Los personajes son propiedad de Stephenie Meyer.


Día especial

No es la carne y la sangre, sino el corazón, lo que nos hace padres e hijos.

*

Hacia mas de treinta minutos que Edward había dejado el departamento junto con Anne. Y esta extraña sensación en el pecho se había acrecentado con el pasar de los minutos , pero no era mala… al contrario, estaba segura que no tenía nada que ver con mi resfriado o el dolor de cabeza, se trataba de mi pequeña, de Anne.

Se suponía que hoy, iba a ser un día especial para ella. Anne es una niña tímida y algo callada y creo que nuestro brusco viaje desde Forks, no había ayudado a que sea más desenvuelta, no hasta hoy…

El día que me comunicó que debía actuar en su colegio, no sabía si gritar de alegría o preocuparme, era tan raro en ella. Pero luego de hablar con Leah, su maestra, me aseguró que era normal en los niños de su edad y que la obra ayudaría a adaptarse a mi pequeña.

Suspiré, y acomodé las mantas sobre mi cuerpo. Un día importante y yo no estaría ahí. Giré mi cara hacia la venta y los ojos comenzaron a cerrase poco a poco perdiendo la batalla contra el sueño. Sólo esperaba que Edward fuera bueno y le brindara el apoyo que mi niña necesitaba, después de todo… no todos los días tu jefe se ofrece para llevar a tu hijo a la guardería.

-

-

-

-

¿Cómo diablos era que yo, Edward Cullen el importante empresario, había cambiado mi lujosa oficina, por un montón de padres babosos?

Dí un suspiro de frustración y aflojé el nudo de mi corbata

¿Cuánto tiempo podía demorarse todo esto? Era extraño sentarse al lado de esas mini sillitas adecuadas para los niños y todas esas madres que hablaban sin cesar.

Pasé mi vista por todo el salón y me detuve en uno de los grandes ventanales. Afuera todos los juegos reposaban en silencio: los columpios, una calesita, el pelotero y el… ¡¡Tobogán!! De ese sitio se había caído Anne, tuve que tragar saliva y me pasé una mano por mi cabeza ¡Dios! ¡Si tenía más de dos metros de altura! Ahora no me sorprendían todos los golpes que se había ganado.

Volví mi cabeza hacia el frente, donde estaba el escenario. Observé la escenografía de papel mache, que dibuja unos cuantos árboles y un largo camino que se perdía hasta llegar a la puerta de un gran castillo.

Un par de madres charlaban dos bancos delante de mí sobre los trajes de conejos y vestidos. Volví a suspirar y me hundí más en mi asiento.

Hacía más de treinta minutos una amable señorita de nombre Leah, había ido a recoger a Anne y a su "Oso". Después de una breve explicación de por qué Bella no estaba entre los presentes, tomó a Anne de la mano y se perdieron en una de las salas color celeste.

El murmullo se hacía cada vez más fuerte y el cuello de la camisa me ceñía más que nuca, y creo… que comenzaba a sentirme nervioso.

¡Ja! Nervioso¿ yo?. Era Edward Cullen, el mismo a quien no le temblaba la mano cada vez que firmaba un contrato, sabiendo que su cuenta bancaria estaba por el piso, el mismo que habla en calma y claro sin un destello de incertidumbre cada vez que le mentía a sus padres, a Emmett , Alice o, incluso, Bella .

Bella, antes de salir de su departamento me había cerciorado de que volviera a la cama, pero…¡¡ Era tan cabezota!! Seguro a esta hora se encontraría limpiando, haciendo las compras o lo que sea que haga fuera de la oficina.

Saqué mi teléfono para marcarle cuando una voz lleno el lugar.

-¡Padres, familiares y alumnos, sean bienvenidos a un aniversario más de nuestra guardería!- era la misma señorita que había llevado a Anne, la que hablaba.

Bufé y volvía a guardar el celular. Este no era el mejor momento para marcarle.

Luego de unas cuantas palabras alusivas y gran parte de la historia de la guardería, la cual no escuché lo más mínimo, comenzó una ronda donde cada alumno mostraba sus "destrezas" o si se puede llamar de esa forma.

¿Cómo pretendían que niños de dos años bailaran reggeaton? Era un acto totalmente absurdo y aburrido, pero las mujeres que estaban a dos asientos de mí, chillaron de emoción cuando vieron a sus hijos, imitar a uno de esos cantantes llenos de joyas.

El siguiente numero, se trataba de niños de cinco años tratando de interpretar o mejor dicho asesinar la conocida melodía del "feliz cumpleaños" con flautas dulces, ¡¿Pero quién diablos era el que llamaba música a eso?!

-Ahora, para terminar con nuestro acto los alumnos de cuatro años nos brindaran una hermosa representación, de lo que ellos quisieron… que fue Blanca Nieves.

Y así se abrió el telón revelando el castillo y los árboles de nuevo.

Una niña rubia, con un pomposo vestido rosa apareció en escena.

-Yo soy Blanca Nieves y vivo en este hermoso castillo…- en mi opinión la niña sobreactuaba demasiado y llevaba mucho maquillaje. ¿Pero qué más quería?- me dije internamente- ¡¡Ay Edward… son solo niños!!

La niña seguía parloteando sobre su fabulosa vida de princesa, cuando observé que un par de hombres se paraban de sus asientos y se dirigían a los costados del escenario. Uno de ellos de pelo rubio sacó una filmadora de último modelo y apuntó su lente a la pequeña princesita. Otro hombre, sacó una cámara de fotos y se cruzó de brazos, seguro que estaba esperando que uno de sus hijos apareciera en la escena. Otros padres se les unieron a los costados, vieron atentos la escena donde la niña huía de su malvada madrastra, que por cierto era tres pulgadas mas pequeña que ella y esos bucles castaños y su mejillas sonrojadas le daban apariencia de ser todo menos malvada.

Cuando Blanca Nieves llego al bosque entendí lo que Leah había querido decir con eso de la adaptación.

En lugar de los clásicos siete enanitos del cuento, aparecieron cinco animalitos del bosque,- Seguro lo hicieron por falta de actores- me dije. Se trataba de un conejo, un pájaro, un zorro, la ardilla o algo similar y… un "Oso".

-¡Anne!- hablé sin darme cuenta, el par de mujeres parlanchinas me dedicó una mala cara y exclamaron un - ¡Shhhhh!- mientras Blanca Nieves hablaba con sus nuevos animalitos.

Me levanté de mi asiento y como pude me hice camino hasta donde estaba todo los fotógrafos aficionados. Seguro que a Bella le gustaría tener algunas fotos de su hija luciendo como oso. Un adorable oso… el traje le cubría todo el cuerpo de pelo marrón, en su cabeza una diadema con orejitas redonditas llevaba hacia atrás sus largos rulos chocolates y su nariz estaba pintada con un profundo marrón de donde le salían dos graciosos bigotes hacia cada lado. Estaba tan hermosa.

Me coloqué entre los padres y con mi Blackberry fotografié a Anne mientras desempeñaba su papel.

Para el final de la obra un pequeño niño castaño, vestido de príncipe entró a escena y despertó a la rubia Blanca Nieves con un casto beso en la mejilla.

Todos los presentes estallaron en aplausos y unas cuantas mujeres suspiraron. Así, y con una pegadiza canción, terminó la obra.

Los actores saludaron a público con la clásica reverencia de cabeza y el telón volvió a cerrarse.

El publico comenzó a levantarse de sus sillas y a charlar entre si. Aproveché el momento para llamar a Seth, después de todo, Anne necesitaba tiempo para quitarse a ese oso de encima.

-¡Seth, hermano! ¿Cómo has estado?- lo saludé.

-¡Edward! ¡Qué bueno que me llamas!

-¿Qué sucede? ¿Ha pasado algo con Embry y Paúl?- pregunté preocupado, lo ultimo que necesitaba ahora era que ellos se fueran de mi empresa.

-¡No! tranquilízate, esos ya son parte de Cullen S.A y lo seguirán siendo por un largo rato, por lo menos hasta que nosotros nos estabilicemos.

Suspiré- Bien… por poco y me matas del susto ¿entonces de qué se trata?

-Son solo buenas noticias Edward- se quejó-. Estoy moviendo algunos contactos aquí y creo que un hombre, Quil Ateara, se nos puede unir- dijo entusiasmado.

- Está bien, tienes dos semanas para convencerlo, ni un día más.- chasqueé mi lengua-. Tu estancia en Los Ángeles me esta costando más de lo que pensaba.

-Edward- pude escuchar un rastro de temor en su voz- .¿Tan mal estamos?

-No Seth… no, después de tus nuevos socios, pero sabes que no podemos darnos ciertos lujos en estos momentos.

- Está bien, me moveré lo más rápido que pueda y trataré de sumar más gente a la empresa.

-Relájate, ya has hecho mucho por nosotros, mientras tanto yo tratare de convencer a Sánchez a que se nos una.

-¡Pues suerte ahí amigo! ya sabes como te tiene catalogado ese viejo.

-Ni me lo digas-bufé cree que soy el mismo crío irresponsable que echara a perder su dinero.

-Bueno tan equivocado no estaba- dijo en tono burlita.

-¡¿Seth de qué lado estas?!- le grite furioso al aparato.

-Tranquilo… tranquilo solo es una broma, sabes que estoy contigo, pero vas a tener que esforzarte mucho para convencer a ese viejito.

-He cambiado Seth- hablé en voz baja- y se lo voy a demostrar a él y a todo el mundo.

-Lo sé Edward, mucha suerte, te llamo cuando tenga alguna novedad.

-¡Adiós!- me despedí y colgué la llamada.

Giré sobre mis talones y observé que varias personas se habían agrupado en pequeños grupos, un par de padres rodeaban y felicitaban a sus niños, otros se dirigían hasta sus salas a buscarlos y un par de niños correteaban por el salón. Había mucho ruido y risas, miré hacia todos lados, pero Anne no aparecía.

Empecé a caminar entre la gente hasta la sala por donde había desaparecido la pequeña la primera vez.

Atravesé a una pareja que saludaba y cargaba a su niño, una anciana y… fue ahí cuando la vi, la pequeña ya se había cambiado su disfraz por el delantal del colegio y estaba hablando con otra niña rubia, Blanca Nieves, y la bolsa con el oso reposaba a sus pies.

Seguí caminando hasta la pequeña, y poco a poco pude escuchar mejor su conversación.

-¿Qué te pasa Anne? ¿Acaso eres tan… tonta, qué ya ni tu mamá te quiere ver?

-¡¡No!!- chilló Anne. Solo podía ver su espalda y sus pequeñas manitas como se cerraban en puño.

-Pues entonces dime tonta ¿dónde esta? Ves… no te quiere- le gritó Blanca Nieves

-Mi mami si me quiere y… y mucho- dijo Anne mientras su cuerpo comenzaba a convulsionarse.

Aceleré mi paso, pero una familia con perro y todo me impidieron seguir avanzando.

-¡¡No entiendes!! Ella no te quiere, sino… estaría aquí, como mi mami y mi papi- gruñí, la princesita ya no me caía tan bien.

-¿Y tu papi Anne? ¡Ahhhh…cierto!- exclamó-. El tampoco te quería, por eso no tienes.

-Yo… yo no sé- gimoteó. Tragué saliva y corrí al niño a su perro con un brazo.

-Tú que… ¡Ay! Eres una tonta… tonta, tonta Anne- me acerqué hasta las niñas y me paré detrás de Anne.

- ¿Sucede algo pequeña?- dije con voz suave pero clavé mis ojos, llenos de furia en la pequeña y malvada Blanca Nieves.

Anne dio un saltito cuando escucho mi voz, se limpio las lágrimas y su nariz con el puño del delantal y me miró. Su carita aun estaba mojada por las lágrimas y sus ojitos estaban rojos por el llanto.

Me bajé a su altura y pasé una mano por sus cabellos.

- ¿Estás bien pequeña?-volví a preguntar.

-Si… Si… Ed…ward- habló con voz temblorosa

- ¿Esta niña te ha hecho algo malo?

-No… no señor yo solo hablaba con Anne y entonces…– la niña ya no parecía tan mala conmigo presente. Sus ojos se abrieron con platos y movía las manos por el aire mientras hablaba.

- ¿Cómo te llamas?- le pregunté.

-Soy Sofia, mucho gusto señor- dijo con voz suave y extendió su manita. Sofía… Sofía… por qué se me hacia conocido ese nombre. Estreché su mano y volví mi atención hacia Anne.

-Cariño ¿te hizo algo Sofía?- Anne negó con la cabeza, pero yo sabía que eso no era cierto. Me incorporé y por alguna extraña razón mi mirada se posó en los ventanales, las hamacas, la calesita, el tobogán y todo seguía ahí a fuera.

¡Mierda! Algo hizo clip en mi cabeza. El tobogán, esta niña era el mismo diablillo que le había lastimado a Anne.

-Mira, Sofía- hablé con voz dura -. Sé que Anne no me dirá lo que le hiciste, por eso lo haré yo. No quiero que vuelvas a hablarle, a decirle tonta y ni se te ocurra volver a hacerle daño, como tirarla del tobogán.- la niña dio un pequeño grito que tapó con su mano-. O si no tendré que hablar con tus padres y los profesores- ¡Perfecto Edward! ¿Desde cuándo eres soplón? Dijo una voz en mi cabeza, pero… que más podía hacer, Anne no era mi hija y no podía golpear a una niña de cuatro años, que lucia como Blanca Nieves.

Tomé a Anne en brazos y como pude agarré la bolsa con su disfraz y me dirigí a la salida.

- ¿Te encuentras mejor pequeña?- le pregunté.

Ella solo se limitó a asentir con la cabeza.

-Espero que a partir de ahora no te haga más daño y si te lo hace- levanté una de mis cejas para poner más énfasis-. Me lo cuentas y vendré a ayudarte ¿de acuerdo?

Ella volvió a sentir y ocultó su rostro en mi cuello. Mientras caminaba hacia l volvo con Anne en brazos me hice una promesa, que nunca más esa niña volvería a molestarla.


N/A: emm... ¿Y? ¿Les gusto? ^^ tenia muchas ganas de llegar esta parte y ver a mi Edward en su papel de chico bueno. A que ahora no les cae tan mal como al principio. jajaja

¿Entendieron lo de Seth? bueno... ya se van a enterar de a poquito, de eso y unas cuantas cosas más.

Gracias por estar ahí del otro lado, (Donde quiera que eso sea) por tomar su tiempo de leer, por sus favoritos , alertas y sus reviews que me hacen saltar al estilo Alice. Y en especial a mi nueva Beta "oehems" que me yuda a mejor mis capitulos.

Me despido....Besotes!!