Capitulo 9 El descanso.
Zoro permanecía sentado en una silla, con el brazo escayolado y atado a su cuello junto con otros muchos vendajes a lo largo y ancho del cuerpo. Velaba a su capitán mientras dormía, que desde que llegaron aún no había abierto los ojos, aunque a veces, se retorcía en sueños.
En ocasiones Luffy se ponía tan nervioso que el espadachín no sabía que hacer excepto tomarle la mano y sujetarle para que supiera que el estaba ahí con él, pero eso no servía de nada y sentía tanto pánico que tenía que resistir sus enormes ganas de zarandearle para que se despertara y contarle que no pasaba nada, que todo era un sueño, y que no tenia que temer. Aunque fuera todo mentira.
A la vez temía el momento en que Luffy llegara a despertar ¿Como le iba a contar que estaban atrapados en esa isla, que no tenían escapatoria, que Nami, Robin y Sanji había muerto?
Toc, Toc.
-pase.- dejó entrar a quien quiera que fuera.
-buenos días.- le saludo el narizotas entrando en la habitación.
-¿ya es de día?
-según el reloj si ¿otra vez te has pasado la noche en vela? ¿quieres que te sustituya?
-no, gracias, Usopp. Prefiero quedarme aquí.
El artillero suspiró y se sentó en una silla con el respaldo por delante para apoyar los brazos y con los pies de la cama de Luffy de frente.
-deberías dormir algo, se te están marcando mucho las ojeras, y descansar te vendrá mejor para las heridas, ya te lo dijo Chopper. Y mira tu brazo, aun no entiendo como pudiste cargar a Luffy.
-no me di cuenta como lo tenía hasta que llegamos aquí y aunque intente dormir no pego ojo ¿como van los ánimos por ahí?
-¿como crees que van? Brook no deja de tocar, Franky no deja de construir cosas y Chopper va llorando por las esquinas.
-¿y los otros?
-están como idos. Shaoran no deja de mirar por la ventana a pesar de que no se vea un pijo, Sakura intenta poner la mejor cara pero ve igual que Chopper, y esa bola blanca se la ve poco, pero oigo cosas en la bodega.
-¿y... Kurogane?
-puff... no lo se exactamente. Chibita va a verle de vez en cuando para llevarle la comida, dice que se la pasa en la playa mirando lo poco que ve del mar con su farolillo, parece el más afectado. En general... estamos todos muy mal.-bajó la cabeza apenado, apretando los ojos como si se reprimiera las ganas de llorar.- ¿y tu?
-¿yo? yo... no puedo afirmar que esté precisamente bien, Usopp. Me cuesta creer que hayamos perdido para siempre a tres de nuestro compañeros sin poder hacer nada la respecto.
-¿nada? Zoro, tu nos salvaste a todos.
-no, a todos no.
-por eso te preguntaba como estabas.-resopló.- Siempre cargas todo sobre ti mismo, te lo guardas todo y sigues adelante para no molestar a nadie. Zoro, si quieres llorar llora. Pero deja de ponerte así que me haces sentir peor de lo que ya me siento, en comparación contigo yo no soy nada.
-¿pero que dices Usopp?
-Zoro, escuchame. Sanji, Nami, y Robin estaban delante de mi, pude haberlos salvado y no lo hice.
-diste todo lo que pudiste.
-no, no lo veo así. Si hubiera estado más clamado, si hubiese pensado las cosas... en cambio... tu ahí en medio de ese caos... te guardaste todo lo que sentías y mantuviste la cabeza serena y... entregaste dos de tus espadas, que todos sabemos lo preciadas que son para ti. Gracias a todo eso nos salvaste.
-ni siquiera pude ayudar a Luffy.-expiró por la nariz cerrado los ojos.- me siento inútil.
-todos nos sentimos así -hizo un pausa.- ya sé que nos vamos a quedar aquí el resto de nuestra vidas pero... al menos me hubiera gustado que no hubieran tenido que morir ellos para que nos diéramos cuenta.
-el resto de nuestras vidas.- repitió el espadachín pensativo.- ¿me pregunto cuanto tiempo será eso, Usopp?
La más mayor de las posaderas estaba en la cocina, quedándose medio dormida mientras el café y las tostadas se hacían. Ese día se había decantado por unas converse negras, unos vaqueros blancos y una sudadera cerrada negra cuyas magas llevaba remangada por delante de los codos y en la que se podía leer en el pecho " I love Grand Line", el love lo representaba un corazón.
-Chibita-san.- asomó Sakura la cabeza llamando al la puerta desvelandola.-¿puedo pasar?
-ah, si, pasa ¿y esa ropa?- preguntó al ver que la chica había cambiado su vestido por unas chanclas, unos vaqueros y una camiseta beige con mucho vuelo, incluso en las mangas cortas, y que dejaba ver sus hombros y su ombligo.
-ayer Rella-san me trajo ropa y... me hizo cambiarme varias veces y... dijo que si no me ponía esto me arrancaba los ovarios...
-esta niña... -dijo teniendo en la ceja un tic nervioso.-siempre asaltando las tiendas de ropa, como ahora no hay nadie que le diga nada...- se alzó de hombros.- aunque su intención era buena -suspiró.-bueno ¿querías algo?
-es por el desayuno de Kurogane.
-ahí esta la fiambrera preparada. No te preocupes que soy despistada pero no se me olvida.
-era por si me dejabas llevárselo a mi.
-ah, pues para mi mejor, menos que tengo que andar.-decía riéndose.
-muchas gracias.- se reverenció sonriendo.- ¿y donde está Rella-san?
-durmiendo, es como un perezoso, tiene que dormir doce horas diarias o si no no se queda tranquila.
-nadie lo diría con lo... vigorosa que es.
-supongo que gasta tantas energías que las compensa durmiendo mucho, como siempre tiene que andar en los polos extremos.-suspiró.- ¿y tu como te encuentras?
La chica, aún intentando sonreír, puso una mirada triste.
-estoy bien.
-perdona que te diga pero no lo parece.
La chica apartó la triste mirada dirigiéndola hacia el suelo.
-Shaoran-kun, Kurogane-san e incluso Mokona han vivido cosas horribles en el fondo del lago. Y ademas Fay-san...-negó con la cabeza.- no puedo venirme abajo. Yo nunca hago nada, si no les apoyo como minino en momentos como este no tendré ningún derecho a considerarme su amiga, se los debo.
-¿y te vas aguantar todas las lagrimas?
-si.
La más baja sonrió.
-vaya, si yo estuviera en tu lugar estaría en mi cama si parar de llorar. Eres admirable.
-simplemente quiero ayudarles. Porque son mis amigos.
-que bonito.
-gracias. Bueno,-recogió la fiambrera.- voy a llevarle el desayuno.
-ok, llevale también algo de abrigo porque se tiene que estar congelando.
-esta bien.- dijo abriendo la puerta para salir.- ah.. y.. Chibita-san.
-¿si?
-no te sientas culpable. Tu nos advertiste y ellos tomaron una decisión.- y cruzó el umbral de la puerta saliendo de la cocina.
La posadera quedó mirando por donde se había ido. Sonrió.
-verdaderamente es muy buena gente.
El samurai de cabellos negros estaba sentado en la arena de la playa muy cerca de la orilla, con una pierna plegada donde apoyaba su brazo y la otra extendida a causa de la escayola que llevaba por su pie dañado. A su vera descansaba un bastón que le habían dejado las posaderas, la cena del día anterior y un farolillo cuya luz ya no era muy fuerte, aunque aún le quedaba bastante antes de extinguirse.
El agua, al estar estancada, no hacía ruido pero el silencio se mantenía a raya por el constante y pausado burbujeo del mar del exterior. Hacía bastante frío.
-Kurogane-san.-el hombre volteó la cabeza, era Sakura. Sin decir nada volvió su vista al mar.- te he traído el desayuno y... un abrigo.
-gracias.- le contestó sin mirarla.
Sakura inspiró, puso la fiambrera y el abrigo al lado del hombre y sentó abrazándose a sus rodillas. Había decidido hablar con él, animarle, pero sus palabras no salían ¿que podía decir?
-es mejor que vayas a ver al niño. No es necesario que pierdas el tiempo conmigo.
-pero... Kurogane-san
-que te vayas, estoy bien solo.
Sakura apartó la vista, hacia el agua, luego se levantó y puso el abrigo sobre los hombros de Kurogane con mucha delicadeza.
-comprendo como te sientes, a mi y a todos también nos gustaría pensar que es una mentira...-suspiró con pesar.- nosotros aun estamos contigo Kurogane-san, no tienes por que quedarte solo con tu dolor, somos compañeros y nos apoyamos unos en otros.- el samurai siguió como si nada. La chica recogió el plato sucio y se volvió para la posada.
-Princesa.- le llamó el moreno sin volverse.- gracias.
Sakura curvó sus labios formando una sonrisa con naturalidad, algo que en las últimas horas parecía extinguido para siempre.
-no tienes por que darlas.- y sus pasos alejándose sonaron en la arena.
Cuando dejó de oír las pisadas, Kurogane, se llevó la mano a la cara cubriendo sus dos ojos de color rubí y tras inspirar aire lo expulsó todo de sus pulmones como si así desterrara todo aquel dolor que sentía en el pecho.
-mago estúpido...-le llamó con un quiebro en la voz.
En el taller del Sunny un cuerpo sin carne seguía tocando el violín y el violín no dejaba de sonar. Ya no derramaba lagrimas por los ojos que no tenia, se sumía en su música, se olvidaba del dolor, el dolor que ya conocía muy bien: perder a sus compañeros, no ver ninguna salida, ver el inminente final sin esperanza, quedarse solo.
Creyó que nunca volvería a tener que pasar por ello, pero eso no era lo peor. Lo peor era que otra vez no podía hacer nada.
-¡Brook!- le gritó el cyborg.- ¡deja de tocar! ¡Me estas poniendo nervioso y no puedo concentrarme!
-oh, lo siento compañero.
-¿no haces una de tus bromas?
-no me siento con animo para bromas.
-vaya, eso nos vendría bien.
-lo siento.
-no tienes que disculparte.
El esqueleto miró a su compañero. Franky no había apartado la mirada de su trabajo desde que Usopp y Zoro le contaron los sucedido. En su momento se puso como una furia derramando lagrimas, maldiciendo y gritando que no podía ser. Pero en ese momento estaba claro que era distinto, lo que pasaba por su cabeza y por sus manos era un misterio.
-¿que estas haciendo?
-por ahora... mantener la cabeza ocupada.
-¿por ahora?
Un grito atronador paró la conversación de robot y esqueleto haciendo retumbar el cuerpo.
-nuestro capitán ya se despertó.-anunció el del tupé.
Luffy estaba empapado en sudor, con los ojos muy abiertos mirando al techó y respirando fuerte, como si el aire no le entrara con naturalidad. Miró a diestro y siniestro, y en ambos se encontró a diferentes personas; Usopp y Zoro que le agarraban de los brazos, el segundo tenia una cara muchísimos más preocupada que el del otro, tanto que hasta se le había quitado el color.
-Lu...Luffy...-empezó el narizotas.- ¿e.. estas bien?
-¿donde estoy? ¿donde están los demás? ¿como salimos de allí?
-tranquilizate Luffy, estamos en la posada.
Se escucharon pasos presurosos y la puerta se abrió de un portazo.
-¿que a pasado?- gritó Shaoran con Mokona en el hombro y las posadera y el renito por detrás.
-¡Luffy!- lloriqueaba Chopper medio feliz yendo para su capitán.- estas despierto, dejame que vea tus heridas.
-ahora no Chopper.- ordenó el segundo de abordo.
-pero Zo...
-he dicho que ahora no. Luffy y yo tenemos que hablar. Marchaos.- todos obedecieron la orden dejándolos solos en la habitación.
-¿que.. que pasa?- pregunto temeroso el pequeño sentando a a orilla de la cama.- ¿y los demás están bien?
El peliverde no contestó, solo le miró con seriedad. Volvió a erguir su silla había tirado al ir a socorrer a Luffy cuando empezó a retorcerse, y se sentó en ella frente al otro.
-Luffy, te tengo que contar lo que pasó después de que te quedaras inconsciente.
-¿ha pasado algo... malo?
A cada pregunta que hacia al espadachín se le hacía mas difícil hablar. Inspiró y expiró.
-escucha.
Le contó todo y fue mas doloroso de lo que pensó; no solo era el hecho de revivir los acontecimientos en ese laberinto, recordar la oscuridad, sus pisadas haciendo eco en los pasillos, la puertas como una falsa salidas a ese infierno, la sangre derramada dejando una estela, sus compañeros caídos que no volverán... sino también era ver como el dolor se reflejaba en Luffy a través de sus lagrimas, por escuchar a su capitán como repetía muy bajito"no, no puede ser", como la angustia no le dejaba respirar.
Deseaba tanto mentirle y ver su cara feliz aunque solo fueran unos segundos. Deseaba mentirse a si mismo.
-no...no me lo creo..- decía con un deje en la voz.- no puede ser- su lagrimas caían.- no puede ser Zoro, esto tiene que ser un mal sueño.- se aferró a la camiseta de su espadachín y escondió el rostro en su pecho.- Zoro...
El peliverde puso una mano en lo cabellos negro de su capitán.
-lo siento Luffy. A mi también me gustaría pensar que es una pesadilla.
-Nami, Robin, Sanji... ha sido culpa mía. Si no fuera...
-Luffy, esto no a sido culpa de nadie.
-¡si lo ha sido! ¡Yo soy el capitán! ¡Tengo que protegeros!...no he hecho mas que poneros en peligro.
-Luffy yo... yo estoy seguro de que si no fuera por ti yo aún estaría allí. Porque sino.. sino yo ya hubiera perdido las ganas de seguir adelante. Usopp no deja de decir que yo os he salvado pero eres tu el que nos has sacado de allí, tu eres el que nos ha protegido.
Luffy, sin dejar de sollozar cubrió el cuello de su espadachín con los brazos y apoyó la cara en su hombro. Zoro lo abrazó por la cintura con la mano que no tenia lastimada, atrayéndolo hacia si.
-gracias...- le dijo aún llorando.
En el primer piso de la posada Shaoran seguía mirando por la ventana sin dejar mostrar su cara a los demás; Mokona dormía la mona sobre la mesa; Chibita estaba sentada tras la barra escribiendo quien sabe qué; por último Rella se pintaba las uña de rosa fucsia terminando su conjunto punki formado por botas, falda, camiseta de tirantes y chaqueta de cuero, todo en negro, y medias de rejilla del mismo color de las uñas, y esto era resaltado con el peinado que llevaba ese día que no era otro que el pelo rapado al uno y una prominente cresta y dos coletas a los lados del cogote, como siempre de color rosa.
Chopper y Usopp no se encontraba en ese momento pues habían ido al Sunny a medicinas para Luffy y a contarles a Franky y Brook que se había despertado.
La puerta se abrió.
-bienvenida.- le saludo la posadera mayor a Sakura.
-¡mira que bien le queda la ropa que le he puesto juas juas juas!
-si, si, ya lo veo ¿que tal Kurogane?-le preguntó a la viajera.
-creo... que esta mejor pero no se deciros.- dicho esto miró a Shaoran que ni la había saludado ni había deparado en ella. -¿Shaoran-kun?- no hubo repuesta.- Shaoran-kun.- siguió sin responder a la llamada.
-¡que respondas!- gritó Rella tirándole el bote del pintauñas a la cabeza.
-¡ah!- se llevó una mano a la cabeza y miró hacía donde había personas.- ¿que pasa?
-que te esta hablando y no le haces tu puto caso ¡ay¡- se quejó al sentir una palmada por parte de su hermana mayor en el cogote.-¿por qué me pegas?
-para que no digas palabrotas.
-¿os pasa algo princesa?- preguntó el muchacho.
-no pero... ¿estas bien?
-si, no os preocupéis ¿como esta Kurogane?
-¡pero si ya lo ha dicho!
-que te calles que no te ha preguntado a ti.
-ah... lo siento.-se disculpó el chico.
-no importa, me voy a mi cuarto, la verdad me siento algo casada.
-esta bien.- y volvió a mirar por la ventada.
Sakura lo observó con preocupación unos segundos y subió para su habitación la cual compartía con Shaoran.
Sentada a la orilla de la cama desecha con los pies juntos y las manos sobre las rodillas suspiró con la cabeza gacha. Cerrando los ojos memorizó visualmente a Shaoran; aunque el chico escondiera la cara sus ojos se reflejaban en el cristal de la ventana. Su mirada era fija y decidida.
-Shaoran-kun... piensa volver a ese lugar.- es única idea bastaba para que se estremeciera. Se llevó las manos a los brazos. Estaba temblando.
Se acurrucó en la cama y se puso la manta por encima. Solo quería dormir.
Zoro recostó a Luffy en la cama y lo volvió a arropar, aún estaba agotado y necesitaba descansar y asimilar la información que el peliverde le acababa de dar.
Le acarició el pelo.
Puede que lo peor fuese que no podían seguir adelante, que habían llegado al final de su aventura sin tan siquiera rozar sus sueños y ni les habían dejado pasar por eso todos juntos.
Solo quedaba aceptar lo que les llegara.
-al menos se que mi final será contigo.
-Usopp, yo ya estoy- le avisó el renito entrando en el taller.- vuelves conmigo.
-si, claro ¿venís con nosotros?- le preguntó al esqueleto y al cyborg.- ya es la hora de comer, tendríais que volver a la posada aunque fuera un rato.
-yo os acompaño- contestó Brook.
-yo mejor me quedo a terminar esto, ya iré después y comeré lo que sea.
-esta bien.
Los tres, cada uno con su farolillo para guiarles, emprendieron el caminó de vuelta a la posada.
-¿creéis que Franky está bien?-preguntó Chopper.- no me hace gracias que coma de esa manera tan desorganizada, puede caer enfermo.
-Debes ser compresivo Chopper.- le dijo el del afro.- ya sabes lo que sentía por Robin y... ella murió sin que el pudiera estar presente para hacer algo al respecto.
-ya lo sé.. ¿eh? Usopp ¿porque que te paras?
El narizotas se había quedado parado en medió de los arboles con la cabeza hacia el suelo y la mirada entre perdida y triste.
-fu.. fue por mi culpa, yo no pude salvar...
El artillero dobló con fuerza la cabeza hacía a un lado casi rompiéndose el cuello, efecto causado por la torta que le dio Brook.
-¡Brook!- le gritó el renito sorprendido sacando los dientes.- ¿pero que haces?
-Usopp-san ¿Acaso Franky-san o alguno de nosotros te ha echado la culpa? Si empezamos a culparnos lo unos a los otros e incluso a nosotros mismo llegaremos aún punto peor del que estamos, y a mi... la verdad me gustaría que si esta es nuestra hora acabásemos como los compañeros y amigos que somos. Así que por favor deja de utilizar la culpa para volverte la victima de este asunto.
El narizotas, poniendo su mano en la mejilla aporreada, miró con gran sorpresa al esqueleto. Después miró a otro lado, se mordió el labio, suspiró y volvió a mirar al músico.
-tienes razón Brook, lo siento. Aunque en mi defensa diré que no me daba cuenta de lo que hacía.
-no tienes que disculparte. A todos nosotros nos gustaría victimizarnos y dejar todos este peso y responsabilidad fuera de nuestro alcance pero no podemos porque tenemos compañeros que nos necesitan y tenemos que ayudarles.
-tiene razón.
-vaya Brook, nunca te vi capaz de echar un sermón así.-dijo el renito.
-recordad que aunque sea solo huesos mi edad es bastante superior a la vuestra ¡Yohoho!
-vaya, que bien suena escuchar esa risa. -afirmo el artillero.- daba la sensación de que hacía milenios que no la escuchaba.
-¡Pues lo acabo de decidir! ¡A partir de ahora reiré! ¡reiré hasta mi final! ¡Para que nos vayamos todos felices! ¡Yohoho!
-mejor no que escuchar una risa así en este bosque da yuyu. Y vamos ya que la comida se tiene que estar enfriando.
-¡yohohoho! ¡yohohoho! ¡yohohoho! ¡yohohoho!
-¡para ya!- le dijeron los dos.
Su cuerpo era mecido por las aguas. Había luz pero no sabía donde estaba la superficie. No respiraba pero tampoco necesitaba oxigeno. Solo se dejaba llevar. Tranquila y pausadamente iba, con los ojos cerrados.
-Sakura...
Una voz suave se oía muy lejos, y tan lejana era que apenas llegaba a susurro, sin apartar esa paz.
-Sakura...
Repetía su nombre con amabilidad.
-¿qui.. quien me llama?.
Lentamente sus parpados se abrieron encontrando lo que su cuerpo ya sabía. Agua.
-no hay nadie.
-Sakura...
El nivel del agua fue bajando y pronto su cuerpo seco se encontró de pie en una inmensa y luminosa nada. Bajo sus pies el suelo formaba ondas como si fuera agua.
-¿donde estoy?
-Sakura.
Esa vez la voz no sonó lejos. La voz estaba detrás de ella con una amabilidad y calidez que siempre recordaría. Una presión dio en su pechó.
-¿Fay...san?
-si, Vi la princia*- la chica hizo un ademán de girarse.- ¡no! ¡Detente! ¡No lo hagas!
-pero...
-no debes hacer eso, al igual que yo tampoco puedo volverme hacia ti.
-¿pero...por qué?
-porque si uno de los dos se vuelve cruzara al lado del otro. Tú no debes cruzar mi línea.
-¿no puedes cruzar tu la mía?
-no, puesto que no estoy conectado a mi cuerpo.
-¿conectado? ¿Que quieres decir?
-escucha Sakura, no está todo perdido. Aun podemos volver todos con una sonrisa, pero la apuesta es arriesgada, pues también es posible que todos no nos volvamos a ver. Queda en vuestra mano y decisión nuestro futuro.
-Fay-san,-se llevó las manos a la boca sin poder reprimir las lagrimas.- eso quiere decir que tu... los demás estáis vi...
-no estoy seguro de ello Sakura, por eso mismo te digo que la apuesta es arriesgada. Puede que esto sea solo un pequeño eco de mi tiempo en vida.
Aunque no se veían ambos escucharon como el agua caía en cataratas.
-parece que el tiempo se acaba. -su voz sonaba cada vez mas débil.- si no nos volvemos a ver sabed que ha sido un placer viajae con vosotros, no cambiaría ese tiempo por nada y por favor, dile a ese Kurotonto que le qui...
-¡Fay-san!
Su voz desapareció y con ella todo lo demás extendiéndose el sonido de la catarata cada vez mas fuerte... y entonces... todo desapareció.
Con pesadez abrió los parpados mostrando sus ojos verdes, encontrándose entre las sabanas. Su mente estaba borrosa y a cabeza le dolía de llorar.
Y de repente recordó todo lo que había soñado. Se incorporó enérgicamente de la cama con el corazón a cien, de un salto ya estaba de pie en suelo calzándose con las chanclas.
Bajó las escaleras tan rápido que sus pasos se escucharon en toda la posada.
-¡están vivos!- gritó entrando en el bar de la posada sorprendiendo a todos los que estaba allí.- Fay-san y los demás están vivos- repitió sonriente con la cara llena de lagrimas a la vez que veía como la esperanza iluminaba levemente los ojos de todos los que escucharon sus palabras.
Continuará...
Nota Final: Vi la princia*, esta un idioma inventando por las CLAMP en el mundo de Tsubasa Chronicles, igualmente dicho por Fay, significa "mi única princesa".
