nada, no se que manía tiene con la comida pero apenas la prueba, no creo que haga caso, es un cabezota hace lo que le da la gana.
-Pues yo detesto a esa clase de hombres, no los puedo ni mirar a la cara, los odio.
Eso no se lo esperaba Gaara, si él era así y ella detestaba a esa clase de hombres quiere decir que…-¡Me odia! ¡Hinata me odia! No, eso no puede ser, imposible, no quiero.
Se fue levantando como pudo hasta quedarse sentado sobre la cama.
-Co…Comeré…
-Me alegra de que cambies de opinión, te vendrá estupendamente. -Pero el pelirrojo se podía mover a duras penas, se imaginó que le seria costoso alimentarse.-Tranquilo Gaara yo te daré de comer, no te esfuerces más, en tu estado no te conviene.
Esas palabras parecieron ser lo más maravilloso que pudo escuchar, Hinata, su Hinata le daría de comer, era el día más feliz de toda su vida. Asintió gustoso a su oferta, pero para esto quería estar a solas con ella, así que mientras Hinata preparaba las cosas Gaara aprovechó para echarle una mirada a su hermana que se podía fácilmente entender como "Largate de aquí".
-Aquí estoy sobrando. -Pensó al percibir la penetrante mirada de su hermano.-Bueno Hina, yo me marcho tengo cosas que hacer.
Con la puerta una vez cerrada, el pelirrojo centró toda su atención en la Hyuga. Se sentó junto a él, tan cerca que las caderas de ambos estaban totalmente pegadas.
Los latidos del corazón de Gaara se aceleraron tanto que pensó que Hinata podría oírlos al verla inclinarse hacia delante.
-Vamos Gaara di A…. -Dijo al mismo tiempo que reía ¡Dios que hermosa era! Pensó al contemplarla mientras abría su boca para permitirle alimentarle. La comida le parecía más sabrosa de esta manera, aunque estaría muchísimo mejor si pudiera comer directamente de sus labios, de eso no tenia duda.
El resto del plato fue igual, excepto que la ultima cucharada le mancho la mejilla y parte del labio al toser.
-Yo te limpio... Le cogió de la otra mejilla y con la servilleta quitó lentamente la mancha.
Como una suave caricia. Cerró sus ojos para disfrutar la sensación pero el movimiento paro instantáneamente, dirigiendo de nuevo su mirada a Hinata, que miraba fijamente la mancha de su labio inferior.
La vio inclinarse más hacia delante ,con los brazos apoyados sobre el colchón y entreabriendo sus rosáceos labios.
-Usa tu boca, usa tu boca, usa tu boca…. ¡Dios hazlo úsala!
Sintió otra vez su mano en su mejilla y cerró los ojos para poder sentir lo que el creía que le iba a hacer.
Lamer su labio inferior para limpiarlo y no podía esperar.
Sin embargo no sintió su lengua sobre su boca, sino que para desgracia de el fue solo su dedo índice lo que quitó la mancha, bueno al menos lo había acariciado. Se auto animó a si mismo.
Lo que si le extrañaba es que Hinata no se había limpiado con la servilleta aun, la observó a la cara y la pilló mirándose el dedo.
Hinata alzó la mirada para clavarla en los ojos de Gaara y sacó un poco de atrevimiento de si misma.
Con los ojos completamente dirigidos hacia el pelirrojo se llevó el dedo a la boca, lamiéndolo lentamente de manera sensual y descarada, ante la atenta mirada de Gaara que miraba deseoso aquel atrevimiento inusual.
No supo lo que la llevó a hacer eso, pero ruborizada al máximo recogió el plato y todo lo demás y dejó rápidamente la habitación.
El pelirrojo no sabia si era por la fiebre o lo excitado que estaba lo que hizo que tuviera tanto calor, pero estaba deseando de que Hinata volviera a hacer algo parecido pronto.
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El resto del día estuvo ajetreado, el estado de Gaara no parecía mejorar si Hinata no estaba cerca.
Tal descubrimiento no fue pasado por alto y los hermanos del pelirrojo la convencieron para quedarse un par de días en su casa, un poco insegura aceptó.
Tendría a Gaara controlado.
La fiebre apenas le bajó y Hinata estaba preocupada, el cuerpo humano no soportaba temperaturas excesivas y el pelirrojo tenia suerte de estar vivo, dio gracias al biju que antes residía en él por darle semejante resistencia.
No se separé de él en toda la tarde.
Le refrescó y limpió el cuerpo de sudor con un paño húmedo que hizo maravillas, perecía haberse relajado lo suficiente como para poder volver en si después de una tarde de inconsciencia.
En la cena tampoco hubo quejas por parte de Gaara y no porque no pudiera hablar, Hinata volvió a darle de comer. Estaba feliz, dolorido, pero terriblemente feliz, jamás le habían mimado tanto y si los mimos eran de Hinata mucho mejor.
-Hinata ya tienes preparada la habitación, cuando quieras puedes irte a dormir. -Dijo Temari asomando la cabeza por la puerta.
-Gracias, pero tendría que ir a casa a coger mi pijama.
Gaara escuchaba atónito la conversación. - ¿Hinata va a dormir aquí? Lo único que me separara de ella será una pared….
-Yo te prestare uno mío, sino siempre puedes ponerte una camiseta de Gaara, no creo que a él le importe.
-La posibilidad de ver a Hinata con uno de los provocativos pijamas de Temari es tentadora, pero la oportunidad de verla con una de mis camisas como si fuéramos una pareja es todavía más excitante. –Pue…Puedes… ponerte una de mis camisetas… los pijamas de Temari… son ajustados… mi ropa en cambio te quedara holgada…como a ti te gusta.
-Si no te molesta te lo agradecería mucho.
-Escoge… la que quieras… del armario. -Detestaba parecer tan débil ante ella, tan enfermizo, al menos le consolaba que a Hinata no le importara eso y que gracias a eso le diera tantas atenciones.
Estuvo observándola mientras elegía una de sus camisetas. La vio ponerse en pie pero no voy cual escogió, pues tras cogerla y cerrar el cajón de la cómoda se dirigió hacia la puerta y salio por esta, no sin antes sonreírle y decirle que se cambiaria en el baño.
Solo habían pasado unos míseros segundos que dejó la habitación y ya estaba deseando de que volviera, pero entonces escucho el ruido del agua de la ducha caer.
Hinata se estaba duchando.
-Entonces tardara bastante en regresar. -Pensó para si.
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Se durmió temporalmente mientras esperaba, hasta que un par de golpes en su puerta lo despertaron de su sueño momentáneo, enfocó su mirada en Hinata que entraba gracilmente a la habitación.
Tenia puesta la camiseta que él uso la primera vez que fue a la aldea de la Hoja, para los exámenes Chuunin, a él esa camiseta solo le acentuaba la palidez de su piel, a Hinata en cambio creaba un perfecto contraste con sus ojos y su cabello volviéndola angelical, dulce, hermosa y sensual con cada paso que daba hacia él, pues le quedaba tan grande que mostraba uno de sus hombros, el inicio de sus pechos y sus largas piernas.
Antes de llegar a su lado a la cama, la peliazul se quedó mirándolo fijamente a la cara, esa mirada fija en él le puso nervioso y más cuando ella se sentó junto a él rápidamente casi en su totalidad sobre su cuerpo y juntó sus rostros.
Por anticipación Gaara cerró los ojos y puso morritos esperando un beso, un beso que no iba a llegar pues solo sintió como algo se posaba en su frente otra vez. Volvió a abrirlos para verla con los ojos cerrados y con las frentes pegadas, bastante concentrada en su temperatura.
-Siempre igual, no se para que me hago ilusiones si nunca voy a recibir un beso de ella.
-¡Que bien! Me alegra de que aunque sea poco te haya bajado la fiebre. -Le entregó un pequeño frasquito con un líquido verde y algo espeso que tenia oculto en su mano derecha, adivinó que era otra medicina por el olor que desprendía. –No pongas esa cara y bébetelo, es un medicamento más potente porque se te resiste el resfriado…. Pero te advierto de que sabe muy mal y es soporífero.
Y tenia razón, estaba asqueroso, era como beberte una infusión de vinagre y limón.
-Es… Huh... asqueroso….
-Lo siento Gaara, pero pronto hará efecto.
Cuanta razón volvía a tener, ya le empezaban a pesar los parpados y su cuerpo se relajaba.
No se equivocaban sus hermanos cuando le dijeron que en manos de Hinata estaría seguro, era la mejor en medicina a parte de Tsunade y Sakura, por no decir que esta tenia la suavidad y delicadeza que las otras carecían.
-Te dejo para que duermas bien, mañana por la mañana posiblemente la fiebre este extinta… buenas noches Gaara. -Se levantó de la cama pero no pudo alejarse, la mano del pelirrojo la tenia agarrada de su muñeca impidiéndole moverse.- ¿Gaara pero que…?
-Cuando estoy a tu lado… mejoro más… rápido, tú misma te has percatado…-La miró intensamente.
-Lo se…pero ¿Qué quieres decir?
-Hinata…. -Tomo aire para terminar. –Quédate aquí…
-¿Perdón?
-Duerme… conmigo esta noche…
-So…Solo estarás mas co…cómodo tendrás mas es…espacio en la cama y…y…
-Por favor…
Con la cara roja y totalmente avergonzada, no pudo evitar sentirse insegura, no es la primera vez que duermen juntos, pero en la vez pasada él estuvo dormido y ahora estaba consciente y mirándola con cara de suplica.
Y eso por supuesto pudo con ella, tras asentir a Gaara se le iluminó el rostro, se echó a un lado dándole espacio en la cama. Tumbada en su lado se arropó con las mantas con su corazón totalmente desembocado, al igual que el pelirrojo.
Se sentía fuera de lugar y a quien negárselo, un tanto asustada de esa situación, la cabeza le daba vueltas, pero jamás le oyó pedir por favor al pelirrojo de esa manera….
-¡Ahh! En menudo sitio me he metido… ¡¿Qué puedo hacer?!
Pero un brazo alrededor de su cintura le volvió a la realidad. Gaara la estrechaba entre sus brazos y reposaba la cabeza en su pecho mientras enredaba sus piernas con las de ella.
Por un momento estuvo a punto de sufrir un paro cardiaco, pero se relajó al respirar hondo, el pelirrojo estaba casi dormido y lo único que quería era un poco de consuelo y cariño… y eso a ella se la daba de maravilla.
Su mano izquierda lo abrazaba por uno de sus hombros, mientras que su derecha la dirigió a su rojo cabello para acariciarlo al tiempo que tarareaba una canción que le cantaba su madre cuando ella se enfermaba.
Las caricias y la dulce melodía lo relajaron de tal manera que suspiró por última vez antes de dormirse profundamente con una suave sonrisa.
Deseó poder haber recibido este cariño cuando fue tan solo un niño.
Hinata estaba bien, el sueño también le estaba alcanzando, giró la cabeza para mirarlo antes de cerrar sus ojos, se acercó inclinando la cabeza y besó tiernamente su mejilla.
-Te quiero Gaara. -Susurró al caer dormida.
Pero para mala suerte, él no pudo escucharlo.
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Me dio un poco de pena Gaara en este capitulo por tener que enfermarlo.
¿Qué tal os pareció?
Para mi el final fue algo cursi ^^U
