23 de Abril de 2015 Hora 14:34 P.M

P.O.V Raphael

Estábamos en la guarida con April y Casey. Después de nuestro encuentro con el samurái había dormido muy mal dándole vueltas a la cabeza como era normal últimamente. Para colmo de estar cansado, Donatello me estaba molestando y fastidiando desde primera hora de la mañana.

-¿Qué es esto?-preguntó el inútil de Donatello sujetando una tarjeta.

-Si no lo giras no lo sé-contesté secamente.

-Has de intentarlo Raph, recuerda, dijo el samurái que tienes una habilidad, has de desarrollarla-continuó insistiendo.

-Pues… ¿Yo partiéndote la cara?

-Una pizza gyoza-dijo Mikey con corazones en los ojos.

-¿Es una foto de Casey Jones?-preguntó el mismo Casey.

-¡No!-contestó Donatello enfadado-. Es un caballo. Esto no funciona, quizás hemos de comenzar con doblar cucharas.

-No te ofendas Donnie, pero dijo habilidades, no poderes. Quizás es algo más sencillo de lo que parece y por eso Raphael no se ha dado cuenta de que lo tiene-razonó Leonardo.

-Es posible, pero ¿Estás seguro de que no tienes sueños del tipo de Mikey?-me pregunto Donnie.

-¡No! Sueño poco y mis escasos sueños consiste en echaros broncas y en mí consiguiendo el cargo de líder. Con un poco de suerte el último es premonitorio.

-¿Si no son sueños que puede ser?-preguntó Donnie.

-La habilidad del egocentrismo, hasta Bara lo dijo-contestó Leo.

-La habilidad del mal humor-contestó Mikey.

-La habilidad de la poca paciencia-contestó Casey.

-¡Ya está bien ustedes!-grité con todas mis fuerzas, esos tres salieron huyendo tras mis gritos y empecé a perseguirlos por todo el salón, destrozando todo a nuestro paso.

-¿Y de dónde vendrán esas habilidades? ¿De la mutación?-preguntó April a Donnie mientras seguíamos dando vueltas.

-No, los resultados de una mutación son imprevisibles y Bara parecía saber muy bien lo que teníamos. Además eso que le pasa a Mikey incluso en una mutación no es normal.

-Quizás sois producto de algún tipo de experimento Krang o de alguna raza de otra dimensión-, volvió a preguntarle April.

-Nunca es descartable pero es casi imposible, sobre todo en los Krang. Cuando te examiné pude ver enseguida en ti parte de Krang, pero he examinado en múltiples ocasiones a mis hermanos y nunca he visto ningún indicio extraterrestre en sus sistemas.

-¡Quizás obtuvimos poderes en la planta de productos químicos hace cinco años!-dijo Mikey parándose, momento en el que aproveché para agarrarlo. Lo empecé a levantar para que me pidiera perdón haciéndole algo de daño pero sin pasarme.

-Mikey ¿Ya has vuelto a leer cómics de Marvel?-contestó Donnie-. En una explosión mueres, no mutas obteniendo poderes.

-¿Qué es todo este escándalo?-preguntó Splinter entrando en la sala-. Me habéis arruinado la meditación.

-¡Nada! Simplemente discutíamos sobre que pizzas pedir a la hora de la cena-mintió Leo.

-Ya…-contestó con desconfianza-. No quiero llamarles mentirosos hijos míos, pero últimamente siento que me están tomando por bobo.

-Eso nunca maestro Splinter-volvió a defender Leo. Cuando se trataba del maestro Splinter siempre le dejábamos hablar a él, siempre fue con quien más se entendía el maestro. Entendimiento que se convirtió en enchufismo a la hora de nombrarlo líder.

-Entiendo ¿y estáis seguros que no visteis a Bara el otro día?

-Negativo-dijimos mis hermanos y yo al unísono, algo que quedó muy falso.

-Mmm, estaré meditando en mi habitación-dijo cortantemente antes de desaparecer.

Tras su marcha todos incluyendo Casey y April soltamos en conjunto un amplio suspiro.

-Creo que sospecha algo-dijo Donnie.

-No me digas-le contesté-, yo creo que ahora mismo le produciría menos sospecha una invitación para la cena de Navidad de parte del rey rata.

-Tendríais que seguir leyendo el diario para llegar al fondo de este asunto lo antes posible, tarde o temprano os descubrirá-nos recomendó Casey.

-Tú lo que quieres es leerlo ahora con ellos, reconoce que estamos muy interesados-confesó April.

-No hay problema, nos podemos encerrar en la habitación de Mikey los seis, estaremos algo apretados pero el maestro no nos escuchará.

-Genial-gritó Casey, pero la alegría le duro bien poco.

-No podemos Casey, recuerda que hemos quedado para estudiar con nuestros compañeros de clase, el mes que viene tendremos los exámenes más importantes de todo el curso-le informó April.

-¿Qué? Eres la persona más aburrida que he conocido en mi vida después de Donatello.

Donatello le lanzó una mala mirada pero Casey ni la notó. La cara de April se veía indiferente pero sin dudarlo un segundo agarró a Casey de la oreja con la mano izquierda y, ignorando sus gritos, se lo llevó arrastrando hasta la salida de la guarida. Antes de desaparecer de nuestra vista se despidió con la mano gritando "nos veremos mañana chicos". Nos quedamos los cuatro un rato mirando la salida sin reaccionar hasta que el primero se atrevió a romper el silencio.

-¿Vamos a leer a mí habitación?-preguntó Mikey.

-Sí, vamos- le contestamos.

Al llegar a la habitación, Michelangelo se tiró encima de su cama, Donatello se sentó a un lado de la cama alejado lo máximo posible de las piernas inquietas de Mikey. Leonardo se sentó encima de un cojín del suelo y yo que fui el último en entrar, estaba destinado a quedarme con el otro cojín. Antes de acomodarme me aseguré de que la puerta estuviera bien cerrada.

-A ver por dónde nos habíamos quedado…-empezó a decir Leonardo, pero le quité abruptamente el diario de entre las manos.

-Hoy tengo ganas de leer yo, así me aburro menos-le comuniqué.

-Está bien, haz lo que quieras.

Antes de empezar a leer, le eché un vistazo a las primeras líneas y me encontré con que la letra era diferente.

-Parece que el narrador ha cambiado-dije.

-¿Eh?-preguntaron sin entender mis hermanos.

-Ahora veréis.

DIARIO

Ante de comenzar a escribir aquí por primera vez solo puedo decir dos cosas:

1.-Es algo increíble que una persona del carácter de Mikey haga algo tan…tan…tan antiMikey como es escribir un diario.

2.-Sorprende más lo bien escrito que está siendo él.

Hoy ha sido nuestro primer día de instituto para Yuuhi y para mí. Mikey, que está más emocionado que nosotros, casi nos suplicó de rodillas que fuéramos nosotros quienes escribiéramos el diario hoy. Lamentablemente al parecer, somos buenos hermanos mayores y accedimos ante sus peticiones

15 Septiembre de 2008 Hora 08:06 P.M

P.O.V Lithany

-Mikey ¿podrías dejar de apuntarnos con la cámara? Me siento como un león siendo acosado por el National Geographic-le dije con desesperación.

-No te quejes que estas cosas solo pasan una vez en la vida-comentó Yuuhi mientras se ponía justo delante de la cámara y hacía la señal de victoria-. Ya me pasaras una copia del video.

Y en eso consistió todo nuestro viaje hasta nuestros nuevos institutos y el primer día del último año de Mikey en la primaria. No hay mucho más que añadir, nos pasamos con la camarita todo el camino hasta que no hubo más remedio que separarnos los tres, lamentablemente Yuuhi no iba al Saint Paul y por lo tanto ninguno de los tres íbamos al mismo centro.

No miento si digo que ese fue uno de los días donde más nervios pasé. No por el instituto en sí, el instituto era perfecto. Las aulas estaban muy bien equipadas, en verdad leí muchos artículos de periódicos donde aseguraban que el laboratorio y la biblioteca tenían tantos instrumentos y libros que lo convertían en el paraíso de todo nerd. Además, las instalaciones estaban tan bien cuidadas que no había ninguna mesa coja en todo el recinto. Los profesores eran de lo mejor también, tanto en conocimientos como en su manera de educar y controlar a los alumnos.

Lo que me asustaba era el hecho de no hacer algún amigo o como mínimo compañero de confianza, el curso escolar iba a ser difícil y necesitaba algún tipo de apoyo. Me resultaría complicado pues me imaginaba en clase a compañeros muy inteligentes, vamos, odiosamente arrogantes y yo con personas así acabo peleada rápidamente. Tampoco es que mi capacidad de hacer amigos sea elevada, solo tenía a dos: Yuuhi y Mikey. Éramos muy unidos, tanto como si fuéramos hermanos, pero era eso, solo dos, y no los tendría de apoyo cuando estuviera en el instituto.

En ese momento no sabía ni donde estaba mi aula, el sitio era enorme y me había perdido…

-Perdona ¿sabes dónde está el aula de primer curso grupo B?-le pregunté a una chica algo mayor.

Me dio unas indicaciones bastante imprecisas, no sé si por no saber explicarse bien o porque no tenía ganas de ayudarme. El caso es que aún no tenía prisa pues quedaba casi una hora para que empezaran las clases, había llegado muy pronto. Finalmente, terminé abriendo una puerta a suertes para probar.

Pero la cagué. Abrí la puerta y no solo me equivoqué, pues era un aula de ciencias, también me llevé a alguien por delante al abrir la puerta de manera abrupta. Me estaba comportando como una idiota, lo normal hubiera sido abrir la puerta con cuidado.

-¿Estas bien?-pregunté con tono de culpabilidad.

-No te preocupes, es mi culpa por ponerme pegado a la puerta-me contestó mientras se ponía en pie, me sorprendió pues era mínimo una cabeza más alto que yo.

-¿Qué hacías aquí?-pregunté aunque en verdad no tenía mucha curiosidad. Pero por la altura deducía que era de cursos superiores y quería iniciar conversación hasta convencerle para que me guiara a mi nueva aula.

-Me perdí y llegué hasta aquí-o quizás me equivocaba…-¡Y me encontré con esta preciosidad!

Comenzaron a salir corazoncitos repentinamente de su cabeza, por un momento pensé que se refería a mí y comencé a alejarme de forma lenta hacía atrás, pero para mi sorpresa comenzó a abrazar a un extraño aparejo como si fuera su novia y la curiosidad me empujó a preguntar.

-¿Qué es eso?-pronto me arrepentiría de la pregunta.

-¿Esto? ¡Esto es la mejor centrifugadora del mundo!-gritó con emoción.

Mi primer instinto fue huir, como cualquier ser humano al escuchar esas palabras mientras contemplaba la escena. Pero mi idea inicial fue parada por una risa que comenzó a brotar de mi boca.

-¿Para ti es como si hubiera llegado la Navidad no?-pregunté riéndome, pero la risa se me fue en poco.

Solo pude emitir un fuerte grito que seguramente escuchó todo el colegio.

-Perdón, lo siento mucho-dije con lágrimas en los ojos- , te ayudaré a buscarlo, quizás estamos a tiempo de que te lo vuelvan a colocar.

-¿De que estas hablando?-me preguntó, esta vez fue él quien parecía tener ganas de huir.

-De tu diente…

-¿Mi diente? ¡Oh! No es lo que parece ser.

-No sabía que había abierto tan fuerte. Creía que te había dado en la espalda…No quiero que me expulsen y…-empecé a balbucear.

-¡Tranquilízate! No me has roto ningún diente. Esto-dijo señalándose la parte de su dentadura vacía-es de nacimiento.

-¿¡Qué!? ¿Eso es posible?-pregunté impresionada.

-Sí, lo es. Si te tienes que reír hazlo ya, estoy acostumbrado-me dijo encogiéndose de hombros.

-No me reiré, no hay razón para ello. Ese vacío en tus dientes es…es… ¡Me llamo Lithany!-exclamé en un intento de cambio de tema muy forzado. Era la primera vez que veía ese fenómeno y me había quedado sin palabras.

-Bueno, gracias…supongo. Yo me llamo…

23 de Abril de 2015 Hora 13:27 P.M

P.O.V Raphael

-Donatello…-finalicé de leer la frase-. Lo sabía desde la parte de la centrifugadora.

-No hay nadie más en el mundo que se emocione por eso-dijo Mikey riéndose.

-Mira quien fue a hablar, el que se emociona al ver una pizza llena de escarabajos o por luces parpadeantes-se quejó Donatello molesto.

-¿Después de estas líneas solo se os ocurre decir eso?-se quejó Leo-¿Cuántos Donatellos en el mundo sin un diente y que se enamoran de máquinas creéis que existen? Se acabaron las especulaciones, el Donnie del diario es el mismo de esta habitación.

-Bueno, tampoco lo podemos asegurar. Quizás esos chicos si murieron y algún científico loco con afinidad a ellos creó un mutágeno para traspasar sus personalidades a un animal-, dijo Donnie con pose de razonamiento.

-Eso solo se lo creería Mikey-mascullé.

-¡Ya lo sé!-alzó la voz Donatello-. Pero que nosotros fuéramos humanos en el pasado es una locura aún mayor si lo piensas bien. La única explicación lógica es que Splinter nos haya mentido en todo y nos haya metido en un mundo lleno de engaños.

-No hables así de Splinter-replicó Leo con voz de enfado-. Él nos quiere y jamás nos mentiría.

-Pues entonces dime alguna explicación coherente.

Leonardo y Donatello comenzaban a desafiarse con la mirada, era la primera pelea donde yo no estaba metido en medio desde hacía años. Entendía las dudas evidentes hacía Splinter, pero igual que Leo, no quería aceptarlas. Si en el pasado habíamos sido humanos, como toda persona normal cada uno tenía su familia, unos padres que creen a sus hijos muertos ¿Qué ser dejaría a esas familias destrozadas para siempre sin hacer nada sabiendo que hay la solución del retromutágeno?

-Leo…Donnie…-murmuro Mikey con lagrimillas en los ojos mientras no apartaba la vista de sus hermanos mayores. Mis hermanos reaccionaron ante esa mirada suplicante y suavizaron su rostro hasta desaparecer todo enfado, acomodándose otra vez en su sitio.

-Sigue leyendo-me ordenó Leonardo.

-Está bien, espero salir pronto porque soy el personaje fantasma, no se sabe nada de mí.

-Tampoco sabemos nada de Kotori-corrigió Donatello. Ignoré esas palabras y proseguí con la lectura.

15 Septiembre de 2008 Hora 08:50 P.M

P.O.V Lithany

Sorprendentemente y contra todo pronóstico, Donatello tenía mi misma edad y ese día también comenzaba sus primeras clases en el instituto, por su altura jamás lo hubiera imaginado. Encontramos las clases de primero entre los dos y nos costó, aún no sé si porque estaba el instituto mal señalizado o porque los dos carecíamos de un buen sentido de la orientación. Mirando la parte positiva, eso había ocasionado que ya conociera a alguien, aunque solo supiera de él su nombre. Lamentablemente Donatello estaba destinado a ir al grupo C mientras a mí me tocaba el B. Nuestras clases no serían las mismas.

El primer día de clases transcurrió rápidamente, principalmente porque a la hora de comer en vez de quedarnos en el instituto, ya nos dirigiríamos a casa por ser solo un día para darnos indicaciones de las normas y no de clases normales. Pero ya solo con las normas tenías apuntes para rellenar una libreta entera, se notaba mucho por la normativa y la voz firme de los profesores que no permitirían ninguna desobediencia en ese centro.

Hasta que acabo el día y me dirigí para casa no hubo ninguna incidencia remarcable más. No volví a hablar con Donatello en todo el día. Solo hablé con una alumna más que me reconocía por haberme visto cuando estábamos las dos ingresadas en el hospital, aunque yo no la recordaba si soy sincera. Su voz era dulce y vestía de manera muy elegante con gafas de alto coste, se notaba que era una chica educada en una familia de bien.

-¡Aquí Lith!-me gritó una voz con mucho entusiasmo a la salida del instituto, me giré y vi a Mikey y a Yuuhi, que había plegado de su escuela antes que yo. Les devolví el saludo y me dirigí hacía ellos.

Primer día de colegio terminado.

15 Septiembre de 2008 Hora 08:21 P.M

P.O.V Yuuhi

Este diario me ha llegado a las manos una semana después del día de mi inicio en el instituto, estamos a día 24 ya pero en fin, intentaré recordar lo mejor que pueda lo sucedido. Lith tenía mucha pereza en escribir y a pesar de las insistencias de Mikey, tardó varios días en escribir sus primeras opiniones y por lo tanto en pasarme el diario.

Mi opinión de mi primer día de instituto se puede resumir como catastrófica. La suerte no siente afecto por mí al parecer.

Llegué y encontré fácilmente mi aula, por eso no hubo problema. Las instalaciones eran normales: campos para hacer diversos deportes, algunas mesas y sillas cojas, grietas en las paredes, alumnos chillando por los pasillos, lavabos sin ningún tipo de higiene,…Lo lógico en un instituto normal, solo en los especiales como el Saint Paul se pueden encontrar cosas diferentes.

La mañana transcurrió de manera tranquila, los profesores daban una explicación de cómo funcionaba el colegio o de normas como las del comedor o la biblioteca. Durante una charla, un profesor se vio obligado a abandonar el aula unos minutos. Cuando los alumnos comenzaron a elevar la voz al no sentirse vigilados, uno de mis nuevos compañeros de clase me habló.

-¿Por tú nombre y apellido eres de descendencia japonesa no?

-Buen, nací en Japón pero la familia de parte de mi padre siempre ha tenido rasgos extranjeros, aunque no sabemos de dónde exactamente. Es algo extraño-le contesté con sinceridad.

-Ah, lo preguntaba porque mi abuelo también era japonés, yo me apellido Honda, pero me llamó Alfred y siempre he vivido aquí.

-Su abuelo murió cuando tenía dos años y desde entonces siempre ha estado dando por culo con la cultura japonesa-dijo otro chico que apareció detrás de Alfred-. Ahora que tiene un japonés nacido allí delante de él no podrás escapar, te obligara a convertirte en su amigo.

-Haz el favor de callarte-dijo Alfred mientras agarraba al otro chico del cuello como si le estrangulará-. Este es Evans, mi amigo de toda la vida, no le hagas mucho caso, de pequeño comía arena y así se quedó.

-¡No cuentes mi pasado!-le advirtió con falso gesto de indignación mientras se zafaba del agarre-. Cuando acaben las clases os haré un favor a los dos y os enseñaré el instituto, he entrado múltiples veces en celebraciones porque mi hermano estudió aquí.

-Mejor que no, Evans es capaz de cobrarte-me dijo Alfred al oído.

-¡Te he escuchado! ¿Por quién me tomas?

-Está bien, me ira bien un poco de ayuda-contesté finalmente.

No tenía nada que perder y a primera vista los dos me parecieron simpáticos y transparentes. Esa escena absurda entre los dos me recordó un poco a Mikey y Lith y siendo los dos únicos amigos de Estados Unidos que tenía, me produjeron confianza.

Cuando acabaron las clases nos juntamos los tres como nos prometimos y comenzamos a recorrer todo el recinto. Había cientos de alumnos haciendo lo mismo y tantas personas juntas me incomodaron, me estaban empezando a venir fuertes náuseas pero intentaba poner la mejor sonrisa falsa posible. Tenía que superar ciertas cosas si me tenía que adaptar y seguir los consejos de mis padres, el psicólogo y recientemente de Lith.

Repentinamente en el pasillo me crucé con dos cabelleras rojas paradas delante de un tablón. Mi corazón comenzó a palpitar fuertemente al reconocer una de ellas. No podía ser, no podía haber tenido tanta mala suerte.

Era Rouse, el cabecilla de la banda que me encontré en el parque, el que me dio la paliza. Estábamos en el mismo instituto, y lo que era peor, había altas probabilidades de que toda su banda también.

-¡Rouse!-gritó una voz haciendo que se girara. Le llamó un chico de su edad más o menos pelinegro y de ojos azules-¿Te parece bien pelearte con unos nuevos alumnos de primero el primer día de curso?

-Joder-masculló Rouse endureciendo la expresión-, ya vino el idiota a dar la charla.

-El chico pelirrojo es Rouse-me empezó a contar en voz baja Evans muy cerca de mi oído-, dice mi hermano que es de lo peor, es muy violento y la vez un experto en artes marciales, en pelea es imbatible. El chico de ojos azules que le recrimina es Leonardo, uno de los hijos del director, son muy populares entre las chicas, destacan un montón siempre.

-Deja de meter en líos a mi padre por tu culpa-le recriminó Leonardo.

-Escucha "Leo"-pronunció Rouse con un tono de falso cariño-me gustaría pegarte, tengo sueños húmedos partiéndote la cara a ti y a tus hermanos. Pero sois tan poca cosa que no vale la pena ni mancharme las manos con vuestra sangre ¿Porque no discutes con mi hermano Raphael que es de segundo como tú? Deja a tus mayores en paz.

-Solo eres un año mayor que yo-se quejó el de ojos azules.

-Pero de condición física estoy a años luz de ti, por eso es mejor que te enfrentes a mí débil hermano-finalizó comenzándose a alejar.

-¡Oye! ¿Por qué no te callas un poco?-le contestó el pelirrojo que iba con él. Se notaba que era su hermano por sus rasgos faciales, la única diferencia era que el pequeño tenía menos cabello y suelto, al contrario que Rouse que portaba una coleta. Además, los ojos de Rouse eran negros y los de su hermano pequeño verdes.

-¿Y qué harás si no me calló Raph? ¿Me vas a pegar?-soltó con una risilla. Fue en ese preciso instante cuando reía que se percató de mi presencia, se acercó rápidamente hacía donde yo estaba y me colocó la mano en el hombro izquierdo. Eso me provocó un fuerte temblor en todo el cuerpo del que al parecer se percató-. Bienvenido al infierno chico de la fuente.

Tras esas palabras me soltó y siguió el camino del pasillo seguido de su hermano pequeño hasta desaparecer.

-¿Lo conoces?-me preguntó Alfred asustado.

-Sí, discutí con él hace un mes en el parque y me dio una paliza.

-¿Qué?-exclamaron al unísono Alfred y Evans.

-Siento mucho lo ocurrido-me dijo Leonardo que sorpresivamente se acercó hacía mí-. Siempre está pegando y amenazando a todo el mundo, si fuera otro alumno estaría expulsado, pero mi padre se niega a echarle porque trae muchas medallas y prestigió al colegio en las artes marciales.

-Alguien le tendría que bajar los humos-dijo con tono de enfado Evans.

-Lo sé, pero no hay nadie que pueda. He intentado acercarme a veces a su hermano pequeño Raphael que va a la clase de al lado para ver si podía hacer algo. Pero creo que no me soporta, soy bastante popular en el colegio aunque no me gusta decirlo y muchos chicos sin hablar conmigo ya me odian. Además tampoco creo que sirviese de mucho, como habéis visto ahora el mismo Raphael parece tener problemas con su hermano.

En resumen, estaba en un instituto con uno de los chicos más violentos del país seguramente, un chico con total libertad para pegar a quién quisiera y lo peor, me tenía en el punto de mira.

Nada podía ir bien.

23 de Abril de 2015 Hora 19:56 P.M

P.O.V April

-Ha sido una tarde provechosa de estudios ¿no crees?

-Claro, sobretodo estudiando matemáticas-me contestó Casey Jones con cara de provenir de un salón de torturas.

-Te prometo que mañana leeremos el diario con los chicos-después de todo yo también tenía curiosidad.

-Con la suerte que tengo seguro que Michelangelo del diario el día que lo lea solo habrá puesto las preguntas de su examen de matemáticas.

-¡Calla y escóndete!-le grité repentinamente.

-¿Qué pasa April?-me preguntó pero solo le respondí con un siseo pidiéndole silencio.

Pronto descubrió el porqué de mi actitud, en los tejados había unos cuantos ninjas del clan del pie moviéndose con agilidad. Hice señas a Casey para indicar que les siguiéramos y este aceptó al momento preparándose con una sonrisa de lado a lado en la cara, estaba claro que quería diversión después de unas clases de repaso, y para él nada mejor que batir a unos cuantos enemigos. Les seguimos un buen trecho sin que lo notaran, parecían ir con mucho cuidado, estaba claro que no querían ser vistos. Todo iba bien, estábamos subiendo por unos edificios con agilidad para llegar a los tejados, pero cuando puse la mano en la cornisa, un shuriken se posó a un centímetro de mi mano y me solté de la impresión aguantándome un chillido para no llamar la atención. Por suerte Casey me cogió de la mano antes de una fuerte caída.

Los dos suspiremos de alivio, pero no dio tiempo para celebraciones porque una sombra nos comenzó a ver desde la cornisa.

-¿Es ese Bara?-preguntó Casey emocionado ante un nuevo enemigo.

-No, es más pequeño-le contesté.

Acto seguido una lluvia de shurikens comenzó, Casey y yo los esquivábamos con dificultad y más de uno me rozó causándome serias rasgaduras por el cuerpo. Por suerte antes de que alguna se me clavara en la piel Casey me llevó hasta detrás de un camión donde nos protegimos. La lluvia de shurikens paró y el silencio se hizo, solo se escuchaban nuestras respiraciones y unos pies ágiles acercándose hacía nosotros. Casey no tenía sus palos de hockey, sabía que todo dependía de mí.

-Allá va-pronuncié y acto seguido salí de detrás del camión y dirigí mis abanicos al rival, pero este lo paró sin dificultad con un palo parecido al de Donatello pero más corto. Con un movimiento envió mis abanicos lejos y me golpeó fuertemente en el costado haciéndome caer al suelo.

-Te queda mucho por aprender-me dijo una voz de chica que me resultó familiar.

-¡April!-gritó Casey.

-¿April?-repitió mi atacante-. Espera ¡Eres April!

-¿Qué? -Pronunciamos Casey y yo sorprendidos, sobretodo después de ver como la chica se deshacía de su posición de ataque.

-Soy yo-nos dijo.

Casey y yo nos fijamos por primera vez en nuestra rival pues la lluvia de shurikens no nos dejó. Nos encontramos con una chica de nuestra edad más o menos y con el símbolo del clan del pie dibujado en una parte de su ropa. Tapando parte de su cara tenía una bandana igual que la de nuestros amigos las tortugas, pero la bandana era de color amarillo.

No podía ser…

¡Taiza!—contestamos los dos a la vez. Era la hermana del Donatello que murió en el accidente.

-¡Sí! Perdonad por atacaros, creía que erais enemigos de mí clan.

-¿Del clan del pie? ¿Qué haces alistada con ellos?-preguntó Casey.

-Es muy peligroso Taiza-le dije acercándome a ella ya con confianza.

-Más peligroso es entregarle un trabajo a tu profe y que este descubra que te lo ha hecho otra persona-, me dijo Taiza recordándome aquel incidente-. Además, con mi Hanbō no corro peligro-dijo señalando el palo que portaba.

-Pero es una organización criminal, tu hermano Donatello estaría en contra de todo esto-le dije intentando hacerla entrar en razón. Pero solo conseguí que Taiza se girara, por primera vez vi su rostro con expresión asesina.

-NO HABLES DE DONNIE SIN SABER-me gritó con violencia y cara de desespero.

Casey y yo no hicimos gesto de huir a pesar de su expresión de gran odio. Más que asustarnos, nos entristeció. Taiza tras esas palabras se giró sin mirarnos y se llevó la mano a su bandana amarilla agarrándosela, como si reprimiera su ira.

-Siempre le mencionáis, no sabéis nada-dijo en un susurro para después huir a toda velocidad. Le grité que se detuviera pero no me hizo caso y desapareció.

-No parece la misma Taiza que vimos en la biblioteca ¿habrá pasado algo?-me preguntó Casey.

-No lo sé, pero no hace mucho que se unió al clan del pie, la hubiéramos visto antes-le contesté-. No hemos de seguir ocultando la existencia de Taiza a Donatello.

-¿Mañana se lo explicamos a las tortugas?

-Sí, tenemos que sacarla de allí-finalicé.


Gracias por las reviews ;)

-Siento tanto tiempo sin actualizar, mi idea era colgar este capítulo antes de irme de vacaciones, pero entre quedadas, compromisos y además un poco de vaguedad en mis ratos libres el día antes de irme no tenía escrita ni una cuarta parte. Quería avisar del pequeño parón porque no tendría acceso a ningún ordenador durante más de dos semanas pero no sabía cómo. Después al llegar de vacaciones el primer día me llevé un gran disgusto y he pasado malos días. Mi idea era no escribir hasta Septiembre para recuperarme pero el lunes de esta semana no pude evitar las ganas de escribir otra historia que estoy haciendo y ayer por la noche no pude evitar las ganas de escribir este capítulo, por lo que volví del hiatus casi un mes más pronto de lo previsto xD.

-El arma que usa Taiza es un Hanbō, una arma parecida al bastón de madera de Donatello pero más pequeño, de aproximadamente un metro de longitud. Es usada en el arte del Ninjutsu (de los ninjas) y por eso la he introducido. Bien utilizado puede derrotar a una katana por lo que no es tan poca cosa como parece.