Capítulo 9. La promesa

En la mente del youkai pasaban los recuerdos de sus encuentros pasados.

Flash back

Sesshoumaru: "Maldición ¿que es esto que me obliga a buscar compañía? Antes lo había sentido, pero podía reprimirlo fácilmente, sin embargo, cada vez es más fuerte. No puede ser, no quiero caer en las debilidades de mi padre. Tengo muy presente en todos los problemas que se metió por sus amoríos. Era algo normal que buscara hembras para satisfacerse, pero ¿caer tan bajo como para hacerlo con una humana? Lo peor de todo es que esa humana fue la causa de su perdición, gracias a eso su muerte fue de lo más miserable. Definitivamente yo no permitiré que ninguna hembra me manipule como lo hicieron con él".

Iba sumido en sus pensamientos, pero al mismo tiempo, su naturaleza lo "urgía" a buscar una hembra.
(NOTA DE LA AUTORA: Recordemos que al fin y al cabo Sesshoumaru era un demonio perro y que había épocas en las que entraba en celo)

Sin embargo, aunque él no las buscara, las hembras percibían el olor de un macho en celo y su olfato era tan fino que podían darse cuenta de que era un macho joven y muy saludable, perfecto candidato para tener crías con él. Así, que mientras Sesshoumaru iba caminando, varias youkais atractivas le salían al encuentro. Pero él simplemente pasaba sin siquiera dedicarles una mirada. Hasta que hubo una de ellas, lo suficientemente atrevida para plantársele enfrente y flirtear abiertamente. Él la observó con su fría y a la vez penetrante mirada. Era atractiva, así que en lugar de responderle, simplemente la tomó del talle y se fue volando con ella hacia un lugar que le había parecido indicado para el acontecimiento. En ese lugar sucedió el primer encuentro de Sesshoumaru con una hembra, sin que él la haya buscado o tuviera que convencerla para obtener lo que quería. Pero no todo salió bien.

Youkai femenina 1: Sesshoumaru, eres realmente increíble, no había conocido youkai como tú, me agradas demasiado y por eso, ahora te quedarás conmigo.

Sesshoumaru: ¿De qué demonios hablas? Yo no recibo órdenes de nadie.

Youkai femenina 1: ¡Pero qué manera de contestar! ¡Hace unos momentos no me tratabas así!

Sesshoumaru: Hace unos momentos no estabas de insolente.

Youkai femenina 1: Yo solo digo que eres el indicado para procrear conmigo y… ¡Oye, te estoy hablando no me des la espalda!

Sesshoumaru: ¡YA NO FASTIDIES! –le gritó al tiempo que la descuartizaba con sus garras venenosas- Maldición, ¿por qué no fue capaz de quedarse callada? Ahora ha quedado el olor de su sangre en este sitio y su desagradable recuerdo. Ya no podré usar este lugar. Hubiera podido estar con ella una vez más, pero con esto confirmo que no puedo mostrar mis debilidades ante ningún ser, especialmente las hembras. ¡INSOLENTE, SENTIRSE MI DUEÑA!

Otro recuerdo.

Nuevamente, el joven y apuesto youkai sentía la necesidad de estar con compañía. Él simplemente salía a caminar y salían a su paso, escogió a la que más le gustó y se fue con ella. Después de ese encuentro:

Youkai femenina 2: Estuviste magnífico, jamás hubiera pensado que un youkai tan poderoso como tú, pudiera llegar a ser tan delicado al aparearse, yo esperaba algo muy salvaje, pero… ¡Oye! ¿Dije algo que te molestara? ¿Por qué te vas?

Sesshoumaru: Lo lamento, pero debes morir –dijo al tiempo que le quitaba el aliento de un solo ataque. "No quisiera que esto fuera así, pero no voy a averiguar cuál sería sus reacción, es mejor de este modo, nadie tiene por qué conocerme. Pero qué descuidado soy, debí haberme alejado un poco del lugar para que no quedara manchado de su asquerosa sangre, otra vez tendré que buscar otro sitio"

De esta forma, Sesshoumaru había encontrado la manera de satisfacer sus instintos sin comprometerse con ninguna y resguardando esa parte que no quería que nadie conociera. Así que cada que quería estar con una hembra, pues la dejaba acercarse y después, simplemente la mataba, como si fuera un objeto desechable.

Fin del Flash back

Kagome: ¿Qué pasa Sesshoumaru? –acercándose, melosa y abrazándolo.

Sesshoumaru: No me pasa nada y suéltame, no tienes que estar pegada a mí en todo momento.

Kagome: Está bien, no sé por qué de repente te enojas, pero si no quieres que te abrace, pues no lo hago y punto, pero cuando tú tengas ganas de abrazarme y yo te conteste de la misma manera, tampoco quiero reclamos.

Sesshoumaru: ¿No estás molesta? –sorprendido -"Maldición, por qué me estoy tardando en matarla?" -pensaba

Kagome: No, ¿por qué habría de estarlo? Si acabamos de pasar un momento maravilloso y entiendo que a lo mejor para ti es suficiente, después de todo nunca has sido muy expresivo que digamos.

Sesshoumaru: ¿Cómo? –habló, mientras pensaba "¿Qué diablos le pasa a esta humana? Si me hubiera gritado o si se hubiera enojado, todo sería más fácil"

Kagome: Pero ya no te detengas y vamos a buscar a tus amigos, deben estar muy preocupados por no saber de ti. O quizás… ahh ya sé, lo que pasa es que prefieres ir solo.

Sesshoumaru: ¿Por qué dices que prefiero ir solo? ¿No será más bien que eres tú la que ya no quiere estar conmigo? –dijo, pero por otra parte pensaba "Demonios, me dolió que me dijera que me fuera solo ¿acaso quiero retenerla a mi lado? Tengo que matarla antes de que esto se salga de mis manos".

Kagome: Por favor no te enojes, pero es que yo también quiero buscar a mis amigos y… también quiero regresar a mi época, llevo muchos días ausente y no quiero reprobar más exámenes y tampoco he visto a mi mamá y a… -la interrumpió la voz varonil que tanto le gustaba

Sesshoumaru: ¿Qué cosas estás diciendo? ¿Época? ¿Para qué quieres ver a tu madre? Ya no eres una chiquilla, ahora eres mía y vas a hacer lo que yo diga. Con razón decías que me fuera yo solo –decía pero en sus pensamientos- "No puede ser, pero por qué no la dejo ir simplemente. Parece que ella no quiere manipularme, ni siquiera ha dicho nada de tener críos, quiere irse a quién sabe dónde y con sus amigos, un momento ¿y para qué los quiere ver?" A ver y para qué quieres ir con tus amigos, ¿acaso tienes algo con el monje?

Kagome: ¡No puede ser! –muy divertida- ¿Tú celoso?

Sesshoumaru: ¡Contesta!

Kagome: Por supuesto que no, pero si quieres vamos juntos a verlos, pero la verdad no te imagino platicando con ellos.

Sesshoumaru: "No sé qué hacer, maldita sea" –pensaba- ¿Regresarás conmigo después de verlos?

Kagome: Sí, después de ver a mis amigos y a mi familia prometo regresar contigo –dijo con carita de ángel inocente

Sesshoumaru: Y sigues con lo de tú madre, entiende que ya no eres una niña, pero está bien, puedes irte a condición de que regreses conmigo.

Kagome: ¡Gracias Sesshoumaru! Nos veremos pronto –y se fue corriendo, pero se detuvo casi al instante- ¿Pero me podrías decir en qué dirección queda la aldea de la anciana Kaede?

Sesshoumaru: ¡Eres una tonta! Sigue en dirección del noroeste, por allí llegarás a donde quieres.

Kagome: Bueno, ahora sí, ¡adiós!

Sesshoumaru se quedó sumido en sus pensamientos otra vez: "No puede ser que la haya dejado con vida y encima la dejé marcharse. ¿Qué pasaría si le cuenta a alguien? No, no lo creo. Es extraña, después de ese momento no la traté bien y sin embargo no se molestó, esperaba escuchar algún grito suyo o un insulto, pero solo se limitó a reír y a aceptar todo lo que yo le decía. Pues si sigue así de dócil, puedo dejarla vivir un poco más. Pero y ¿si no regresa? Si no lo hace, entonces sí la buscaré y la mataré sin miramientos. Bueno iré a buscar a Rin y a Jaken.

Mientras tanto, en el cañón donde estaban refugiados Rin y Jaken.

Rin: El señor Sesshoumaru y los amigos de Inuyasha ya se tardaron señor Jaken, nadie viene por nosotros, ya me aburrí mucho –dice y al mismo tiempo iba a salir de la barrera que puso Miroku

Jaken: ¡No te vayas a salir niña! Si algo te llega a pasar el amo Sesshoumaru me matará. Pero ¿qué es eso?

Se siente una presencia maligna muy fuerte y el cielo se empieza a oscurecer. Cientos de monstruos muy extraños aparecen de pronto y uno de ellos pasa muy cerca y rompe la barrera que hizo Miroku. Quedando entonces visibles para los monstruos.

Jaken: ¡Rin, quédate atrás de mí! –"Tengo que proteger a la pequeña Rin o de lo contrario el amo Sesshoumaru acabará conmigo"- ¡Báculo de dos cabezas! –lanzó su ataque y acabó con varios monstruos. Jaken seguía peleando valientemente para proteger a la pequeña que su amo le había encargado, no estaba dispuesto a fallarle. Sin embargo, eran demasiados y poco a poco su fuerza se iban agotando. Ya no podía detener del todo los ataques, entonces uno de los monstruos se abalanzó sobre él y le dejó herido, al caer Jaken, golpeó a la pequeña Rin y ésta se pegó con unas rocas, quedando inconsciente. Estaba desfalleciendo y ya estaban listos muchos monstruos a darles el golpe de gracia cuando…