CAPÍTULO 8
"Lily, estoy deseando verte, ¿cómo te han ido las vacaciones? No he podido mandarte las cartas a casa de los Potter porque mi lechuza no sabe dónde viven. ¿Cuándo podríamos quedar? Dime una fecha y ahí estaré sin falta.
Siempre tuyo,
LV."
"¡Hola Tom! Tienes que explicarme qué es eso de LV. Vuelvo a estar en Howarts, así que podrás mandarme las cartas aquí. Dentro de dos fines de semana tengo permiso para ir a Hosmeade, ¿te viene bien? En un par de días comienzo las clases, no sé si tengo muchas ganas.
Un abrazo.
Lily"
Quedaba una hora para la cena y Lily se encontraba en su habitación releyendo las cartas que le había mandado su amigo. Había contestado con una breve nota el día anterior y esperaba que a Tom le viniera bien quedar con ella en Hosmeade, tenía muchas ganas de charlar con él. De pronto una lechuza parda entró por su ventana y le entregó una carta.
- Gracias, Rany, no te vayas, llévale mi respuesta. -Lily leyó la nota que le había dado la lechuza.
"Lily, noto cierto tono de tristeza en tu carta, no eres la misma. Sabes que puedes contar conmigo para lo que quieras. Estaré encantado de verte en Hosmeade, ya concretaremos la hora más adelante.
Cuídate,
L.V. (te lo contaré cuando nos veamos)"
La pelirroja contestó a su carta y le contó todo lo ocurrido durante las vacaciones. Sintió que se había quitado un peso de encima. Le describió los juegos con James, la conversación que había escuchado y sus sentimientos hacia le merodeador.
"… antes no sabía si lo quería, pero ahora lo tengo claro, es la persona más engreída y estúpida que conozco, no pienso volver a confiar en él…"
Ese día fue uno de los pocos que los merodeadores y las chicas coincidían durante una comida. James y Sirius cenaron en silencio mientras Remus hablaba con Alex y sus amigas. En ningún momento contaron sus planes de la noche, ambos grupos querían que fuera una salida secreta, para disfrutar de su última noche de libertad en el colegio.
Había llegado la hora, eran las 12 y ni rastro de Dumbledore.
- ¡Vamos, chicas! Si el viejo no ha llegado para esta hora no aparecerá en toda la noche. -dijo Alex.
- Esperemos que la enfermera Pomfrey no se de cuenta. -Sandy estaba un poco arrepentida de la salida.
- Es nueva, ¿no? ¡Ni lo sospechará! -Lily bajó las escaleras seguida de sus amigas. Aunque las puertas estaban cerradas, Sandy conocía una trampilla que las llevaría directamente al jardín. Sirius se la había mostrado para que pudiera entrar y salir a su antojo cuando tuviera que entrenarse. La asiática llevaba una minifalda negra con unas medias lisas del mismo color Se había puesto una camisa blanca muy ceñida que dejaba ver su ombligo y sus hombros. Para protegerse del frío llevaba una cazadora. Se había recogido el pelo con un pañuelo negro y llevaba unos enormes aros en las orejas. Lily también se había vestido con una minifalda, pero la suya era vaquera y más corta que la de su amiga. Había conjuntado la falda con una camiseta "palabra de honor" verde y un jersey del mismo color que hacían juego con sus ojos. Llevaba el pelo suelto, cayendo en graciosos bucles por su espalda. Alex, en cambio, había optado por unos pantalones beiges acampanados y un top rojo que marcaba mucho sus curvas. Había vuelto a hacerse las trenzas y había teñido algunas de color cobre. Las tres chicas habían decidido entrar en los bares a los que nunca se hubieran atrevido. Con ese aspecto aparentaban la mayoría de edad que no tenía y nadie les impediría hacerlo. Por la noche, no había mucha vigilancia, pues nadie sospechaba que a algún alumno de Howarts se le pasara por la cabeza el escaparse.
Remus, James y Sirius habían salido por una de las puertas secretas y llevaban el mapa del merodeador por si Dumbledore volvía esa noche. En seguida notaron la presencia de las chicas por los pasillos.
- Lilian Evans, Sandy Min y Alex Allen. ¿Qué se creen que hacen? -preguntó James enfadado.
- Al parecer lo mismo que nosotros. -contestó el licántropo divertido.
- Yo no le veo la gracia, Lunático. -Sirius también estaba disgustado.
- Seguramente ni nos las encontraremos, olvidaos de ellas. -dijo Remus.
Los chicos continuaron su camino y pronto llegaron a Hosmeade. Vieron que había un bar lleno de gente, con muchas luces y decidieron entrar ahí. Sabían que no les impedirían el paso, pues no era la primera vez que se escapaban.
- Ese parece un buen sitio. Hay mucha gente. -advirtió Lily.
- Pues allá vamos. -Alex aceleró el paso.
- ¿De verdad creéis que es una buena idea? -preguntó Sandy.
- Claro que sí, no te eches atrás ahora, bailaremos, conoceremos magos mayores… ¡lo pasaremos genial! -la pelirroja la convenció y se dirigieron al bar.
Alex fue la primera en entrar. Lo hizo con paso decidido, seguida por sus dos amigas. El bar era enorme, tenía una pista de baile en el centro y una barra el un lado, mientras que en el otro había unos sillones donde las parejitas se demostraban su amor, o mejor dicho, su deseo.
-¿Qué queréis para beber? -preguntó la pelirroja.
- Un refresco… bueno, un whisky de fuego. -rectificó Sandy ante la mirada de sus amigas.
- Otro para mí. -dijo la africana.
- Que sean tres. -la Lily miró al camarero, que era un joven de unos 23 años, muy atractivo.
- Aquí están los tres whiskys y aquí tres chupitos. -el chico le sonrió a la pelirroja. -Regalo de la casa por ese pelo rojo.
- Gracias, aunque podrías incluir algo más en ese regalo. -Lily le guiñó un ojo.
- ¿Qué son esos vasos pequeños? -preguntaron las dos chicas extrañadas.
- Son "muggles" no sabía que los magos también los tomaran. - Son licores, o bebidas fuertes que se toman en estos vasitos de un trago. Creo que es tequila, si mirad, ahí tenemos el limón y la sal. -explicó la chica. -Chupad la sal, tragad el líquido y acto seguido os metéis el limón en la boca.
- ¿Es muy fuerte? -preguntó Sandy.
- Sí, bastante. -contestó su amiga.
- Creo que será mejor que así sea. -dijo Alex señalando hacia la puerta.
- ¡Joder! ¿Qué hacen esos aquí? -Lily entregó los vasos a sus amigas.
- Una dos y ¡TRES! -Sandy chupó la sal, tragó el tequila y metió la rodaja de limón a su boca. El líquido le quemaba por dentro pero no le importó, había algo que le dolía más y estaba dispuesta a ahogarlo en alcohol.
- ¡Sí que es fuerte! - exclamó la africana. -Vamos a bailar.
Acto seguido Alex fue hacia el centro de la pista y comenzó a mover las caderas al ritmo de la música con la copa en la mano. Muchos chicos la observaban y más de uno bailó con ella. Lily y Sandy hicieron lo mismo, aunque no lograban moverse como su amiga, que tenía un ritmo innato en el cuerpo. Sandy pronto encontró un chico que estudiaba medimagia con el que conversó y bailó. La pelirroja, aburrida, se acercó a la barra.
- ¿Otro tequila? -le preguntó el mismo camarero de antes.
- No, gracias. -contestó ella. -Me llamo Lily, ¿y tú?
- David, encantado. -contestó el chico.-No vienes mucho por aquí, ¿no?
- Estudio en Howarts, no suelo tener tiempo. -contestó sin pensar.
- Pero, ¿qué edad tienes?
- 18 recién cumplidos. -mintió ella.
- Así que estudias el último curso -afirmó él.
- Sí, pasado mañana comienzo las clases y hoy quiero divertirme. -Lily le sonrió.
- Puedo ayudarte, ya he terminado mi turno. ¿Quieres bailar? -el chico saltó por encima de la barra y agarró a la pelirroja por la cintura.
Se dirigieron hacia la plataforma de baile y unieron sus cuerpos moviéndolo al son de la música. Las manos del chico recorrían sus caderas y ella posaba sus manos sobre el cuello, hombros y pectorales de su pareja.
No lejos de ahí, un chico de ojos avellanas miraba irritado la escena mientras una chica le besaba el cuello. James la apartó y murmurando un "lo siento" se acercó a la pareja.
- ¿Qué haces, Evans? -le susurró a la pelirroja.
- Me divierto. -contestó ella tranquilamente.
- Ven conmigo, tenemos que hablar.
- ¿No ves que estoy con Dave? - Lily se dio la vuelta e ignoró al merodeador.
- ¿Te está molestando? -le preguntó el camarero.
- No, es sólo un viejo conocido.
- ¡Joder, Lily!
- Evans. -corrigió ella.
- Quiero hablar contigo.
- ¿Tienes tiempo? No quiero molestarte mientras planeas enamorar a otra chica para luego mandarla a la mierda. -contestó ella irónicamente.
Eso fue un golpe bajo para James. Así que de algún modo se había enterado.
- Déjame explicártelo, al principio fue así pero…
- Me da igual cómo fuera. Lo único que me importa ahora es disfrutar de esta última noche. -dicho esto, Lily cogió a David por el cuello y siguió bailando con él como si nada hubiera sucedido.
- Veo que es algo más que un conocido. -comentó el joven.
- Sí, -respondió ella lo suficientemente alto como para que el merodeador la oyera. -algo que pudo ser y gracias a dios no fue.
Sandy conversaba animadamente con el estudiante mientras Sirius se enrollaba con una chica que, según le había dicho, trabajaba en una agencia de modelos. A él eso le daba igual. Tenía un buen culo y una 95, ¿qué más podía pedir? Volvía a ser el Sirius Black de antes, y no dejaría que ninguna chica lo cambiara. "Espero que James vuelva a entrar en razón." Sus deseos se habían hecho realidad en ese mismo instante. Las relaciones entre Black y Potter, y Evans y Min, en vez de avanzar, habían dado un paso hacia el pasado.
Alex no había parado de bailar en toda la noche. Disfrutaba cuando su cuerpo de movía libremente. De pronto notó unas manos deslizándose por su cintura suavemente. Pensó que sería otro chico que quería bailar con ella, pero le sorprendió su dulzura al agarrarla. Quiso darse al vuelta pero el chico no le dejó. Ella sonrió y movió sus caderas sensualmente mientras sus manos acariciaban el pelo de su nueva pareja. Entonces él dejó que la chica lo viera.
- ¿Remus?
Él la besó en los labios.
- Te debía un beso desde el día de nochevieja. -dijo sonriendo. -¿Te he sorprendido?
- Sí, la verdad es que sí. -contestó ella. -Si querías un beso, no tenías más que pedírmelo, -añadió. -y yo te hubiera dicho que no.
- Ya, claro -él la soltó y sus ojos se ensombrecieron.
- ¿Qué hacéis aquí? -preguntó la chica.
- Lo mismo que vosotras. -contestó lacónicamente. -Pero es muy tarde.
- Sí que lo es. Amanecerá dentro de una hora y a medio día llegan los primeros alumnos.
- ¿Volvemos juntos?
- Claro. -aceptó ella. -Sandy y Lily están muy bien acompañadas, aún así les avisaré.
Al cabo de diez minutos Alex y Remus caminaban hacia el colegio.
- Me han dicho que volverán juntas más tarde, espero que no cometan ninguna locura. -comentó la chica.
- Sirius y James las cuidarán bien. -bromeó el merodeador.
- No me gusta que las cosas estén así entre ellos, pero se lo han buscado.
- No sé qué decir, yo veo muy tonto que se comporten así si de verdad se quieren.
- Bueno, no es lógico lo que james le hizo a Lily, ¿no? Y menos que tu el dejaras hacerlo. -le reprendió la africana.
- ¿El qué? -preguntó Remus intentando disimular.
- No hagas como que no sabes nada, no sea hipócrita.
- Ahora no vayas a enfadarte conmigo. -se quejó él. -Además, James se dio cuenta de que Lily le gustaba y dejó ese estúpido plan.
- Da igual, el caso es que ella no se lo ha tomado muy bien y Sandy está muy disgustada con Sirius.
- Sandy es muy orgullosa. - dijo él.
- Sandy es muy débil y oculta esa debilidad bajo una máscara de frialdad. -la disculpó Alex. -Sirius debería entender eso.
- Y ella debería entender que a los hombres también les gusta recibir cariño.
Ambos rieron ante la conversación que estaban teniendo. Los dos, chicos y chicas, deberían aclarar sus asuntos que no eran más que tonterías que atrasaban un final más próximo de lo que creían.
- Remus, yo, siento no sentir lo mismo hacia ti, y tal y como están las cosas prefiero que nos mantengamos así. -dijo Alex justo antes de entrar en el castillo.
- No pasa nada, yo te esperaré y sé que algún día vendrás. -él entró y subió a su habitación. -Buenas noches.
- Adiós, lo he pasado bien. -se despidió la chica.
Por la mañana, cuando Alex despertó vio a sus amigas tumbadas cada una en su cama vestidas todavía con la ropa de la noche anterior. Se duchó y luego se tiró sobre Lily gritando un ¡Buenos días! Que hizo que Sandy emitiera un gemido y Lily se levantara echa una furia.
- ¡Joder! ¡Quita de encima ese culo gordo!
- Tampoco hace falta ponerse así, ¿eh? –se quejó la africana levantándose. -¿Qué tal lo pasasteis?
- Bueno, no estuvo mal. –Sandy se desperezó y corrió hacia el baño.
- ¡No! ¡Era mi turno! –Lily intentó entrar antes que su amiga sin conseguirlo.
- La verdad es que estuvo muy bien. -confesó la pelirroja. - Estuve bailando con el camarero y Sandy habló toda la noche con el medimago.
- ¿Y…? -Alex la miró expectante.
- Y nada. No pasó nada. Además, yo he decidido pasar de chicos. Necesito aclarar mis ideas.
- ¿Las ideas? Quizá esas ideas se llamen James Potter. -la africana sonrió. -Remus me dijo que al principio lo de ese plan era cierto, pero que luego le gustaste de verdad y…
- Venga, Alex. Sabes que ya paso de él. Ya ni siquiera me importa. Ayer intentó hablar conmigo. ¡Tendrá morro! -exclamó Lily.
- Lily te toca. -Sandy salía del baño envuelta en una toalla. -¡Qué bien sienta una ducha!
- ¿Y tú qué tal lo pasaste? -le preguntó Alex a la recién llegada.
- Muy bien, ya he escuchado la conversación y no, no pasó nada con el chico. Era muy simpático y guapo. -la asiática sonrió picaronamente. -Pero, yo opino como Lily, ya vale de chicos, ahora me concentraré en otras cosas.
- Bueno, así que estamos otra vez las tres solteras. -comentó Alex tras unos minutos de silencio.
- Sí, eso parece. -afirmó Sandy.
- Bueno, Alex ¿y Remus? -preguntó Lily que ya había salido del baño.
- Ayer hablé con él y lo hemos dejado todo claro. -respondió la chica.
- La verdad es que es un cielo de chico. Además hay muchas chicas que se mueren por esos ojos ámbar. - comentó Sandy.
- A mí me gusta su sonrisa. La de Potter es perfecta, la de Sirius, seductora pero la de Remus… es sincera. -dijo Alex soñadora.
- Uy, uy, uy, yo creo que ahí hay algo más que amistad. -rió la pelirroja.
- Como vosotras habéis dicho, ya vale de chicos.
- Sí es verdad, ahora tenemos que pensar en nosotras y en otras cosas. -Lily miró a Sandy.
- Gracias, la verdad es que necesitaré vuestro apoyo y ayuda en los entrenamientos. -pidió la ojiazul.
- ¿Lo dudas? Vamos a ponernos fuertes y así mi "culo gordo" desaparecerá.- bromeó Alex.
- Ese culo tan respingón que tienes no va a desaparecer si no dejas de comer ranas de chocolate. -Lily hizo ademán de levantarse pero Alex la alcanzó y la tiró sobre la cama.
- Para gordas yo, ya veréis. -dijo Sandy cayendo sobre las dos chicas.
Las tres amigas estuvieron riendo y bromeando toda la mañana, olvidándose de que al día siguiente comenzarían sus clases.
Los primeros días de clase todos estaban muy perezosos y tenían más deberes que nunca. El inicio no había sido bueno para James y Sirius que habían vuelto a sus andadas. Les encantaba que los adulasen y no hacían más que meterse con los Slys. Remus, estaba más relajado que durante las navidades. Había conseguido hablar con Alex y eso le tranquilizaba. No quería sufrir por ella, además, con su problemas hubiera sido difícil mantener una relación. Los de sexto curso, aunque no tuvieran que preparar exámenes oficiales, tenían mucho que estudiar y prácticamente pasaban las tardes encerrados en la biblioteca debido al frío.
- Cornamenta, creo que Mishia te está comiendo con los ojos. -susurró Sirius.
- Es verdad… es una preciosidad, voy a decirle algo. -James se acercó a la chica que escribía su redacción unas sillas más hacia el fondo.
Lily miraba la escena de lejos. "Es patético" pensó. El merodeador se había sentado al lado de Mishia Ken, una Ravenclaw. Ella no podía quitar esa sonrisa estúpida de su cara mientras él le apartaba un mechón de pelo.
- Lily, no te amargues. -le aconsejó Alex.
- Bah, me da igual. Esa chica es un podo tontita, me da pena por ella. -dijo la pelirroja indiferente.
- Ya, claro, menos mal que Sandy estudia en la sala de los prefectos, sino tendría a dos celosas con las hormonas a flor de piel y no se si podría con ellas. -dijo la africana viendo que Sirius también hablaba con una chica.
- No digas tonterías.
- Vamos, Lils, reconoce que te molesta, aunque sea un poquito.
- ¡Joder, te he dicho que ya vale!
- Señorita Evans, por favor, baje la voz o váyase de la biblioteca. - dijo la bruja encargada del estudio.
Todas las cabezas se giraron hacia las dos chicas. Lily cogió sus libros y salió sin darse cuenta de que en la cara de James Potter se había dibujado una sonrisa de triunfo.
- Canuto, ¿has visto a la perfecta Evans saliendo de la biblioteca?
Sirius rió y contestó:
- Claro que sí, y esa Hufflepuff no ha podido resistirse a mis encantos, ya tengo cita para el fin de semana que viene en Hosmeade.
- Yo he quedado con Mishia. -le informó James. -Por cierto, ¿dónde está Lunático?
- Ha ido a visitar a su madre. -respondió Sirius guiñando un ojo a su amigo.
- Bueno, voy al campo de quidditch, que mi equipo me espera. -el chico salió hacia los jardines y Sirius fue a dar un paseo, necesitaba airearse.
- Lo siento, Lils, no sabía que te ibas a enfadar. -se disculpó Alex.
- Da igual, la verdad es que me lo he tomado demasiado a pecho. -la pelirroja sonrió y añadió. -Vamos, Sandy debe estar esperándonos.
Caminaron hacia el lago y vieron a su amiga que las saludó con la mano. Las tres llevaban ropa cómoda y el pelo recogido.
- Corramos un poco, necesito descargar tensiones. -sugirió Lily.
- Está bien, pero luego tengo que hacer los ejercicios de relajación.
- Por mí vale, además me estoy congelando de frío. -Alex tiritaba.
Las chicas comenzaron a correr y lo hicieron durante media hora, no iban muy deprisa, sólo querían entrar en calor, por lo que iban hablando muy animadamente.
- Lily, ¿cómo llevas lo de casa de los Potter? -preguntó Sandy.
- La verdad es que me siento un poco rara, no sé lo que pensar. -respondió la chica.
- No puedo explicarme que seas un peligro para alguien. -comentó Alex.
- He estado dándole vueltas y me he dado cuenta de que todo es un poco extraño. Mi cambio de escuela en sexto curso, la conversación escuchada en casa de los Potter…
- Bueno, Dumbledore te dijo que fue por un intercambio, ¿no? -dijo la asiática.
- Sí, pero… ¿conocéis a Jane Abott? -preguntó Lily.
- Claro, terminó el colegio el año pasado, fue premio anual y creo que consiguió las mejores notas. -contestó Sandy despreocupada.
- Jane Abott fue, supuestamente, la chica que fue a mi escuela en vez de mí.
- ¿Cómo? ¿Eso te dijo Dumbledore? -Alex no podía creérselo.
- Os dije que todo era muy raro. -Lily calló y se quedo pensativo. -Este fin de semana no iré con vosotras a Hosmeade, he quedado con Tom. -les informó unos minutos después.
- ¿Y no nos vas a presentar e ese amigo tuyo? Seguro que es un bombón.
- ¡Alex! No, no es un bombón, aunque tiene algo… Os lo presentaré la próxima vez, hace mucho que no nos vemos y quiero hablar con él largo y tendido. Espero que no os moleste.
- Claro que no, pero ten cuidado, ¿vale? -dijo Sandy. -Yo ya no puedo más, vamos a hacer los ejercicios.
Las tres chicas pararon de correr y Sandy se colocó frente a sus dos amigas.
- Haced lo que yo haga, despacio, y respirando. Intentad que vuestra mente se quede en blanco y sacad las malas energías.
La asiática comenzó a hacer movimientos coordinados con sus extremidades y cerró los ojos dejando que todos sus impulsos desaparecieran y salieran de su interior. Alex y Lily se sintieron un poco incómodas y ridículas al principio, pero luego, aprendieron la secuencia de movimientos y ellas también cerraron los ojos. Las tres formaban un triángulo mágico y cada una consiguió olvidarse por unos minutos de sus obligaciones y preocupaciones.
Los alumnos siempre esperaban con ansiedad los fin de semanas en Hosmeade. Ahí aprovechaban para hacer sus compras, para salir con sus novios o con sus citas. Los profesores rara vez castigaban sin ese privilegio, pues era una bocanada de aire fresco para los alumnos que pasaban 24 horas al día en los terrenos de Howarts. Por esa razón a Lily le extrañó tanto lo ocurrido aquel día:
Ella se hallaba concentrada en sus apuntes durante la clase de trasformaciones. Seguía teniendo que sentarse al lado de James por culpa de John (recuerden que al romper Alex y John, ambos cambiaron sus sitios para no estar juntos). Estaba deseando poder cambiarse a otro pupitre pero no había ninguno libre así que pasaba las clases de transformaciones escribiendo sin levantar la vista más que para preguntar o responder a la profesora. De pronto, a un alumno que se sentaba cerca de ella, se le cayeron los libros al suelo estrepitosamente.
- Señorita Evans, sabe que no me gusta que los alumnos hagan tonterías en mi clase. Este fin de semana se quedara en el colegio. Vaya luego a mi despacho. -la profesora Mcgonagall ni siquiera se había vuelto para comprobar quién había sido el causante del ruido.
- Pero, profesora, yo… -la chica pudo ver una sonrisa socarrona en la cara de su compañero de pupitre, lo que hizo que se enojara aún más.
- No me rechiste, luego tendrá tiempo de excusarse lo que quiera.
- Lo siento, he sido yo, profesora. -el chico, Frank Longbottom, se había agachado para recoger sus libros.
- Está bien, pues vayan los dos a mi despacho. -respondió la bruja.
- Pero, Lily no tiene la culpa de nada. -Frank no entendía la razón por la que culpaba a la pelirroja.
- Yo soy la que dice quién tiene la culpa y quién no, pero esta vez tiene razón, Lily queda excusada y tú, Longbotton, se más cuidadoso. -la mujer se dio la vuelta y siguió escribiendo en la pizarra unos ejercicios.
- Gracias. -susurró Lily al chico.
- Faltaría más.
Lily sonrió y siguió con lo que estaba haciendo. Cuando salieron, a Sandy le faltó tiempo para comentar lo ocurrido:
- Lily, ¿qué le has hecho a Mcgonagall? ¡Te quería castigar sin ir Hosmeade! ¡Y a Frank sólo le ha dicho que tenga cuidado!
- Bueno, da igual, por lo menos ha rectificado. ¡Menos mal! Por que hace días que no tengo noticias de Tom y no sabría cómo dar con él. -les dijo Lily a sus amigas.
- ¿Y a dónde le mandas las cartas cuando le escribes? -preguntó Alex.
- Siempre escribe él y su lechuza espera hasta que yo conteste. -contestó la chica. -Siempre lo hemos hecho así. La verdad es que es bastante misterioso.
- ¿A qué se dedica Tom? -Sandy sentía curiosidad en todo lo relacionado al amigo de Lily.
- La verdad es que no lo sé, siempre evade el tema cuando se lo pregunto. Sospecho que se trata de algo secreto del ministerio. -comentó la pelirroja.
- ¡Si vas a tener un amigo importante y todo! -exclamó Alex.
- No será para tanto. ¿Qué haréis vosotras? -preguntó Lily.
- Supongo que ir de compras y tomarnos algo en Las Tres Escobas. -respondió Sandy.
- Igual nos vemos, no sé a dónde me llevará Tom.
- Así que invita él, ¿eh? -bromeó la africana.
Las chicas rieron y fueron hacia el comedor. Allí vieron a los merodeadores rodeados de chicas que estaban deseosas de ir con ellos a Hosmeade.
- ¿Con quién irás, Cornamenta?
- Con Mishia. ¿Y tú, Canuto?
- No lo sé, quizás con Violet, de Ravenclaw. Es amiga de Mishia, así que si nos cansamos podremos irnos y no dejarlas solas. -respondió Sirius.
- Pensaba que habíais madurado, pero ya veo que seguís siendo los niños de doce años de primero. -el comentario de Remus les llegó hondo a los dos chicos.
- Tampoco es para que nos, Lunático. Sólo queremos divertirnos. -se disculpó James.
- Lo que pasa, es que todavía estáis molestos por lo de Lily y Sandy.
- A esas ni las nombres, para mí, Min es historia.
- Y Evans es una calienta braguetas, paso de ella.
- Bueno, si vosotros lo decís… Pero que sepáis que, por volver a salir con muchas chicas, no vais a conseguir nada. -les advirtió el lobito.
- Por lo menos, pasaremos un buen rato. -rió James coreado por su amigo. –Deberías traerte una chica tú también, Lunático.
- Lo haré.
La respuesta del chico dejó a sus amigos sin palabras.
- No me miréis así. –dijo Remus. –Hablé con Alex y me dejó todo claro, ahora estoy más tranquilo y he decido salir con alguna chica.
- ¿No decías que no estaba bien utilizar a una chica para olvidar a otra? –Sirius sonrió con aire triunfante.
- Tienes razón, pero ella también sale conmigo por esa razón, sólo queremos ver si funciona, nada más. –respondió borrándole a su amigo la sonrisa de la cara.
- ¿Y se puede saber quién es? –preguntó James.
- Ya os enteraréis. Quedamos mañana a las diez y media en la puerta, como siempre, ¿no?
- Claro. –respondieron los merodeadores.
- Sandy, Luke vendrá con nosotras hoy. –dijo Alex a sus amigas mientras bajaban las escaleras de la torre Griffindor.
- Me alegro, así nos pondrá al día de lo que ha hecho durante las vacaciones.
- Bueno, eso quería deciros, ayer se me olvidó contároslo pero Luke ha dejado a Eli. –informó Alex.
- ¿¡Qué? ¡Pero si estaba coladito por ella! –exclamó Lily.
- Estuve hablando ayer con él y me dijo que durante las vacaciones había estado pensado mucho sobre el tema y se había dado cuenta de que no la estaba echando de meno y que prefería no seguir con ella porque no estaba enamorado y ella debía estarlo de él. –contestó Alex.
- Bueno, parece que estas navidades todos se han quedado sin pareja. –bromeó Sandy. –Espero que no esté muy triste.
- Estaba preocupado por ella, no quería que lo pasara mal. –comentó la africana.
- No creo que lo esté, mira con quién va. –Lily señaló hacia la entrada.
Remus se dirigía hacia la puerta del colegio con una chica a su lado. Ella no era de una belleza extraordinaria pero tenía una expresión muy graciosa y parecía encantada de caminar al lado del lobito.
- ¡No me lo puedo creer! ¿Elisabeth va con Remus Lupin? -Alex parecía indignada. No sabía por qué pero que su amigo fuera con otra chica a Hosmeade le molestaba, aunque ella le hubiera rechazado.
- "Ni contigo, sin ti", ¿no Alex? -bromeó Sandy.
- Espero que Luke no haya visto eso. -la africana ignoró el comentario de su amiga.
- ¡Hola chicas! -el chico acababa de llegar e iba con una sonrisa en la boca.
- ¡Luke! -Lily intentó desviar su atención pero al ver la expresión de su amigo dijo. -Pareces muy contento.
- Claro que sí, Eli no está tan deprimida como pensaba y Remus es un buen chico. Además, antes de invitarla habló conmigo. Me dijo no sé qué de olvidar a otras personas y a mí me pareció genial, por supuesto. -explicó.
- Vaya, ¿un merodeador delicado? ¡Lo nunca visto! -dijo Alex irónicamente.
- Venga, chica, no te enfades, que eres una confusa… -Lily arrastró a su amiga hacia la salida y los cuatro caminaron hacia Hosmeade ignorando por completo a los merodeadores, excepto Luke, que saludó a Remus y a Eli con una sonrisa.
Al llegar al pueblo, Lily se separó de sus compañeras y se dirigió hacia Cabeza de Puerco, el lugar donde había quedado con Tom. Al aproximarse al bar pudo ver a una figura vestida de negro y en seguida supo que era él.
- ¡Lily, estás preciosa! -dijo por saludo.
La pelirroja se había vestido con unos vaqueros y un jersey de cuello alto en colores verdea azulados. Ella la abrazó y él le correspondió con un suave beso en la mejilla.
- ¿Qué tal estás, Tom? -preguntó ella observando a su amigo.
Llevaba una capa negra y la capucha tapaba su cara.
- Entremos. -dijo él misteriosamente.
Una vez dentro, un camarero con aspecto desaliñado les llevó dos cervezas de mantequilla y Tom se quitó la capucha. Lily pudo ver su cabello negro que contrastaba con su tez, más pálida que nunca. Lo que más le impactó fue el brillo de sus ojos grises. No era un brillo de felicidad, ni e tristeza, la chica no sabía explicar qué era lo que daba fuerza a ese rostro, aparentemente tan débil.
- Cuéntame, Lily, ¿cómo te va en Howarts? -habló el chico finalmente.
- Bien, la verdad es que estoy muy a gusto, he hecho muy buenas amistades y otras no tan buenas. -la pelirroja sonrió.
- Veo que ese James Potter no es lo que creías…
- Bueno, no lo sé. -Lily había quedado un poco contrariada ante la afirmación de Tom.
¿Cómo sabía él que Potter era el causante de sus preocupaciones? No le dio mucha importancia al asunto y comenzó a narrarle la historia. Casi sin darse cuenta, habían pasado dos horas y la chica comenzó a sentir hambre.
- Sí, yo también tengo hambre, ven te llevaré a un sitio especial.
Él la tomó de la mano y un escalofrío recorrió la espalada de la pelirroja. Fuera lo que fuera, el contacto con su viejo amigo no le había gustado. Tom la llevó a una cabaña alejada del pueblo donde había una mesa preparada para dos. Parecía ser un pequeño restaurante rural y a Lily le gustó, siempre le había sentido predilección por los lugares rústicos.
- Ahora eres tú el que me tienes que contar qué es de tu vida. En las cartas estabas muy misterioso ¡y no digamos ahora! -exclamó Lily.
- He estado muy ocupado, viajando por todo el mundo. Tengo un plan muy grande en mente, Lily. Ya te enterarás, pero todavía no, es peligroso -contestó el chico.
- Llega aquí tapado de la cabeza a los pies, me traes al lugar más alejado de la civilización y me dices que estás tramando algo muy peligroso. ¡Sé un poco más específico!
- No exageres, no es muy peligroso, al menos no para mí, pero lo puede ser para ti.
Lily no quiso insistir y tras terminar de comer salieron a dar un paseo. Hacía mucho frío y ella estaba tiritando.
- Estás congelada.-Tom se quitó la túnica y se la ofreció a la chica que la cogió y se la colocó por los hombros.
- Tom, dime, ¿qué has estado haciendo todo este tiempo?
- No puedo decírtelo, compréndeme. -Tras unos segundos de silencio, él se paró frente a ella y dijo penetrándola con esos oscuros ojos. -Lily, quiero pedirte algo.
- Lo que quieras, Tom, después de escucharme cada vez que tengo alguna tontería en la cabeza, creo que te mereces el mundo. -ella había hablado sin hablar, no era muy amiga de los piropos, pero esa mirada…
- Lily, voy a necesitar tu apoyo con todo esto.
- Ya lo tienes, Tom, puedes confiar en mí, cuando puedas decírmelo, ahí estaré para escucharte. -otra vez esos ojos que veía cada vez más cerca, esos labios rojos que se acercaban peligrosamente a los suyos.
- ¡Lily!
La pareja se giró y vio a dos chicas acompañadas por un chico bajito.
- ¡Alex! -la pelirroja no sabía si sentirse aliviada o enfada con sus amigos por haberla interrumpido. -Este es Tom. -añadió.
Él ya se había alejado lo suficiente de Lily y sonrió forzadamente a los recién llegados.
- Lo siento, tengo que irme. -se disculpó. Besó la mejilla de la chica dulcemente y ella volvió a sentir esa sensación tan espeluznante.
Tom cogió la capa que había dejado a Lily y, tras ponérsela se desapareció.
- ¡Menudo amigo que tienes, Lily! -exclamó Sandy. -Es un poco oscuro…
- Sí que lo es, antes era un chico muy sociable, no sé qué el ha pasado. -contestó ella.
- Parece que hemos llegado en el momento oportuno. -comentó Luke.
- Más o menos. Sí, mejor así. -respondió la pelirroja.
- ¿Más o menos? -preguntó la asiática.
- Quiero decir que no sé lo que hubiera pasado, pero que prefiero que todo haya quedado así. -concluyó. -¿Qué tal lo habéis pasado?
- Muy bien. ¿Sabes qué? Nos encontramos con el medimago de la otra noche y unos amigos y han prometido escribirnos para quedar un día que tengamos libre. -respondió Sandy.
- ¿No decías que pasabas de chicos? Y tú Alex, ¿no querías aclararte? -Lily rió.
- Bueno, pero divertirse de vez en cuando no viene mal, y además, no es necesario que pase nada, podemos tener una bonita amistad y punto. -dijo Alex.
- Vale, vale, ya veremos, prefiero no apostar. Ya veo que habéis dejado a Luke a dos velas, ¿eh?
- No, tranquila, prefiero ver cómo ellas flirtean a ver a Remus y Eli hablar tranquilamente. -respondió el chico.
- ¡Pero si a ti no te importaba! -exclamó Sandy.
- No me importa hacia cierto extremo. No quiero que ella vuelva a sufrir y, aunque Remus sea una buena persona, puede hacerle daño. -se defendió él.
- Estáis todos locos, unas dicen que pasan de chicos y luego hablan con los primeros que ven, otro deja a su chica y está celoso de una "buenísima persona"… -dijo Lily.
- Y otra, casi besa a un chico siniestro que no ve desde hace mucho tiempo. -terminó Sandy.
- Venga, volvamos al castillo antes de que se caliente el ambiente. -propuso Luke al ver que Lily estaba dispuesta a replicar a la asiática y aquello podía convertirse en una guerra verbal inacabable.
Las semanas fueron pasando y las chicas ni siquiera hablaban con los merodeadores, les ignoraban por completo. Luke, mantenía su amistad con Remus y no se mostraba celoso de él, ya que a la vista saltaba que entre él y Eli sólo había amistad. A Alex, en cambio le había molestado que Lupin saliera con otra unos días después de lo que le dijo a ella, le daba igual que sólo fuera para olvidarla, era de mal gusto.
- ¿Todavía estás mosqueada con eso?
- No, Lily, no, lo que me molesta es que utilice a la pobre Elisabeth.
- ¡Venga ya! Si sabes de sobra que lo hicieron por eso, ella quería olvidar a Luke y él a ti. -intervino Sandy.
- Sois más pesadas que una vaca en brazos, siempre volvéis a lo mismo. -gruñó la africana.
- ¡Pero si has sido tú la que has mencionado a Remus! -exclamó Lily.
- Déjalo, Lils, es un caso perdido, cuando algo se le mete en la cabeza…-Sandy cogió a Lily del brazo e hizo ademán de irse de la sala común cuando dos chicos entraron, arroyándolas.
- ¡Podríais tener más cuidado! -Lily se giró para ver quiénes eran los recién llegados.
- Preciosa, tampoco hace falta ponerse así.
La pelirroja tuvo que hacer esfuerzos sobrehumanos para no partirle la cada al chico.
- Potter, no quiero ni que me mires, así que imagínate qué puede pasarte si vuelves a abrir esa bocaza.
Agarró el pomo y se dispuso a salir, pero el chico de ojos azules que había entrado junto a James se abalanzó sobre la puerta impidiéndole el paso. Lily le fulminó con la mirada, sus ojos verdes estaban echando chispas y ella intentaba controlar su mal genio para no comenzar a lanzar insultos a todo el que tenía al lado. Alex, al ver la situación, dijo:
- Yo creo que voy a marcharme, si me disculpáis…
- Tú te quedas aquí, creo que no te estás portando muy bien con Remus. -James se sentó en le sofá y Sirius a su lado.
- Queremos hablar con vosotras, no nos podéis negar eso. -el ojiazul habló con el tono socarrón que acostumbraba.
- Ya. -contestó Sandy lacónicamente. -¿Y a santo de qué, dices que no te lo podemos negar? -la asiática se acercó a la salida.
- Te creía una chica educada, Min.
El oír a Sirius llamarla por su apellido hizo que la chica reaccionara. Se dio la vuelta y sin quitar la expresión de dureza de su rostro se sentó frente a los merodeadores. Alex la imitó, tenía curiosidad por saber lo que iba a pasar.
- ¿Qué dices, Evans?
- Que me olvides. -la pelirroja salió de la sala común y se dirigió al exterior.
James corrió tras ella y la alcanzó en el justo instante en que salía a los jardines.
- Mira Evans, a mí no me apetece nada hablar contigo, pero creo que te mereces una explicación por mi parte y yo otra por la tuya.
La chica miró al merodeador a los ojos y vio en ellos un mar de sentimientos pasados, que creía olvidados. Sin decir nada, entró al castillo y volvió a la sala común dejando a James atónito ante la facilidad con que ella había cedido.
- Bueno, ¿qué es lo que queríais? -preguntó Sandy con tono firme.
Los dos chicos se miraron y finalmente Sirius tomó la palabra:
No muy lejos de aquella reunión, en la biblioteca, una huffy charlaba con un griffyn muy bajito, para que la bruja que vigilaba el estudio no les llamara la atención.
- Remus, estás muy pálido, ¿qué es lo que te pasa?
- Estoy bien, sólo un poco triste, mañana me toca ir a visitar a mi madre, ya sabes. -Lupin pasaba mucho tiempo con Eli últimamente y le había contado la excusa que ponía siempre para ocultar su licantropía. Ella ni siquiera sospechaba que la madre de su amigo no estaba enferma.
- Lo siento, espero que esté mejor. Te pasaré mis apuntes en las clases que tengamos juntos. -se ofreció Elisabeth.
- Muchas gracias, estaré de vuelta en un par de días o tres. -Tras su transformación debía pasar 24 horas en cama, para recuperarse. Durante ese periodo de tiempo la medimaga que se ocupaba de la enfermería siempre estaba con él y le curaba las heridas. Dumbledore pasaba a visitarlo, no había un mes en que el director no se acercara a ver qué tal estaba Remus. Él se lo agradecía inmensamente, y también a Madame Pomfrey, la nueva medimaga.
- ¿Cómo vas con lo tuyo? -preguntó de pronto la chica.
- Mal, ¿y tú?
- Peor.
Los dos se miraron y rieron. Les gustaba la sinceridad que había entre ellos, había comenzado su amistad sin hipocresías ni falsedades. Ambos sabían que el corazón del otro estaba ocupado y por ello, no cabían las malas interpretaciones. A primera vista podía parecer algo patético, pero entre ellos se había creado una amistad especial y poco frecuente. No tenían por qué enamorarse, no buscaban sustituir a la persona con la que soñaban, sino evitar que esa persona se convirtiera en el centro de su vida. Evitando caer en la rutina y hablando sobre le tema era como mejor se solucionaban las cosas, no pasándose le día llorando en la habitación, como solía decir Eli.
- ¿Qué te parece si este fin de semana te invitó a un chocolate con churros en Hosmeade? -preguntó Remus.
- Genial. Podemos quedar en la chocolatería a la hora de merendar. Primero iré de compras con Mishia y Violet.
- ¿Ellas no son de Ravenclaw? -preguntó el merodeador extrañado. Era poco frecuente que se formaran alzos de amistad entre alumnos de diferentes casas, bien por la cercanía o por la rivalidad.
- Sí, pero nuestros padres son amigos y desde pequeñas hemos pasado mucho tiempo juntas. -respondió ella. -A primera vista pueden parecer muy simples, pero con simpáticas y no van mal en los estudios. Sé lo que estás pensando, Remus. Y la respuesta es que no lo sé.
- No pienso en nada, Eli.
- Bueno, sí que lo sé, y parece mentira que tú no, conociéndoles como les conoces. -continúo la chica ignorando lo que había dicho su amigo.
- No son como la mayoría de la gente cree.
- Te he oído demasiadas veces decir eso, Remus, estoy esperando que lo demuestren y no se pasen con mis amigas. -dijo ella.
Los dos chicos se miraron y finalmente Sirius tomó la palabra:
- No queremos que todo vuelva a ser como antes, es obvio que no es posible, -esto último lo dijo mirando a Sandy que le devolvió la mirada más fría que nunca. -sólo estamos intentando que no vaya más allá de lo que hay ahora.
- ¿Y qué es exactamente lo que hay? -preguntó Lily sin quitar la expresión de dureza que tenía en el rostro desde que había visto entrar a James.
- Lo que hay, es una relación más bien tensa entre nosotros.
- Yo no la calificaría como "relación tensa", Potter, sino más bien, como "relación inexistente". -dijo la pelirroja.
- Antes de que empecéis a despotricar contra nosotros, yo querría que escucharas qué pasó en realidad con ese "plan", Evans. -James calló esperando que Lily reaccionase, pero al no percibir un rechazo en ella, habló. -Desde el principio supe que tú y yo no podríamos llevarnos bien, y como tú empezaste a molestarme, decidí gastarte una broma para poder hacerte daño. Puesto que ya sabes cuál en qué consistía, no la voy a explicar. Al final todo se volvió contra mí y confundí mis sentimientos, es lo que pasa cuando te fijas en una chica… un poco… fresca.
Lily no se inmutó al oír esas palabras, sabía que luego tendría su oportunidad. Sirius, al ver que las palabras de su amigo habían chocado contra un muro impasible, habló dirigiéndose a Sandy:
- Min, no sé qué es peor, si las personas frías por naturaleza, o aquellas que ocultan su debilidad y sus miedos tras una armadura y no se enfrentan a ellos. -la frase del chico, aunque fue breve, hizo que a la asiática se le formara un nudo en el estómago.
- Ya vale, a mí ni se os ocurra decirme nada, lo que tenga que hablar con Remus, lo hablaré con él, no necesito que dos subnormales me riñan como cuando tenía cinco años. -Alex estaba muy enfadada, no podía creerse lo que había oído.
- ¿Pero quién os habéis creído que sois? -Lily se había levantado y estaba roja de ira. -Venís aquí y nos echáis un sermón intentando disculpar vuestras chorradas. Sois unos críos, en vez de intentar afrontar los problemas, echáis la mierda para otro lado. Esas personas son peores que las que ocultan sus miedos.-la última frase la dijo mirando fijamente a Sirius. -Por cierto, Potter, desde le principio supiste que no nos llevaríamos bien porque no fui como esas otras chicas que caen a tus pies y no te traté como a un dios, si no como el chico de 17 años que eres. No quieres hablar de "la broma" porque te da vergüenza admitir que es patética y por último, puedo ser una fresca pero tú eres un cabrón superficial y ruin. -dijo todo esto de un tirón.
- Ahora eres tú la que nos estás sermoneando. -replicó James forzando una sonrisa que intentaba parecer tranquila.
Esta vez fue Sandy la que puso las cosas en su sitio.
- ¡James Potter y Sirius Black! Sois los chicos más engreídos y patéticos que he visto en mi vida. ¿Qué queríais conseguir viniendo aquí? ¿Hacernos daño? Lamento deciros que, a pesar de vuestras palabras hirientes, somos lo suficientemente inteligentes como para saber distinguir verdades de mentiras y saber que todo lo que sale de vuestras bocas es un intento de haceros sentir mejor pisoteando a otras personas. Lleváis haciéndolo desde los once años y ya desde entonces resultabais penosos. Me compadezco de vuestras próximas víctimas.
En esa última parte es donde los chicos vieron su oportunidad de terminar con otra noticia hiriente.
- ¿Víctimas? Si te refieres a novias, puedes pasarte por Ravenclaw. -dijo Sirius.
- Sí, Violet y Mishia estarán encantadas de contaros los detalles. -concluyó James.
Eso fue demasiado para Alex, cogió la varita y se dispuso a lanzar un hechizo sobre los merodeadores, y de no ser porque dos pares de manos la agarraron y arrastraron, ambos hubieran pasado la noche escupiendo babosas.
Ese fin de semana las chicas no salieron a Hosmeade, hacía sólo 15 días que les habían dejado ir y tenían todo lo que necesitaban. Además, ninguna tenía mucha gana de pasar el día en la ciudad y ver a los merodeadores con sus respectivas chicas. Desde la charla que tuvieron con ellos no habían vuelto a dirigirles la palabra. Sabían que esa no era la mejor opción, pues ellos también las ignoraban y no sólo buscaban el no saber anda de ellos, querían hacerles sufrir.
- Sandy, no le des más vueltas a lo que dijo el cerdo de Black. -dijo Lily.
La asiática no había pasado muy bien los últimos días pues sabía que lo que Sirius dijo tenía gran parte de verdad, aunque no había sido la mejor forma de decirlo.
- Después de lo que hemos pasado juntos… No me lo puedo cree. Él no era así, no es así.
- Está enfadado y quiere que lo pases mal. Se ha dado cuenta de que ha perdido a la chica más especial de todo Howarts. -Alex intentó consolarla. -Pasa de ellos y punto.
- No, porque eso es lo que suponen que haremos. Debemos sorprenderles. ¿Qué es lo que menos se esperan que hagamos? -Lily miró a sus amigas en busca de una respuesta.
- No pretenderás que vayamos detrás de ellos y se nos caiga la baba. -dijo la africana. -Además, yo no tengo ningún interés en molestar a Remus, él no ha hecho nada.
- Él no tiene nada que ver en todo esto. Me refiero sólo a esos dos engendros. -a la pelirroja le encantaba llamar así a James y Sirius.
- Creo que ya sé qué pretendes. -dijo Sandy.
- He pensado, que, si nos comportamos como si nada hubiera sucedido, como si apenas los conociéramos ellos se sentirían confundidos. Nada de discusiones, ni duelos, ni insultos. Para nosotras serán simples alumnos con los que compartimos las clases, y por supuesto, los trataremos educadamente, pero con indiferencia. -explicó Lily.
- ¡Me encanta la idea, Lils! Si les hablamos con cortesía también no sabrán cómo reaccionar.-exclamó Sandy.
- A mí también me ha gustado pero si Remus me pregunta…
- Remus por aquí, Remus por allá… ¿no estabas disgustada por lo de Eli? -la cortó la asiática.
- Hablé con él ayer y ha quedado todo aclarado. Sólo son amigos. -respondió Alex.
- Siento decepcionarte, pero la amistad entre chicos y chicas no existe. -dijo Sandy. -Alguna de las partes siempre acaba enamorándose de la otra.
- No estoy de acuerdo en eso. Remus es mi amigo y…
- ¿Y qué? ¡Ahí lo tienes! -Sandy volvió a cortarla.
- Eres un poco radical, ¿no crees? -preguntó Lily.
- Mirad, sé que no vais a estar de acuerdo, pero una amistad entre una chica y un chico, en el mismo grado que entre dos chicas y dos chicos, no es posible. A los hechos me remito.
- Dejémoslo, porque vamos a acabar enfadadas… Además, tengo hambre, voy a por unas chocolatinas. -Alex subió a las habitaciones y enseguida regresó con un montón de tabletas de chocolate que las tres comieron mientras se contaban sus novedades.
En Hosmeade, los merodeadores se lo estaban pasando en grande. Luke había ido con ellos, poco a poco parecía que se hacían más amigos aunque James y Sirius siempre lo trataban con superioridad, como a Peter. Remus en cambio, disfrutaba con su compañía.
- Luego he quedado con Eli para tomar un chocolate, ¿quieres venir? -preguntó Lupin a su nuevo amigo.
- No sé si ella querría…
- No digas tonterías, está deseando hablar contigo. -dijo el lobito dando por zanjada la discusión.
- Nosotros hemos quedado con Violet y Mishia en Las Tres Escobas, ¿iréis por allí? -preguntó Sirius.
- No, vamos a ir a una caseta que está un poco alejada, donde sirven menús y dulces "muggles". Me la recomendaron en Estudios y llevaba tiempo queriendo ir. -explicó Remus.
- Ya sé cuál es. ¿Vas a llevar allí a tu chica? -preguntó James sin tener en cuenta que el comentario podía ofender a Luke.
- No es mi chica, ni quiero que lo sea, estoy muy bien así. -respondió guiñando un ojo a Luke. -Y sí, allí iremos, los tres. Luke también vendrá
- Muy bien, pues entonces parece que va a ser una tarde de parejas… -Sirius sonrió.
- Nosotros nos vamos que tenemos una buena caminata. Hasta luego.
Los chicos se despidieron y Remus y Luke caminaron hasta la casa donde ya estaba Eli esperándoles. Estaba muy bonita, Luke en seguida se dio cuenta de ellos. Llevaba una falda negra y un jersey con cuello barco color fucsia. Había anudado un pañuelo muy largo y de tela fina a su cuello.
- ¿Qué tal Eli? Espero que no te moleste que yo…
- Claro que no, estoy encantada de verte, Luke. ¿Cómo estás? -la chica se comportó de un manera muy natural y eso lo ayudó a sentirse mejor.
- ¡Hola Eli! ¡Pero que guapa te has puesto! -Remus sonrió. - ¿Pasamos?
Los tres estudiantes entraron en el local y pidieron chocolate con churros que según dijo Remus, era una merienda típica en algunos sitios "muggles" cuando hacía mucho frío. Luke dijo que su abuela solí prepararlo en navidades y que estaba delicioso. Elisabeth habló durante toda la tarde y también Remus y Luke. Cuando ella notaba que había un momento tenso, daba un giro a la conversación hábilmente. Tenía ganas de hablar con Luke, pero no de lo ocurrido entre ellos, sino de cosas sin importancia, como hacían antes y lo había conseguido. Se lo agradeció a Remus en su interior. El merodeador se disculpó ante la pareja cuando volvían hacia Hosmeade diciendo que tenía que ir con sus amigos, así que Eli y Luke volvieron sólo al castillo.
Sirius y James habían pasado la tarde dentro de Las Tres Escobas dándose le lote con sus novias y saboreando el triunfo que ellos creían que tenían viendo que ni Lily ni Sandy habían ido a Hosmeade. Cuando Remus entró en el bar y vio la escena no supo si reír o vomitar. Le resultaba ridículo ver cómo sus dos amigos besaban apasionadamente a Mishia y Violet que, por su parte, estaban encantadas. Él sabía que únicamente lo hacían por despecho aunque no se atreviera a contárselo a Eli. Por otra parte las manos de los chicos ni se veían bajo las camisetas de ellas que estaban sentadas sobre ellos una masajeando la entrepierna de James, y la otra acariciando su parte íntima con Sirius. Remus todavía no se explicaba cómo la dueña no le había echado del local. Por muy apartados que estuviesen, tenía que haber visto eso.
- Ejem, ejem. -el lobito miró a sus compañeros esperando que se levantaran para volver al colegio.
- Vale, Lunático, ya vamos. -James se puso en pie y tomando a Mishia por la cintura salió del bar seguido de Sirius que tenía una mano metida en el bolsillo trasero de los vaqueros de Violet. Mientras caminaba hacia Howarts, Remus pudo comprobar que las dos chicas no eran como otras con las que habían salido sus amigos. Eran simpáticas, hablaban bien y sin vergüenza y parecían inteligentes. Lástima que estuvieran tan embobadas con los chicos, cuyo corazón pertenecía a otra persona.
A Luke y a Eli se les pasó muy rápido el camino de vuelta. Hablaron constantemente y sintiéndose ambos muy cómodos. Justo antes de separarse para ir cada uno a sus respectivas casas, Luke dijo:
- Gracias, Eli, la verdad es que lo he pasado muy bien.
- Me alegro, yo también. -ella iba a darse la vuelta cuando añadió. -Supongo que lo nuestro no tiene marcha atrás.
- Lo siento, Eli. -el chico miró a la chica implorando comprensión.
- No pasa nada, quizás sea mejor así. -dicho esto ella se dio la vuelta perdiéndose en la oscuridad de los corredores.
Señorita Evans, ¿sería tan amable de entregar los trabajos corregidos a sus compañeros? -Lily se levantó ante la petición de la profesora de herbología.
Fue caminando por el invernadero de una lado a otro, donde sus compañeros intentaban triturar unas hierbas que luego tendrían que utilizar para la poción de aquél día. Al pasar al lado de James y Sirius tuvo que hacer un esfuerzo para no reír, al ver que ambos estaban llenos de virutas verdes, porque todas las hojas machacadas se les habían caído por encima. Cuando le entregó su trabajo a James éste dijo con retintín:
- Muchas gracias, Evans, siempre tan amable. -Sirius rió la gracia.
- De nada, Potter, pásale esto a Robbers, que lo tienes detrás. -Lily habló con indiferencia, haciendo caso omiso al comentario sarcástico del merodeador.
Algo parecido ocurrió durante la clase de Cuidado de Criaturas Mágicas, cuando Sandy tropezó y casi cae al lago.
- Es una lástima que no hayamos podido ver a Min nadar, seguro que parecería un pato mareado. -Sirius habló en un tono suficientemente alto como para que toda la clase lo oyera.
-¿Pato mareado? ¡Qué va! ¡No podría mantenerme a flote! Más bien parecería un perro pataleando sin parar y hundiéndome. -la asiática respondió como si el comentario del chico hubiera sido algo gracioso, una broma entre compañeros y no algo que pudiera herirla.
La primera semana tras la visita a Hosmeade trascurrió así. James y Sirius parecían más infantiles que nunca e intentaban ridiculizar a las chicas siempre que podían. Un día Remus, cansado de sus tonterías habló con ellos:
- ¿No os dais cuenta de que parecéis patéticos?
- Lunático, últimamente te pasas. -contestó Sirius molesto.
- Los que os estáis pasando sois vosotros. Ellas no van a entrar en vuestro juego de ironías y sarcasmos.
- De eso ya nos hemos dado cuenta, gracias. -respondió James. -Me resultaba más divertido cuando discutíamos.
- Si por lo menos nos ignoraran… Parecería que nuestra charla les molestó, peor ni eso. Cómo si nunca hubiera habido nada entre nosotros. -dijo el ojiazul.
- Entre Lily y yo nunca ha habido nada.
- Sirius, tú y Sandy teníais algo muy especial, ¿no te das cuenta? -Lupin quería hacer rectificar a sus amigos.
- Ya da igual, muchas complicaciones, además con Violet estoy bien, ya lo viste, es simpática guapa y lista.
- Claro que me di cuenta, no es como las otras con las que has salido. Lo mismo que James. ¿No os dais cuenta de que buscáis a chicas parecidas a Lily y Sandy? Que tengan fondo, que no sean sólo…
- Mishia no se parece a Evans en anda. -lo cortó James rápidamente. -Lily era…
- ¿Cómo es Lily? -preguntó Remus ante el silencio de su amigo y resaltando la palabra es.
- Da igual, no quiero hablar de esto, Lunático.
- Ni yo. -dijo Sirius lacónico.
Remus sonrió. Había conseguido lo que quería, que sus diesen vueltas a lo que habían echo, porque parte de la culpa la podían tener las chicas, pero ellos eran los que debían arreglarlo, pues con la famosa charla, habían conseguido romper definitivamente con ellas. Al lobito le gustaba cómo estaban actuando Sandy, Lily e incluso Alex, que hablaba con los merodeadores de forma educada y cortés, sin confianzas.
Sandy y Lily estaban orgullosas de cómo había cambiado la situación, ahora ellas eran las vencedoras y habían batido a los merodeadores. A pesar de ello, Sandy un gran miedo en su interior. Sería horrible que Sirius contase a todos lo de las hipsipilas. No podría soportarlo. Aunque algo en su interior el decía que él no era un chivato y esa corazonada le ayudaba a seguir hacia delante, ayudado por sus amigas con los entrenamientos. Sabía que de un momento a otro debería hablar con sus padres. Cada día estaba más segura de que ellos lo sabían todo. Las tres habían pasado horas leyendo libros sobre hipsipilas y comentándolos luego, de manera que Sandy aprendiera a utilizar sus ojos como instrumento de magia. Comenzaba a hacer levitar diferentes objetos muy ligeros, pero en seguida se le caían.
- No puedo.
- Claro que sí, cada día vas mejor, ya controlas el "wingardium" sólo tienes que afinarlo. -la animó Alex.
- Es verdad, tienes que coger seguridad.
- Eso fue lo que me dijo Sirius, Lils. -a la asiática se le llenaron los ojos de lágrimas.
- De verdad que no puedo, no lloro por ese desgraciado, es porque esto saturada. Tengo que estudiar, y a la vez tener cuidado de no hacer que nadie caiga de un árbol por mi culpa, por otra parte tengo que aguantar la sonrisa socarrona de él y también tengo que…
Lily la abrazó con ternura y Alex le acarició el pelo. Eran pocas las veces que Sandy se desahogaba tan abiertamente y decidieron dejarla hablar.
- No puedo más, no puedo más. -la chica no dejaba de repetirlo.
- Lo del árbol fue un accidente porque tenías los sentimientos a flor de piel, los estudios los llevas mejor que nunca y claro que puedes. Eres la chica más fuerte que conozco, Sandy. -Alex le besó en la frente.
- Y ser tan fuerte es lo que hizo que Sirius me dejara. -la chica volvió a sollozar amargamente.
- No se dio cuenta de lo que tenía, ya se habrá arrepentido, seguro. Violet cruza los faros(es bizca N/A), ¿no os habéis fijado? -Lily sabía que muchas veces el refrán "mal de muchos, consuelo de tontos" era lo mejor para animar a alguien.
La chica sonrió y Alex también. Al cabo de unos segundos las tres estaban riendo, imaginándose a la pobre Violet con un ojo para cada lado. Decían cosas que carecían de sentido, eran auténtica paranoias, pero surtieron efecto y a todas les sentó muy bien a risoterapia.
- La verdad es que creo que voy superando lo de Sirius, sólo que a veces me da el bajón. Siempre será especial para mí, pero lo pasado, pasado está y no voy a mirar atrás. -dijo Sandy con convicción.
Sus dos amigas se alegraron por ella. Lily deseaba poder decir lo mismo acerca de James. No podía negar que en su interior algo la movía a hablar con él y arreglarlo pero su cabeza le decía que no lo hiciera. Sandy había tenido a su chico, pero para Lily, James era un reto inalcanzable ahora que estaba con Mishia y aparentemente no quería saber nada de la pelirroja, y a ella le encantaban los retos.
