Capítulo 9.
¿Podía haber algo más estresante?
Estúpida.
Mis puños estaban más apretados que nunca, mientras observa de soslayo desde lo alto de un peñasco lo que parecía un lago hecho de cristal.
Han pasado demasiadas lunas para mi gusto, y ella... no ha vuelto.
Comienzo a creer que no volverá.
Por lo que he alcanzado a escuchar desde la choza... aquella mujer piensa lo mismo. Podía escuchar sus dramáticos sollozos desde aquí.
Me rehuso a aceptarlo.
Mis recuerdos de ella aparecieron en mi mente uno por uno... Su determinación, su terquedad, su imprudencia, su coraje... sus ojos retadores e insulsos.
Pero que estoy pensando. Si ella es una simple y mortal humana. Es débil. Y sensible...
Una estúpida mujer con el corazón roto por ese mequetrefe.
La ira me llenó.
"Tengo que matarlo"
Su alma esta herida por él, sin olvidar que por culpa de él y ese... lobo. Mi mente escupió esas palabras... Creí que sería suficiente con la amenaza que le di, pensé estúpidamente que eso seria suficiente como para atraerla.
Pero al parecer me equivoque.
Una rabia atravesó mi interior, ¿una mortificación?
No se que es más estresante si el hecho de que ella no volvía o todas las cosas extrañas que me están pasando que no entiendo.
Desde que la conocí, han despertado demasiadas cosas nuevas para mi.
Esta mortificación... la ansiedad, la necesidad que me esta embargando por ella.
No se hasta cuando podré contenerlo todo, y eso también es nuevo para mi. No tener por completo el control de mi así sea internamente.
Soy un Demonio por todos los infiernos. Y no cualquier demonio uno de los más poderosos de todos los tiempos, después de mi padre.
Nada de esto debería estarme afectando.
Al pensar en eso enfoque mi vista en la pequeña y única figura que estaba en el centro de la gigantesca laguna.
Nuestra distancia era inmensa pero podía verla perfectamente, a pesar de que debería verla borrosa por el agua congelada a su alrededor, mis ojos demoníacos la veían en todo su esplendor.
Su cuerpo desnudo estaba ahí con ella sin consciencia.
Cuando ese gigante la soltó lentamente sobre la superficie del agua, ella aun llevaba sus ropas rasgadas y sucias.
El agua, como si tuviera vida propia la jaló justo al centro y después la succionó.
En ese momento había sentido como si mi propio veneno secará mi boca... Casi en burla me relaje al percatarme de la calma que tenía el gigante... Todo indicaba que así debía ser.
Desde entonces no me moví de aquí. Observando cómo sus prendas infectadas de porquería se desintegraban hasta dejarla así... Libre para el deleite de mis ojos.
Me preocupe por pensar que Yako despertaría sus bajos instintos ya que incluso yo no podía concentran por tenerla en su manera natural. Pero eso ha sido lo último que ha pasado por nuestra mente, me siento devastado y preocupado, ansioso por que ella vuelva y sobre todo por que regrese sana y salva.
Yako por su parte, parece un cachorro en espera de su reacción... solo le falta chillar.
Esta piedra ha sido lo único que he pisado desde entonces pasando dieciocho lunas y sin saber nada de ella y solo observando su hermosura. Sus cabellos azabache habían quedado dispersos al rededor de su rostro, congelados.
Verla así era como si todos los golpes que ningún enemigo me había podido dar en todas mis batallas me dieran ahora de lleno en el pecho al mismo tiempo.
Solo había algo que podía empeorar mi etapa y acababa de llegar.
Ese engendro alvino se acercaba a la laguna de entre los árboles. Mis ojos se entrecerraron de coraje de pensar que él quería estar cerca de ella.
No lo merecía, nunca lo ha merecido.
Sus ojos de arrepentimiento me daban náuseas, su palidez era horripilante, y desde que ella entró a ese charco ha sido incapaz de levantar su estúpida cabeza.
Pasa la mayoría del tiempo rondando la laguna o eso hacia hasta hace unas noches.
Hasta que ese cadáver andante apareció con todo y sus víboras flotantes.
Increíble que el primer hecho de que todo esto pasara fuera por causa de esos dos y el maldito no ha escarmentado, se han apareado una y otra vez en el perímetro de la laguna. Que repugnancia.
No quisiera imaginar si esa cosa de barro y hueso pudiera concebir que engendro procrearían ... una abominación.
Para suerte del mundo esa es solo una muñeca vacía, y él... bueno... es medio humano. Trae la estupidez en la sangre.
Sigo sin poder comprender que ese híbrido la prefiera a ella... noches atrás escuche una discusión que había tenido con el zorro y la exterminadora.
"¿Qué carajos hace ella aquí?"
"¡No se de que estás hablando Sango!" había respondido el híbrido cuando lo enfrentó.
"¡¿Qué no sabes?! ¡Acabo de ver a esas serpientes rondando la zona! Te lo advierto Inuyasha o la sacas de aquí o ese montón de lodo..."
"¡Sango!" el monje la había detenido antes de que lanzara una amenaza a esa.
He de admitir que esa mujer me agrada cada vez más, a veces creo que detesta a Inuyasha tanto como yo.
"Que... Kikyo está aquí...no lo sabía..."
"¡No mientas!" casi le escupe las palabras en la cara. "Por tu bien y el de ella, quiero que se vaya"
Pero en cuanto a mi concierne, él decía la verdad. Hasta entonces él fue en su busca y comenzaron sus encuentros furtivos.
Nadie más que yo se daba cuenta de esos encuentros.
Que asco.
"Inuyasha es un bobo, como puede ir detrás de esa mujer después de que Kagome esta tan mal" había dicho el zorro con rencor hacia el híbrido.
"Es un idiota" la exterminadora estampó la planta de su pie contra el suelo, furiosa.
"Creo que es lo más coherente que ha hecho en todo este tiempo..." soltó el monje con serenidad.
"Por supuesto. Que se puede esperar de un hombre pervertido y sin escrúpulos como usted excelencia."
"Miroku como dices eso..."
"Tranquilos, tranquilos. Escúchenme. Creo que Inuyasha lo que esta buscando es un consuelo... y quien mejor que la señorita Kikyo en estos momentos."
"Como... como dices algo así..." la exterminadora parecía incrédula por lo que decía el monje.
"Solo piénsalo Sango... Inuyasha esta sufriendo... no ha dormido, ni comido ni bebido desde que la señorita ... me refiero a que lo que más añora Inuyasha en estos momentos es estar con la señorita Kagome, verla..."
"Dice... que Inuyasha solo la quiere ver por el parecido que tiene con Kagome... por ser la reencarnación de esa mujer."
"Eso es lo que pienso" afirmó el monje.
Al escuchar eso no pude evitar el ir en su búsqueda, solo en pensar en verla... en olerla... al menos algo similar... necesitaba eso.
Y lo peor era que eso quería decir que me identificaba con ese bastardo.
Ese día yo había llegado justo cuando, esa mujer le despojaba de las ropas de rata de fuego, su olor no era ni la pizca de similar.
No podía verla de frente por que el híbrido me tapaba. Hasta que la mujer de largos cabellos azabache se puso de puntas para besarlo... el estómago se me revolvió de asco. Apestaba a huesos, y lodo. Nada que ver con su aroma...
Inuyasha la tomó de la cabeza para profundizar el beso metiendo sus manos entre las túnicas de la muñeca de barro tocando sus senos. Dejándola en perfecta posición para que por fin la viera mientras ella cerraba sus ojos.
Mis ojos se abrieron como platos al verla.
Si. Se parecía demasiado.. su nariz, el color de su piel solo que más pálida, su mentón perfilado y su nariz fina.. el color de su cabello...
"Ah.." un gemido salió de la muñeca de barro y me di cuenta de que estaba desnuda pegada al cuerpo de Inuyasha mientras él le tocaba su intimidad.
Cada parte de mi cuerpo vibró, tembló como si comenzara a convulsionarme y Yako me exigió que lo dejara salir para matarlos a ambos.
Entonces abrió los ojos y sin darse cuenta ella dejo su vista en mi dirección, esos ojos... ojos café... un café lodoso, para nada similar a los hermosos Painita de ella, era una mirada frívola, triste, dolida. Como si supiera que solo estaba supliendo de momento...
Estúpido híbrido, descerebrado. ¿cómo podía si quiera pensar que eso, podría acercarse a Kagome?
Esa muñeca de barro no se parecía en nada, ni siquiera su piel ahora que la veía detenidamente.
Antes de ver más allá de lo que mi estómago pudiera soportar me retiré y volví a mi espera... casi ofendido y decepcionado por no ver algo que valiera la pena.
Aun así mis entrañas se comprimieron... él tocaba a esa mujer de esa manera tan repugnante imaginando a...
¡AAAAAAAAAHHH! MALDITO NI QUE TUVIERA TANTA SUERTE DE ENCONTRARSE EN ESA SITUACIÓN CON MI... CON ELLA...
O... será que ellos ya...
"CALLATE SESSHOMARU... ESTAMOS TRATANDO DE GUARDAR LA CALMA SOLO POR ESTA VEZ. Si sigues teniendo esto en mente no podé controlarme y... y... ella no habrá sido capaz..."
"NO." Le respondí a mi bestia apretando mis puños rogando a todos los infiernos que yo tuviera razón y ese jamás se haya atrevido a tocarla. "Pero... aunque así fuera... nada cambiaría"
"Tienes razón," me respondió Yako aun inquieto "ella será nuestra y ese... nunca más verá la luz del sol"
Ahora que acababa de llegar Inuyasha veía a la laguna con mirada cansada y bolsas oscurecidas bajo los ojos. Apretaba sus puños y creí haber escuchado como rechinaban los dientes al apretarlos.
Como se atrevía a acercarse... y poner su cara de mártir en este momento... hipócrita...
—¡PERDONAME!—cayó de rodillas y puños contra el suelo, temblando de impotencia, como si le rogara a la misma Diosa que yo.
Hipócrita.
Me acerqué a él molesto por lo que estaba haciendo ¡¿Pero quien carajos se creía para ir con sus absurdas palabras...?!
Noté un olor salado... él... estaba a punto de soltarse a chillar como un vil cachorro...
—Que patético eres—soltó su cabeza al escucharme, resopló y se levanto tratando de evitar mis reproches.—lloras por lo que tu mismo causaste.
—No estoy llorando. —soltó en seco.
Me observaba como si acabara de darle un golpe en la cara o lo hubiera ofendido. Pero en mi opinión solo dije la verdad y eso no era una ofensa. Ofensas las que he contenido para no rebajarme a su nivel.
—¿Qué es lo que buscas Sesshomaru? ¿por qué nos ayudas? ¿qué es lo que buscas? —repitió.
Me quedé anonadado al escucharlo... ¿qué no se supone que debería de estar agradecido?
Según él está interesado en ella y ahora está recriminándome porque le he salvado. Bruto.
—¿Ayudarlos?, no seas ridículo—me sentí ofendido.
—¿Qué? Entonces, ¿que es lo que haces aquí? ¿Eh? ¡Habla!
Entrecerré mis ojos, no tenía porque responderle. Y menos si tenía que decir que estaba interesado en ella... sería la burla de ese bastardo y su gente.
—No tengo que darte explicaciones yo hago lo que me place. —preferí irme de ahí, en lugar de perder mi tiempo con escoria.
Di la vuelta para retirarme
—Si que lo tienes—¿según él...? Pensé con burla. Detuve mi andar al escuchar ese absurdo. —Tienes que dar muchas explicaciones. Tu no salvas humanos. —sabía perfectamente a que se refería. Él siendo medio demonio tenía instintos salvajes y como humano supongo que al menos un mínimo de sentidos racionales.
Él se sentía, con toda la razón, más amenazado por mi que nunca. A pesar de que él no supiera por que mujer decidirse sabía que podía perder a una. Y más con la rareza de mi presencia en este tiempo y mis actos por salvarla.
Pero... ¡carajo! La salve ¿o no? Al menos me movilicé y he sido útil para ella y sin quererlo para ellos. ¿quién diantres los entendía?
Me moví hacia él en un instante furioso por su estúpido interrogatorio.
—¿Cuál es tu problema?—lo tomé del cuello y rugí cada palabra entre mis dientes tratando de contenerme a matarlo. Porque se lo prometí a ella. Y demonio o no, yo debía cumplirle mi palabra. Por honor, y lo único que deseaba era verla así fuera al lado de este mal parido. Lo alce con una sola mano, solo de pensarlo, evitando que sus pies tocaran el piso..
—Tu no salvas humanos—me repitió con trabajo ya que apretaba su yugular.
Era como si él tratara de saber mis razones, a pesar de estar asfixiándolo no quitaba su mirada de la mía, pero en parte me observaba con reproches e intrigas.
—Gracias—lo vi con mi ceño fruncido, y mis ojos como si deseara degollarlo solo con mi mirada manteniéndolo levantado. Aun así, aunque no lo externé, me sorprendió demasiado ver que el frente de su cabello le cubría los ojos como si tratara de agachar la cabeza.
Este maldito lo único que tenía en su vida era su orgullo y hoy por simple dolor acababa de convertirse en nada... solo por ella...
Lo solté y le atravesé la cara con mi puño sin piedad. Cayó al momento en que le fallaron las piernas por mi acto sorpresivo.
Volví a darle la espalda antes de que no pudiera controlarme... tenía tiempo tratando de mantenerme a raya de todos pero esta angustia... esta situación me estaba comenzando a volver loco. Aunque nadie lo notara... aunque por fuera pareciera una estatua de piedra... Esto comenzaba a ser más grande que yo.
Observé a Inuyasha... y me vi en sus ojos líquidos y dolidos... él acababa de dejar su orgullo por el dolor... y yo estaba tomando ese mismo camino.
Esa mujer nos robaba todo lo que éramos, nos robaba nuestra esencia, y viendo la mirada vacía del bastardo ante mi... puede llegar a robarnos hasta el alma... no podía permitirlo...
—No lo hice por ti.—admití rotundo.
Me puse a la orilla de la laguna...
"Yo permitiría que se quedara con nuestra vida de ser necesario Sesshomaru"
"¿Vale la pena?" me pregunté.
Pero como si no hubiera necesidad de respuesta, vislumbre un ligero resplandor desde donde estaba su cuerpo...
Imaginé horribles me bombardearon la cabeza en ese momento... y todas de un futuro de ella con Inuyasha... juntos, felices... y peor; el recuerdo de la primera vez que conocí a esa tal Kikyo en los brazos de él, tocándola sin pudor... pero esta vez en mi cabeza no era esa, sino era Kagome. Mi Kagome.
"NUESTRA Kagome"
Ahora. De un instante a otro a quien veía en el lugar de Inuyasha era yo. Yo besándola. Yo haciéndola feliz. Yo tomándola sin pudor... y lo peor... yo amándola...
Tal vez ella no lo sabía por completo pero antes de entrar en el trance me había pedido que me quedara... y eso fue tan... tan... intenso... jamás me había sentido de esa manera... Rin siempre me ha necesitado para protegerla pero.. esta vez, esa simple petición me llenó por completo. Ella tenía que volver y algo me decía que lo haría y que no se daría por vencida por que así era ella. Y en cuanto volviera, yo me encargaría de mantenerla a salvo. Yo la protegería.
Ahora ella llevaba parte de mi sangre en su interior... ah como me excitaba saber eso... recordar sus dientes sobre mi piel, su lengua rozando cada tramo de la abertura de mi muñeca... ah... mi piel se erizaba solo de pensar...
Tal vez esto no era amor, tal vez solo era deseo, o tal vez ambas. Pero eso ya lo descubriría en cuanto ella viniera a mi.
No estoy seguro por primera vez, como en muchas cosas tratándose de ella, no estoy seguro de lo que sea pero sé que la única manera de armar ese rompecabezas que ella había formado en mi cabeza solo lo haría con ella cerca de mi. Y la simple idea me encantó.
—¡AHHHHHH!
Me moví por puro instinto. Evadí a Colmillo de Acero, y saqué a Tokijin al mismo tiempo. Él acababa de atacarme.
—¡Agr!—rugía sin sentido de manera salvaje, y trató de dañarme con su espada a lo bruto. Solo la agitaba cegado por su propia rabia.
Atacaba a matar aun sabiendo que sería imposible tocarme de esa manera, solo por simple diversión seguí esquivando sus ataques inútiles.
Pero la verdad deseaba tanto matarlo, tal vez igual o más de lo que el deseaba matarme a mi ahora.
¿Qué había sido lo que detonara su actitud ahora? Solo se dejó llevar por su locura de un momento a otro... esto era absurdo...
—¡NO... TE... ACERQUES... A... ELLA!—me envistió y entonces lo supe.
Adelantándome a su siguiente envestida golpee su espada con la mía y Colmillo salió disparado lejos de él...
Esto había sido más sencillo que todas las veces que nos habíamos enfrentado. Inuyasha podría ser un inútil pero no era tan débil como esto y yo siempre he estado consciente de ello... su cabeza estaba tan retorcida que ni siquiera podía estar en esta palea...
Encajó sus garras sobre sus hombros sangrándose apropósito—¡Garras de Fuego!—sus ataques no tenían ni objeto ni razón...
Y yo... tenía tiempo deseando descargar todo lo que guardo... necesito matar y lo necesito ya, pero una vez más me detenía mi honor y mi promesa hacia ella...
Aun así no me dejaría ganar. Me lance contra él atacándolo con mi espada... recordándome que herirlo de muerte no era igual que matarlo... mero como digno descendiente Taisho el muy bastardo detuvo el filo de Tokijin solo con sus garras...
—No me hagas matarte antes de que ella vuelva—a penas y lo lance lejos de mi volvió al ataque con sus garras... puse los ojos en blanco solo en mi interior ante su testarudez y su estupidez.
—¡No me hagas reír!, lo primero que verá al despertar será a mi.
Eso me provoco rabia. El infeliz quería ser lo primero que viera ella al despertar.
Maldito sin vergüenza.
¡Acaso no tenía en claro que todo esto lo había provocado él. Ella se debatía, no solo entre la vida y la muerte sino que también se debatía su existencia... si habíamos llegado a este extremo era culpa de él. De él y ese cadáver andante al que aun veía a escondidas.
Con la fuerza que me daba mi rabia lo tome de uno de sus brazos hundiendo mis garras con veneno en él, y mis otras garras en formación de punta de flecha le atravesé su hombro izquierdo, descargando mi veneno acido en su piel...
Oh... si...
Esto es... magnifico... el olor a sangre de hanyou no era de lo más excitante, pero era la sangre de ese que la tenía cada que le placía, ese que ha dormido bajo su mismo techo...
La sangre es uno de mis vicios... asesinar es uno de mis gustos... pero...
"NI SE TE OCURRA MOVER UN DEDO MÁS"
¿A caso Yako me estaba parando? Esta es nuestra oportunidad para matarlo, lo tenemos en donde queremos...
"¿Sabes que es lo que ella pensará de nosotros si matamos a du adorado Hanyou? ¿qué es lo que ella haría si despierta y se entera de lo que hemos hecho...? No seamos tontos Sesshomaru... esto se hará a su tiempo..."
"Desde cuando eres tu quien piensa de manera racional?"
"Desde que aceptamos lo que sentimos por esa hembra y perdiste la cordura."
Aun así habría deseado tanto escuchar sus gritos de dolor per por lo que veía él no me daría ese placer, al menos no tan fácil mente...
"Solo una ligera tortura..."
"Sesshomaru, he dicho que basta..."
—M...mal..dito... —dijo luchando por morderse la lengua para no gritar, mientras yo veía la sangre salir de su hombro a través de mi mano...
—¡Hum! ¡TU! —saqué mi mano enrojecida de su hombro dejando un hoyo perfectamente de extremo a extremo—¡hasta donde yo sé, eres lo último que desea ver!
Le mostré mis colmillos con mi respuesta para recordarle que todo esto era culpa suya y de su insensatez.
—¡Mpf! ¡Eso lo dirá ella! ¡Garras de Fuego!—su coraje no lo dejaba ver que esta era una batalla que nunca, ni por más serenidad que mantuviera podría ganar.
Al ver sus ojos supe que había dado en el blanco y el sabía tanto como el resto que esperábamos por ella que al ultimo ser que deseaba ver era a él. Estruendo tras estruendo esquivábamos uno el ataque del otro.
—Mejor deja tus esfuerzos para después, porque sobreviva o no yo mismo te mataré.
—¡No me haga reír, como si tuvieras las agallas para hacerlo, infeliz!
Los impactos al parecer habían llegado a la cabaña y esos seres no tardaron en llegar ante nosotros para expectar la pelea. El hanyou había perdido mucha sangre y tenía el labio partido por mi primer golpe.
¿Qué no me acerque a ella? ¿era una broma?
—¡Oigan! ¡Que pasa con ustedes!—ese maldito lobo... estaba a punto de ordenarle a Inuyasha que se alejara de MI futura mujer cuando este interrumpió...
Ya estaba encabronado hasta el infierno... y tengo aun otras garras que ansiaban tanto perforar el pecho del otro inútil.
Casi suelto una carcajada al ver que nos observaba desconcertado. No tenía ni idea de lo que acababa de pasar, y yo no me tomaría la molestia de explicárselo. Seguramente ni Inuyasha estaba seguro del porque de su reacción.
En cambio yo. Yo sabía a la perfección porque.
—¡Este maldito no tiene que estar aquí!, ¡Infeliz! ¡confiesa! ¡¿qué es lo que quieres con Kagome?!
Como dije, no le debía explicaciones a nadie.
A demás, creo que dejarlo con la intriga puede ser una mejor tortura.
—¡Basta! Alto, este lugar también cuenta como un lugar sagrado, ¡contaminaran el agua mientras Kagome se encuentra en el interior!
—Jinenji...—soltó el híbrido.
Yo al instante envainé mi espada.
Maldición... puede que yo sea la causa de que ella empeore... que estúpido, estúpido, por dejarme llevar... por enloquecer de esa manera...
Los puños ensangrentados de Inuyasha se relajaron pero no quitó su mirada furibunda de mi, yo solo me limité a largarme y alejarme de sus histeria, para volver a la piedra de la que no debí haberme movido.
Pero aun alcanzaba a escuchar su discusión.
—¿Qué diantres pasa con ustedes? ¿no pueden llevarse sus diferencias a otro lugar?
—Lo lamento sango
—¿Qué fue lo que paso?
—Nada
Intentaba no poner mucha atención hacia ella, seguramente comenzarían otro drama y eso ya había sido demasiado para mi.
—¡Oye!—gritó histérica la exterminadora.—¡Dije que, qué fue lo que pasó!
—Chicos se que están tensos pero deben guardar la calma...
—¡CALLATE! ¡¿Por qué?! ¿porque no ha despertado? Dijiste...dijiste que... —me sorprendió ver que la diminuta mujer se lanzaba sobre el gigante a punta de manotazos.
—Sango Basta—Inuyasha se aceró a ella tomándola de las manos—¡Reacciona! ¡tranquilízate!
—¡Suéltame! ¡Suéltame!—sollozo aun mas—Inuyasha... ¿no lo entiendes? Ella no volverá...—abatida, la mujer con los brazos inmóviles rompió a llorar una vez más...
Terminaron abrazándose y cayeron al suelo frente al resto, el gigante se retiró una lágrima de su ojo saltón y el kitzune se limpiaba la cara una y otra vez sobre el hombro del moje, quien al igual que el lobo se limitaba a observar la devastadora escena del hanyou ensangrentado y la exterminadora fuera de si.
IDIOTAS TODOS.
Ella. No. Se. Dejará. Vencer.
—Lo... lo lamento Jinenji—alcance a escuchar que susurraba la mujer más tranquila después de un rato.
—No te preocupes sango, yo se que pasa. Ahora déjame que te cure tus manos
—Gracias Jinenji y una vez más discúlpame.
—Inuyasha, creo que tu también necesitas que te curen esa herida.
—Gracias Jinenji...
Se fueron todos.
Volví a fijarme solo en el lago de cristal... me elevé en el aire y me acerque, colocándome justo sobre ella... casi pisando el agua en estado solido bajo las plantas de mis pies.
Esto era lo más cerca que puedo tenerla. Cuando ya había podido tocarla por primera vez, cuando con el fin de tranquilizarla... había tocado su frente con la mía y había disfrutado su olor por última vez.
Vi mi reflejo. Tenía mi rostro chispeado de sangre de ese... levanté mi cara en dirección a donde se habían ido.
"Algún día" pensé "algún día podré deshacerme de ese medio demonio"
Hello!
Bueno, ¿que les pareció el capítulo? ¿les gustó? cuéntenme vale, a las valientes que me comentan y me dan sus opiniones millones de gracias son lo máximo, y a los que no también lo son :P, ojalá me dejen conocerlas y se animen a decirme sus pensamientos más oscuros.
No olviden que motivan sus comentarios.
Hasta la próxima.
