Nota de Autora: Después de haber pensado las cosas, durante un tiempo, llegué a la conclusión de que no tiene caso ponerse de moralista con personajes que realmente no existen en la vida real (con respecto a mi anterior posición de los artistas que dibujan lolicon).
Es cierto que puede ser algo potencialmente desagradable para algunos (incluyéndome a mí hasta cierto punto) pero realmente nadie en la vida real está siendo afectado a causa de imágenes o relatos sexuales que involucran a menores de edad, excepto quizá el hecho de que la sensibilidad de ciertas personas puede llegar a ser afectada. Yo misma hallo desagradable ciertas temáticas e imágenes que inundan el internet, pero finalmente comprendí, después de un tiempo, que es un mal necesario en favor de la libertad de expresión que actualmente está siendo vulnerada en nombre de la corrección política y del corporatismo (el perfecto ejemplo de éste fenómeno es Tumblr, quienes han anunciado que eliminarán toda clase de contenido sexual, aún la del tipo softcore; algo que atenta contra la libertad sexual de muchos y es hasta sexista).
¿Creo que los derechos de los niños, incluido el derecho a no ser agredidos sexualmente, deben protegerse? Absolutamente y de manera adamante. ¿Pienso que aquellos que abusan de menores, y que los hacen partícipes a actos sexuales, deben ser arrestados y condenados a cadena perpetua? 100% a favor. ¿Creo que debe haber un órgano regulador de aquellos contenidos ficticios que halla cierta gente como "degenerado y aberrante"? Para nada; o al menos ya no pienso de aquel modo actualmente. Finalmente, no porque censuremos cierto tipo de contenidos (como el hentai del tipo "lolicon"; pedofilia en efecto) van a reducir los delitos de tipo sexual y pedófilo, encima de que siempre existirá un lugar donde éste tipo de contenido florezca (como en la darknet de la red Tor, por desgracia).
Encima de todo, sueno demasiado hipócrita yo, quien he hecho algunos One-Shots de tipo lolicon altamente descriptivos, que esté opuesta a que alguien dibuje un menor de edad teniendo acto carnal con un adulto. Nadie en la vida real sale físicamente afectado y, francamente hablando, la gente con un espectro de sensibilidad relativamente bajo, o menores de edad, no tiene a qué andar viendo contenidos de categoría "M", donde se abarcan temas controversiales y para adultos, como lo es la pedofilia y similares parafilias. Cada quien es responsable de lo que lee/ve y de lo que consume, mientras que nosotros como autores esperamos que las personas sean de un criterio racional que sean capaces de asimilar las cosas y de separar la realidad de la ficción.
De ahora en adelante, nunca más mencionaré mis opiniones mixtas, con respecto a los temas del hentai lolicon, y suprimiré toda referencia en anteriores "capítulos" de ésta sección. Además, no porque arme drama por imágenes pornográficas van a desaparecer de un día para otro. Es no solamente estúpido de mi parte, sino contraproducente el estar obsesionada con un "slacktivismo" donde no ayudo absolutamente a nadie y simplemente quedo en evidencia como una SJW, a quienes desprecio profundamente, si soy honesta, dado que yo soy una simpatizante radical de la libertad de expresión absoluta.
Además de todo, amo el lolicon de SasuSaku y siempre lo voy a amar lol. Tal vez no me agraden como tal las imágenes hentai que dibujan del lolicon SasuSaku (que es como el 99% del lolicon de Naruto que aparece en pixiv lol), pero me fascina imaginármelos juntos.
Por otro lado, si los artistas dibujan hentai, pues creo que lo mejor es "contraatacar" con unos suculentos lemon de SasuSaku lolicon, ¿No lo creen? LOL.
En fin. Lamento si aquello fue extremadamente largo, pero necesitaba aclarar mi posición actual. Como miembro de la generación Z que soy, siempre voy evolucionando en mi forma de pensar, y tras haber tenido una plática con un amigo, finalmente entendí que el hentai parafílico es un mal necesario, pues es parte de la libertad de expresión, del mismo modo que el llamado como "discurso de odio" (homofobia, sexismo, identidad sexual, transfobia, racismo, etc) es también un mal necesario, por más repulsivo y aberrante que llegue a ser.
Sin más que aclarar, por el momento, los dejo con la nueva entrega de ésta sección.
Pareja: SasuSaku
Clasificación: M
Advertencias: Sexo gráfico, referencias a violación, shotacon (mujer mayor con niño; para variarle un poco), incesto entre madre e hijo, BDSM.
Ésta es una sugerencia que, en algún momento, un comentario sugirió (aunque supongo que no de éste modo, lol). Como mencioné antes, dependiendo si se alinea con mis gustos personales y con mis preferencias en fics, quizá tome en cuenta algunas de sus recomendaciones.
Quiero advertir que en éste episodio se tratan temas oscuros, como la violación sexual, que comprendo perfectamente no es adecuado para toda audiencia, además de que el one-shot eventualmente se desenvuelve a incesto y pedofilia (mujer con menor), por lo que puede resultar ser sumamente ofensivo para algunos. No obstante, como lo dije en la nota de arriba, es tan sólo ficción y así se debe quedar.
De momento, que disfruten la lectura.
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Obsesión
La vida de Sakura Uchiha, treinta y un años, hasta hoy en día había sido relativamente tranquila y buena, dentro de lo que cabe. Tenía a un hijo maravilloso, quien recién cumplió los trece años y comenzaba a entrar en lo que la sociedad vulgarmente consideraba como la "edad de la punzada". Sakura Uchiha además era una doctora reconocida en todo Juno, el país más grande de Terra, y había hecho una fortuna en su trabajo, al grado de que ahora era dueña de al menos un kilómetro cuadrado de propiedad privada y era ahora una de las personas más adineradas en el mundo, entrando dentro de los cien millonarios de la revista Forbes.
Todo iba perfecto en la vida de Sakura... Hasta que a su hijo le llegó el día en que por fin daría el paso que todo adolescente daba: El tener una novia. Su hijo, Sasuke Uchiha, era un chico sumamente apuesto, por lo que era natural que tuviese una legión entera de "zorras", como Sakura se refería a las pretendientes de su amado hijo, y ella como toda una madre protectora de su "bebé", celaba demasiado a su hijo. Muchos decían lo típico: una madre que quiere la mejor mujer en el Multiverso para su hijo, que quiere apartar a las lagartonas y encontrar una auténtica dama de clase para el apuesto pelinegro de orbes azabache.
Sin embargo, para Sakura las cosas eran distintas. Nadie sabe que había más en sus intenciones.
Lo cierto es que no todo era perfecto en la vida de Sakura, quien tenía absolutamente todo en el Universo, excepto quizá lo más valioso que ella tenía: su hijo. No es que Sasuke no la apreciara como una madre, pues, a pesar de lo arrogante que era Sasuke, el moreno realmente estimaba a la mujer más importante de su vida. Sasuke le demostraba su afecto de un modo especial, simplemente protegiéndola de la bola de idiotas que deseaban llevársela a la cama o aprovecharse de ser una increíblemente hermosa mujer joven con recién treinta y un años.
Sakura en realidad parecía que no envejecía, pues lucía en sus tempranos veinte años. Tenía unas curvas dignas de una diosa, unos senos muy bonitos, unas piernas impresionantemente bellas, nada que envidiaría a las mejores modelos, y un trasero simplemente tan suculento que era imposible no mirarlo. Varias veces Sasuke descubrió a otros hombres, y algunas mujeres, babeando por el increíble cuerpo que tenía su madre. Y claro que el Uchiha celaba a su madre, pero era más el hecho de que detestaba a aquellos que buscaban simplemente llevársela a la cama.
La comparación, sin embargo, era abismal entre los sentimientos de cada uno.
Sasuke simplemente tenía los celos que cualquier hijo que ama a su madre soltera, énfasis especial en soltera, tendría, mientras que los celos de Sakura, para con su hijo, eran mucho más... únicos, por decirlo de un modo. Sasuke odiaba el imaginar a su bella madre siendo utilizada como una vil puta por algún hombre, al ser Sakura heterosexual hasta donde sabía Sasuke, o que simplemente quisieran aprovechar el hecho de que era una mujer joven en sus tempranos treinta años, bella, de clase y adinerada para simplemente enriquecerse a expensas de ella. Si algún día su madre tuviese que casarse, por primera vez en su vida, tendría que ser con un auténtico caballero. Nadie hasta ahora, que Sasuke conociese de primera mano, tenía aquellas cualidades, pero no descartaba la idea de que algún día suceda, por más que no le agrade el hecho, más por el hecho de que tendría que lidiar con un padrastro que otra cosa y porque pensaba que su madre era sumamente valiosa, pese a que nunca lo admitiría abiertamente.
Sakura, por su lado, tenía un motivo más siniestro y controversial por el cual celaba absurdamente a su hijo.
Sakura era toda una dama, una mujer de clase y respetuosa, con una carrera exitosa y con un hijo maravilloso; su mundo y el único hombre de su vida. Literalmente tenía a cualquier clase de hombre a sus pies, desde increíbles adonis hasta hombres ultra-masculinos. Y sin embargo, Sakura se mantenía alejada de aquellos increíbles hombres que su exitosa carrera como médico, doctora al tener un doctorado en realidad, le otorgaba. La pregunta era, ¿Cómo es que una dama de su clase podía tener un hijo, sin haber estado casada antes?
La respuesta era muy simple.
Cuando Sakura tenía dieciocho años, durante su último año de nivel medio superior, décimo-segundo en terminología técnica, ella fue drogada con una bebida aparentemente inocente que le dieron, sin que ella se diese cuenta de ello, y fue violada por un chico que la había pretendido durante años. A raíz de aquel desafortunado evento, Sakura quedó embarazada y el gusano que la violó fue posteriormente arrestado por el delito. Tiempo después la pelirrosa se enteró de que aquel hombre falleció en prisión al haber recibido un castigo bastante peculiar, al recibir una cucharada de su propia medicina, siendo violado analmente con cualquier clase de objeto que hallaban a su paso.
En un principio, de hecho, Sakura pensó en abortar al feto y continuar su vida sin consternaciones, pero, por algún motivo, Sakura se sintió conmovida del hecho de saber que una nueva vida se estaba formando dentro de ella, además de que si algo había aprendido de su madre era precisamente el ser una mujer tradicional y amante de la vida. Sakura había decidido que el bebé que se estaba formando en su interior no tenía la culpa de aquel bastardo que la violó y que la marcó de por vida al arrebatarle no solamente su pureza, sino su dignidad, con aquella terrible violación.
Durante el embarazo, Sakura tenía opiniones mixtas en cuanto al bebé. Jamás lo odió, pero tampoco lo amó, como lo haría una dichosa madre que ansiaba procrear vida con el hombre de su vida. Simplemente tenía indiferencia, aunque compasión, para con el bebé. No obstante, cuando dio a luz, y cuando tuvo la oportunidad de ver por primera vez a aquella pequeña criatura que cargaba en sus entrañas, Sakura simplemente se enamoró de aquel bebé. Quizá había sacado todo el parecido de su padre, para desgracia tanto de Sasuke como de ella, pero Sakura pudo ver en Sasuke un precioso bebé que era lo que siempre le había faltado. La sonrisa de Sasuke, un gesto que Sakura tendría la dicha de presenciar, era todo lo que necesitaba para ser feliz.
Sakura conoció al amor de su vida, a raíz de un terrible evento. Era un ser hermoso de un evento horrible. Sakura aprendió a dejar atrás a aquel maldito que la violó y a amar a Sasuke como un ente diferente, porque así lo era.
La cuestión es que Sakura llevó su amor por Sasuke a niveles absurdos y extremos. Sakura no veía en Sasuke al hijo que, justamente, amaba, de la manera en que cualquier madre amaba a su retoño. Sakura, hoy día, veía en Sasuke a un adolescente apuesto, alto y relativamente atlético, cuando menos para su edad, que había salido de ella para amarla. Sakura veía no un niño de tan sólo trece años, en la plena edad de la curiosidad sexual y del despertar hormonal, sino que veía a un apuesto chico que era un auténtico playboy y un casanova con cuanta jovencita linda se encontraba, aunque no de un modo despreciable como el gusano que la violó, cuando aún estudiaba en décimo segundo grado. Sakura veía a Sasuke no como su hijo, sino como un hombre.
En pocas palabras, Sakura amaba a su hijo, como cualquier otra mujer amaría a un hombre, y aquel preciso detalle era la causa de su nueva desgracia. Su hijo, su Sasubaby como ella le llamaba, le causaba noches de llanto, dolor y tristeza, tan sólo por saber que su amado pelinegro estaba saliendo por fin con una jovencita de su edad, algo extremadamente lógico para cualquier chico de su edad. Quizá incluso ya habría tenido su primera vez, al ser él increíblemente apuesto y varonil, para su edad, por lo cual Sakura sufría aún más.
Obviamente, no era comparable al hecho de que, alguna vez, fue violada sexualmente y quedó encinta a causa de aquel fatídico evento, por lo menos para la opinión pública, pero quizá a Sakura le dolía incluso más del daño que le provocó el ser violada por un desgraciado que, eventualmente, recibió su pago de una manera atroz. Porque el amar a su hijo de una manera incestuosa le estaba causando a Sakura una terrible depresión y la estaba llevando al borde de la locura, sobretodo porque ella sabía perfectamente que jamás tendría a Sasuke de la misma manera en que tendría a otro hombre, si ella lo decidiese.
Sasuke nunca vería a Sakura de la misma manera en que él veía a su actual novia, Tayuya, con quien compartía una relación bastante inadecuada para su edad, demasiado prematura, algo que Sakura odiaba y quería pensar que no sucedía. Hoy día, con el liberalismo que permitía a sí mismo la expresión sexual abierta, hasta cierto punto, era de esperarse, pero aquello frustraba aún más a Sakura de lo que de por sí le enfurecía y dolía cuando se enteró de que su amado hijo ya tenía una novia, algo extremadamente común para alguien de su edad.
No obstante, Sakura sabía que no estaba dispuesta a perder a su amado hijo, a su hombre, con una pequeña puta. Por ello estaba siempre al pendiente de su Sasuke, actuando detrás del telón, de modo que nadie sospechaba de ella.
Cierto día, Sakura volvía de su trabajo, a relativamente altas horas de la noche, y dejó tanto su gabardina como su bolso con pertenencias, dispuesta a descansar un poco del agitado día que había tenido en su hospital.
— Cariño... Ya llegué... — dijo Sakura, esperando encontrar a su hijo sentado en el sillón, seguramente viendo la televisión o quizá con algún videojuego.
Sakura, curiosamente, no escuchó absolutamente nada. Obviamente Sasuke no era aquella niña colegiala que corría emocionada cuando llegaba su madre y la abrazaba, pero al menos hacía notar su presencia con el ruido que hacía. Lo raro es que Sakura no halló a Sasuke, cuando lo buscó en la enorme sala de estar de la mansión, como tampoco lo halló en el comedor, ni en la biblioteca, pues de todos modos, como Uchiha, a Sasuke se le demandaba bastante de sus estudios.
— ¿Será que estará estudiando en su cuarto? — se preguntó Sakura.
Lo cierto es que eran aproximadamente las diez con treinta minutos de la noche y existía la posibilidad de que Sasuke estuviese fatigado de su práctica de artes marciales que tenía por las tardes. Sakura entonces decidió subir las escaleras de su mansión a ver a su hijo, al menos por un momento, pues no había día en que no decidiese al menos abrazarlo y besarlo, en la mejilla para desgracia de ella, aún si el moreno se sentía atosigado con sus muestras de afecto.
Sin embargo, en cuanto llegó Sakura, no se imaginó ver una escena que la horrorizaría y que, a la vez, la excitaría como nunca, literalmente, antes lo había experimentado.
La puerta de la habitación de Sasuke estaba entreabierta y mostraba al pelinegro con su novia, Tayuya, con quien estaba besándose y acariciándose de manera inapropiada, para un chico de trece años. Sasuke estaba metiendo sus manos por debajo de la falda de Tayuya y le acariciaba las piernas, mientras que la chica tenía sus manos en el cabello del moreno, revolviéndolos con pasión y correspondiendo el beso que le daba su novio. No era como si Tayuya fuese tan experimentada en el área sexual, a pesar de haber tenido clase de educación en la escuela, pero lo poco que aprendió, con respecto a las áreas sensibles a los estímulos carnales, lo estaba poniendo bien en práctica.
No obstante, Tayuya se separó un poco de Sasuke y abrió sus ojos, bastante sonrojada de lo que estaban haciendo. Sakura rápidamente se ocultó detrás del muro, para no ser detectada por la pelirroja.
— Sasuke... Espera... — pidió la bella chica, desviando su mirada de las obsidianas de su novio.
— ¿Qué pasa? — preguntó algo molesto Sasuke, pues le irritaba el ser interrumpido en el acto.
— Ya es muy tarde y mis padres me van a matar si saben que no estoy en casa.
— ¿No acaso dijiste que tus padres llegarían pasada la media noche? — refirió el azabache, soltando un chasquido de su lengua — ¿Por qué te preocupas tanto, entonces? Le diré al chofer que te lleve a casa, después de divertirnos un rato, claro.
— Pero... Es que... Es que puede también llegar tu mamá — argumentó Tayuya, en un intento de disuadir — Si nos llega a ver...
— Ella no llegará. Me dijo que tenía un turno nocturno y que llegaría por la mañana.
Ciertamente, Sasuke estaba en lo cierto. Se supone que a Sakura le tocaría quedarse hasta tarde en el hospital, pues tenía mucho trabajo pendiente, pero Shizune, su colega y alguna vez profesora, le dijo que ella se encargaría de todo, pues Sakura ya había tenido una semana bastante pesada y se notaba que necesitaba descansar. La pelirrosa planeaba sorprender a su hijo con su repentina aparición, pero nunca imaginó que lo encontraría en el acto. No es como si no supiese que su hijo actualmente salía con una niña de su edad, por más que le purgara aquel hecho, aunque jamás esperó que estaría revolcándose con aquella mocosa de cabello a la cintura de tonalidad pelirrojo.
Sasuke, por su lado, le tomó del mentón y la miró directo a los ojos.
— Oye, mamá no llegará hoy y tus padres también están fuera, ¿De acuerdo? — siseó el azabache — Además, recuerda que me prometiste que hoy me lo darías, Tayuya.
— Si... Pero... Es que estoy nerviosa, Sasuke... — musitó por lo bajo la pelirroja — ¿Qué pasaría si alguien nos llega a descubrir?
— Oh vamos, Tayuya. Éso no va a pasar. Varias veces antes ya he traído chicas a la casa, cuando mamá no está, y...
— ¡Mira, mejor ya no digas nada! — le reprendió Tayuya, besándolo para no escuchar aquellas palabras que cualquier chica detestaba escuchar: Las experiencias pasadas de tu novio.
Apenas comenzaron a besarse, Sasuke levantó del trasero a Tayuya y la sentó sobre su regazo, para después meter de nuevo sus manos debajo de la falda escolar de Tayuya y acariciarle su respingón trasero por encima de las bragas. Tayuya simplemente se sentó a horcajadas sobre su novio y lo besó más pasional de lo que de por sí lo hacía. Pronto, Tayuya sintió cómo Sasuke metía las manos dentro de sus bragas y cómo le acariciaba las perfectas nalgas blancas de ella, al mismo tiempo que metía los dedos dentro de su ano, lo que le arrancó un fuerte gemido a la pelirroja, que Sasuke calló con otro beso.
Por otro lado, Sakura volvió a asomarse discretamente y vio cómo su "bebé" le acariciaba las nalgas a Tayuya y le comenzaba a bajar las bragas blancas de algodón y encaje, entretanto que la pelirroja se erguía un poco, sin desprenderse del beso, y dejaba que su novio le quitara las panties. De inmediato los pezones de Sakura reaccionaron ante aquel hecho tan erótico de su hijo y no pudo evitar pasar sus manos por encima de sus voluptuosos y hermosos senos. Las ventajas de ser médico era precisamente conocer la manera de incrementar el tamaño de los mismos, sin llegar a requerir como tal una cirugía.
Sakura se apretó ambos senos y se pellizcó a sí misma sus pezones, todo mientras veía cómo su pequeño le quitaba casi por completo las bragas a su novia, apenas dejándoselas en una pierna, y cómo de nuevo llevaba su mano a la entrepierna de la chica. Los dedos medio e índice de Sasuke ingresaron dentro de la vagina de la pelirroja, quien de inmediato arqueó sus espalda y soltó un intenso jadeo de placer, los cuales se incrementaron cuando hábilmente Sasuke le levantó el suéter y la blusa escolar, revelando su sujetador que combinaba con sus pantaletas. Sasuke arrancó con sus dientes el sujetador de Tayuya y comenzó a amamantarse de aquellos bonitos senos pequeños de la chica.
Sakura, aún mirando desde detrás del muro, se mordió el labio al imaginarse a ella misma siendo recibidora de las eróticas caricias que Sasuke le daba a su novia, quien se retorcía como gusano en los brazos del moreno. Cómo envidiaba Sakura a aquella mocosa de cabello pelirrojo, pues ella varias veces había fantaseado con estar entre los brazos de su propio hijo, gimiendo tal y como Tayuya actualmente lo hacía. De hecho, en aquel momento, Sakura se veía a sí misma siendo acariciada y manoseada de la manera en que Sasuke lo hacía con la ojicafé, de modo que eventualmente las propias bragas de Sakura terminaron mojadas, como si se hubiese orinado en ellas.
La mano derecha de Sakura pronto bajó a su entrepierna y se frotó su sexo por encima de su falda negra a la rodilla, que pronto también levantó para acariciarse mejor por encima de sus pantaletas también de encaje, pero considerablemente más pequeñas que las de Tayuya. Sakura metió su mano derecha adentro de sus bragas y se acarició aquel botón carnoso entre sus piernas, entretanto que por el lado de Tayuya y Sasuke los chicos seguían besándose y acariciándose sus partes. La pelirroja, en cuestión de tiempo, extrajo el pene de Sasuke de su pantalón, ya actualmente bajados junto con sus bóxers, y lo masturbó suavemente.
Apenas Sakura vio la verga de su hijo, su cuerpo se tensó del placer y sintió casi como si se estuviese orinando ahí de pie, aunque en realidad sus fluidos vaginales ahora escurrían por sus piernas. Sakura abrió sus ojos un poco cuando vio que Tayuya descendía en un camino de besos por el marcado torso de su hijo, quien ya estaba desnudo de la parte superior, y cuando la pelirroja se arrodilló en el suelo, colocando su cabeza entre las piernas de su novio.
Sakura vio cómo Tayuya lengüeteaba tímidamente el pene de Sasuke, quien soltó un ronco gruñido, y cómo la pelirroja empezó a repartir besos en el tronco de la verga del Uchiha. Sakura gimió suavemente, para no ser escuchada por aquellos dos, y casi se viene cuando ve cómo Tayuya se metía el pene de su hijo a la boca, para comenzar a mamar aquella verga relativamente grande, con unos generosos veinte centímetros en apariencia y con un ancho de unos cinco centímetros de diámetro. Seguramente en el futuro Sasuke sería un hombre bastante dotado, juzgando por el tamaño actual de su pene y su temprana edad. Igual los testículos de Sasuke, actualmente en la boca de Tayuya, lucían apetitosos para Sakura, quien se metió un dedo a la boca y se imaginó que estaba haciéndole un fellatio a su amado hijo, tal y como Tayuya lo hacía.
En cuestión de algunos minutos, pronto Sakura escuchó los gemidos de su hijo, quien recibía una increíble mamada de su novia, y el chico después tomó de la cabeza de la pelirroja para hundirla contra su pene, de modo que Tayuya casi se ahoga con la verga de Sasuke. Unos movimientos más y Sasuke soltó un gruñido oscuro, para entonces eyacular dentro de la boca de Tayuya, disparando chorros de semen dentro de la garganta de la chica, a quien ni le permitió apartarse de su verga, por más que la chica intentaba hacerlo.
Unos segundos más y Sasuke por fin dejó que Tayuya se apartara de su pene, por lo cual la pelirroja tosió un poco y sacó un poco del espeso y cálido semen de Sasuke de su boca, el cual escurrió desde la comisura de sus labios. Sakura casi se viene de nuevo al ver cómo el blanco, denso y espumoso semen de su hijo escurría desde la boca de Tayuya y se imaginó a ella misma saboreando aquel delicioso néctar que era el esperma de su amado Sasuke-kun.
Sasuke, por otro lado, no perdió su tiempo y de inmediato levantó de nuevo a Tayuya, quien había terminado de engullir el semen de su novio. Sasuke posicionó de nuevo la entrepierna de la pelirroja sobre su regazo, con su pene apuntando a la vagina de su novia, y el glande de la verga de Sasuke se frotó contra los ya empapados labios vaginales de la intimidad de la ojicafé. Sakura se tensó, sintiendo sus bragas ya totalmente empapadas, al ver que Sasuke estaba a punto de penetrar a aquella mocosa que odiaba la pelirrosa, tan sólo por el hecho de que intentaba quitarle a su hombre. Entretanto, Sakura se llevaba dos dedos a su vagina y se imaginaba, o mejor dicho se veía a sí misma, sentada sobre el regazo de su hijo, a punto de ser penetrada como Tayuya.
De un sólo sentón, Sasuke entró en la vagina de Tayuya, quien soltó un fuerte gemido de placer, y la sangre pronto emanó del sexo de la pelirroja, al haber perdido su virginidad con Sasuke. Por lo visto, no era la primera vez que Sasuke hacía éso, pues el se mostraba de lo más calmado e incluso comenzó a embestir de inmediato a la pelirroja, sin importarle si la lastimaba o no. La realidad era que Tayuya sí sentía dolor, pero el placer pronto la estaba abrumando. Sakura igual metió sus dedos en su propia vagina, soltando un jadeo de placer al imaginarse que Sasuke se la cogía como se cogía a Tayuya, encima de que simulaba la misma velocidad que Sasuke tenía con su novia.
Durante varios minutos, Tayuya y Sasuke estuvieron cogiendo como locos, en un mete y saca frenético que casi hace que la novia del moreno pierda la cabeza, tal y como Sakura lo estaba haciendo, cuando Sasuke le metía su generoso pene dentro de la vagina de la pelirroja. Tras algunos segundos más, pronto Sasuke sintió que su cuerpo se tensaba y que el calor del éxtasis le recorría desde su cabeza hasta su entrepierna, tal y como sucedía tanto con Tayuya y Sakura, la última aún oculta tras del muro.
Una especie de gruñido/rugido salió de Sasuke, un fuerte grito de placer de Tayuya y entonces finalmente todos acabaron. Sasuke eyaculó su semen dentro de Tayuya, mientras que Sakura explotaba en su propio orgasmo y se mordía el labio para no gritar. Sakura miró atenta cómo el semen de su hijo escurría desde la cavidad vaginal de Tayuya, quien seguía montando a Sasuke, y la pelirrosa sintió cómo su orgasmo se prolongaba al imaginarse siendo llenada por el semen de su hijo. Era tan pecaminoso y a la vez tan placentero imaginarse a ella entre los brazos de su retoño. Tayuya, por su lado, colapsaba sobre el hombro de Sasuke y éste mismo sobre la enorme cama que tenía en su colosal habitación.
Viendo que estaban a punto de incorporarse, Sakura supo que ya había tentado bastante su suerte, además de que estaba hecha un desastre, de modo que optó por retirarse de inmediato a su habitación a tomar un baño.
Necesitaría una buena ducha, si quería bajar su calentura.
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Sakura actualmente estaba sentada en la enorme tina de baño del baño de su habitación, tomando lo que se suponía debería ser un relajante baño de espuma, pero lo menos que podía hacer Sakura era relajarse, pues aun tenía en su cabeza la imagen de su hijo cogiéndose a su novia, Tayuya. Fuera del hecho de que Sakura detestaba a Tayuya, por ser una simple puta que le quería robar a su hombre, y porque seguramente únicamente estaba detrás del dinero y prestigio de la familia Uchiha, la pelirrosa estaba rememorando cómo Sasuke le había hecho el amor.
Sakura se mordió de nuevo sus labios y se pasó sus manos por encima de su perfecto y desnudo cuerpo, cubierto por la espuma del jabón terapéutico, hasta que llegó a sus senos, a los cuales apretó y les pellizcó los pezones que le coronaban. Sakura suspiró, imaginándose que se trataba de las manos de su querido pelinegro las que actualmente acariciaban sus senos y estrujaba sus rosados y preciosos pezones diminutos.
La pelirrosa también se llevó una mano a su entrepierna y metió dos dedos dentro de su vagina, de inmediato sacando un gemido de sus carnosos y rosados labios que estaban totalmente ensalivados y humectados por el denso vapor caliente que salía expedido de la bañera. Sakura recordó el pene de su hijo, que era el objeto más hermoso que haya visto en su vida, y se imaginó a su Sasuke encima de ella, metiéndole la verga y cogiéndosela con fuerza y salvajismo, dominándola como a una completa puta. Desde hace años que ha tenido una fantasía similar de ser dominada por su hijo, pero por desgracia todo se tenía que quedar en su cabeza, porque sabía que su hijo jamás podría verla a ella como a una mujer, más que a la mujer que le dio la vida.
Sakura se recargó contra el borde de la bañera y echó para atrás la cabeza, disfrutando de imaginarse que su hijo era el que se la estaba cogiendo. Jamás en su vida se había sentido así de excitada, pues nunca antes había deseado a un hombre, literalmente hablando.
— Sasuke-kun... — gimió Sakura, al tener en su mente la imagen de su hijo penetrándole la vagina con fuerza y agresividad, como a ella le fascinaría que Sasuke se la cogiera.
Sakura metía y sacaba a un ritmó frenético y salvaje los dedos en su vagina, a la vez que se retorcía en la bañera, fantaseando que Sasuke le tomaba con sus fuertes manos y se la cogía como si quisiera matarla con un orgasmo. Pronto, la mano opuesta de Sakura se dirigió a su ano y metió de un sólo golpe dos dedos. Aquello, obviamente, le causó algo de dolor, pues aún estaba un poco tensa a causa del placer, pero el imaginarse a Sasuke metiéndole la verga por el ano la calentó tanto que ni le importó y Sakura comenzó a bombear como loca tanto dentro de su vagina como de su ano. Todo mientras se imaginaba a Sasuke ahí, cogiéndosela como loco y ella recibiendo la verga de su hijo como la puta que era, al menos en su fantasía.
— Ahhh... Sí, Sasuke-kun... Cógeme duro... Métemela toda... — gimió la pelirrosa, con sus ojos cerrados y una mueca de placer — Hazle el amor a mami...
Sakura ahora parecía un gusano, retorciéndose dentro del agua al fantasear a su hijo haciéndole el amor dentro de la bañera donde actualmente tomaba un baño de espuma caliente. Los gemidos de Sakura eran suaves y poco audibles, pero también eran sumamente eróticos y exhilarantes para cualquiera que hubiese estado ahí presente. Sakura, por supuesto, se imaginaba a ella misma mirando cómo Sasuke se la cogía a ella. Si pudiese clonarse y experimentar de primera mano el verse cogiendo con su hijo, lo haría sin pensarlo dos veces.
— ¡Sasuke-kun...! — gritó ligeramente Sakura, cuando sintió que tocaba su punto G con sus dedos, iniciando su orgasmo.
Con un ahogado gemido, Sakura aumentó el mete y saca de sus dedos dentro de su vagina y ano, a un ritmo salvaje e intenso, hasta que eventualmente llegó a su orgasmo. La pelirrosa arqueó su espalda como una cuchara y finalmente explotó en un húmedo éxtasis, de modo que sus fluidos vaginales salieron casi como un río de su vagina, aunque se mezclaron con el agua jabonosa de la bañera. La ojiesmeralda quedó casi desmayada contra el borde de la enorme bañera, que parecía casi una piscina de al menos unos cinco metros cuadrados, mientras se imaginaba a su hijo llenándola de semen, tal y como lo hizo hace aproximadamente una media hora dentro de Tayuya, quien seguramente ya estaba en su casa.
Tras terminar de asearse correctamente, Sakura salió por fin del cuarto de baño de su enorme habitación tan sólo con una bata de seda cubriendo su desnudez, aunque no transparente como tal, pues ella siempre buscaba ser una mujer que inspirara respeto. Al salir de su habitación, recordó que dejó su bolso en la sala de espera, en el momento que esperaba encontrarse a su hijo, por lo que se decidió a descender y recogerlo, pues tenía algunos documentos que revisar.
Sin embargo, cuando descendió a la sala de espera, se encontró de nuevo con los chicos, en una desagradable escena de besos eróticos. Ésta vez, sin embargo, Sasuke y Tayuya se dieron cuenta de su presencia y de inmediato se separaron.
— ¡Mamá! — expresó Sasuke, sorprendido de ver a su bella madre — No sabía que estabas aquí — refirió, algo nervioso.
Lo cierto es que tenía la hipótesis, correctamente, de que su madre los habría cachado con las manos en la masa. Sakura, sin embargo, era bastante buena en aparentar inocencia y en fingir como toda buena actriz la ignorancia.
— Shizune-senpai me dijo que se encargaría de todo y que me veía muy cansada, por lo que decidí volver a casa de inmediato — replicó la pelirrosa, con una mirada seria y extrañada, fingiendo no saber nada — Perdona mi atrevimiento, señorita Tayuya, pero creo que ya es demasiado tarde como para que estés aquí en nuestra casa... a solas con mi hijo y en situaciones comprometedoras, ¿No lo crees?
Tayuya de inmediato se puso roja, ante la mirada acusadora de aquella pelirrosa que la fulminaba con sus hermosos orbes esmeralda. Por suerte, Tayuya no se dio cuenta de la mirada de odio que le otorgaba Sakura. Si las miradas matasen, la chica ya estaría siendo cremada.
— Eh... Bueno yo... Es que Sasuke-kun y yo quedamos de reunirnos para estudiar y no nos dimos cuenta de la hora, hasta que el cielo se vio sumamente oscurecido — se defendió pobremente la ojirubí.
Sasuke tenía ganas de golpearse la frente con su mano, mientras que Sakura pensaba que aquella pequeña "puta" no podía ser más estúpida.
"Vaya mocosa más idiota" se dijo en sus pensamientos la pelirrosa — Como sea. No quiero sonar ofensiva, señorita Tayuya, pero Sasuke-chan tiene mañana un compromiso importante de la familia.
Sasuke enarcó una ceja, pues no rememoraba nada de éso, hasta que le cayó el veinte de que su madre, pasivamente, le demandaba a su novia que se largara. Tayuya, por su lado, sonrió, asintiendo levemente.
— Por supuesto. Lamento los inconvenientes que causé, señora Uchiha. En éste preciso instante me retiro.
— De acuerdo. Le solicitaré al chofer que la escolte a su hogar — afirmó Sakura, acercándose a su bolso y extrayendo su smartphone.
— No será necesario, mamá. Yo se lo pediré a Arthur — interfirió Sasuke, calmadamente.
Sakura lo que menos quería es que su amado hijo pasase ni un segundo más al lado de aquella pequeña zorra, pero no podía ser tan obvia en demostrar sus celos y hacerse enemiga de su propio hijo, potencialmente, por lo que asintió, con un suspiro.
— De acuerdo, pero más te vale que vuelvas de inmediato, jovencito — demandó Sakura, mirando enojada a su retoño, al hombre de su vida.
Un poco temeroso del enojo de su progenitora, Sasuke asintió.
— Por supuesto. En seguida vuelvo.
Sasuke salió de la mano con su novia, mientras que Sakura apretaba sus puños y tensaba su mandíbula.
"Maldita mocosa... Ya me las vas a pagar..." maldijo en su mente la bella ojiesmeralda.
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Pasó de nuevo aproximadamente una media hora, desde que Tayuya se había retirado. Sasuke actualmente estaba en su habitación, tan sólo en bóxers y chateando con su novia por el celular, todo mientras estaba metido dentro de las cobijas. Sin embargo, un golpe un tanto fuerte, mas no agresivo como tal, lo sacó de su smartphone y lo hizo volver su mirada a la puerta. Sabía de quién se trataba.
— Hijo, soy yo. Tengo algo que decirte — se escuchó detrás de la puerta.
— ¿Tiene que ser a ésta hora? Estaba a punto de dormirme — mintió el azabache, esperando convencer a su madre con ello.
— No tomará mucho tiempo, lo prometo.
Sasuke suspiró y cerró la aplicación de chat de su teléfono, dejándolo al lado de su cama.
— Bien, de acuerdo. Pasa, entonces.
La puerta se abrió lentamente y a través de ella se vio Sakura, aún vestida con aquella bata que solía usar antes de dormir.
— ¿Qué pasa? — preguntó Sasuke, mirando la figura de su progenitora caminar hacia su cama.
Sakura se sentó en la orilla de la cama, con una mirada acusadora, y tomó de la mano a su hijo, por si intentaba levantarse y escapar de la conversación que iban a tener a continuación, con respecto a un tema que incomodaba a Sakura.
— ¿Me puedes explicar qué fue aquella escena que presencié de ustedes, hace cerca de una hora? — le preguntó demandante la pelirrosa, adelantándose a los pensamientos de Sasuke.
El moreno exhaló audiblemente, intentando calmarse y afrontar las preciosas esmeraldas de su bella madre, quien obviamente estaba molesta.
— Lo siento. No sabía que estabas en casa y Tayuya y yo estábamos aprovechando el tiempo juntos.
— Vaya manera de aprovecharlo, ¿No lo crees?
Sasuke suspiró. Sabía que todo se iría al demonio.
— Lo lamento, ¿De acuerdo? No quería que presenciaras aquella escena.
— ¿Qué hacían a tan altas horas de la noche? — preguntó ahora la pelirrosa — No me creo ése cuento de que estaban estudiando y se les pasó el tiempo en el estudio. Además, de ser así, ¿Por qué no estaban en la biblioteca cuando llegué? Pensé que no estaban, al no hallarlos por ningún lado.
Y he ahí, la brillante deducción de su madre. Ahora sí que Sasuke no tenía salida.
— Solamente estábamos pasando el tiempo, mamá.
Sakura entrecerró su mirada. Sabía perfectamente que su hijo mentía, pues hace una hora, poco más de hecho, los vio cogiendo en aquella misma cama en la que estaba sentada. Ahora que lo veía, le dolía saber que su hijo ya estaba teniendo otra mujer que no era ella.
— ¿De qué manera? — inquirió la ojiesmeralda.
De todos modos, tenía que estar en su papel de sorprendida.
— Tan sólo veíamos una película y estábamos abrazados. No pasó a nada más, te lo aseguro.
Mentiras. Sakura ahora se preguntaba cuántas veces le mintió su hijo. ¿Será que, a sus trece años, ya tenía una legión de mujeres con las que se había acostado? Prefería no pensar en ello y decirse que Tayuya era la única, al menos actualmente.
Sakura suspiró para relajarse y calmar su desprecio por tanto la pelirroja como las demás mujerzuelas que estuvieron con su hijo.
— Como sea. No puedo estar detrás de ti todo el tiempo, ni pretendo hacerlo — afirmó Sakura, también mintiendo, dado que ella siempre ha estado pendiente de su amado pelinegro — Lo que sí te quiero decir es que, mientras vivas en mi casa, no traerás a ninguna mocosa sin que yo esté presente y sin avisarme antes, ¿Entendido? No me interesa si es Naruko o Karin, porque no quiero a nadie aquí sin que yo esté.
— De acuerdo, lo lamento. No volverá a suceder.
Sasuke ya simplemente buscaba zafarse de aquella molesta discusión. Aparte de que ya era muy noche, poco más de medianoche. Sakura sabía que su hijo ahora estaba mintiéndole, pero se aseguraría de que nadie le quitara a su hombre, su hijo.
— Sasuke... No es que quiera entrometerme en tu vida, pero sabes muy bien que no puedes pretender el estar saliendo con cualquier mocosa que se te cruce en la mirada — remarcó la Uchiha, mirando a su chico a los ojos — Sabes bien que hay muchas lagartonas allá afuera, más que dispuestas a simplemente utilizarte y a despojarte de todas las riquezas que te corresponden al ser mi hijo, ¿Lo entiendes?
Sasuke se encogió de hombros.
— ¿Qué mas da? No tengo interés en formalizar a largo plazo con Tayuya... O prácticamente con nadie. Se supone, incluso, que el señor Namikaze quería que yo y la tarada de su hija nos comprometiéramos — señaló el Uchiha, refiriéndose a Naruko Uzumaki, hermana menor del odioso de su amigo, Naruto Uzumaki.
— Éso es otro tema, Sasuke-kun. Tan sólo prométeme que no vas a traer a ninguna chica a la casa, sin que me avises antes y sin que yo esté aquí — le pidió su madre, tomándole de las manos.
Sasuke puede que fuese un auténtico rebelde, pero amaba a su madre, tanto como ella lo amaba. Por lo menos aquello pensaba Sasuke, quien desconocía de los verdaderos sentimientos de Sakura Uchiha.
— De acuerdo. Te lo prometo — dijo el azabache, ahora sí hablando con sinceridad.
Sakura vio aquel cambio de mirada en su amado hijo, el único hombre de su vida, y sonrió dulcemente, cautivando como nunca al chico. Sakura entonces hizo algo que dejaría impactado al moreno, al tomarle de las mejillas y darle un suave beso de pico en los labios. Sasuke abrió los ojos como platos y se apartó de inmediato de los suaves labios carnosos de su preciosa madre, quien le miraba con ojos únicos, de amor infinito, aunque el azabache estaba tan impresionado que ni se dio cuenta de las intenciones de su madre.
— ¡Mamá, por Dios! ¡¿Qué estás haciendo?! — preguntó Sasuke, cubriéndose con su mano derecha la boca.
Inocentemente, Sakura sonrió aún más y encogió los hombros.
— ¿Qué tiene de malo? ¿No acaso eres mi hijo? — recalcó inocua la bella ojiesmeralda.
— Bueno sí... Pero... Dios... Ya no tengo cinco años, mamá.
Sakura rió dulcemente y abrazó por la cabeza a su amado hijo, contra sus voluptuosos senos, aunque no exagerados como los de su maestra, Tsunade.
— Oye, si una niña nalgas miadas como aquella mocosa con la que sales puede besarte, ¿Cuánto más yo tiene ése derecho de hacerlo? — argumentó la Uchiha, abrazando aún más intenso a su hijo contra sus senos, al grado de que la cabeza de Sasuke estaba hundida en los mismos — Te recuerdo que te llevé en mi vientre durante nueve meses, Sasubaby.
Regularmente, Sasuke se molestaría por aquel típico apodo tan ridículo de su madre para con él, pero actualmente estaba tan sonrojado al tener en su cara los pechos de su progenitora, además de que tenía una fuerte erección dentro de sus bóxers. Nunca en su vida había tenido un par de senos tan suaves, grandes y hermosos, como lo eran los de su madre. Claro que Sakura sabía del efecto que causaba su cuerpo en el de su hijo, e intencionalmente lo estaba abrazando de ése modo, si bien se hacía la occisa e inocente.
— Ya es hora de dormir, Sasuboo. Mañana vamos a tener un día como familia, ¿De acuerdo?
Sakura por fin se apartó del abrazo de su hijo, quien estaba bastante abochornado, y de nuevo lo besó suavemente en los labios. Ésta vez, no obstante, Sasuke ni reaccionó, pues estaba pasmado por las acciones de su madre.
— Que descanses, mi amor.
Sakura se levantó de la cama, no sin antes acariciarle la cabeza a su hijo, y finalmente se retiró. Sasuke se quedó sentado contra el respaldo de su cama, totalmente anonadado por el comportamiento tan errático de su madre.
Lo cierto es que tuvo una sensación de calor extraño en su pecho y estómago, además de que su erección no bajaba. Esperaba no tener sueños húmedos, especialmente si éstos tenían una relación con su madre.
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Había pasado una semana desde entonces y la tarde del sábado no podía ser más aburrida para Tayuya, quien no tenía nada más que hacer aquel día que estar en su habitación, viendo videos en Youtube o cualquier otra cosa que se le cruzara por la mente. Aún estaba pensando lo que sucedió aquel día, cuando hizo el amor por primera vez con Sasuke, el único chico que le había gustado. Sabía que Sasuke tenía una reputación de ser un casanova y coleccionista de mujeres, pero aquel momento había sido tan hermoso para la pelirroja y estaba aún soñando despierta con ello. Cuando llegó en la noche del día que se entregó a Sasuke, se masturbó pensando en lo que acababa de suceder e incluso en la mañana también repitió sus sesiones de auto-estimulación, mientras estaba tomando un baño.
Durante su fantasía, escuchó que le llegaba un mensaje a su teléfono, por lo que tomó su smartphone, deslizó su pulgar por el touchscreen y, predeciblemente, vio que se trataba de Sasuke, quien se supone que debería estar pasando un día con su madre, Sakura Uchiha.
"Hey, nena, estoy solo en casa. ¿No te gustaría venir a pasar un tiempo juntos?"
Tayuya leyó, a través de la pantalla. La pelirroja sonrió y de inmediato empezó a teclear en la pantalla de su teléfono, en el teclado virtual.
"¡Claro! Te veo en una media hora"
Tayuya esperó su respuesta, la cual llegó en unos instantes.
"De acuerdo. Te espero, entonces, bebé"
Tayuya se extrañó un poco por el comportamiento tan cariñoso de su novio, pues él no solía decir ése tipo de cosas, además de que Sasuke, por lo regular, solía llamarle por teléfono. Sin embargo, no le prestó mucha atención, pues de todos modos estaba emocionada por estar con él y con hacer de nuevo el amor, de ser posible. No perdería la oportunidad de entregarse a su moreno, de darse la oportunidad. Tayuya se arregló como de rayo y en cuestión de diez minutos ya estaba a la salida de su casa.
Del otro lado, en la mansión Uchiha, Sakura dejó el smartphone de su hijo en la mesa y sonrió malévola.
— Voy a darte una buena lección, maldita mocosa. Te enseñaré a no quitarme lo que es y siempre ha sido mío — masculló con maldad la pelirrosa.
Sakura se levantó de la silla de su elegante comedor y vio a su hijo dormido en el caro sillón de piel en la sala de estar, quien estaba desparramado en el mismo, con líquido empapando su pecho y un poco saliendo de la comisura de su labio. Parecía que se había embriagado, pero en realidad es que había caído inconsciente, a causa de aquella bebida que Sakura le preparó hace algunos minutos. La ojiesmeralda se agachó para recoger el vaso que se había caído, el cual colocó en la mesa que tenía la sala al lado, y después Sakura miró a su hijo dormido, para después sonreír y llevar su mano al pecho.
— Y tú, Sasubaby... Te enseñaré a que no debes andar buscándote putas con las cuales divertirte — musitó un tanto intimidante Sakura, pese a que usaba una voz entre seductora y dulce — Te enseñaré a que yo soy la única mujer de tu vida y con la única que puedes estar...
Sakura se levantó lentamente y fue a preparar su treta. Tanto Sasuke como Tayuya tendrían una sorpresa enorme...
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Tayuya llegó a la mansión Uchiha. Lo curioso del caso era que no había nadie en las afueras de la misma, cuando por lo regular estaba al menos el portero, aunque no es como si lo necesitaran, pues la casa de Sasuke se controlaba electrónicamente. A Tayuya le parecía inapropiado el simplemente invadir la entrada de la casa de su novio, por más confianza que tenían, por lo que decidió llamarle antes y hacerle saber que estaba afuera.
La pelirroja le llamó varias veces a su novio, pero nunca contestó, sino que Sasuke le envió un mensaje de texto.
"Lo siento, nena. Me estoy dando una rápida ducha. ¿Crees que puedas subir? Le pediré a Crystal que te abra"
Ahora sí que estaba asombrada Tayuya, pero el mensaje venía legítimamente de parte de Sasuke, por lo que no le dio mayor importancia, se encogió de hombros, tecleó en el pequeño panel al lado de la entrada de los jardines de la mansión Uchiha, y en cuestión de segundos la reja electrónica se abrió a los costados en par. La pelirroja caminó hacia la enorme mansión, tecleó un panel similar y entró en la enorme mansión Uchiha.
— ¿Sasuke-kun? — le llamó Tayuya.
Todo era silencio. Pensó primero en llamarle una vez más, pero de nuevo no contestó. Un mensaje fue todo lo que recibió.
"Sube. Estoy arriba, en mi habitación"
Tayuya suspiró y siguió las indicaciones de Sasuke. De todos modos, no es la primera vez que subía a la habitación de Sasuke. La pelirroja ascendió las largas escaleras en simetría semi-circular y en unos dos minutos ya estaba frente a la habitación de Sasuke. La ojicafé tocó suavemente la puerta, sin recibir su respuesta, por lo que tomó la manija de la puerta, la giró con suavidad y empujó levemente la puerta.
En cuanto asomó la cabeza, se asombró de ver que Sasuke estaba completamente dormido en la cama, pero atado de manos y pies, además de que estaba de cabeza al sentido del respaldo de la cama.
— ¡Sasuke...! ¡¿Pero qué está pasando?! — dijo espantada la chica.
Pero cuando quiso dar un paso en dirección a Sasuke, una mano le atrapó por la espalda y le colocó una franela húmeda que tenía una sustancia química que la estaba adormeciendo progresivamente.
— Así te quería agarrar, pequeña puta — musitó una voz, cerca de su oído — No podías aguantarte las ganas de sentir la verga de mi hijo adentro de ti, ¿Cierto?
Sakura entonces golpeó hábilmente una zona del cuello de Tayuya y la dejó inconsciente en el suelo. La pelirrosa, vestida únicamente con lencería erótica negra y lo que parecía un babydoll de tonalidad gris oscuro transparente, junto con unas botas largas Stiletto negras, miró con despreció a la chica, a quien le colocó el tacón de sus botas largas sobre la espalda, haciendo una leve presión para dejarle una marca, mas no para causarle mayor daño.
— Lamentarás el intentar quitarme a mi hombre, mocosa...
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Tayuya sintió cómo se despertaba lentamente, por lo que frunció el ceño y abrió su mirada, teniendo primero una visión borrosa de la misma. La chica se hallaba de rodillas, con sus pies y manos encadenados a un soporte en la parte de atrás y a lo alto, completamente inmovilizada. Entretanto, al frente tenía la imagen de Sasuke, quien también estaba despierto, en la misma posición y atado también de pies y manos, pero ahora estaba amordazado y gruñía al intentar zafarse. Sakura, por su lado, se retocaba su lápiz labial rojo y se miraba en su polvera, hasta que escuchó el jadeo de impresión de Tayuya, por lo que cerró agresivamente su polvera y miró a la chica.
— Oh, por fin despiertas, pequeña zorra — se burló Sakura, con una sonrisa malvada.
Tayuya estaba tan pasmada de ver a la madre de su novio vestida de una manera tan erótica y por todo lo que estaba sucediendo. No obstante, eventualmente reaccionó ante lo que estaba sucediendo e intentó zafarse, pero fue completamente inútil.
— Señora Uchiha... ¿Pero qué está haciendo? — preguntó Tayuya, mirando a los ojos a la cínica y malévola pelirrosa — ¡Suélteme, por favor! ¡Lo que está haciendo no es correcto! ¡Sasuke es su hijo y no debería estar haciendo ésto!
Sakura endureció su rostro, al escuchar la voz entre molesta y asustada de Tayuya, y caminó hacia la chica, contoneando sus caderas como una auténtica cabaretera. En cuanto llegó ante Tayuya, la ojiesmeralda se acuclilló frente a ella y la miró directo a los ojos, para después tomarle agresivamente del mentón.
— No me quieras dar órdenes, mocosa estúpida. Ya suficientes problemas me has dado con tu actitud de putita — masculló Sakura, sonriendo torcidamente — He esperado tanto tiempo para ponerte en tu lugar, niña idiota. Vas a aprender que, en la vida de Sasuke, yo soy la única mujer para él. Voy a dejarte en claro a quién ama realmente Sasuboo.
En aquel tono de voz, Sakura sonaba demasiado tétrico, pese al apodo cariñoso que ella solía usar con el moreno.
— Estabas intentando arrebatármelo de mis brazos, pedazo de puta — gruñó entre dientes Sakura, deshaciendo su sonrisa anterior y apretando aún más la mandíbula fina de Tayuya — Tuviste la osadía de intentar robarme a mi hombre. Mío y de nadie más, perra.
La pelirrosa tomó de la blusa de Tayuya con ambas manos, sosteniéndola con fuerza, y la abrió violentamente, prácticamente rompiendo los botones y dejándola en su sujetador. La pelirrosa miró los senos de Tayuya y soltó un resoplido de pura burla y desprecio.
— Patético. ¿Qué fue exactamente lo que Sasuke vio en una mocosa con cuerpo de lagartija como tú? — cuestionó Sakura, apretando con coraje los senos de Tayuya, haciendo que la pelirroja soltara un gemido de dolor — ¡¿Qué se supone que tienes que no tenga yo, maldita mocosa?!
Sakura entonces le arrancó el sujetador con furia, arrojándolo al suelo y tomó los pequeños senos de Tayuya, aunque no los estimuló como lo hizo Sasuke anoche, sino que los apretaba para lastimarla, lo cual logró.
— Mírate nada más. ¿A ésto le llamas pechos? — espetó Sakura, tomándole después del cabello de fuego a la ojicafé — ¿Cómo es que a Sasuke le pudiese haber gustado el mamar de éstas patéticas ubres aquel día que cogieron como cerdos?
Tanto Sasuke como Tayuya abrieron los ojos como platos, al escuchar las palabras de Sakura.
— Tú... ¿Tú nos viste, acaso? — preguntó en un susurro Tayuya, aunque perfectamente audible para todos.
Sakura le apretó con más fuerza el cabello a la pelirroja y le levantó la cabeza.
— ¿Te gustó que Sasuke se alimentara de éstas porquerías que les llamas senos? — cuestionó fríamente la pelirrosa — ¿Te gustó que te metiera la verga y que te llenara con semen tu repugnante e inmunda concha, putita barata?
Sakura entonces le soltó una fuerte bofetada a Tayuya, con su mano izquierda, y le sacó un poco de sangre de la comisura de los labios.
— No sabes el horror que me dio el verlos coger aquel día. Me dieron unas ganas terribles de sacarte los ojos y de metértelos por el trasero, perra — gruñó Sakura, de nuevo tomando del cabello de Tayuya — Sin embargo, hallé una mejor manera de atormentarte, Tayuya Tokinomiya. Hallé la mejor manera de devolverte todo el dolor que me has causado.
Sakura sonrió con maldad y soltó una estremecedora risa corta, para sus adentros.
— Voy a obligarte a ver cómo te quito al hombre que amas — sentenció la pelirrosa — O mejor dicho, voy a reclamar lo que siempre fue mío. Te obligaré a ver cómo le hago el amor al hombre que siempre me ha pertenecido.
Tayuya se quedó horrorizada de las palabras de Sakura, pero después sacudió su cabeza y endureció su semblante.
— ¡No puede estar hablando en serio, Sakura-san! ¡Sasuke es su hijo! ¡Le está haciendo daño!
Sakura enarcó una ceja y volteó a ver a su hijo, quien seguía bregando contra las cadenas que lo ataban.
— No es verdad. Yo nunca le haría daño a mi Sasubaby. Él es mío y de nadie más — aseguró Sakura, sonriendo dulcemente por un momento — Lo amo con todo mi corazón y jamás sería capaz de lastimarlo. Sin embargo, me ha lastimado mi corazón y mis sentimientos, y tengo que castigarlo. Tengo que enseñarle a no andar buscando putas como tú para coger, cuando tiene a su mami que estará dispuesta a todo por él.
Sakura aspiró un aroma cerca de ella y volvió su mirada hacia Tayuya, entrecerrando sus ojos. La pelirrosa acercó su nariz al cuello de Tayuya, quien respingó un poco ante el acto, además de que sintió el aliento de Sakura en su piel.
— Oh... Veo que la putita de mi hijo también usa mi perfume — siseó con odio Sakura, mirando de nuevo a los ojos de la pelirroja — ¿Cómo te hace sentir que Sasuke pensaba en mí, cuando te estaba cogiendo aquel día?
Oficialmente, Sakura había perdido la cabeza, pero Tayuya estaba tan impactada que no dijo nada. La pelirrosa entonces levantó la falda de mezclilla de la ojicafé y le arrancó las bragas, deshaciendo el nudo que las sostenía a los lados.
— ¿Realmente crees que puedes reemplazarme, puta? ¿A la mujer que le dio la vida y que mataría por él? — cuestionó estremecedora Sakura.
— Sakura-san... Por favor... Deténgase... Solamente le hace daño a Sasuke...
Sakura endureció de nuevo su semblante y tomó agresivamente las bragas de Tayuya.
— Tch. Qué boca más molesta la tuya — espetó la ojiesmeralda — Voy a callarte aquella inmunda boca tuya.
Sakura forzó las bragas de Tayuya dentro de su boca y después utilizó el sujetador de la chica para amordazarla completamente.
— ¿Cuántas vergas, además de las de mi hijo, no has de haber mamado, pequeña puta? — siseó Sakura, ya totalmente fuera de sí — ¿Cuántos hombres no han de ver pasado por encima de ti, antes de que estuvieras con mi hijo?
Aquello no tenía sentido, pero tampoco lo tenía la actitud de Sakura. Tras ello, Sakura se incorporó del suelo y miró desde lo alto, y con desprecio, a la pelirroja.
— Más te vale que no cierres los ojos, o te juro que te los arrancaré con mis propias uñas. Atrévete a cerrarlos, al menos un segundo, y te mato, maldita mocosa puta.
La pelirrosa caminó hacia Sasuke, quien ya había dejado de forzar las cadenas al verse abrumado, y la ojiesmeralda se sentó al lado de él, para después acariciarle suavemente su pecho.
— Ésa mocosa estúpida no es lo suficientemente buena para ti, Sasupanda — ronroneó tiernamente Sakura, dejando perplejo a Sasuke — Tú te mereces una mujer de verdad, no una mocosa nalgas miadas.
Sakura llevó sus manos a la entrepierna de Sasuke y le acarició por encima del bóxer su pene, haciendo que el moreno soltara un gruñido de sorpresa. Pronto, el pene de Sasuke reaccionó y Sakura sonrió ante su cometido.
— Oh... ¿Acaso mami está haciendo que te excites, Sasubaby? — musitó dulce y seductora la pelirrosa, acercando su rostro al de su hijo, quien estaba totalmente paralizado — ¿Te gusta cuando mami te toca, Sasuboo?
Sakura besó el rostro de su hijo, repartiendo eróticos besos también por el marcado pecho del moreno, y después lamió el cuello del azabache, dejando incluso algunos chupetones. Tras ello, Sakura le arrancó los bóxers a su hijo y reveló la verga del moreno, ya mostrando una gota de líquido preseminal. La pelirrosa descendió a la entrepierna de su hijo, ante la mirada impactada de ambos chicos, y aspiró el fuerte aroma del pene de Sasuke.
— Dios... Pero qué hermoso pene — musitó Sakura, masturbando suavemente el pene de Sasuke.
La ojiesmeralda tomó con la punta de su dedo izquierdo aquella gota de líquido preseminal de Sasuke, la untó en su dedo y después dicho dedo se lo llevó a la boca, saboreando de la manera más erótica posible aquel sabor salado.
La pelirrosa después sonrió, acariciando con más pasión el pene de Sasuke.
— Ésta perfecta verga... Desperdiciada en una puta como aquella mocosa... — siseó Sakura, masturbando con más ímpetu el pene de su hijo — Te debe doler mucho, ¿No es así, Sasu-chan? — preguntó en juego, con voz erótica.
Sasuke solamente podía hiperventilar ante las acciones de su madre, quien subía y bajaba el prepucio de su pene, generosamente grande.
— Dios... Se nota que, algún día, vas a ser un hombre dotado... Y lo mejor de todo es que ésta verga será toda mía — aseveró la ojiesmeralda, acomodándose en la cama de modo que tuviese el pene de Sasuke frente a su rostro — Descuida, Sasu-chan. Haré que sientas bien en tu pene. Mami te hará sentir bien.
Sakura levantó su mirada hacia Tayuya, quien estaba estupefacta ante las acciones de su suegra, o la que debía ser.
— Mira y aprende, mocosa estúpida. Jamás podrás compararte conmigo, pero quizá aprendas algo para cuando tengas que prostituirte en la calle — espetó la pelirrosa.
Apenas terminó de hablar Sakura, hundió toda la verga de Sasuke dentro de su boca, comenzando a mamar de aquel trozo de carne tan delicioso que era el pene de su hijo. Sasuke no pudo evitar soltar un gruñido, aunque también estaba patidifuso por las acciones de su progenitora. Tayuya, por su lado, gimió de horror al ver cómo la madre de su novio le hacía un fellatio, succionando de la punta del pene de Sasuke, estirando el prepucio con su boca e incluso atrapando con su boca los peludos testículos de su novio. Sin duda, la mamada de Sakura al pene de Sasuke opacaba al patético fellatio que Tayuya le dio, aquel día que hicieron el amor.
Sakura se metió todo el pene de Sasuke a su boca, atragantándose literalmente con aquel trozo de carne, y miró a Tayuya directo a los ojos, quien sentía que aquellas esmeraldas le perforaban el alma.
— Mira lo duro que se pone por mí, puta — masculló la pelirrosa, para seguir mamando la verga de su hijo — Tú jamás podrías haber logrado ésto.
Sakura siguió mamando, metiendo y sacando la verga de su hijo de su boca y atragantándose con ella, dándole una espectacular mamada a su hijo, quien ya no podía contenerse y gruñía de placer, aunque tenía su mirada fuertemente cerrada. La mamada de Sakura, sin embargo, era tan intensa que poco a poco le estaba haciendo perderse en el acto y, por ende, el llegar a su clímax. Después de todo, era muy distinto el que una mujer madura como su madre le estimulara, a una mocosa de su edad. A pesar de la inexperiencia de Sakura, su instinto sexual era tan o más intenso que el de las sexo servidoras de profesión.
Sakura siguió con su fellatio, pero notó cómo el cuerpo de Sasuke se tensaba. No obstante, aquello le incentivó a seguir mamando como una diosa lo haría y pronto vio cómo su hijo se torcía en la cama. Tras algunas mamadas más de la experta boca de Sakura, Sasuke no se pudo contener más y eyaculó dentro de la boca de su madre, ante los gritos ahogados de horror de Tayuya, mientras que Sakura sonreía feliz y bebía con gusto todo el semen de su amado Sasuke-kun, además de hundir la verga de su hijo hasta su garganta.
Cuando sintió que Sasuke terminó de eyacular en su boca, Sakura sacó lentamente el pene de su hijo de su cavidad bucal y chupó el resto del semen en el glande de su hijo, con el más erótico "pop" que Sasuke haya escuchado en su vida.
Sakura se incorporó y miró a Tayuya a los ojos, sonriendo de ver su expresión de horror, además de que Sakura se relamía los labios del semen de su hijo.
— Delicioso... — ronroneó Sakura, aún mirando a los ojos a Tayuya — Una puta como tú jamás sabría apreciar el semen de mi Sasuke-kun. Ni siquiera tienes derecho a él. Solamente yo, su madre, tengo derecho a éste exquisito néctar.
Sakura le dio una última lamida al pene de Sasuke, pasando su lengua lentamente por el tronco de la verga de su hijo, y después sonrió malévola. En seguida, Sakura suavizó su mirada y vio los ojos de su retoño, quien tenía su mirada entrecerrada, a causa de su reciente placer.
— Aún deseas más, ¿No es así, Sasu-chan? — inquirió tierna y sensual Sakura, acariciando el rostro de su hijo con su mano izquierda — Pronto seremos uno solo, Sasubaby. Pronto seremos una sola carne.
Sakura se posicionó sobre el pene de Sasuke e hizo a un lado sus bragas de encaje negro, revelando su perfecta vagina, adornada por un precioso vello púbico, mas no abundante ni en su vulva, que también estaba empapado como sus pliegues vaginales. Sakura frotó la punta de la verga de Sasuke contra sus pliegues vaginales y después frotó su entrepierna contra el tronco pene del moreno, el cual estaba descansando contra el vientre bajo del azabache.
— Mira cómo se pone de duro por mi causa, mocosa — siseó Sakura, volviendo a mirar a la susodicha — Quiero que mires cómo mi hijo gime mi nombre, mientras me hace suya.
Sakura entonces tomó el pene de Sasuke, con su mano izquierda, y lo posicionó contra el orificio vaginal de ella, para de una sola sentada penetrarse hasta el fondo. Tayuya gritó ahogado por el horror, Sasuke gruñó con fuerza y Sakura soltó un fuerte gemido, al por fin tener aquel pene que tanto había deseado dentro de ella. La verga de Sasuke se adaptaba a la perfección en su interior y palpitaba como un corazón, casi como si bombeara aire dentro de ella.
— Ahhh... Dios... Eres tan grande, mi amor — gimió sensualmente Sakura, mordiéndose el labio — Siempre soñé con éste momento... Y ahora, eres completamente mío...
Sakura miró con su mirada llena de placer y amor a su hijo y después le arrancó de un tirón la cinta que amordazaba a Sasuke, quien soltó un jadeo de sorpresa y del dolor por el hecho de que la cinta le lastimó un poco la piel.
— Quiero oírte decir mi nombre, Sasubaby. Quiero que me llames, cuando me haces tuya — ronroneó la pelirrosa, totalmente excitada.
— Mamá... Dios... Por favor... Detente... — gruñó ronco Sasuke, pues las paredes vaginales de su madre eran increíblemente suaves y apretadas, mucho más que las de Tayuya.
Sakura sonrió dulcemente y después llevó su rostro cerca del de Sasuke.
— Soy tuya, Sasuke-kun... Tuya y de nadie más...
Sakura entonces besó apasionadamente a su hijo, quien ya no pensaba en nada y correspondió los besos de su madre, ante la mirada atónita de la pelirrosa. Sakura se acomodó sobre Sasuke, con sus perfectas piernas a cada costado de la cintura de su hijo, y aumentó el ritmo de las embestidas, haciendo que incluso la cama rechinara de los vaivenes de las caderas de Sakura, quien montaba como Afrodita lo haría. Pronto, ambos Uchiha se hallaban gimiendo de placer, soltando gemidos y gruñidos eróticos, respectivamente, encima de que se escuchaban los besos apasionados que se daban, todo ante los ojos estremecidos de Tayuya, quien estaba tan paralizada por el suceso que ahora únicamente podía derramar lágrimas ante la terrible tortura a la que era sometida.
Tayuya escuchó cómo Sakura aumentaba la velocidad de sus caderas, metiendo y sacando como una experta el pene de su hijo de su vagina, además de que tanto madre como hijo gemían de placer. Sasuke ya no pensaba en absolutamente nada, que no fuese el corresponder a los besos de su hermosa madre y disfrutar de aquel tejido mucoso tonalidad rosa pálido que eran las paredes vaginales de Sakura. Sakura utilizaba sus manos para acariciar todo el cuerpo de su hijo, entretanto que seguía montando al hombre de su vida y besando sus labios con pasión.
— Te amo, Sasuke-kun. Siempre te he amado — musitó sensual Sakura, durante los besos con su hijo — No quiero que vuelvas a ver a aquella pequeña zorra, ni a ninguna otra puta. Siempre que quieras hacer el amor, podrás tenerme todos los días, en cualquier lugar y del modo que tú quieras. Yo seré tu mujer y tu esposa.
Sasuke escuchó cada palabra embelesado, pues su madre lo estaba sometiendo a los placeres de la carne. Era la primera vez que hacía el amor de una manera tan apasionada e intensa, especialmente cuando se trataba de su propia madre, la mujer más importante de su vida. Debido al movimiento de caderas de Sakura, sobre su pene, un nuevo orgasmo era inminente en Sasuke, quien simplemente dejó que su madre hiciera lo que quisiese con él, entretanto que él se dedicaba a disfrutar de ella.
Sakura pronto sintió cómo su hijo se tensaba, anunciando un nuevo orgasmo, por lo que ella aumentó la velocidad de las embestidas, de modo que ahora estaban ambos cogiendo como locos, a una velocidad casi inhumana.
— ¡Oh...! ¡Dios...! ¡Cógeme, Sasuke-kun! ¡Cógete a mamá! — gritó Sakura, con su mente nublada por el placer — ¡Desgarra la vagina de tu madre!
— Mamá... Ya no puedo más...
— ¡Vente, mi amor! ¡Lléname de tu semen! — suplicó Sakura, loca de placer — ¡Inunda la vagina de tu madre con tu esperma!
Sakura siguió moviendo sus caderas, hasta que Sasuke soltó una especie de gruñido/rugido, con el cual finalmente llegó a su orgasmo. Sakura sintió cómo Sasuke eyaculaba dentro de ella, por lo cual arqueó su espalda como cuchara y soltó un fuerte gemido.
— ¡Ahhh...! ¡Sasuke-kun...! — gritó Sakura, al llegar ella también a su orgasmo.
Los fluidos de Sakura se mezclaron con el semen de Sasuke y ella colapsó contra el cuerpo de su hijo. No obstante, lejos de detenerse a recuperar su aliento, Sakura besó y besó a Sasuke, comiéndose a besos los labios de su hijo. Tayuya estaba tan horrorizada que ya no podía hacer nada más que gimotear y soltar una infinidad de lágrimas, viendo como madre e hijo se habían entregado como dos amantes, no como relacionados de sangre.
Sakura besó una última vez a su hijo, en los labios, y después le sonrió con amor.
— Ya no necesitas más a ésa pequeña puta, bebé. Mami estará siempre dispuesta a entregarse a ti — susurró dulcemente la pelirrosa, besando una vez más a su hijo — Oh, se me había olvidado decirte... ¿Te dije que estaba ovulando? — añadió, soltando una risa traviesa y divertida.
Sasuke y Tayuya, sin embargo, se quedaron pasmados de la frase de Sakura, quien le sonreía con ternura a su hijo.
— Sí, Sasu-chan... Vas a darle a mami un bebé... — aseguró la ojiesmeralda, con toda certeza — Vamos a ser papás...
Sasuke ya ni respondía nada, pues su mente estaba en shock. Sakura besó una última vez a su hijo y después se incorporó de él. La pelirrosa llevó su mano izquierda a su entrepierna, la abrió con sus dedos y sacó el pene de su hijo de su vagina. Tayuya vio perfectamente como el semen de Sasuke salía escurriendo como cascada de la vagina de Sakura, quien sonrió encantada y soltó una dulce risilla, que para Tayuya era como un hierro al rojo vivo.
— Dios... Mira cuanto semen... — señaló Sakura a su hijo, riendo tiernamente de nuevo — Estoy segura de que voy a quedar embarazada con tanto. ¿No lo crees, Sasuke-kun? — le preguntó, con una sonrisa — Espero que sea una niña.
Sakura finalmente se apartó del cuerpo de su hijo y se encaminó a donde estaba Tayuya. La pelirrosa se arrodilló ante la pelirroja, frotó su dedo índice izquierdo contra su vagina, embadurnando algo del semen de su hijo en su dedo, y con la diestra tomó el rostro de Tayuya.
— Mira bien, puta, porque no volverás a tener ésto — masculló Sakura, ya con su rostro endurecido — Ahora, éste manjar es sólo para mí y nadie más. Nunca más volverás a tener la dicha de saborearlo siquiera. Considera ésto como último regalo de mi parte.
Sakura arrancó la mordaza de Tayuya, para después forzar su dedo índice dentro de la boca de Tayuya, alimentando a la pelirroja con el semen de su hijo. La ojicafé mordió con fuerza el dedo de Sakura, por lo que la pelirrosa soltó un quejido, sacó el dedo de la boca de la chica y después la abofeteó con todas sus fuerzas, rompiéndole el labio a Tayuya en el proceso, quien cayó al suelo con todo y el soporte que la sostenía.
— ¡Pequeña puta malagradecida! — gruñó Sakura, estampando su bota con tacón en el costado de la cabeza de Tayuya — ¡Esto aún no ha terminado para ti...!
Sakura pateó con fuerza la nuca de Tayuya y con ello la dejó completamente inconsciente. Lo último que alcanzó escuchar Tayuya fue la risa burlona de Sakura, quien la tomó de su cabello, de acuerdo a lo último que vio la pelirroja.
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Sasuke despertó en su cama, completamente vestido y con un dolor de cabeza terrible. Lo primero que vio Sasuke fue a su madre, quien tenía un termómetro en su mano, el cual analizaba con su mirada. La pelirrosa volvió su mirada a Sasuke, abriendo los ojos sorprendida, y después sonrió dulcemente.
— Oh. Por fin despiertas, mi vida — musitó tierna Sakura.
Sasuke miró a su madre, quien tenía la misma vestimenta antes de que perdiera el conocimiento, además de que tenía una franela húmeda que exprimía. La pelirrosa dejó tanto la franela como el termómetro en la mesa y se acercó a su hijo, a quien le tocó la frente para ver su temperatura. Sasuke estaba extrañado de lo que pasaba, pues juraba que había tenido un sueño en el que su madre abusaba de él y humillaba a su novia, quien por cierto quedó de hablarle hace una hora, aproximadamente.
— Mamá... ¿Qué fue lo que pasó? — preguntó Sasuke, un poco rojo al ver el maravilloso escote de su madre, quien tenía unos senos simplemente preciosos — Juraba que estábamos en nuestro cuarto y tú tenías a Tayuya atada de manos y pies, humillándola e insultándola.
Sasuke no dio detalles de lo que realmente "soñó", porque era demasiado vergonzoso y muy íntimo, pero Sakura se hizo la occisa, a pesar de que su mirada realmente ocultaba algo.
— ¿Eh? ¿Tayuya? ¿La tenía atada y la humillaba? — dijo inocentemente Sakura, sonriendo — ¿De qué hablas, Sasuboo? Te quedaste dormido después de que te bebiste el trago que te preparaste. Creo que te excediste en el alcohol, mi vida.
Sasuke vio a su madre al rostro. La pelirrosa tenía una tierna sonrisa, con un sonrojo único que adornaba sus pómulos naturalmente pecosos. ¿Realmente había soñado aquello que aún tenía en su mente? Había lucido tan real que prácticamente aún podía sentir el calor del cuerpo de su hermosa madre contra su piel. Lo otro era que, de acuerdo a sus cálculos, había pasado aproximadamente unas seis a ocho horas desde entonces, además de que su madre olía a aquel perfume que él recordaba en su sueño.
Sin embargo, no veía la razón por la que su madre le mintiese, así que lo pasó por alto.
— Supongo que debí haber soñado todo — confirmó Sasuke, haciendo caso omiso de sus pensamientos.
Sakura enarcó una ceja, pareciendo intrigada por las acciones de su hijo.
— ¿Sueño? ¿De qué se trata, Sasubaby?
— Nada importante. Digamos que tuve una especie de pesadilla, aunque no como tal aterradora.
Sakura sonrió de nuevo y asintió.
— Por cierto, recordé que te traje un postre, mientras estabas durmiendo. Me dijeron que te ayudaría a recuperarte pronto. En un momento te lo traigo.
La pelirrosa besó de pico en los labios a su hijo, quien ésta vez estaba tan fatigado mentalmente que lo pasó por alto. Sakura se incorporó de su asiento y dejó a su hijo descansar. El moreno se recargó en el respaldo de su cama y esperó a que su madre volviese. Afuera de la habitación, Sakura endureció de nuevo su rostro y tomó su celular, en el cual oprimió una tecla y llamó a una persona. Apenas pasaron unos segundos, mientras que Sakura descendía a la enorme y elegante cocina por el dichoso postre, pues no quería levantar sospechas, finalmente contestaron del otro lado.
— ¡Pelo de chicle! ¡Qué gusto verte de nuevo! — se escuchó del otro lado de la línea — ¿A qué se debe el honor?
— Deja tus estupideces, Sasori. Sabes bien porqué te estoy hablando — espetó Sakura, a través de la otra línea — ¿Qué paso? ¿Ya hiciste lo que te encomendé?
— Wow... Qué agresividad, lindura. Y pensar que alguna vez me resultabas atractiva — se burló el pelirrojo — Oh... Espera... Ésa era tu amiga la rubia. Lo siento, es que a veces me confunden mis recuerdos. Tú eras la plana con cabello de algodón de azúcar.
La risa de Sasori irritó a Sakura, quien bufó fastidiada.
— ¡¿Hiciste o no lo que te pedí, idiota?! ¡No tengo tiempo para tus estupideces! — espetó ya molesta Sakura.
— Vaya... Qué malhumorada. Por éso es que sigues siendo una solterona a los treinta, rosita fresita. De no ser porque te violaron a los dieciocho, hasta hoy en día seguirías siendo una fósil virgen — se continuó burlando el pelirrojo, irritando aún más a Sakura, por anunciar lo obvio — Como sea. Sí, ya hice lo que me pediste, frente de muralla. Por cierto, gracias por el regalito.
— Muy bien. Ahora sigue con el plan B — le mandó Sakura — Si la llegas a cagar, créeme que te vas a arrepentir, idiota.
— Carajo, qué carácter tan horrible el tuyo. No se cómo la gente piensa que tú y yo haríamos una buena pareja. Dios me libre de tener a una bruja como tú a tu lado. Compadezco al pobre de Sasuke que tiene que estar forzado a vivir contigo — espetó el pelirrojo, desde el otro lado — En cualquier caso, yo nunca he fallado en mis trabajos, Sakura. Lo sabes muy bien. Ya está en marcha el plan.
— Bien. Debo colgar. No quiero que sospechen de mí — finalizó Sakura, cortando de inmediato la llamada.
Del lado de Sasuke, se escuchó cómo sonó su smartphone y el moreno lo tomó con su mano, recargándose en el respaldo su cama. El moreno oprimió la tecla de contestar en la pantalla de su smartphone y se llevó el auricular de su teléfono al oído.
— Tayuya, ¿Qué pasa?
— Sasuke... Hay algo que he querido decirte desde hace un tiempo.
La voz de Tayuya se escuchaba un tanto seca y cortante, por lo que hizo que el azabache entrecerrara su mirada.
— ¿De qué se trata? — preguntó igualmente estoico el azabache, pese a que se esperaba lo peor.
Del otro lado, Sasuke escuchó cómo la pelirroja suspiraba.
— Escucha, Sasuke. La verdad es que últimamente siento que no estamos congeniando mucho y que estamos demasiado distantes. De hecho, desde un principio, siempre sentí que tú solamente me has tenido como un desahogo para tus necesidades — inició la pelirroja, haciendo que el moreno entrecierre más su mirada — Si te soy honesta, ni siquiera debería haber esperado que me apreciaras como tu novia, porque sinceramente no eres de ésa clase de persona y tienes una terrible reputación.
Sasuke ya se imaginaba que la conversación tomaría aquel rumbo.
— Supongo que quieres terminar conmigo, ¿No es verdad? — espetó Sasuke, un tanto molesto, aunque no por el hecho de que lo cortaran como tal.
La realidad era que a Sasuke le enojaba que lo cortaran a él, cuando él era por lo regular el que usaba a las mujeres como depósitos de semen y las mandaba al diablo después.
— Sí, éso es lo que quiero decir — afirmó Tayuya, mientras que Sasuke soltaba un bufido — Francamente, a ti lo único que te interesa es llevarte a las mujeres a la cama y, aunque no lo parezca, no pienso seguir cayendo en tu juego. Ya suficiente humillación tuve con haberme rebajado como una cualquiera a tener sexo contigo. Maravilloso para mí, en su momento, irrelevante para ti. Encima de todo, no tengo ninguna oportunidad de algún día formar parte de tu vida y tu familia, así que no tiene caso que sigamos pretendiendo jugar a la pareja feliz. No te deseo nada malo, Sasuke, a pesar de que sí me siento humillada. Continuaré con mi vida sin ti; con suerte hallando a un chico que realmente me aprecie por lo que soy y no por lo que alguna vez pretendí ser.
Tras ello, Tayuya cortó la llamada y Sasuke aventó el teléfono a lo lejos, enojado de lo sucedido. Era la primera vez que lo cortaban a él y no que él terminara la relación. Quizá su orgullo estaba dolido, pero no sus sentimientos.
Del otro lado de la línea, Sasori apartó la pistola de la cabeza de Tayuya, quien estaba llorando a lágrima viva.
— Bien hecho, putita. Ahora, tú y yo nos vamos a divertir en grande... — amenazó Sasori, comenzando a abrirse la bragueta de su pantalón.
De vuelta con Sasuke, el moreno soltó un resoplido de fastidio.
— Maldita puta — masculló Sasuke — Como sea. Tengo de donde escoger.
En éso, se escuchó cómo golpeaban suavemente la puerta de su habitación.
— Adelante — dijo Sasuke, como sin nada.
Una vez que se abrió la puerta, ingresó Sakura con una charola en mano, donde estaban algunos bocadillos y café, como a Sasuke le gustaba.
— Ya volví, cielo. Lamento la tardanza, pero no hallaba el café de grano — se disculpó la pelirrosa, dulcemente.
— Está bien. Descuida — masculló Sasuke, aún enojado por la conversación de Tayuya.
Sakura enarcó una ceja, dejó la charola a un costado de la mesa, y se sentó al lado de su hijo.
— ¿Pasa algo, tesoro? — preguntó dulcemente Sakura.
Sasuke suspiró y encogió los hombros. No tenía caso mentirle a su madre, pues de todos modos era experta en hallar la verdad en la mirada de él.
— No es nada. Simplemente que Tayuya terminó conmigo.
— Oh... Dios... Lo siento tanto, Sasuboo — murmulló tiernamente Sakura, acariciando la mejilla de su amado pelinegro, aunque por dentro sonreía enormemente — Debes sentirte fatal después de éso. Era tan buena chica.
Sasuke negó, mirando al fin a su madre a los ojos.
— No realmente. Claro que estoy un poco sorprendido, pues es la primera vez que me cortan, pero la verdad es que nunca he sido de los que se apegan a las relaciones sentimentales.
Sakura ya sabía éso. Ahora era la perfecta oportunidad de actuar a su favor. La ojiesmeralda acarició con amor la mejilla del hombre que siempre amó y acercó su precioso rostro al de su hijo, quien no solamente quedó impactado de ello, sino que se abochornó, al rememorar aquel "sueño" que tuvo.
— Éso es porque aún no haz conocido a la mujer que hechice tu corazón, bebé — susurró dulce y amorosa Sakura, poniendo aún más nervioso al azabache — Niñas bobas como Tayuya y Naruko jamás podrían ser dignas de ti, mi amor. Ninguna mocosa lo sería — añadió acariciando suavemente el pecho de su hijo, poniendo aún más intranquilo al moreno — Tú te mereces una mujer de verdad, no una mocosa tonta.
Sakura acercó peligrosamente sus labios a los de Sasuke, casi hasta que rosaran. El corazón del azabache se agitó, casi rompiendo su caja torácica.
— Mamá... ¿Qué haces? — preguntó inconsciente el moreno.
Sakura colocó un dedo en los labios de su hijo, sobando suavemente con su pequeño dedo la boca de su hijo.
— Sasu-chan... Mi amor... Mi vida... — murmulló dulcemente Sakura — Yo siempre he estado para ti... Yo siempre he estado dispuesta a hacerte feliz... Y si lo que quieres es una mujer de verdad... Entonces yo seré tu mujer...
Sin dejarlo contestar, Sakura besó apasionadamente a su hijo, a la vez que cerraba sus increíblemente hermosos ojos, entretanto que Sasuke se quedó de piedra. Por puro acto de reflejo, Sasuke no pudo evitar sellar sus ojos también y entregarse al beso que le daba su hermosa madre, quien se subió a la cama, se sentó a horcajadas en el regazo de su hijo, lo abrazó por el cuello, y profundizó el apasionado beso que se daban. Sasuke igualmente abrazó a Sakura por la cintura, acariciando aquel largo cabello rosado de su madre, quien se sintió tan feliz de ser correspondida por su hijo que incluso derramó algunas lágrimas.
Lejos de su terrible treta, Sakura se sentía completa, al ser correspondida por su hijo, su hombre.
Ambos se besaron durante unos minutos, hasta que la falta de oxígeno les hizo separarse el uno del otro. La pelirrosa y el moreno abrieron sus ojos al mismo compás y se quedaron perdidos en la mirada del otro.
Sakura sonrió con todo su amor y besó de nuevo los labios de Sasuke, aunque apenas fue un beso dulce y corto.
— Sasuke-kun... Mi amor... Siempre te he amado... Siempre mi corazón ha sido tuyo... — musitó la pelirrosa — Siempre he soñado con el momento en que correspondas mis sentimientos...
Sasuke se impresionó de la confesión de su madre, pero después desvió al costado su mirada, incapaz de sostener la mirada de amor de su progenitora.
— Mamá... Yo... No sé qué decir... — contestó el azabache, haciendo que a Sakura le diese una punzada en su corazón — No me lo tomes a mal... Eres tan hermosa y perfecta... Pero no puedo dejar de pensar que somos madre e hijo...
Sakura se calmó un poco, sonrió de nuevo y le dio un suave beso de pico a su hombre. Porque aquel chico ya no era su hijo, sino su amado y amante.
— No importa, Sasu-chan... Yo te amo con toda mi alma y deseo hacerte feliz — prometió la ojiesmeralda — Tan sólo déjame darte lo que ninguna niña te ha dado y lo que jamás podría darte ninguna otra mujer que no sea yo.
De inmediato, Sakura se desabotonó su blusa y le mostró sus senos a Sasuke, cubiertos por un sujetador de tonalidad rojo escarlata. El pene de Sasuke reaccionó de inmediato, presionándose contra la entrepierna de Sakura, quien soltó un suspiro ante la deliciosa sensación. Sakura se quitó de inmediato el sujetador y sus senos quedaron completamente expuestos ante la mirada oscura de su hijo, quien estaba ahora como una roca de excitado.
Sakura sonrió y llevó a sus senos las manos de su hijo, quien no se pudo resistir a acariciar aquellos preciosos senos.
— Mira, Sasu-chan. Son totalmente tuyos — gimió la Uchiha, al ver la mirada de lascivia de su retoño — Siempre he sido tuya...
Sakura se inclinó sobre el rostro de su hijo y le puso los senos en el rostro de él. Sasuke ya no pensaba, sino que su instinto le hizo llevarse el pezón izquierdo de Sakura a su boca, comenzando a amamantarse como un auténtico bebé.
— Ohhh... Dios... Mi vida... — gimió la ojiesmeralda, haciendo que Sasuke se vuelva loco — Éso es, bebé. Amamántate de los senos de mami. Tal y como cuando eras un bebé. Haz lo que quieras conmigo...
Sasuke obedeció de inmediato y se incorporó sentado, tomando un poco desprevenida a Sakura. El moreno le levantó la falda blanca que llevaba puesta y reveló las bragas que combinaban con el sujetador de encaje de Sakura. El azabache no perdió ni un sólo segundo, porque se desabrochó el cierre de su pantalón, liberó su ya erecto pene, hizo a un lado las bragas de su progenitora y la penetró de una salvaje y fuerte estocada, tal y como él lo era.
Sakura gimió al sentir aquel pene de Sasuke, de nuevo. Tan grande, tan masculino, tan poderoso... Tan de Sasuke...
— Sí... Eres mía y de nadie más... — enunció ronco y totalmente perdido en sí Sasuke.
El moreno no le dio ni tiempo de hablar, porque ya la estaba penetrando como un poseído, además de que la besó con pasión. Sakura se entregó gustosa al pecado de amar a su hijo, recibiendo el grande pene del único hombre que ha amado en su vida.
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Meses después.
— Muy bien. Con ésto te repondrás pronto, cariño — le dijo Sakura a una pequeña paciente, del otro lado de su escritorio — No olvides beber muchos líquidos y descansar adecuadamente, ¿De acuerdo?
La pequeña niña asintió y sonrió.
— Gracias, señora Uchiha — agradeció la pequeña.
— Muchas gracias, doctora Sakura — le secundó la madre de la pequeña
Sakura sonrió y asintió.
— Por el contrario. Les deseo que se mejoren.
Tras ello, ambas se retiraron y Sakura volvió a llenar ciertos papeles. Pronto, sin embargo, la puerta de su consultorio fue golpeada levemente, por lo que la pelirrosa dijo un suave "pase".
— Soy yo, Sakura — dijo una bella mujer, sumamente voluptuosa.
Sakura alzo su mirada y sonrió alegre.
— Oh. Maestra Tsunade — replicó Sakura — ¿Qué le trae por aquí?
— Te venía a decir que Ino va a quedarse en el turno nocturno, por lo que sería mejor que volvieras a casa — le informó la exuberante pelirrubia — Después de todo, es lo mejor para tu bebé.
Sakura sonrió aún más alegre y se acarició con una mano el abultado vientre.
— Gracias, Tsunade-sensei. Éso mismo haré.
— Por cierto... Me enteré de que el padre te abandonó — admitió la Senju — De verdad lamento lo sucedido, hija. No sabes cómo me da coraje las desgracias que has tenido que vivir — expresó, haciendo una sutil referencia del abuso que sufrió la pelirrosa, a quien consideraba como una hija.
Sakura, sorpresivamente, negó, con una dulce sonrisa.
— Descuide, maestra. La verdad es que aquel tipo nunca fue el indicado para mí y, a pesar de que llevo en mi vientre un hijo de él, estoy en paz conmigo misma. No puedo evitar esperar a que nazca mi hijo... O tal vez debería decir mi hija — corrigió, riendo levemente.
Tsunade sonrió de saber que Sakura estaba feliz con su embarazo. Regularmente, otras mujeres abortaban, algunas con justificación, pero Sakura prefería amar a sus hijos, sin importar la manera en que fueron concebidos. Sin duda, Sakura era un ángel.
— Bueno... Al menos Sasuke-chan por fin tendrá una hermanita a quien proteger como un caballero en armadura brillante — bromeó Tsunade, haciendo que tanto ella como Sakura rieran.
— Oh créame, Tsunade-sensei. Sasuke-kun está encantado con saber que pronto tendrá una hermanita. Dice que no permitirá que nadie se la arrebate y que los tres seremos una familia feliz.
Tsunade asintió y suspiró después.
— En fin. Me disculpo, pero tengo una cirugía importante que atender. Solamente quería informarte que Ino aceptó reemplazarte. Te veo después, Sakura.
— De acuerdo.
Tsunade salió del consultorio de Sakura y la pelirrosa se levantó de su asiento, dispuesta a irse a casa. En su Porsche, Sakura llegó en tan sólo unos minutos, ansiosa de llegar a casa, con el hombre de su vida, su Sasuke.
Apenas ingresó, subió a su habitación y se sentó en su cama. Pronto, escuchó cómo alguien cerraba la puerta y sonrió al sentir unos brazos fuertes abrazarle por la cintura, además de unos besos en el cuello.
— Sasu-kun... Mi vida...
— Tardaste en llegar, Sakura — le reprimió dulcemente el pelinegro, besando apasionadamente los labios de su madre.
— Lo siento. Hoy hubo mucho trabajo en el hospital y tuve que atender a unos pacientes de emergencia — musitó entre el beso la pelirrosa.
Sasuke y la ojiesmeralda eventualmente se separaron y se sonrieron con amor. Sasuke después llevó sus manos al vientre de Sakura y acarició con suavidad la pancita de la mujer que siempre amó, aún cuando ni él mismo se daba cuenta de ello.
— ¿Cómo se portó Sarada? — preguntó curioso Sasuke, aspirando el aroma a flores del largo cabello de Sakura.
La pelirrosa sonrió y rió dulcemente.
— Pues ha hecho de sus travesuras. Se pone de malas cuando su papi no está a su lado.
Sasuke igualmente sonrió y frotó suavemente el abultado vientre de Sakura.
— Sarada... ¿Estás despierta, bebé? — preguntó Sasuke, apretando suavemente el estómago de la pelirrosa y dándole unas muy suaves palmaditas — Sarada-chan...
— Sarada... Mi amor... Tu papi ya está con nosotros... — canturreó tiernamente Sakura, colocando sus pequeñas manos sobre las de Sasuke, quien aún le acariciaba su vientre — Dile hola a tu papi...
La bebé reaccionó a la voz de sus padres y pronto se movió dentro del vientre de Sakura, quien rió por las cosquillas que le daba su hija. Sasuke estaba simplemente embelesado por aquel precioso momento que compartía con las dos mujeres de su vida.
No obstante, Sakura escuchó un suspiro de consternación de su hijo, por lo que entrecerró con preocupación su mirada, volvió sus preciosas esmeraldas a su hombre, lo besó en la mejilla y le acarició con amor la nuca.
— Sasuke-kun... ¿Qué pasa, mi cielo? — preguntó tierna, pero preocupada, Sakura.
— Sakura... ¿Crees que Sarada algún día nos odie y nos desprecie por lo que somos tú y yo?
A Sakura también le preocupaba éso, siempre temiendo el rechazo del único bebé que realmente concibió con amor, cuando se entregó a Sasuke, hace ya casi ocho meses. Sin embargo, la ojiesmeralda estaba segura de algo... Nunca dejaría de amar a sus hijos por lo que eran. Sasuke su hombre y amante; Sarada el único bebé que realmente fue concebido con amor, con el único hombre que ha amado la pelirrosa.
Sakura acercó con su pequeña mano izquierda el rostro de su hombre, lo besó con todo su amor en los labios y le sonrió con todo el amor que era capaz de emanar Sakura, con un precioso sonrojo que cautivó a Sasuke.
— Tal vez, amor. Sin embargo, aún cuando Sarada-chan nos desprecie por lo que somos, y aunque aquello me parta el corazón, yo nunca dejaré de amarte — le garantizó Sakura, volviendo a besar a su hijo, su amado.
— Ni yo a ti, Sakura — le prometió de vuelta Sasuke.
Sakura y el moreno compartieron un apasionado beso, sellando la promesa de amarse el uno al otro y de llevarse su secreto, de ser posible, a la tumba.
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Welp... Vaya one-shot más enfermo que he hecho lol.
Originalmente, pensaba usar a Karin como la novia de Sasuke, pero siento que la pobre ya es abusada como villana en los fics SasuSaku, además de que Tayuya realmente fue una villana en Naruto y me podría importar poco lo que le pase.
Admito que me gustó escribir sobre una Sakura dominante y sobre BDSM, aunque siento que el final estuvo demasiado... acaramelado, para un one-shot tan duro como el que acabo de escribir.
Quiero disculparme por no haber podido cumplir con el one-shot NaruHina que prometí. Realmente quise escribirlo, pero no pude hallar tiempo. También me quiero disculpar con aquellos que leen "A Fairy Tale" por el hecho de que no voy a poder actualizar en éste mes. Realmente imaginé que podría hallar tiempo para escribir un nuevo capítulo, pero tuve algunos contratiempos de trabajo, encima de que estoy involucrada en un nuevo proyecto con mi amigo Evan Grinder, de Fictionpress, y fallé en siquiera comenzar con el título LMAO. No obstante, les prometo que en la primera quincena de enero actualizaré a como dé lugar y que haré mi mejor esfuerzo para terminar con A Fairy Tale el año que viene, pues de todos modos tengo otros proyectos en mente, además de que pronto voy a ayudar con la trama del proyecto que tengo con Grinder, en Fictionpress.
En fin. Sin más que aclarar de momento, me despido de ustedes, linduras, y nos vemos en el próximo one-shot (que prometo que sí será NaruHina, aunque no categoría "M") y en el episodio número 62 para los que leen A Fairy Tale.
¡Feliz navidad a todos, próspero año nuevo y nos vemos!
