Capítulo 9

Todo al revés

Bulgaria. Malfoy no sabía porqué, pero en el momento en que tuvo que escapar fue el primer lugar que le pasó por la cabeza. Por suerte era muy temprano y luego de algunos minutos caminando consiguió llegar a una posada. Siempre andaba con dinero en sus bolsillos, algunos galeones y otros sickles. Seguramente podría pagar un lugar durante algún tiempo, luego tendría que pensar en qué hacer. Por el momento, no quería utilizar su varita, en el instante en que la usara Voldemort le localizaría.

Días. Había pasado días metido en una habitación, era un lugar medianamente cómodo. Había una ventana en una de las paredes que tenía vista hacia la calle. El rubio solía detenerse allí en la noche y observaba a los caminantes. Sus ojos repasaban algunos locales y casas. Una vieja bandera de los Chudley Cannons descansaba en uno de los balcones dejando saber que allí vivía algún fanático del equipo. Draco sabía bastante sobre el Quiddich, aunque nunca había aprendido a volar. Sus ojos se cristalizaban cada vez que observaba aquella bandera...su vieja escoba había quedado olvidada desde hace mucho tiempo.

El mortífago se acostaba muy tarde. Con la habitación sumergida en una profunda oscuridad tiraba de una silla y la colocaba delante de la ventana. El viento le golpeaba el rostro y él observaba en silencio. Las calles llenas pronto daban paso a las calles vacías y el silencio se ceñía sobre todo el lugar. Él escuchaba todos los ruidos: desde la pareja que seguramente se divertía en la habitación contigua hasta el gato que maullaba lastimeramente a lo lejos. Pronto los ojos le pesaban, entonces él se arrastraba y se dejaba caer en la cama.

Salió de la habitación un día, el primer día luego de tanto tiempo...y maldijo su suerte. Un mestizo, familiar de alguno de los tantos hombres y mujeres que había asesinado, le reconoció. Draco no supo quien era él y jamás lo sabría. El hombre de cabello oscuro y ojos azules se arrojó sobre él e intentó golpearle. Malfoy le empujó, el moreno lanzó un puño y le pegó con fuerza en la mandíbula. Cansancio recorría el cuerpo del mortífago cuando lanzó un golpe directo al estómago del hombre antes de sacar su varita. La gente comenzó a gritar y a alejarse. La maldición imperdonable escapó de sus labios sin que lo meditase y el moreno cayó muerto al suelo.

-Mierda...- murmuró el rubio arrojando la varita lejos, se acababa se poner en evidencia. Lord Voldemort seguramente ya sabía su ubicación.

El viento soplaba con fuerza aquella tarde de septiembre cuando todo ocurrió. Draco caminaba arrastrando los pies por la larga calle. El viento le acariciaba el rostro y en la tranquilidad de su andar se escondían los nervios que le recorrían. Dobló en una calle y llegó a un callejón, había una ventana de cristal sobre un contenedor de basura. Él necesitaba esconderse. Él solo quería huir de todos...desaparecer.

-Me van a encontrar.- murmuró en ruso mientras subía sobre el contenedor. Golpeó la ventana con fuerza y logró hacerse un espacio para entrar al lugar donde pensaba esconderse por el tiempo que fuese necesario. Sus nudillos estaban sangrando, pero a él no le importó. Mientras entraba se cortó en el brazo, pero no prestó atención. Podía imaginar a los mortifagos que seguramente estarían de camino.

El rubio entró a lo que parecía un almacen. Revisó las cajas para ver que se guardaba allí: vodka. Tomó una botella y dejó caer el líquido ardiente sobre sus nudillos ensangrentados y su cortadura en el bicep derecho. Mordió su labio inferior mientras arrugaba el gesto. Aun sin varita podía utilizar su propia magia para curarse, pero no quería seguir poniéndose en evidencia delante de Voldemort: le encontraría aun más rápido. Si lo encontraba lo asesinaría por traidor. Su maestro asesinaba a todos los traidores. Él no sería la excepción.

Entonces lo escuchó. Alguien había encontrado su escondite. Alguien se estaba moviendo en dirección a él. Su cuerpo se tensó...estaba agotado. Si era un mortifago lo único que podía hacer era esconderse hasta que le encontraran y le asesinaran.Pero no era un mortifago, los pasos eran demasiado ruidosos y la persona no vestía de negro. Era alguien de la Orden y aquello, por un instante...le relajó.

Diciembre 2001

El rubio caminaba junto a Tonks. Ella pocas veces era enviada a una misión, pero en esta ocasión parecía que podrían necesitarla: estaría sustituyendo a Sirius. El moreno se habia lastimado en uno de sus entrenamientos y le sería imposible acompañar al grupo. Se habían enterado de un ataque a un bar en el callejón Diagon. El silencio en las calles tenía a Malfoy completamente alerta, cuando era mortífago el silencio era su mejor aliado...pero en estos momentos ese era un indicativo de que podrían estar siendo vigilados o engañados. Él no podía deshacer esa idea de su cabeza.

Él y Nimphadora iban a la parte de atrás del grupo. Delante estaba Dumbledore junto a Hermione seguidos de Longbotton, Seamus y Lavender. "Es un pésimo grupo" había pensado el exmortífago mientras abandonaban el castillo. Habían tomado poción multijugos para pasar desapercibidos, por lo cual, Draco ahora, en lugar de ser rubio tenia el cabello negro y la piel ligeramente tostada, se vió al espejo en una ocasión, pero no le gustó su reflejo asi que se apartó.

-Algo no anda bien...- susurró Tonks junto al rubio. La tensión que se construía en el lugar era extraña. Malfoy asintió, él lo sabía, presentía que algo iba a ocurrir, pero no podía hacer nada al respecto.

-Entremos.- anunció Dumbledore señalando el bar. El letrero de abierto relucía impecable. La fachada era antigua, el techo estaba cubierto de nieve al igual que el suelo. Solo un espacio habia sido limpiado para que los clientes caminasen hacia la puerta sin pisar la nieve.

El bar estaba a rebosar, los de la Orden, gracias a la poción multijugos pasaron desapercibidos. No era nada extraño en aquel bar ver a un grupo de jóvenes que conversaban tranquilamente mientras se ubicaban en una mesa. Tonks y Draco hubiesen parecido sospechosos delante de los ojos de cualquiera debido a las miradas que lanzaban de un lado a otro. Aun así, nadie se percató, el resto del grupo cubrió ese detalle.

-Deberíamos irnos.- le dijo el rubio a Tonks inclinándose hacia ella para poder hablarle al oído ya que se habían sentado en una mesa y él quedó a la derecha de ella.

-Opino igual, pero debemos esperar...quizás fue una falsa alarma.- le respondió Nimphadora. Malfoy se alejó de inmediato y asintió; cuando volvió la vista hacia delante se encontró con aquellos ojos verdes. Hermione se había ubicado delante de él, la poción multijugos la había transformado en una rubia con ojos verdes, pero el exmortifago podía verla a ella en el fondo de aquella mirada. Sus ojos parecían preguntarle qué lo tenía tan incómodo, pero Malfoy se encogió de hombros y ella volvió a su conversación con Dumbledore.

Ruido. Draco Malfoy odiaba estar en un lugar lleno de ruidos. Odiaba tener que escuchar múltiples conversaciones que se mezclaban formando una algarabía. Sus ojos, ahora marrones, estudiaban el bar mientras él intentaban ignorar el bullicio. En medio de su recorrido, se encontró con unos ojos conocidos que le devolvían la mirada. Permaneció inmóvil, demasiado entrenado para ponerse en evidencia delante de una posible amenaza.

Theodore Nott estaba sentado en el extremo opuesto del bar. Los estaba estudiando desde allí, el castaño era listo, no tanto como Malfoy, pero lo suficientemente astuto para descubrirles. El rubio fingió indiferencia y siguió mirando el lugar, no reconocía a nadie más así que se relajó un poco. Quizás Theo había venido a tomar una cervaza o a distraerse un poco.

Tomaron jugo de zanahora y cervezas de mantequilla. Treinta minutos más tarde se estaban poniendo en pie para abandonar el bar. Draco caminaba al final del grupo, sus ojos vieron como Nott se movía de su posición: sospechoso. Mientras todos caminaban a la salida el exmortífago retrocedió lentamente y trazó el mismo camino que Theodore había seguido. Nott se adentró en el pasillo que llevaba al baño cuando se percató del chico pelinegro que parecía perseguirlo.

-¿Qué te pasa, idiota? ¿Por qué me sigues?.- reclamó Theo girándose con varita en mano. La punta de la misma quedó delante de los ojos de Malfoy, quien levantó una de sus cejas antes de tomar al otro de la muñeca. La presión que hizo fue suficiente para que Theo soltase la varita y esta cayese al suelo creando un ruido que pasó desapercibido para ambos.

-Cuida tu vocabulario.- le advirtió Draco y con un movimiento rápido inmovilizó al otro contra la pared.

-Malfoy...hijo de...eres un...Voldemort está furioso contigo.- habló Nott con el rostro pegado a la fría superificie de la pared. Draco le soltó, se inclinó a agarrar la varita del castaño y se cruzó de brazos.

-¿Por qué?- cuestionó Malfoy con una sonrisa de fingida inocencia. Incluso estando bajo la poción multijugos Nott podía ver la malicia y la burla en sus ojos oscuros.

-Te desapareciste y te uniste a la Orden.- le acusó el castaño enojado. Malfoy se tensó por completo, entonces Voldemort ya sabía que se había refugiado bajo el resguardo de la Orden para escapar de él. Un escalofrío recorrió al exmortífago: quizás era lo mas parecido a miedo que habia sentido en los últimos cinco años.

-¿Cómo sabe lo de la Orden?- interrogó Draco, la preocupación extendiéndose por todo su rostro.

-El maestro lo sabe todo, Malfoy. ¡Fue estúpido lo que hiciste!- le acusó Theo pasando una mano por su cabello mientras el chico delante de él guardaba silencio.

-¿Sabe que hay gente de la Orden aquí?- cuestionó Draco, tenia un mal presentimeinto desde que habían recibido la alerta en Hogwarts. Era demasiado repentino, no como las otras alertas. Había demasiada información libre, como si se tratase de un ardid.

-Por supuesto que lo sabe, él mismo planeó todo esto...solo que no esperaba que estuvieras entre la gente que enviaran a revisar.- contestó Nott, Draco maldijo entre dientes. Para este momento los de la Orden estarían peleando con mortífagos...o atrapados.

-¡Maldición, Nott! ¿Cuántos mortifagos hay afuera esperando para atacar?- interrogó Malfoy. Theodore no debería estar dándole toda la informacion, ambos lo sabían, pero la realidad era que la confianza del castaño nunca había pertenecido a Lord Voldemort sino a Draco Malfoy. El rubio siempre lo supo.

-¿Esperando? Para este instante ya deben tener a todos sometidos. Siemplemente esperaron que les avisara de su salida. Seguramente para este momento ya se percataron de que no los atraparon a todos.- murmuró el castaño y Draco no necesitaba ver el temblor disimulado de sus manos para entender que estaba nervioso y a punto de entrar en pánico. Desde que había sido sometido a varios castigos por parte de Lestrange, Theo temblaba ante la sola idea de pasar por lo mismo de nuevo.

-Dumbledore estaba entre la gente del grupo...si Voldemort se percata lo va a asesinar.- anunció Malfoy frunciendo el ceño. No habia miedo o nervios en su voz, pero el castaño sabía que estaba preocupado.

-¡Mierda! ¿Qué hacia el viejo ahí? Voldemort quiere atraparlo desde hace mucho. Dumbledore es el motivo por el cual el maestro no ha podido acceder a Hogwarts a atacar a la Orden.- anunció Theodore, Malfoy no entendía a que se refería el castaño. En ese momento el exmortífago comprendió que en los meses que habían pasado, desde que desertó, muchas cosas habian ocurrido.

-¿A qué te refieres? ¿Cómo el maestro sabe de la ubicación de la Orden?- preguntó Draco frunciendo el ceño.

-¡Draco, por Merlin! ¿Crees que el maestro no tiene a alguien trabajando para él desde allá adentro? ¡Conocemos todos los movimientos de la Orden! El maestro supo de tu entrada a la Orden desde el mismo día en que la sangre sucia te llevó con ella.- le recriminó el castaño, Malfoy le empujó contra la pared y colocó su mano en el cuello del castaño cortando la respiración de Nott durante algunos segundos antes de aflojar el agarre.

-Más respeto. No me hables como si yo fuese un idiota. Ahora. ¿Qué oportunidades tengo para liberar a la gente de la Orden?- preguntó Malfoy soltando por completo al otro. Quien lo miraba con cierta diversión.

-¿Crees que voy a ayudarte? ¿Quieres que el maestro me asesine?- cuestionó Theodore mirándole seriamente.

Draco levantó una de sus cejas ante las palabras del castaño, había diversión en su expresión facil. El exmortífago siempre había sido muy respetado por todos los otros, porque sabían que él había pasado por mucho para ser el favorito de Voldemort. Bastaba una mirada de sus inexpresivos ojos grises para que cualquiera que quisiese llevarle la contraria terminase cediendo. Pero con el castaño no había necesidad de amenazarlo, Malfoy sabía que contaba con Nott, porque el castaño confiaba en él mas que en cualquier otro mortífago.

-Me vas a ayudar, te conozco.- fue la simple explicación del exmortífago. Theo rodó los ojos y guardó silencio durante algunos segundos fingiendo que no le brindaría su apoyo, pero terminó suspirando vencido.

-Está bien, te voy a ayudar, pero sabes que añadirás mi sangre sobre tu cuerpo.- le advirtio el castaño obligando a Malfoy esforzarse para no rodar los ojos y a ignorar el deseo de lanzar algún comentario sarcástico.

-¿Cuánto tiempo tenemos?- interrogó Draco.

- Cuarenta minutos como máximo. Nuestra gente seguro llevará a los de la Orden a los calabozos. Tengo diez minutos para ir a presentar un reporte ante Lord Voldemort.- habló Theo con rapidez meditando en su misión.

-Bien. ¿Tengo alguna oportunidad de aparecerme sin ser notado por el maestro?- preguntó Malfoy. El castaño lo pensó durante un rato, no estaba completamente seguro de ello.

-Si Lord está distraído seguramente tendrías veinte minutos antes de que se percaté de tu presencia. No sé como lo hace, pero tiene está extraña conexión contigo...incluso sabe cuando estas durmiendo.- respondió el castaño y Draco, por algunos segundos, quedó sin respuesta mientras las memorias pasaban delante de sus ojos. Todo era confuso en su cabeza, pero se recordaba atado a una silla cuando era mucho más pequeño. Los niños especiales no nacen había dicho su maestro "se crean".

-Como sea, necesito que distraigas al maestro por el mayor tiempo posible. La poción multijugos durará una hora más, necesitó sacar a Dumbledore del calabozo antes de que Lord sepa que lo ha capturado.- habló el rubio pensativo. La posibilidad de que el mago fuese asesinado antes de su llegada pasó delante de sus ojos. También pensó que luego de asesinar a Dumbledore seguramente irían a por Tonks o Hermione...eran piezas importantes para la Orden.

-Intentaré mantener al maestro ocupado, pero cuando sepa todo... no podré estar más bajo su protecion, Draco. Me va a asesinar.- habló Nott; en la cabeza del castaño valía el riesgo morir para salvar gente que tenía muchos más motivos para vivir que él mismo.

-Cuando todo se complique escapa. Hay una tienda abandonada cerca de Borgin y Burkes, quédate ahí hasta que vaya a buscarte.- le anunció Draco, y el castaño asintió. Era su escape, Theodore jamás había deseado tanto romper las reglas como en ese momento. Si Draco lo había hecho y era el mortífago perfecto según Tom Riddle ¿por qué no podia hacerlo él?

-Malfoy, habrá uno o dos mortífagos en el calabozo cuidando a los de la Orden. Tan pronto el maestro se percate de lo que ocurre colocará un hechizo para evitar que salgan.- habló Theo, Draco levantó una de sus cejas: el conocía al maestro, sabía de lo que era capaz. Ese pensamiento le hizo arrugar el entrecejo...si Lord Voldmort sabía donde se escondía la Orden. ¿Por qué nunca atacó?

-Nott, dijiste que el maestro sabe que la Orden se encuentra en Hogwarts. Que tiene a alguien adentro. ¿Por qué nunca atacó el lugar? - preguntó Malfoy, no podía comprender porque Riddle desaprovecharía tal oportunidad.

-No puede entrar a Hogwarts, el hechizo protector de Dumbledore es demasiado fuerte para el maestro. Albus tiene el hechizo levantado desde hace mucho tiempo, por eso Lord envió a que le asesinaran.- explicó Theodore, y Draco inmediatamente supo que él necesitaba sacar a Albus de las manos de Riddle. Si Voldemort entraba a Hogwarts, ya no existiría lugar en la tierra donde él pudiese ocultarse.

-¿Y quién es esa persona que está dando la informacion?- preguntó Malfoy cruzándose de brazos.

-Peter Pettigrew. Es un mortífago encubierto, está con la Orden desde hace mucho tiempo.- explicó Theo rápidamente. El castaño no conocía al hombre, nunca lo había visto, pero recordaba a Tom mencionándolo cuando hablaba con Bellatrix.

-Petrigrew...no recuerdo haber oido de él. El maestro jamás me habló de tener un mortífago encuebierto en la Orden.- comentó Draco, no comprendía como Nott parecía saber mas cosas que él.

-Tampoco a mi me lo dijo; lo escuché en una ocasión que llegué sorpresivamente a avisarle algo al maestro. Además, nos enteramos de la ubicación de la Orden luego de que te fueras, Voldemort lo reveló a todos diciendo que si alguno conseguía asesinar a Dumbledore para poder derivar las defensas de Hogwarts sería premiado.- explicó el castaño y aquello tenía sentido para el Malfoy.

-Creo que esa informacion ayudará a la Orden. Ahora solo necesitamos sacar con vida a Dumbledore y a los otros para que no me asesinen cuando vuelva al castillo.- comentó Draco en un susurro apenas audible, parecía hablar consigo mismo así que Nott decidió no comentar al respecto.

-Creo que ahora nos separamos. Espera tres minutos antes de aparecerte. Y...aunque sé que no lo necesitas...suerte.- habló Nott antes de desaparecerse. Draco no pudo evitar sonreír apenas perceptiblemente. Nunca habia imaginado que se alegraría de haberse encontrado con el castaño.

Aunque Malfoy no confiaba en nadie, sabía que Nott odiaba a Voldemort y que siempre habia querido escapar de su dominio. El castaño nunca se había atrevido a hacerlo por miedo, principalmente a su padre. Eso le daba cierta veracidad a todo lo que Nott le habia dicho. Y si le había mentido...Draco sabía que tarde o temprano tenia que morir. Por lo menos, moriría intentado liberar a gente que valía mucho mas que él mismo pensó mientras caminaba hacia afuera. No había rastro de nadie...ya se los habían llevado.

Apareció cerca del calabozo, se escondió tras una enorme estatua de hierro en forma de serpiente alzada. Su cuerpo delgado y no extremadamente alto pasaría desapercibido en medio de la oscuridad del largo pasillo. Candelabros estaban colocados aproximadamente a dos metros de distancia uno del otro; el fuego daba un color al pasillo que en lugar de tranquilizar inquietaba. Draco afirmó su agarre sobre su varita, no presionándola, él tenía el dominio suficiente sobre ella como para no dejarla caer en un momento de agitación. El largo y oscuro pasillo estaba vacio, Malfoy comenzó a caminar sigilosamente.

Su corazón latía lentamente dentro de su pecho, en su cabeza tenía la clara imagen de Lord Voldemort observándole. No estaba nervioso, porque el no conocía ese sentimiento...pero quería salir del escondite de su maestro. El exmortífago habia comprendido en los ultimos días que antes de volver a estar bajo el mando de Tom Riddle prefería que le asesinaran. Morir parecía una experiencia agradable en comparación con volver a ser castigado severamente por cada error que cometiese. No quería más castigos, recordaba la voz suave de Granger diciéndole que hablando podría sacar todo lo que le estaba lastimando...no había necesidad de hechizos y maldiciones.

Los pasos de Malfoy eran cortos y rápidos; en poco tiempo estaba delante de las escaleras que llevaban al calabozo. Comenzó el descenso por las escaleras de piedras con lentitud, escuchando cuidadosamente por si tenía que atacar a alguien en el transcurso. Hubo silencio en todo momento hasta que al llegar a los últimos escalones escuchó una risa a lo lejos y un quejido poco agradable. El rubio se pegó a la pared, el lugar era húmedo y muy oscuro...el joven no recordaba que fuese tan oscuro. O quizás él ya comenzaba a acostumbrarse a estar en sitios más alumbrados.

-¿Quién anda ahí?- preguntó una voz que él reconoció. Era Blaise Zabinni. En la oscuridad del nuevo pasillo, Malfoy pasaba desapercibido; pero el moreno estaba bajo un candelabro pensando cuando escuchó las pisadas de Draco. La risa parecía venir de un poco más al fondo, no era Zabinni quien reía.

Blaise estaba alerta cuando el hechizo de Draco le golpeó de lleno y él se desparramó. Cayó desmayado al suelo con un ruido que resonó por todo el pasillo. La risa desapareció; Malfoy pasó por encima del cuerpo de Zabinni y comenzó a caminar más rápido. Para cuando Goyle estaba saliendo de la celda donde había atado a todos los de la Orden, se encontró de frente con la varita de Draco.

-¿Tu?- cuestionó el chico levantando un poco las manos. En la celda habían dos candelabros que iluminaban casi por completo el sitio. La Orden reconoció de inmediato a Draco y si el cuerpo de Goyle no se hubiese desplomado al suelo el sonido de tranquilidad que escapó de los labios de Lavender Brown no hubiese pasado desapercibido.

Malfoy empujó la reja de la celda para tener acceso al lugar donde los de la Orden estaban encadenados a las paredes. Todos parecían completamente sorprendidos mientras él abría las cerraduras de las cadenas con rapidez y maestría. Inconscientemente, había empezado por liberar a Tonks, la chica rápidamente comenzó a ayudarlo utilizando magia sin varita. Fue mientras liberaba a Longbotton que el exmortífago fue consciente de la ausencia de cierta castaña que en esos momentos debía ser rubia.

-¿Y Granger?- preguntó frunciendo el ceño. Quizás le estan torturando pensó. No se veía preocupado, pero Nimphadora levantó una ceja en medio de la oscuridad.

-Escapó. Debemos irnos.- anunció Dumbledore mientras Tonks le liberaba.

-Nosotros no podremos desaparecernos y romper el hechizo tomará mucho tiempo.- comenzó a hablar Longbotton con preocupación.

-Yo puedo desaparecerlos.- habló Malfoy rodando luego los ojos. Era la ventaja de ser casi una versión modificada de Tom Riddle, muchos hechizos estaban almacenados en su cabeza. No solo para desaparecerse así mismo sino para desaparecer a otros sin la necesidad de desaparecer con ellos.

Fue poco el tiempo que paso antes de que solo quedaran el exmortífago y Tonks en la celda. Se escuchaban pasos aproximándose, quizás más mortífagos enviados a que llevaran a los de la Orden delante de Lord Voldemort. Nimphadora extendió su mano y sujetó la de su primo, una sonrisa se deslizó por los labios de la mujer. Ella sabía que podía confiar en Malfoy. Se sujetaron de las manos, Draco había extendido su mano primero y la otra la agarró. Desaparecieron. Aparecieron algunos pasos lejos de Borgin y Burkes.

-¿Malfoy? ¿Qué hacemos aquí? Debíamos aparecer en el gran salón como los demás.- habló la chica segundos antes de sentir como la poción multijugos dejaba de hacer efecto. Comprobó que habían vuelto a ser los mismo al contemplar como reaparecía el cabello rubio de su primo.

-Necesito que me ayudes.- explicó el rubio bajando la mirada segundos luego. Aquello preocupó a la chica de cabello rosa.

-¿Pasó algo? ¿Estás bien?- preguntó ella alarmada.

-No, es que no logré liberarlos yo solo. Alguien me ayudó.- explicó Draco antes de fruncir el ceño y desviar la mirada. Tonks siguió la dirección de sus ojos grises y se encontró con un chico castaño sentado al pie de Borgin and Burkes. El chico levantó la cabeza y al verles se puso de pie inmediatamente.

-¿Quién es él?- preguntó Tonks, Draco le sujetó del antebrazo para que se acercaran a Theo. Nott percibió aquel contacto y arrugó el ceño, claramente malinterpretando lo que ocurría entre los dos que se acercaban.

-Tonks, él es Theodore Nott. Me ayudó y necesito que abogues por él para que le dejen quedarse en Hogwarts. Después de lo que hizo por nosotros, nuestro maestro intentará matarlo.- explicó Malfoy. Nimphadora guardó silencio.

-Dumbledore decidirá. Por ahora vamos.- sentenció la chica. Aquello era suficiente para el rubio, quien rápidamente los desapareció a todos para hacerlos reaparecer en medio del gran salón. Dumbledore esperaba cerca de la puerta junto a Longbotton, Lavender y Seamus. La puerta del gran salón se abrió antes de que alguien pudiese decir algo y Harry Potter entró seguido de otros de la Orden.

-¡Albus, por Merlín! ¡Pensamos lo peor!- exclamó Minerva acercándose rápidamente. La preocupación expandiéndose por todo su rostro.

-¿Qué ocurrio?- preguntó Severus asomándose por detrás de Harry. Ellos estaban ya armando un grupo para ir a atacar a Lord Voldemort y rescatar a los atrapados.

-¡Fue él! ¡Él reveló dónde estarían!- gritó Ronald sacando su varita y acercándose con largos pasos a Draco.

El rubio estaba tan cansado luego de haber desaparecido a tanta gente que no reaccionó: algo había ocurrido mientras desaparecía del escondite de su maestro. Habían levantado otro campo de protección seguramente en ese momento: podía sentir el cansancio sobre su cuerpo. Theodore Nott se interpuso entre el rubio y el pelirrojo, su varita apuntando amenazadoramente al largo chico pecoso que parecía furioso.

-Haz traído a un mortifago.- le acusó Sirius desde su posición junto a Minerva, reparando rápidamente en la marca tenebrosa que relucía impecable en el antebrazo de Nott. El moreno sacó su varita para atacar al castaño, pero Tonks se interpuso entre los mortifagos y el resto del grupo.

-¡El chico ayudó a Malfoy a rescatarnos!- explicó Nimphadora intentando calmar las aguas.

-¿Él los rescató?- preguntó Granger en apenas un susurro, ella se había detenido junto a los gemelos Weasley algunos pasos atrás de Harry. Tenía una cortadua en la mejilla, se las habia arreglado para escapar en medio de la pelea y venir a avisar a todos.

-Sí. ¿Puedo saber por qué le están atacando cuando no ha hecho nada malo?- interrogó la chica de cabello rosa completamente furiosa, su rostro mostraba su estado anímico y su cabello rápidamente comenzó a tornarse rojo.

-Nosotros asumimos que...que Malfoy les había traicionado...- explicó Harry, en su rostro se plasmo la vergüenza con rapidez. Nuevamente sentía que le debía una disculpa al exmortífago.

-¿Por qué pensarían algo así?- preguntó Tonks. Nadie parecía capaz de decir nada, Severus y Sirius estaban a punto de hablar cuando la voz de Hermione rompió el silencio.

-Yo me percaté de la desaparición de Draco y...luego nos atacaron y pensé que...- comenzó a murmurar Granger completamente sonrojada, esta vez se había pasado de la raya y lo sabía. Había asumido todo sin ninguna prueba. La desaparición del rubio, el ataque, la falsa alarma...lo primero que le pasó por la cabeza fue que Malfoy de seguro les tendió una trampa.

-¡Claro! ¡Y ahora la Orden actua bajo suposiciones!- exclamó Tonks, decir que la bruja estaba enojada seria quedarse corto. La chica de cabello rosa estaba completamente ofendida y furiosa.

-Hermione solo dijo que el joven había desaparecido, todos pensamos que él podía ser el responsable.- intervino Sirius al ver la actitud Nimphadora. Black era el único que controlaba a Tonks, era un beneficio por ser familia.

-¿Por qué no pensar que simplemente nos dieron mal la información y que Draco había escapado también?- cuestionó Nimphadora.

-No nos dieron mal la información.- habló Draco, era la primera vez que abría su boca desde que le habían acusado.

-¿Qué quiere decir, joven Malfoy?- interrogó Albus, decidiendo que no permitiría que siguiesen discutiendo y argumentando. Él mismo acabaría la disputa más adelante.

-Hay un mortífago aquí en Hogwarts.- explicó el rubio y se escuchó como Ronald murmuraba entre dientes algo parecido a "Ahora hay dos".

-¿Alguien además de usted?- interrogó Snape descruzándose de brazos. La preocupación expandiéndose repentinamente por su rostro.

-Sí, Petter Pettigrew. Trabaja para Voldemort desde hace mucho tiempo, le ha estado pasando información.- habló Malfoy.

-¿Quién te ha dicho eso?- cuestionó Sirius, no confiaba ciegamente en la palabra de un mortífago.

-Nott escuchó a nuestro maestro hablando con Lestrange. Mencionaban a Pettigrew.- habló Malfoy.

-Busquen a Petter en el mapa del merodeador.- anunció Dumbledore. Snape y Sirius abandonaron el gran salón para ir a buscar el mapa.

-Dumbledore. ¿No crees que sea tarde?- interrogó Minerva digiriendo todavía la información.

-Quizás. Con respecto al joven Malfoy, creo que todos le debemos una disculpa. Él ahora es parte de nosotros...y ha demostrado que podemos confiar en él. De ahora en adelante, tendrá una varita sin restrincciones.- le aseguró Albus al rubio que estaba junto a Nimphadora con los brazos cruzados. El rubio asintió. Tonks a su lado dejó salir una enorme sonrisa, golpeando al rubio con el codo a modo de felicitación. Malfoy supo que estaba formando un lazo con la chica de cabello rosa cuando sintió el deseo de sonreírle...

-La Orden de Fenix realmente se excusa contigo, Malfoy. Y como prueba de nuestra confianza, el joven Nott es bien recibido en Hogwarts, aunque estará puesto a prueba hasta que demuestre ser de fiar. - anunció Dumbledore, nadie se atrevía a refutar su palabra.

-Hay una última cosa, Albus.- anunció Draco sin expresión.

-¿Qué ocurre?- interrogó el mago de espesa barba.

-Lord Voldemort sabe que Hogwarts es el cuartel de la Orden.- le avisó Malfoy. Había sorpresa y espanto en los rostros de la mayoría de los que estaban presentes, pero no en la cara de Albus y aquello no pasó desapercibido para ninguno de los dos mortífagos.

-Lo sé, pero aún así, este es el lugar más seguro.- respondió Dumbledore.

-Sabemos muchas cosas, joven Malfoy.- le avisó Minerva con una ceja levantada. Draco supo de inmediato que se refería a él haciendo magia sin varita, podía leer el rostro de la mujer.

-Por ahora nadie abandone este lugar, hasta que sepamos del paradero de Petter, Minerva y yo iremos a avisar a todos.- avisó Dumbledore antes de detenerse frente a Potter.

-Quédate a cargo.- susurró Albus mirando fijamente a Harry, el chico de ojos verdes asintió rápidamente. Segundos luego, Ginebra le sujetó de la mano, Potter le miró y le dedicó una sonrisa antes de percatarse de que su novia miraba asesinamente a Draco Malfoy.

El moreno sacó de ella su mirada para girar el rostro y mirar por encima de su hombro a Hermione. La castaña se encontraba junto a Neville, quien estaba contándole todo lo sucedido en el calabozo. La mirada color miel de la chica se movía hacia Malfoy en todo momento, aunque ella intentaba seguir el hilo de la conversación de Longbotton. Potter le miró hasta que su amiga se percató de que él la observaba; la culpa cubrió los ojos de su mejor amiga. El niño que vivió supo que la chica de ojos miel se sentía culpable por haber pensado mal de Malfoy mientras él trabajaba para ayudarles a arreglar un problema que no era su asunto.

Entonces Harry Potter también se sintió culpable y lanzó una mirada hacia el rubio de ojos grises que estaba con los brazos cruzados sobre el pecho mientras escuchaba a Tonks. Luna se había acercado a ellos, sonriendo y saludando con naturalidad: como solo Luna Lovegood era capaz de hacerlo. Ante los ojos de Potter, la mueca que siempre estaba en la cara de Malfoy pareció cambiar por una milésima de segundo ante algún comentario de Black. La chica de cabello rosa comenzó a reír por alguna broma en compañía de Lovegood y la comisura de la boca de Draco Malfoy pareció curvarse en una sonrisa que se borró muy poco tiempo luego.

-¿En qué piensas?- la voz de Ginny le sacó de su mundo. El de ojos verdes miró a su novia y luego la abrazó, pasando su brazo por encima de los hombros de ella y depositando un beso sobre su frente.

-En que tendré que disculparme con Malfoy tarde o temprano. Él fue fiel a la Orden y actuó con rapidez a nuestro favor.- respondió el moreno, pero no hubo una respuesta y Harry no la esperaba. Ginny Weasley odiaba a Draco Malfoy con todo su ser.

"Las personas no se dividen entre buenos y malos, todos tenemos luz y oscuridad en nuestro corazón."

S. Black

Continuará...

Yaro-Alex: Luna es uno de los mejores personajes según mi opinión *.* Más adelante se verá cómo interactúan Draco y Sirius. Y sobre la relación con sus primas pues se irá viendo a medida que se desarrolle la relación entre ellos dos. Jajaja Theo aparecerá de nuevo muy pronto :D la relación entre Theodore/Hermione será muy complicada en un principio. Jejeje Luna/Theo era la que tenía en mente xD gracias por comentar. Besos!!

Elena: *.* Muy pronto se sabrá si era Hermione, muy pronto xD Gracias por comentar. Besos.

¿Comentarios?

Adelanto

-¡El beso de año nuevo!- anunció Hermione emocionada...

-Sé que soy irresistible, Granger, pero no acostumbro a besar a nadie solo porque es año nuevo...