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Disclaimer: Harry Potter y sus personajes no me pertenecen, son de J.K Rowling.
Nota: Este fic participa en el Reto#10: "Primero de septiembre" del foro Hogwarts a través de los años.
Advertencia: ¿Además de Malfoy OoC a mi parecer? Pues que no tengo idea de para donde se encamina esto. Y ahorita, me estoy comenzando a guiar por el primer libro y tantito la primera película, aparentemente…
Palabras según Word (quitando título y demás): 900
Hogwarts.
Capítulo IX
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Narcissa tocó suavemente la gran e imponente puerta del despacho de su esposo, y sólo cuando escuchó provenir de su interior un "adelante", entró en el lugar, pasando inconscientemente sus arregladas manos por la tela de su vestido. Al fin de cuentas tenía una vaga idea a que se debía todo eso. Ya sentada en una de las cómodas sillas frente al escritorio de madera pulida del mago más alto, lo primero que la Black- Malfoy notó no fue que Lucius se encontraba bastante nervioso y trataba de esconderlo al servirse una copa de Whisky de Fuego, más bien fue al búho de plumaje negro, como la noche, que se encontraba campantemente apoyado sobre el respaldo del sillón que pertenecía al rubio.
Arqueando una de sus extremadamente rubias – prácticamente albinas – cejas, la bruja conectó su mirada con la del Malfoy. Como toda respuesta el serio hombre señaló una carta cerrada que se encontraba descansando sobre el centro de la mesa.
—Es de Draco.
Y eso fue todo lo que la refinada mujer necesitó para agarrar entre sus manos el sobre con torpeza, abrirlo con rapidez y comenzar a leer en voz alta:
Queridos Padre y Madre:
Soy feliz de informales que he quedado en Slytherin, al igual que los otros chicos, y por ello Blaise perdió un par de galleons en una apuesta con Pansy.
Sí, yo tampoco sé qué pensó al apostar algo así con Parkinson.
Ante esto la rubia negó divertida, sonriendo cariñosa.
—Esa niña si sabe cómo aprovecharse. —comentó tranquilamente el patriarca de la familia. —Hablando de apuestas, Severus me debe entonces veinte galleons. —pensó en voz alta.
La bruja miró al otro mago Sangre Pura, poniendo los ojos en blanco.
—¿Realmente apostaron algo tan infantil? —cuestionó incrédula.
Lucius se encogió de hombros. —Tiempo libre, Cissa, tiempo libre. —fue lo único que dijo.
La nombrada suspiró y siguió leyendo.
Como padre dijo, al ser tan pocos Slytherin podemos compartir de a dos los cuartos; no sé si agradecer, o no, compartir cuarto con Zabini, puede que los dos.
Lo primero que me recibió al entrar en mi cuarto fue el regalo de mi padrino, ¿No es precioso? Le llamé Orión, y no, aún no he podido darle las gracias a Severus.
En fin, mañana les contaré más, buenas noches.
Draco.
En cuanto la blonda terminó su lectura, el hombre de largos cabellos rubios platinados le dio un último trago a su bebida.
—Lo consentirás, ¿No? —interrogó, o más bien, afirmó, el dueño de las plateadas orbes.
—¿Tú que crees? —fue la alegre respuesta de la aristócrata bruja.
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Draco se dirigió junto con Blaise hacía su Sala Común, mirando de muerte a Parkinson quién había osado el pasar por su cuarto, golpeando la puerta – solamente para ver si los despertaba, no es que pidiera permiso, exactamente – para luego, con un suave movimiento de varita usar un hechizo amplificador en su voz para con una sonrisa maliciosa provocar que el moreno terminara en el piso al lado de su cama, y el otro Slytherin de alguna forma se golpeara la frente contra respaldo de su cama. La serpiente italiana por su parte miraba de reojo al blondo, lanzándole miradas poco alegres a la bruja de ojos negros, al fin de cuentas él no estaba feliz ante el golpe seco que se había llevado contra el frío piso de piedra de las mazmorras; rogándole a Merlín un poco de paciencia, Zabini suspiró resignado y pasó unos de sus brazos sobre los hombros del blanquecino.
—Ni se te ocurra hacer algo. —advirtió serio. —Recuerda que no estamos en casa, hay que mantener apariencias. —añadió, sonriendo de lado.
El hijo de Lucius miró ofendidísimo a su mejor amigo. —Ya lo sé, Blaisie. —siseó con resignación el Malfoy.
Y por alguna razón a Blaise le pareció escuchar:
"Compostura y apariencia."
Aunque el brillo malicioso que bailaba en los ojos de Draco no lo terminaban de convencer. Al mismo tiempo el otro niño mago sonreía interiormente, pensando que su mejor amigo lo conocía bastante bien.
Al llegar a la Sala Común ambos magos Sangre Pura notaron que por lo menos la mitad de los demás primeros años estaban reunidos allí, y que un poco más alejado, solo al lado de la chimenea se encontraba el Jefe de su Casa, Severus Snape. Luego de intercambiar unas palabras con el chico italiano y que éste se fuera a hablar con Greg y Vin, Draco se acercó al mago de oscuros cabellos como la túnica que utilizaba.
—Gracias por Orión. —dijo el heredero de Malfoy Manor al estar parado frente al profesor de Posiciones.
Snape arqueó una ceja, observando interrogante a su ahijado, aunque tenía una idea a lo que se refería.
—¿Orión? —interrogó.
—El búho. —explicó brevemente. —¿El que casi todos los de primero estemos reunidos aquí tiene algo que ver con esa charla especial? —cuestionó el blondo, suspicaz, y una mirada por parte de Severus le bastó.
Ya con todos los nuevos Slytherin reunidos, Snape comenzó a hablar:
—Bienvenidos sean todos a Slytherin. —dijo el hombre de ojos tan negros como la noche. —Estoy seguro que para ninguno de ustedes es desconocida la fama de esta noble Casa: la menos querida en Hogwarts, y por eso es necesario que se cuiden entre ustedes. —los niños asintieron. —Recuerden, los Slytherin somos una familia, sin importar el camino que tomen en el futuro. —añadió con seguridad.
Ya saben lo de siempre, perdonen cualquier tipo de error y gracias por los reviews y demás. Comentarios, criticas, consejos y demás [MIENTRAS SEAN DE BUENA MANERA] Bienvenidos sean.
¡Hasta luego!~
