Los personajes le pertenecen a J.K. Rowling y la historia a Belle Aurora que se llama About Last Night, yo solo juego con ambos por entretenimiento, no pretendo violar ningún derecho de autor ni nada parecido. Espero que la disfruten
Capitulo 9
Draco
—¿Qué pasa contigo? —jadeó Harry mientras corríamos lado a lado—. ¿Por qué estás tan callado? me estás volviendo loco, hombre. Di algo.
Eché un vistazo hacia él a medida que el sudor resbalaba por su cara roja. No le creí cuando dijo que estaba fuera de forma, pero por lo que veía en este mismo momento, estaba en lo cierto. No se veía fuera de forma. Creo que ahí es donde las personas se equivocaban.
Una persona grande puede estar en forma, y una persona delgada definitivamente puede estar fuera de forma. Harry definitivamente era lo último. Las personas piensan que ser delgado automáticamente te pone en una mejor salud. En realidad, todo es una idea equivocada, y una triste idea por eso.
Estallé de la risa.
—¿Necesitas un descanso, hermano? Te estás poniendo de un tono de rojo que no creo haber visto nunca.
Frunció el ceño, balanceado su puño torpemente hacia mí. Lo esquivé con una carcajada y murmuró:
—Sí, sí. Moléstame si te hace sentir mejor. —Limpiando el sudor de su frente, corrimos cuando señaló a todo su cuerpo—. Simplemente estás celoso que no tienes todo esto. —Entonces, sonrió—. Los celos son una emoción voluble, Quinn.
Mis pies desaceleraron, y cuando mi zancada rápida se convirtió en una caminata, sentí el ardor en mis piernas. Algunas veces es más difícil parar que seguir adelante. Jadeando y resoplando, puse mis manos en mis caderas y caminé sobre el lugar de un lado a otro, tratando de aliviar el escozor a través de mis piernas. Me arriesgué a darle un vistazo a Harry, que se había doblado, con las manos sobre sus rodillas, luciendo listo para desmayarse. Me miró.
—¿Cuál fue la distancia?
Jugué un poco con mi sofisticado reloj fitness.
—Tres kilómetros.
Sus ojos adquirieron una mirada de incredulidad.
—¿Eso es todo?¿Tres malditos kilómetros? Siento como si estuviera muriendo, ¡por el amor de Cristo! —gimió—. Patético. Completamente patético.
Me enderecé, luego di una palmada en su espalda.
—Unas cuantas semanas más de esto y verás; se va hacer más fácil. —Me observó y lo inmovilicé con mi mirada—. ¿Qué diablos te pasa? Solías hacer esta mierda sin esfuerzo. ¡Te ejercitabas más que yo!
El rostro de Harry perdió toda expresión, así que cuando murmuró —:Odio mi trabajo—estaba definitivamente sorprendido.
—¿Qué? —le pregunté con incredulidad.
Caminó por el sendero y declaró una vez más:
—Odio mi trabajo.
Inmediatamente, pensé en su repentina necesidad de volverse a poner en forma.
—Espera. ¿Me estás diciendo que estás pensando en volver al juego?
Se encogió de hombros, pero evitó mi mirada escrutadora.
—Tal vez. ¿Y qué?
—¿Y qué?
—Me quedé con la boca abierta—. ¿Y qué?—Me detuve en seco, sacudiendo mi cabeza con incredulidad—. ¿Qué trajo este cambio repentino?
Me senté en la banca más cercana. Harry hizo lo mismo.
—He terminado con lo de servir tragos. Demonios, me follo a todas esas mujeres, noche tras noche. No significa ni una maldita cosa. Las hago venir cada maldita vez. Uso mis viejos trucos, todos y cada uno.—Miró a mis ojos de manera significativa—. Las trabajo como un acompañante, Draco.
—Pero lo que me dijiste... sobre esa mujer... —Harry dirigió su mirada a sus pies, su mandíbula tensándose. Expresé un bajo—: Dijiste que la amabas, hermano.
Soltó una inusual carcajada dura.
—Sí, bueno, la soledad le puede hacer eso a una persona.—Miró a la distancia, con el ceño fruncido a una pareja feliz caminando de la mano—. Olvida todo lo que dije sobre el amor. Ni siquiera sé lo que es el amor.—Asumió una cara de póquer y sonrió, pero no llegó a sus ojos—. Muy bien podrían pagarme por hacer algo que me encanta.
—¿Follar sin sentido es algo que te encanta? —pregunté lentamente, con escepticismo.
—Claro —respondió sin sentirlo, luego añadió en un susurro—: ¿Por qué no?
…..-…..-….
Era cerca de la medianoche cuando tomé mi teléfono y marqué el número.
Respondió con un suave
"Hola, tú", y supe que no la había despertado.
Me alegraba que la aventura de la noche anterior no la había avergonzado, pero algo no estaba bien.
—Hola, tú, Mujer Maravilla.—Hice una pausa, añadiendo ligeramente preocupado—:No esperaba que estuvieras levantada. ¿Qué pasa? Suenas triste.
Su voz tembló con diversión.
—¿Por qué llamarías si pensaras que no contestaría?
Entré a mi habitación y salí hacia el patio con vista al océano.
—Me rio ante la convencionalidad. —Se echó a reír y eso calmó mi necesidad de ofrecerle algún tipo de consuelo—. ¿Qué pasa, Mía?
Suspiró.
—Tuve una discusión con mi jefe
—¿En serio? Cuéntame.
—Es una larga historia, Quinn. No quiero molestarme en revivirlo.
Puse un puchero.
—Y pensé que éramos amigos.
Suspiró y supe que estaba poniendo los ojos en blanco.
—Está bien, de acuerdo. Mi jefa, la banshee gritona, hizo las cosas interesantes hoy. Bueno, me llamó a su oficina y me dijo sin pestañear que si alguna vez me follo a su marido, me arruinará.
Mi boca se abrió.
—¿Qué? ¡No puede hacer eso!
—Oh, y se pone peor—resopló Mía.
—¿Peor?—pregunto.
—Peor —confirma- Ayer por la tarde, cuando me estaba yendo de la oficina, mi otro jefe me detuvo, pidiendo usar mi pase. Quiero decir, ¡él es mi jefe! Por supuesto que voy a dejarlo entrar al edificio. Así que voy con él mientras busca lo que sea que está buscando, y entonces los dos nos vamos. ¡Eso es todo! —Suspira—. Ella me llamó a su oficina hoy. Casi me despide.
Sonaba tan herida que quise meter la mano en el teléfono y acunarla en mis brazos hasta que se sienta mejor.
—Lo siento, Mía. Eso apesta. ¿Ahora qué?
—Bueno.—La escuche sonreír—.Le dije que, si iba a castigarme por algo que no había hecho, habría abogados involucrados.
Mis cejas se levantaron y mis labios se alzaron con orgullo.
—¿No me digas? Eso es pensar rápido, chica. Buen trabajo. Espero que haya dado marcha atrás.
—Lo hizo, pero algo me dice que esto está lejos de terminar.
—Hizo una pausa solo para agregar en voz baja—: Es como si absorbiera la vida del ambiente a su alrededor. Es tan amargada que quiere que todos los demás sean amargados para que así su trasero amargado tenga compañía.
No pude evitarlo. Me reí y luego añadí en broma:
—Suenas estresada. ¿Sabes lo que necesitas?
Me interrumpió con una advertencia:
—Quinn.
Mis hombros temblaron con una risa silenciosa mientras añadía inocentemente:
—¡Iba a decir un baño! Caray, mujer. Quita de tu mente esas ideas sucias. Pervertida chica sucia.
—Probablemente debería irme a la cama. —Había escuchado esa sonrisa ya muchas veces.
Estaba desesperado por verla.
Tres días más.
Me rasqué distraídamente el brazo.
—Sí, yo también. Buena noche, Mía.
Su voz suave, pero aún ronca estaba seguro que me daría buenos sueños.
—Buenas noches, Spiderman.
Dormí pacíficamente esa noche, y tuve buenos sueños.
...-...-...-...-...
Hermione
Afortunadamente, el viernes pasó sin incidentes.
Ella y yo hicimos un progreso excelente en el Baile Solteros y Desesperados. Estaba emocionada de saber que este sería mi primer evento como una gerente de eventos. Quiero decir estaría a cargo y sola con el auricular y el portapapeles. Ella ya me había dado el reporte y me había dicho que si me atoraba podía llamarla a cualquier hora en la noche. El evento iba a durar oficialmente hasta la medianoche, pero la estación de radio quería seguir hasta las 2a.m. Nimphadora ya me había dicho que estaría al aire hasta que el reloj diera las doce, pero me dio estrictas órdenes de que no iba a irme sin permiso hasta que el último invitado se hubiera ido.
Eso estaba bien para mí. No me importaba quedarme. Llevé mi cansado trasero a casa alrededor de las siete de la noche y ni siquiera me molesté en llegar a casa antes de tocar en el apartamento frente al mío.
Bill respondió sonriendo entonces, dándome una mirada, su sonrisa cayó y alzó sus brazos, de alguna forma sabiendo exactamente lo que quería. Enredé mis brazos alrededor de su cintura y sus fuertes brazos me atraparon. Acarició mi cabello y sin alejarme de su lado nos condujo dentro y cerró la puerta.
Terry, quien estaba cocinando, nos llamó desde la cocina.
—¿Qué sucede? —Demasiado concentrada en la calidez del cuerpo de Bill no respondí. Lo que me consiguió un grito—: ¡Oye! —Cuando no respondí una segunda vez, una mano en mi espalda y un suave susurro—: ¿Hermione? —Cerca de mi oreja me hizo querer enterrarme más profundamente en Bill.
—Odio a mi jefa—murmuré contra su camiseta.
Terry enredó sus brazos alrededor de ambos en un abrazo grupal, envolviéndome en amistad y apoyo. Mi pecho se calentó y disfruté del calor.
Diez minutos, y un Cosmo más tarde, me sentaba en el sofá entre mis dos chicos favoritos. Vimos ridículos programas de televisión mientras Terry me alimentaba con caros chocolates.
No tan mal como un viernes podía ir.
Un incesante toque en mi puerta me despertó, junto con un grito:
—¡Levanta tu trasero Hermione!
Sin saber quién tocó, lancé una almohada sobre mi cabeza y gruñí.
Pero el toque no cesó. Arrastrándome fuera de la cama, me tambaleé fuera de mi habitación y abrí mi puerta. Tan pronto como el seguro se fue, la puerta se abrió de golpe y Terry entró. En su camino, me tendió un vaso con algo espumoso y púrpura. Ni siquiera quería saber.
—Bébelo, dulzura—murmuró, cuidando no tocar nada mientras veía mi apartamento cansinamente, como si estar fuera de moda fuera contagioso.
—¿Qué...?
—¿Estás haciendo aquí?
—. ¿Qué...?
—¿Hora es?
—.¿Qué...?
—¿Es la cosa morada en el vaso?
Había demasiadas preguntas con un qué,y muy poco tiempo.
Se inclinó contra el mostrador de mi cocina.
—Bueno. —Entonces miró abajo en el mostrador con amplios ojos, se lo pensó mejor, se enderezó y limpió su camiseta—. Sé que nunca lo pedirías, y después de que dijiste que saldrías esta noche, pensé en ayudarte a escoger un atuendo antes de irme a trabajar. —Sonrió graciosamente, se inclinó hacia adelante y susurró—: De nada.
No estaba segura si eso era sarcasmo o no. Demonios, no sabía si Terry sabía lo que era el sarcasmo o no.
Abrí mi boca para responder, pero mi madre siempre dijo que si no tenías nada bueno para decir, cierra tus labios. Él colocó sus dedos debajo del vaso en mi mano y lo alzó a mi boca.
—Bebe. Proteína. Bueno.
Lo alcé a mi nariz, y olí. Entonces bebí. No estaba tan mal. Bebí de nuevo.
Caminó rodeándome y avanzó hacia mi habitación, murmurando:
—¿La habitación está por aquí? ¡Genial! Hagamos esto.
Terry entró en mi habitación abriendo las cortinas. La luz del sol entró, peleé por sisear y esconderme bajo la cama. Entonces Terry se giró.
Su aterrorizado jadeo asustándome por completo. Ahora despierta salté y grité un petrificado:
—¿Qué? ¿Qué?
Cubrió su boca con sus dedos de ambas manos y murmuró: —Oh,cariño. —Sonó decepcionado—. ¿Qué es eso?
Miré alrededor de mi habitación y me encogí de hombros.
—¿Qué?
Señaló firmemente a mi cama.
—¡Eso!—Señaló su punto al dar los tres pasos hacia mi cama y tomar mi edredón floral entre sus dedos.
Respondí lentamente, como si estuviera haciendo una pregunta capciosa.
—¿Mi edredón?
Miró abajo hacia el retro tejido viejo con estampado floral antes de preguntar con burla:
—¿Eres una solterona de ochenta años que los fines de semana visita el "salón comunal"?
Solo para molestarlo, crucé mis brazos sobre mi pecho, cuidando no derramar mi vaso fangoso, y repliqué desafiante:
—Sí.
Sus ojos se entrecerraron y me miró de arriba abajo antes de declarar:
—Te ves bien para tu edad, Hermione. —Entonces giró su cara lejos de mi cama y exclamó—: ¡Simplemente... no! Vamos a arreglar eso.
Abriendo mi armario, miró las ropas dentro y preguntó:
—¿Dónde está el resto?
Me senté en mi cama con un suspiro, sorbiendo de mi bebida.
—¿El resto de qué, Terry?
—La ropa, Hermione. —Se giró lentamente, sus ojos luciendo algo locos—. Dime que tienes más ropa.
No tenía una respuesta para eso, así que no respondí. En lugar de eso, bebí de mi malteada de bayas con proteína y parpadeé hacia él. Dejando salir un montón de maldiciones, buscó en su bolsillo y sacó su celular. Colocándolo en su oreja, esperó y entonces respondió:
—Necesito reservar urgente una cita con Luna. —Una pausa y entonces puso sus ojos en blanco—. Sé que está ocupada. Dile que es Terry. —Miró abajo hacia mí y entonces susurró a su receptor—: Y esto es una emergencia. —Esperó un poco y luego fue a mi escritorio, escribiendo en un papel de notas—. Excelente. ¡Gracias!
Arrancando el papel de la libreta, me lo tendió.
—Luna es la mejor. Me lo debe, así que no te cobrará nada. —Inclinó su cabeza y añadió—: Sin embargo, la ropa, te costará. Bastante.
Tomé el papel en mi mano y pregunté:
—¿De qué estás hablando? ¿Qué ropas? ¿Quién es Luna?
Terry gruñó.
—Vamos pastelito, Luna es tu compradora personal.
Una hora más tarde, una sofisticada mujer con cabello rubio en un hermoso vestido con patrones oscuros, crema y caramelo alzó su mano para quitarse sus lentes de sol. Su mirada cayó en mí mientras murmuraba:
—Esta es una emergencia.
Miré abajo a mis vaqueros y suéter a juego. Personalmente, no veía nada malo en él. Obtuve mi suéter en una venta de rebaja. Me costó ocho dólares, por un hoyo en la espalda. No sé veía el agujero cuando lo usaba. ¡Era una ganga!
A diferencia de algunos de mis compañeros, trabajé en la universidad.
Cada año, encontraba algo nuevo para hacer. Fui de trabajar en una panadería a servir café, cobrar las compras y finalmente trabajar en la biblioteca de la universidad. Tenía un fajó de ahorros en mi cuenta de banco.
Eso no significaba que quería gastarlo todo en ropa.
La mujer extendió una mano, tomando la mía sin permiso.
—Luna. Y tú eres Hermione. —Soltando mi mano, colocó su brazo a través de mi codo y me arrastró hacia adelante—. Ahora que nos presentamos, sigamos. Solo tengo dos horas libres.
¿Dos horas?
Seguramente no había escuchado bien.
¿Dos malditas horas?
Ugh. Iba a matar a Terry.
Luna me arrastró de tienda en tienda, y rápidamente dije que tenía un presupuesto. Sin querer ser grosera, al menos, creo que lo fue, me miró y con una sonrisa dijo:
—Puedo ver eso.
Odiaba admitirlo, pero después de un rato, estuve gratamente sorprendida con los servicios de Luna. Me pidió que le mostrara algunas piezas de ropa que escogería para mí, tomó mi estilo en consideración, y entonces comenzó a trabajar. Me empujó fuera de mi zona de confort con algunas cosas, pero cuando me los probé, los amé. Me hizo comprar maquillaje nuevo, pidiéndole a la empleada que me mostrara cómo aplicarlo, y tres pares de tacones que secretamente adoré al momento de verlos, luego me llevó a comprar lencería nueva.
Tan bajo como pude, le advertí que no me gustaba la lencería sexy.
Era más del tipo sencilla y cómoda. Pero me aseguró que lo sencillo y cómodo podía ser sexy. Estuve molesta de admitir que tenía razón.
Diez pares de bragas y cinco sostenes más tarde, caminé fuera de la tienda con una tímida pero emocionada sonrisa. Pronto, era tiempo de que Luna se fuera, y estaba sorprendida cuando se detuvo para abrazarme.
—Gracias por dejarme hacer lo que amo, Hermione.
—Gracias por ayudarme. Nunca habría escogido la mitad de estas ropas sin tu empujón.
—Música para mis oídos. Saber que te verás fabulosa en ellos es todo lo que necesito para sentirme satisfecha con mi trabajo de hoy —respondió y miró su reloj—. Tengo que irme, pero fue encantador conocerte. Mándale mi amor a Terry. —Luego se fue.
Miré abajo a todas las bolsas a mis pies, cuidadosamente las levanté, y llamé un taxi. No había manera en que llevara todo esto en autobús.
Una siesta me pareció una buena idea en ese momento, pero cuando desperté, me sentí aún más cansada que cuando llegué a casa de compras.
Ella me había enviado un mensaje confirmando que seguía en pie lo de la noche. Cuando le dije que sí, inmediatamente me respondió con un "¡HURRA!", y que me vendría a recoger alrededor de las nueve. Eso fue cuando me quedé dormida.
Me desperté a las 5:35pm.y parpadeé hacia las bolsas de ropa que acababa de comprar.
Deslizándome fuera de la cama, ordené mi nueva ropa, doblándola y colgándolas en caso necesario. La mezcla de colores en mi armario era nueva. Usar negro la mayor parte del año se convirtió en un hábito cuando fui mayor.
El negro era adelgazante, así que siempre lo usaba.
Desafortunadamente, el negro no podía esconder dieciocho kilos de peso extra.
Ahora tenía rojos, rosas, azules y vedes. Me hacía feliz. No podía esperar a usar estas cosas. Incluso tenía un vestido.
Nunca usaba vestidos.
Esta noche, usaría un vestido con fines de experimentación. Quería ver la reacción del sexo opuesto al verme en vestido.
De repente emocionada por mi noche, me desvestí y caminé hacia el baño. Necesitaba depilarme.
A las 8:59 p.m. sonó un golpe en mi puerta. Debo haberme visto como un becerro recién nacido corriendo en mis tacones, pero no me importó. Abrí la puerta para encontrar a Ella de pie ahí con una botella de vino en sus manos.
Miró hacia mí y luego gritó:
—¡Mierda! —Me abrazó fuerte—. ¡Te ves increíble, Hermione!
Llevaba un vestido largo blanco y negro que moldeaba sus curvas, sus rizos extendidos por su espalda en un desorden caótico que lucía impresionante, con labios fruncidos rojo brillante. Ella era una mujer atractiva.
La puerta al otro lado del pasillo se abrió y Terry me vio. Se quedó sin aliento y luego sacudió su cabeza, mirando a Ella.
—Luce magnifica, ¿verdad? —Entonces se regodeó al más puro estilo Terry—. Toda mi culpa. Contraté a la mujer que la ayudó con las compras, así que, sí. —Me lanzó un beso—.De nada.
El vestido negro que tenía era encantador. Era un vestido de cóctel con escote de corazón que llegaba un poco demasiado alto en mis muslos, pero cuando añadí los tacones, rápidamente me di cuenta que era hermoso.
Y me sentía hermosa en él.
Dejé mi cabello suelto, recogido parcialmente de un lado, apliqué ligeramente maquillaje, y secretamente me puse una nueva ropa interior ligeramente sexy. Estaba sorprendida de lo que bien que me hacían sentir. Sabía que nadie podía verlas, pero yo sabía que estaban ahí, y la suavidad de mi ropa interior deslizándose junto a mi vestido se sentía asombroso.
Ella le tendió la mano, sonriendo.
—Tú debes ser Terry.
Él la tomó, pero se me quedó viendo con la boca abierta.
—¿Le has hablado a las personas de mí?
Sonreí.
—Claro. Eres uno de mis dos chicos favoritos.
Entonces él sonrió y fue tan tierno, tan poco al estilo Terry, que mi corazón se calentó.
Luego se dio la vuelta.
—Hola, Ella, es tan agradable conocerte. Me encanta tu cabello. ¡Es salvaje! Los rizos son tan sensuales. —Vio el vino en mi mano—. Oh, burbujeante. ¿Te importa si tengo un poco? —
Antes de que Ella pudiera responder, ya estaba arrastrándola dentro de su apartamento.
Sacudiendo la cabeza con una sonrisa, recuperé mi bolso, cerré el apartamento, y luego me uní a ellos justo a tiempo para presenciar a Ella enamorarse de Bill como yo lo había hecho. Entonces Bill me miró y su sonrisa se volvió suave. Bajó la vista hacia mi vestido y pronunció un gentil
—Impresionante, cariño—antes de tomar mi mano y besar mis nudillos.
Podía jurar que escuché a Ella gemir.
En poco tiempo, Ella y Terry estaban hablando como viejos amigos, volviendo a contar viejas historias de aventuras mientras Bill y yo escuchábamos y reíamos. Terminamos la botella de vino, besamos a los dos chicos en señal de despedida, y luego tomamos un taxi hasta el bar.
Este sábado por la noche se perfilaba a ser uno de los mejores que he tenido.
El bar no era como esperaba que fuera.
Ella y yo, demasiado arregladas y fuera de lugar, permanecimos de pie junto a la barra mientras le preguntaba:
—Pensé que habías dicho que habías estado aquí antes. ¡Podía haber usado mis vaqueros, El!
Inconfundiblemente avergonzada, levantó su bebida hacia sus labios y murmuró en disculpa:
—He estado... pero pude haber dejado fuera que fue hace años.
Un hombre sentado en el extremo opuesto de la barra levantó su chupito y trató de guiñarme, pero salió como un parpadeo. Por la forma en la que se balanceaba, pensé que era un chupito de demasiados.
Miré a Ella.
—Necesito un trago.
Golpeó la barra para conseguir la atención del barman.
—Necesitamos bebidas, amable señor.
El barman era un hombre alto y fuerte con las mangas enrolladas y los brazos tatuados. Era atractivo a su manera, y tan pronto como puso los ojos en Ella, él era un caso perdido. Su sonrisa parecía como si hubiera estado escondida demasiado tiempo, y Ella la estaba sacando. Se inclinó hacia adelante para acercarse a ella.
—¿Y qué les gustaría, chicas?
Me senté en el taburete y apoyé la barbilla en la palma de mi mano.
—Algo que no tenga sabor a alcohol, si puedes hacerlo.
Se volvió hacia mí.
—¿Alguna vez has tomado un té helado Long Island? —Negué con la cabeza y él sonrió—. Te lo prepararé.
Mike, como resultó ser el nombre del camarero, de hecho, nos los preparó.
Con cuatro tés Long Island en mi sistema me estaba sintiendo muy bien. Eran bien pasadas las once de la noche, y no había ninguna señal del galán de Ella. Mientras Ella se había relajado un poco y comenzaba a coquetear con Mike, revisé mi teléfono.
Quería llamar a Draco. Me sentía conversadora. Pero no era tonta.
Era sábado por la noche y él era un acompañante. No tenía ninguna duda de que estaría abro comilla entretenido cierro comilla esta noche.
Apestaba un poco. Quería decirle sobre mis aventuras nocturnas.
Tenía un montón de primeras veces sucediendo. Mi primer vestido. Mi primer té Long Island. Mi primera experiencia de ebriedad.
Y estaba segura que mañana sería mi primera resaca si no cambiaba a agua pronto.
De repente, la entrada se abrió y una cacofonía de abucheos, chillidos y risas pasaron a través de los hombres que entraron. Ella le sonrió a Mike y entonces volteó hacia la puerta. Su sonrisa cayó. Y también lo hizo mi instinto cuando atrapé a Mike observando a Ella ver a otro hombre.
Ella murmuró en voz baja:
—¡Oh, por Dios, es él, Hermione! El chico en camisa blanca y pantalones de mezclilla. Ese es Rick.
Me centré en el grupo lo mejor que pude. Cinco hombres amontonados en una cabina y un hombre bastante apuesto con una sonrisa reluciente rió junto con sus amigos. Todos lucían en sus treintas, y claramente la estaban pasando muy bien. De primera vista, pude ver que era un hombre de buen aspecto, pero algo en él me dio escalofríos. Sus ojos no tenían ninguna calidez.
Sin un momento para pensar, Ella se puso de pie, enderezó su vestido, terminó el resto de su bebida, y caminó hacia el hombre. Ellos dejaron de hablar cuando ella se aproximó, pero Rick la miró de arriba abajo, con una sonrisa astuta cruzando sus labios. No podía escuchar lo que estaban diciendo, pero Rick se deslizó fuera de la cabina, tomó la mano de Ella, y la giró hacia una pequeña cabina cerca de los baños.
A medida que ellos avanzaban, ella se volvió hacia mí, sonrió abiertamente y me dio un pulgar en alto.
Le devolví la sonrisa en apoyo y me volví a un enfurruñado Mike.
—Siento lo de Ella.
Me devolvió la sonrisa.
—No te disculpes. Es dulce.
Mientras Ella conocía mejor a Rick, jugué algunos juegos en mi teléfono y bebí el agua que Mike me había traído. Levanté mi cabeza para buscar a Ella, pero no estaba en su cabina.
Mike debe haberme visto buscándola, porque limpiando la barra, expresó un áspero:
—Don Juan la llevó hacia los baños. —Mi boca se abrió. Él sonrió tristemente—. Ella lucía ansiosa.
¿Qué diablos está pasando?
Me senté en el bar, plenamente consciente del hecho que Ella se había ido por más de diez minutos. Cuando volvió, di un suspiro de alivio. Pero cuando se acercó a mí, no podía mirarme a los ojos.
—¿Podemos irnos? ¿Por favor? —El tono de su voz había cambiado. Era plano. Vacío. Rick entró a la habitación, e hizo la mímica de empujar sus caderas en una silla. Su multitud de amigos estalló en un ataque de risa.
Oh, no.
—Sí, vámonos. —Puse un poco de dinero en la barra para Mike y cuando regresó, me entregó una nota doblada. Miró a Ella. —¿Te asegurarás que lo reciba?
Me gustó Mike.
Parecía un tipo decente.
—Por supuesto.
En el taxi a casa, Ella lloró.
Lloró todo el camino hacia mi apartamento, en donde me dijo que había tenido sexo con Rick en un cubículo sucio que olía a orines. Una vez que terminaron, le dijo que estaba bien... para ser un cerdito.
Maldije a Rick al infierno mientras sostenía y consolaba a mi nueva amiga. Tenía en mente volver ahí y mostrarle lo que realmente pensaba de él... al empujar mi zapato en su culo. Sin querer hablar más de Rick, Ella lloró un poco más.
Regresamos a mi apartamento en donde lloró hasta quedarse dormida.
Hola hola! Como andan? cumplí mi promesa de reportarme rápido jajajja quiero contarles que EL PRÓXIMO CAPITULO ES EL GRAN ENCUENTRO, listo, puedo calmarme jajajaj
Espero que les guste, voy a estar intentando actualizar antes del fin de semana nuevamente, pero tengo que preparar dos finales mas, así que paciencia por favor :)
A la pregunta de LuFelton, calculo que serán 20-25 aproximadamente.
Gracias por comentar! las leo aunque no conteste casi nunca y son mi motivación para adaptar, espero sus comentarios nuevamente! Y espero que redeginori haya podido mantener cara seria en la oficina ajajajaj y espero con más ansias hacer la próxima actualización :D
Besos, Isa
