Se quedó sorprendida sobre la actitud perseverante de Draco, no esperaba que se mantuviera tan firme y en pie de lucha, y a pesar de no saber nada de lo que estaba ocurriendo realmente, parecía no importarle en lo más mínimo las adversidades que tuviera que sortear con tal de estar junto a ella.
No quería mantener esperanzas en una causa perdida, pero sin duda, su corazón no sabía de razones o lógica y este se estremecía al sentir el verdadero amor que inspiraba en Malfoy. Era algo sorprenderte darse cuenta de que la persona que siempre había pensado que la odiaba, en realidad la quería, de manera tan intensa que estuviera dispuesto a luchas hasta las últimas consecuencias.
Tenía tantos sentimientos acumulados que se encontraba con la extraña sensación de ser un vaso en el cual han vertido tal cantidad de agua que esta rebosante y no puede moverse por miedo de tirar lo que tiene contenido en su interior. Se encontraba tan sobrepasada en sus sentimientos que a veces parecía que estos eran de otra persona y no de ella misma.
Regresaba a casa por fin para poder tomar una decisión definitiva, estaba consciente que el ministerio de magia no podía abolir el contrato y por ende tenía que acatar al pie de la letra las condiciones al que estaba sujeto. Así que después de todo no había mucho que hacer y la decisión definitiva era la misma desde un inicio. En poco seria una mujer casada con un vampiro, aun en contra de sus deseos.
Los Granger estaban en la sala mirando la televisión aunque a decir verdad su mente divagaba sobre lo más importante en sus vidas; el futuro de Hermione. Ambos se miraban de reojo, comunicando su desazón sin palabras, preocupados por el futuro incierto de su única hija y ante todo Jack no podía dejar de sentirse culpable de que fuera su propia sangre la que la hubiera condenado.
Jack y Joanne Granger sabían a la perfección que resultaba casi imposible librar a su única hija del suplicio de casarse con alguien que no solo apenas conocía, si no que estaba muy lejos de ser el hombre indicado para ella, siendo un vampiro.
Ambos escucharon el ruido de las llaves entrando en la cerradura de la puerta y como esta, segundos después se abría para dejar ver a su hija con el rostro iluminado por una franca sonrisa. Se encontraron un poco sorprendidos, la observaron sus ojos brillantes por una felicidad que dadas las circunstancias parecía fuera de todo contexto.
-Que tal las universidades mi amor, ¿Ya te decidiste por una? -No sabiendo bien como abordar el tema, Jack comenzó de manera abrupta, ganándose una mirada de reproche de su mujer.
Hermione no pareció notar el nerviosismo de sus padres, aun se sentía caminando entre nubes por el último encuentro con Draco. Que apenas se dio cuenta de la presencia de sus padres.
-Nos interesa mucho saber que has decidido- Corregía la mama de la chica.
La castaña estaba en un estado de ensoñación, aun tenía tatuados los labios del platinado en los suyos, su aroma impregnada en la ropa, su calor en cada fibra de su piel y esa sonrisa aperlada que no paraba de regalarle durante la noche en el Big Ben. Pero tenia que regresar a la realidad y enfrentar su verdad ante su padres.
Se encamino al sillón quedando de frente a sus progenitores para ladear su cabello y otorgarles la mejor expresión de serenidad jamás antes vista. Jack y Joanne solo pudieron apretar sus dientes esperando la contestación de su hija y lo que implicaría está en su vida.
-He tomado una decisión y quiero compartirla con ambos- Declaraba con toda seguridad pero con suavidad en cada una de sus palabras con la intención de darles firmeza y transmitir al menos un poco de tranquilidad que francamente no sentía en esos momentos.
-Si claro cielo, lo que tu decidas está bien.- Los padres de la castaña se tomaban de las manos para esperar su respuesta, pues a ciencia cierta no sabían a qué se refería con esa declaración, si la decisión que había tomado era sobre la carrera que deseaba seguir o si por lo contrario era en referencia al contrato de sangre que le ataña.
Se encontraba repentinamente cansada de todo el asunto. Cruzo el espacio para sentarse en uno de los sillones, frente a sus padres. Acomodándose lo más cómodamente posible se aclaro la garganta y lo miro directamente a los ojos, pasando de uno a otro, esperando decirlo de la mejor manera posible.
Tenía que sacar la casta y mostrar su valentía de la única manera que sabía, haciéndole frente a los problemas sin importar las repercusiones de sus decisiones, después de todo era una orgullosa Gryffindor y este no era un momento para sacar sus flaquezas y dejarse dominar por sus inseguridades y miedos.
"La suerte estaba echada" como coloquialmente solían decir los muggles para referirse a que la suerte les había abandonado. Además después de todo ella nunca había creído en la suerte y esas cosas que definía como supersticiones para la gente ignorante. De alguna manera alguien que no cree en la suerte y habla de ella es algo asi como contar una broma bastante mala a alguien que tiene un pésimo humor.
Era precisamente eso lo que creía Hermione, que todo eso era una muy mala broma del destino, y aun a pesar de lo irónico que resultaba todo el asunto tenía que enfrentar que solo habia un camino posible, aun cuando lo detestara con toda el alma.
Unas horas atrás había practicado lo que les diría a sus padres, pero ahora que los tenía delante de ella, todo el discurso que había armado parecía ridículo, pues no había una manera amable para expresarles las actuales circunstancias.
-Les he mentido. -Acoto con tono neutro, sin mostrar arrepentimiento alguno.
-¿Mentirnos? ¿De que hablas? -Cuestionaron sus padres palideciendo. Pocas veces Hermione se mostraba de esa manera, tan firme y segura, incluso una actitud un tanto indiferente y altanera.
-Mentí sobre mi viaje, no fui a tratar nada relacionado con mis estudios, en realidad fui a visitar a Damon Salvatore. Sé que les sorprende pero tenía que ver por mi misma que tan precaria era la situación en la que mi tatarabuelo me involucró.
Se hizo una larga pausa al escuchar tal declaración, los rostro cada vez mas pálidos de los Granger mostraron su descontento, pero al mismo tiempo su preocupación. Jack intento decir algo pero fue acallado por su hija quien levanto la mano para indicarle que aun no terminaba.
-Si papá, mi tatarabuelo nos involucró y condenó a pasar por esto no pensando lo terrible que sería estar confinados a un contrato que esclavizaría a su propia descendencia. Asi que no puedo sentir respeto por alguien asi, mucho menos ningún tipo de afecto. Lo único quizás que pudiéramos agradecer es llevar un apellido porque a mi punto de vista y opinión particular -Respiraba un poco. -No merece mi cariño.
-Cielo, no hables así de él. Después de todo es mi abuelo.
-¡Como quieres que me exprese!- Ella se llevo una mano a la boca, jamás en toda su vida había retado a sus padres, por el contrario, siempre se caracterizó por ser una chica ejemplar y bastante obediente con ellos, pero esta ocasión sus nervios ganaban más que otra cosa.
Joanne abrió mucho los ojos asombrada de la reacción recia de su hija, la cual era comprensible, pero no menos sorprendente.
-Lo siento mamá, no debí gritar. -Se disculpaba arrepentida al notar como los ojos de su madre se llenaban de lágrimas.
-No fui a ver las universidades, no me dedique a planear… mi futuro -Ironizo. -Fui a conocerlo.
-¿Tu?, ¿Por qué hiciste semejante barbaridad sin consultarnos Hermione?
-Tenia que hacerlo para poder negociar mi libertad, incluso fui al ministerio de magia para ver si se podía revocar el contrato pero nada se puede hacer a menos…- Daba un largo suspiro levantándose al mismo tiempo y encaminarse hacia a su padre quien estaba de espaldas empuñando sus manos sintiéndose un fracasado al no poder proteger a su familia como deseaba.
Se levanto del sillón, comenzando a caminar de un lado a otro, intentando aplacar sus nervios para no terminar perdiendo mas el control, no deseaba desquitar sus frustraciones con sus padres. Cuando se calmo un poco se acerco de nuevo a sus padres, hincándose en el piso frente a ellos para tomar sus manos.
-De algo estoy segura. -Hizo una pausa. -No puedo exponerlos a manos de un vampiro como Damon Salvatore, y como el dijo, si huimos del país solo lograremos que nos persiga a donde quiera que vayamos. Y yo no estoy dispuesta a someterlos a ese tipo de vida. No quiero para nosotros una vida llena de miedo y terror, no quiero que tengamos que estar mirando siempre sobre nuestro hombro, ni tener que escondernos y huir como si fuéramos delincuentes. Es algo que no soportaría de nuevo, es algo que vivi los últimos seis años y que no deseo nunca repetir.
-Hija no nos recuerdes eso por favor. -Le suplico su padre, intentando consolarla, pues pudo notar como temblaba de solo recordar. Apretó con cariño su mano.
-Es necesario papá, porque gracias a eso soy más fuerte, gracias a eso puedo valerme por mi misma y no me importaría dar mi vida por su tranquilidad- Suspiraba acercándose a ellos mirándolos con ternura.
-Hace dos años aproximadamente, tuve que tomar una decisión muy difícil para protegerlos. -Los miraba a ambos- Mi amor por ustedes es tan grande que me vi en la necesidad de borrar sus recuerdos.
-¿Qué hiciste que cosa Hermione? -Pregunto atónito su padre
-Hija, dime que esto es una broma de mal gusto.
-No, mamá no lo es, y si… Papá, tuve que borrarles los recuerdos para alejarlos de la guerra, creándoles una identidad distinta para que nadie pudiera localizarlos y hacerles daño. Además de que en caso de que muriera ustedes no sufrirían por qué no recordarían haber tenido una hija. Ante todo quería que ustedes estuvieran a salvo y que fueran felices, sin importar el destino que corriera. -Ella comenzó a derramar lagrimas silenciosas, afectada por la intensidad de sus recuerdos, mientras que sus padre no alcanzaban a reaccionar, pues en ese instante la confusión les impedía siquiera portarse estrictos al enterarse de que había utilizado magia sobre ellos.
Era difícil asimilar todo lo que estaba revelando Hermione, pero sobre todo era admirable la nobleza de su hija.
-Deben comprender que la situación era muy delicada, cazaban a los hijos de padres no magos, incluso a sus familias, muchos eran torturados para obtener información o utilizados para chantajear a sus familiares mas cercano y al final despues de todo los mataban sin piedad, no podía exponerlos de esa manera, no podía someterlos a las consecuencia de una guerra que no era suya -Su voz se quebraba. - Ustedes no debían estar involucrados, solo, me dieron la vida y eso…- En ese instante sintió que las manos de sus padres se colocaban en sus hombros para después abrazarla con ternura, lloraban junto a ella reconociendo el gran sacrificio hecho por ellos. Jamás en la vida tendrían a una chica como ella, sobre todo tan valiente y dispuesta a darlo todo por quienes amaba.
-No era necesario mi cielo, no lo era- Sollozaba Joanne.
-Nuestro deber es protegerte, no al revés pequeña, y no nos importaría perder la vida con tal de verte feliz. -Puntualizaba Jack evitando que sus ojos se humedecieran más de la cuenta, después de todo como figura paterna tenía la responsabilidad de mostrar entereza por muy afectado que estuviera.
-Es es el punto papá- Lo miraba aun con lagrimas en los ojos- Es mi responsabilidad protegerlos, por mi se involucraron en el mundo de la magia. Además entiende que mi lucha sería en vano si los perdiera a causa del pasado, de todo esto. Se que todos moriremos llegado el momento, pero no estoy dispuesta a verlos morir en manos de un asqueroso vampiro hijo de puta…
-¡Hermione!
-Lo siento mama, pero no soporto la idea de que a ese vampiro le es fácil cobrar una deuda de antaño y detener mi futuro como si yo fuera un trozo de carne con el que se puede comerciar. -Daba un respiro intentando controlarse nuevamente. Antes de darles la noticia definitiva. -Así que he decidido… Casarme con él.
Joanne lloraba en silencio mientras que Jack apretaba los dientes con impotencia, pero no pronunciaron palabra, sabiendo que Hermione ya no cambiaria de parecer.
-Solo tengo que estudiar paso a paso los términos del contrato e incluso… la ley vampírica- Sus padres voltearon hacia a ella observando que tenía tal vez un as bajo la manga.
-¿Crees que haya solución a esto Hermione?
-Tiene que haberla, al menos me gusta pensar que es así- Suspiraba- Esto lo hace menos espantoso y me da fuerzas para seguir adelante.
-No Hermione no puedes casarte con el, he decidido que le mataré, buscaré la forma de acabar con un vampiro como él, entre tanto… -El se esperanzaba tomando los hombros de su hija para mirarla con un deje de esperanza. -Debemos alargar la boda, decirle que tienes que arreglar unas cosas y…
-No papá, Damon es un hombre que siempre irá un paso adelante, y al parecer me conoce más de lo que yo misma.- Sus padres se sorprendían en ese instante y la miraron con curiosidad.
-¿A qué te refieres? si apenas se conocen.
-Es cierto que a penas lo conozco pero al parecer él sabe mucho de mí, incluso me atrevo a decir que quizás me conoce demasiado- Suspiró- Simplemente ayer me dio un sobre que contenía los documentos de admisión a la universidad de Salem, la carrera que yo deseaba estudiar. -Hacía una pausa.- Antropología criminalística.
Ambos se miraron el uno al otro sin saber que decir en ese momento, pues ignoraban totalmente hasta donde era capaz ese vampiro con tal de lograr su cometido.
-Aparte no lo se… pero tengo la impresión de que no era la primera vez que nos veíamos- Sin pensarlo un momento una sonrisa extraña se dibujaba en su rostro.
Los Granger se sorprendieron y asustaron por esa sonrisa en los labios de su hija, era como si algo no encajara en todo eso, como si incluso un grato recuerdo se hubiera despertado en ella.
-Parece que me conociera de toda la vida, de esas personas que se adelantan a tus deseos y los cumplen como si fueran los genios de la lámpara- Decía en susurro. -Sus ojos, son tan expresivos, tan… cálidos y a la vez tan frios, como si un pasado tortuoso lo persiguiera y lo castigara con esa soledad que lleva a cuestas- Al momento de expresarse tan dulcemente del vampiro, sus padres comenzaron a atemorizarse considerablemente, pensaban que ahora Hermione estaba siendo manipulada por él y que eso mismo la había llevado a tomar la decisión de casarse con él.
La conocían demasiado bien como para no notar cierta fascinación en sus palabras y un peculiar brillo en sus ojos, el mismo que mostraba cuando algo le parecía interesante.
-Además es algo petulante y testarudo… algo así como un niño mimado, de esos que acostumbran a hacer berrinches para obtener lo que desean- Su mirada se perdía en el espacio, sus músculos ahora se relajaban y una extraña sensación de paz, de quietud llegaba a todo su ser.
Sus padres la miraban con atención, descifrando su expresión, encontrando que sus palabras estaban llenas de curiosidad, incluso de cierta admiración hacia el vampiro. Como si él fuera otra de esas raras materias que estudiaba y se empeñaba en aprobar cuando estaba en el colegio.
-Podré estudiar, y no sería tan malo vivir en Norteamerica…- Decía en susurro y esta vez Joanne se acercaba a ella para darle una sacudida que hizo que regresara a la tierra estrepitosamente, pues en realidad se había perdido al pensar de nuevo en ese hombre pelinegro de piel caucásica y mirada encantadora.
-Hermione Granger, ¿Te estás escuchando en este momento?, ¡Es un vampiro! ¿Acaso has perdido la razón?
-Em… lo sé mamá, lo sé, soy consciente de ello- Ella daba un largo suspiro desconociendo el motivo por el cual su pensamiento se había transportado. -No me malentiendan, no es que quiera casarme con ese vampiro, no estoy interesada en el, si esa es su preocupación. Pero no hay otra manera de salir de esto, el caso es que necesito saber cómo disolver ese contrato y si para eso tengo que casarme de momento, lo haré, con tal de buscar la manera de disolver y poder separarme lo más pronto posible, sin correr riesgos.
Sus palabras tranquilizaron un poco a sus padres, comprendía que su hija veía el matrimonio con ese vampiro como algo transitorio, como un medio para llegar a un fin y ese fin era poder romper el contrato de manera tal que no tuvieran nunca más porque temer por sus vidas.
-Les prometo que obtendré mi libertad, incluso, me considero mas inteligente que el a pesar de tener - Apretaba sus labios aguantando una leve risa. - Ciento veintiséis años menos que él.
Ambos se volvieron a mirar asombrados, para después soltar una risotada ante el comentario de su hija alusivo a la edad tan considerable del vampiro, no podían evitar el sentido del humor a pesar de la desesperación, pues eso era lo único que les quedaba. Los dos se acercaron a ella y por fin la abrazaron, confiaban sobremanera en que buscaría la forma de poder salir avante ya que no habían criado a una hija atenida, sino a una con el carácter suficiente para poder enfrentar lo que la vida le deparase.
o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o
Habían pasado dos días desde que estuvo con Hermione, pero parecían siglos. Muchas cosas cambiaron en muy poco tiempo, pues aun a pesar de que llevaba cultivando sentimientos hacia la castaña desde hacía muchos años atrás, ni en sus más locos sueños imagino que sería posible que pudiera lograr estar con ella.
El silencio que guardo por todo ese tiempo, le había hecho dominar sus sentimientos para ocultarlos con maestría, pero ahora cuando por fin se atrevió a confesar lo que había sido su más grande secreto, se sentía liberado. Como si se tratara de una persona nueva, que podía aspirar a una vida normal.
Hermione imperaba en el, un cambio profundo, representaba todo lo que había anhelado conseguir en sus años adolecentes. Sería un hombre distinto por ella, por merecer su cariño.
Esa tarde regresaba a su mansión, apenas atravesar la puerta, los malos recuerdos lo asechaban, los elegantes espacios no dejan de ser lúgubres y sobrios y evocar en su persona ese pasado lleno de fantasmas que ahora más que nunca deseaba borrar. Pero incluso su mansión lucia distinta ante las nuevas perspectivas que le planteaba la oportunidad de estar con Granger.
Ese día, esos colores que alguna vez le recordaban la desdicha y deshonra en la que había caído su familia ahora brillaban a su favor para tan solo reflejar los ojos, el cabello, la sonrisa de una chica en especial que hacía latir su corazón como ninguna otra. Se sentó en el sofá para servirse un poco de vino tinto, pues ese mismo le gustaba acompañarlo con una buena revista de Quidditch y divagar sobre sus propios pensamientos. Esta vez, esos mismos pertenecían a Hermione Granger.
Su madre no se encontraban, sin embargo, sabía perfectamente que Narcisa había salido a Azkaban a ver a su marido, y a pesar de no gustarle la sola idea de ver a su madre transitar por los estrechos, húmedos y fríos pasadizos que daban a las celdas de la prisión comprendía sobremanera su preocupación de la ahora evidente mala situación de Lucius.
Decidió no pensar en ello y dar un sorbo generoso a su bebida concentrándose lo más posible en ese par de ojos acaramelados que acapararon su mente durante todo aquel dia en que decidió buscarlos. Sonreía para si mismo y miraba al techo para grabarlos en su memoria; aún percibía el aroma a fresas emanado de su piel y la suavidad de sus manos en cada caricia mientras que su corazón marcaba en silabas la palabra HERMIONE.
Solo una duda empañaba su felicidad total. No pudo evitar pensar en aquella declaración que la chica le había hecho en el reloj del Big Ben, no comprendía simplemente la forma en la que se daba por vencida sin siquiera haber luchado contando con los antecedentes de la guerra. Hermione, siempre tan valiente, decidida y dispuesta a sacrificar todo por los demás estaba tirando la toalla al considerar su amor como un imposible, como si fuese un mar de obstáculos difíciles de superar.
Algo que no lograba comprender se le estaba escapando, era como si algo en la actitud de Hermione y sus palabras, tuviera otras intenciones, mas no lograba entender de qué se trataba. No era del tipo de personas que se dejar vencer tan fácilmente, pero quería pensar que se encontraba susceptible después de vivir tantas cosas desagradables en la guerra.
Se negaba a creer que alguien como ella tuviera ahora prejuicios por su pasado, era de las pocas personas a las que no les importaban las apariencias o el qué dirán, aun cuando ahora afuera una heroína en el mundo mágico, era la misma persona sencilla y de buen corazón que había sido toda su vida. No era como todos esos hipócritas que se alejaron de él y su familia debido a la desgracia.
Era ese el motivo por el que creía que había un trasfondo, en las aparentes razones que tenia Hermione para afirmar que su relación no era posible. Pero desecho sus dudas, dejando atrás su desconfianza pues ya era tiempo de dejar atrás sus reservas y arriesgarse.
-Estás loca si piensas que dejaré que tu cabecita piense esas ideas- Sonreía para si mismo hablando en voz alta, para después escuchar claramente el timbre de la entrada principal. No había elfos para poder abrirla puesto que la servidumbre se les negó como parte de los privilegios revocados en pago de los estragos de la segunda guerra mágica.
-Ya voy , ya voy- Apresuraba el paso ante la insistencia del timbre. Cuando por fin llegó a la puerta se sorprendió al ver a alguien que jamás se imaginaba que estuviese pisando su casa. Arqueó una ceja no dando crédito a lo que sus ojos miraban.
-¿Potter?, digo… Harry, ¿Tu aquí?- Se sorprendía un poco mientras que el chico de la cicatriz solo esbozaba una sonrisa con dificultad, al parecer incomodo por las circunstancias.
Tenía un semblante lúgubre, que para Draco no paso desapercibido e hizo que se pusiera alerta, pensando que no era buena señal que Harry lo visitara en su mansión con el rostro tan palido y esa seriedad que no era un buen augurio.
-¿Ocurre algo?, bueno, pasa- Lo invitaba a entrar preguntándose lo que aquel ex enemigo de antaño traía en su cabeza; entre tanto el otro chico tan solo se frotaba un poco las manos sosteniendo un sobre decorado con un listón rojo sangre.
Apenas entraron en uno de los salones, el muchacho contuvo un escalofrió por los malos recuerdos que le venían a la mente al regresar a aquel lugar, pero conteniéndose y sin mayor preámbulos el pelinegro le tendió el sobre que llevaba en la mano.
-¿Sabías algo de esto? -Pregunto. Repentinamente cayó en cuenta que ni siquiera había saludado, aunque en ese momento no estaba precisamente dispuesto a cumplir con el protocolo. -Perdón Draco, no te saludé, lamento mucho venir a molestarte, pero de verdad recibir esto me sorprendió.
-Pues no se que sea esto, pero deberías tomarlo con calma viejo, Voldemort está muerto, te aseguro que le pateaste el culo y que después de eso, nada debe ser tan grave- El platinado guiñaba el ojo bromeando para después tomar la carta que le ofrecía.
Al principio por la solemnidad y el nerviosismo de Potter, y ese sobre que sostenía como si se tratara de un vociferador que estallaría de un momento a otro, se imagino que probablemente le traería algún aviso por parte del ministerio con referencia a la mala situación por la que atravesaba su familia, no veía que otro motivo pudiera traerlo a su casa de manera tan inesperada y con el rostro tan desencajado.
Quizás se tratada de un nuevo aviso de despojo de las ya muchas propiedades que se habían confiscado o quizás bienes que fueron congelados u otro ciento de restricciones que habían de seguir para poder recompensar a la sociedad por haber estado en el bando equivocado en la guerra.
Estaba cansado de ese asunto, pues debido al encarcelamiento de su padre, el era el actual responsable de los asuntos familiares, aun en el colegio se había visto en la necesidad de hacerse cargo de todos los pendientes, así mismo casi todas las semanas recibía una o dos notificaciones de ese tipo. Por eso fue lo primero que pensó cuando tomo entre sus manos el sobre que le ofrecía y lo abrió.
No podía estar mas alejado de la realidad, a penas abrir el sobre y comenzar a leer el contenido se quedo completamente helado.
Pocas veces a lo largo de su vida, se habia visto afectado al punto de perder el aliento y la capacidad de pensar con coherencia para mantener esa fachada dura e indiferente que mostraba siempre.
Harry se sorprendió la rapidez con la que las facciones elegantes de Malfoy se transformaron, su siempre pálida piel se torno de un color enfermizo mientras sus ojos se abrían desmesuradamente transmitiendo lo mucho que le afectaba el contenido de esa misiva, era más que obvio que no sabía nada de ese asunto.
Se dejo caer en un sillón cercano, tratando de digerir las palabras que acaba de leer. El sobre había caído al suelo y solo sostenía con fuerza la invitación elaborada en un elegante papel. Leyó varias veces la fina caligrafía esperando haber leído mal, tratándose de conversar que todo se trataba de un error y que los nombres estaban equivocados. Pero sin duda por mucho que lo deseara y sin importar el poder de sus deseos, estos no cambiaban que en sus manos sostenía algo tan real que le hacia hervir la sangre.
Paso de un estado de confusión, incredulidad y desconsiento a otro muy distinto, se fue transformando en algo mucho más oscuro, cuando el peso de esa noticia iba penetrando en su cerebro y calando tan hondo que le arrebato el aire de los pulmones, como si hubiera recibido un fuerte golpe en el estomago.
Apretó en un puño el papel mientras la cólera fue tiñendo de rojo su rostro, haciendo presente su furia que emergía ardiente como lava en un volcán que está a punto de erupción.
Todo desapareció a su alrededor, todo lo que no fuera ese oscuro sentimiento que crecía como una bestia en su pecho y que clamaba por venganza.
-Hermione… tú no puedes hacerme esto.- Decía en susurro con un dolor que jamás había experimentado, una decepción tan intensa que lo sofocaba.
Draco a lo largo de su vida había deseado muchas cosas y todas las había tenido de una manera u otra, ya fueran concedidas con solo pedirlas o arrebatando de ser necesario. Pero solo había existido algo que amaba tan profundamente que incluso alguien tan acostumbrado a tenerlo todo no había hecho nada por tenerla, porque su amor superaba sus deseos y sobre todas las cosas creía que no merecía siquiera acercarse a alguien como ella.
Pero las cosas habían cambiado, él había cambiado y por fin creyó que podría hacer lo posible por merecerla, en verdad lo había creído. Y ahora todo se iba a la mierda cuando por fin pensaba que algo bueno podía traerle el destino después de tanta basura.
El papel completamente arrugado fue incinerado con un simple hechizo por parte de Draco. Por su parte Harry se mantenía de pie, sintiéndose tan fuera de lugar y tan apenado al mismo tiempo que no sabía que pudiera decir para consolar a alguien que recientemente estaba tratando de ser su amigo. De por sí, no era que se le dieran muy bien ese tipo de cosas, ahora todo se complicaba mas tomando en cuenta que aun cuando hubieran limado asperezas, no se conocían demasiado bien, para saber cuál sería la mejor manera para tratar el asunto.
Con torpeza intento disculparse. -Perdóname, pensé que quizás dado que se han hecho tan cercanos tal vez te comentaría algo al respecto. Estoy tan desconcertado con esta noticia, que no pensé realmente las cosas antes de venir a molestarte. Pero es que intente buscarla, para que ella misma me dijera de que demonio va todo esto, pero no sé donde está, no responde mis cartas y no hay nadie en casa de sus padres.
El rubio ni siquiera se molesto en contestar, se levanto, ignorándolo por completo se dirigió a la cava de su padre, de donde saco una de las botellas de Whiskey de fuego, aquella que solo se bebía en ocasiones extremas y desesperadas y esta era una de esas ocasiones.
Sin esperar siquiera a servirse en una copa, se apresuro a dar un largo trago directo de la botella. Quería borrar esa sensación que le estaba aniquilando, quería olvidar, quería hacer de cuenta que todo eso era solo una pesadilla.
Se negaba a pensar que a solo dos días de haberla visto, después de confesarle sus sentimientos, de haber compartido con ella todo lo que había guardado en secreto, que después de besarse y hacerle todas esas promesas para luchar por ella y su amor, recibía como respuesta esa cruda noticia, como si todo fuera una burla de su parte.
El que estaba dispuesto a enfrentar a sus padres y sus prejuicios de la sangre, que incluso pensó en dejarlo todo por ella, sin importar las consecuencias que esto traería consigo. Ahora resultaba que no importaba para nada todas esas promesas que había efectuado y todo lo que estaba dispuesto a hacer por mantener una relación, pues ella simplemente nunca lo había tomado en serio.
Estaba claro que era un iluso al creer que alguien como ella podía corresponder su cariño, todo se trato de una farsa, pues de que otra manera podría ser, cuando hacia tan poco que estaba en sus brazos mientras se besaban y ahora frente a el estaban un montón de cenizas que eran el recordatorio de que todo era una broma mas del destino.
Tomo otro largo trago de licor que le quemo la garganta, y se giro para encarar a un pálido muchacho que se sentía tan incomodo ante la situación que parecía cómico.
-No, no me dijo nada. Supongo que no le pareció importante compartimos la buena nueva. Después de todo ¿Quién soy yo para ella? Soy solo el impresentable que le hizo la vida imposible y que se enamoro de ella como un estúpido. -El esbozaba una sonrisa sarcástica, malévola, esa tan característica que distinguía al príncipe de Slytherin que tanto repudiaron todos en el colegio.
Tenía muy claro que ninguno de los dos tenia ni idea que estaba ocurriendo en la vida de la castaña, para tomar una decisión como aquella, pero Hermione no era de las personas que hiciera las cosas sin pensar, algo muy grave debía estar pasando si había decidido de la noche a la mañana algo como aquello. Desesperado se paso las manos entre sus cabellos negros y se acomodo las gafas.
-Mira Draco, yo sé que esto te lastima y se también que no te esperabas todo esto, ciertamente ni yo, ni nadie lo esperaba. - El chico de la cicatriz intentaba mediar obviamente la furia del platinado al observarlo beber tan desesperadamente como si la vida le fuera en ello. -Pero no creo que bebiendo de esa manera puedas solucionar nada.
El pelinegro no era un hombre de muchas palabras, incluso con Ron era bastante reservado en cuanto a sus sentimientos, mas considerando que estaba saliendo con su hermana. Pero el hecho era que viendo la manera en la que bebía Malfoy no podía menos que sentir empatía por el. De alguna manera se sentía obligado a intentar al menos reconfortarlo un poco.
-Hermione no toma decisiones de este tipo Draco. No tan a la ligera, mucho menos sin decirle nada a nadie.
-¡Pues la puta invitación dice lo contrario!- Respondía iracundo, con el rostro enrojecido por la rabio y sus ojos grises dilatadas al punto de parecer que eran de color negro, los efectos del licor comenzaban a hacerse presentes.
-Lo sé, eso lo sé. - También Harry elevaba la voz al saber que ahora Malfoy no entraría en razón con cualquiera cosa que hablara o dijera en favor de su amiga, pues el mismo se encontraba en la disyuntiva de reprochar ese comportamiento tan errático en Hermione.
Le arrebato la botella de la mano, ganándose con ello una mirada asesina por parte de Malfoy, que solo se disolvió cuando le vio coger un par de copas, sirviéndolas hasta el tope y después bebiendo de un solo trago todo el contenido.
-Siento que hay algo detrás de todo esto, y no se tu pero yo lo voy a averiguar- Suspiraba notando que Draco no decía palabra alguna, estaba demasiado dolido y decepcionado para pensar con claridad, además de lo que había bebido hasta el momento no le ayudaba mucho.
Aquella carta arrugada y quemada posteriormente, había sido enviada a la casa de los Weasley anunciando un acontecimiento que lejos de ser esperado, era sorpresivo, inaudito. Cuando Ronald la recibió en su puerta lo primero que hizo fue llamar a su hermana para verificar que no se tratara de una broma, pero después le enviaron una lechuza a la castaña quien confirmaba contundentemente lo estipulado en ella, sin dar más detalles y siendo lo única respuesta que obtendrían a partir de ese momento.
No solo era verdad que estaba comprometida con un tipo que sus amigos ni siquiera conocían, si no que además se casaría en poco tiempo.
La invitación envuelta en listón rojo llevaba unas letras en dorado grabadas con dos nombre delicadamente escritos en ella. Cuando Ginny la releía una y otra vez pudo dar crédito que uno de los involucrados se trataba de su mejor amiga.
"Los invitamos cordialmente a usted y su familia a acompañarnos y celebrar el enlace matrimonial entre:
HERMIONE JEAN GRANGER
Y
DAMON SALVATORE
El evento se llevará a cabo en Mystic Falls Virginia, esperamos contar con su asistencia y compartir con nosotros "esta inmensa felicidad que nos embriaga"
Ron tuvo que contarle a Harry lo sucedido habiendo hablado previamente sobre los sentimientos que Draco albergaba en ella.
Draco tenía los ojos acuosos pero a la vez trataba de sonreír para evitar demostrar que estaba totalmente deshecho, destruido y traicionado; sintió que cada palabra de Hermione Granger ahora carecía de validez alguna, que el amor que albergó por ella durante tantos años se habían reducido a cenizas para tal vez convertirse en un rencor que desde un principio debió haber sentido dando razón a lo que su padre tantas veces le mencionaba. "Ella es y seguirá siendo una sangre sucia".
-¡Sangre Sucia inmunda!- El platinado lanzaba la copa de licor estrellándola en la pared con toda la ira, los celos y la rabia que la noticia le había provocado, en cambio Harry decidió dejar que se expresara un poco para liberar la tensión, aun cuando no le simpatizara para nada la manera en la que llamaba a su amiga.
-Comprendo… que te sientas de esa manera, pero no arreglaras nada poniéndote así.
-¿Que esperaba? Que me pusiera a saltar de felicidad. -Dijo con sarcasmo.
-Por supuesto que no, pero…
-¿Pero qué…? Como quieres que me ponga si tú mismo viste esa invitación! -Resoplo mientras tomaba una nueva copa para llenarla de nuevo.
-Lo se, pero sigo pensando que algo no está bien, la conoces, sabes que ella no haría algo como esto.
Parecía que Draco ni siquiera lo escuchaba, sumido en su dolor apuraba su bebida hasta dejar la copa vacía. -Sabes… ella me dijo que me amaba, que tenía que dejarme, que lo nuestro no podía ser y un montón de estupideces, pero ahora entiendo que cuando se refería a obstáculos insalvables no se refería a mis padres. - Sonrió con tristeza. En ese instante el chico de la cicatriz ponía atención en es ultimo.
-Draco, por favor dime qué fue lo que habló contigo cuando se vieron. -Una cruda carcajada fue la respuesta y después la voz de Malfoy sonó apagada, completamente desapasionada como si le costara demasiado repetir las mentiras que le había dicho Hermione.
-Solo me dijo, que lo nuestro no podía ser, que… -Hacía una pausa para seguir bebiendo- Que la olvidara, que todos tenemos deberes incluso antes de nacer y que comprendía cómo me sentía antes de confesarle mis sentimientos. -Cerraba sus ojos apretando con fuerza excesiva la copa de licor.
-Te sorprenderás de lo mucho que he aprendido a conocer a Hermione. -contestó evaluado lo que acababa de decir el rubio.
-De que carajos hablas, mejor deja de decir tontería y tomate otra copa conmigo anda… quiero olvidar, hacer de cuenta que nunca le dije nada, al menos asi será menos duro sobrellevar toda esta mierda, hacer de cuenta que nunca tuve esperanzas es mejor que lidiar con las mentiras. -El platinado estaba ligeramente en estado de ebriedad pero el chico de la cicatriz se lo impedía apartando la copa que le ofrecía.
-Hermione no pudo haberse enamorado de ese tal Damon Salvatore de la noche a la mañana. -Se acercaba un poco más teniendo la libertad de tocar su hombro. -Mira, tu conociste a sus pretendientes, estaba Krum, estuvo un tiempo Ron, McLaggen y te puedo asegurar apostando mi vida que no se enamoró de ninguno de los tres con tan solo verlos, incluso… ella te defendió de nosotros en la madriguera ¿Recuerdas?
-¿A dónde diablos quieres llegar? -Pregunto Draco.
-La conozco y si tu la conoces la mitad de lo que la conozco yo, sabras que estas no es propio de ella ¿Esto te parece algo que haría? No se casaría así como así con alguien que no ama y si te soy honesto, yo creo que se está casando por algo mucho más fuerte, conozco su caligrafía, su manera de escribir, incluso puedo detectar el humor que tiene en cuanto la leo. Mírala por ti mismo. - Le mostraba en ese instante la carta donde confirmaba efectivamente el compromiso que tenía con el extraño hombre llamado Damon.
El rubio la tomaba con algo de torpeza debido a los efectos del alcohol y se daba cuenta que efectivamente la castaña estaba asegurando el tan dichoso compromiso. Miró a Harry ceñudo y alzó los hombros para volver a tomar su copa de licor y continuar aliviando sus penas como todo buen hombre con el corazón hecho pedazos
-Aquí dice que se va a casar Harry, no entiendo cuál es tu punto.
-No, lee bien, mira esto- En ese instante le acercaba la carta a sus ojos para obligarlo a mirarla.
"Hola Ginny
Si, es cierto, me casaré.
Hermione."
-Ve entre líneas Draco no seas un cabrón necio, te parece que esto es normal, que alguien que está convencido de casarse sería tan seco al confirmar la noticia. Lee bien, crees que esto lo escribiría la misma chica que se quejo de que Ron tenia la misma sensibilidad que una tetera y la que escribe cartas d hojas todos los días cuando esta de vacaciones. Hermione es demasiado expresiva- El pelinegro le recalcaba.
-Pero ahí confirma todo, ¿Que no te das cuenta? -Contesto con obstinación. -De lo que me doy cuenta es que tienes a una amiga mentirosa, fría, manipuladora y demasiado cruel- El platinado estaba demasiado terco enfrascándose solamente en el sentimiento de odio y resentimiento que tenía contra la chica pero en cambio Harry negaba lentamente con la cabeza.
-Puede ser que no sepa mucho del tema, pero por mera lógica creo que cuando una mujer se casa por amor- Suspiraba- Dice mucho más que estas palabras, y vaya que mi amiga y casi hermana te puede escribir casi un libro si se lo propone. -Lo miraba fijamente haciendo que el platinado frunciera el ceño.
-Pero Hermione no suele ser… expresiva.
-Ella es reservada para mostrar lo que siente, mas no es inexpresiva. Una noticia como esta al menos amerita una explicación. Puede ser que Hermione no sea melosa como Astoria Greengrass o incluso Millicent, si nos ponemos a comparar tus anteriores "novias" pero ella jamás tomaría el matrimonio tan a la ligera.
Exasperando ante la terquedad del blondo se paso la mano entre los cabellos con cansancio.
-Todas las mujeres, y en especial Hermione Granger podrían escribirte un poema, una canción, incluso enviar un hechizo ambientador para que pueda ser algo emotivo, ella es del tipo de persona que piensa en los detalles que los demás ignoran. Alguien como ella se aseguraría que un momento tan especial como comprometerse o casarse fuera especial y significativo. -En esta ocasión tomaba otra copa de licor para acompañar a Draco. -Hermione no esta enamorada, hay algo que no nos ha dicho, o si no… ¿Cómo te explicas que no llegara a la madriguera a contarle a Ginny personalmente?, o a mi, o a Ron que somos sus mejores amigos- El chico de la cicatriz se tocaba la sien.
Su mente aletargada por el licor se esforzaba por pensar en las palabras de Potter. Le costaba creer en sus palabras, se encontraba demasiado para ser digerir las razones que le exponía, sin embargo, se obligo a enfocarse, haciendo a un lado su ofuscación, para intentar meditar las cosas que estaba exponiendo.
Pensar en la invitación y una boda próxima, hacían que se le formara un nudo en la garganta y que la boca se le llenara de un sabor amargo, pero apretó la copa vacía en su mano y fijo la vista en un punto infinito, haciendo que su mente adormecida por el licor comenzara a despabilar para encontrar las respuestas que buscaba.
Una pequeña luz fue adquiriendo fuerza en lo más profundo de su mente haciendo que la lógica recobrara nuevos bríos para poder recobrar el razonamiento pragmático natural de los Malfoy.
-Piensa Draco Malfoy, eres un estúpido si no puedes ver lo obvio debido a tus celos.
Cuando se obligo a apartar sus turbulentos sentimientos y a pensar con la cabeza fría todo adquirió un nuevo matiz. Estaba completamente convencido de conocer a Granger, nadie podría ser tan buen actor para aparentar por tanto tiempo ser una persona que no era.
Si algo había admirado siempre de la castaña era su entereza. No importaban las circunstancias, ni lo que estuviera en juego, ella siempre actuaba conforme a sus principios. Era una persona leal y autentica aunque con ello se ganara la desaprobación y la crítica de aquellos que se sentían superiores y la consideraban demasiado vulnerable por luchar siempre por los más débiles.
Podía ser posible que a lo largo de su vida estuviera equivocado sobre muchas cosas, prueba de ello era que había sido un mortifagos y podía ser que se equivocara sobre muchas otras cosas, pero estaba convencido de que lo único autentico en su vida, era la fe que tenía en Granger.
Durante años mantuvo sus sentimientos guardados en el fondo de su pecho, en mucho porque sabía que él nunca podría aspirar al amor de una persona como Hermione. Draco era demasiado calculador y frio como para saber que en ninguna ecuación podrían estar juntos y se consoló con idealizarla, con verla desde las sombras, con esperar que ella fuera feliz. Quizás la única vez que no se permitió ser un cabrón narcisista, al que no le importaba nadie más que el mismo, fue al pensar en ella.
El no era un estúpido sentimental, pero sin importar lo que los demás pensaran, sabía amar y lo que más amaba era a ella. Y él no amaría a nadie que no lo mereciera. Podía tener muchos defectos pero no era un idiota que se enamorara de cosas superfluas, valoraba todo aquello de lo que el carecía y estaba dispuesto a ser un hombre diferente para merecer estar a su lado.
Así que simplemente no podía estar tan equivocado, para haber encontrado en Hermione cualidades que no poseía, ella era leal, era transparente y sincera, no podía mentir respecto a sus sentimientos. Era sensible y valoraba la amistad y la familia, no tomaría una decisión tan importante sin compartir con sus seres más queridos la noticia.
La castaña no era como el resto de las mujeres que conocía, era discreta y sencilla, pero incluso a ella, le hubiera emocionado que los demás supieran que se casaría. Se la imaginaba claramente escribiendo de su puño y letra las invitaciones, mandando cartas a todos sus amigos para darles la gran noticia. Esa invitación podía ser demasiado fina, en un papel caro y una caligrafía estilizada, pero no cuadraba con sus gustos, era demasiado impersonal al igual que la escueta carta que mando a Ginny para confirmar el compromiso.
Harry tenia razón al decir que todo eso resultaba muy raro, ahora que lo pensaba bien, era casi imposible que Granger actuara de manera tan impulsiva en algo que estaba seguro era de suma importancia para ella.
En su mente cuajo una idea que logro que de manera súbita su nivel etílico bajara un poco por la impresión. Alguien como Hermione solo tomaría una decisión abrupta movida por la necesidad, es decir, debía encontrarse obligada para hacerlo. Ahora la pregunta era ¿Por qué? O ¿Quién la estaba presionando?
-Hace dos días fue a visitar a Hermione. No me dijo nada del dichoso compromiso, pero me dijo algo…
-¿Qué te dijo?
-Que lo mejor era alejarme de ella. Pensé que lo decía por los prejuicios de mis padres, pero ahora no estoy tan seguro.
-¿A qué te refieres? ¡Quieres hablar claro de una buena vez!
-Me pidió que me alejara de ella… que haría algo de lo que se arrepentiría y que terminaría odiándola ¿Entiendes? ¡Se refería a su boda!- Se desplomó ante sus propias palabras haciendo que Harry abriera los ojos con sorpresa.
-Draco, debemos hablar con Hermione antes de la dichosa boda, probablemente aquel tipo Damon Salvatore la tenga amenazada.
-No creo que llegaría a tanto solo amenazándola, ella no sedería tan fácil. Debe ser algo muy importante para que aceptara. No sé qué carajos está pasando o lo que tenga que hacer, pero no dejare que se case.
En ese instante el chico de la cicatriz daba algunos pasos alrededor de la sala de estar de la mansión para comenzar a pensar en los motivos por los que su amiga estaría dispuesta a contraer nupcias con una persona de la que solo conocían por nombre.
Estaba de acuerdo con Draco, de alguna manera tendrían que está amenazando a su amiga para obligarla a casarse, de otro modo ella misma le hubiera presentado a su prometido y harían las cosas como debieran ser y no de manera tan abrupta.
En silencio ambos se miraban, con claro signos de embriagues, aunque el más afectado era claramente Draco. A pesar de las circunstancias no dejaba de resultar cómico que ambos se encontraran por segunda bebiendo juntos como si se trataran de los mejores amigos.
-Creo que lo mejor es que tratemos este asunto por la mañana, ya que estés más lucido y sin ganas de vomitarme encima.
-Tiene razón, será lo mejor, ver dos Potter frente a mi no me ayuda a pensar con claridad. -Ambos soltaron una sonora carcajada. -Te invito a quedarte en la mansión, podemos terminarnos la botella antes de ir a dormir.
El pelinegro no se detuvo a pensar en lo bizarro de la situación, pero sonrió aceptando la invitación. Después de todo ya no eran enemigos y por lo visto ambos tenían mucho en común, lo más importante, Hermione y como impedir su boda.
