Chapter 9: Desde lo más oscuro de mis adentros.
Hipo se levantó de la sala y busco a Patapez, esperaba hablar con él, cuando lo escucho hablar por teléfono, espero un momento fuera, pero sin intención de espiar escucho una parte de la conversación.
-Si hay dos nuevos en el cuartel, no sé nada de la que acaba de llegar, pero Furia es interesante-
-Así que vendrás pronto, ya quiero que los nuevos te conozcan, nos vemos-
Hipo entro al cuarto fingiendo no haber escuchado nada, es cierto que le causaba curiosidad, pero él sabía que se enteraría después.
-Patapez, debo hablar con ustedes, creo que si necesitare ayuda para dominar mi pasado-
-Bien llamare a los demás, pero… ¿Estás seguro de esto?
-Si… o eso creo-
Todos se sentaron en el salón de juntas del cuartel, donde Hipo solo aguardaba el momento preciso para hablar, solo quería dejarlo salir, pero su garganta se cerraba, sentía un nudo en la garganta y no podía decir la verdad, se armó de valor y dijo lo que tenía en mente.
-Yo odio a los dragones-
La cara de todos cambio de manera radical, habrían podido entender al instante muchas cosas, pero eso era de lo más extraño, ¿Cómo es que podía convivir con seres que odiaba?
-Mi madre fue asesinada por un dragón cuando era un niño, fue hace diecisiete años, cuando tenía cinco, un día, mi padre me dio la noticia, desde ese día no he podido confiar en nada que tenga que ver con Kiratianos, Ahora que se la verdad, poco a poco los fui viendo como humanos, pero dudo mucho que en un combate los pueda ver como aliados-
-Eso explica por qué atacaste sin piedad a Astrid-Replico Brutacio.
Todos vieron con una cara de reproche al antes mencionado, quien solo encogió los brazos y dio una risa burlona, después de todo era cierto.
Astrid sintió en ese momento el deber de cumplir lo que había dicho, seguía lastimada, pero debía tomar el riesgo.
-Hipo, invoca tu arma- Ordeno Astrid.
-No creo que sea necesario…-
-HAZLO-
Hipo solo siguió la orden, trajo a su mano la pistola que tanto miedo le causaba, Sus ojos comenzaron a cambiar, y la razón desaparecía de su cuerpo a cada segundo, Astrid Tomo el arma de la mano de Hipo y la apunto directamente a el pecho su pecho, Hipo estaba a punto de jalar el gatillo, y Astrid solo cerro los ojos, parecía que su decisión fue equivocada, pero muy dentro de ella quería confiar en que Hipo no le dispararía.
Dentro de la mente de Hipo, al ver esto, lucho desesperadamente contra el dragón para proteger a su amiga, cuando de repente sonó la voz grave y conflictiva del terrorífico monstruo.
-¿Por qué peleas, Acaso no odiabas a los dragones?-
-Astrid es diferente, Ella no es como el dragón que mato a mi madre, ella es mi amiga-
-Como si tuvieras la voluntad para eso-
Hipo enfurecido sonrió de manera maniática, riendo desenfrenadamente miro a los ojos por primera vez a su enemigo que se materializaba.
-¿Yo soy el que no tiene voluntad?, Lo dice la lagartija inútil que necesita de alguien como yo para poder hacer algo, Ya veremos quien dura más dentro de la oscuridad-
De vuelta en el mundo real, los ojos de reptil de Hipo se disiparon, disparando contra el piso, Al final Hipo había logrado controlar su poder.
La más sorprendida por todo esto era Cami, quien veía desconcertada una escena de lo más dramática e intensa.
-Así que terapia de shock, puede que no lo haga superar el problema, pero al menos te ayuda a vivir con el- Explico Patapez.
-Wow, Astrid, ¿Quién diría que harías con Hipo lo mismo que con él?- Replico Brutacio.
-Pues… Era necesario, después de todo el momento se acerca-
Hipo aún no se encontraba al cien por ciento de sus cabales, por lo que ignoro totalmente la conversación, aun lidiaba con las secuelas psicológicas del encuentro anterior.
Cami después de ver como sus compañeros observaban a Hipo sin moverse, tomo la iniciativa colocando la cabeza de Hipo entre sus brazos, causando el asombro de todos.
El chico que le había extendido la mano hace unas horas, ahora se encontraba en el piso, luchando contra sus demonios in ternos, debía ayudarlo de alguna manera.
-Puede que tus intenciones sean buenas, pero no servirá de nada lo que haces, todos pasamos por esto, y tú, tal vez algún día también tengas que pasar por esto - Brutilda a pesar de ser amable, era muy realista en ese aspecto.
Entre todos arrastraron el cuerpo de Hipo hacia un mueble, donde reposo durante cierto tiempo.
Al despertar, no se encontraba confundido, ni siquiera cansado, había dominado el instinto de matar que tanto lo atormentaba… por ahora.
Se levantó del sofá, y busco por todos lados, mientras todos se encontraban en la puerta, como si algo importante fuera a suceder.
-¿Qué pasa aquí?- Pregunto el castaño.
-Volverá de su viaje nuestro jefe-Respondió Patán.
-Pensé que Patapez era el jefe-
-No seas idiota, obviamente él no podría entrenarnos, ni siquiera sabe pelear, aunque el jefe siempre lo deja a cargo por ser más maduro y menos impulsivo.-
-¿Por qué no le dicen por su nombre?-
-No lo conocemos, solo Astrid lo sabe, él también es uno de los nuestros, así que nosotros le decimos jefe-
- Ya veo, y ¿cuándo llegara?-
-Dijo que estaba en camino-
Antes de terminar la oración, un estruendo por la ventana se hizo presente, un hombre de complexión robusta y cabello rubio entro en un frenesí atacando directamente al oji-verde, el cual rápidamente detuvo sorpresivamente al corpulento hombre.
Estos de alguna manera sintieron la presencia del otro, creando así una contundente curiosidad.
-Esa fuerza… -
-El bloqueo mi ataque… ¿Cabello Castaño?-
Al terminar retomar ambos el equilibrio, se vio detenidamente el uno apuntando al otro, sin embargo no era notorio quien hubiera ganado.
El castaño apuntaba directamente a la cara con furia nocturna, mientras que el otro hombre apuntaba al pecho.
-Así que eras tú… Sabía que los chicos no podrían llegar a este nivel aun…- Respondió de manera sarcástica el rubio.
-No te hagas el inocente, si lo hubieras querido, hubieras tratado de noquearme directamente en vez de tratar de tirarme al suelo-
-Si esto hubiera sido un combate real, yo… hubiera perdido- Acepto frustrado el hombre- Sin mi cabeza aunque hubiera jalado del gatillo, solo perforaría tu pulmón.
-Pero igual la probabilidad de que muriera seria del ochenta por ciento-
-Ahhh… Chico, sabes que yo no creo en la probabilidad-
-Pues es un gusto verte de nuevo, Bocón-
-Creo que igualmente Hipo-
Ambos bajaron sus armas, mientras chocaban sus puños, causando casi un paro respiratorio a Patán, un desmayo severo a Astrid y a los gemelos solo les causo una gran emoción ver a su "Padre".
Esto cerraba una pregunta, pero habría cientas más… ¿Cómo se conocían? ¿Hipo era más fuerte que bocón? Y más importante aún… ¿Qué pasaría después de esto?
Continuara…
Ryo: Parecerá que es uno, sin embargo, yo no lo veo como uno.
Moer: Tiene un pasado que merece ser contado, pero el suyo viene con una sorpresa.
: Agradezco que lo veas así, y a tu pregunta, actualizo diariamente, pero tuve un inconveniente estos últimos tres días, aunque retomare lo establecido anteriormente, la idea es diario.
