Aviso: Universo Alternativo. Historia inspirada en la serie para televisión "Life Unexpected". Todos los personajes pertenecen a JK Rowling.
Bueno, si eres de los que les gusta leer mucho estas proximas 9mil y pico de palabras son para ti! Si no eres de eso, lo siento por escribir tanto D: Este chapter no debió quedar tan largo pero soy malísima resumiendo y yendo al punto, espero que les guste a mí me parece que pasan cosas más interesantes que en el pasado. Ya veré que les parece a ustedes!
Naza Ford: ¡Buenos días! Aquí es de noche pero como lo leerás en el día (creo) buenos días(: Me gustó mucho tu hipótesi! No te diré si es acertada o no porque arruinaría todo para todos pero sí diré que las pesadillas de Harry sí tienen que ver con Voldemort, cada vez falta menos para ver como esos dos están relacionados muajaja. ¿Hannah y Harry? Ummmmm... Tal vez sí, tal vez no, Harry es el ser más obtuso del planeta así que ella podría estar perdidamente enamoada de él y Harry no tendría ni idea, así que tendremos que esperar a ver! ¡Aquí está Colagusano! Volvió a este chap tan leal como siempre... Creo. Veo que eres fan de los merodeadores y como yo también hay mucho mucho de ellos aquí, así que disfruta como yo lo hice escribiéndolo! Tengo el presentimiento de que te gustara, espero no equivocarme :s ¡Espero puedas dejarme otro de tus largos review que me encantan! un besoteee, feliz domingo(L)
Lizbeth: Otro chap largo para que leas en tus clases jajaja. También estoy por terminar así que te acompaño en la felicidad que eso da! Ojala y este chapter también te divierta, creo que lo hará pero ya tú dirás que te ha parecido, cuídate y saluditos!
Anii: Mucho Sirius otra vez en este chapter porque como tú I love him too much *cara de enamorada 2* Acerca de lo de Snape quiero que sepas que pienso EXACTAMENTE lo mismo que tú, leer tu explicación fue como leer mis propios pensamientos, I really like you, girl! Y sí, hasta el chap pasado James había compaginado con Harry, ¿que pasará en este? ¿Será que todo sigue igual? Acerca de Remus, he leído varios fics y "teorías" que dicen que Remus pudo haber sentido algo por Lily pero yo no lo veo así que por lo menos en este fic, entre ellos solo hay una linda y adorable amistad *A James le gusta esto* ¡Gracias por leer y dejarme revies, eres un sol! que bueno que te guste como escribo, ojala eso no cambie, saludos!
Soledad13b: ¡Que bueno que te encante este fic! You're so sweet! Sip, estás absolutamente en lo correcto, Snape le dará un tono muy conflictivo a todo esto, solo porque así es él -.-' Ya veremos si Lily entiende que su intensidad fastidia y cambia... ¡Ojala te guste el chapter! Espero que sigas leyendo, saludos!
Entonces con todas las dudas respondidas (espero) los dejo con sus 9mil y tantas palabras, disfruten estrellitas:
8. Mal día de compras.
James no estaba seguro de que ocurría, no sabía si a Harry le daba vergüenza que gastara dinero en él o si simplemente era humilde y no le gustaban las cosas caras. Cualquiera de las dos, James sabía que no lo había heredado de él; Lily tal vez no era tan derrochadora como él pero había estado en su casa y sabía que definitivamente le gustaban las cosas caras. Así que no, no entendía que le pasaba a Harry.
-No, no, ni lo pienses. –Se negó quitándole a Harry el juego de sábanas que había tomado.- No vas a meter algo tan feo a mi casa, olvídalo.
-¡Oye, no es feo! –Exclamó Harry tratando de volver a tomarlo.- A mí me gusta.
-¿Cómo te va a gustar esto? –Preguntó James con una expresión de asco.- Es horrible, ponlo de vuelta.
-¿No debería comprar lo que yo quiera? Es mi habitación después de todo.
-Habitación que tendrás en mi casa. –Respondió James resuelto.- No se si a Lily le importe que no tengas buen gusto pero a mí sí y no nos llevaremos eso.
-¿Cuál es tu problema? –Preguntó el chico fastidiado.- Solo son sábanas, solamente dormiré en ellas… Además son baratas.
-¡Aja! ¡Sabía que era por eso! –Exclamó el padre, satisfecho consigo mismo.- Niño, ya hablamos de esto, tengo suficiente dinero para que te lleves sábanas buenas, así que escoge otras.
-Pero es tu dinero, no mío. –Insistió Harry con testarudez.- James, de verdad no hace falta que…
-En realidad, es dinero de mis padres. –Lo corrigió.- Así que no te sientas tan mal.
-¡Eso me hace sentir peor! ¡Ni siquiera conozco a tus padres!
-Hay unas cosas mucho mejores por aquí… -Continuó James, ignorando a su hijo.- Que tal si nos llevamos… ¡Estas! ¡Estas están geniales!
Tomó un juego que había encontrado cerca de las otras feas y se las pasó a Harry; quien las tomó y de inmediato vio el precio para poner una mirada de estupefacción y abrir muchísimo los ojos.
-¡James, no pienso llevarme esto! –Exclamó escandalizado devolviéndole las sábanas.- ¡Es ridículo gastar eso en ropa para la cama!
-Vamos, niño, no lo pongas más difícil. –Respondió fastidiado.- Solo llévatelas y sigamos comprando.
-¡No quiero esas!
-¡Pues nos las llevaremos igual!
-¡No!
-¡Sí!
-¡Que no!
-¡Pues…!
-Hey, ¿Qué tal estas? –Preguntó Remus volviendo junto a ellos.- Son bonitas y de un precio considerable, para que los dos sean felices.
Padre e hijo al principio se quedaron sorprendidos, casi se habían olvidado que su amigo se había marchado por un momento. Entonces cuando salieron de su pequeño shock, ambos inspeccionaron las sábanas que Remus había traído consigo, James asegurándose que no fueran muy feas y Harry que no fueran muy caras.
-A mí me gustan. –El primero se encogió de hombros.- ¿Tú que dices, niño?
-Pues… -Harry lo consideró por un momento pero al final suspiró.- Sí, a mí también me gusta, llevemos esas.
Remus sonrió satisfecho antes de colocar las sábanas en la cesta que habían tomado al entrar a la tienda.
-¿Ven lo fácil que puede ser comprar si nos comunicamos? –Les preguntó a su amigo y al hijo de este a la vez que se alejaban de las sábanas.- No hay necesidad de discutir.
-Díselo a él. –James bufó.- Tienes un gusto terrible, niño. Culpo a Evans.
Harry puso los ojos en blanco y miro hacia otro lado. James suspiró, empezaba a sentir más simpatía por sus padres, lidiar con un adolescente podía ser verdaderamente molesto.
-¿Dónde están Sirius y Peter? –Preguntó Harry.
-Oh, la última vez que los vi estaban en la sección de las alfombras, por allá. –Remus señaló hacia el final de la tienda, puso los ojos en blanco.- Creo que Sirius intentaba lanzarles un hechizo para hacer que volaran.
-¡¿Es posible hacer eso?! –El chico preguntó con emoción y diversión.
-Si lo intenta, seguro. –Se encogió de hombros.- Adelántate si quieres pero no creo que lo logre porque…
Pero Harry no se detuvo a escuchar lo que Remus tenía que decir y salió casi corriendo hacia donde acababan de señalarle, dejando a los dos adultos solos.
-No entiendo su problema, Moony. –Dijo James fastidiado.- A veces puede ser una verdadera molestia, lo sacó de su madre.
-No lo se, Prongs. –Moony se encogió de hombros.- Tú también puedes ser una molestia.
-¡Hey! –Exclamó James, ofendido.- ¿De que parte estás?
-No estoy parte de nadie. –Se limitó a responder su amigo.- Pero entiendo al niño. Lo estás presionando.
-¿Presionándolo a que? ¿A comprar cosas caras para su habitación? –Bufó fastidiado.- Merlín, Moony, no lo había pensado, ¿crees que me lleven a Azkaban por maltrato infantil?
-No, pero puede que te lleven por ser tan obtuso. –Remus puso los ojos en blanco.- James, ¿no te has detenido a pensar que esta es posiblemente la primera vez que alguien lleva a Harry de compras?
James cambió su expresión de inmediato. La verdad era que no, nunca se le había pasado por la mente semejante cosa. De inmediato empezó a sentirse culpable, ¿Por que no se le había ocurrido eso? Porque eres un idiota.
-Me atrevería a decir que esta es la primera vez que de hecho tendrá una habitación propia.
-Eso no es del todo cierto, tenía su propio armario, ¿recuerdas?
Eso no había sonado tan mal en su cabeza como en su boca, Remus subió una ceja y James se apresuro a contradecirse.
-Sí, sí, me escuché, olvida lo que dije. –Suspiró.- Pero, Remus, ese es el punto, ¡debería estar feliz de que lo esté llevando a comprar cosas!... ¿No?
-Estoy seguro de que lo está, James. Pero es normal que no se sienta cómodo si a la primera salida ya quieres comprarle sábanas de cabello de unicornio.
-¿Pero eso que tiene de malo? No lo entiendo, ¿a quien no le gustaría que se gaste dinero en él?
-Prongs, sabes que te quiero y voy a tratar de decir esto en la manera más amable posible… -Remus pensó por un momento antes de decir:- Pero tú naciste en una cuna de oro.
James se volvió a verlo escandalizado y honestamente algo ofendido.
-¿Disculpa? Yo no… -Se detuvo a reconsiderarlo por un momento.- Okay, estoy seguro de que no era de oro. Y aunque lo fuera, no es como si fuera mi culpa…
-Obvio que no, James y sabes que jamás te juzgaría por eso. –Explicó Remus con una sonrisa.- Lo que intentó decir es que tú has vivido toda tu vida entre lujos y se te hace normal gastar cantidades ridículas de dinero en ti o en los demás. Eres como Sirius.
-Nosotros no gastamos cantidades ridículas de dinero, Moony, estás exagerando.
-¿O en serio? –Preguntó con ironía.- Cuando cumplí 18 me regalaron una primera edición de Criaturas Fantásticas y Dónde Encontrarlas, autografiada.
-¡Porque tu amas ese libro! –Exclamó James.- ¡Y amas al tal Salamader!
-Scamander, James. –Lo corrigió con paciencia.- El punto es que ese libro debió costarles más de lo que costó la primera casa de mis padres.
-Merlín, Remus, deja de juntarte con Sirius, lo dramático es contagioso.
-Olvídate del libro, Prongs, ese no es el punto. –Remus puso los ojos en blanco.- Lo que trato de decir es que hay personas, como Harry y como yo, que no estamos acostumbrados a tener mucho dinero y a veces nos incomoda cuando otros, como Sirius y tú, nos compran cosas costosas, ¿entiendes?
James asintió con la mirada baja. Obviamente entendía lo que su amigo trataba de decir, tampoco era estúpido. Sin embargo era difícil para él aceptarlo, a veces pensaba en las cosas que a su hijo le había faltado y lo único que quería era dárselo todo, compensárselo de una u otra manera… Pero sabía que Remus tenía razón, tenía que darle tiempo al chico de acostumbrarse a que ahora tenía gente que se preocupaba por él y que no le importaba gastar dinero en cosas que necesitaba… Y en otras que no también.
-Está bien, Moony. –Dijo James resignado.- Que el chico se compre cosas feas si lo hace sentir mejor.
-No te preocupes, pronto se acostumbrará a la idea de que tiene un padre que no conoce el valor del dinero. –Bromeó Remus.
James soltó una carcajada y siguieron caminando hasta la sección de tapicería donde Peter trataba de persuadir a Sirius de no tratar de hechizar la alfombra.
-Padfoot, ese hechizo no funcionara, ya te dije que…
-¡Sh, Wormtail, intento concentrarme aquí! –Lo calló Sirius que tenía su varita extendida hacia una alfombra vinotinto con bordes dorados.- No me sale porque no dejas de distraerme, así que cierra la boca.
-¿Qué les pasa? –Le preguntó Remus a Harry que lo veía todo con una sonrisa divertida.
-Sirius tiene como cinco minutos tratando de hechizar la misma alfombra. –Respondió el chico tratando de aguantar la risa.- Peter insiste en que no lo logrará porque les ponen protección especial para que no sean hechizadas y creo que tiene razón.
-Por supuesto que la tiene. –Rió James.- Les ponen esa protección para que idiotas como este no las hagan volar.
-Además es ilegal, Sirius. –Dijo Remus con una ceja levantada.- ¿Alguna vez te has leído las leyes?
-Obviamente no, Moony. –Bufó Sirius.- ¿Quién lee tal cosa? ¡Y basta de negatividad! No es como si quisiera volar por Inglaterra, solo quiero enseñarle un hechizo al niño.
-Pad, solo necesitas un hechizo de levitación fácil. –Le dijo James divertido.- Creo que habrías logrado que volara si de hecho fuera posible.
-Okay, esto no funcionara con ustedes aquí. –Suspiró el merodeador de ojos azules guardando su varita.- Yo soy un ser positivo y mi magia no funciona ante tanta negatividad.
-Podrías estar en el ambiente más positivo del país y aun así no funcionaría. –Peter puso los ojos en blanco.- Trabajo con objetos mágicos, ¿crees que no se de lo que hablo?
A James no se le escapó que Peter había dicho eso con mucha más hostilidad de la necesaria.
-¿Todo bien, Wormy? –Preguntó extrañado.
-¿De que hablas? No me pasa nada. –Respondió a la defensiva.- No se que hablas, James.
Eso hizo que se extrañara incluso más, pudo ver de reojo como sus dos amigos estaban igual de sorprendidos que él, Peter no tendía a dar esas respuestas tan agrias. James vio como Remus abría la boca para decir algo al respecto pero entonces escucharon unas voces tras de ellos.
-Pobre, hombre. –Dijo la voz de una mujer.- ¿Cómo crees que se las habrá hecho?
-No tengo idea. –Respondió otra.- Pero debe ser mortificante, ¿no crees? Salir a la calle con tantas cicatrices y rasguños en el rostro.
James no tuvo que verlas para saber que estaban hablando de Remus. Su rostro adquirió una expresión fría y letal que pudo ver reflejada en el de Sirius. De manera automática ambos se voltearon para encontrarse con unas mujeres de mediana edad que los observaban, de manera muy poco discreta, unos pasos lejos de ellos. Ambas desviaron la mirada al darse cuenta que habían sido descubiertas lo que hizo que Sirius dejara salir un gruñido tal que James por un momento pensó que se había transformado.
-Sí, eso no fue nada evidente. –Dijo James sin dejar de verlas.
-¿Cuál es su maldito problema…? –Empezó a decir Sirius.
-Chicos… -Los llamó Remus.- Por favor, no vayan a…
-¿No te habías enterado, Padfoot? –Preguntó James con intención.- Al parecer salir con cicatrices no es tan mortificante como salir con un zapato dentro del…
-¡James! –Exclamó Remus, empezando a sonrojarse.- Ignóralas y ya, vamos a…
-Lo había escuchado, Prongs pero pensaba que solo era un rumor. –Respondió Sirius, ignorando a su otro amigo.- Y al parecer ser una vieja chismosa es incluso menos mortificante.
Eso hizo que las mujeres soltaran un respingo y volvieran a verlos con expresiones acaloradas, cosa que no hizo que los dos merodeadores cambiaran las suyas.
-¡Jovencito, cuida ese lenguaje!
-¿Cómo se atreve a hablarnos de ese modo? ¡Es un entrometido!
-Oh, disculpa, Nancy. –Se burló Sirius.- ¿Te parece entrometido que te haya notado entrometiéndote en nuestros asuntos?
-¡Sirius, James! –Exclamó Remus más fuerte.- En serio, déjenlo así. Si a mí no me molesta a ustedes no debería…
-¡Pues debería molestarte! –Lo interrumpió James, enfadado.- ¡La gente no puede simplemente decir esas cosas y quedarse tranquila!
-¡James, tiene razón, Moony! –Casi gritó Sirius.- ¿Crees que algo cambiara si solo nos quedamos callados y lo aceptamos?
-Tampoco cambiara mucho si empiezas a gritar en una tienda de… -Empezó a decir Peter, sin embargo calló cuando Sirius dirigió su mirada asesina ahora a él.
-¿Qué dijiste? –Le preguntó entre dientes.
-N-nada, y-yo solo…
-¿Qué, Wormy? ¿Quieres irte a chismear con las señoras? –Le preguntó Sirius con intención.- ¿También tienes algo que decir sobre Remus?
-¡Yo no dije eso! –Respondió Peter, nervioso.
-Sirius, él no ha dicho nada de eso. –Dijo Remus, aun sonrojado y con un tono cansado.- Y tiene razón, que te pongas a pelear aquí no resolverá nada.
-Sí, amigo, vamos, déjalo en paz –Intervino James, quien se había calmado pero solo para defender a Peter.- Él no dijo nada parecido y si nos vamos a poner a pelear entre nosotros…
-¡Él es el que nos está peleando! Está amargado y ahora no nos apoya. –Dijo Sirius, enfadado.- ¿Qué demonios te pasa, Peter? ¿Quieres…?
-¡Oigan, esta alfombra me gusta! –Exclamó Harry de repente.- Combina con las otras cosas que ya compramos. Y es económica, ¿Qué opinas, James?
James había olvidado por completo que Harry seguía ahí con ellos. Rápidamente posó la mirada en el chico que tenía en sus manos la alfombra que Sirius había estado tratando de hechizar y veía a su padre con una expresión entre nerviosa y confundida pero también había… ¿Orgullo? ¿Qué? ¿Qué sentimiento es ese?
James no se quería ni imaginar lo incómodo que debía sentirse Harry, ya había empezado a entender que al chico no le gustaban los espectáculos en público. Así que tratando de no arruinar por completo el agradable humor que había existido hasta hacía poco, James trató de sonreír y caminó hacia Harry.
-La verdad es que está bastante bonita. –Respondió examinando la alfombra.- Y tienes razón, combina con las sábanas. Tienes ojo para estas cosas, Pad.
-Como sea. –Murmuró Sirius, aun enfadado.- Iré a hacer la fila para pagar y largarnos, si quieren me acompañan.
Dicho eso se alejó de ellos, seguido por un Peter cabizbajo y aun nervioso y un Remus sonrojado, incómodo y probablemente enfadado. James suspiró.
-Lo siento, niño. –Susurró usando su varita para cortar el pedazo de alfombra que se llevarían.- Juro que intentaré dejar de discutir con todo el mundo delante de ti.
-Bueno, al menos con Lily ya lo lograste, ahora te falta con las personas molestas de la calle.
James rió con algo de amargura a la vez que recordaba el pleito que había tenido con Lily hacía menos de 24 horas. No quería ni imaginarse como se pondría Harry si se enteraba de eso.
-James… ¿Te puedo preguntar algo?
-¿Después de ese espectáculo que montamos? –Preguntó con una pequeña sonrisa.- Claro.
-¿Por qué…? Quiero decir… -Harry bajó la mirada y se metió las manos en los bolsillos.- ¿Cómo se hizo Remus esas…? Ya sabes…
James no respondió porque la verdad era que no sabía que podía decir. La mayoría de las veces respondía a esa pregunta con un "no es tu maldito problema" pero obviamente a Harry no iba a responderle así. La otra respuesta que usaba era alguna excusa sobre una enfermedad o un gato que tenían, pensó que esa pudo haber servido con su hijo… Pero honestamente no deseaba mentirle a Harry.
-¡Y no lo estoy juzgando! –Se apresuró a decir el chico al ver que James no respondía.- Solo quiero saber… Si quieres decirme, claro.
Él lo sabía, sabía que Harry no hacía esa pregunta por morbosidad o entrometimiento, James podía ver en su rostro verdadera preocupación y curiosidad sana y justamente por eso no podía mentirle. Sin embargo tampoco podía decirle la verdad, primero porque no le correspondía a él y segundo simplemente ese no era un tema para hablarlo en ese lugar ni en ese momento. James suspiró.
-Te lo diré. Harry, un día lo haré. –Le prometió, convencería a Moony de hacerlo.- Pero no en este lugar y tampoco hoy solo… Pronto, ¿sí?
Harry suspiró con resignación y luego le sonrió a su padre con entendimiento.
-Está bien… Y no tienes que disculparte por nada. –Se encogió de hombros.- Yo habría hecho lo mismo por un amigo.
James le dedicó una sonrisa enorme, entendiendo que el sentimiento que había visto en el rostro de su hijo sí era orgullo, no sabía porque lo hacía tan feliz ver que podía hacer que Harry se sintiera orgulloso de él pero lo que más feliz lo hacía era ver que era tan buen chico, tan noble y bondadoso, le recordaba a… Le recordaba a Lily.
Le pasó una mano por el cabello al chico de manera cariñosa antes de decirle que fueran a pagar y a buscar a sus amigos antes que se mataran entre si. James pudo ver como Harry trataba de controlar la expresión de horror en su rostro cuando vio el precio que su padre tendría que pagar por lo que le habían comprado, sin embargo no dijo nada y como agradecimiento por eso, James no dio su opinión sobre lo feas que le parecían algunas cosas. Hacer concesiones, decidió, podía llevarlos lejos.
Después de salir de la tienda de cosas para el hogar, el viaje de compras se puso más animado, afortunadamente. Sirius mantuvo su mal humor por unos 20 minutos más pero se le pasó de inmediato cuando entraron a la Tienda de bromas de Gambol & Japes, a la que Remus sugirió entrar simplemente para alegrar a su amigo. James se maravilló al ver como Harry se la pasaba de maravilla viendo todos los productos de la tienda y escuchando atentamente las anécdotas que los cuatro amigos le contaban de su experiencia usando esos artefactos; no sabía porque pero algo le decía que Lily no apreciaría que estuviera dándole a su hijo tantos datos sobre como hacer bromas… Y por alguna razón eso lo incentivaba más.
Cuando salieron de ahí empezaron a caminar en dirección a Flourish & Blotts porque Harry quería comprar libros nuevos; estaban a unas tiendas de llegar cuando James notó la mirada anhelante de su hijo puesta en un establecimiento específico, puso los ojos en blanco al notar que era la tienda de escobas de segunda mano. ¿De verdad? ¿Harry creía que James le compraría una escoba usada? Ese niño definitivamente tenía mucho que aprender todavía.
James estaba a punto de decir algo al respecto pero entonces pasaron frente a Ollivanders y por su mente pasó una pregunta que nunca se había planteado.
-Harry… -Empezó a decir.- ¿Puedo hacerte una pregunta?
-¿Ah? –El chico había estado metido en una conversación con Remus sobre que libros quería comprar.- Sí, claro, ¿Qué pasa?
-Tú… -Dudo por un momento porque no quería que se molestara.- ¿Tienes una varita, cierto?
Harry subió una ceja pero reprimió una sonrisa.
-Pero por supuesto que tiene una varita, Prongs. –Respondió Sirius por el chico mientras seguía revisando su bolsa de compras.- Vivía en un orfanato, no en Azkaban.
Harry soltó una carcajada pero James y Remus le dedicaron una mirada severa a su amigo que se limitó a encogerse de hombros con una sonrisa inocente.
-Sí, James, sí la tengo. –Harry buscó en sus bolsillos y extrajo su varita.- Obviamente solo puedo utilizarla cuando estoy con mi tutor pero igual siempre la cargo conmigo, por emergencias.
-Esa es una buena idea, Harry. Muy precavida. –Aprobó Remus.- Y me alegra que estés consciente de que no se puede usar magia sin supervisión siendo menor de edad.
-¿Qué? ¿Por qué me ves así? –Rió Sirius.- Eso fue solo una vez, Moony y el Ministerio no se enteró, supéralo.
Mientras sus amigos seguían discutiendo James se dedicó a examinar la varita de Harry, era muy bonita y tenía estilo. Era de Ollivander, lo supo apenas la vio y eso fue un verdadero alivio; al menos se habían tomado la molestia de darle una varita decente.
-Está genial, niño. –Dijo James devolviéndole la varita.- Me gusta mucho.
-A mí también. –Susurró Harry admirando su varita con una sonrisa.- Es la mejor del mundo.
-Naa, la mía es la mejor del mundo, Bambi. –Bromeó Sirius.
James rió por lo bajo, entendía el sentimiento, no conocía a nadie que no pensara que su varita era la mejor de todas.
-¿Y de que está hecha? –Preguntó Peter quien, James notó, había estado bastante callado.
-De acebo y tiene núcleo de pluma de Fénix. De hecho es extraño, el día que me la compré me dijeron…
Pero entonces el chico calló, como si acabara de recordar que no estaba solo y que de hecho había gente escuchando lo que decía. Tragó saliva, sacudió la cabeza y guardó su varita, los merodeadores se miraron con extrañeza entre ellos.
-¿Qué te dijeron? –Preguntó James al ver que Harry no seguiría hablando.
-Nada, nada. –Se apresuró a responder el chico.- Es solo algo que el señor Ollivander dijo sobre mi varita, sobre la pluma… Pero no era nada importante.
-Pero…
-Es algo extraño, ¿cierto? –Siguió hablando el chico, impidiendo que le hicieran más preguntas.- El señor Ollivander digo, me cayó bien pero es algo peculiar.
James abrió la boca para volver a preguntarle sobre su varita pero la mirada significativa de Remus lo hizo callar. Suspiró, si, si, sin presión.
-Algo extraño no. –Dijo Sirius divertido.- Muy extraño, siempre he pensado que está loco, ¿Quién sabe tanto de varitas?
-Yo creo que es un genio. –Opinó Peter.- El tipo solo toca las varitas y sabe a quien pertenece, ¿Quién hace eso?
-Concuerdo contigo, Wormtail. –Dijo Remus.- Y contigo también, Harry, es bastante peculiar.
-Es raro. –Sirius puso los ojos en blanco.- E insisto en que está loco, ahora más que antes
-La guerra lo cambio mucho. –Murmuró James.
Y de inmediato se arrepintió de haber dicho eso pues sintió como el ambiente se volvía muy frío y tenso. Los rostros de sus tres amigos decayeron y supo que el suyo debía estar igual, millones de recuerdos, imágenes, sensaciones y recuerdos espeluznantes, empezaron a llenar su mente. Pudo ver de reojo que ahora era Harry quien los veía extrañado a ellos.
-La guerra nos cambió a todos, Prongs. –Dijo Sirius con amargura.
-¿Qué? ¿Ustedes fueron parte de la guerra? –Preguntó Harry sorprendido e interesado.- Digo… ¿Pelearon en ella?
-Algo así. –Murmuró Peter, no era como si él hubiese peleado mucho.
-Sí, peleamos en la guerra. –Suspiró James.- Pero eso fue hace mucho tiempo ya…
-¿Y como fue? –Siguió preguntando Harry con genuino interés en los ojos.- ¿Pero que hicieron exactamente? ¿Quieren contarme?
-No. –Respondieron James y Sirius a unísono.
James se dio cuenta de lo rudo que había sonado esa negativa y se apresuró a mejorarlo.
-No es… Algo de lo que nos guste hablar, Harry. –Trató de sonreír.
-Pero por…
-Las guerras no son tan divertidas como parecen. –Dijo Remus más para el mismo que para el resto.
-Menos para ustedes que tuvieron que pelear con quien tú sabes…
-Peter, ¿te he dicho que callado me caes mejor? –Preguntó Sirius entre dientes.- Pues lo haces.
James sintió como un sudor frío le recorrió la espalda cuando en su mente aparecieron imágenes de dos ojos crueles que lo miraban fijamente y millones de rayos de luz verde pasando justo frente a él. Tragó saliva.
-¡¿Es en serio?! ¿En serio pelearon con Voldemort?
James sintió como Peter soltaba un pequeño chillido al escucharlo pronunciar su nombre. Él por su parte lo miró sorprendido, personalmente nunca había tenido miedo de decirlo, menos después de haberlo enfrentado y salir victorioso pero no podía evitar sentirse sorprendido al escuchar que un niño de 14 años pudiera decirlo con tanta seguridad y sin miedo. Harry nunca dejaría de impresionarlo.
-¡No digas su…!
-Está muerto, Peter, supéralo.
-¡Eso no lo sabes, Sirius! –Exclamó Peter verdaderamente nervioso.
-Podemos solo… Dejar de hablar de esto, por favor. –Pidió Remus por lo bajo.
-¿Me contarías? –Le preguntó Harry a su padre.- En otro momento, claro.
Lo último que James quería hacer hablar de eso, simplemente recordarlo le ponía los pelos de punta, quería decirle a Harry que no, no le contaría… Pero de nuevo, jamás había sido capaz de decirle que no a esos ojos. Y esta vez no fue tanto porque eran idénticos a los de ella sino porque estaban llenos de una emoción y un interés que a James solo pudo recordarle a él a su edad, sabía lo que era ser un chico y querer escuchar ese tipo de cosas, historia y héroes de guerra, no era lo mismo vivirlo que verlo… Le alegraba saber que Harry nunca tendría que vivirlo.
-En otro momento. –Asintió James con una sonrisa.- Muchas cosas que contarte, ¿no?
Harry sonrió y se encogió de hombros, satisfecho. Los cinco siguieron caminando ahora en un silencio algo sepulcral, James quería decir un chiste para sacarlos a todos de ese estado tan deprimente. Y justo cuando más lo necesitaba, divisó una tienda que lo hizo esbozar una inmensa sonrisa.
-Oigan, ustedes adelántense a la librería, ¿sí? –Les dijo a Peter, Harry y Remus.- Iré a ver algo con Sirius, solo será un minuto.
-¿Qué irán a ver? –Preguntó Harry extrañado.
-Sí, ¿Qué iremos a ver? –Lo imitó Sirius.
-Harry, creo que recuerdo haber visto el libro que querías. –Interrumpió Remus sonriendo.- Vayamos y luego nos encontramos con ellos.
-Oh… Bueno, está bien.
Remus le guiñó un ojo a James de manera cómplice antes de empezar a caminar hacia la librería, este le sonrió cuando entendió que Remus se había dado cuenta de a donde quería ir.
-¿A dónde vamos? –Preguntó Sirius.- Sabes que odio cuando no me dices las cosas, Prongs así que dime antes de…
James puso los ojos en blanco y tomó a su amigo por los hombros para obligarlo a voltear a ver la tienda de Implementos de Quidditch que tenían justo frente a ellos. Al principio Sirius seguía sin entender pero luego su mirada se llenó de realización.
-Oh… ¿Vas a comprarle la escoba?
-Claro que sí. –Dijo sonriendo.- Ven, ayúdame a escoger una.
Ambos entraron a la que James consideraba la mejor tienda de todo el callejón Diagon y empezaron a revisar todos los tipos de escobas que tenían, por un momento de hecho llegaron a conversar sobre comprarse unas nuevas para ellos mismos pero no, tenían que concentrarse en Harry y en conseguirle algo que amara.
-¡Comprémosle una azaeta! –Exclamó Sirius emocionado.- ¡Vamos, Prongs, nos amará si lo hacemos! ¡Cómprala, cómprala!
-¿Has perdido por completo la razón? –Preguntó James poniendo los ojos en blanco.- No le compraré esa escoba, es demasiado costosa.
-¿Y eso que? Te la has pasado todo el día quejándote porque el chico no te deja comprarle cosas costosas. –Bufó fastidiado.- ¿Crees que con esto pondrá peros? Yo no.
James lo pensó por un minuto, observó la Azaeta de fuego que exhibían orgullosos a mitad de la tienda y suspiró como enamorado, claro que quería comprársela a Harry, al diablo quería comprar tres, una para el niño, una para Sirius y una para él mismo pero incluso él sabía que eso sería un gasto demasiado exagerado.
-Pad, no compraré una escoba como esa. –Se negó a regañadientes.- Es de profesionales, solo quiero comprarle algo con lo que pueda entretenerse de vez en cuando.
-Prongs, ¿has visto como juega tu hijo? ¡Podríamos unirlo a un equipo y explotarlo! –Bromeó Sirius.- Por favor piensa en las posibilidades.
James soltó una carcajada a la vez que se obligaba a alejarse de la tentadora vista de la hermosa escoba de carreras que no iba a comprar.
-Jamás te atreverías a explotar a mi hijo, Padfoot. –Dijo divertido mientras observaba las Nimbus.- Le has agarrado mucho cariño.
-Eso es cierto, me agrada mini-Prongs. –Luego adquirió una mirada más seria. Tragó saliva disimuladamente.- Por cierto, ¿en verdad vas a contarle? Sobre, ya sabes… La guerra y eso.
James suspiró y sintió un nudo en la garganta por tener que pensar en todo eso dos veces durante el mismo día.
-Sí, supongo que sí. –Respondió con un hilo de voz.- Le prometí que lo haría.
-¿Y crees que sea buena idea? –Preguntó Sirius en un susurro.- No es exactamente un cuento para dormir.
-No pienso contárselo todo. –Se quitó las gafas para limpiarlas con su camisa.- Solo algunas cosas… Las menos traumáticas.
-Buena suerte encontrando algo que no sea traumático. –Dijo con una sonrisa amarga.- ¿Por qué no le dices a Evans que le diga? Que sea como las charlas sobre sexo, pásaselas al otro padre.
-No haré eso. –Rió James.- Quien sabe con que historia decorada le saldrá al niño.
-Por cierto, ¿A que hora tenemos que llevárselo? –Preguntó Sirius.- ¿Nos da tiempo de ir a comer algo?
-Sí, aun faltan unas horas para que salga del trabajo. –Se encogió de hombros.- Pienso llevárselo más tarde además.
-¿Por qué?
-Porque puedo. Además hacerla enfadar nunca estará de más. –Respondió con malicia.
-Después preguntas por qué te odia. –Rió Sirius.- Aun no puedo creer que le hayas dicho que no irías a la cena solo para hacerla enfadar.
-Créeme habrías hecho lo mismo. –Sonrió divertido al recordar aunque algo mortificado por la discusión que había venido después.- Era imposible no fastidiarla.
-No lo creo, no comparto ese fetiche tuyo de ver molesta a Evans. –Se burló Sirius.- Eventualmente le dirás que sí, ¿cierto?
-Sí, claro que sí, no me cuesta nada ir a esa cena. –Respondió James con un encogimiento de hombros.- Ya te dije, solo quería enfadarla. Además tiene que quitarse de la cabeza que haré todo lo que me pida solo porque me lo pide. –Puso los ojos en blanco con irritación.- Así no funcionan las cosas.
-Aww, Prongsy, el Sirius de 15 años dentro de mí está tan feliz de escucharte decir eso. –Dijo fingiendo estar conmovido.- Y también quiere que sepas que de haberte dado cuenta de esto un poco antes entonces no habría tenido que quedarse despierto hasta tarde ayudándote a pensar maneras de impresionar a Evans, lo que era divertido pero honestamente…
La voz de Sirius empezó a volverse lejana para James cuando escuchó otra conocida muy cerca de ellos, James sabía que había escuchado esa voz antes, era incómodamente familiar. Volteó para ver de donde venía y se puso pálido al ver de quien era aquella voz. Me tienen que estar jodiendo.
-¡Maldita sea! –Susurró aterrado a la vez que se sentaba en el piso, escondiéndose detrás de un estante.- ¡Maldición! ¿Qué demonios hace aquí?
-¿Qué? –Preguntó Sirius viéndolo extrañado.- ¿De que hablas? ¿Y que demonios…?
Pero no terminó su pregunta ya que James lo tomó por el brazo y lo jaló para hacer que se escondiera junto a él.
-¡Auch, Prongs! ¡Me lastimaste! –Se quejó, sobándose el brazo.- ¿Me quieres explicar que ocurre? ¿Por qué nos…?
-¡Cállate! ¡Nos va a escuchar!
-Hey, hey no me mandes a callar. –Lo amenazó.- ¿Y se puede saber quien diablos nos va…?
-James Charlus Potter. –Escucharon una voz al otro lado del estante.
James tragó saliva y suspiró fastidiado mientras que la mirada de Sirius se llenaba de realización, sorpresa y también un poco de diversión.
-¿Ese es…?
-James, ya vi que estás ahí escondido. –Volvió a decir la voz.- No me hagas ir a buscarte.
Sirius rió por lo bajo y James le dedicó una mirada asesina antes de hacer una mueca y levantarse lentamente. Al final se dio la vuelta y se encontró con una mirada seria que ya conocía demasiado bien, trató de esbozar la sonrisa más inocente que tenía.
-Hola, papá. –Saludó tratando de sonar natural.- Que alegría encontrarte en esta soleada tarde de verano.
Fleamont Potter sacudió la cabeza con cansancio ante la respuesta de su hijo. James seguía sonriendo a pesar de estar muriéndose de los nervios por dentro.
-¿De verdad? –Preguntó el Potter mayor con ironía.- ¿Entonces por que te escondiste detrás de ese estante?
Porque en verdad no me alegra encontrarte.
-¿Pensabas que me escondía de ti? –Preguntó fingiendo estar sorprendido, rió.- Vamos, papá, eso no era lo que hacía. Estaba jugando a las escondidas con Sirius y le toca contar pero no se a dónde…
-Mmmm, ya veo. –Fleamont posó la mirada en el estante.- Sal de ahí, Sirius, a ti también te vi.
Pero claro que lo había visto, si el idiota no fuera tan escandaloso. Sirius se levantó del piso y se colocó junto a James esbozando la misma sonrisa de no romper ni un plato.
-¡Hola, Monty! –Saludó Sirius sonriendo.- Yo no me estaba escondiendo por cierto, James me obligó.
-Gracias, Padfoot. –Gruñó James por lo bajo.
-¿Y como están, chicos? –Preguntó el hombre con un tono extrañamente casual.- ¿Algo que quieran contarme?
James sintió como si se le bajara la tensión ante esa pregunta. No sabía, no podía saber, ¿cierto? Pero claro que no, era imposible. Y sin embargo tenía un inmenso presentimiento de que sí lo sabía.
-Todo bien, Monty, gracias por preguntar. –Respondió Sirius con tranquilidad.- El bar ha estado teniendo buenas noches últimamente, no te mentiré sigue siendo bastante deprimente pero estamos bien, vinimos a hacer unas compras antes de abrir.
-Que bueno, Sirius, me alegra escuchar eso. –Luego volvió a posar la mirada en su hijo.- ¿Y tú, James? ¿Algo que compartir con tu padre?
James tragó saliva como por enésima vez en menos de cinco minutos y se armó de valor… Para mentir.
-Nop, nada nuevo. –Se encogió de hombros.- Es más o menos eso que dijo, Sirius, un poco más un poco menos pero básicamente…
-¿Nada nuevo? –Le preguntó su padre empezando a lucir enojado.- ¿Nada sobre un niño idéntico a ti con el que te vieron jugando ayer en el campo de Quidditch?
James sintió que podía desmayarse de un momento a otro. Ya, eso era todo, ¿Cómo se había enterado? Ni idea, pero así era su padre, sorprendentemente lo sabía todo y al final ese no era el punto, iban a desheredarlo, le quitarían el bar, tendría que vivir en la calle y Lily ahora sí que se enojaría con él.
-¡Ah, eso también pasó! –Dijo Sirius, tratando de romper la tensión.
Fleamont suspiró y miró a su hijo con una mirada de decepción que James ya había visto tantas veces que había dejado de afectarlo.
-¿Tienes algo que decir al respecto?
-Pues… Felicitaciones. –Dijo James tratando de sonreír.- Eres abuelo.
No sabía como era posible que a los 31 años la expresión enojada de su padre aun pudiera asustarlo… Pero lo hacía.
-No puedo creer esto. –Dijo entre dientes.- Aunque sí, sí puedo creerlo, esto es algo típico de ti, James.
-Claro, típico. –Asintió James.- Como todos los años vengo con un hijo nuevo…
-No quieras dártelas de gracioso ahora. –Le cortó su padre.- Hablo de tu inmadurez, ocultándonos cosas como si tuvieras cinco años.
-En defensa de mi amigo. –Empezó a decir Sirius.- No se los ocultó solo a ustedes, yo no lo sabía y…
-Cierra la boca, Sirius.
-Sí, señor.
-Papá, estás haciendo de esto algo muchísimo más serio de lo que es…
-Ah, ¿es que no te parece serio, James Potter? –Usaba la misma voz de regaño de cuando James era un niño.- ¿No te parece serio haber embarazado a una chica y no haber hecho nada al respecto? ¿No te parece serio no habernos dicho que tenías un hijo por ahí? Merlín, James, ¿Cómo crees que se lo tomó tu madre?
James sintió como el corazón se le caía al estómago y sintió como Sirius se tensaba junto a él.
-Tú… ¿Se lo dijiste? –Se aclaró la garganta.- ¿Se lo dijiste a mamá?
-Pero por supuesto que se lo dije, eso es lo que hacen los adultos. Afrontan la verdad sin importar las consecuencias.
De repente James recordó que estaban en una tienda rodeados de personas y que ese posiblemente no era el mejor lugar para discutir algo así. Pero ni loco iba a interrumpir a su padre en ese momento. Fleamont suspiró y se pasó una mano por el rostro.
-¿Quieres explicarme que está pasando?
-De acuerdo… -James tomó aire antes de empezar.- Hace poco más de una semana Harry apareció en mi puerta… Ese es su nombre; Harry, tiene 14. Estaba buscándome y a su madre, había vivido del Ministerio todo este tiempo y para resumírtelo todo pues… Ellos como que nos lo devolvieron.
-¿Te dieron la custodia de un adolescente? –Preguntó su padre sorprendido.- ¿A quien se le ocurre darte un niño a ti?
James trató de no sentirse ofendido pero realmente no lo logró.
-¿Y la madre? ¿Sabemos quien es?
-Sí… Bueno, creo que sí. Lily Evans, estudiaba con nosotros en Hogwarts.
-¿La chica con la que Sirius siempre te fastidiaba?
Sirius soltó una risita por lo bajo y James le dio un codazo en el costado, más fuerte de lo necesario.
-Y esta chica, Lily, ¿te lo dijo? ¿Te dijo que estaba esperando a tu hijo?
Sabía que debía responder con la verdad, la mentira nunca lo había llevado muy lejos con sus padres. Pero también sabía que decir la verdad era admitir que había sido un inmaduro y egoísta idiota que le había dicho a Lily que no tuviera al niño, había tenido sus razones pero no era momento para eso.
-No. –Mintió.- No me lo dijo.
Hizo todo lo que pudo para no voltearse a ver a su mejor amigo porque podía sentir la acusatoria mirada que este le estaba dedicando.
-Es igual de madura que tú entonces. –Bufó su padre.
-¡Hey! No te metas con Lily. –La defendió James de manera automática.
-Quiero conocerla, a ella y a Harry. –Lo ignoró su padre.- Necesito saber de que va todo esto, que es lo que piensan hacer.
-Bueno pensamos criar a Harry… O terminar de criarlo. –Respondió James como si fuera lo más obvio del mundo.- Y realmente no creo que eso sea buena idea, ahora todos estamos ocupados…
-No. No pondrás excusas en esto, James Potter. –Le cortó su padre con una mirada enojada.- Vas a traer a tu hijo y a su madre a casa a cenar el sábado. Y no discutiremos al respecto, ¿quedó claro?
-¡Pero yo no…!
-¿Quedo claro?
James bufó fastidiado, odiaba que su padre lo tratara como a un niño, que lo ordenara a hacer cosas que no quería y sintiera que aun podía controlar su vida. Y sin embargo, no se atrevía a llevarle la contraria cuando se ponía así. Suspiró resignado.
-Está bien, ahí estaremos el sábado.
-Perfecto.
-¿Yo puedo ir? –Preguntó Sirius con una sonrisa.
-Es un poco tarde para empezar a preguntar eso, Sirius. –Respondió el hombre con lo más parecido a una sonrisa que había esbozado en todo el día.- Vayan los dos… Su madre los extraña.
Ambos merodeadores asintieron como niños regañados antes que Fleamont se alejara de ellos sin decir palabra y saliera de la tienda. Finalmente James podía sentir que volvía a respirar.
-¿Qué te parece eso? –Preguntó Sirius unos segundos después.- Todos estos años y aun le caigo mejor.
-Maldita sea. –Susurró James, incrédulo.
-Hey, no seas tan dramático, ¿Qué es lo peor que puede pasar? ¿Qué se enteren que Lily si te dijo sobre Harry?
-Sirius, te juro por Merlín que…
-¿Quién se va a enterar de eso? –Preguntó una voz junto a ellos.
James se sobresaltó al notar que de repente Harry estaba parado ahí con Remus y Peter. La gente tenía que dejar de aparecer así.
-James… ¿Ese no era tu padre el que acaba de salir? –Preguntó Peter confundido.
-¡Sí, sí lo era! ¿Por qué? ¿Los vio? Por favor díganme que no los vio.
-No nos vio. –Respondió Remus, viendo extrañado a su amigo.- ¿Todo bien por aquí? ¿Qué te dijo tu padre?
-¿Sí era ese? –Preguntó Harry sorprendido.- Genial, ¿puedo conocerlo?
-¡No! –Se apresuró a exclamar James.- ¡Hoy no!
Harry lo miró sorprendido y también ago herido, James sabía que esa definitivamente no había sido la forma más adecuada de responder pero estaba bajo mucha presión.
-¿Y por que hoy no? –Subió una ceja de manera irónica.- ¿Qué, James? ¿Quieres esconderme durante otros 14 años más?
-Niño, no es momento para esto de verdad. –Le cortó James.- Deja de quejarte y vámonos, hay que ir a la oficina de Evans.
-¿Qué? ¿Y por que? Me la estoy pasando bien, no quiero irme todavía.
-Vamos, Harry no te pongas difícil ahora. –Le pidió tratando de perder la paciencia.- Necesito hablar con Lily.
-Está bien, ¿Pero al menos puedes explicarme que está pasando?
-Prongs, eso no es tan mala idea…
-Lo haré cuando estemos con Lily, vamos.
-¡Pero…!
-¡Harry, hablo en serio! –Exclamó James empezando a enojarse.- ¡Vamos a donde Evans!
Padre e hijo se miraron desafiantes por unos segundos hasta que Harry finalmente bufó enojado y se dio vuelta para salir de la tienda, abriendo la puerta de manera brusca.
James empezó a seguirlo a la vez que se sobaba la sien con los dedos. Eso tenía que ser el Karma, no podía ser otra cosa…
Lily había tenido un buen día, la columna del día siguiente ya estaba lista y en ese momento estaba anotando los puntos de las que escribiría el resto de la semana. Estaba de buen humor, era una tranquila tarde de verano que solo prometía mejorar, en cualquier momento su mejo amigo llegaría para tomar el té y luego, cuando éste se fuera obviamente, vendría su hijo e irían a comer algo. Sí, aquel sería un buen día, Lily lo presentía.
Se abrió la puerta de la oficina y sonrió al ver entrar a Marlene.
-Quería venir a preguntarte, ¿a que hora vendrá tu amiguito? –Preguntó su amiga con una expresión de desprecio.- Ya sabes, para irme lo más lejos posible.
Lily puso los ojos con una sonrisa un tanto divertida pero también cansada.
-Mar, puedes llamarlo por su nombre, ¿sabes?
-Umm. Nop, prefiero no hacerlo. –Respondió Marlene con la nariz fruncida.- No se me da bien eso de hablar sobre Slytherins.
-Eres tan inmadura, ¿te lo había dicho? –Preguntó con una risita.- Y ya Severus debe estar por llegar así que si de verdad quieres irte…
-No se diga más. –La interrumpió la rubia empezando a hacer su camino de regreso a la salida.- Que te diviertas, Lily, aunque no entiendo como eso podría ocurrir.
Lily le dedicó una mirada irritada a su mejor amiga antes de que esta le guiñara un ojo y saliera de su oficina. La pelirroja no podía negar que le dolía que ninguna persona en su vida, ni siquiera Adam que era la persona menos prejuiciosa que había conocido, aprobaran su relación con Severus. Lily se consolaba pensando que era porque no lo entendían, no comprendían que era así por todo el dolor que había acumulado durante toda su vida, solo ella lo entendía y por eso eran mejores amigos. A pesar de todo.
Lily seguía pensando en esto cuando la puerta de su oficina volvió a abrirse. Estuvo a punto de preguntarle a Marlene que rayos quería ahora pero no pudo emitir ni una palabra al ver quienes habían entrado. Su corazón empezó a latir rápidamente debido a la impresión y a los nervios.
-¡Evans! –Exclamó James, entrando junto a Harry.- ¡Tenemos que hablar!
-¡¿Qué están haciendo aquí?! –Preguntó sorprendida y aturdida.
-Oh, ella tampoco quiere estar conmigo. –Dijo Harry con amargura.- ¿Qué dicen? ¿Vuelvo a dormir en la calle frente al bar?
Ella se dio cuenta de lo mal que había sonado su pregunta y se apresuro a corregirse.
-No, Harry, no es que no quiera estar contigo. –Le dedicó una mirada arrepentida a la vez que se levantaba de su escritorio y caminaba hacia ellos.- Es que no entiendo, dijiste que lo traerías en 3 horas.
-Sí ya se, ya se lo que dije. –Se apresuró a decir James quien se veía igual de nervioso que Lily.- Pero tengo buenas noticias para ti, Evans y no puedo esperar para dártelas, ¿lista?
Lily lo miró como si acabara de volverse loco. Todo lo que quería hacer era gritarle que dejara de hacerse el payaso pero no tenía tiempo para perderlo peleando con él, necesitaba que se fueran antes que Severus llegara y los viera. El simple pensamiento le puso los pelos de punta.
-Bueno dámelas rápido, necesito volver a mi trabajo. –Mintió.
-Bien, he decidido que sí iremos a la cena familiar. –Respondió James con una sonrisa extraña.- ¿Qué genial soy, no? Perfecto, te pasó la dirección de mis padres luego. Vámonos, Harry.
-¿Qué? ¿James, de que diablos estás hablando? –Preguntó Lily sin entender absolutamente nada.- ¿Sí quieres ir a cenar ahora? ¿Y como llegaron tus padres a todo esto?
-¿Una cena familiar? –Preguntó Harry con una mirada confundida.- ¿Y cuando hablamos de ir a una cena…?
-Evans, deja de hacer tantas preguntas. –Dijo James ignorando por completo a su hijo.- Solo di que irás y ya, ¿si?
-¿Así como tú hiciste conmigo? No lo creo, Potter. –Lily se cruzó de brazos y le indicó que siguiera hablando con la mirada.- Explícame que está pasando.
James le dedicó una mirada suplicante pero ella no desistió, sabía que no había cambiado de opinión solo porque sí y quería saber la verdadera razón. Al final James gruñó pero respondió.
-Está bien, la cosa es que me encontré a mi padre y digamos que no le agradó mucho que no les dijera lo de Harry…
-A él le gusta esconderme. –Harry se encogió de hombros.- Es su nuevo hobbie.
-Niño, sh, estoy hablando. –Le dijo James antes de volver con Lily.- Y como es obvio ahora quiere conocer a su nieto y a su… -Le sonrió de manera seductora.- Talentosa, encantadora y despampanante madre que…
-Cierra la boca, Potter. –Le dijo Lily, algo enfadada.- No puedo creer esto, te invito a cenar con mi familia y Harry, dices que no y ahora como tu papi te obliga a ti a hacer lo mismo, ¿yo tengo que hacerte caso? ¿Estás hablando en serio?
-¿íbamos a cenar con tu familia? ¿Por qué no me dicen nada de esto?
-¡Evans, no hagas esto! –Exclamó James suplicante.- ¡No te pongas en ese plan! Esto debería hacerte feliz, conseguirás una cena familiar después de todo.
-Sí, en casa de tus padres, ¿Qué pasa con mi familia?
-Pues diles que nos acompañen…
-¿Y tú crees que mi hermana querrá visitar una antigua mansión de magos? –Lily rió con ironía.- Preferiría arrancarse las pestañas. Créeme, no querrá ir.
-Yo tampoco estoy seguro de querer ir… -Susurró Harry.
-Harry, danos un segundo para resolver esto, ¿si? –Le dijo Lily sonriendo, el chico le puso los ojos en blanco pero ella lo ignoró.
-Evans, por favor, no me hagas rogar.
-¿Y por que no cenamos en casa de mi madre? Fue mi idea primero.
-Porque tú odias a tu madre. –James puso los ojos en blanco.- Y no es que mi padre sea mi persona favorita en el mundo pero mi madre lo es y se que estará emocionada de darnos de comer a todos.
-Ya te dije que yo no odio a mi madre. –Creo.- ¿Y que pasa con mi hermana?
-Exactamente, si cenamos en mi casa tú hermana no querrá ir y ambos sabemos que a ella sí la odias, todos ganan, ¿te das cuenta?
Lily no quería decirle que sí tan rápido, la enfurecía que siempre las cosas salieran como él quería sin casi nada de esfuerzo… Pero no podía negar que tener que librarse de la cena con su hermana le hacía sentir un enorme peso menos, sería fácil de convencer a su madre de que la acompañara a la mansión de los Potter, estaba segura de eso.
-Vamos, Evans, tú me ayudas con mis padres y yo te ayudo con tu madre. –Le sugirió James con una sonrisa.- Así logramos que nos dejen en paz de una vez, ¿te parece?
Le hubiese encantado discutir con él por un rato más pero vio el reloj y recordó que tenía que sacarlos de ahí lo más pronto posible si no quería una masacre.
-De acuerdo, cenaremos donde tus padres. –Accedió ella finalmente.- Nos encontramos en tu casa el sábado.
-¡Perfecto! –Exclamó James satisfecho.- ¿Ves, Evans? Si podemos tomar decisiones juntos.
-Uy sí. –Dijo Harry con ironía.- Me encanta como hacemos eso.
Lily podía darse cuenta de que Harry estaba enfadado por algo y le habría encantado preguntarle por que pero no había tiempo para eso. Tenían que irse.
-Bueno, ahora que ya resolvimos eso creo que deben irse. –Les dijo empujándolos a la salida.- Tráelo a la hora que habíamos acordado y…
-¿Por qué nos estás echando? –Preguntó James confundido.- ¿Y si queríamos quedarnos aquí contigo?
-Que lindos, Potter pero ahora no puedo tenerlos aquí. –Respondió ella exasperada.- Así que…
-¿Por qué no? –Levantó una ceja.- ¿Qué está pasando?
-Cambio de opinión sobre pasar tiempo conmigo, James, ¿no estás entendiéndolo?
-¡Ya deja de decir eso, Harry! –Dijo Lily en un tono más fuerte de lo necesario. Trató de calmarse.- Sabes que no es eso, solo que ahora estoy trabajando y necesito…
-Pero aun no queremos irnos. –James se cruzó de brazos, rehusándose a irse.- ¿Por qué quieres echarnos?
-¡Potter! –Le gritó empezando a desesperarse.- ¡Hablo en serio, vete!
-No lo haré, no hasta que me digas que está pasando.
-¡Merlín! ¿A caso nunca…?
-¿Qué haces tú aquí?
Lily sintió como se ponía pálida al escuchar aquella voz dura y fría. Tragó saliva y desvío la mirada hacia la puerta donde estaba parado Severus Snape, viendo entre James y Harry con una mirada furiosa e incrédula.
-Ahhh… -Dijo James con realización.- Ya entiendo porque querías que nos fuéramos.
La pelirroja le lanzó una mirada asesina y quiso decirle algo pero no le salían palabras.
-¡Snivellus! –Exclamó James en un tono amistoso.- Tanto tiempo sin vernos, quisiera decir que has cambiado pero nop, no lo has hecho.
-Lily. –Susurró Severus ignorando a James.- ¿Qué hace él aquí? ¿Quién es ese niño?
-Oh, ¿no le habías dicho, Evans? –Preguntó James fingiendo decepción.- Este no es el tipo de cosas que se le ocultan a tu mejor amigo…
-Tú se lo ocultaste a Sirius. –Respondió Harry poniendo los ojos en blanco.- No eres mejor que ella.
Lily vio como Severus observaba a Harry con una expresión de sorpresa y negación, como si no estuviera dispuesto a creer que estaba ahí, a entender quien era. Miró a James con desprecio.
-Esta es otra de tus infantiles bromas. –Dijo entre dientes.- ¿Cierto, Potter?
-Ah, ya quisieras, Snivellus, ya quisieras. –Canturreó James, divertido.- Pero nop, es exactamente lo que estás pensando. Claro, si no estás pensando que este niño es hijo mío y de Lily entonces…
-¡James! –Lo llamó Lily cuando por fin fue capaz de hablar.- ¿Podrías por favor sacar a Harry de aquí y traerlo a la hora que habíamos acordado? ¿Harías eso?
-¿Por qué? –Preguntó Harry irritado.- Ya sabe que existo, ¿Qué diferencia hace que me vaya?
-Harry. –Le dijo Lily con súplica en la voz.- Por favor…
El chico puso los ojos en blanco y bufó enfadado antes de darse la vuelta y empezar a caminar hacia la salida.
-Bueno, entonces nos veremos después, Evans. Buena suerte. –Se despidió James con una sonrisa victoriosa antes de seguir a Harry.- Hasta pronto, Snivellus.
Severus lo miró con odio y desprecio a la vez que James salía con Harry de la oficina. Lily vio como el primero ponía una mano sobre el hombro de su hijo y éste lo apartaba con un movimiento brusco, sabía que estaba enfadado y aunque se preocupó ahora tenía mayores problemas justo frente a ella.
Lily al final tuvo el valor de posar los ojos en su mejor amigo y sintió como un nudo inmenso se le formaba en la garganta al ver la mirada que este le dedicaba. Había tantos sentimientos, ninguno de ellos bueno, que era imposible para ella saber que era lo que estaba por hacer.
-Sev… -Empezó a decir con un hilo de voz.- Déjame explicarte…
-Podrías por favor, decirme que Potter estaba mintiendo. –Le pidió Severus entre dientes.- Lo estaba, ¿verdad, Lily?
Ella lo miró atónito, ¿Por qué seguía pensando que Harry no era su hijo? ¿No creía que lo hubiera negado de inmediato de haber sido así?
-No, no mintió. –Lily tomó aire.- Ese era mi hijo, Sev… Mi hijo con James.
En ese momento la expresión de Severus se volvió dura y fría como una roca, imposible de descifrar para alguien que no lo conociera, pero Lily lo conocía y sabía que estaba furioso, a punto de perder los estribos.
-¿Me explicas como es eso posible? –Preguntó sin rastro de emoción en su voz.
¿Y tú como crees, Severus? Una vocecita irritada preguntó en la parte de atrás de su cabeza pero Lily la calló de inmediato, no era momento para ponerse impertinente.
-Siempre decías que lo odiabas. Que te parecía un arrogante, flojo…
-¡Y eso me parecía, de verdad! –Bueno casi.- ¡Pero…!
-Claro, Lily. –Respondió Severus con una mueca burlona y amarga.- Y por eso te quedaste embarazada de él.
-¡No fue como si lo planeara, Severus! –Exclamó exasperada.- ¡Solo…! ¡Solo pasó! Por eso no te lo dije, no significó nada.
Y a pesar de que James Potter no era su persona favorita, Lily sabía a nivel muy consciente que eso era una mentira.
-Además, Harry nació cuando nos graduamos, te lo habría dicho pero no estabas ahí, sabes que durante el último año nos separamos mucho…
Lily trató con todas sus fuerzas de empujar fuera de su mente las razones de eso.
-Y después lo entregué y cuando volvimos a ser cercanos yo no quería hablar de aquello…
-¿Cómo pudiste hacer algo así?
-Yo… -Lily tragó saliva, sintiéndose culpable.- Yo no tenía como criarlo, no sabía como hacerlo así que…
-No hablo de eso. –Respondió con desdén.- ¿Cómo pudiste acostarte con él?
Lily lo miró atónita. No podía creer que con todo lo que acababa de decirle a Severus lo único que le seguía importando era el hecho de que había estado con James… Pero otro lado sí lo podía creer.
-¿Qué no te das cuenta de lo que hiciste? –Preguntó con asco.- Algo tan estúpido como eso…
Eso la hizo molestar. No había sido estúpido, pudo haberle parecido así por muchos años pero ya no. Nunca más podría parecerle así.
-No lo fue. Yo no me arrepiento, Sev. –Le dijo con firmeza.- Tengo a Harry ahora debido a eso.
Él la miró como si ella acabara de darle una bofetada pero Lily no cambio su expresión.
-Estoy muy feliz de tener a mi hijo de vuelta. Y yo… -Suspiró.- Pensé que quizás te alegrarías por mí…
A pesar de que sí había llegado a pensarlo, siempre había sabido que eso nunca pasaría. Y la expresión de repulsión en el rostro de su amigo se lo confirmó.
-¿Alegrarme? ¿Por qué lo haría? –Preguntó con desprecio.- ¿Por qué ahora tienes una familia feliz con Potter? ¿Crees que eso me alegraría?
-No el hecho de compartir un hijo con James. –Puso los ojos en blanco.- Pero tal vez saber que soy madre y que eso me hace feliz te…
-Pues te equivocas, Lily. Creo que cometes un terrible error.
-¡No lo hago! –Exclamó empezando a enfadarse.- ¡Harry no es un error!
-Claro que no, es el recuerdo de la maravillosa noche que pasaste con Potter.
Lily no podía creerlo. Era increíble, eso era lo único en lo que Severus era capaz de pensar, en que se había acostado con James, lo demás era algo inexistente para él. No entendía que Harry no era solo el producto de una noche con su estúpido rival de colegio, Harry era el hijo de su mejor amiga… ¿Eso no debía alegrarlo?
-Sev…
-Felicidades por tu linda familia, Lily. –Le dijo con amargura.- Estarás feliz porque tu hijo es idéntico a su padre.
Y antes de que a ella le diera tiempo de decir otra cosa, Severus se dio media vuelta y salió dando un portazo que resonó en todo el lugar.
Lily se quedó parada a mitad de su oficina sintiéndose sorprendida por lo rápido que había pasado todo y también muy enfadada. No podía creer que Severus fuera así de infantil, ¡No podía creer que James fuera tan odioso! ¿No podía quedarse callado nunca? Y a pesar de eso, no estaba enfadada con él… Bueno sí lo estaba, siempre estaba enfadada con James pero esa vez lo estaba más con su supuesto mejor amigo. A veces Severus era capaz de hacerla cuestionarse tantas cosas sobre su amistad y eso la ponía muy triste.
Lily sacudió la cabeza y caminó hacia su escritorio para dejarse caer en la silla. Enterró el rostro entre sus manos y suspiró frustrada. Su presentimiento de que aquel sería un buen día era una de las mentiras más grandes que se había llegado a decir a si misma.
Snape I hate you! Soy 0 objetiva lo se lo se, espero no molestar a nadie. Díganme si valió la pena lo largo o si hablo demasiado sin necesidad. Spoiler del próximo chapter: Se titula "Cena familiar" y posiblemente sea igual de largo que este. ¿Como creen que irá eso? Dejenme sus reviews, impresiones del chap, críticas o dudas! un besote cibernético!
