CAPITULO NOVENO: HABLEMOS CON CALMA

La última vez que pisó aquella tierra, esta estaba cubierta por una capa de nieve. El viento golpeaba su cara y frente a ella había un campo de cruces. Bueno, aun estaban aquellas cruces. Pero a excepción de la nieve y el viento frió, lo que hacia diferente aquella vez del presente era… que aquella vez a su lado se encontraba una chica. Una chica de mirada triste y de labios algo pálidos, que lloraba la muerte de un ser querido. Una chica bella que en este momento debía sentir un gran odio. ¿Por quien? Por Luna Lovegood.

- Desde hace tiempo que no te he visto… - murmuro Luna mirando una cruz en la que se leía el nombre de una mujer – Madre…

El viento cambio de dirección. Luna sonrió complacida.

- Estas aquí…

La chica cerro los ojos y dejo que el viento acariciara su cara.

- Madre… ¿Te acuerdas de la chica de la que te hable la última vez que vine?

El viento volvió a cambiar de dirección y algunas hojas de los árboles cayeron al suelo suavemente, flotando.

- Pues todo termino…

Y por un minuto todo se quedo en silencio. Y el viento aminoro su marcha, triste. Luna suspiro pesadamente y abrió lo ojos para observar con dulzura aquella tumba.

- Me hace tanta falta un abrazo tuyo…

Y el viento se volvió calido. Los cabellos de Luna se movían delicadamente y su abrigo se hacia asía atrás suavemente. Apretó los puños, quería llorar, esa era la verdad. Quería caer al suelo, llorar y quedarse ahí, hasta que otra tormenta de nieve viniera y la cubriera por completo, talvez así moriría antes de frío que de dolor.

- No entiendo porque quisiste que te enterraran aquí… - comento Luna dándole la espalda a la cruz y caminando asía un gran castillo, ahora abandonado – en Hogwarts… hasta el ultimo segundo fuiste impredecible ¿no, madre?

El viento volvió a la normalidad. Luna comenzo a alejarse de la infinidad de cruces que había en aquel lugar. El castillo cada vez estaba mas cerca, pero parecía que fuera hostil. Ni siquiera el susurro de los fantasmas se escuchaba. Luna miro asía un lado y observo una pequeña cabaña. La cabaña de Hagrid. Suspiro. Tambien estaba vacía, se lo imaginaba. Volvió a mirar al frente. Estaba sola, como esperaba estarlo.

Sola… o al menos eso era lo que ella creía.

- Ginny…

- Harry, no deseo hablar con nadie.

- Pero…

- Con nadie.

Ginny se levanto del sofá y silenciosamente salio al jardín. Harry la observo salir, sentía que nada estaba bien. Talvez era su culpa, solo talvez. No lo quería creer. Él no podía tener la culpa, era Luna la culpable, no él. Camino desde la escalera asía el sofá y se recostó en el. Si, él no era el culpable, la culpable era Luna. Cerró los ojos y durmió. Necesitaba una siesta.

Ginny camino en silencio, rodeando la casa. Esquivaba a los gnomos mientras sentía que el pasto largo le hacia cosquillas en las piernas. Lentamente llego asía un cuarto de madera, apartado de la Madriguera. Abrió la puerta y de allí extrajo una vieja escoba, la mejor de todas las que se encontraban allí. Miro el cielo y suspiro. Debía hacer una pequeña visita. Monto en la escoba, dio una fuerte patada al suelo y se elevo, dirigiéndose a la ciudad o talvez más allá. Pronto se encontró volando por sobre las nubes, no podía ser vista por los muggles o tendría mas de un problema en cual pensar. Por su mente se pasaban recuerdos de diferentes días, diferentes momentos, diferentes situaciones, todo mezclado en una pelicula que pasaba frente a sus ojos sin parar. Diciéndole: "Mira cuantos errores has cometido ¿Acaso no puedes solucionarlos? Eres una tonta. Inepta" Y esa frase se repetía como un eco dentro de su cabeza. Suspiro con desgano. Tenia que solucionar esto pronto, debía encontrar a Luna, no le importaba que pensara Harry de esto… pero la verdad, no lo comprendía. No entendía porque Luna era tan importante en su vida. "Es solo una amiga, una amiga" se trataba de convencer Ginny, pero sentía que se estaba mintiendo.

- ¿Por qué Luna? ¿Qué me haces? No lo entiendo – dijo Ginny como si esto la ayudara, pero la hacia sentir aun mas mal.

Cerró los ojos y apretó fuertemente el mango de su escoba. Sentía rabia, dolor, tristeza… sentía muchas cosas que ni siquiera podían ser nombradas. Era inaguantable. De repente escucho un chillido. Alzo la vista y vio que se dirigía directo a una bandada de pájaros. Ginny grito, trato de espantarlos, su escoba se descontrolo y entonces… sintió como el aire le faltaba y como, lentamente, su cuerpo se precipitaba al suelo. No reacciono. Era como si estuviera en un sueño. El aire la rozaba fuertemente, el suelo se acercaba a una velocidad asombrosa. Podía ver que se encontraba en peligro, pero aun así… su cuerpo no reaccionaba. Cerró los ojos, apunto con su varita al suelo. Talvez esa era su única oportunidad.

- ¡Depulso! – exclamo Ginny a metros de chocar contra el suelo.

El hechizo funciono y esto detuvo su caída, la expulso con los aires y cayo unos metros más allá. El golpe no era nada comparado con el otro que iba sufrir. Ginny se levanto dificultosamente, le dolía una pierna. Observo a su alrededor, a lo lejos se veía la imagen difuminada de un castillo. Ginny sonrió, había llegado.

- ¡Accio escoba! – exclamo y de entre unos matorrales, su escoba salio disparada asía su mano. Ginny se la puso al hombro y comenzo a caminar asía el castillo. Estaba, en su segundo hogar.

Un suspiro.

Luna caminaba por entre los pasillos del segundo piso. Se dirigía a su sala común. Sus pasos resonaban en la piedra y se esparcían como eco. Que nostalgia sentía. De alguna forma estar allí, en el colegio, la devastada enormemente porque, aunque no lo quisiera, cada una de las cosas que veía le traía recuerdos que giraban alrededor de una sola persona. Ginny. ¿Acaso esto es a lo que se refieren los filósofos al decir que tu persona amada nunca te abandona a pesar de la distancia? ¿Este es el significado? ¿El no poder olvidarla, eso es? ¿Qué cada cosa, cada palabra, cada situación, su imagen, te ronda por la cabeza diciéndote que ahí esta, junto a ti, ese es el significado? ¿Qué la sensación que te produce al estar cerca de aquella persona se te clava en el corazón recordándote todas las veces que deseaste que ella te quisiera como tu lo haces? ¿Tenia que ser un significado que causara tanto dolor? Quería olvidarla, quería olvidar a Ginny para siempre. Deshacerse de ese dolor, de ese peso inhumano. Luna sintió como unas lágrimas comenzaban a asomarse en sus ojos y rápidamente las limpio de allí. No lloraría, no lo haría. Llego frente a una pared, a simple vista no tenia nada fuera de lo común, pero diciendo unas palabras en la pared se habría un pasadizo por el cual uno llegaba a una amplia sala. Un cuarto acogedor.

Luna camino por el pasadizo y se encontró con que todo estaba en su lugar. Los sillones y el sofá, la alfombra de piel de oso blanco, la chimenea que encendió con un simple hechizo y las mesas y el librero. Todo estaba como antes. Luna subió las escaleras hasta su antigua habitación. Entro en aquella pieza y tambien, todo estaba en su lugar. Era como si nada hubiera pasado, como si la tragedia ya estuviera olvidada. Luna camino asía su cama, corrió los doseles, se recostó en ella y volvió a correr los doseles. Se sumió en la oscuridad.

Flash back +

- Luna...

- ¿Si?

- ¿De verdad puedo estar aquí?

- ¿La verdad? No, pero eso no importa.

- ¿Y si nos atrapan?

- No nos atraparan, despreocúpate.

Ginny estaba abrazada al delgado cuerpo de Luna. Estaban en la cama de esta última y por entre los doseles, una tenue luz de luna las iluminaba. Las frazadas las cubría casi por completo. Luna jugaba con los cabellos de Ginny. Una calidez agradable las rodeaba. Ginny cerró los ojos y se acomodo sobre el pecho de Luna. Su respiración se volvió lenta. Luna se sonrojo.

- Ginny… pero… ¿Por qué insististe en acostarte conmigo? – pregunto Luna en susurro, curiosa. Ginny no respondió, Luna soplo la oreja de su amiga para llamar su atención. La pelirroja rió - ¿Por qué?

- Pues… - comenzo Ginny.

- ¿Si?

- Me sentía sola.

- ¿Sola? – eso le extraño a Luna de sobremanera.

- Si, y se que es todo lo contrario. Que tengo a Hermione, a Ron, a Harry y a mi familia, pero ellos son diferentes, con ellos yo no soy yo misma. Me siento sola cuando estoy con ellos, ya que es como si ellos hablaron con otra persona, no conmigo. Pero contigo… es diferente.

Luna estaba tan roja, parecía que toda la sangre de su cuerpo se había acumulado en sus mejillas. Observo a Ginny sorprendida y esta soltó una dulce risita. Luna sonrió.

- ¿Y porque soy diferente?

- Porque a ti no te importa como sea, no me mirarías diferente a como lo haces si un día yo llego con una barba de chivo y tres ojos en mi frente. Te comportarías igual conmigo aun así. Y por eso me gustas…

- ¿Te gusto? – pregunto Luna sobresaltada.

Pero Ginny ya se había quedado dormida. Luna no sabia en que pensar. Acomodo su cabeza en su almohada y cerro los ojos. Mañana seria otro día.

Fin Flash back +

- En ese momento ¿De que manera te gustaba Ginny?

Luna corrió un dosel y miro su reloj. Ya eran casi las once de la mañana. Se incorporo y toco la alfombra del suelo con sus pies. Esa sensación le traía tantos recuerdos. Abrió el cajón de su cómoda. Sonrió. Allí aun se encontraba aquel cofre. De madera barnizada y de apariencia simple. Lo abrió y de allí extrajo un reloj de bolsillo, dorado, de aquellos antiguos. Aquel reloj había pertenecido a su padre. Luna se quito su reloj de pulsera y lo tiro al suelo. Desde ahora ya no usaría más ese reloj. Abrió por la mitad aquel dorado tesoro y se encontró con una fotografía. Una foto que desde hace dos años se encuentra allí. En ella, en vivos colores, se encuentra retratada una chica de ojos alegres y pecas en su rostro. Luna esboza una sonrisa triste, y la Ginny de la fotografía tambien le sonríe.

Luna cierra el reloj bruscamente, se levanta y sale de la habitación. Aun sin desearlo, aun sin quererlo, no puede evitar pensar en Ginny. Los pasos de Luna se alejan por las escaleras y un sonido nos hace cuenta de que Luna ha salido de la sala común.

- Ron… no ha pasado mucho tiempo desde que vine a verte la primera vez…

Ginny estaba arrodillada frente a la tumba de su hermano. Acariciaba el suelo sobre la tumba como si estuviera acariciando el rostro de Ron. Estuvo unos minutos así, en silencio, hasta que se detuvo y al suelo cayo una única lagrima que reflejaba todo el dolor del atormentado corazón de Ginny. El terroso suelo absorbió la lágrima.

- Ron no se como decirte esto… se que no lo comprenderás, talvez no estés de acuerdo, pero… yo… - Ginny se detuvo un momento, se puso en pie, levanto la escoba que había dejado a un lado, dio media vuelta y tomo aire para darse fuerzas y decir lo que había estado guardando por mucho tiempo – Ron yo creo que… amo a Luna Lovegood. Pero ella me odia por lo que le hice. Te preguntaras porque estoy aquí entonces, confesandome contigo. Pues veras, necesitaba quitarme un poco de este peso de encima. Y sabiendo que tu estas enterado sobre esto, me siento mas tranquila. Ahora debo irme, volveré pronto a visitarte. Adiós.

Y Ginny comenzo a caminar asía el castillo arrastrando las cerdas de su escoba y sintiéndose mas ligera. A lo lejos, una oscura figura se desplaza por entre los árboles del Bosque Prohibido, rápida y sigilosamente, pareciera que su objetivo es Ginny, ya que desde que la pelirroja aterrizo bruscamente unos kilómetros atrás, la extraña figura la sigue desde las penumbras.

Luna guardo su reloj en el bolsillo de su abrigo, mientras bajaba las escaleras repasaba todos los momentos que había pasado en aquel castillo. La mitad de esos recuerdos estaban plagados de burlas. Y la otra mitad de recuerdos con Ginny. Suspiro y se sentó en el ultimo escalón antes de llagar al primer piso. Cerró los ojos y se relajo. Que silencioso era el castillo.

Nos supo cuanto tiempo paso ahí, sentada en silencio. Pero fue mucho.

- ¿Luna? – escucho que alguien decía, reconocía esa voz. La rubia abrió los ojos y de repente, una punzada de dolor le atravesó el pecho.

Ginny la observaba desde la salida que miraba al bosque. La observaba con alegría y con algo de temor. Por la cabeza de las dos pasaba la misma pregunta ¿Qué hago ahora? Luna fue la primera en responderse. Se levanto con la mirada baja, le dio la espalda a Ginny y comenzo a subir las escaleras. Ginny dio un paso, la iba a seguir y detenerla, pero…

- ¡Luna, cuidado!

Luna alzo la vista sobresaltada y observo con temor lo que estaba frente a ella. Un hombre con una túnica negra la miraba sonriendo sádicamente, su cara estaba cubierta por la parte frontal de una calavera. Luna retrocedió rápidamente y se quedo frente a Ginny, quedando entre esta el mortifago. Luna iba a protege a Ginny como a de lugar.

El mortifago alzo su varita frente a el mientras bajaba lentamente la escalera, escalón por escalón, haciendo que el sonido sus pasos se esparcieran huecos por el vestíbulo. Luna saco su varita y apunto al mortifago, se notaba que las dos muchachas tenían miedo, la mano de Luna temblaba.

- Que insignificante – murmuro el mortifago y exclamo - ¡Avada Kedavra!

Un grito desgarrador.