Kagome había cerrado los ojos, ansiaba con nerviosismo otro de los embriagantes besos de Ryouta; se mantuvo quieta y espero, pero nada parecía llegar. Incluso pudo pensar que quizá Ryouta ya se había marchado, pero descarto la posibilidad al sentir sus piernas debajo de ella.
Suspiro y abrió los ojos por fin, si era otra de sus bromas definitivamente se molestaría.
Pero se sorprendió al ver que no era así: todo lo contrario, lucia serio, increíblemente serio. Él no la estaba viendo siquiera, veía al frente, hacia un lugar fijo. Kagome aparto la vista del rostro del muchacho y miro al mismo lugar que él, enseguida lo entendió.
Inuyasha y Kikyo estaban ahí, mirándolos. Ambos lucían sorprendidos, sobre todo el peli plata, quien no despegaba la vista de la muchacha.
Había llegado el momento. Kagome se incorporó de las piernas de Ryouta y se levantó para darle la cara a ambos.
Un salto tras otro, y cada uno más largo que el anterior.
Inuyasha cruzaba con rapidez el bosque, con Kikyo en su espalda. Dos olores nuevos estaban en la aldea, los pudo detectar enseguida. No había rastro de sangre en el aire, sin embargo aquellos olores tenían algo que lo inquietaban: uno de ellos parecía ser completamente familiar, pero a la vez podría asegurar que nunca lo había olido.
-Inuyasha, estas yendo muy rápido- le dijo Kikyo con cierta duda
- No te preocupes, llegamos- y el hanyou bajo la velocidad.
Se detuvo frente a unos arbustos y bajo a la sacerdotisa. Sigilosamente se acercó a los arbustos y los atravesó con precaución, seguido por Kikyo.
Finalmente dio un salto hacia adelante, justo donde termino el rastro, iba a desenvainar a colmillo de acero pero se quedó congelado al contemplar la escena; las personas que tenía justo a unos metros no eran cualquiera, era nada más y nada menos que Kagome, y no estaba sola, estaba con un chico. Estaban a punto de besarse.
Inuyasha clavo su mirada enseguida en el joven; era idéntico a él.
Pero ahora ¿Qué importaba si aquel muchacho se parecía a Inuyasha? Pensó con rabia el peli plata, no servía de nada , era inútil que fueran idénticos si no era el mismo Inuyasha el que probaba los labios de la muchacha.
Ella no había notado la presencia de ellos aun. Seguía perdida en los brazos de aquel sujeto. Sin embargo el muchacho los noto casi enseguida. Los miro a ambos, pero se centró de inmediato en Inuyasha, parecía estar analizando cada parte de él.
El hanyou sintió el impulso de separarlos de inmediato, aún estaban demasiado cerca, pero se detuvo. Kagome ya no era suya, con eso estaba más que claro. También debía de recordar que ahora estaba con Kikyo.
Por fin la pelinegra los vio, en cuanto sus miradas se encontraron el corazón del medio demonio enloqueció; creía que Kagome ya era cosa del pasado, intento convencerse de que ya la había olvidado. Inuyasha sintió que le temblaban las piernas. Los tres meses lejos no la habían cambiado mucho, pero eso no evito que sintiera la necesidad de correr y abrazarla. La había extrañado tanto todo este tiempo. Recordó los días que se odio por no ser capaz de ir por ella.
Incluso para él era desconocido cuanto amor le tenía a Kagome. Quizás por estar inseguro no fue con ella, quizá simplemente tuvo miedo; quizás, quizás, quizás, apenas llevaba unos cuantos minutos ahí y Kagome ya le estaba destrozando la mente.
-Es bueno volver a verlos- comenzó Kagome sonriente, sin dirigirse a alguien en particular
-Bienvenida de vuelta Kagome- contesto Kikyo con amabilidad
¿Desde cuándo ellas se trataban amablemente?
-Yo…regrese hace unas horas. Pienso quedarme a reunir todos los fragmentos- Kikyo sonrió ante esto; sonrió de una forma que no conocía Kagome, parecía sincera. Tal vez la había juzgado mal todo este tiempo
-¿Quién es el?- interrumpió Inuyasha con seriedad, lo cual sorprendió a todos, hasta al mismo Inuyasha, esas palabras habían salido solas de su boca.
-Claro- recordó Kagome sonrojándose mientras jalaba a Ryouta, quien había estado observando todo en silencio- Chicos, él es Ryouta. Ryouta; Kikyo e Inuyasha
Los tres intercambiaron miradas.
-¿Por qué el e Inuyasha se parecen tanto Kagome?- pregunto Kikyo a pesar de que sabía la respuesta
-Él es la reencarnación de Inuyasha-aseguro Kagome mientras lo miraba con cierto orgullo
-¿Estas segura?- insistió la sacerdotisa mientras lo miraba más de cerca
-Si- contesto la pelinegra mientras añadía- él pudo cruzar el pozo, esa es la mejor prueba
-Tal y como tu hiciste- dijo Kikyo mientras miraba con dulzura a Kagome. Al parecer para todos era desconocida esta nueva faceta de Kikyo
-Sera mejor que regresemos a la aldea- interrumpió Inuyasha mientras le tendía la mano a Kikyo para que subiera nuevamente a su espalda. Kikyo lo hizo y cuando el hanyou estaba por partir miro a Kagome y Ryouta, quienes los observaban.- ¿No vienen?- pregunto el con cierta precaución
-No- respondió la muchacha-Nosotros…-en ese momento Ryouta la interrumpió tomándola de la mano y jalándola hacia él, robándole un beso rápido-nosotros nos quedaremos aquí un poco mas- Kagome termino la oración cuando el beso termino, tenía la cara roja, y poco le faltaba para tartamudear. Eso definitivamente la había tomado con la guardia baja.
-Entiendo- Inuyasha apretó fuerte los dientes mientras partía a la aldea a toda velocidad.
-Eres un tonto-escucho decir a Kagome justo cuando partía.
-Pero así me quieres- había respondido él
El camino hacia la aldea aunque era corto, fue increíblemente silencioso.
Inuyasha estaba furioso: pero sobre todo estaba triste. Kikyo y Kagome fueron las primeras en notarlo, pues aunque ninguna de las dos dijo nada era obvio para ellas que le conocían tan bien.
-¿Inuyasha, estas bien?- pregunto Kikyo intentando aparentar la calma, pues estaba llena de sentimientos encontrados.
El regreso de Kagome causo un gran impacto en su amado, esto no estaba bien, Kikyo volvía a sentirse insegura, y aunque sabía que Kagome no tenía la culpa no pudo evitar sentir cierta molestia al verla. Es decir, no la odiaba, Kagome era una buena chica, pero le molestaba que Inuyasha la tuviera tan presente, y que aun sintiera algo por ella
-¡Keh, por supuesto que estoy bien!- respondió molesto-¿Por qué no lo estaría?- mientras mantenía su fachada de "estar bien" no miraba a Kikyo a los ojos, solo hacia el frente, eso era prueba suficiente de que le había afectado, quizá más de lo que pensaba.
-Te quiero Inuyasha- dijo Kikyo de pronto-En verdad te quiero- mientras decía esto abrazaba a Inuyasha por la espalda.
Sin embargo Inuyasha no contesto…
