CAPITULO 9

-te lo prometo.-susurró una voz cálida y agradable.-te quiero. Te quiero mucho..Os quiero mucho.. no dejaré que nada os pase.

Lily sintió que sus mejillas se mojaban a causa de las lágrimas que derramaban sus ojos. Se despertó angustiada con un dolor incomprensible en el pecho. Que agonía de pesadilla. Sea lo que fuera que había soñado.

-¿estas bien?-preguntó una voz a su izquierda

Lily saltó sobre lo que reconoció como su cama y cogió lo primero que encontró a mano. Un pesado tomo de biología acuática.

-soy yo.-se apresuró a decir James levantando las manos en señal de paz.-tranquila.

Lily bajó la cabeza avergonzada. Cerró los ojos con fuerza e intentó recordar. Había subido a su habitación para cambiarse. Ella se había dado una ducha y… Abrió los ojos confundida. Vale, estaba en su habitación. Se debía de haber quedado dormida. Suspiró con alivio. Esa horrible pesadilla parecía que le había arruinado la cabeza. Sonriendo se sentó en el borde de la cama mientras susurraba un "lo siento". El contacto de las sábanas frías de la cama rozó su piel, haciendo que sintiera un débil cosquilleo. Sin querer imaginarse la situación, se miró hacia abajo avergonzada. No sabía si reír o llorar. No estaba vestida, pero tampoco estaba desnuda. Una corta toalla blanca cubría su cuerpo. Dios santísimo. Miró contrariada a James que le sonrió de forma divertida.

- ¿esperas que te de algún consejo de que hacer ahora?

Lily se sonrojó mientras intentaba, en vano, cubrirse las piernas con las sábanas de su cama.

-por mi no hay problema ¿eh?-exclamó James con una mueca muy pícara.

Lily se levantó furiosa y con la cabeza bien alta gritó un "espérate un momento" a la vez que se adentraba en el baño. Todavía más sonrojada salió al instante y se dirigió al armario de roble que había al lado de su cama. Sacó lo primero que vio a mano y se apresuró a entrar de nuevo al baño.

Unos ligeros golpes a la puerta hicieron que la abriera furiosa.-¿Qué? –gritó histérica.

-se te cayó.-susurró seductoramente el moreno entregándole un sujetador blanco.

-gr..gracias.-consiguió decir Lily cogiendo la ropa interior.

-espera.-susurró James interponiendo su pie entre la puerta cuando la chica iba a cerrarla.

Lily tragó saliva. Desde que se había empezado a tratar con James había tenido que pasar por situaciones absurdas, ridículas, tiernas… pero hasta ese momento, nunca tan caldeadas como de hecho se encontraba ese ambiente. O igual era ella. Ella era la que se imaginaba cosas que no debía imaginarse. Ella era la que necesitaba una jarra de agua fría. Sentía incluso que le sobraba la pequeña toalla. Igual también le pasaba lo mismo a James. Si no, no podía explicarse porque de repente, en sus ojos podía descifrar ese deseo que, seguramente, también se veía a través de sus ojos.

Dejó de pensar en el momento en que sintió los cálidos labios del chico, que la besaban ávidamente. Un cosquilleo imposible de explicar le recorrió la espalda hasta alojarse en su vientre. Y se encontró a sí misma besando a James con la misma ansiedad.

El beso de ella era algo torpe e inexperto, pero sentía que le estaba volviendo loco. Quería tenerla. Allí, ahora. Quitarle esa pequeña toalla y hacer realidad sus fantasías.

Mordió su labio inferior cariñosamente y bajó hasta su blanco cuello, haciendo suspirar a Lily.

Sin embargo, cuando su mano se atrevió a bajar más allá de la cintura, sintió algo de culpa por ser así. Lily le subió delicadamente la mano sin dejar de besar su mejilla mientras él surcaba su cuello.

La mano del chico se quedó en la cintura, obediente. Aunque por dentro tuviera unas ganas inmensas de rozar todo su cuerpo.

James la pegó más hacia su cuerpo queriendo sentir su piel.

Lily abrió los ojos sorprendida y sonrojada al "notar" la ansiedad del chico. Con algo de dificultad dijo su nombre en un débil susurro. Tragó saliva –james.-volvió a llamarlo.

El chico que escuchó su nombre, se separó con mucha fuerza de voluntad de su cuello e intentó mirarla a los ojos.

Lily apoyó su frente sobre el hombro de James, que se movía con ritmo debido a lo acelerado que se encontraba.

-¿lily?-preguntó temeroso el moreno.

-quiero..quiero ir más despacio.-susurró con algo de pena en su voz.-lo siento.-escapó de sus labios un casi inaudible susurro.

James acarició su pelo. –de acuerdo.-dijo con ilusión en la voz.-Lily.-le llamó cogiendo suavemente su barbilla para levantar su cabeza.-no me tienes que pedir perdón por eso. Voy a ir como tú quieras ir.

James se perdió en los ojos verdes de la chica que expresaban una dulzura que jamás creyó encontrar en la mirada de cualquier otra chica. Se acercó despacio y le dio un tierno beso en la frente.

Lily sonrió y abrazó al chico con cariño. Jamás creyó que James Potter fuera así.

-lily.-llamó el chico abrazados.-yo iré despacio. Te lo prometo. Pero por favor…vete a cambiar.-suplicó el chico separándose de una risueña y sonrojada Lily.

Cuando ella entró de nuevo en el baño, James se pasó una mano por su pelo rebelde. Le iba a costar muchísimo no intentar comerla a besos. Sin embargo sentía que si actuaba despacio esa historia tendría un final mejor. Mucho mejor que cualquier otro final. Simplemente porque jamás había querido llegar a un final.

Nunca hubo en el mundo quien pudiera brillar más que ella. No sabía como se llamaba lo que sentía. Pero le sonsacaba una sonrisa cargada de felicidad. Tenía ganas de gritar. Tenía ganas de montar en escoba.

-¿te apetece ir a volar un rato?-preguntó el chico a través de la puerta.

Lily se mordió el labio indecisa. No es que le gustara dramatizar. Pero tenía pánico a volar en escoba. En su primer curso tan solo había podido levantar un poco la escoba. Y por supuesto no se llegó a montar encima. Le daba igual lo que le dijeran. Incluso le habían estado a punto de suspender, algo que el director del momento no lo permitió debido a sus notas tan altas en las otras asignaturas. Había conseguido que le pusieran un aprobado justito.

Abrió la puerta dispuesta a decirle que no. Pero verlo con esa ilusión en sus ojos avellana hizo que su respuesta se ahogara en su garganta.

-bueno.-se escuchó decir.

James la abrazó con fuerza.-voy a prepararme. Quedamos a …. ¿te parece bien a las ocho?

Lily sonrió con algo de miedo.-esta bien. Pero recuerda que es domingo.

-sí sí.-contestó deprisa.-ya verás.-terminó diciendo guiñando un ojo graciosamente.

Con un sencillo beso en la mejilla, James salió de su cuarto.

Lily se sentó en su cama. Increíble era el adjetivo que venía a su cabeza. Era increíble lo que sentía por el chico. Una sonrisa pícara le cubrió el rostro. Era increíble que estuviera tan feliz al lado de quien, en un tiempo, creyó que era su mayor enemigo.

Notas: Hola gente!!!!!!! Jeje Thanks por los reviews! Me encanta que disfrutéis con la historia. Aquí está el siguiente capitulo! Cortito (como todos los demás) pero escrito con mucho cariño!!!

Así que…. Disfrútenlo!!!

::::::::"para decirte lo que nunca canto …. Para cantarte lo que nunca digo"::::::::