"Hay momentos que a un guerrero se le hace la siguiente pregunta en cuestión a su arma...¿Qué hace a uno un guerrero?...¿El arma que el guerrero empuña...? ¿O el guerrero que empuña el arma...?"

Una a una, las ciudades que se negaban a reconocer el gobierno de Absalon, eran tomadas por la fuerza por las tropas imperiales. Aunque éstas trataron de resistir con las tropas locales, no tenían ni la fuerza, ni preparación que tenían las tropas imperiales. Las tropas del imperio eran enormemente poderosos y poseían mejores armas y magia. La resistencia era prácticamente inútil. Así durante casi 300 años desde que Absalon se hizo emperador.

Pese a ellos, había algunas ciudades que si lograban resistir a los asedios del imperio. En ese tipo de casos, Absalon tenía que intervenir en persona para con uso de su gran poder, poder tomar definitivamente la ciudad y castigar a sus ciudadanos por no unirse al imperio con duras y crueles torturas.

Vista en primera persona desde el ordenador Calibal.

Absalon estaba ahora en la sala del gran súper ordenador Calibal junto con Shockdown. Absalon daba vueltas por la enorme sala, siendo seguido por el escáner de Calibal. El emperador parecía verdaderamente molesto.

Absalon: Estupidas resistencias ¿Por qué se empeñan a no unirse al imperio? ¿Acaso no se dan cuenta que toda resistencia es completamente inútil? ¿Cuántas ciudades más debo conquistar por la fuerza para que se den cuenta de que nada de lo que hagan servirán contra nosotros?

Shockdown: Por lo visto, las ciudades que se niegan a unirse a usted, desaprueban sus métodos de gobierno. En especial en las partes de esclavizar a las especies inferiores menos inteligentes.

Comentaba el gran robot, mientras Calibal mostraba en pantalla, varios vídeos donde las tropas imperiales esclavizaban y usaban como mano de obra barata a las razas inferiores, incluyendo a ponis primitivos. Absalon molesto, respondió.

Absalon: ¡Esas especies inferiores no me importan lo más mínimo! Y esos estupidos sentimentalistas desperdiciando su tiempo con ellos, solo por la estupida ideología de que algún día evolucionaran a especies más inteligentes. Menuda tontería. Esos especies de trogloditas nunca serán la especie dominante en este mundo. Para eso estamos nosotros.

En ese momento, Calibal mostró en la pantalla la imagen de un poblado en medio de una zona helada. Absalon vio dicho lugar con interés.

Absalon: Mmm...El poblado de hielo. Conozco ese lugar. Tengo entendido que ahí hay poderosos guerreros. Si logro reclutarlos para mi causa, tendré una poderosa fuerza para intimidar y dominar a mis enemigos.

Shockdown: Opciones...Aceptables...

Absalon: Je, je, je, je...Ese será mi plan. Conquistar esa ciudad y obligar a sus guerreros a trabajar para mí. Calibal. Preparara un ejercito. Vamos a tomar esa ciudad.

Ordenaba el emperador y el súper ordenador obedeció aquella orden.

Días más tarde, el poblado de hielo estaba siendo atacado por las tropas celestes. Absalon no se equivocaba cuando decía que los guerreros de ahí eran poderosos. Aunque no contaban con más armas que katanas y armaduras tipo samurai, verdaderamente lograban plantar cara a las tropas imperiales. La dificultada era tal, que el mismo emperador en persona tenía que intervenir para derrotar a dichos guerreros.

Absalon: Esos idiotas. Es cuestión de demostrarles quien manda aquí...

Comentaba el emperador disparando un rayo desde su casco que atravesó a un guerrero que iba a atacarlo. Una valkiria celeste que acababa de llegar, le informó a éste.

Valkiria: Mi emperador. Artemisa y sus fuerzas han tomado el lado oeste de la ciudad.

Absalon: Excelente. Que siga así.

Comentaba el emperador, mientras veía arder el poblado. De improviso, un rayo lo golpeó para sorpresa de la valkiria que solo podía ver como el emperador salía por los aires y aterrizaba lejos del poblado. El emperador algo aturdido, se levanto.

Absalon: Maldita sea...¿Quién es el maldito suicida que se ha atrevido a atacar a mi persona, el gran emperador?

Decía furioso el emperador porque alguien se atreviera a golpearlo sin más. En ese momento pudo oír una voz.

¿?: Se puede decir que yo soy el responsable de ello.

Dijo una voz y en ese momento el emperador lo vio. Era un extraño pony de avanzada edad de pelaje negro y crin blanca con negro. Grandes bigotes blancos. Alas de luz. Portaba una armadura con placas tipo samurai con una mascara con forma de boca dorada que la tapaba parte del rostro. Empuñaba una gran katana.

Absalon: ¿Y quién se supone qué eres tú?

Exigía Absalon saber el nombre del quien le atacó. El guerrero pony le respondió entre carcajadas.

¿?: Soy Shogun el Poderoso. El guerrero más poderoso de mi aldea y el que la defiende de todo mal. Incluso de tipos despreciables como tú.

Respondía el guerrero. Absalon molesto le dijo a éste.

Absalon: Estupido insecto ¿Acaso sabes quién soy yo?

Shogun: Por supuesto que sí. Eres el emperador bastardo que somete a su gente a una completa dictadura solo por puro hambre de poder. Pues siento decirte, Absalon, que tus días de tirano han acabado. Yo, Shogun el Poderoso, lo juro por mi vida.

Decía con orgullo el guerrero samurai. Absalon le respondió molesto.

Absalon: Pues esa vida puede ser muy corta para ti ¡Y ahora muere, viejo!

Dijo el emperador lanzando un gran rayo contra el guerrero, pero el guerrero lo esquiva con enorme rapidez. Aquello le sorprendió al emperador que no se esperaba que alguien tan viejo se moviera tan rápido.

Absalon: ¿Cómo es posible que ese saco de huesos se pueda mover tan rápido?

El emperador seguían lanzando rayos sin cesar, mientras el guerrero lo esquivaba una y otra vez, moviéndose de un lado a otro con enorme rapidez.

Absalon: ¡Maldito sea! ¡Párate de una maldita vez, viejo!

Gritaba furioso el emperador, ahora lanzando esferas explosivas desde sus cascos y el guerrero los desviaba con facilidad con ágiles movimientos de su katana, haciendo que dichas esferas explotaran lejos de allí.

Shogun: ¡Ey! Tampoco soy tan viejo. Solo tengo 84 años.

Decía molesto el guerrero por el comentario del emperador. Ahí también le dijo al emperador.

Shogun: ¡Ahora prepárate para recibir mi gran ataque relámpago!

El guerrero concentró energía en su espada y lanzó un gran rayo que lo disparó contra Absalon. El alicornio se cubrió con una barrera mágica para protegerse del ataque. Al final el rayo impactó en dicha barrera, donde al emperador le costaba mantener dicho escudo.

Absalon: (¿Cómo es posible que esta maldita reliquia sea tan fuerte? Yo soy el emperador y he vivido y entrenado más que este vejestorio. Entonces...¿Cómo es que me está poniendo en aprietos y tiene tanto poder?).

Se preguntaba el emperador, mientras seguía resistiendo el ataque del guerrero. Shogun como si supiera lo que pensaba el emperador, le dijo a éste.

Shogun: Ja, ja, ja, ja...Seguramente te estás preguntando como es que estoy logrando ponerte en tantos problemas. Crees que el poder del mal te hace invencible, cuando el verdadero poder invencible está dentro de uno mismo. Y te lo voy a demostrar ahora mismo.

Respondía Shogun aumentando la fuerza del rayo, finalmente rompiendo la barrera del alicornio, impactando con el rayo al emperador donde le causó mucho dolor.

Absalon: ¡AHHHH...!

Gritó el alicornio sintiendo enormes descargas eléctricas por todo su cuerpo. Pese a ello, pudo mantenerse de pie y mirar con ira al guerrero.

Absalon: ¡Nadie humilla a Absalon y vive para contarlo!

Gritó furioso Absalon, mientras un aura de oscuridad lo envolvía. Rápidamente se lanzó hacia el guerrero dispuesto a golpearlo con sus cascos impregnados en magia oscura, pero sorprendentemente el guerrero lograba bloquear con facilidad los ataques del alicornio. En ese momento Shogun concentró energía y creó un gran tornado que repelió a Absalon a gran distancia.

Shogun: Hora de acabar con tu tiranía, Absalon. Comprueba mi gran ataque relampagueante.

Comentó el guerrero y lanzándose a una velocidad que ni Absalon podría igualar, comenzó a darle un sin fin de cortes con su katana causando un intenso dolor al alicornio y finalmente cayó al suelo nevado.

Nota autor: Los que sigáis mi fanfic el Renacer de los Celestes, seguramente os sonará esta parte.

La valkiria de antes cuando llegó, fue a socorrer al emperador.

Valkiria: ¡Mi emperador!

Acto seguido apareció Shogun riéndose a carcajadas y empuñando su katana.

Shogun: Ja, ja, ja, ja...¿En serio creías que podrías derrotar a Shogun el Poderoso? Es hora de que pagues por tus crímenes en el Imperio Celeste y sus gentes.

En ese momento, el samuría centró su vista en la valkiria que estaba con el emperador olvidándose completamente de él.

Shogun: Oh...Que hermosura...Que belleza...

La valkiria que estaba con el emperador, vio al samurai corriendo hacia ella.

Shogun: ¡Venid aquí, hermosa! ¡Y deleitaros con vuestras belleza!

Valkiria: ¡Ahhhh!

Gritó asustada la yegua, donde de inmediato salió corriendo y siendo perseguida por el samurai.

Shogun: ¡No vayáis, hermosa dama! ¡No tenéis nada que temer del poderoso Shogun!

Decía el samurai, persiguiendo a la asustada yegua hasta el borde de un precipicio donde abajo tenia un gran lago helado. La yegua voló con sus alas, pero Shogun al pisar el borde se resbaló y cayó hasta el agua helada donde volvió a emerger, pero atrapado en un gran bloque de hielo.

Sin la protección de Shogun, conquistar el pueblo fue más sencillo. Finalmente el poblado de los guerreros fue tomado por el imperio y usarían dicho lugar para entrenar tropas más fuertes para un proyecto creado por Shockdow y Calibal para entrenar a fuerzas especiales conocidas como asesinos imperiales. Pese a que Absalon había ganado, se sentía frustrado por el hecho de que un viejo guerrero casi acaba con él y perdiera de forma tan absurda. Por un momento miró el gran bloque de hielo donde estaba atrapado el guerrero. Por un momento pensó partirlo en pedazos con el dentro, pero se contuvo. Pensaba conservarlo como recordatorio de que necesitaba ser más poderoso, para asegurarse de que nadie lo volviera a vencer.

Visión en primera persona desde Calibal

Días más tarde. En la sala del súper ordenador, Calibal tenía en pantalla gráficas de extrañas máquinas con forma de esqueleto humanoide y de unidades bípedas. Cuando percibió que venía alguien, quitó de la pantalla dichas unidades. El emperador aparecía en la sala bastante molesto.

Absalon: ¡No me puedo creer que ese maldito viejo estuviera a punto de acabar conmigo! ¡Se supone que yo, el emperador, soy el guerrero más poderoso que existe! ¡Nadie debería ser capaz de plantarme cara! ¡Si las demás ciudades celestes independientes se enteran de esto, podrían motivarlos a plantarme mayor resistencia!

Comentaba enfadado el emperador, mientras Calibal no perdía detalle. El robot Shockdown trató de calmar al emperador.

Shockdown: Tranquilícese, mi emperador. Shogun no era un pony corriente. Era un guerrero con una reputación prácticamente legendaria. Es normal que usted estuviera a punto de perder contra él.

Absalon: ¿Me estás diciendo que yo soy débil...?

Decía bastante molesto el emperador ante lo que le decía el robot. Ahí el robot le respondió.

Shockdown: Trató de decirle, amo, que se enfrentó a un enemigo fuera de lo común, pero repasando errores pasados, podemos prever futuros incidentes.

Absalon aun seguía molesto, pero en parte el robot tenía razón. Tendría que aprender de sus errores para hacerse más fuerte. Y al final se le ocurrió una idea.

Absalon: Puedes que tengas razón, Shockdown. Y tengo una idea...

Dijo el emperador sonriendo perversamente. Calibal escaneó el estado de ánimo del emperador.

En los últimos días, Absalon estuvo encerrado en la antigua forja del imperio celeste, empleando un objeto ancestral llamado el Yunque del Vacío. Un artefacto ancestral único del cual se dice que sirve para crear objetos extraordinarios y que la mayoría de los objetos ancestrales fueron creados por dicho yunque. Absalon pasó semanas ahí, reuniendo diversos materiales donde la mayoría eran metales y aleaciones fuertes, como la peligrosa materia negra en su estado cristal. Golpe tras golpe con el martillo, Absalon estaba dando forma a un extraño objeto por encima del yunque. Finalmente después de varios meses de duro trabajo, por fin lo logró.

Absalon: Por fin. Después de tanto tiempo. Lo conseguí. Mi nueva arma.

Decía con satisfacción el emperador, alzando por encima de su cabeza una enorme hacha. Era una enorme hacha de tamaño colosal. De mango negro como la oscuridad y la parte de la hoja dentada roja enormemente afilada. Absalon examinaba su obra con satisfacción y comentó.

Absalon: Bien. Tú serás mi herramienta con la que traeré la destrucción y desesperación a mis enemigo...Mira tú...No es mala idea...Te llamaré...

Después de un breve silencio, el emperador finalmente dijo.

Absalon: "El Hacha de la Destrucción".

Decía el emperador mientras el hacha construido con las aleaciones más poderosas que existían actualmente y con la materia negra cristalizada, brillaba con un tono oscuro rojizo. El emperador tenía unas enormes ganas de probar su nueva arma, y sabía perfectamente donde probarla.

En la zona donde dentro de 50.000 años sería conocido como el reino de los dragones, Absalon estaba probando su nueva arma contra la raza de dragón más peligrosa y despiadada que existía actualmente. Los temibles dragones violetas de ojos verdes. Aquella raza eran consideradas como la mas peligrosa de todas las razas de dragón primitivas. Bestias sin capacidad de raciocinio, de los cuales no dudaban en matar a todo lo que se encontrasen por delante. En dicho lugar, ocurría un sin fin de explosiones.

Absalon: Ja, ja, ja, ja ¡Probad mi nueva arma!

Decía el emperador usando su nueva arma contra los dragones. Cada golpe de aquella hacha, causaba una enorme destrucción en la zona. Los dragones furiosos, se lanzaban hacia el alicornio, pero pese a la enorme diferencia de tamaño de los dragones frente al emperador, El alicornio con su nueva arma, lograba matarlos fácilmente y casi sin oposición. Los dragones estaban siendo exterminados uno a uno, hasta que finalmente quedaba una. Una dragona que defendía su nido lleno de huevos de dragón. Absalon se acercaba lentamente mientras arrastraba su hacha por el suelo.

Absalon: Je, je, je, je...Ahora solo faltas tú y esos huevos para exterminar a tu inútil especie.

Decía el emperador con una cruenta sonrisa. La dragona se lanzó violentamente contra Absalon, pero el alicornio con un golpe de su hacha, la golpeó la cara tirandola al suelo. Absalon la cogió de uno de sus cuernos y tiró de ellos, pero la dragona reaccionó a tiempo y la levantó llevándose a Absalon con ella. El alicornio logró con ágiles movimientos sentarse encima del cuello de la dragona mientras se sujetaba de uno de los cuernos de la dragona. La dragona se sacudía con violencia contra las rocas tratando de librarse del alicornio. Absalon cargando de energía su hacha, golpeó brutalmente la cara de la dragona haciendo que cayera de nuevo al suelo y Absalon descendiera lentamente hasta el suelo. El alicornio se puso delante de la debilitada dragona donde ésta miraba al emperador con furia. Absalon sonriendo perversamente, la dijo a la dragona.

Absalon: Aquí acaba tu inútil especie...

Decía el emperador alzando su hacha cargando de enorme cantidad de energía y de un movimiento, partió en dos a la dragona justo por la mitad al mismo tiempo que ocurría una gran explosión. Dicha explosión destruyó los huevos, excepto un huevo lila con moteados violetas en él. Dicho huevo cayó rodando por una pendiente donde estaba antes el nido hasta llegar a un riachuelo y ser llevado por la corriente.

Finalmente Absalon había terminado de probar su nueva arma, el cual le satisfacía el resultado.

Absalon: Ja, ja, ja, ja, ja...Excelente. Esta arma funciona perfectamente. Ahora si que mis enemigos tendrán motivos para temerme...

Comentaba el emperador satisfecho con el resultado, tras exterminar a casi toda la especie. El alicornio malvado se marchó volando de allí.

Volviendo con el huevo, éste fue llevado enormemente lejos del territorio de los dragones. Tras un largo viaje, terminó en lo que dentro de 50.000 años seria conocido como Equestria. El huevo quedó atrapado en unas ramas que estaba tiradas en un río. Un volcán entró en erupción donde la lava lo cubría todo y dicho huevo quedó atrapado bajo la lava. El huevo no le afectaba en absoluto dicha lava, pero no impidió quedarse atrapado en la lava solidificada.

Más tarde, Absalon estaba en la sala del súper ordenador contemplando su arma. Todo eso bajo la constante visión de la inteligencia artificial Calibal. El emperador parecía verdaderamente satisfecho con los resultados de su nueva arma.

Absalon: Ja, ja, ja, ja...Excelente...Al final esta arma ha salido más poderosa de lo que pensaba. Con ella, no tendré absolutamente a nadie que se interponga en mi camino.

Comentaba satisfecho el emperador al ver que su arma respondió perfectamente a sus expectativas.

Shockdown: Su arma ha demostrado tener un poder sin igual, mi emperador. Ninguna de las demás armas ancestrales tienen el nivel de dicha arma...Posiblemente su poder solo sea superado por la ...

Absalon: ¡Silencio, Shockdown! Esa arma no existe. Solo es una estupida leyenda de la época de Orion. Aquí no hay arma más poderosa que la mía.

Decía molesto Absalon. El emperador trabajó mucho para crear su arma, y no estaba dispuesto a dejar que ninguna arma superase a la suya. Calibal observaba detenidamente al emperador. En ese momento apareció una imagen fantasmal blanco en la pantalla, con forma de cabeza pony con parte de su cabeza tapada con un especie de casco donde solo se veían los ojos, de los cuales estaban en blanco.