Disclaimer: los personajes son propiedad de la increíble Suzanne Collins. Esto solo forma parte de mi alocada cabeza.
Capítulo nueve: Me siento como un monstruo
- Esta noche tenemos un evento muy especial –oigo en la lejanía la voz del que creo que es, el Presidente Snow- Estos hombres y mujeres han formado parte de un acto de rebelión contra nuestra querida ciudad…
Continúo con los ojos cerrados, abrirlos ahora podría suponer el fin de la poca cordura que me queda. Dos voces situadas a mi lado comentan por lo bajo lo que, creo, que están retransmitiendo por televisión. Están hablando de Portia y de mi equipo de estilistas. ¿Portia? ¿Qué hacen hablando de ella si murió delante de mí? "Abre los ojos y descúbrelo por ti mismo" piensa mi otro yo, pero me niego, no quiero verlo. Centro mi mente en lo que dicen por el televisor.
- Y ya que no han aportado ninguna información para nuestro porvenir, han sido condenados a muerte…
Vale, basta, esto sí que no puede ser cierto. Hace semanas yo vi como mataban a disparos a mi amiga, ella no puede estar ahora mismo en el Capitolio.
- ¡Portia está muerta! –no puedo evitar gritar, cerrando con fuerza los ojos y notando como las lágrimas salen por ellos.
- ¿Qué? –me dice una voz a mi derecha, creo reconocerla, es Plutarch- ¿Puedes hablar, Peeta?
Claro que puedo hablar gilipollas, el Capitolio puede que me haya cambiado la personalidad, pero no me ha arrancado la lengua. Vale, no quiero pensar eso. Respira hondo Mellark…
- Todo va a salir bien Peeta –me dice otra voz femenina a mi izquierda, noto que baja la cabeza y respira a mi oído- Tú va a ser mi arma favorita.
Un escalofrío me recorre todo el cuerpo ¿Qué acaba de decir esa mujer? Debería abrir los ojos para comprobar quien es, pero me niego.
- Coin, será mejor que lo llevemos a la sala sedado –le contesta Plutarch, asique así se llama la mujer- Tras lo de ayer…
No consigo oír la frase entera. ¿Lo de ayer? A, sí, intenté matar a Katniss. Con ese último pensamiento me quedo dormido entre escalofríos.
.
- ¿Señor Mellark?
Ahora sí que abro los ojos, que me pesan como veinte kilos cada uno, y veo que vuelvo a estar en una sala acolchada, mis brazos están atados otra vez en una camilla un poco más vieja que la del Capitolio…Genial…
- Hoy tiene visita
Un médico vestido con un traje gris me señala la puerta, tras de él hay otros diez hombres vestidos igual que sujetan sendas carpetas y bolígrafos.
¿Una visita? Lo que menos me apetece ahora mismo es recibir una visita. ¿No sería más fácil dejarme morir en una sala como esta? Así no haría daño a nadie, ni siquiera a mí mismo. Vuelo a cerrar los ojos, inmerso en mis pensamientos sobre morirme.
Oigo la puerta abrirse un embriagador olor que creo conocer inunda mis fosas nasales. "Huele a casa" pienso por dentro. ¿Quién puede ser? Decido abrir los ojos, pero con la alarma puesta por si mi otro yo decide saltar sobre "mi visita".
Cuando veo quién está situado en el marco de la puerta me quedo perplejo. Una chica que debe rondar más o menos mi edad se acerca vacilante hacia mí, intentando no mirarme directamente a los ojos. Como cuando tienes delante a un perro enfurecido. Debe de tener más o menos mi edad, aunque por la ropa que trae parece un poco más vieja. Su cabello largo y amarillo está recogido en una práctica trenza, está muy muy delgada… ¿Por qué me recuerda esta chica a mi casa?
- ¿Peeta? Soy Delly, de casa
- ¿Delly? –pregunto entonces, articulando como puedo y despejando algunas de las nubes que hay en mi cabeza, sí-. Delly, eres tú.
Delly…Delly Cartwright…
- ¡Sí! –exclama ella, ¿acaso con alivio?-. ¿Cómo te sientes?
- Fatal –respondo, suspirando- ¿Dónde estamos? ¿Qué ha pasado?
¿Será capaz ella de responderme que narices hago en otro maldita sala acolchada? Veo que duda, mira a los lados y se muerde el labio inferior.
- Bueno…, estamos en el Distrito 13. Ahora vivimos aquí –dice Delly, intentando no parecer nerviosa.
- Eso es lo que me cuentan todos, pero no tiene sentido. ¿Por qué no estamos en casa?
Un enorme e incómodo silencio inunda la sala, a excepción del sonido de los bolígrafos de los médicos que deben de estar apuntando cada una de mis reacciones. Delly vuelve a dudar, ¿por qué cojones no me dice por qué estamos aquí?
- Hubo un…accidente –responde, volviéndose a morder el labio-. Yo también echo mucho de menos el 12. Estaba pensando en esos dibujos de tiza que hacíamos en los adoquines. Los tuyos eran maravillosos. ¿Recuerdas cuando convertiste cada piedra en un animal diferente?
- Sí, cerdos, gatos y cosas –respondo, pasando del comentario de distracción por parte de Delly-. ¿Has dicho… que hubo un accidente?
Veo la capa de sudor que cubre la frente de Delly mientras… ¿intenta evitar mi pregunta?
- Fue malo. Nadie…pudo quedarse –responde, veo que su cuerpo de tensa, el mío también- Pero sé que esto te va a gustar, Peeta. –prosigue Delly-. Han sido muy amables con nosotros, siempre hay comida y ropa limpia, y el colegio es mucho más interesante –asegura entonces.
- ¿Por qué no ha venido mi familia a verme? –pregunto, claramente confundido por la situación. ¿Alguien puede decirme que está ocurriendo?.
- No pueden –responde Delly, y sus ojos se vuelven a llenar de lágrimas-. Mucha gente no logró salir del 12, así que tenemos que empezar una nueva vida aquí. Seguro que les vendrá bien un panadero. ¿Recuerdas cuando tu padre nos dejaba hacer muñecos de masa?
Todo suena extraño en mi cabeza. ¿Mi familia, y mi familia, acaso no lograron sobrevivir del accidente? Una luz asoma en mi cabeza. No fue un accidente.
- Hubo un incendio –digo.
- Sí –susurra entonces Delly.
- El 12 se ha quemado, –prosigo, abriéndome paso por mi mente- ¿verdad? Por ella –añade mi otro yo que poco a poco va saliendo a la luz, enfadándome, mierda-. ¡Por Katniss! –comienzo a gritar, tirando de las correas que me sujetan.
Delly se aleja un poco de mí y se lleva las manos al pecho, para protegerse del monstruo que soy ahora.
- Oh, no, Peeta, no fue culpa suya –me asegura entonces, mientras su voz de quiebra. "Me está mintiendo" piensa mi otro yo.
- ¿Te lo ha dicho ella? –escupo a Delly.
Oigo entonces a alguien gritar que saquen a Delly de la sala, mi sangre comienza a moverse más y más rápido, mi cerebro va a estallar. Ya no puedo controlar a lo que el Capitolio ha creado usándome como recipiente. Sí, soy un monstruo, y ni siquiera Delly puede controlarlo. La puerta se abre de inmediato y Delly comienza a retroceder hacia ella muy despacio, como si tuviera miedo de que si sale corriendo yo la ataque.
- No tuvo que hacerlo, yo estaba…- empieza.
- ¡Porque miente! ¡Es una mentirosa! –la interrumpo, gritando como un maldito perturbado- ¡No te creas nada de lo que diga! ¡Es una especie de muto que ha creado el Capitolio para usarlo contra nosotros! –grito, más fuerte todavía.
- No, Peeta, no es un… -intenta Delly de nuevo.
- No confíes en ella, Delly –insisto, poniéndome cada vez más frenético, ya no puedo pararlo-. Yo lo hice, y ella intentó matarme. Mató a mis amigos, a mi familia. ¡Ni siquiera te acerques a ella! ¡Es un muto!
Alguien mete la mano por la puerta y saca a Delly de la sala, acompañada del resto de médicos. Pero mi monstruo interior ha vuelto a salir a la luz, y no puedo pararlo. Continúo chillando hasta quedarme sin voz, luchando contra mi propia cabeza para no hacerlo, pero sin poder evitarlo.
- ¡ES UN MUTO! ¡UN MUTO APESTOSO!
Grito con todas mis fuerzas, asegurando que Katniss no es real, ella no es el Sinsajo, no es nada ni nadie. Nadie viene a ayudarme con mi desequilibrio mental. Cuando casi me quedo mudo de tanto gritar y luchar contra la camilla, un hombre enorme vestido con un traje blanco me inyecta una jeringuilla en el brazo, intentándolo varias veces sin éxito debido a mis espasmos furiosos. El líquido entra al decimotercer pinchazo en mi brazo derecho, y mis ojos se cierran otra vez. Un último pensamiento inunda mi mente hasta de caer dormido del todo por el sedante.
"Ya no volveré a ser Peeta".
YOOOLO Fin del noveno capítulo. Lo siento, lo siento y mil lo sientos, otra vez. Ahora mismo no estoy en mis mejores días, por no decir que son los peores. No voy a poneros que me ocurre, puesto que soy una persona que se calla demasiado sus sentimientos, asique nada, espero que os guste este capítulo. Ya paso de decir que son una mierda embolsada, paso de todo, lo siento.
No voy a contestar a reviews, lo haré todo seguido en mi el próximo capítulo si ando mejor de humores, lo siento, pero gracias por dejarme saber vuestra opinión sobre esta historia, de verdad.
Un trillón de gracias por seguir leyendo esta locura y espero que os esté gustando. Siento mis pocos ánimos, pero así es la vida. Recordaros que si alguien tiene alguna sugerencia más, algún otro personaje que quiera que aparezca, ya los medios de tortura van a ser difíciles de hacer, pero, todo sea darle a la imaginación. TODO será bien recibido.
AVISO: Para quien no lo sepa ya, nos vemos en mis DOS NUEVOS FICS, ALL ABOUT USy en ANTES DE AAU (one shots dedicados a la anterior). Si os gustan los lemmons, los líos, o simplemente echaros unas buenas risas.
Gracias otra vez, intentaré que nos leamos la semana que viene. Lo siento, otra vez.
And may the ods be ever in your favor!
Lucy
