Éste capítulo está dedicado a mi amiga Sophy :3 Te quiero mucho :*

Los personajes no me pertenecen. Le pertenecen al gran autor, Akira Toriyama.

Capitulo 9

"Orígenes al descubierto"

Las puertas se cerraron a sus espaldas. Padre e hija no perdieron el tiempo en alejarse de la sala del trono. Caminaron por el largo pasillo haciendo caso omiso de las presencias de Zarbon y Dodoria cuyos semblantes expresaban una mezcla de curiosidad y envidia. Mientras trotaban a pasos rápidos pero a la vez elegantes, se percataron de que no había nadie cerca de ellos: Bra por su capacidad de sentir el ki, y Vegeta por su intuición nata.

Ambos parecían dirigirse hacia el mismo lugar, y eso ponía nerviosa a la chica Brief. Por lógica, pensó que su padre querría alejarse lo más rápido posible de ella por la razón de los últimos acontecimientos que pasaron los dos juntos en aquel planeta desolado. Por una parte, esa especulación la hizo sentirse aliviada, ya que necesitaba estar sola para sacar todo lo que sentía por dentro: ira, dolor, tristeza… miedo. Su decisión de haber querido viajar al pasado la estaba carcomiendo por cada lapso que pasaba en ese lugar, a pesar de eso, su orgullo no le permitía optar por la conmiseración del arrepentimiento. Conservaba la fe de que ese viaje terminaría en algo bueno, que al principio solo serían pequeños tropezones de mala suerte y que más adelante las cosas mejorarían. Aún embargaba el impulso de confesarle a Vegeta sobre el vinculo de consanguinidad que conllevaban, pero gracias a la advertencia de Trunks no podía hacerlo.

Ya habían llegado al límite del pasillo, entre ellos se hallaban dos entradas opuestas; cada una los llevaba a sus respectivas celdas. La pequeña Bra solo tenía que tomar el camino del lado izquierdo, lo contrario al de su padre. Jamás se esperó lo que se vendría a continuación.

—Llévame a tu celda— dijo Vegeta después de unos instantes; volteándose en dirección a su hija para mirarla apáticamente atravesando esa barrera de vidrio negro, adivinando con exactitud la ubicación de esos ojos azules que tanto lo intrigaban.

Bra, temblando, asintió despacio. Tomó el camino del lado izquierdo y empezó a caminar pausadamente con su padre detrás de ella. En breves minutos ya se encontraban frente a una puerta metálica de color gris. No había nadie a los alrededores, estaban solos en ese corredor. Sin perder más el tiempo, Bra colocó una mano en el escáner, al momento de escuchar el desliz de la puerta fue empujada bruscamente hacia el interior.

Una vez adentro, Vegeta le quitó el casco sin importarle la rudeza con la que lo hizo, vio el momento exacto en el que ella comenzó a sollozar de dolor. Furioso ante esa acción de debilidad, tomó a la niña por la garganta, haciéndola pegar contra la pared. La escuchó gemir de nuevo. A pesar de no hacer tanta presión en el cuello de su pequeña cautiva, sintió en como ella trataba de clavarle las uñas para liberarse de su agarre, sabiendo que era imposible que cumpliera con ese objetivo por tener los guantes puestos. Con su otra mano sujetó las muñecas de Bra quien no paraba de sacudirse, patalear y llorar. Vegeta ya comenzaba a desesperarse.

— ¡Deja de moverte maldita sea! —gritó, presionando más su mano en la garganta de su hija. Ella obedeció en seguida, sin rechistar. Riendo ante la sumisión de la niña ante él, la soltó de las muñecas, pero sin abandonar el cuello aunque suavizando un poco el agarre—. Tenemos una plática pendiente, chiquilla.

Bra evitó en todo momento demostrar temor alguno, tratando de ocultar por igual su nerviosismo.

—Senshi puede llegar en cualquier momento…

—No lo hará—dijo Vegeta sin importancia—. Nappa está con él y no llegará dentro de un par de horas. Tenemos tiempo de sobra—terminó diciendo serenamente, bajo una máscara de maldad pura.

—Pero alguien más puede venir— Bra vio en como su padre se molestaba ante sus últimas palabras, no obstante decidió seguir con esa excusa para librarse de él—. Te diré todo… responderé a todas tus preguntas cuando vayamos juntos a ese planeta el cual Freezer nos ordenó ir… Ya te lo dije, por favor, alguien puede venir y nadie debe ver mi rostro.

Vegeta frunció más el ceño en señal de desaprobación, por consiguiente adoptó un semblante tranquilo y ufano.

—Ya que mencionaste a Freezer, ¿cuál es tu plan para derrotarlo, chiquilla? Me encantaría saberlo.

Bra ya se lo suponía, su padre del futuro no escuchaba razones y no había manera que la contraparte pasada también lo hiciera. No sabía que responderle, consciente en que no podía decirle la verdad, más sin embargo no quería mentirle.

—Encontraré la forma junto con Senshi—respondió Bra con convicción—. Tengo un plan… uno muy bueno, es solo que…—calló de repente, cerró los ojos para luego abrirlos, tomó aire para continuar—: Quiero que él muera… deseo más que nada que esa lagartija quede exterminada por todo lo que le hizo a mi papá.

Vegeta sonrió abiertamente, ella no le mintió en lo último. Aun sabiendo que la niña deseaba, tanto como él, ver a Freezer acabado, no confiaba plenamente en ella.

—Quieres matarlo para vengarte, ¡vaya! te comprendo perfectamente—habló Vegeta ensanchando más su sonrisa—. Sin embargo tienes un obstáculo, chiquilla… Él no confía en ustedes: Freezer ordenará tu muerte, y también el de tu compañero—dijo después con calma—. Así que si quieres vengar a tu padre debes darte prisa para llevar a cabo ese brillante plan del que tanto alardeas—terminó diciendo en forma burlesca.

A Bra le temblaba el labio inferior.

— ¿Me delataste? —preguntó cabizbaja.

—No seas estúpida—espetó. Bra lo miró con cara de pocos amigos—. Estás viva ¿no? —ella solo puedo asentir—. La lagartija se siente intrigado por ti, quería saber todo. Hasta me preguntó cómo le hacías para tragar. ¡Fue patético!

—Y ¿qué le dijiste sobre mí? —cuestionó Bra en voz baja, esperanzada.

Vegeta la atisbó con más profundidad, volviendo a penetrar esos ojos azules con tanta intensidad que a veces se sentía perdido en ellos. Gruñó para luego soltarla y alejarse de ella. No quería decirle que había mentido a Freezer para protegerla, a pesar de que lo hizo para su propia conveniencia, no soportaba la idea de que lo había hecho por ambos. Ya que no podía matarla al menos le sacaría provecho a su mísera existencia. Y sobre ese tal Senshi, pues ya ajustaría cuentas pendientes con él. Por el momento se divertiría con la criatura que tenía frente suyo.

—No tengo por qué darte explicaciones, mocosa. Deberías estar agradecida conmigo por haberte salvado el pellejo—expuso Vegeta de una manera sumamente molesta y altanera. Luego dijo con una voz fría que podría helar la sangre a cualquiera, menos a su hija—. Odiaba estar en deuda contigo.

Bra no pudo ocultar su felicidad al esbozar una enorme sonrisa de oreja a oreja.

—Estoy muy agradecida contigo, pa… príncipe Vegeta—dijo la pequeña Brief corrigiéndose a tiempo, mirando nerviosa a su padre quien había puesto un semblante sombrío.

Vegeta arqueó una ceja, expectante. Después de unos incómodos segundos para Bra, el príncipe dio media vuelta y salió precipitadamente por la puerta de acero.

Al verse sola, pudo sacar el aire que había estado reteniendo en sus pulmones. Llevó sus manos al cuello para apaciguar el ardor y el dolor que su padre le provocó al someterla contra la pared. Necesitaba un baño. Se sentía sucia. Desesperada, recordó que Trunks tenía las cápsulas que ella había empacado para el viaje. Molesta ante eso, no le quedaba más remedio que volver a usar el mismo traje. Al no percibir presencias cerca de su celda, se despojó de sus ropas quedando completamente desnuda. Entró al pequeño baño y, abrió la única llave que se encontraba adherida a la pared. Bra gritó al sentir el agua helada recorriendo con presión su delgado y pequeño cuerpo. No pudo aguantar más y se desplomó contra el suelo. Deseaba ahogarse. Sus lágrimas fácilmente se unían con el agua fría que salía de la regadera. Levantó sus rodillas, cruzando las piernas y las abrazó con fuerza. Miraba el agua mezclada con manchas de sangre que flotaban como pequeñas flores rojas y luego desaparecían por la coladera. Quería ir a casa. No soportaba ese infierno y, presentía que no aguantaría un día más en ese lugar. Extrañaba a Trunks, a Pan, a su madre y a su…

—Papi—susurró la pequeña Brief cerrando con fuerza sus ojos e imaginando que el Vegeta del futuro estaba a su lado, abrazándola.

Dejó que el agua helada cayera en ella por unos 20 minutos más. No paró de llorar en ningún momento, necesitaba desahogarse, lo necesitaba con desesperación. Regresó a su horrible realidad cuando abrió sus ojos. Ya no tenía rastros de sangre en su cuerpo, lo único que le quedaban en su piel eran esas cicatrices que fueron ocasionadas por su padre. El solo recordar en como él la arrastró de esa manera tan aberrante, sin piedad, sin demostrar una sola pizca de arrepentimiento al herirla de esa manera horripilante, inhumano; la envolvía un millar de emociones perniciosas. Controló todo pensamiento indecoroso que tenía contra Vegeta, tratando de mantener la mente en blanco. Se puso de pie con lentitud para después cerrar el grifo. El agua dejó de caer y ella salió del baño. Con pasos tambaleantes llegó a su catre donde estaban sus ropas. Sin perder más el tiempo volvió a ponerse el traje negro desgarrado y manchado con su propia sangre. Dejó las dos semillas del ermitaño que le quedaban dentro de sus guantes y, las hizo a un lado junto con su scouter y su casco; el diario de Bulma seguía oculto dentro de una de sus botas. Se acomodó sobre ese intento de cama y se acurrucó haciéndose un pequeño ovillo. A pesar de haber llorado por horas, aún le quedaban lágrimas por derramar. No le importaba ser descubierta. Decidió sucumbir al sueño para poder despertar de esa cruel pesadilla y así desaparecer de ese maldito infierno.


Trunks estaba decepcionado, molesto y, tal vez un poco desilusionado; no pudo terminar de arreglar la máquina del tiempo y eso atrasaba sus planes. Necesitaba el diario de su madre para llevar a cabo dicha acción. Cuando abordó al planeta Freezer #79, lo embargó una tranquilidad absoluta e inexplicable al sentir el ki de su hermanita. Ella estaba perfectamente bien dentro de la celda, totalmente fuera de peligro. Al parecer Cui sí tuvo algo de razón cuando dijo que entre soldados estaba prohibirse matarse, al no ser que uno cuente con la autorización del gran Freezer. Al ser eso cierto, su hermana no corría ningún peligro junto con Vegeta, pero aun así tenía que protegerla, la seguridad de ella estaba en sus manos. Nappa no quiso decirle nada sobre los motivos que tuvo Vegeta al querer llevarse a Bra a otro planeta. Se planteaba mucho alternativas, pero todas igual de improbables. La única manera de saberlo era preguntárselo a Bra, y eso pensaba a hacer al llegar a su celda. Mientras recorría la base, dudaba en la decisión que había tomado respecto a dejar que Nappa le contara todo a Vegeta sobre "su plan" de derrotar a Freezer; no tuvo más opción que aceptar. El saiyajin calvo tenía un absoluto respeto y lealtad hacia su padre, y aunque se lo hubiese prohibido, estaba 100% seguro que Nappa haría caso omiso de eso y se lo contaría de cualquier modo a Vegeta. Por hora no quería pensar en nada. Estaba cansado y hambriento, pero lo único que quería era dormir algunas horas antes de volver a salir hacia otro planeta y seguir con la reparación de la máquina del tiempo. Lo primero que vio al llegar a la celda fue a Bra dormida sobre el catre. Cuando se acercó a ella se percató que los guantes, las botas y el traje spandex estaban teñidos de lo que parecía ser sangre. Preocupado, la revisó detalladamente en busca de heridas o algún indicio de hemorragia externa, pero todo indicaba que Bra estaba totalmente ilesa. Contrariado ante eso, decidió que lo mejor era no despertarla y dejarla dormir un poco más. Le acarició la coronilla y pudo darse cuenta que el cabello azul estaba húmedo; la única explicación que se le ocurría era que su hermanita había decidido darse un baño. Con esa idea en mente, buscó entre las cosas de ella el diario de su madre. Lo encontró dentro de una de las botas que estaban bajo el catre. Sacó el cuadernillo con el cuidado de no hacer ningún ruido, lo abrió de par en par y comenzó a hojearlo buscando una hoja en blanco. Luego de encontrar una, sacó un bolígrafo de su armadura y comenzó a deslizarlo sobre el papel. Mientras escribía, se sentó a lado de su hermana, acomodándose para estar toda la noche con ella, protegiéndola. Pensando en que sus escritos la salvarían de lo que ocurriría en los próximos días. Después de anotar fechas, lugares y nombres; pasó a las páginas finales y las arrancó. Ocultó los planos de la máquina del tiempo dentro de su armadura. Luego volvió a depositar el diario en el mismo lugar donde lo encontró, persistiendo a la idea de que había hecho lo correcto.

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Bra despertó sin recordar ningún acontecimiento vivido en aquella línea temporal. Abrió sus ojos encontrándose con la pared, giró su cuerpo para el otro lado y al hacerlo se cruzó con la tierna mirada de Trunks. Se levantó de golpe y se lanzó hacia su cuello, lo había extrañado tanto. Reprimió sus ganas de llorar, no podía permitir que él la viera compungida. Se sintió mucho mejor cuando su hermano le regresaba el abrazo con la misma necesidad y el mismo cariño que el de ella.

—Te extrañé, Trunks—confesó Bra al separarse de él.

Trunks sonrió ante esas palabras.

—Yo igual, pequeña.

Ambos sonrieron. Al estar frente a frente, el muchacho se percató que Bra tenía el traje rasgado y manchado de sangre. La joven Brief se dio cuenta de la mirada re-examinadora de su hermano, así que se apresuró a decir cualquier cosa que lo distrajera de su deplorable apariencia.

—Tienes el cabello más largo—dijo Bra dedicándole una sonrisa de burla a Trunks. Él, en cambio, solo arqueó una ceja como respuesta. Bra tragó saliva, esa expresión era tan… Vegeta.

Sin decir nada aún, estudió a su hermana con profundidad percibiendo un eminente cambio en ella desde la última vez que se vieron. Lo más notable era la ropa, los ojos hinchados y algunos rastros de lágrimas en esas rosadas mejillas.

— ¿Qué te pasó, Bra? —preguntó el viajero del tiempo, preocupado.

La aludida se encogió de hombros, esquivó la mirada de su hermano y se apresuró a inventar una historia creíble.

—Papá solo quería saber que tan fuerte era… ¡No peleó conmigo! — se apresuró a decir Bra al ver el semblante contrariado de Trunks—. Solo fue una demostración de poder y luego… me enseñó a cazar.

— ¿Te enseñó a cazar? —preguntó Trunks suspicaz.

—Sí—respondió Bra con firmeza—. Es que él tenía mucha hambre y en aquel planeta había muchos animales raros—siguió diciendo convincentemente sin ver todavía los ojos de Trunks. Al ver que éste aún no le decía nada, su ira se disipó—. ¡Papá no me hizo nada si eso es lo que quieres saber! ¡Si él me hubiese quitado el casco yo no estaría aquí contigo! ¡Así que por favor tenme un poco de confianza!

Trunks relajó su semblante acusador y soltó un suspiro, por una parte ella tenía razón. Si Vegeta habría descubierto la identidad de su hermana, pues él… ¡No! ni siquiera podía llegar a pensarlo. Y aunque su padre tenía inminentemente prohibido matarla, pues su única opción hubiese sido entregarla a Freezer, pero eso ni siquiera pasó. Así que Bra le dijo la verdad, aunque su relato no concordaba con ciertas evidencias como la ropa de ella y los rastros de lágrimas. Tal vez la sangre no era de su hermana sino de los animales que cazó junto con Vegeta, mientras que las lágrimas pues, usando la lógica tal vez fue porque lo había extrañado. Nada tenía ningún sentido.

—Está bien, Bra—la aludida lo miró sin comprender—. Creo en todo lo que me dijiste. Ahora, necesito que me pongas atención.

Bra así lo hizo, se sentía muy culpable por mentirle pero no podía echarse para atrás; además le había dado su palabra a Vegeta. Vio con apremio en como Trunks sacaba su estuche de cápsulas, las revisaba y entre las que estaban solo tomó una para después guardarlas en el mismo sitio. Luego sacó otra directamente desde su armadura, era mucho más larga y ancha que la de las demás.

—En la cápsula pequeña encontrarás todo lo que empacaste, todas tus maletas están dentro. También guardé provisiones como comida, herramientas y trajes espaciales—le explicó Trunks enseñándole el pequeño objeto—. Y con esta cápsula tú y papá podrán viajar hacia la tierra.

Bra levantó la mirada, desesperada.

—Pero…

—Yo no puedo ir con ustedes, necesito terminar de reparar la máquina— espetó Trunks interrumpiéndola en el acto, no podía decirle a su hermanita los verdaderos motivos que lo obligaba a quedarse en el O.I.C; eso solo la involucraría más. Así que también le explicó rápidamente el funcionamiento del scouter—: Solo puedes comunicarte conmigo, pero podrás escuchar cualquier conversación que esté conectada a tu rastreador.

Bra comenzaba a asustarse cada vez que Trunks le continuaba dando indicaciones.

—Esto no es una despedida, ¿verdad?—dijo la joven Brief buscando la mirada de su hermano.

Trunks tragó saliva antes de hablar…

—Por supuesto que no—le dijo en un susurro, forzando una sonrisa tranquilizadora—. Si papá te hace algo quiero que…

—Estaré bien con él—le aseguró Bra con una envidiable firmeza.

Trunks vio la convicción en el rostro de su hermana y asintió en aprobación.

—Si todo sale bien, los alcanzaré en cuanto pueda. Lo sabré con el GPS de tu scouter, así que por favor, no te lo quites.

—No lo haré.

Trunks se levantó del catre, lo mismo hizo Bra quien se apresuró a ponerse las botas y los guantes.

—Deberías cambiarte de ropa—le aconsejó Trunks a su hermana. Ella ya tenía el scouter y lo encendió en cuanto se lo puso, también ya había guardado las cápsulas dentro de la bota donde estaba el diario.

—Pero…

Mocoso—los hermanos se sorprendieron al escuchar la voz de Vegeta saliendo de sus propios scouters—, te quiero en la zona de despegue en 5 minutos.

—Tengo que irme, Freezer nos encomendó a papá y a mí una misión— explicó la niña.

—Pero somos parte del mismo escuadrón—se extrañó Trunks.

—Ya te lo dije. Freezer fue el que decidió que papá y yo nos encarguemos en… la verdad no sé cuál es la misión… Tengo que irme.

— ¡Espera, Bra! —Trunks la sujetó de la muñeca antes de que ella saliera por la puerta. Seguía anonadado, jamás se esperó que su hermana le diera una noticia así. Fuera la misión que fuese, estaba seguro que sería peligrosa, monstruosa y sangrienta—. Yo iré en tu lugar. Cuando regrese, tú y papá viajarán a la tierra para que…

— ¡No! — gritó Bra soltándose de su hermano—. Freezer dijo que solo yo tengo que ir con papá ¡No podemos desobedecer a esa lagartija!

—Pero…

Bra no lo dejó terminar, se despidió de él con un fuerte abrazo y un beso en la mejilla. Se colocó el casco y salió de la celda sin darle la oportunidad a Trunks de detenerla.

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No había marcha atrás, había aguardado el momento oportuno para salir de la celda, esperando a que algunos soldados estuviesen cerca para que Trunks no le impidiera ir a la misión, pero al llegar a la zona de despegue…

— ¡Esperen!—la voz de su hermano rompió el contacto visual que tenía con el saiyajin quien la esperaba de pie y con los brazos cruzados. Trunks trotó hacia su padre, impidiendo que ella diera un paso más en dirección a la nave—. Señor Vegeta, por favor, permíteme ir en el lugar de Goten.

Vegeta comprendía a la perfección la preocupación y la desesperación de Trunks, no obstante le importaba menos lo que éste le dijera para convencerlo en tomar el lugar de su compañera. Miró de soslayo a la niña, al parecer ella había cumplido con su palabra.

—Ordenes son ordenes, muchacho. No seas insolente—gruñó Vegeta, adoptando un aire omnipotente.

Pero Trunks no se podía rendir tan fácilmente, no le importaba acabar con la paciencia de su padre, su hermana era lo único que le importaba en esos momentos.

—Debe haber una forma en que yo pueda…

— ¿Qué es lo que te preocupa? —lo acotó Vegeta, divertido ante la situación.

— ¿Qué clase de misión es? Solo quiero saber eso. Esto… no es una misión de purga, ¿verdad?

El saiyajin no tenía por qué responderle. En cualquier situación se daría media vuelta hacia su nave y así dejar al muchacho con la palabra en la boca, no sin antes darle una buena paliza. Sin embargo, ese día se sentía muy… misericordioso.

—No, solo vamos por una mercancía para Freezer.

— ¿Mercancía?

A estas alturas Vegeta ya había llegado al límite de la desesperación.

—Ve con Nappa a continuar con la reparación de tu nave—siseó en tono tajante—. Quiero que te quede claro algo, muchacho: Sigo siendo tu líder de escuadrón y por lo tanto tienes que acatar mis órdenes. Así que te ordeno que te largues con Nappa a otra misión y no perdiendo el tiempo con preguntas estúpidas—le dedicó una última mirada de desprecio, para posteriormente darse media vuelta para encontrarse con Bra—. Sube a la nave—le ordenó sin miramientos.

Bra observó a su hermano con la culpa asechándola por dentro. Subió a su nave, y antes de que la abertura se cerrara se permitió quitarse el casco para poder disculparse con Trunks; moviendo sus labios para que él pudiera leer: lo lamento.


Bra no sintió tan largo el viaje como las veces anteriores. No tenía reloj para calcular el tiempo, pero sospechaba que solo habían viajado por unas 6 horas. El planeta donde se encontraban tenía ciertos tonos que le hacía recordar al planeta Marte. La corteza era de un matiz rojo y rosado, mientras que arriba se podía apreciar un cielo estrellado color lila donde se podía observar un solo satélite natural. A través del casco observó que a lo lejos había volcanes, causes secos de ríos y dunas de arena. Bra solo pudo percibir un solo ki, sin contar el de su padre. Extrañada ante ese descubrimiento, decidió quitarse el casco y mantener su scouter apagado.

— ¡Oye! —vociferó Vegeta a la vez que salía del cráter que ocasionó el impacto de su nave. Bra se volvió para mirarlo—. Sígueme y no te retrases.

—No me dormí— dijo de repente Bra cuando ya se había acercado a su padre. Éste la miró sin comprender—, en la nave. Eso no sucedió cuando…

—Cuando son viajes largos el gas sedante se activa automáticamente— apostilló Vegeta con voz queda.

Comenzaron a alejarse de las naves, apreciando el panorama. Bra estaba lista para volar, pero se llevó una gran sorpresa cuando Vegeta caminó sin prisa hacia una peña que, al parecer, de un momento a otro iba a terminar por derrumbarse. Bra no sabía donde se dirigían, pero definitivamente no era hacia ese único ki que se sentía en ese planeta. Tenía la intención de preguntarle a su padre sobre la misión que debían cumplir, pero se lo pensó mejor porque no quería interrumpirlo cuando él estaba ensimismado en sus propios pensamientos. Se le veía pensativo y calculador. Vegeta planeaba hacer algo y no tenía la intención de compartir sus planes con la pequeña Brief.

—Quédate aquí, y no te muevas.

Bra detuvo sus pasos ante la orden de su padre. Lo vio alejarse hasta desaparecerse detrás de ese pequeño monolito. Se quedó allí, parada, pensando en si debía aprovechar esa soledad para cambiarse de ropa. No lo pensó dos veces. Sacó la cápsula que le había proveído Trunks donde tenía guardado los trajes especiales que ella usaba en los entrenamientos que hacía junto con su padre del futuro. Revisó el parámetro para que ni Vegeta y ese ki la vieran desnuda. No le tomó ni cinco minutos para desvestirse y luego vestirse. No encontró otro traje igual al que tenía. Ahora llevaba puesto una indumentaria como la de Trunks: el traje era azul, elástico, a excepción de que no le ocultaba por completo las piernas y los brazos; las botas eran las mismas; los guantes los cambió por otros limpios y más largos; por último optó por ponerse una armadura donde pudo guardar las dos cápsulas. Decidió mantener el diario en donde estaba. Una vez arreglada y con sus cosas muy bien custodiadas, esperó paciente a su padre mientras se distraía con su scouter. Recordaba todo lo que Trunks le había dicho sobre su aparato. Se lo colocó y en breve lo encendió.

—… será como en dos meses, Vegeta.

Bra escuchó una voz varonil emergiendo de su scuoter. No pudo identificar al dueño de esa voz, pero era evidente que se trataba de otro soldado de Freezer y que, ahora ella estaba escuchando una conversación, la cual no le concernía en lo absoluto. Al momento de querer presionar el botón de apagado, escuchó otra voz diferente a la primera, esa vez si sabía a quién le pertenecía.

Ya sabes lo que tienes que hacer, Raditz. Si resulta que Kakaroto nos ha traicionado, entonces mátalo.

"¿Kakaroto? Así es como mi papi llama a Gokú" pensó Bra apretando más el scouter contra su oreja para poder seguir escuchando.

Como tú ordenes.

No se escuchó nada más. Ansiosa, Bra apagó rápidamente su scouter y lo ocultó dentro de su casco. Todavía estaba de pie, esperando paciente la aparición del príncipe.

Vegeta emergió detrás del monolito, demasiado tranquilo y algo satisfecho. Paró en seco cuando vio la apariencia de Bra. Siguió su camino como si nada, pasando a lado de la niña si ni siquiera preguntarle de donde había sacado esa ropa nueva; además no tenía por qué hacerlo, considerando que no le importaba en lo absoluto.

—Ponte el casco, chiquilla. Haremos una pequeña visita—y, sin decir nada más, emprendió vuelo en dirección opuesta.

Bra lo siguió con prisa, elevándose hasta estar a la misma altura que el del saiyajin. Le fue muy difícil alcanzarlo pero lo logró. Ella volaba a la par de Vegeta, y esta vez siguiendo el ki que se localizaba dentro de lo que parecía ser un castillo. Bra se maravilló ante esa fortaleza, le recordaba el castillo de su princesa favorita. La estructura era de cristal, con destellos de mármol a los costados y arcos adornados con piedras preciosas; las torres y las torrecillas estaban débilmente iluminadas, sin embargo la poca luz que destellaba hacía ver al castillo muy impresionante y majestuoso. Bra no lograba entender en como una persona pudiese vivir sola en ese enorme lugar.

Padre e hija aterrizaron frente a la entrada principal. No había puertas, así que entraron sin mayor problema. El vestíbulo era amplio y totalmente blanco. Al fondo del salón, se localizaba un enorme trono de cristal, donde sobre él se encontraba sentada una mujer.

La reina observó a sus allegados, gracias a su don supo quién era el hombre; lo miraba con rencor cada vez que él se acercaba a ella. Después desvió sus ojos verdes en dirección al otro ser, mucho más pequeño y delgado; el casco le impedía saber quién era pero presentía que se trataba de una niña. Volvió a poner su absoluta atención hacia el saiyajin.

Bra se detuvo al tiempo en como aquella hermosa mujer la miraba llena de curiosidad. Hizo lo mismo. Era una fémina joven y muy atractiva; su piel, que parecía ser de yeso, era de un rosa pálido; su largo cabello blanco caía en cascada detrás de ella; los ojos eran rasgados y atrayentes, con ese color verde esmeralda que los hacían ver más seductores; vestía con una larga capa gris y transparente que permitía al espectador poder ver a través de la delgada tela. Vegeta no pasó de desapercibido ese eminente detalle, y eso provocó que Bra dibujara una mueca de desagrado.

El saiyajin siguió caminando hasta estar a unos escasos metros de la reina. Ambos se miraban a los ojos, como desafiándose, tratando de someterse el uno al otro. Bra miraba la escena expectante, ella estaba a unos diez metros alejada de los adultos. A pesar del odio mutuo que se sentía en el aire, el silencio era armonioso dentro del salón.

La mujer no se dio esperar más, se aclaró la garganta y, con una voz suave y cantarina saludó cortésmente al saiyajin.

Print Bejita.

Bra solo le había entendido una palabra a la mujer, y esa sola palabra era el nombre de su padre.

Kralitsa Ditrafo—dijo Vegeta hablando con gran fluidez ese extraño idioma.

La reina Ditrafo se olvidó de sus buenos modales adoptando un gesto de profundo desprecio hacia el saiyajin. Se puso de pie con elegancia, echando la capa de su túnica a su costado.

—Vinieron a mi planeta en vano— habló la mujer empleando un tono de voz firme y soberbio, pero sin perder la elegancia que tanto hacía relucir.

Vegeta se cruzó de brazos y mantuvo una expresión impasible.

—Solo dame el neraru, y tal vez considere dejarte con vida.

Bra tembló al oír lo último. Observó a la reina y vio que ella no se había inmutado ante tal amenaza por parte del saiyajin.

—Les he ofrecido mis servicios durante siglos—continuó diciendo la mujer con rotundidad, cuyo rostro solo expresaba mordacidad e impotencia—. ¡Mi raza: "Las Shidesutkujins" fueron las más fieles ayudantes de Freezer!, ¡Cómo te atreves, sirviente de Freezer, retornar en mi planeta y querer profanar el neraru…!

Pero fue silenciada por Vegeta cuando éste arremetió contra ella para luego lanzarla hacia atrás, impactándola contra el trono.

—No juegues con tu suerte, maldita—masculló Vegeta furioso, tomando a la fémina fuertemente por la garganta impidiéndole que entrara aire en sus pulmones.

La escena era horripilante para Bra, su propio padre estaba encima de una mujer, sometiéndola. No podía permitir aquello.

— ¡No, por favor! —imploró la niña a Vegeta, pero éste la ignoró por completo. Sin más remedio se quitó el casco y luego se dirigió a la reina—. No queremos lastimarte, solo danos el neraru y nos iremos ¡Te lo prometo!

A continuación, la reina Ditrafo miró a Bra con los ojos totalmente incrédulos, paseó la mirada en ella y luego hacia Vegeta, repitiendo la acción un par de veces más.

—Tú eres…—trató de hablar, su voz se volvió ronca y débil. No dejaba de apreciar a la pequeña niña que seguía aterrorizada.

— ¿La conoces? —preguntó Vegeta curioso, siguiendo la trayectoria visual de la mujer—. Por supuesto, ese es tu poder ¿cierto?

Para alivio de la reina Ditrafo, el saiyajin había soltado su cuello, no obstante él seguía encima de ella, inmovilizándola.

—Esa niña no podrá cumplir con su promesa—habló la mujer como para sí, seguidamente clavó sus ojos verdes en las rendijas negras del príncipe, eufóricos—. Mi gente murió a manos de Freezer ¡De ese maldito traidor! ¡No te daré el neraru para que tú se lo des a él!

Vegeta la miraba con evidente placer, su sonrisa burlesca centelleó hasta convertirse en un gesto de insondable ímpetu.

—No puedo dejar que Freezer se lleve el crédito por algo que no hizo.

— ¿Qué quieres decir, saiyajin?

Vegeta ensanchó más su sonrisa.

—Yo mandé a mis hombres a exterminar tu raza—susurró cerca del oído de la mujer que en cuanto ella supo el verdadero destino de su pueblo, sollozó llena de rabia.

—Esa criatura no es como tú—siseó la reina enseñando los dientes en señal de amenaza.

—Eso es muy cierto—admitió Vegeta concordando completamente con ella. Luego recordó que la niña ya no tenía el casco puesto, así que era la oportunidad para saber lo que tanto le intrigaba—. Dímelo.

Ahora le tocaba a la reina reír con regocijo.

—Tal vez no lea la mente como tú, saiyajin—volvió hacia la niña los ojos empañados y llenos de ira, después los regresó hacia Vegeta—, pero leo la esencia, el aura que rodea a cada ser perteneciente de esta galaxia ¡Sabes que no miento! ¡Solo termina rápido con esto!

Vegeta no se quedó satisfecho con esa respuesta.

—Esa niña no es de esta galaxia—aseguró el saiyajin convincentemente. A pesar de que Bra todavía no le había contado nada sobre sus orígenes, estaba 100% seguro de que ella no provenía de esa galaxia.

—Lo sé, pero una parte de ella sí—Vegeta experimentó un miedo inexplicable muy dentro de él, sintió en cómo uno de sus más grandes temores se hacía realidad—. El origen de esa mestiza empieza contigo.

— ¿Mestiza?, ¿A qué te refieres con eso, mujer?—la reina no contestó enseguida, quiso regocijarse ante la incredulidad y, aunque él trataba de ocultarlo, el temor cuyo sentir no se comparaba con el dolor que ella escarmentó con la muerte de su pueblo—. ¡Responde!

La mujer debía aceptar que el príncipe de los saiyajins era un ser intuitivo, perspicaz, astuto e inteligente; a pesar de eso, su debilidad egocéntrica siempre le impedirá en no querer afrontar la realidad.

—Estoy lista para morir, saiyajin, y lo único que me queda decirte es que tú eres el padre de esa niña.

La mente de Vegeta había entrado en un trance abismal. Lo único que podía proyectar en su cabeza era que, lo que esa mujer le había confesado era una vil e inverosímil mentira ¡Era imposible! ¡Absolutamente imposible! Él no era padre, nunca quiso serlo ¡De ninguna manera iba aceptar esa blasfemia sin importarle que fuese verdad!

—Estás mintiendo—logró decirle Vegeta, estaba dispuesto a matarla de inmediato.

—Sabes que no, mi don es infalible—Vegeta parecía tranquilo, sumiso; no obstante su cuerpo no dejaba de temblar delatando así su inquietud—. Puedo reconocer razas que abarcan esta galaxia. Es una saiyajin, una saiyajin impura, mestiza, una hibrido, una rareza de mezcla del resultado de un saiyajin puro junto con otra raza que no puedo predecir. Veo en sus ojos azules esa veracidad que quiere escapar, solo mírala y sabrás que es la verdad.

Vegeta no necesitó escuchar más, era verdad, todo lo que le dijo aquella mujer resultó ser cierto; pudo ver en esos ojos verdes la franqueza de esa confesión. Él era el padre de Bra, eso era irremediable; absolutamente irremediable. Volteó a verla encima de su hombro, dándose cuenta en que esa chiquilla se encontraba absorta de todo lo que la rodeaba, ignorando por completo la plática que él tuvo con la reina.

—Terminaré contigo rápidamente—articuló Vegeta con suma tranquilidad y, sin dejar de mirar a su hija, dijo—: Tengo cosas pendientes que tratar con ella. Solo respóndeme esto: ¿Quién es su madre?

La reina ya presentía su muerte, solo dejó que se postergara por unos cuantiosos minutos; su destino era indiscutible.

—No lo sé.

Bra tenía unos sentidos altamente desarrollados gracias a su herencia de saiyajin, podía ver claramente la escena que tenía frente a sus ojos, pero la larga distancia impedía que pudiese escuchar la conversación entre la reina y el príncipe. No sabía lo estaba sucediendo entre ellos, tenía el presentimiento de que ella, de alguna manera, estaba involucrada en aquella plática. Sus sospechas se confirmaron cuando su padre la miró con tanta profundidad, mezclada junto con el escepticismo y el aborrecimiento mismo. Caminó un par de pasos, dudosa, hacia ellos.

—Muy bien—Vegeta sin darse tiempo a nada, apretó la boca de la mujer, abriéndola con tanta facilidad, usó su otra mano para llegar a su objetivo y, sin más, le arrancó la lengua frente a la mirada aterrada de Bra—. Así no te escucharé decir más estupideces. Y sobre el neraru, no te preocupes, sé dónde encontrarlo.

El grito de la mujer taladró los oídos de Bra, quien estaba abrumada ante tal sangriento panorama. En el salón comenzó a emanar el dulce olor a sangre, acompañándolo con los ecos de los desgarradores gemidos que emergían cerca del trono de su reina caída.

La pesadilla de Bra todavía continuaba: la hermosa mujer ahora se encontraba completamente desfigurada del rostro; su sangre se mezclaba con las lágrimas y el sudor nacidos de una insufrible agonía; su voluptuoso cuerpo ahora estaba a la merced de las manos de Vegeta.

El saiyajin, sintiendo una concupiscencia engrandecida, arrancó la tela que ocultaba el cuerpo de la reina para luego arremeter contra él. Ella no podía hacer nada contra la fuerza del desalmado príncipe, lo único que podía hacer era aguantar el martirio hasta que sus fuerzas se extinguieran por completo. Todo su ser estaba siendo ultrajado, mancillado; si tuviese su lengua sus gritos y gemidos serían tal tifón que colisionarían contra las paredes. La tortura parecía no querer culminar para ella, y cuando creyó que todo había sido suficiente para el saiyajin; vio con horror en como él se despojaba de la parte inferior de sus ropas… Cerró los ojos, esperando lo irrebatible… pasó rápido. No pudo ante la formidable fuerza del príncipe de los saiyajins.

Bra ya no podía soportarlo más, todo era demasiado para ella. Estaba sentada con las piernas cruzadas, tenía los ojos cerrados y sus manos tapando firmemente sus oídos. Había vomitado. Se sentía asqueada, avergonzada. No podía creer que aquel monstruo era su padre, su héroe, su ejemplo a seguir ¡Qué decepción! Ahora todo tenía sentido para ella, en que su familia nunca le quisiera mencionar sobre el pasado de Vegeta, la razón por la que Mirai Trunks quería tomar su lugar en esa misión sumándole a esa obsesión de querer protegerla y por qué en el diario de Bulma todo parecía indicar que alguien tenía la intención de ocultarle algo importante sobre su padre. Con el corazón hecho pedazos, levantó la cabeza a la vez que abría sus ojos para atisbar al saiyajin junto con el cadáver de la mujer que yacía en el suelo, inmóvil. Nada le importaba, lo único que quería era irse de ese lugar. Así que reunió todo el valor y la fuerza que le quedaban para poder escapar. Se puso de pie y, en el momento en que lo hizo, Vegeta se volteó para contemplarla. Un cruce de miradas se llevó a cabo entre padre e hija. Bra, con todo el dolor de su corazón, levantó la palma de su mano y comenzó a crear una esfera de energía dirigiéndola hacia él. No se detuvo para ver el semblante de sorpresa e incredulidad que puso su padre, ella solo quería escapar.

— ¡Big Bang Attack! —y, dichas esas palabras, el lugar colisionó creando ruinas por todas partes.


Trunks y Nappa se encontraban en un pequeño planeta deshabitado, el primero terminando de reparar la máquina del tiempo. Al fin lo había logrado. En las últimas horas pensó que Bra tendría que viajar sola junto con Vegeta hacia la tierra, pero eso ya no sería necesario. A pesar de que la máquina todavía no podía ser usada para ir al futuro, si funcionada como teletransportador. Satisfecho por su trabajo, se apresuró a guardar las herramientas que había utilizado para la reparación de la máquina. Tenía planeado ir a ese planeta donde su hermana y su padre fueron por esa "mercancía". Solo tenía que seguir la ubicación de Bra por medio del GPS que había colocado en el scouter de ella. Listo para partir, le ordenó a Nappa que se subiera a la nave, éste obedeció a regañadientes. Él iba a hacer lo mismo, pero en ese instante un escalofrío le recorrió el cuerpo. Podía sentirlos, estaba muy familiarizado ante esas dos energías malignas. Después de todo, Bra si viajaría junto con Vegeta.

—Me encontraron, están aquí—dijo Trunks con rabia, percibiendo las presencias de Towa y Miira.


Notas de la autora:

Espero que les haya gustado este 9° capitulo. La verdad es que se me dificultó escribirlo, fue todo un caos, pero he aquí el resultado. Ahora me dedicaré a escribir un fic para un concurso de terror, y para serles sincera no llevo nada ¡Ni siquiera el titulo! Así que estaré estos siguientes tres días muy pero muy ocupada.

Paso rapidín a los agradecimientos: Mafer08, Cardenas28, SophyBrief, Junior VB, Gaby, Sora147, Kyojuanime, Paola, Ximena, 30LucasTaylor, Aricvan, Cristian (jajajajaja me hiciste reír con tu comentario), Nizle883, nina, Marilu Bello, los dos Guest y Blythe J. Gracias a todos ustedes por sus reviews, sus favs y sus follows :3

Ya saben que pueden mandarme un review, inbox, un PM por cualquier duda, critica, o cualquier cosa que me quieran comentar. El link de mi página de facebook está en mi Bio.

Besos y abrazos

Mackenzie Monyer

26/10/16