Los personajes son propiedad de Suzanne Collins y la historia no me pertenece

Al despertar un par de ojos castaños me miraban con preocupación. Parpadee un par de veces recordando lo que había pasado y me levanté de un salto. Estaba en el piso de la farmacia, mi cabeza recargada en el regazo de aquella chica, de cabello obscuro y piel blanca. Percibí el olor a alcohol y de inmediato hablé.

-¿Qué pasó?- pregunté alarmada.

-Tranquila, estás a salvo.- dijo.- Me llamo Annie.

-¿Dónde…? ¿Los zombies…? ¡Marvel!- grité preocupada y me levanté pero al instante mis piernas me fallaron e iba a caer de no haber sido porque ella que me sostuvo.

-Tranquila, pequeña.- sonrió amable.- Tu amigo está a salvo, Finnick lo llevó a la guarida.

-¿Finnick? ¿Guarida?- pregunté sin comprender.

-Ven, salgamos de aquí y te explicaré todo en el camino.- asentí solamente y recordé las cosas que había recolectado.

-Espera, debo ir por las medicinas.

-No es necesario, tenemos las suficientes allá.- dijo. La miré desconfiada y luego suspiré. Después de todo me había salvado la vida, no creo que hubiera razones para preocuparme.

Me llevó hasta su pequeño Bettle color rojo, para entonces noté que en la espalda cargaba un arma larga, pero no estaba segura qué era. Arrancó el coche, encendió la radio y la música de Kings of leon me tranquilizó de inmediato.

-¿Cómo te llamas?- preguntó amable.

-Katniss Everdeen.- respondí.- Pero puedes decirme Kat.- dije, recordando que a Peeta nunca le había pedido que me llamara así.- ¿Qué es la guarida?

-Es un hotel. Se encuentra cerca de aquí, Finnick y yo lo encontramos y por suerte estaba libre de zombies.

-¿Y viven ahí?- pregunté incrédula.- ¿Sabías que los soldados están sacando gente de aquí para llevarla a América?- Sora me miró con pena y asintió.

-Estaban.- dijo, luego de un rato.

-¿Qué quieres decir?- cuestioné asustada.

-Desde ayer no ha regresado un avión. En la mañana nos dimos cuenta que habían desalojado el lugar.

-¡No!- exclamé consternada.- ¡No pueden dejarnos!- ella asintió.

-Tal vez vuelvan dentro de unos días.- dijo, para tranquilizarme.

Pensé en que era injusto, ¿cómo podían dejar Panem tan pronto? ¿Sería que ya no habría suficientes sobrevivientes? ¿Todos se habrán convertido ya en zombies? ¡Maldición! No quería quedarme ahí para siempre. Mi vida no podía terminar de aquella manera.

Solté un suspiro resignada, de todos modos, enojándome no iba a hacer que ellos regresaran.

-¿Quién es Finnick?- pregunté luego para distraerme. Annie sonrió y sus ojos brillaron.

-Es mi novio.- dijo con alegría. Genial, como si mi mala suerte no fuera suficientemente mala, tendría que quedarme con una parejita de enamorados contemplando algo a lo que le estaba sacando la vuelta.

Llegamos al hotel, era pequeño, en la zona baja de la ciudad. Annie abrió la reja y, mirando a todos lados, entramos, encadenando ésta tras de sí.

El lugar estaba descuidado y maltratado, pero al menos se veía habitable. Ella me llevó hasta el segundo piso, donde estaban las habitaciones, entramos a una, al final del pasillo. Me sorprendí al ver a Marvel, acostado en la cama, comiéndose un sándwich y, a un lado de él, un hombre de cabello rubio cobrizo, piel blanca y complexión delgada que me pareció tan familiar.

-¡Mi vida!- dijo éste, levantándose y viniendo a besar a Annie. Ella sonrió y se volvió hacia mí abrazando a su novio.

-Amor, ella es Katniss.

-Mucho gusto.- dijo él, amablemente y entonces vi sus ojos, el mismo color, la misma mirada que los de Peeta. Era imposible. Me quedé pasmada mirándolo hasta que la voz de Marvel me hizo reaccionar.

-¡Kat!- de un brinco salió de la cama y se acercó abrazándome con fuerza.- ¡Estás bien! Creí que te había pasado algo.

-Casi se convierte en merienda para zombies.- murmuró Annie, yendo a sentarse a la cama con su novio.- Suerte que la hallé a tiempo.

-Por cierto, no te he dado las gracias.- dije, sonriendo.- ¿Cómo estás?- me volví a mi amigo.

-De maravilla. Finnick me encontró casi agonizando en la ambulancia y me trajo hasta acá.

-Muchas gracias.- le dije al cobrizo y él sonrió.

-¿Tienes hambre? Ven a comer.- ofreció éste y yo asentí.

Me senté con ellos a compartir un bocado. Charlamos durante algunas horas de cosas triviales de nuestras vidas y nuestra reacción al darnos cuenta que el mundo había colapsado en una catástrofe de este nivel. Después se oyó un fuerte portazo y apareció una chica entrando bruscamente al cuarto y llorando.

-¿Qué pasa, Magde?- preguntó Annie, cuando ésta se echó sobre la cama cubriéndose el rostro con los brazos. Tenía su cabello muy largo y rubio y llevaba un vestido de flores rosa.

-¡No se quedaron juntos!- chilló con sentimiento.

-¿De qué hablas?- preguntó Finnick.

-De la serie que estaba viendo, Miko y Jane no se quedaron juntos.- la parejita se novios se miró un momento y estallaron a carcajadas.- Búrlense todo lo que quieran, realmente me duele.- se quejó la muchacha y, limpiándose las mejillas, se incorporó en la cama sentándose a mi lado.

-Lo siento, Magde, es que me parece tan gracioso. Mitad del mundo ha muerto y tú te preocupas por una tonta serie.- dijo Annie divertida y la otra le enseñó la lengua.- Por cierto, ellos son Marvel y Kat.

-Mucho gusto.- dije, conteniendo la risa.

-Espero que ustedes sean más amables que estos dos.- murmuró disgustada y Finnick abrazó a Annie dándole un beso en la sien.

-Admítelo Katniss, tú anhelas que alguien haga eso contigo.- dijo mi voz maligna y voltee los ojos al escucharla.- ¿En dónde dormiremos?- le pregunté a mi salvadora del día y ella sonrió.

-Es cierto, no les he enseñado su habitación.

Se levantó de la cama y nos llevó, a Marvel y a mí, a un cuarto al otro extremo del pasillo.

La cama estaba hecha, la alfombra algo manchada, las cortinas cerradas, había también un televisor, un closet vacío, un peinador y baño propio.

-Aquí pueden dormir ustedes. Magde, ¿puedes prestarle algo de tu ropa a Kat?- la chica asintió sonriendo y, tomándome de la muñeca me llevó hasta su cuarto que estaba entre los otros dos.

Casi quedé cegada por tanto color rosa que había ahí. Sobre la cama estaba una laptop, peluches y muchas almohadas con fundas de colores. Abrió el closet, debo decir, sobre lleno de ropa.

-¿Qué quieres?- preguntó mirando entre sus cosas.

-Algo para dormir.- respondí. Ella me miró de soslayo y no dijo más.

Sacó una bata de tirantes, la tela era de seda, color negro. Unas pantuflas de toalla rosas, me dio también un par de pantalones de mezclilla, tres blusas de manga corta, dos suéteres, una botella de crema corporal y dos toallas limpias, además de ropa interior.

-Si necesitas algo más puedes venir a pedírmelo.

-Muchísimas gracias, Magde. Qué amable eres.- ella sólo sonrió y se quedó en su habitación.

Regresé a la mía con Marvel. Dejé las cosas sobre la cama y decidí darme un baño. Me sentía exhausta y sabía que dormiría como piedra aquella noche.

Me puse la bata y las pantuflas. Cepillé mi cabello en el baño y vi que nos habían dejado un par de cepillos de dientes nuevos y una pasta. Abrí uno color rosa y lo utilicé. Regresé al cuarto y mi amigo estaba tendido sobre la cama con los brazos atrás de su cabeza mirando al techo.

Sin pensarlo fui y me acurruqué en su pecho.

-Gracias por ir a salvarme, preciosa.- dijo él y sonreí.

-Ha sido un placer. Y una excitante aventura.- añadió mi voz interior.

-Finnick me ha dado algo que cree que podemos utilizar.

-¿Qué cosa?

Moviéndose un poco, Marvel abrió un cajón de la mesita al lado de la cama y sacó un paquete de condones. Me reí al verlo.

-Es una lástima, si fueras hombre ya los habría usado todos.- sonreí y él me besó la frente.

Marvel era gay, hacia un par de años me lo había confesado y, siendo mi familia de las pocas en la sociedad que estaban de acuerdo con eso, lo aceptamos tal cual no haciendo un escándalo. Él era libre de ser quien quisiera ser y, quizás por eso, es que mi padre le tenía mucha confianza y sabía que era incapaz de hacerme algo cuando nos quedábamos a dormir juntos.

Me fui durmiendo al lado a mi amigo, sintiéndome protegida, segura y cómoda. Al menos por esa noche no tenía que preocuparme de ser atacada por zombies u hombres rubios que me desquiciaban.


Hello Everybody, despues de desaparecer por 5 meses aqui esta el siguiente capi de esta historia. Para compensar que no regrese en esos meses hoy subire 5 capiyulos por cada mes.