El día en que los resultados de los exámenes de medio año fueron puestos en el tablón de anuncios, los alumnos de todas las clases se asomaban a deshoras si habían quedado dentro de uno de los cincuenta lugares disponibles.

Para Irie Naoki no era relevante ya que siempre quedaba en el primer puesto; sin embargo, la curiosidad sacó lo mejor de él y desvío su ruta del almuerzo para revisar el tablón, en caso de que Kotoko quedara dentro del puesto.

-Tu nunca revisas los resultados- Opinó Watanabe en desconcierto.

-Acaso no puedo ver?- Replicó inexpresivo.

-No dije eso- Tartamudeó intimidado por la mirada intensa que le dirigió.

Vio un conjunto de estudiantes frente el tablero de resultados, cuchicheando con los ojos azorados y la voz en asombro. Se preguntó a qué se debía ese comportamiento, porque no le parecía normal que los estudiantes anduvieran asustados por unos simples resultados que no determinaban nada.

Se forzó pasar entre la gente que hacia revuelo frente al tablero. Al verle llegar le dieron el paso.

Subió la vista hacia el tablero para llevarse la sorpresa del puesto número cincuenta de la lista: Aihara Kotoko (clase F). Cómo fue posible que lo logró? Quizo abrir la boca en asombro, pero no lo haría frente los demás.

Una sensación de satisfacción le rodeó, una calidez de victoria atravesó su pecho.

-No puede ser! Aihara-san quedó en el puesto cincuenta- Watanabe se llevó las manos a las mejillas boquiabierto. -Sabia que lo lograría-

-Les dije que podía hacerlo- Ella se les acercó con gesto contento. Le guiñó el ojo a él de manera discreta.

-Felicidades Aihara-san- Watanabe le tendió la mano nervioso y contento.

-Gracias, Watanabe-san- Respondió ella reciprocando la felicitación.

-Sabía que podías hacerlo, no lo dude ni un segundo- La halagó con los ojos en forma de platos, agitando la mano de Kotoko que aún la mantenía apretada a su contacto. -Eres increíble, Aihara-san!-

-Lo aprecio mucho- Agradeció sonriente.

-Aihara, ven- Intervino él un tanto perturbado por verla charlar cómodamente con su mejor amigo. Ella soltó la mano de Watanabe y le siguió fuera del bullicio y de los rumores que se comenzaban a esparcir de ella de "haber hechizado el tablero de resultados". Al detenerse extendió su mano hacia ella con la palma abierta. -El trato se acabó, dame mi foto-

-Ah si- Recordó ella. -Aquí la tengo- Metió su mano al traje y sacándola del bolsillo se la entregó despreocupadamente. -Ten-

-No la saques con tanta facilidad al público- Habló alterado, con el ceño fruncido. La tomó de golpe y la guardó dentro del bolsillo de su traje.

-Ahora ya estamos a mano- Le sonrió orgullosa con las manos atrás, abalanzando su cuerpo enfrente y atrás. -Y las chicas ya no te molestarán y a mi tampoco- se rió. Los ojos le brillaron, y su sonrisa luminosa expresaba su gozo y satisfacción de haberlo hecho. -Bueno, me voy- desapareció de su vista, corriendo rumbo al auditorio donde el equipo de basquet entrenaba.

Algo en él se movió y eso le incomodó porque no comprendía lo que sucedió con la sensación de calor dentro de él al verla sostener la mano de su mejor amigo y luego sonreírle con esa sonrisa luminosa que contagia.

Dio un respingo e hizo como si nada hubiera pasado… al menos eso creía de momento.


Estando en clase, ocupaba sus pensamientos en cosas que le hicieran darse cuenta que lo ocurrido era un sentimiento de orgullo y nada más. Solo se dejaba dominar por la manera natural en que ella se ganaba a las personas con solo tratarlos bien y sonreírles.

-En tres semanas será el festival deportivo- Anunció su tutor de la clase A. Un señor de actitud difícil y voz recia. -Sortearemos los puestos de todos y no permitiré que se intercambien las posiciones-

A Naoki le tocaron los relevos mixtos y los cien metros.

Los festivales deportivos le irritaban por el bullicio de la clase E y F.

Terminando las clases su tutor le habló pidiéndole que le esperara hasta que el salón se vaciara.

-Naoki-kun, has decidido entrar a la universidad de Tokio?- Cuestionó con interés, sentado en el pupitre con las manos entrelazadas y los ojos pequeños le observaban con análisis.

-No, no quiero ir a la universidad- Confesó indiferente, haciendo que el tutor se sorprendiera con su respuesta.

-Pero, todos contamos con que ingresaras allí- Replicó molesto, levantándose del pupitre con el rostro crispado. -Eres el estudiante número uno de Japón-

-Como dije, no quiero ir a la universidad- Se disculpó y salió caminando al pasillo con dolor de cabeza por haberse irritado ante una conversación relacionada a su futuro. No sabía con certeza lo que quería hacer con su vida saliendo de la preparatoria y eso era un problema. Se frustraba al pensar en su futuro.

En su camino a la casa, Kotoko lo alcanzó en su bicicleta llamándolo energética.

-Naoki-kun! Espérame- Cuando lo hubo alcanzado después de pedalear con fuerza, le preguntó cómo había estado su día.

-Bien- Se limitó a decirle.

-Qué actividad te tocó en el festival deportivo?- Preguntó interesada, caminando a su paso luego de bajarse de su bicicleta al alcanzarle. -A mi me tocó grupo mixto de relevos y de carreras-

-Relevos mixtos y cien metros- Contestó en frustrado. De verdad no tenia ganas de hablar con nadie en ese momento. Cerró los ojos.

-Te sucede algo? Luces frustrado-

-Estoy perfecto- Reprimió su frustración para actuar en su pose altiva y superior que le caracterizaba.

-Si tu dices- Dijo dándole por su lado. -Pero no es bueno quedarse callado, por tu salud-

Se subió a su bicicleta y se adelantó dejándole a expensas de sus pensamientos.

-Te veo en casa- Le gritó a lo lejos de la cuadra.

Se desvió de su ruta normal, para ir a una cafetería que le quedaba en el rumbo a casa. Prefería estar solo cuando se trataba de calmar dentro de su propia mente.

Se sentó luego de haber pedido un café americano, dejando caer su pesado cuerpo en la silla, puso su cabeza sobre el borde de la mesa y las manos sobre su cabello castaños, hundió su cara en su antebrazo.

Que rayos estoy haciendo? Me siento patético dudando de mi futuro, pero no me llama la atención nada. He leído libros de muchas cosas y nada me agrada. Pensó.

Una presencia nueva y tímida se acercó a él, tomándolo por sorpresa, se percató que era Akisuki Nara, la chica que rechazó indirectamente.

-Qué se te ofrece?- Encaró a la tímida presencia femenina que lo contemplaba.

-Irie-kun- Dijo queda. Su rostro se sonrojó y sus manos se posesionaron a la altura de su pecho en plegaria. -Puedo sentarme contigo? Es- Se trabó dubitativa antes de seguir -Quiero que me rechaces como se debe- Dijo sin aire.

Él meditó unos segundos y poniendo los ojos en blanco, asintió.

Ella se sentó frente a él con las manos empuñadas de nerviosismo, la respiración agitada y la sensación de haber visto a un fantasma le tenia a él sin cuidado.

-Dime, Akisuki-

-Cómo sabes mi nombre?- Pestañeó incrédula.

-Aihara- Masculló bebiendo un sorbo de su amargo café. Ella dio un suspiro afable.

-Dime lo que me tenias que decir- Respingó perdiendo la paciencia, cerró los ojos abrumado, llevándose una mano al puente de la nariz.

-Sí, Irie-kun- Balbuceó nerviosa y sonrojada. -Me gustas, Irie Naoki-san, por favor sal conmigo- Se agachó en reverencia con movimientos toscos poco afables a su vista. Casi como un rayo, se le vino a la mente la imagen de Kotoko jugando basquetbol aquel día sabiendo que compartiría su casa con ella; se miraba tan tranquila y agradable a sus ojos. Akisuki no tenía las cualidades que Kotoko poseía, y sin percatarse de lo que le pasaba, ella se levantó como un resorte esperando su respuesta.

Sacudió su cabeza, regresando en sí.

-No- Contestó con la mirada vacía y la voz fría. -No me gustan las chicas estúpidas-

Ella agachó la cabeza en derrota, el apagón de sus ojos le dio incomodidad porque le daba la impresión que ella solo se había fijado en él por ser guapo e inteligente, el resto era lo de menos.

Hizo un mohín, inmiscuido con su propia frustración mas que el haber sido declarado por una chica de la clase F.

-Si no es mucha molestia- Habló ella, rompiendo el silencio incómodo que se hizo. -Podemos ser amigos?-

-No lo creo- Respondió negativamente.

-Entonces- Se trabó luciendo terriblemente desesperanzada. Naoki supuso que quizá trataba de enmendar la situación, pero le estaba resultando imposible, así que decidió romper el silencio.

-Mira, Akisuki- La interrumpió prudentemente. -No me interesan las chicas como tu, pero te pido disculpas por haber tirado tu carta sin siquiera leerla- Se inclinó levemente en reverencia.

Akisuki exclamó en sorpresa, sonrojada.

-No tienes por qué disculparte- Parloteó, terriblemente nerviosa. -Irie-kun no hiciste nada malo, la culpa fue mía por haber mandado a Kotoko-chan a entregarte la carta en mi lugar-

Admito que fue mejor que Kotoko me diera la carta, aunque no la hubiese leído, pensó calmado, así la pude conocer. De pronto se sintió extraño por pensar de esa manera con respecto a la chica que vivía en su hogar.

-Como sea- Cortó la conversación con deseos de irse a casa. -No es de gran importancia-

-Pero…- Se volvió a trabar con torpeza en sus manos y gestos. -Fue mi culpa-

-Piensa lo que quieras-

Se marchó del local dejando el café a medio terminar y su paz interrumpida.

Qué rayos le pasaba?