EL SR LONGBOTTOM, SUPONGO.

Esto se sale de la trama principal, pero es importante… Gracias a Todos y todas por los REWS!


Londres, primeras horas de la madrugada del 31 de julio 1995.

Cuando todos los consternados miembros de la Orden del Fénix pusieron el pie fuera de las puertas de la casa, el vendaval mágico que los empujaba arreció, convirtiéndose en un diminuto pero voraz tornado, que los succionó y los escupió en el Lago Serpentine, en medio de Hyde Park. El variopinto grupo de magos se dio un inesperado chapuzón y treparon como pollos mojados por la orilla. Sin tiempo que perder para no alertar a los muggles, Dumbledore les ordenó aparecer de inmediato en la Madriguera.

En la fatídica madrugada del 31 de julio, Arthur y Molly les dieron acceso a su humilde casita, y tras una ronda de hechizos secantes y varias humeantes teteras de té, la muchedumbre arremolinada en la abarrotada cocina dejo de tiritar y castañetear los dientes. Una alteradísima Molly -después de mirar por enésima vez la aguja con el nombre de Harry que se había quedado descolorida y fija en "Peligro Mortal"- ordenó entre sollozos en el hombro de su marido a una enfurruñada Tonks que se sentara después de que tirara por tercera vez una taza. Dumbledore le daba palmaditas en el hombro y ofrecía caramelos de limón a todo el mundo. Moody…estaba más que malhumorado, irritable y paranoico que nunca, mascullando entre dientes. Emmeline Vance y Hestia Jones, sentadas muy juntas se secaban las lagrimitas con pequeños pañuelos. Elphias Dodge, Dedalus Diggle, Sturgis Podmore se apelotonaban también en torno a la usada mesa de cocina. Kingsley Shacklebolt, Bill y Charley se quedaron de pie, apastados contra las paredes…no había sillas ni espacio para tantos.

Molly, con el pelo hecho un desastre y los rulos medio caídos asomando de la redecilla, se tomó finalmente la cucharada de poción calmante que Bill le ofrecía. Los dos hijos mayores de la familia estaban muy serios. Shacklebolt murmuró desde su lugar apoyado en el quicio de la puerta:

-Albus…¿Qué vamos a hacer ahora?

El anciano mago suspiró y se mesó lentamente la larga barba blanca. Miró cuidadosamente a todos sus contertulios y musitó:

-Exactamente lo que le dije a Sirius…

Pareció recorrerle una ráfaga de viento helado, porque se estremeció.

-Es evidente que Voldemort y yo…los dos nos equivocamos…

Dedalus dio un respingo y la mayoría de los presente puso cara rara. Bill y Charley intercambiaron por un instante una mirada. Con cansancio en la voz, el anciano continuó:

-Hace ya muchos años…se hizo una profecía sobre la derrota de Voldemort, donde se decía que la única persona que puede acabar con Lord Voldemort nació a finales de julio, hace 15 años, y que este muchacho nacería de padres que hubieran burlado a Voldemort tres veces.

Alzó la mirada por detrás de sus gafas de media luna y susurró con vehemencia:

-Ya incluso entonces sabíamos que había dos niños que encajaban en esos criterios, los dos hijos de miembros de la Orden. Harry no puede ser el señalado por la Profecía… Está claro que el Niño de la Profecía es Neville Longobottom.

Arthur murmuró con aire increíblemente cansado:

-¿Y cómo puedes estar tan seguro, Albus? Después de todo, hasta hace poco creías lo mismo de Harry…

El anciano mago exhaló lentamente, y murmuró con todo el peso de sus errores encima de su conciencia:

-Porque Harry…no ha muerto a manos de Voldemort Arthur, sino a causa del veneno de acromántula y sus heridas no tratadas. Severus no pudo rescatarle pero confirmó que Harry fue encerrado en un calabozo y dejado a su suerte…Su muerte ha sido…un mero accidente…y la profecía deja muy claro que solo pueden morir el uno a manos del otro…

El hombre tamborileo con los dedos en la mesa, sus ojos centelleando una vez más:

-Neville es tímido, quizás a causa de haberse educado lejos de otros niños y bajo la tutela de su abuela Augusta, pero es un Griffindor y ha demostrado más de una vez que tiene el valor del casa del León en sus venas. Estaba con Harry cuando este descubrió por vez primera a Fluffy guardando la trampilla de entrada al laberinto con la Piedra Filosofal… También estaba en el bosque cuando los unicornios estaban siendo atacados y ganó diez puntos por enfrentarse a sus amigos e intentar que fuesen tras la Piedra. Se enfrentó muy valientemente, el primero de todos, al bogart de Remus…Toda la escuela estuvo hablando de eso durante días. Incluso afrontó con enorme dignidad las clases sobre maldiciones imperdonables de Barty hijo. Y sé que ayudó a Harry con las pruebas del torneo…el uso de braquialgias es evidentemente el toque de un herbologista.

Molly comenzó a sollozar de nuevo, inconteniblemente, y Albus le palmeó una mano murmurando:

-Hagamos que el sacrificio de nuestro Harry no sea en vano…¿No lo veis? Mientras Voldemort cree haber acabado finalmente con su enemigo, esto nos da una oportunidad única para entrenar al muchacho correcto…

TR&HP

Augusta Longbottom miró con incredulidad a su vieja elfina y apartó el extremo de la cinta que ataba su cofia de volantes. Dio un vistazo al enorme reloj que compartía su mesilla de noche con un severo retrato de su difunto esposo y murmuró:

-¿Que Albus Dumbledore está en la chimenea pidiendo permiso para verme? ¿Y es urgente?

La elfina asintió, sujetando con ambas manos el delantalito de tela que la cubría. La anciana resopló –era una hora indecentemente temprana para una visita social- y murmuró incorporándose de la cama con el largo camisón de algodón hasta los pies:

-Hazle pasar al comedorcito de verano Rosa…y dile a Laurel que le sirva un te mientras me visto.

15 minutos después, y ya vestida en su habitual vestido de paño verde de corte recto y hasta los pies, el pelo recogido en una cofia igual color, Augusta entró al pequeño comedor con vistas al jardín, donde aguardaba el Director de Hogwarts. Mientras tomaban un té, la mujer escuchó atentamente a Dumbledore, su relato y nueva interpretación de la profecía y su petición para entrenar personalmente a su único nieto, dadas las peligrosas circunstancias actuales. Augusta contempló al anciano y preguntó emocionada:

-Y ese entrenamiento, ¿Exactamente en qué consistiría?

Con sus eternamente chispeantes ojos sonrientes, sabiendo que ya había ganado, Albus respondió:

-Básicamente en una adaptación de parte del programa base de los Aurores: Defensa avanzada, clases de Duelo y Combate Mágico, Técnicas de Rastreo y conocimientos sobre las debilidades de su enemigo, querida mía. Todo impartido por miembros de la Orden. Neville tiene el potencial para seguir los pasos de su padre Augusta, la profecía lo dice…solo hay que ayudarle un poco.

La conversación se alargó, y finalmente el anciano mago se retiró con la promesa de volver después de la hora del almuerzo, dando tiempo para que Augusta impartiera las nuevas a su nieto.

La mujer dejó su taza de té a un lado y murmuró contemplando la puerta:

-Siempre he dicho que volvería algún día, y que si Dumbledore dice que ha vuelto, es que ha vuelto...

Se levantó exclamando con impaciencia:

-¡Rosa! ¿Se ha despertado ya mi nieto?

La elfina se materializó a su lado y murmuró tímidamente:

-No Señora. El Señorito Neville no suele despertase hasta pasadas las nueve y aun no son ni las 8.

La mujer rezongó, le dio unas instrucciones y avanzó a paso rápido por las escaleras. Abrió sin llamar la puerta del dormitorio de su nieto y gritó:

-¡Neville! ¡Despierta!.

El muchacho saltó en su cama, enredado entre las sábanas y acabó cayéndose al suelo con un grito de espanto. Su nuevo ejemplar de cactus Mimbulus Mimbletonia se agitó con incertidumbre en su mesilla y sus furúnculos parecieron inflarse un poco en alarma.

-¡Arriba gandul! ¡Se acabo eso de dormir hasta las tantas!

Frotándose el chichón de su cabeza, los ojos castaños de Neville miraron con confusión a su alborotada abuela, mientras con la otra mano daba unas suaves palmaditas al -a punto de lanzar una rociada de jugo apestoso- cactus. La mujer le jaleó hacia el baño y le tiró casi a la cara unas ropas.

-¡Venga! Tenemos mucho que hacer Neville…Y lo primero es ir al Callejón Diagón a comprarte una varita. ¡Albus Dumbledore va a entrenarte!

Los ojos de Neville se dilataron y el muchacho gimió, encaminándose cabizbajo hacia su baño.

TR&HP

Al final de la mañana una exultante Augusta terminó de arrastrar a su nieto por varias tiendas, y decidió que ya era hora de alimentar a su desfallecido retoño. Esa misma tarde, después de un bien merecido almuerzo, Rose anunció a sus invitados. Augusta estaba que no cabía de gozo en su vestido y se había puesto su tocado favorito para ocasiones especiales, un mochuelo disecado que parecía haber anidado en el frontal una pequeña cofia que tan solo sujetaba su moño.

Por el corredor se escucharon una serie de rítmicos y sordos golpeteos. Uno de los elfos abrió las puertas del saloncito y acompañando a Dumbledore, que iba vestido en una túnica verde muy oscuro con signos cabalísticos y soles en oro, estrellas y lunas en plata, entró Alastor Moody, con su pata de palo y el bastón en la mano. Se cubría con un raido y largo guardapolvo similar al que usaban la mayoría de aurores en sus incursiones en el mundo muggle. Su cara llena de cicatrices expresaba recelo y su ojo falso giraba como loco en todas direcciones. Finalmente, ambos ojos, el natural y el mágico se centraron en el asombrado adolescente y murmuró tendiendo una mano ruda y tosca:

-El Sr. Longbottom, supongo.

(NA: parafraseo de la del célebre explorador Stanley: "El Doctor Livingston, supongo". al encontrar al Dr. Livingston)