TITULO: El Trato

Capítulo: Una serie de eventos desafortunados

Libro: Harry Potter

Pairing: H/D B/R T/N

Category: Tiene algo de Fluffy, Angs, Romance y quizá algo más.

Raiting/Warning: PG-13 por el momento. M-Preg. Algunos Spoilers del último libro (sin llegar a ser todos y cambiando, obviamente, mucho).

Disclaimer: Yo no poseo a los personajes de Harry Potter, pertenecen a su Creadora J. K. Rowling y a sus respectivos socios comerciales. Ésta solo es una historia escrita de fan para fans, sin fines lucrativos.

Lo único mío son la historia, las ideas y OCC (Personajes originales).

De todas maneras si te gusta la historia y quieres publicarla, te pediría que antes lo consultes conmigo.

CAMPAÑA LE FAY : No permitamos que el PLAGIO se lleve nuestro trabajo, así que si conoces una historia Robada, por favor denúnciala a sus respectivos dueños. No es justo que nuestras horas de dedicación se vayan a la basura y se vean inmiscuidas en una total falta de respeto para el Autor y los lectores. Entre más luchemos, más saldremos adelante. ALZA LA VOZ, NO TE QUEDES CALLADO ANTE EL PLAGIO.

Tiempo: Posterior a la "saga" de libros.

En calidad de Universo Alterno.

FEEDBACK: katrinna_le_fay arroba .mx ó katrinna_le_fay arroba

MSN:shania_xs arroba

Facebook:katrinna_le_fay arroba

Nota:Esta historia, por ser lo que es contiene OCC en los personajes (creo que eso está claro desde el momento en que se llama: FanFiction) y M-Preg. Hago hincapié en esto.

¿Qué es M-Preg? Es la contracción para referirse a un: Masculine Pregnant (embarazo Masculino) Si no te agrada esta temática, entonces no lo leas.

De esa manera te ahorrarías algún sentimiento de contrariedad. Pero si te da curiosidad, entonces adelante. Recuerda que yo no me hago responsable de nada ya que es tú decisión. Gracias.

oOoOoOoO

Era un hecho: jamás, NUNCA, le gustaría el mundo Muggle. Comenzando con sus personajes extravagantes y acabando con todos esos artefactos que jamás entendería.

Los muggles, siempre lo había dicho y lo sostendría, estaban locos.

-Hey, ¿estás bien?

Su idea de entablar una inusual pero necesaria charla diplomática con Harry Potter no consistía en ir a un…lugar así.

-Claro que lo estoy, Potter. ¿A caso me crees un enclenque debilucho?

No respondería a eso, evidentemente la mirada del muchacho le decía otra cosa. Así que sonrió detrás de la botella que se llevó a los labios.

Oh, esa imagen la conservaría por siempre.

Draco Malfoy era en ese momento, la pintoresca creación del puro miedo.

-¿No te gustó la cerveza?

-No es eso.

-¿Entonces qué es? Digo, ni siquiera las has probado.

El rubio arrugó el entrecejo, miró la botella verde y con un gesto que indicaba más asco que gusto olfateó un poco antes de beber un trago.

-No voy a envenenarte.-Rió Harry, cuando el rostro de Malfoy reveló una mueca de disgusto.

-Está agria.

-Lo lamento. La cerveza de mantequilla sabe muy diferente. Por lo regular en el mundo mágico no se encuentra mucho de esto, ¿cierto?

-No te vanaglories de tus expertas papilas gustativas, Potter. Claro que tenemos alcohol, en eso se incluyen las cervezas. ¿A caso nos crees idiotas?-Gruño el muchacho.-Para tú información la cerveza es invento de los magos…otra cosa es que estos muggles de pacotilla la hayan descubierto y patentado como suya…pero nosotros sabemos la verdad. Claro, cosa que tú desconoces.

Harry se encogió de hombros. Verdad o mentira era uno de esos temas que en realidad no le interesaban.

-¿Y bien?, ¿qué querías decirme?

Malfoy volvió a mirar el lugar con desconfianza.

-Mi idea de hablar no consistía en que me trajeras a este horrible lugar de muggles.

-No es tan horrible Malfoy, solo es un pub.

-De muggles.

El ojiverde respiró profundo, Malfoy parecía más un niño remilgando que un adulto.

-Existen infinidad de lugares en el mundo mágico, ¿por qué carajo tenías que traerme…?

-Te lo dije antes, te lo diré por si lo olvidaste: NO deseo que NADIE me vea.

-Como si pudieran reconocerte.

Fue el turno de Harry de gruñir.

-Oh, se me olvidaba que el ego del MAGNIFICO Harry Potter es grande, por lo que no le cabe en su pequeña cabecita que no es toda una celebridad como ostenta.

-Malfoy…

-Además has estado en el mundo mágico yendo y viniendo a lugares, supongo. Ya era para que alguien te hubiera reconocido, genio.

Bueno, en eso el rubio pedante tenía la razón.

Había visitado bastantes lugares públicos como para que alguien lo hubiese reconocido ya. Tal vez, en verdad, ya lo habían olvidado.

Cierta parte de él, en realidad toda, se alegró por ello.

-Pero dado que tú excelso ser jamás podrá acostumbrarse a lidiar con simples magos…necesito hablar contigo sobre lo del…lo del…

-¿Caso de tú padre?

-¡NO!-Gritó el rubio, propiciando varias miradas sobre él.-Odio a los Muggles por entrometidos.-Masculló, cosa que a Harry le causó gracia.

-¿Entonces? Si no es sobre tú padre, no encuentro alguna otra cosa que desees hablar conmigo.

Malfoy friccionó sus manos en puño y respiró un par de veces antes de hacer algo que pudiera delatarlo.

Lo que menos quería era más miradas muggles sobre él.

¿Por qué Potter era tan idiota?

-Eres un retrasado, Potter.

-Eso no es nada nuevo viniendo de ti.

Ambos se miraron un momento con intensidad, igual que esas veces en el colegio cuando iban a reñir.

-No voy a desperdiciar mi saliva contigo, Potter, así que iré al grano. ¿Qué harás después de que esto termine?

-¿Hablas de la charla? Ir a mi piso a…

-¡No!-Volvió a gritar, sonrojándose nuevamente ante las miradas de todos.-De verdad, Potter, ¿eres estúpido o vivir entre muggles te afectó la veintiúnica neurona que tenías?

-Malfoy…

-Me refiero al después, cuando todo este maldito Trato finalice.

-¡Ah!

-¡Ah!-Se burló el rubio girando los ojos.

-¿Y eso a ti qué te importa?

-ME IMPORTA…Mira, Potter.-Dijo Malfoy, respirando profundo y tratando de modular su tono de voz.-Ya estoy haciendo mucho con haber aceptado venir a este mugroso lugar y tratar de hablar civilizadamente, si se le puede llamar así, contigo. No me hagas perder la poca paciencia que tengo.

Harry sonrió con cierto agrado.

-Vaya Malfoy, ya era hora de que dejaras al arrogante niño en casa y expusieras al hombre que eres. Estaba comenzando a pensar que jamás crecerías.

El ojiverde rió con estruendo, provocando que el rubio se ofuscara.

-Potter…

-Está bien, está bien, hablaré en serio contigo. Es solo que, tienes que admitirlo, es gracioso verte enfadado.

Draco estaba viendo muy tentador el hecho de sacar su varita y desquitarse un poco con el insoportable hombre frente a él. Un obliviate sería lo que utilizaría con los muggles latosos a su alrededor.

Pero…eso solo llevaría a investigaciones innecesarias y su carrera se vería afectada. Ya demasiado había sufrido y trabajado para dejarla intachable como para que el idiota de Potter la ensuciara.

"Pero el hecho de terminar con él valdría, de buen agrado, que se manchara nuevamente"

Aunque resultara muy tentador, desechó la idea.

-¿Entonces, Malfoy?, ¿Quieres saber sobre lo que haré después de que me des a mi bebé?

El aludido se estremeció de solo pensarlo.

-¿Y?

Harry se tomó su tiempo para analizar la situación.

Si había accedido a hablar con Malfoy fue por hacerle ver su madurez. Como le había dicho en su primer encuentro, ya no tenían ni once ni diecisiete años para tratarse como niños.

Ambos eran adultos, respetados en sus respectivos trabajos y mundos. Tenían educación, pero sobre todo negocios que atender.

No sería un buen negociante sino se pusiera a la altura de las circunstancias y por lo que veía, Malfoy también lo había entendido.

-Tengo una vida hecha aquí, Malfoy.-Suspiró Harry, haciéndole ver al rubio que hablaría con la verdad.-Creo que ya lo suponías.

-Sí pero…nadie me garantiza nada.

A Harry le hizo gracia la oración.

-No sé porque estás tan preocupado. Ya te lo dije, no me voy a quedar en un mundo que me obliga a hacer cosas que no deseo. Soy un adulto y yo decido sobre mi vida.

Muy bien, el rubio no estaba preparado para escuchar algo como eso. Debía admitir, solo para sí mismo, que se encontraba bastante choqueado.

-¿Y luego?

-No entiendo tú pregunta.

El ojiverde volvió a beber de la botella, no despegando su mirada de la gris que lo siguió muy de cerca.

-Sí, cómo puedo estar seguro que no andarás por ahí exhibiendo a…a…

-Si lo que te preocupa es que exponga a mi hijo…pierde cuidado, ¿crees que me hace mucha gracia que vayas a ser…el candidato?

-¡Oye!-Gruñó el rubio.-Es de mi sangre de la que hablas. ¿Crees tú que estoy muy feliz de que el mugroso de Harry Potter vaya por la vida con algo mío?

-Yo tampoco.-Se sinceró el pelinegro.-Pero no tengo opción.

-¡¿Sabes tú lo que medio mundo mágico daría por tener un hijo MIO?

-Discúlpame por no ser parte de ese medio mundo, Malfoy.

Ambos se miraron con enfado.

-Sería más sencillo que Granger te ayudara a adoptar, si tanto te disgusta que YO sea tú candidato.

La voz del rubio sonó herida, algo que Potter no pudo dejar de notar.

-Tal vez…pero hay cosas que quiero experimentar por mi mismo.-Dijo, tras un largo suspiro.-Lo lamento, no quería…no es tan malo después de todo….tú linaje es bueno, estuve investigando.-Trató de halagar un poco.

-¡Por supuesto que lo es!-Pronunció con orgullo el otro.-Desciendo de los mejores. Sangre pura corre por mis venas. Ese niño será prácticamente de la realeza.

No sabía porqué pero de repente esa frase dicha con anterioridad por Zabini, había llenado de orgullo al rubio, algo en lo que no había pensado antes.

Harry lo notó y sin desearlo, compartió un poco de ese innecesario halago.

-Entonces… ¿en dónde te asentarás?-Preguntó Draco, aclarándose un poco la garganta para salir de ese embarazoso momento.

-Por lo pronto aquí, en Londres.

-¿Por qué por el momento?

El ojiverde sonrió un poco.

-Por mi trabajo, claro. ¿A caso piensas que me sostengo del aire?

En realidad eso no le interesaba, pero ya que tocaban el plan financiero de su próximo vástago…

-Por supuesto que no, Potter, pero tengo entendido que tú parentela te dejó una cuantiosa fortuna.

-Dinero mágico, eso no me sirve aquí, Malfoy.-Respondió el muchacho, enseñándole un billete que dejó sobre la barra.-Por si no te habías dado cuenta, aquí se reirían si osara siquiera dejarles un galeón como pago.

-Idiotas incultos…pero si, lo entiendo, no soy estúpido, ¿sabes?-Gruñó ofendido.-Aun no me sigue convenciendo.

-¿El qué?

-Qué mi hijo vaya a vivir en un mundo tan retrógrada como este.

Harry casi se ahoga con el último trago de cerveza.

-¿Disculpa?-Inquirió entre confuso y molesto.

-No te hagas el idiota, Potter. No puedo permitir que mi sangre viva en un lugar tan horrible como este.-Respondió el otro con total apertura.

-Número uno, Malfoy, no será, ni remotamente o por error tú hijo. Que contribuyas con la mitad de las cosas no te da el derecho a reclamar nada.-Dijo tajantemente-Y número dos, este es un BUEN mundo para que MI hijo viva. Si yo lo hice bien, también lo hará él.

-Aja.-Se mofó el otro, pasando por alto las palabras del pelinergo.-Nadie lo garantiza. Este mundo es totalmente medieval.

-No voy a regresar.-Replicó, subiendo un poquito el tono de voz.

-Nadie te está diciendo que lo hagas, ¿crees que yo quiero que estés por ahí mostrándole al mundo a mi hijo? Primero muerto, ¿me escuchaste?

-No será TÚ HIJO, será MIO.

-¡Como sea! Pero no quiero que viva aquí.

Para ese momento medio bar los miraba pero ambos se encontraban tan inmersos tratando de desafiarse, como al parecer siempre sería la costumbre, que no se percataron de eso.

Varias sonrisas delataban el entretenimiento.

-Mira, Malfoy.-Resopló el ojiverde tratando de controlarse.-No tengo porqué soportarte ni decirte en dónde voy a vivir con MI hijo. Tú parte solo consiste en darme lo que necesito y punto.

-No lo haré si no me convenzo. Como la otra parte involucrada tengo derecho a externar mi opinión.

-Tú no tienes ningún derecho a…

-Lo tengo porqué quiero y punto.

Si alguno de los dos se lanzaba a la yugular del otro probablemente nadie lo culparía. El momento estaba pasando de tenso a desesperante.

-La discusión no terminará ni aunque te exponga las cosas con manzanitas, ¿verdad?

Draco solo enarcó una ceja a modo de reto por lo que Harry respiró tratando de calmarse.

-De acuerdo, ¿me dejarás en paz si te enseño un poco de este mundo? Aunque no tendría por qué hacerlo, pero no creo que morir por incumplimiento de contrato sea lo más sensato que tengamos planeado para los próximos días, ¿verdad?

El rubio estaba por replicar cuando se percató de las miradas dirigidas hacia ambos. Estaban siendo el circo de tres pistas de aquel asqueroso pub.

-Sí, bueno…pero que quede claro que solo lo hago por los inconvenientes sociales que eso pueda acarrearme.

Harry rodó los ojos y aceptó. Tratar con Draco Malfoy era como tratar de enseñarle a un niño de dos años las tablas de multiplicar.

-Bien, empezaremos ahora.

-¿Ahora?-Indagó el otro con una pizca de espanto.

-Ya estamos aquí y es mejor darle buena cara al mal tiempo…aunque sigo viendo estúpido todo esto.

Malfoy abrió la boca pero terminó por asentir.

¿Por qué rayos había llegado a eso?

"Maldita Pansy"

Bien, por lo regular los turistas y personas aledañas a la capital londinense siempre se llevaban una excelente impresión del lugar. Sin embargo, y por un momento lo olvidó, no estaba tratando con cualquier tipo de persona.

El hecho de que el muchacho que tenía el cuerpo completamente empapado y la mirada de si me dices algo te mueres aquí mismo, no concordara con el ocho mil por ciento de la estadística normal, era cómico.

No por verlo así…bueno, la verdad era que Harry estaba esforzándose mucho (bastante, diría en realidad) por no lanzar una carcajada de esas que duraban como cinco minutos y otros diez para olvidar el buen chiste.

Los labios apretados y blancos ya por la presión, estaban pidiendo a gritos expresar lo que deseaba, pero evidentemente eso le costaría más que un gruñido molesto por parte de su acompañante.

-Será…será…-La risa saldría en cualquier momento. No podía ni hablar con coherencia.

Draco Malfoy lo miró con el mismo odio con el que alguna vez había mirado a Voldemort por obligarlo a hacer cosas que no deseaba, sin embargo el pelinegro estaba convencido de que esa vez no se detendría de lanzarle algún hechizo, y dado que en ese momento su habilidad mágica era tan buena como la de un muggle…

-Vamos, acompáñame antes de que…enfermes.-Indicó, girando para no continuar mirando el desastre que era el rubio.

El aludido resopló bastante audible antes de seguir al otro hombre.

Eso era humillante. Jamás, en sus años y a pesar de todo lo que había vivido, se habría imaginado en una situación como esa.

Comenzando con las ropas empapadas y terminando con el cabello revuelto, el dobladillo del pantalón arruinado y… ¿le faltaba una agujeta?

-¡Odio a los malditos Muggles!.-Dijo, frunciendo aun más el entrecejo cuando a Harry se le escapó una risita.

Realmente estaba comenzando a perder la poca cordura con la que contaba y juraba, sobre la tumba de sus ancestros y el apellido de su padre, que si otra cosa, por mínima que fuera, le ocurría, entonces toda su furia se desataría y nadie podría detenerlo.

Afortunadamente para la pobre humanidad el camino hacia ningún lugar que Malfoy conociera, fue rápido, viéndose de pronto ante un ascensor.

-No me subiré a eso.

-Pero Malfoy, son diez pisos.

-¡Caminaré entonces!

Harry, que ya había subido al ascensor, lo observaba con una expresión inteligible…era más risa que nada, pero por el respeto que se merecía el…ser humano que el rubio representaba, era que no se burlaba.

Además, ¿qué clase de persona madura sería si se riera de la desafortunada suerte de Draco Malfoy?

-Nada va a sucederte.

-Eso mismo dijiste cuando subimos a ese gusano metálico, luego en esa tienda y cuando ese miserable perro se me acercó.

Malfoy fulminó al pelinegro con la mirada cuando este dejó escapar una pequeña, diminuta risita.

-Lo lamento es que…vamos, sube, te doy mi palabra que esta vez nada sucederá.

El rubio apretó los dientes y las manos tanto como pudo.

No obedecería a Potter, no lo haría. Mejor se aparecía en casa donde podría dar rienda suelta a su enfado.

-Vas a resfriarte.

Quizá había sido el tono o la mirada cargada de...definitivamente burla no, lo que terminó convenciendo a Draco (una vez más) de creerle al estúpido muchacho que sonrió y apretó un botón.

Los ascensores mágicos eran seguros, pero los muggles…

Solo cerró los ojos y aguardó. ¿Qué más podría salir mal?, ¿Qué el maldito cacharro ese se cayera?

Un chirrido, bastante fuerte, obligó al rubio a abrir los ojos y encontrarse con los de Harry.

-Es un elevador viejo, rechina así todo el tiempo.

Los ojos grises inspeccionaron rápidamente la cabina, antes de sentir un estirón bastante fuerte en el estómago.

-Llegamos, ¿ves? No ocurrió nada.

Con una mueca de fastidio Draco salió del ascensor, siguiendo al ojiverde que lo guió por un pasillo hasta una de las puertas de en medio.

-Lamento sino es tan ordenado, pero teniendo en cuenta que no planeaba quedarme tanto tiempo en el mundo mágico y que Ron insistió en…

-¿Dónde estamos?

Los ojos verdes parecieron desconcertados.

-Mi apartamento, claro.

Harry se hizo a un lado y le cedió el paso a su visitante, quien con la desconfianza de su estirpe y la mano sobre su varita, inspeccionó un poco antes de poner un pie dentro de aquel lugar.

-No es tan grande, pero se vive bien.-Comunicó el pelinegro, encendiendo varias lámparas que iluminaron el lugar.

Si, efectivamente el lugar no era un pent house, pero a leguas se veía que el ojiverde se había esmerado en el.

-Un agujero de rata es más grande que esto, Potter.

-Qué bueno que te gustó.-Señaló el otro, lanzándole una toalla.-Para que te seques.

Draco gruñó pero aceptó la toalla con la que inmediatamente comenzó a secarse el cabello.

-Prepararé té…si quieres ducharte puedes hacerlo, el baño está al fondo…ropa…

-¿Te recuerdo que soy un mago? Y uno bastante bueno, si habría que añadir.

Harry frunció el seño pero lo dejó pasar. Total, si estaba siendo cortes era únicamente para demostrarle que tenía modales y porque quizá, muy en el fondo, se sentía un poco culpable de lo que le había pasado al rubio.

Se introdujo en la cocina y mientras buscaba la tetera recordó los pequeños incidentes de esa tarde.

Al salir del pub, Harry de inmediato se prestó a enseñarle la ciudad, comenzando con las construcciones turísticas, aunque a su parecer todo llamaría la atención del rubio.

Y así había sido, mirando con un poco de sinceridad, la admiración que Draco se obstinaba en ocultar. Pero la emoción en los ojos grises, así también como el miedo, se reflejaba en cada paso que daban.

-"¿Qué es eso?"

Había indagado el rubio, mostrándole a Harry unas escaleras.

-"El subterráneo".

Draco había mirado con aprehensión la escalinata que se perdía en el subsuelo.

-"Es solo un metro…un tipo de tren que viaja bajo tierra"

El rostro horrorizado del rubio habría valido cualquier cosa.

-"No es tan malo. Si quieres podemos ir"

-"No estoy interesado en trenes que…podrían terminar bajo un montón de tierra"

-"Vamos, es seguro. No te va a comer"

Quizá había sido la risita del ojiverde pero fue el rubio quien prácticamente, y con ese orgullo que seguramente lo había impulsado a hacer varias cosas durante su vida, quién lo arrastró abajo. Su gesto de molestia delataba su estado anímico.

-"No soy ningún cobarde, Potter. A ver, ¿y ahora?, ¿en dónde rayos está tú maravilloso subsuelo?"

-"Subterráneo, Malfoy. Y hay que comprar primero los tickets y luego entrar"

El rubio se cruzó de brazos mientras que el otro, con cierto algo que todo aquello le provocaba, compraba los boletos.

-"Y con eso, ¿ya?"

-"No. Ahora los pasaré por esa máquina y después caminaremos un poco para tomar el metro"

-"¿Caminar? Es mejor la aparición"

Harry giró los ojos. Se preguntaba, por veinteava vez, lo que estaba haciendo en ese lugar y con la compañía, jamás, ni remotamente pensada, de Draco Malfoy.

Con infinita paciencia el ojiverde deslizó los tickets por la banda metálica quien les permitió el acceso ante el, no muy evidente, gesto de asombro del rubio.

-"Ahora vamos"

Caminaron un pequeño trecho hasta llegar al andén, dónde varias personas aguardaban como ellos.

-"¿Y luego? Nos quedamos aquí, ¿o hay que silbar para que tu…cosa esa llegue?"

-"Ya te dije que es como un tren…como el expreso de Hogwarts. Esto es un andén y hay que esperar un poco hasta que llegue"

Malfoy arrugó la nariz y miró de forma despectiva a los presentes.

Quizá el rubio estaba pensando lo mismo que su compañero: jamás se habría imaginado en tan ridícula situación.

Afortunadamente, para ambos quizá, no tuvieron que aguardar demasiado pues un gusano metálico, como Draco lo llamó al mirarlo, se detuvo frente a ellos.

-"No me inspira confianza"-Agregó el rubio tras introducirse en uno de los vagones.

-"Descuida, es uno de los sistemas de transporte…muggle, más eficiente y seguro que existe"

La sonrisa confiada del pelinegro en nada disipó la desconfianza del otro, pero como el rubio no iba a permitir que lo miraran horrorizado…Si Potter podía, él también.

Las puertas se cerraron y tras una pequeña campanita que indicaba la salida, el subterráneo se puso en marcha.

No fue la gran cosa, al menos no para Draco, quien solo veía pasar un túnel lleno de nada.

-"¿Y esto es fantástico?"

-"Tú quisiste venir"-Respondió el otro, alzándose de brazos y tratando de leer el diario por encima del hombro de una mujer a su lado.

-"Genial, muggles idiotas"

El trayecto transcurrió con normalidad, al menos para los pasajeros, y bastante aburrido para el rubio, quien estaba mirando tentadora la idea de desaparecerse y regresar a su casa.

Tenía bastantes cosas que hacer con el caso de su padre como para perder el tiempo en esas ridiculeces.

Sin embargo, apenas tomar la decisión de marcharse, el chirrido de algo lo exaltó.

-"¿Qué pasa?"-Indagó, mirando al ojiverde que había despegado la mirada del diario con bastante pereza.

-"Nada, seguro es cambio de vías"

Eso no le gustó en nada al rubio, quien se acercó un poco a la puerta para intentar ver algo.

-"Malfoy, no creo que…"

Pero no pudo finalizar la oración porque el repentino y brusco movimiento del vagón hizo perder el equilibrio al mago que cayó de sentón en el piso.

-"¡Maldita cosa!"-Gruñó el rubio, tratando de incorporarse con la decencia intacta.

Pero no pudo, tres jalones más por parte del tren se lo impidieron.

Varias personas comenzaron a murmurar mientras que otras trataban de ver algo por las ventanas.

Todo fue una especie de pequeño caos por un momento, en que las luces se apagaron y encendieron sucesivamente hasta que el alta voz les notificó.

-"Buenas tardes, amables pasajeros, les hablamos desde la central del subterráneo Londinense. Están experimentando fallas mecánicas de las cuales no deben preocuparse, un ingeniero está por auxiliarlos y calculamos que en aproximadamente treinta minutos estarán moviéndose nuevamente para llegar a su destino. Gracias por utilizar el subterráneo, uno de los mejores y más seguros medios de transporte.

Que tengan buena tarde."

Varios se miraron entre si y otros simplemente continuaron leyendo el diario, libros o escuchando música.

El único que pareció un poco desubicado fue el rubio.

-"¿Qué pasa?"

-"Falla mecánica".

-"¡¿Y lo dices así, tan tranquilo?"

Harry miró al rubio con una mezcla de entre burla y pena.

-"Ya escuchaste, ya vienen a ayudar. Esto es cosa de todos los días"

Draco no lo pensaba así, sino todo lo contrario.

Lo que Harry comunicó como rutinario para el rubio se trató de un infierno, primero por encontrarse a varios metros bajo tierra (no era como si nunca hubiera estado en Gringot), en segunda por la anciana a su lado que insistía en hablar y hablar sobre sus nietos y sus gatos y la foto de un hombre que se le antojó horrible pero que para ella era un caballero, y en tercera porque la media hora se convirtió en dos. Al parecer las ratas se habían comido el cableado y habían tenido que repararlo por completo.

-"No volveré a subirme en una cosa como esta…me largo a mi casa"

-"Espera, no puedes desaparecer así, hay…hay muggles aquí"

-"¡¿Y eso a mí que me importa?"

La mirada de Harry le advirtió millones de cosas en silencio a las que Draco no prestó atención. Lo que necesitaba era aire y salir de ahí cuanto antes. Estaba por asfixiarse.

-"¿Por qué no me dijiste que eres claustrofóbico? De haberlo sabido…"

-"¿Habrías evitado, OH, mi amado héroe, que me metiera ahí?"

-"No, te habría comprado una bolsita para el mareo"

La calle principal fue el marco perfecto para la rabieta del rubio, quien solo miraba la sonrisa petulante y burlona del pelinegro.

-"Potter…"

-Ya, continuemos. No fue tan malo quedarse atascado en el subterráneo. Cosas peores han sucedido"

Si por cosas peores el ojiverde había invocado lo que ocurrió, Draco estaba seguro de a quien mandarle el cuerpo decapitado de Potter.

Su cabeza la tendría de trofeo en su casa.

El resto del día fue, catalogándolo de alguna forma, una serie de eventos desafortunados para Draco Malfoy, comenzando con la televisión explotando en el aparador donde el rubio se había detenido a mirar a las personas dentro de la cajita; hasta la máquina de café en un puesto de la esquina, volándole casi en el rostro.

Si eso era un recorrido tranquilo y encantador, Draco tenía que agradecerle también el hecho de que un perro se le hubiera acercado a olfatearlo ("hueles a pócimas, Malfoy"), después a gruñirle como si se tratara de un delincuente y a prenderse del dobladillo de su pantalón hasta romperlo. Pero no conforme con el escándalo que había armado a mitad de una concurrida calle dónde los muggles mirones solo se reían, el maldito perro del infierno se había hecho pis en sus zapatos como muestra de su autoridad.

Draco había gritado tan alto como pudo y apenas decidirse a largarse de ahí, una mujer mayor (cómo odiaba a las ancianas) lo había perseguido buen trecho de la calle golpeándolo con su bolso porque según ella: "La golpeó sin disculparse"

El día no podía empeorar…si, la lluvia lo hizo, empapando al rubio quien se negó rotundamente a compartir la sombrilla con el pelinegro, que se debatía entre reír sin parar o condolerse de su compañero.

Afortunadamente las cosas parecían haberse calmado, sin embargo Harry pensaba que paseo tan más…agradable, jamás se volvería a presentar en su vida.

-Debería invitarlo más a menudo para tener un poco de diversión gratuita.-Se dijo sonriendo, mientras buscaba la cajita dónde guardaba el té.

Ciertamente el día no había sido tan malo, pero estaba seguro que Draco no había quedado tan convencido de aquel mugroso mundo muggle.

-No es que me interese si le gusta o no.

-¿El qué?-Indagó el rubio, recargándose en el marco de la puerta de la cocina mientras terminaba de secarse el cabello.

-Nada. ¿Te duchaste?

-No, solo sequé mí ropa pero odio secarme el cabello con magia, queda horrible.

Harry había olvidado por un momento que la magia existía y que podía hacer un montón de cosas que las personas normales tenían que realizar por otros medios.

-Acogedora ratonera tienes, ¿te costó mucho?

La burla del rubio no lo amedrentó.

-No tanto como pedían, sé arreglármelas bien.

-Se nota, otro poco y esto se caerá.

-No seas ridículo, no está tan mal.

Draco lo sabía pero jamás lo diría. Al menos el departamento de Potter era agradable…hasta hogareño. ¿Quién iba a decir que el hombre tenía un poco de gustillo?

-Ten.

-¿Y esto?-Indagó olisqueando la taza que el otro le dio.

-Té, genio.-Respondió el pelinegro, pasando a Malfoy de largo para ir a la sala, en dónde colocó agua a un par de macetas con plantas extrañas.

Draco lo siguió, dejándose caer en un sofá que para variar era cómodo.

-¿Vives tú solo?-Indagó el rubio, solo por no tener que escuchar el tedioso sonido del chorro de agua cayendo.

-Antes tenía un perro, pero preferí regalarlo. No tengo mucho tiempo para cuidar mascotas.

-¿Y así quieres tener un bebé?

Harry gruñó.

-Un hijo es muy diferente a un perro.

-Claro, sobre todo porque tienes que alimentarlo, cuidarlo y darle cariñitos de vez en cuando.

Draco sonrió de lado, al menos podría desquitarse un poco por todo ese horripilante día. No quería ni recordarlo.

Harry se preguntó la razón del porqué el rubio continuaba ahí, soportando lo que odiaba. Pero no entró en demasiados detalles, si jamás había entendido a Malfoy, no lo haría en esos momentos.

Si estaban ahí era solo por negocios.

-Un hijo es diferente, créeme, estoy preparado.

Draco bufó, bebiendo un poco más de té. Después del aguacero, le sentaba bien algo caliente.

Sus ojos grises continuaron inspeccionando, hasta que se detuvieron en una imagen colgada frente a él.

-¿Qué es eso?

Harry, quien regresaba de la cocina con un poco más de agua, miró hacia donde su invitado lo hacía.

-Una fotografía.

Los ojos grises se abrieron.

-No se mueve, si es lo que vas a preguntar. Las fotografías del mundo mágico y este son muy diferentes. Pero créeme, es una fotografía.

Draco comenzaba a ver que en su mundo y en ese, había muchas semejanzas, pero jamás terminaría de acostumbrarse a algo tan carente de magia como lo era esa simple imagen.

No comprendía cómo los muggles sobrevivían sin magia en sus vidas.

-¿Y qué cosa es?

Harry terminó de regar las plantas y colocó el recipiente sobre una mesita cercana, después miró la fotografía que evidentemente era el centro de atención del rubio.

-El Kilimanjaro.

La ceja enarcada lo dijo todo.

-Es un volcán que se encuentra en Tanzania…está en África.

Draco parpadeó sin apartar la mirada de la fotografía.

-Es… ¿grande?

-El volcán y montaña más alto de África. Si observas bien, en la cima hay nieve.

-¿Pero có…?

-Es un glaciar. Se formó en la punta y eso impide que el volcán…tú sabes. Es una verdadera belleza en persona.-Sonrió Harry.

-¿Tú conoces eso?-Indagó con cierto asombro el rubio, pues tenía que reconocer que aunque no se moviera, la imagen era impecable y bastante impactante.

Que perteneciera a Potter no significaba que no admirara la belleza de un paisaje.

-Claro.-Sonrió el pelinegro con cierto orgullo.-De hecho yo tomé esa fotografía.

Y Harry tuvo que reprimirse otra, de las muchas, risitas que los gestos y actitudes de Malfoy le hacían experimentar.

-¿Tú?... ¿Qué…? ¿Cómo?

Sabiendo que eso tendría que discutirse (no iba a intentar disuadirlo más), alguna vez, prefirió hacerlo en ese momento. Por eso con un suspiro y sentándose cerca del rubio, se dispuso a explicar algo que en su opinión era innecesario hacer.

-Soy fotógrafo, Malfoy. Trabajo para la NatGeo.

-¿La qué?-Indagó el rubio sin comprender nada.

Harry tuvo que ser paciente.

"Madurez y paciencia"

Se repitió mentalmente.

-La National Geographic….es una revista de reportajes sobre animales, personas o paisajes, como el Kilimanjaro. Es…periodismo serio y al mismo tiempo aportas un granito de arena para concientizar.

Draco miraba a Harry de una forma en la que nunca lo había observado. Eso lo hizo sentirse bastante incomodo, y eso en presencia de Malfoy no era muy bueno.

-Ja.

-¿Qué?

-Es curioso.-Sonrió el rubio tras beber un poco más de té.

-¿El qué?

-Que de entre todas las profesiones tuviste que elegir precisamente fotógrafo.

-¿Es eso un halago?

Draco casi escupe el té.

-¡Ewww, no, nada de eso! ¿Cómo pudo llegar a ocurrírsete? Es solo que…no me imaginé que tú, el héroe de todo el mundo mágico fuera a ser un simple fotógrafo, es todo.

-Pues me gusta.-Defendió el pelinegro.-Es un trabajo bastante interesante. Viajo mucho, eso me gusta.

Draco ocultó la mueca de enfado tras la taza y observó al muchacho.

Lucía radiante al hablar de su profesión o lo que fuera que hiciera. Tal vez hasta era interesante.

-¿Viajas?-Indagó sin hacer notar su interés, cosa que Harry no pasó desapercibido.

-Sí, bastante. Hace un año estuve en el polo sur.

Los ojos grises volvieron a abrirse.

-¿El polo sur?, ¿estás loco? ¿A caso querías fotografiar al gordo del traje rojo?

Harry lanzó una carcajada. Al final había logrado salir.

-¡No!, ¡¿cómo se te ocurre? Su nombre es Santa Claus y no existe…además él vive en el polo norte, no en el sur.

Draco bufó ante la risa burlona del ojiverde.

-Lo lamento, es solo que…

-¿Y por qué fotógrafo?

Harry respiró un par de veces para detener la risa. Ese día ya había reprimido bastantes.

-No lo sé, quizá porque es un trabajo hermoso.

Malfoy no le veía lo hermoso por ninguna parte.

-Si es…yo no sabía utilizar una cámara y la primera vez que tuve una entre mis manos fue porque una pareja me pidió que los fotografiara frente al Big Ben. La sensación del click fue…mágica. Creo que ahí me interesé por la fotografía, tomé un par de cursillos por internet y voualá, me compré una belleza.

-¿Una qué, en dónde?

Harry volvió a reír y Draco comenzó a sentirse seriamente ofendido.

-Una cámara, Malfoy.

-No, eso no un… ¿qué demonios es eso?

Harry no comprendió pero de repente un ruidito llamó su atención.

-La contestadora.-Murmuró el ojiverde, incorporándose para acercarse a ella.

Draco había notado el ruidito desde hacía un rato, pero la charla de la cámara y todo lo demás lo había distraído.

¿Qué diantres era una contestadora?

Miró a Harry oprimir algo en un aparato pequeño junto a otro artefacto largo y blanco que no reconoció.

Esos muggles y sus inventos raros.

De repente la habitación se envolvió de una voz que salía de la nada. Draco se tensó.

-Tranquilo, son solo mis mensajes que como supuse, son bastantes.

El rubio no comprendió pero escuchó atentamente las diferentes voces que provenían de la cajita, las cuales hablaban sobre reuniones en días que ya habían pasado hasta saludos cordiales para Potter.

Draco también observó, con ojo crítico, el rostro de su anfitrión, quien lucía bastante contento de escuchar esas voces. Sin embargo, hubo alguna que se repitió y que pareció no hacer muy feliz al muchacho.

-¿Qué ocurre?

Harry negó, volviendo a oprimir un botón que borraba algo. Por lo que pudo escuchar.

-Nada…cosas…recuerdos…nada.

Draco frunció el entrecejo.

-Para ser nada te has puesto de terrible humor. Mejor me largo.

Harry asintió, quizá era lo mejor.

-Yo…

-Tú mundo de pacotilla sigue sin gustarme, mucho menos por lo que ocurrió hoy.-Señaló el rubio, incorporándose y poniéndose a la altura del otro.

-Me lo imagino, pero no es tan malo, solo te ha tocado mala suerte.

Draco gruñó.

-Es mal lugar para mi hijo, Potter. Muy mal lugar.

-Malfoy, si accedí fue solo por cortesía y por enésima vez no es tú…

-¿Para qué es esto?-Indagó el rubio, oprimiendo un botón de la cajita que Harry estaba manejando y que este mismo no alcanzó a impedir.

"Tienes, veinte mensajes nuevos de Alec Laurent"

Informó la mágica voz de la cajita, algo que hizo a Draco gruñir.

-¿Veinte men…? ¿Quién es Alec Laurent, Potter?

Harry estaba en todo su derecho de no responder, sobre todo porque era su vida y Malfoy no tenía porque involucrarse en lo que no le importaba.

-Él es…

Oportunamente, igual que en las series de T.V, tocaron a la puerta, algo que distrajo la momentánea y visible atmosfera tensa que se había creado.

Harry se dispuso entonces a abrir.

-No has respondido, Potter.-Indicó el rubio, mirando atentamente los movimientos del muchacho.

-No tengo porqué responder a eso, Malfoy, es mi vida y… ¡Alec!-Murmuró, cuando un hombre alto, fornido y bastante atractivo apareció del otro lado de la puerta.

Para Malfoy, la respuesta había llegado oportunamente.

Continuará…

Una disculpa por el retraso pero el mundo real se ha vuelto exigente con mi tiempo, gracias por esperar.

No voy a dejar abandonado el proyecto, así que tengan confianza en que lo terminaré. Además no es una historia muy larga pero si con bastante argumento así que por eso heme un poco desquiciada jeje.

Bien, creo que no hay nada importante que agregar, solo agradecerles que me sigan leyendo y esperar a poder actualizar pronto.

Recuerden que cualquier duda que tengan pueden preguntármela que yo la responderé a la brevedad posible.

Un saludo muy grande y gracias por elegir a esta historia por compañera ^^

Katrinna Le Fay

Octubre 2010

PD1: Sigan apoyando la campaña Anti Plagio porque entre más seamos más podremos alzar la voz ^^

PD2: Si pulsas el botón de acá abajo y me dejas un comentario (el cual no cuesta mucho, se los aseguro) estarás contribuyendo a que conozca lo que opinas de la historia, así como tus sugerencias y todo lo que se te pueda ocurrir (solo insultos y review anónimos no acepto pero lo demás, claro que si ^^) De antemano gracias por tu comentario n.n