"Oliver. Oliver vamos despierta." La voz sonó cercana pero Oliver estaba demasiado seguro durmiendo. Al menos así los riñones no le dolían, las piernas no le pesaban tras quintales y los bebés no le daban fuertes patadas en el vientre.

Le gustaba el embarazo, estaba deseando tener a sus niños en brazos y no podía esperar a verlos, pero estaba agotado, cada día lo estaba más; de eso no tenía ninguna duda y quería que los últimos dos meses que le quedaban, pasaran cuanto antes.

"Oliver cariño despierta por favor." Clark estaba a su lado y para sorpresa de Oliver sonaba asustado. Estaban en casa, en la tranquilidad de la madrugada donde nada malo podía ocurrirles y Clark parecía asustado.

Una mano cálida le rozó la mejilla, olía a Clark y eso le encantaba, pero parecía tenso, sin que Oliver supiera porque. Por muy tranquilo que estuviera en aquel tranquilo sueño, abrió los ojos y a punto estuvo de gritar pero se había quedado sin aire al darse cuenta que su cuerpo estaba flotando.

"No te asustes. Creo que son los bebés." Clark tomó su mano e intentó mantenerlo tranquilo, aunque no era fácil cuando no tenía donde apoyarse, cuando temía caer al suelo de golpe y hacer daño a los bebés. "Vamos mírame."

Oliver se volvió. Allí estaba Clark, le sonreía y aunque intentaba hacer ver que no pasaban, estaba casi tan asustado como él. Clark no era buen actor, no sabía mentirle y menos cuando se trataba de algo realmente importante y grave, algo que Clark no estaba seguro de poder controlar.

"Clark…"

"Lo se, pero tienes que concentrarte en que vas a bajar, en que puedes hacerlo. Creo que mientras tengas a los niños en tu interior podrás hacer cosas similares a las mías." La mano de Clark sosteniendo la suya le hizo tranquilizarse, lo suficiente para poder pensar con tranquilidad.

"Bueno pero no podemos decir que hayas aprendido a volar todavía." Oliver sonrió ahora que empezaba a ver las cosas con más claridad, no parecía tan malo eso de flotar y tal vez volar.

"No es mi culpa, ya sabes cuantas veces lo he intentado. A lo mejor nuestros hijos tienen más habilidades que yo." Mientras Clark lo observaba, se dio cuenta que Oliver estaba empezando a descender poco a poco, de forma natural, como si realmente lo estuviera haciendo él.

Cuando finalmente tocó la cama con su cuerpo, Oliver miró a su alrededor y sonrió visiblemente aliviado. Por mucho que le gustara andar por los tejados y arriesgar la vida cada dos por tres en las alturas, volar, no había sido nunca una de sus mayores pasiones.

"Eso ha sido… guau, estaba volando, bueno estaba flotando, pero podía controlarlo, al final podía controlarlo. Espera." Era cierto, no le gustaba pensar en volar sin estar cómodamente sentado en su jet privado, pero ahora que había sentido la emoción de hacerlo, las cosas habían cambiado.

"Oliver…"

Pero Oliver no le estaba haciendo caso, tenía vista fija en la pared de enfrente y la mente puesta en poder volver a flotar otra vez, como si estuviera haciendo algún tipo de meditación. Ralentizó la respiración, se concentró en sus bebés, le gustaría poder hablar con ellos, comunicarse con los niños, pero no ocurrió nada, excepto que el corazón le dio un vuelvo completo.

La gravedad desapareció y para su sorpresa, allí sentado en la cama, su cuerpo comenzó a elevarse por si solo. Ya no estaba asustado, ya no tenía la necesidad de bajar, pues algo dentro de su cuerpo le decía que todo estaba bien, que no necesario tener miedo pues no iba a caer.

Eran los niños, o al menos uno de ellos. estaba seguro que, finalmente después de tantos meses hablando con ellos mientras esperaba la vuelta a casa de Clark, sentado frente a la chimenea o a primeras horas de la noche, agotado, tumbado en la cama había conseguido una comunicación con los bebés.

"Oliver déjalo por favor."

"¿No te das cuenta Clark? Este es el futuro de nuestros hijos, van a ser mucho más de lo que ninguno de los habíamos pensado." Por mucho entusiasmado que estaba Oliver, Clark no lo estaba tanto y su compañero se preguntaba porque.

"Oliver por favor, baja y descansa, no creo…"

"Ya salió el Clark superprotector. ¿podrías al menos darme un momento de tranquilidad y descanso? Estoy bien, creo que soy capaz de saber cuando me encuentro mal y cuando necesito descansar."

Pero Clark siguió mirándole igual, como si estuviera esperando algo, como si supiera lo que estaba a punto de pasar, quieto, estático delante de Oliver y en completo silencio, pues tenía claro que no merecía la pena decirle nada, Oliver terminaría por darse cuenta.

"¿Qué pasa ahora?" Dijo Oliver.

Pero Clark no tuvo que contestar, pues un segundo más tarde, Oliver cayó, pero afortunadamente para él Clark seguía teniendo una vista impecable y unos reflejos que poco tenían que ver con los humanos y lo cogió en vilo.

"¿Puedo decir ya el "te lo dije"?" Oliver rodeó su cuello con ambos brazos y le besó con fuerza. "Aunque eso no está nada mal como agradecimiento por tu parte." Clark sonrió mientras dejaba en el suelo a Oliver.

"¿Qué es lo que no me has contado?" Oliver sentó en la cama y al hacerlo, se dio cuenta que estaba totalmente agotado, como si las fuerzas que le habían dado los bebés al hacerle flotar, hubieran desaparecido por completo, así sin más.

"¿A que te refieres? Si lo dices por el caso que estoy investigando con los chicos no es nada del otro mundo, lo de siempre, drogas y unos tipos suficientemente tontos como para dejarnos unas buenas pistas. En cuanto a la buena de Felicity…"

"No estoy bien ¿verdad?"

Clark se quedó callado, ¿Cómo podía mentirle después de haberse prometido sinceridad absoluta cuando habían comenzado su relación? Sabía mucho más que Oliver, eso lo sabían los dos; pero lo que Oliver no sabía era todo lo que él médico le había dicho Emil sobre su estado.

Se sentó a su lado y colocó la mano sobre el vientre de Oliver, sintió a los bebés, se movían de vez en cuando y él podía escuchar sin problemas sus dos corazones y algo más lejano el de Oliver. Eso no le gustaba, al fin y al cabo el doctor Hamilton ya se lo había dicho.

"Clark, vamos dímelo porque a lo mejor sin darme cuenta estoy arriesgándome demasiado y si me dices lo que me ocurre, puedo tomármelo con más calma y no poner en peligro ni la vida de los bebés ni la mía."

Oliver sabía como ganárselo, como romper esa tapadera de tipo duro que Clark pretendía hacer ver que tenía de vez en cuando. Porque a él no le podía esconder nada, lo conocía demasiado bien y lo quería tanto, como para saber cada gesto porque lo hacía, cada mirada a donde iba y cada sonrisa fingida que era lo que escondía.

Por si eso no era bastante, si Oliver le mostraba su mejor sonrisa de cachorrillo abandonado, entonces Clark no tenía que hacer, pues todas sus armas se rompían. Lo abrazó, preocupándose de no hacer daño a los bebés y apoyó la cabeza sobre el hombro de su compañero.

Estaba asustado, hacía días que Clark lo estaba, pero sobretodo se sentía mal por tener esconderle aquello a Oliver, por el simple hecho de que estuviera tranquilo, pero no podía hacerlo por más tiempo, no al notar la fragilidad con la que su compañero al abrazarlo, tan poco parecido al superhéroe que él conocía. Lo escuchó respirar, lo hacía lentamente y si no le hubiera escuchado hablar, podría haber dicho que se había quedado dormido en sus brazos.

"Clark por favor, se que hay algo…"

"De acuerdo no estás bien." Oliver se separó y lo miró a los ojos, sorprendido de que por fin Clark estuviera siendo sincero con él. "Emil me lo dijo hace un mes."

"¿Qué quieres decir con eso de que no estoy bien?" La respiración se le aceleró tanto que el propio Clark se dio cuenta.

"Primero tranquilízate o no sigo hablando." Acababa de ser demasiado brusco, los nervios habían hablado por él. "Lo siento, pero va en serio, necesitas relajarte, por ti y por los niños. Al fin y al cabo es lo mismo que le puede ocurrir a cualquier mujer embarazada, sólo que en tu caso, tu cuerpo no está acostumbrado y le cuesta un poco más acostumbrarse a la nueva situación."

Oliver tomó la mano de Clark para que dejara de hablar, y tras miraron un momento sonrió. Jamás lo había visto tan nervioso, no como para hablar sin parar simplemente para que Oliver no le preguntara.

"Estoy relajado, de verdad, pero necesito que me digas que es lo que me ocurre, porque se, desde hace mucho que no estoy bien y tengo miedo de que pueda lastimar a los bebés por hacer algo…"

"Ellos están bien, pero para estarlo, digamos que te están debilitando a ti. Son unos bebés muy sanos y fuertes, pero tu no." Antes de seguir hablando, besó a Clark con cuidado, como si temiera romperle y le ayudó a tumbarse de nuevo en la cama. "Los niños están desarrollando sus habilidades a través de ti y eso tampoco es bueno. Si estás relajado ellos se sentirán mejor también y excepto sustos como los de hoy, no tendrán porque usar ninguna habilidad."

Clark se tumbó a su lado y le acarició el rostro sonriendo.

"¿Qué hay de mi? has dicho que yo no estoy bien. ¿Eso que quiere decir exactamente?"

Clark respiró hondo, no era fácil decir aquello sin asustar a Oliver.

"Significa que necesitas reposo absoluto para no caer enfermo y que, bueno, tu corazón…" Tragó saliva al ver que la expresión de su compañero cambiaba de repente y palidecía en pocos segundos. "No es tan grave, pero si no te cuidas estos meses, podría serlo."

"¿Podría morir?" Oliver aferró con fuerza la mano de Clark mientras esperaba la respuesta.

"No tiene porque."

"¿Podría morir?"

"Si no empiezas a hacer caso a lo que Emil y yo te digamos podrías morir, si."

Oliver se llevó las manos al vientre y comenzó a temblar. Estaba asustado por si mismo, pero sobretodo por los bebés.

"No, Oliver, mírame, no te asustes ¿vale? Queda muy poco tiempo para que los niños nazcan y si hacemos las cosas bien, no tiene porque pasar nada. Te lo prometo. Voy a cuidar de ti como llevo haciendo todo este tiempo, pero necesito que me prometas que me vas a hacer caso." Oliver asintió, incapaz de decir nada. "No tengas miedo."

"Contigo a mi lado, nunca."

Clark le besó, sabía que estaba mintiendo, pero no importaba, estaban juntos y podrían superar aquellos. Ambos sabían que unidos eran imbatibles.